{"id":29837,"date":"2021-06-10T22:00:00","date_gmt":"2021-06-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-10T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-10T22:00:00","slug":"me-cogi-a-una-monja-espanola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/me-cogi-a-una-monja-espanola\/","title":{"rendered":"Me cog\u00ed a una monja espa\u00f1ola"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29837\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">11<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hace algunos a&ntilde;os, por motivos de trabajo, tuve que visitar un asilo de ancianos en una ciudad del norte de Per&uacute;. Ten&iacute;a que coordinar la entrega de un mobiliario para ancianos con problemas de movilidad y supervisar su instalaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al llegar al Asilo por primera vez, me recibi&oacute; una monja enorme, seguro alrededor de 1.85 m, creo que alemana. Tendr&iacute;a unos 35 a&ntilde;os y realmente era preciosa, con unos ojos azul celeste que me dejaron casi sin poder hablar. Fue muy amable y me guio hacia donde ten&iacute;a que realizar las instalaciones. A pesar del h&aacute;bito, pude apreciar sus formas muy atl&eacute;ticas y no pude evitar desearla, pero siendo monja, fue s&oacute;lo un deseo fugaz.<\/p>\n<p>Al concluir mi primer d&iacute;a de trabajo, y retirarme, la misma monja me dijo que la madre superiora deseaba conversar conmigo. Acept&eacute;. Me condujo a las oficinas de la superiora y me dej&oacute; con ella. Era una madre espa&ntilde;ola, tambi&eacute;n joven, quiz&aacute;s tambi&eacute;n de unos 35 a&ntilde;os, nunca le pregunt&eacute; la edad. Era preciosa, blanca como la leche y con algunas pecas en su rostro, cejas pobladas y unos ojos color caf&eacute; que hasta ahora recuerdo. Me volv&iacute; a quedar sin habla. Sobre su escritorio ten&iacute;a una peque&ntilde;a merienda y la compartimos mientras convers&aacute;bamos sobre el mobiliario que hab&iacute;a llevado y la instalaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me retir&eacute; pensando en ella. Era tan linda que la inmensa alemana qued&oacute; de lado en mis pensamientos. El tercer d&iacute;a de la instalaci&oacute;n me di cuenta que faltaban tuercas, pernos, algunos cables y otras cosas menores que hab&iacute;an olvidado despachar. Fui a la oficina de la madre superiora y le inform&eacute;. La opci&oacute;n de pedirlos a Lima iba a demorar y realmente eran cosas simples y baratas. Le dije que, si ella me daba los fondos, yo har&iacute;a la compra en alguna ferreter&iacute;a. Me dijo que preferir&iacute;a acompa&ntilde;arme. Supuse por desconfianza, pero no me pareci&oacute; mal. Hay cada pendejo que seguro se aprovech&oacute; de su confianza y me pareci&oacute; razonable.<\/p>\n<p>Me dijo que c&oacute;mo ella conoc&iacute;a la zona donde vend&iacute;an los repuestos, saldr&iacute;a sin h&aacute;bito pues siempre se acercaban a pedirle apoyo y no era el momento. Me pareci&oacute; razonable su explicaci&oacute;n, la esper&eacute; unos minutos y sali&oacute; en una falda larga, blusa y chompa, cambi&oacute; el h&aacute;bito por un traje de predicadora evang&eacute;lica pens&eacute;. No se lo dije obviamente.<\/p>\n<p>Salimos del Asilo y como estaba tan sucio por el trabajo le pregunt&eacute; si podr&iacute;amos ir a mi hotel para ducharme y cambiarme. Acept&oacute;. Tomamos un taxi a unas pocas cuadras del asilo, donde hab&iacute;a tr&aacute;fico fluido. Fuimos a mi hotel, uno barato y peque&ntilde;o, con una recepci&oacute;n hasta mugrosa. La sent&iacute; inc&oacute;moda all&iacute; y antes que le dijera algo, ella me dijo si pod&iacute;a esperarme en la misma habitaci&oacute;n. Acced&iacute;, hasta ese momento sin pensar en nada impropio.<\/p>\n<p>Entramos a la habitaci&oacute;n, lleve la ropa limpia al ba&ntilde;o para no incomodarla cambi&aacute;ndome luego delante de ella. Me duch&eacute;, me vest&iacute; y al salir la encontr&eacute; acostada en la cama, viendo el canal porno del hotel. Me miro sin decir nada. Pero sent&iacute; en sus ojos el deseo. Me sent&eacute; a su lado y sin que ella me dijera nada comenc&eacute; a acariciar sus piernas.<\/p>\n<p>Ella no dec&iacute;a ni si, ni no, ni nada. Simplemente me dejaba hacer. As&iacute; fue todo el rato. Envalentonado, comenc&eacute; a subir su falda y descubrir m&aacute;s de sus muy blancas piernas, muy blancas, pero muy bien formadas. Realmente unas deliciosas piernas, no me conform&eacute; con acariciarlas, sino tambi&eacute;n las besaba ya. La madre s&oacute;lo se dejaba hacer con los ojos cerrados.<\/p>\n<p>Mis manos siguieron subiendo por sus muslos y encontr&eacute; su vagina protegida por un calz&oacute;n grande, m&aacute;s de ni&ntilde;a que de mujer. No me sorprendi&oacute; el modelo, pero si lo h&uacute;medo que estaba. Comenc&eacute; a acariciarla por encima del mismo y sus gemidos eran ya de hembra desando ser pose&iacute;da. Se lo saqu&eacute; y encontr&eacute; una vagina muy peluda, sin ning&uacute;n tipo de arreglo, eso me excito mucho, una vagina en bruto, sin los arreglos de las putas y las mujeres coquetas.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a masturbarla con dos dedos, ella gem&iacute;a intensamente. Mientras me fui desabrochando el pantal&oacute;n y sacando mi verga que estaba ya tiesa. Le ensaliv&eacute; con mis manos y me sub&iacute; sobre la madre. Ella puso su cara de costado y cerr&oacute; los ojos completamente. La penetr&eacute; suavemente, pensando era una monja virgen, craso error, entr&oacute; sin ninguna restricci&oacute;n en su muy h&uacute;meda vagina.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a moverme con frenes&iacute;, sobre ella, con toda la parte superior de su ropa puesta, sin besos y ni siquiera intentos de ellos. Ella lleg&oacute; en unos minutos y yo poco despu&eacute;s que ella. En una sola posici&oacute;n fue una experiencia deliciosa y muy morbosa. Cuando mi semen llen&oacute; su vagina empec&eacute; a sentir culpas y me levant&eacute; r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; en la cama y me arregl&eacute; la ropa. Ella hizo lo mismo y sin mediar palabra salimos. Ni por un instante mencionamos el incidente y los siguientes d&iacute;as en el asilo no la volv&iacute; a ver.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>11 Hace algunos a&ntilde;os, por motivos de trabajo, tuve que visitar un asilo de ancianos en una ciudad del norte de Per&uacute;. Ten&iacute;a que coordinar la entrega de un mobiliario para ancianos con problemas de movilidad y supervisar su instalaci&oacute;n. 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