{"id":29841,"date":"2021-06-10T22:00:00","date_gmt":"2021-06-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-10T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-10T22:00:00","slug":"la-vida-promiscua-de-una-mujer-casada-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-vida-promiscua-de-una-mujer-casada-01\/","title":{"rendered":"La vida promiscua de una mujer casada (01)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29841\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Episodio: Le pongo los cuernos y se lo cuento a mi marido.<\/p>\n<p>Regresaba con mi marido de aquel evento nocturno. Hab&iacute;a sido la inauguraci&oacute;n de una exposici&oacute;n pict&oacute;rica. Adela, mi vieja amiga, fue quien nos invit&oacute;, ella conoc&iacute;a al pintor y nos lo present&oacute;.<\/p>\n<p>Ya en la rec&aacute;mara, Joel y yo nos deshicimos de nuestras ropas para estar m&aacute;s c&oacute;modos.<\/p>\n<p>Mientras mi marido se quitaba los zapatos sentado en la cama yo, en el otro lado del lecho a sus espaldas, retir&eacute; mis prendas exteriores quedando s&oacute;lo en lencer&iacute;a. Luego baj&eacute; mis pantaletas pero con mucho cuidado, pues &eacute;stas estaban pegadas a mis vellos p&uacute;bicos por el semen del hombre con quien hab&iacute;a fornicado. Joel no se hab&iacute;a dado cuenta y, por supuesto, no deb&iacute;a ver aquellos rastros, as&iacute; que proced&iacute; con cautela.<\/p>\n<p>Mis dedos desenmara&ntilde;aron mi pelambrera. Era evidente lo sucedido debido a que a&uacute;n quedaban restos aglutinados de la pringue de aquel otro hombre. Los restos del esperma de aquel extra&ntilde;o ahora ya estaban secos pero todav&iacute;a pon&iacute;an en evidencia mi peque&ntilde;a travesura. No pod&iacute;a dejar que Joel lo notara. Deb&iacute;a limpiarlos apropiadamente as&iacute; que me encamin&eacute; al ba&ntilde;o dispuesta a ducharme.<\/p>\n<p>Mientras el agua limpiaba los residuos de mis pasadas acciones yo recordaba c&oacute;mo me hab&iacute;a fornicado aquel extra&ntilde;o y rememorarlo me hizo revivirlo llen&aacute;ndome de goce nuevamente.<\/p>\n<p>&ldquo;Luego de que nos lo presentara Adela, Alfonzo, el artista anfitri&oacute;n de nuestra velada, se acerc&oacute; a m&iacute; mientras estaba sola apreciando una de sus pinturas. Me admiraba del erotismo para nada velado de sus cuadros, especialmente el enfocado en el trasero femenino. Se notaba un particular inter&eacute;s por ese tipo de redondeces.<\/p>\n<p>Mientras yo le expres&eacute; mi comentario al respecto de su obra, Alfonzo se acerc&oacute; tanto que me sent&iacute; sitiada, me ve&iacute;a intensamente como si quisiera comerme ah&iacute; mismo. Supuse que Adela lo hab&iacute;a puesto al tanto de mis frecuentes deslices y por ello ven&iacute;a, como suele decirse, con la espada desenvainada. Y bueno, sin ocultar su inter&eacute;s luc&iacute;a una franca erecci&oacute;n bajo el pantal&oacute;n que yo pude notar.<\/p>\n<p>&laquo;Le interesan mucho&#8230;&raquo; &mdash;dije como indagando sus pretensiones sobre m&iacute; aunque se&ntilde;al&eacute; con la mirada su pintura, y &eacute;l complet&oacute;: &laquo;&iquest;Los culos&#8230;?&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;S&iacute; &mdash;continu&oacute; con su respuesta y dirigi&oacute; su mirada al m&iacute;o propio&mdash;, los culos nos revelan el verdadero perfil de la mujer, m&aacute;s que el de su rostro. De hecho considero que las nalgas son las verdaderas ventanas al car&aacute;cter femenino. Ellas no mienten. Hay culos t&iacute;midos, valientes, presumidos, pat&eacute;ticos, apocados, necios, inteligentes, alegres, tristes, enojados, engre&iacute;dos. Cada una es el culo que tiene&raquo; &mdash;me coment&oacute;.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Ah, de verdad?