{"id":29835,"date":"2021-06-10T22:00:00","date_gmt":"2021-06-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-10T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-10T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-hmedas-segunda-etapa-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-hmedas-segunda-etapa-1\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Segunda etapa (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29835\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La vuelta a casa fue m&aacute;s desastrosa de lo que se esperaban. La felicidad les dur&oacute; un d&iacute;a, nada m&aacute;s. Cuando se metieron en cama, en las que hab&iacute;an usado gran parte de sus vidas, la cruda realidad les golpe&oacute; sin piedad. Sergio, envuelto en sus habituales sabanas y Mari, al lado de su marido, que apenas tard&oacute; en dormirse sin ni siquiera preguntarla qu&eacute; tal, &ldquo;estaba muy cansado&hellip;&rdquo;. El olor del hogar, tan com&uacute;n, tan rutinario&hellip; la misma casa, la misma gente&hellip; todo era un martillazo de realidad.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, todo segu&iacute;a con la misma cotidianidad, todo parec&iacute;a ser un sue&ntilde;o lejano, algo maravilloso que poco a poco se iba olvidando con el pasar de los minutos. Pedro y Carmen en su casa practicaban un sexo paup&eacute;rrimo para la mujer, aunque satisfactorio para el hombre despu&eacute;s de su viaje. En casa de Mari y Sergio ambos desayunaban en soledad con un silencio depresivo. Todo parec&iacute;a evaporarse, hab&iacute;a sido un maravilloso pensamiento surgido en un momento de relajaci&oacute;n, pero hasta ah&iacute;.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as transcurr&iacute;an lentos, normales y aburridos. Mari ve&iacute;a m&aacute;s lejana la felicidad con la que se hab&iacute;a encontrado en la casa de su hermana. El joven, aunque ocasionalmente segu&iacute;a hablando sobre situaciones calientes con su t&iacute;a, comprend&iacute;a que esa no era la realidad.<\/p>\n<p>A los dos meses de volver, no hab&iacute;a se&ntilde;ales de aquella Mari que tan bien se lo hab&iacute;a pasado. Sergio segu&iacute;a meti&eacute;ndose en su habitaci&oacute;n y viviendo en ella por completo, unos d&iacute;as atr&aacute;s Carmen le coment&oacute;, que lo mejor era parar de hablar de cosas ardientes, al menos tan de seguido. Al parecer su t&iacute;o sospechaba que algo le pasaba a su esposa, dec&iacute;a que estaba &ldquo;rara&rdquo;&hellip; si &eacute;l supiera&hellip;<\/p>\n<p>La relaci&oacute;n de madre e hijo tan profunda que hab&iacute;an adquirido en tan breves d&iacute;as se hab&iacute;a enfriado, volviendo al punto de partida, como si nunca hubieran estado en casa de Carmen. De forma natural el distanciamiento fue paulatino, una muerte lenta, pero casi pactada por ambos. Las conversaciones disminuyeron, la complicidad se ahog&oacute; en la monoton&iacute;a y la uni&oacute;n especial que pod&iacute;an tener&hellip; se quebr&oacute; con los otros miembros de la casa.<\/p>\n<p>Uno de esos d&iacute;as, tan normales, tan&hellip; &ldquo;Como otro d&iacute;a m&aacute;s&rdquo; lleg&oacute; comienzos de noviembre, Sergio volv&iacute;a a casa despu&eacute;s de la universidad. Salud&oacute; con un movimiento de cabeza a su madre y pas&oacute; de largo sin hacer ning&uacute;n caso a su hermana. Dani ya hab&iacute;a marchado, desde hac&iacute;a dos semanas los turnos se hab&iacute;an incrementado, ya que los despidos hab&iacute;an empezado a sucederse. Por ello los dem&aacute;s empleados ten&iacute;an que doblar turnos, era algo agotador, sin embargo mejor eso que estar en la calle.