{"id":29879,"date":"2021-06-12T23:44:25","date_gmt":"2021-06-12T23:44:25","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-12T23:44:25","modified_gmt":"2021-06-12T23:44:25","slug":"ana-y-su-pago-del-alquiler","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ana-y-su-pago-del-alquiler\/","title":{"rendered":"Ana y su pago del alquiler"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29879\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El timbre son&oacute;.&nbsp; Ana mir&oacute; hacia la puerta sabiendo quien era la persona que llamaba. Esta ma&ntilde;ana, Lu&iacute;s, su casero, le hab&iacute;a llamado para recordarle que se pasar&iacute;a a cobrar la mensualidad y la deuda de otros meses sin pagar. Ana sab&iacute;a que no ten&iacute;a dinero para pagarle. Apenas hab&iacute;an pasado un par de meses desde que perdi&oacute; su trabajo y era complicado encontrar un trabajo en este momento donde adem&aacute;s ten&iacute;a que compaginar con sus estudios.<\/p>\n<p>Ana volvi&oacute; a mirar con miedo hacia la puerta, esperando que Lu&iacute;s pensara que no estaba pero, para su desgracia, volvi&oacute; a sonar el timbre acompa&ntilde;ado de varios golpes en la puerta. Ana se levant&oacute;, tom&oacute; una bocanada de aire y abri&oacute; la puerta. Apareci&oacute; la silueta regordeta de Lu&iacute;s con poco pelo, medio calvo y rondando los cincuenta a&ntilde;os. Sonri&oacute; dejando ver algunos de sus dientes torcidos para despu&eacute;s saludar de forma burlona. Ana le devolvi&oacute; el saludo.<\/p>\n<p>Lu&iacute;s mantuvo su sonrisa lasciva con la que siempre hab&iacute;a mirado a Ana, parec&iacute;a no importarle que casi le duplicase la edad ni la cara de desprecio de Ana cada vez que lo hac&iacute;a. Desde el primer d&iacute;a que se hab&iacute;a conocido como casero y rentista, Lu&iacute;s no hab&iacute;a escondido ninguna de sus miradas. Ahora se deleitaba con la figura peque&ntilde;a que a pesar de su tama&ntilde;o ten&iacute;a unas buenas curvas. La camiseta de tirantes blanca permit&iacute;a poder tener una buena vista de pechos los cuales se insinuaban por debajo de la camiseta. Su vista sigui&oacute; hacia abajo, imaginando las curvas y la piel que habr&iacute;a bajo la tela hasta llegar a su cintura donde volvi&oacute; a parar para recrearse. Los shorts de color gris que llevaba Ana se ce&ntilde;&iacute;an a la cadera y seguro que le marcaban de una forma incre&iacute;ble. Lu&iacute;s se decepcion&oacute; al no poder comprobar su teor&iacute;a sobre el culo de Ana, pero seguro se las ingeniaba para acabar corroborando. Los shorts se acaban bastante pronto y daban a paso las piernas desnudas de Ana donde no era necesario imaginar nada. Lu&iacute;s se pod&iacute;a detener y deleitarse con cada cent&iacute;metro de piel blanca y disfrutar de las curvas de sus muslos. Llev&oacute; su mirada hasta sus zapatillas. No era un fetichista de los pies pero ten&iacute;a curiosidad por saber si se habr&iacute;a pintado las u&ntilde;as. Recorrer con la mirada a Ana desde arriba hasta abajo sin dejar un cent&iacute;metro sin escrutar hab&iacute;a encendido a&uacute;n m&aacute;s a Lu&iacute;s que no necesitaba demasiado para calentarse con su inquilina. Adem&aacute;s, hab&iacute;a algo en la combinaci&oacute;n de conjunto que incitaba a Lu&iacute;s a dejar volar su mente hoy m&aacute;s que nunca.<\/p>\n<p>Regres&oacute; con su mirada a mirar a Ana a los ojos. Se aclar&oacute; la garganta y con un hilo de voz, sin dejar de sonre&iacute;r dijo<\/p>\n<p>&#8211; Son seis meses. Cinco de retrasos y uno a&uacute;n vigente. Ya hemos hablado sobre la obligaci&oacute;n de pagar las deudas. S&eacute; que no tiene trabajo, pero necesito el dinero, esta casa tiene gastos, no se mantiene solo y no le saco ning&uacute;n rendimiento.