&raquo; &mdash;le dije sin saber si s&oacute;lo estaba burl&aacute;ndose de m&iacute; o si hablaba en serio.<\/p>\n<p>&laquo;Pero claro&raquo; &mdash;dijo, y sin ning&uacute;n pudor puso una de sus manos sobre una de mis nalgas. No pude evitar sonrojarme pues la gente a nuestro alrededor podr&iacute;a atestiguar lo que pasaba entre nosotros.<\/p>\n<p>&laquo;T&uacute;, por ejemplo &mdash;dijo y desliz&oacute; su mano por la curva de mi nalga hasta hundir su dedo medio por el surco que divid&iacute;a mi trasero&mdash;, eres una mujer ciertamente transgresiva, maliciosa, traviesa&#8230; &mdash;en ese momento ya no tuve duda, eso lo sab&iacute;a de seguro por mi amiga quien le hab&iacute;a hablado de m&iacute;&mdash;, aunque un poco estrecha&raquo; &mdash;termin&oacute; por decir.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Estrecha&#8230;?&raquo;, le dije con verdadera extra&ntilde;eza.<\/p>\n<p>&laquo;S&iacute;, justo de aqu&iacute; eres estrecha&raquo; &mdash;y clav&oacute; uno de sus dedos en mi ano, aunque a&uacute;n sobre mi ropa.<\/p>\n<p>La presi&oacute;n fue tan fuerte que di un brinco y emit&iacute; un peque&ntilde;o grito inevitable, pues me hab&iacute;a tomado por sorpresa.<\/p>\n<p>&laquo;&iexcl;Cuidado&#8230;!, mi marido est&aacute; ah&iacute;&raquo; &mdash;dije se&ntilde;alando lo obvio.<\/p>\n<p>Sin importarle que nos viera la gente Alfonzo me bes&oacute; con una pasi&oacute;n exacerbada.<\/p>\n<p>Tras separarse nuestros labios volte&eacute; hacia ti temiendo lo peor, pero me di cuenta de que t&uacute; no me mirabas gracias a que Adela te hac&iacute;a la conversaci&oacute;n. Bien supuse que ella lo hac&iacute;a a consciencia para brindarme la oportunidad de&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;De ponerme los cuernos&#8230;?&rdquo;, respondi&oacute; mi marido.<\/p>\n<p>&ldquo;Aj&aacute;&rdquo;, le contest&eacute; a Joel viendo c&oacute;mo se estaba excitando, tal como siempre pasaba cuando le contaba mis travesuras que para &eacute;l eran tan s&oacute;lo fantas&iacute;as. Le hab&iacute;a hecho creer eso desde que comenc&eacute; a tener ese tipo de aventuras. Joel cre&iacute;a que todo ello me lo inventaba para que &eacute;l se excitara y as&iacute; tuvi&eacute;ramos mejor sexo, en parte era cierto, me gustaba verlo excitarse pero&#8230; pobre esposo m&iacute;o, lejos estaba de darse cuenta de que lo que le contaba eran verdaderas experiencias. Es muy cr&eacute;dulo, siempre lo ha sido. Yo gozaba si&eacute;ndole infiel y &eacute;l lo hac&iacute;a al escucharme.<\/p>\n<p>Y es que nuestro matrimonio antes de mis aventuras era tan aburrido que yo lo hubiese dejado, si no fuera por nuestros hijos, s&oacute;lo por ellos me manten&iacute;a unida a &eacute;l. Aunque, a decir verdad, desde que le contaba &ldquo;mis fantas&iacute;as&rdquo; Joel hab&iacute;a mejorado mucho en la cama. Confieso que me gusta montarlo a la vez que lo veo excitarse por mis aventuras. Nunca antes me dese&oacute; tanto.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Y ya en el ba&ntilde;o que hicieron?&raquo; &mdash;me pregunt&oacute; Joel mientras deslizaba un dedo al interior de mi vagina. Ambos est&aacute;bamos volcados en la cama disfrutando de nuestros cuerpos mientras que yo le contaba mi historia.<\/p>\n<p>&ldquo;Pues como estaba segura de que Adela te distraer&iacute;a me dej&eacute; hacer por Alfonzo.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s entramos al ba&ntilde;o no le import&oacute; que hubiese un par de personas all&iacute;, me coloc&oacute; delante de los lavabos y subi&oacute; mi falda.<\/p>\n<p>Apoyada en el improvisado altar me sent&iacute; expuesta, no te miento. Alfonzo se hinc&oacute; sin verg&uuml;enza alguna y bes&oacute; cada una de mis nalgas sin pena de que lo vieran.<\/p>\n<p>&laquo;No tienes porqu&eacute; sentirte avergonzada&raquo; &mdash;me dijo.