<\/p>\n<p>Se tumb&oacute; en la cama boca abajo, cansado de un aburrido d&iacute;a de clases y sin nada interesante que hacer. Mir&oacute; el m&oacute;vil, pensando que estar&iacute;a haciendo Carmen. No la hab&iacute;a olvidado, tal cosa era imposible, aunque s&iacute; que se le hab&iacute;an disipado las ganas salvajes que ten&iacute;a de estar con ella en todo momento. No hab&iacute;a ning&uacute;n mensaje suyo desde hac&iacute;a cinco d&iacute;as y la &uacute;ltima conversaci&oacute;n trataba sobre qu&eacute; tal estaba su madre, nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Sin embargo ocurri&oacute; algo con lo que para nada contaba. Su cuerpo se eriz&oacute; de pronto como un gato asustado y el coraz&oacute;n le salt&oacute; del pecho haciendo que se sentase de forma correcta en la cama. Se sinti&oacute; un animal alerta al sentir a un depredador en medio de la noche, todos sus sentidos se hab&iacute;an activado de una forma acelerada. Abri&oacute; los ojos de par en par sin creer lo que aparec&iacute;a en su m&oacute;vil, hab&iacute;a llegado un nuevo mensaje, no se lo pod&iacute;a creer&hellip; era de Marta&hellip; su exnovia.<\/p>\n<p>Lo miraba desconcertado y casi con el dedo tembloroso pinch&oacute; en su conversaci&oacute;n para abrirla. Obviamente estaba vac&iacute;a, desde principios de a&ntilde;o que no hablaban y ya no la ten&iacute;a en ning&uacute;n lado, solo en el WhatsApp. Bien se hab&iacute;a encargado su t&iacute;a de borrarla de las redes sociales durante el viaje.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, Sergio. &iquest;Podemos hablar?<\/p>\n<p>&Uacute;nicamente pon&iacute;a eso. Al joven le pasaron miles de cosas por la cabeza, un mensaje tan simple y llano, como si entre ambos no hubiera nada. La ira le embarg&oacute;, comenz&oacute; escribiendo una tira de insultos que despu&eacute;s borr&oacute; de forma sensata, incluso con un poco de temor de que el dedo le traicionase y acabar mandando las barbaridades por error.<\/p>\n<p>Se tumb&oacute; en la cama meditando que hacer, el tic azul hab&iacute;a saltado y Marta ya sabr&iacute;a que lo habr&iacute;a le&iacute;do, no pod&iacute;a escapar, no era su estilo dejar a alguien &ldquo;a medias&rdquo;. La voz de su madre le anunci&oacute; que era hora de la cena. Se levant&oacute; en direcci&oacute;n a la cocina, pero antes de dejar el m&oacute;vil en su habitaci&oacute;n e ir junto a las dos mujeres de la casa lo mir&oacute; fijamente.<\/p>\n<p>Las dos l&iacute;neas azules seguir&iacute;an all&iacute; y eso le com&iacute;a por dentro. Alz&oacute; un poco los ojos, su bella exnovia estaba mir&aacute;ndole desde la foto de perfil, dici&eacute;ndole &ldquo;&iquest;me vas a dejar as&iacute;? T&uacute; no eres de esos&rdquo;. Cerr&oacute; los ojos un momento, estir&oacute; el cuello hacia atr&aacute;s buscando un tipo de relajaci&oacute;n que no consegu&iacute;a y suspir&oacute; con estruendo. Movi&oacute; r&aacute;pido los dedos sin dejar de mirar que al lado de la foto pon&iacute;a &ldquo;en l&iacute;nea&rdquo;. Acto seguido lanz&oacute; el m&oacute;vil a la cama para dejarlo all&iacute; y marchar a la cocina, como si de una bomba de relojer&iacute;a se tratase y fuera a explotar. Hu&iacute;a por el pasillo despu&eacute;s de haber puesto un escueto.<\/p>\n<p>&mdash;Dime.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>La cena fue de lo m&aacute;s tensa, no en el grupo, sino por el muchacho. En silencio meditaba que querr&iacute;a su ex, a que ven&iacute;a aquella conversaci&oacute;n. Record&oacute; si ten&iacute;a algo suyo que quisiera recuperar, pero no daba con ninguna cosa. De fondo su madre y su hermana hablaban de algo referente a los estudios, o eso crey&oacute;. Su atenci&oacute;n en ellas era nula hasta que termin&oacute; y sin casi decir nada, las dej&oacute; hablando sin ni siquiera despedirse.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a paso r&aacute;pido a la habitaci&oacute;n. Sus manos temblorosas delataban su estado de &aacute;nimo, estaba nervioso como pocas veces. Lo que no sab&iacute;a bien era a que se deb&iacute;a, el detonante era Marta, eso estaba claro, pero &iquest;qu&eacute; le pon&iacute;a nervioso? &iquest;La ira? &iquest;Lo que quer&iacute;a la chica? Ni siquiera lo pensaba.