<\/p>\n<p>Lu&iacute;s ten&iacute;a una voz particular. Algo aflautada, pero con ritmo constante y cortante. Como el de un adolescente que intenta agravar su voz para imponer pero sin llegar a conseguirlo. Sin dejar hablar a Ana, Lu&iacute;s sigui&oacute; el discurso que ya hab&iacute;a repetido en otras ocasiones y que Ana se casi se sab&iacute;a de memoria:<\/p>\n<p>&#8211; El negocio casero es realmente duro. Me deslomo todo el d&iacute;a para atender a mis inquilinos. Debo mantener cada uno de los pisos, arreglar los desperfectos y reponer aquello que se rompe. Adem&aacute;s, me tengo que hacer cargo de los gastos de la comunidad, de las revisiones peri&oacute;dicas y de los tributos del ayuntamiento. Cada piso es un negocio que necesita atenci&oacute;n, tiempo y dedicaci&oacute;n. No hay nada peor que un piso que no rente porque genera costes, pero no ingresos.<\/p>\n<p>Como otras veces, hizo una inflexi&oacute;n de voz, cambi&oacute; la sonrisa por una expresi&oacute;n m&aacute;s grave. Torci&oacute; la cabeza d&aacute;ndole un todo grotesco y continu&oacute; forzando la voz para sonar con un par de tonos m&aacute;s bajos:<\/p>\n<p>&#8211; Si hay algo peor &#8211; mascando cada una de las s&iacute;labas. Un mal inquilino. Un inquilino que se aproveche de la bondad de su casero y falle continuamente en el pago de sus mensualidades. Un inquilino, o&hellip; inquilina que no se sabe agradecer el esfuerzo que &eacute;l su pobre casero realiza para poder ofrecerle un techo digno.<\/p>\n<p>La primera vez que escuch&oacute; el discurso Ana sinti&oacute; algo de compasi&oacute;n. Hasta que descubri&oacute;, ese d&iacute;a como d&iacute;a, la mirada insinuante de Lu&iacute;s que podr&iacute;a ser feo o asqueroso, pero no era tonto y hab&iacute;a elegido de forma meticulosa cada una de las palabras. Ana comenz&oacute; a mascullar un agradecimiento por el esfuerzo y una disculpa por no tener el dinero, pero esa tarde algo cambi&oacute; en el guion. Lu&iacute;s dio un manotazo a la puerta:<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ana! No hay m&aacute;s meses, no hay m&aacute;s tiempo. Se acab&oacute; la espera. Quiero mi dinero. Si quieres seguir viviendo en esta casa quiero que me pagues mi deuda ahora.<\/p>\n<p>Ana se qued&oacute; congelada. Lu&iacute;s siempre hab&iacute;a sido una mezcla entre pedante y baboso, pero nunca hab&iacute;a mostrado su lado agresivo. Sent&iacute;a que esta vez s&iacute; que iba en serio, y que ten&iacute;a un problema, porque esperaba poder aguantar un mes m&aacute;s. Ana necesitaba ganar tiempo, solo necesitaba permanecer en aquella ciudad un mes antes acabar sus estudios y poderse ir. Invit&oacute; a Lu&iacute;s a entrar en casa. Esperaba que un poco de dulzura y consideraci&oacute;n fuera lo suficiente para aplacar los deseos de Lu&iacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Lu&iacute;s, te vuelvo a pedir disculpas. Tienes toda la raz&oacute;n, pero sabes que me qued&eacute; sin trabajo. La situaci&oacute;n es complicada y necesito compaginarlo con mis estudios. Te pido un mes m&aacute;s. Acabar&eacute; el curso y con la llegada del verano encontrar&eacute; trabajo y podr&eacute; pagarte hasta el &uacute;nico mes que te debo.<\/p>\n<p>Lu&iacute;s pareci&oacute; cre&eacute;rselo. M&aacute;s calmado pregunt&oacute; por sus estudios y donde estaba preguntando para obtener trabajo. Ana le fue contando cada tema con detalle, le fue envolviendo cada una de las historias para que Lu&iacute;s creyera que iba a cobrar algo del dinero que le deb&iacute;a. En el interior, Ana segu&iacute;a sintiendo repulsa por Lu&iacute;s por la forma por la cual la miraba, aprovechando cualquier descuido de la chica para reconocer una parte de su cuerpo. La conversaci&oacute;n lleg&oacute; a un punto muerto donde Lu&iacute;s hab&iacute;a aceptado de facto que deber&iacute;a esperar un poco m&aacute;s. Ana esperaba la rendici&oacute;n de Lu&iacute;s y esta estaba a punto de llegar:<\/p>\n<p>&#8211; Puedo esperar un mes m&aacute;s. Llevo esperando seis y podr&eacute; aguantar otro. El resto de negocios van bien y me permiten ser flexible contigo.