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Acaso no es un hermoso culo?&raquo; &mdash;les pregunt&oacute; a quienes nos observaban.<\/p>\n<p>Por medio del espejo vi que ellos se quedaban estupefactos, y eso que a&uacute;n tra&iacute;a las pantaletas puestas. Sin embargo Alfonzo me las baj&oacute; y el espect&aacute;culo para aquellos fue a mayor. Al tener mis gl&uacute;teos desnudos ante &eacute;l los circund&oacute; con ambas manos, separ&oacute; ambos gajos de carne y metiendo su cara por en medio meti&oacute; su lengua en mi ano. La sensaci&oacute;n fue&#8230; no s&eacute; c&oacute;mo describirla pero fue intensa. Luego, delicadamente, meti&oacute; uno de sus dedos por en medio de mis muslos hasta tocar mi vulva.<\/p>\n<p>&laquo;Como imagin&eacute;, est&aacute;s bien mojada &mdash;luego de sacar su dedo de all&iacute; lo llev&oacute; a su nariz y cat&oacute; el aroma impregnado en &eacute;l&mdash;, esto s&oacute;lo puede significar una cosa, o &iquest;ustedes qu&eacute; creen?&raquo; &mdash;dijo dirigi&eacute;ndose a nuestros improvisados espectadores, a la vez que abr&iacute;a su bragueta y sacaba su erecto miembro. Estaba por empalarme ah&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Yo no me pude contener y le tom&eacute; la verga con una mano pese a la verg&uuml;enza de que me vieran. Fue una cosa autom&aacute;tica, era como si quisiera constatar su excitaci&oacute;n por m&iacute;.<\/p>\n<p>Coloc&aacute;ndoseme detr&aacute;s hizo resbalar la punta de su falo como unt&aacute;ndolo con mis l&iacute;quidos naturales antes de entrar. Mi humedad cumpli&oacute; su funci&oacute;n, sirvi&oacute; de lubricante cuando &eacute;l me lo meti&oacute;.<\/p>\n<p>Ah&iacute;, en ese ba&ntilde;o p&uacute;blico, frente a esos dos extra&ntilde;os que lo atestiguaron, me bombe&oacute; como un perro a una hembra en celo.<\/p>\n<p>&laquo;A una dama como t&uacute; hay que horadarla, penetrarla, abrirla de caderas hasta cansarla&raquo; &mdash;me dec&iacute;a mientras lo hac&iacute;a.<\/p>\n<p>Mi pelvis se meneaba r&iacute;tmicamente de adelante a atr&aacute;s en reacci&oacute;n natural a sus arremetidas. Nuestras caderas se bat&iacute;an lujuriosamente. Creo que hasta despertamos los deseos de los hombres que nos observaban; en ese momento pens&eacute; que &eacute;ramos como una pareja de perros apare&aacute;ndose, con otros machos observ&aacute;ndonos deseosos de poder hacer lo mismo conmigo cuando aqu&eacute;l acabara. Ese pensamiento me excit&oacute; much&iacute;simo, estaba sexualmente arrebatada, sent&iacute;a que mis piernas me iban a fallar en cualquier momento.<\/p>\n<p>Otro hombre entr&oacute; al sanitario y por el sonido de los pasos era evidente que otros m&aacute;s ven&iacute;an tras de &eacute;l. Aquello bien podr&iacute;a convertirse en un esc&aacute;ndalo as&iacute; que tom&eacute; a Alfonzo y me lo llev&eacute; de all&iacute;.<\/p>\n<p>&laquo;Hag&aacute;moslo en un lugar m&aacute;s privado&raquo; &mdash;le dije y nos metimos al ba&ntilde;o de damas, a uno de los cub&iacute;culos.<\/p>\n<p>Ya ah&iacute; encerrados Alfonzo volvi&oacute; a bajarme las pantaletas que apenas unos segundos antes me hab&iacute;a subido. Mis nalgas temblaron como gelatina y &eacute;l las amas&oacute; entre sus manos.<\/p>\n<p>El hombre continuaba erecto y yo me sent&iacute;a halagada por tal inter&eacute;s. Me hinqu&eacute; esta vez yo, dispuesta a agradecerle lo que me hab&iacute;a hecho sentir hac&iacute;a un momento. Se lo chup&eacute; consciente de dej&aacute;rselo bien lubricado para continuar con lo que hac&iacute;amos.<\/p>\n<p>Con el falo ya bien mojado &eacute;l se sent&oacute; en el inodoro. All&iacute; continuar&iacute;amos con nuestro acto ad&uacute;ltero uniendo nuestros sexos.