<\/p>\n<p>La luz del m&oacute;vil parpadeaba encima de la cama, la contestaci&oacute;n hab&iacute;a llegado. Se abalanz&oacute; hacia el aparato, sintiendo un dolor en el vientre debido al nerviosismo que le estaba inundando. &ldquo;Solo ser&aacute; una conversaci&oacute;n normal, nada m&aacute;s&rdquo; pensaba, aunque no lo ten&iacute;a tan claro. Era la primera vez que hablaban desde que lo dejaron y en todo este tiempo solo se cultiv&oacute; el resentimiento. Pero con el m&oacute;vil en la mano, otro sentimiento afloraba, uno que iba de la mano de su abstinencia sexual.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero ir al grano. S&eacute; que igual es tarde, hace mucho que no hablamos, pero no puedo quitarme de la cabeza lo mal que acabamos, me gustar&iacute;a poder hablarlo contigo.<\/p>\n<p>&mdash;Si tienes algo que decirme, d&iacute;melo. &mdash;a Sergio los dedos le temblaban, no entend&iacute;a por qu&eacute; no la mandaba al infierno. Era una mujer que le hab&iacute;a hecho un da&ntilde;o terrible, sin embargo, la daba pie a hablar.<\/p>\n<p>&mdash;Por aqu&iacute; no. Quiero que hablemos cara a cara, esto es muy fr&iacute;o.<\/p>\n<p>&ldquo;Ser&aacute; desgraciada, &iexcl;Si cortaste conmigo por aqu&iacute;!&rdquo; pens&oacute; hecho una furia, para al segundo siguiente, respirar bien hondo y tratar de serenarse a duras penas. Cuando el volc&aacute;n en el que se hab&iacute;a convertido bajo de intensidad, volvi&oacute; a escribir.<\/p>\n<p>&mdash;Ma&ntilde;ana, despu&eacute;s de las clases de la tarde, voy a ir a la biblioteca que tengo que terminar un trabajo. &mdash;en verdad, lo ten&iacute;a que empezar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te importa si te acompa&ntilde;o y lo hablamos? Yo tambi&eacute;n tengo que estudiar.<\/p>\n<p>&mdash;Puedes hacer lo que quieras, no tengo problema.<\/p>\n<p>Sus intentos por parecer indiferente parec&iacute;an dar sus frutos o eso se cre&iacute;a el joven en su ingenua cabeza.<\/p>\n<p>Dej&oacute; el m&oacute;vil y se tumb&oacute; pensativo en la cama, no consegu&iacute;a averiguar qu&eacute; era lo que quer&iacute;a Marta. Record&oacute; sus buenos tiempos, porque s&iacute;, los malos hab&iacute;an opacado todo, pero al principio hubo momentos de risas, de complicidad&hellip; con el tiempo todo aquello hab&iacute;a cambiado. &iquest;Qu&eacute; Marta se encontrar&iacute;a?<\/p>\n<p>Sacudi&oacute; su cabeza para dejar de pensar en ello, puesto que sab&iacute;a que lo siguiente ser&iacute;a fantasear con que Marta quisiera ser su pareja de nueva. Una idea del todo negada para el Sergio de agosto, pero que el Sergio de ahora, daba una peque&ntilde;&iacute;sima oportunidad. Sin embargo, la mayor parte de su cuerpo pensaba que ser&iacute;a una aberraci&oacute;n, algo inimaginable, no volver&iacute;a con ella jam&aacute;s, se lo hab&iacute;a prometido a s&iacute; mismo, cumplir&iacute;a esa promesa.<\/p>\n<p>Pasando por un rato del m&oacute;vil, se acerc&oacute; hasta el ba&ntilde;o para ducharse. La cabeza le daba vueltas, la idea de ver al d&iacute;a siguiente a Marta le hab&iacute;a descolocado. Ten&iacute;a mil dudas, sobre todo &iquest;c&oacute;mo deber&iacute;a reaccionar? &iquest;Deber&iacute;a insultarla por todo el da&ntilde;o que le hab&iacute;a hecho? No. Se prometi&oacute; mantener la calma y una vez escuchase lo que tendr&iacute;a que decirla, contestarla, estudiar y punto. Adem&aacute;s siempre le quedaba la opci&oacute;n m&aacute;s valiente de recoger, levantarse e irse con paso r&aacute;pido.<\/p>\n<p>El agua caliente le comenz&oacute; a recorrer la espalda. El chorro golpeaba en su nuca con fuerza propin&aacute;ndole un grato masaje. En su mente solo cab&iacute;a una persona, que incluso hab&iacute;a desbancado a su t&iacute;a, algo imposible por aquel entonces. Se masaje&oacute; la cabeza mientras el champ&uacute; se convert&iacute;a en una masa de espuma que le bajaba por el cuerpo. Se encontraba tan a gusto.