<\/p>\n<p>Ana se sent&iacute;a victoriosa. Hab&iacute;a conseguido el mes extra y despu&eacute;s, ser&iacute;a libre. Si el cabr&oacute;n de Lu&iacute;s no ve&iacute;a un duro, ya no ser&iacute;a su problema. Lu&iacute;s volvi&oacute; a hablar. Ana esperaba la despedida con una sonrisa interior<\/p>\n<p>&#8211; Esperar&eacute; un mes, pero no te saldr&aacute; gratis &#8211; esta vez la sonrisa de Lu&iacute;s era diferente. Volvi&oacute; a ser burlona, pero se pod&iacute;a vislumbrar cierta inteligencia. Como si detr&aacute;s de esa frase, hubiera un plan. Quiero algo tuyo&hellip;<\/p>\n<p>Dej&oacute; la frase en el aire para volver a repasar con la mirada a Ana. En medio del recibidor, se permiti&oacute; rodearla lentamente. Se qued&oacute; unos segundos mirando su culo. En silencio. El tiempo discurr&iacute;a lento para Ana que notaba que algo se hab&iacute;a torcido. En cambio, Lu&iacute;s paladeaba cada segundo que arrancaba para poder observar a Ana, para perderse en cada una de las curvas y sus pliegues. Volvi&oacute; a estar enfrente de ella, y dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Quiero verte desnuda. Quiero que te desnudes para mi. No solo eso. Pienso tomarme tantas fotos como quiera. C&oacute;mo casero despu&eacute;s de aguantar seis meses ver c&oacute;mo te pavoneas delante de m&iacute;, merezco que resarzas por la espera. &iquest;Aceptas? &iquest;O haces maletas?<\/p>\n<p>Ana neg&oacute; con la cabeza, y cuando iba darle una raz&oacute;n, Lu&iacute;s empuj&oacute; por los hombros a Ana contra la pared. Not&oacute; como sus gordos brazos la levantaban lo suficiente del suelo para que estuviera inc&oacute;moda y como sus rechonchos dedos la agarraban firmemente.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que no has entendido. Dicho volviendo a marcar cada una de sus palabras. Si me dices que no, te sacar&eacute; ahora mismo del piso. Perder&eacute; seis meses, si; pero t&uacute; perder&aacute;s el sue&ntilde;o que has perseguido este a&ntilde;o. Me puedo permitir seis meses de tu renta, pero &iquest;puedes perder t&uacute; este a&ntilde;o de universidad?<\/p>\n<p>La presi&oacute;n sobre los hombros de Ana disminuy&oacute; y la devolvi&oacute; con cuidado al suelo. No ten&iacute;a mucha elecci&oacute;n, y pens&oacute;, que en el fondo no ser&iacute;a el primer hombre que ten&iacute;a fotos suyas desnuda. Si un par de im&aacute;genes le permit&iacute;an ganar ese ansiado mes, complacer&iacute;a los deseos de aquel cerdo.<\/p>\n<p>Ana cogi&oacute; de la mano a Lu&iacute;s y lo condujo hasta el sal&oacute;n. Le indic&oacute; que se sentara, baj&oacute; las persianas, puso algo de m&uacute;sica y atenu&oacute; las luces. Ana comenz&oacute; a moverse al ritmo de la m&uacute;sica mientras Lu&iacute;s asist&iacute;a at&oacute;nito al espect&aacute;culo de sus caderas moverse. Le pidi&oacute; que se acercara m&aacute;s para poder verla mejor y par&oacute; de pedirlo hasta tenerla a un par de metros. Ana se combinaba moviendo lentos y r&aacute;pidos, se mov&iacute;a desde abajo a arriba y jugaba con su lengua. Vio como Lu&iacute;s comenzaba a sacar el m&oacute;vil y empezaba a hacer fotos. Ella continu&oacute; como si no fuera la primera vez que le hac&iacute;an fotos. Con una orden clara y corta, Lu&iacute;s pidi&oacute; que Ana se quitara la camiseta. La tir&oacute; al suelo y dej&oacute; ver los pechos que tanto ansiaba ver. Eran redondos y naturales. Tal vez una 90 copa b o c. Lu&iacute;s no sabr&iacute;a decirlo pero eran m&aacute;s grandes de lo que se hab&iacute;a imaginado. Acompas&oacute; su mirada al bamboleo de las tetas dej&aacute;ndose hipnotizar por los pezoncitos marrones. Sali&oacute; de ensue&ntilde;o para pedirle un par de posturas que quer&iacute;a ver y para ordenar, otra vez con voz firme, que se quitara los shorts. Los pantaloncitos cayeron y esta vez Ana se lo tir&oacute;. Lu&iacute;s los recogi&oacute; y los dej&oacute; a un lado mientras sus ojos hac&iacute;an el viaje de ida y vuelta desde las tetas de Ana hasta el pubis que a&uacute;n permanec&iacute;a cubierto por un tanga blanco de encaje.