<\/p>\n<p>Yo me le mont&eacute; introduci&eacute;ndome su pene en mi ya ansiosa vagina que lo deseaba tanto y que, por tanto, estaba h&uacute;meda y receptiva.<\/p>\n<p>&laquo;Est&aacute;s deliciosa&#8230; &mdash;me dijo&mdash; te sientes h&uacute;meda y bien calientita&raquo; &mdash;y dec&iacute;a la verdad.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;&iquest;No usaron cond&oacute;n?!&rdquo; &mdash;exclam&oacute; mi marido d&aacute;ndose cuenta de lo obvio.<\/p>\n<p>&ldquo;No&rdquo; &mdash;le respond&iacute; a la vez que aceleraba mi movimiento de mi mano sobre su pene. Le sonre&iacute; maliciosamente pues bien sab&iacute;a yo que eso le excitar&iacute;a. De seguro creer&iacute;a que s&oacute;lo estaba jugando al decirle eso.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;C&oacute;mo fuiste capaz de hacer eso?&rdquo; &mdash;dijo y a m&iacute; me gan&oacute; la risa. Joel se me fue encima y nos revolcamos sobre las s&aacute;banas como un par de chiquillos haci&eacute;ndonos travesuras.<\/p>\n<p>Mi marido que estaba bien erecto por lo que le hab&iacute;a contado se resguard&oacute; dentro de m&iacute; como tan s&oacute;lo unas horas lo hab&iacute;a hecho Alfonzo. Le segu&iacute; contando detalles de mi c&oacute;pula con aqu&eacute;l y as&iacute; continu&eacute; estimul&aacute;ndolo. Le cont&eacute; c&oacute;mo Alfonzo marcaba el ritmo de la c&oacute;pula al sujetarme de mis nalgas con total dominio y fuerza que yo s&oacute;lo me dejaba cargar. Sus manos me sub&iacute;an y bajaban provocando en ambos el placer de la uni&oacute;n sexual.<\/p>\n<p>&ldquo;Hac&iacute;amos mucho ruido; el asiento de pl&aacute;stico del sanitario no dejaba de golpear con &eacute;ste debido a nuestros brincos. De seguro m&aacute;s de una se dar&iacute;a cuenta de lo que hac&iacute;amos ah&iacute; adentro. Las caracter&iacute;sticas sonoras del lugar tampoco ayudaban. No obstante segu&iacute;amos, poco nos importaba el mundo exterior en ese peque&ntilde;o espacio en donde nos un&iacute;amos en el placer sexual del ayuntamiento. Bueno, por lo menos hasta que&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;&iquest;Hasta qu&eacute;?!&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Hasta que Adela fue en mi busca. Me sorprendi&oacute; pues se asom&oacute; por debajo de la puerta del excusado llam&aacute;ndome por mi nombre.<\/p>\n<p>Paramos lentamente nuestro muelleo.<\/p>\n<p>&laquo;Oye, tu esposo te est&aacute; buscando&raquo; &mdash;me dijo.<\/p>\n<p>Desde donde estaba Adela vio los test&iacute;culos de Alfonzo que era la &uacute;nica parte visible del aparato sexual que en ese momento me estaba yo tragando, y ella me lo hizo saber.<\/p>\n<p>&laquo;Caray amiga, se ve que la han pasado muy bien&raquo; &mdash;me coment&oacute; al ser testigo de nuestros sudores ah&iacute; abajo.<\/p>\n<p>Nada tonto, Alfonzo respondi&oacute;: &laquo;Dile a su esposo que ahora va, pero primero debemos concluir adecuadamente lo que empezamos.<\/p>\n<p>Y volvi&oacute; a cargarme de las nalgas iniciando nuevamente el movimiento copular con &iacute;mpetu. Bien sab&iacute;a que deb&iacute;amos terminar antes de que nos descubrieras.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con Adela?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Adela disfrut&oacute; un instante de la vista y luego se fue.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Entonces, &iquest;termin&oacute;? &iquest;Se vino dentro de ti?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;&rdquo; &mdash;respond&iacute; en algo que fue m&aacute;s un gemido pues en ese momento mi esposo tambi&eacute;n se estaba viniendo. Me inseminaba igual que lo hab&iacute;a hecho Alfonzo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Episodio: Le pongo los cuernos y se lo cuento a mi marido. Regresaba con mi marido de aquel evento nocturno. 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