<\/p>\n<p>Los malos pensamientos desaparec&iacute;an. El dolor de la &ldquo;traici&oacute;n&rdquo; se hab&iacute;a disipado y los paseos de la mano, las visitas al cine, incluso los primeros viajes en coche eran los que se hab&iacute;an apoderado de &eacute;l. Pero a&uacute;n m&aacute;s otra cosa.<\/p>\n<p>Su vientre estaba vibrante, puesto que unos momentos muy especiales vinieron a su mente&hellip; sus primeros coitos. Los primeros meses de fogosidad absoluta. Las primeras veces que desataron el amor juvenil hasta l&iacute;mites casi de muerte por agotamiento, esos&hellip; s&iacute; que fueron grandes momentos.<\/p>\n<p>La imagen de Marta le salt&oacute; delante de &eacute;l. Su cabello rubio con sus ojos de color verde brillando en frente de su rostro. Un cuerpo menudo, siempre delgado y alejado de las curvas de su t&iacute;a. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo hab&iacute;an pasado bajo sabanas, gimiendo y gozando de placer? No lo recordaba. El sexo casi siempre hab&iacute;a sido satisfactorio, hasta la fase final donde se volvi&oacute; rutinario y aburrido, ya que la gran mayor&iacute;a de veces, desempe&ntilde;aba todo el trabajo.<\/p>\n<p>Sin darse cuenta, la sangre hab&iacute;a ido a acumularse en una parte de su cuerpo que hac&iacute;a tiempo solo su mano conoc&iacute;a. Como no pod&iacute;a ser de otra manera, cuando vio que su miembro le saludaba, lo rode&oacute; con los dedos. Apretando con fuerza, su piel se estir&oacute; hacia abajo, floreciendo un capullo rojizo que hac&iacute;a mucho que no le daban el uso que se merec&iacute;a. Daba la sensaci&oacute;n de que hoy le tocar&iacute;a entrenar.<\/p>\n<p>La imagen vivida de su exnovia no se iba de sus ojos. Agarraba sus menudos pechos mientras ella le tocaba en su entrepierna. La mano del joven mov&iacute;a arriba y abajo su miembro sin parar al tiempo que su imaginaci&oacute;n volaba. La record&oacute; con piel morena, de vuelta de sus primeras vacaciones donde se hab&iacute;a quedado totalmente dorada. Justo aquel d&iacute;a al llegar, tuvieron un gran coito, ya que sus padres no estaban en casa. Lo record&oacute; a la perfecci&oacute;n mientras el placer bajaba por su espalda.<\/p>\n<p>Acabaron en la ducha, una semana de acumulaci&oacute;n mientras ella le hac&iacute;a un sexo oral apote&oacute;sico &ldquo;&iquest;fue el mejor d&iacute;a?&rdquo; Se dec&iacute;a mientras la velocidad de su mano se volv&iacute;a agresiva. Era como si viajase al pasado, se ve&iacute;a all&iacute; mismo, donde estaba ahora, pero tiempo atr&aacute;s. Marta sujetaba con una mano su sexo y con la otra agarraba el mando de la ducha apunt&aacute;ndole a sus genitales. Fue magn&iacute;fico, el semen sali&oacute; disparado haciendo que la chica se riera y sorprendiera a la vez, eso s&iacute;, la manch&oacute; solo ligeramente, haciendo que la muchacha r&aacute;pidamente se limpiara, jam&aacute;s le gust&oacute;. Si la llega a dar todo lo que sali&oacute; de los genitales de Sergio&hellip; tuviera que haberse duchado mucho m&aacute;s a fondo.<\/p>\n<p>Fue entonces que las piernas le temblaron, se tuvo que apoyar en la mampara para no perder el equilibrio, mientras sus fluidos sal&iacute;an disparados hacia el plato de la ducha. No fueron tan abundantes como aquella vez, pero hab&iacute;a una buena cantidad. Su coraz&oacute;n se pausaba al tiempo que sus pulmones recog&iacute;an todo el aire que pod&iacute;an. El placer que todav&iacute;a le cosquilleaba la entrepierna, fue tal que la comparaci&oacute;n con los coitos con su t&iacute;a, eran inevitables. Con Carmen la sensaci&oacute;n fue abrumadora, pero por muy extra&ntilde;o que le pareciera, esta vez y con Marta en su pensamiento, hab&iacute;a sido fabuloso.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 La vuelta a casa fue m&aacute;s desastrosa de lo que se esperaban. La felicidad les dur&oacute; un d&iacute;a, nada m&aacute;s. 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