<\/p>\n<p>Lu&iacute;s baj&oacute; sus pantalones y Ana observ&oacute; c&oacute;mo aparec&iacute;a el pena erecto de Lu&iacute;s. No eran gran cosa, normal. Al igual que Lu&iacute;s. Ana sab&iacute;a que el aspecto f&iacute;sico no ten&iacute;a que ver con el tama&ntilde;o del miembro de un hombre, pero en este caso, estaba en consonancia. Dej&oacute; escapar una sonrisa burlaba y Lu&iacute;s pareci&oacute; darse cuenta:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;de qu&eacute; te r&iacute;es? &iexcl;Puta!<\/p>\n<p>Ana qued&oacute; un poco en shock. &iquest;Volv&iacute;a el Lu&iacute;s m&aacute;s posesivo? No quiso darle m&aacute;s vueltas y quer&iacute;a acabar cuanto antes. Comenz&oacute; a quitarse las zapatillas cuando Lu&iacute;s le orden&oacute; que se detuviese. Ella par&oacute; pero le pidi&oacute; una explicaci&oacute;n:<\/p>\n<p>&#8211; No te las quites. Te dan un aspecto de zorra barata.<\/p>\n<p>Comenzaba a salir la versi&oacute;n asquerosa que Ana sab&iacute;a que deb&iacute;a existir. Un ser interior que hasta el momento se hab&iacute;a contentado con miradas lascivas, alg&uacute;n comentario fuera de todo y la petici&oacute;n de las fotos, pero que cada segundo que pasaba afloraba m&aacute;s y m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&iacute;tate el tanga y l&aacute;nzalo.<\/p>\n<p>Ana obedeci&oacute; y lanz&oacute; sus &uacute;ltimos cent&iacute;metros de ropa a Lu&iacute;s. Lu&iacute;s los mir&oacute;, lo estrech&oacute; en su mano y lo guard&oacute; en el bolsillo del pantal&oacute;n. Se pod&iacute;a ver entre los pantalones arrugado como sobresal&iacute;a una parte del encaje de color blanco. Lu&iacute;s se preguntaba si los rizos rubios de Ana eran reales o se deb&iacute;an a un tinte. Eran reales o tambi&eacute;n se hab&iacute;a tintado el depilado brasile&ntilde;o que llevaba. Los ojos de Lu&iacute;s ya no viajaban de arriba para abajo por el cuerpo de Ana. Estaban fijos en un mismo punto. En su co&ntilde;o. En ese magn&iacute;fico pliego de carne femenina con el cual hab&iacute;a fantaseado por meses. La escena ten&iacute;a un aire de patetismo. Un gordo calvo de cincuenta a&ntilde;os encargado de llevar las rentas de los pisos de sus padres sentado en un sill&oacute;n con las dos manos ocupadas mientras, justo enfrente, una jovencita de veinticinco a&ntilde;os se contorsionaba con tan solos unas zapatillas deportivas puestas esperando que el gordo aguantara un mes antes de echarla de casa o que ella se fuera sin pagar la deuda que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Ac&eacute;rcate un poco m&aacute;s, quiero verte en primer plano<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; hasta estar a tan solo un metro. Pod&iacute;a notar la excitaci&oacute;n de Lu&iacute;s. Dej&oacute; el m&oacute;vil en el sof&aacute; y con esa misma mano busc&oacute; el culo de Ana. Ella intent&oacute; apartar la mano, pero la fuerza de Lu&iacute;s no le dio ninguna opci&oacute;n. Not&oacute; c&oacute;mo sus dedos se clavaban en su nalga izquierda para continuar con dos sonoras cachetadas. Esa misma mano buscaba ahora la parte delantera pero Ana no estaba dispuesta a dejar que fuera m&aacute;s all&aacute;. Se alej&oacute; y fue a ponerse su camiseta. Luis se levant&oacute; detr&aacute;s, y pis&oacute; la mano de Ana. Solt&oacute; un grito.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;A d&oacute;nde vas? Siento tener que hacerte esto, pero no te he dicho que te pongas la camiseta y estaba harto de tu desobediencia &#8211; Levant&oacute; el pie. Ahora ya que est&aacute;s en esa posici&oacute;n, hazme una mamada. Quiero ver si esa lengua y labios saben moverse como tus caderas.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; quieta. Le dol&iacute;a la mano e intent&oacute; levantarse para irse. El acuerdo eran unas fotos y ya el gordo seboso deber&iacute;a tenerlas. Comenz&oacute; a levantarse cuando not&oacute; la mano de Ana en su cuello.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;A d&oacute;nde vas, putita? Si, lo veo en tus ojos desafiantes. Crees que ya me he cobrado, que eran solo unas fotos; pero como bien sabr&aacute;s, los contratos est&aacute;n para incumplirlos, o como me gusta decir, para negociarlos si las dos partes est&aacute;n de acuerdo. &iquest;Crees que soy tonto? Que no s&eacute; qu&eacute; intentas ganar un mes para despu&eacute;s largarte sin pagar. No eres la primera ni la &uacute;ltima que intenta hacerlo. En el fondo, sois todos unos perros; pero t&uacute;, eres una perrita muy buena.<\/p>\n<p>Solt&oacute; a Ana del cuello y le puso su pene delante. Cogi&oacute; el m&oacute;vil con una de las manos y comenz&oacute; esta vez a grabar. Golpe&oacute; las mejillas de Ana con su miembro, y solt&oacute; una sonora carcajada.<\/p>\n<p>&#8211; Abre la boca. No te hagas t&iacute;mida. Seguro que esa boquita tiene buena experiencia. Para no tener dinero, tienes buena ropa y hay muebles que has tenido que pagar t&uacute; que no son de cualquier mercadillo. Empieza por los huevos, me gusta as&iacute; &#8211; dijo mientras le pon&iacute;a los huevos directamente sobre la cara.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; como le hab&iacute;a dicho. Primero lami&oacute; uno, luego el otro. Fue cambiando de uno al otro mientras los iba introduciendo poco a poco en su boca. Notaba como su frente chocaba con la barriga de Lu&iacute;s y ten&iacute;a que recurrir a alguna pose rara. Su mano comenz&oacute; a manosear el pene de Lu&iacute;s mientras este se pon&iacute;a m&aacute;s duro. Escucha los gemidos entrecortados de Lu&iacute;s con insultos hacia ella como puta, guarra o zorra. Su lengua sigui&oacute; desde los huevos hasta la cabeza. Intentando cubrir todo el tronco con su lengua. En su interior, estaba intentando que Lui se corriese para que la dejase tranquila cuanto antes. Jug&oacute; con su lengua en la cabeza, no importando saborear m&aacute;s de la cuenta. Los gemidos de Lu&iacute;s hab&iacute;an aumentado y cada vez que miraba hacia arriba pod&iacute;a observar al m&oacute;vil grabar la escena. Poco a poco se fue metiendo el pene en la boca. No iba a tener ning&uacute;n problema con esa talla. Notaba como llegaba al fondo y volv&iacute;a salir. Repiti&oacute; mientras los gemidos de Lu&iacute;s aumentaban hasta que en unas de las veces, not&oacute; como las manos de Lu&iacute;s le rodeaban la nuca y no la dejaban mover la cabeza. Lu&iacute;s mantuvo la posici&oacute;n unos segundos hasta que solt&oacute; un gemido sordo. Ana sab&iacute;a lo que hab&iacute;a sucedido y no tard&oacute; en notar un l&iacute;quido en su boca. Se revolvi&oacute;, consigui&oacute; librarse de la presa de Lu&iacute;s y escupi&oacute; todo lo que pudo<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;no estabas acostumbrada? &#8211; Lu&iacute;s re&iacute;a<\/p>\n<p>La dej&oacute; de rodillas sobre el suelo, mientras &eacute;l se sentaba en el sill&oacute;n para recuperar el aliento. Ana sab&iacute;a que la situaci&oacute;n le parec&iacute;a asquerosa pero hasta ese momento, estaba cachonda. Tal vez, Lu&iacute;s no se hab&iacute;a dado cuenta pero hab&iacute;a un peque&ntilde;o charco debajo de ellos que no hab&iacute;a sido causado por &eacute;l.<\/p>\n<p>-Cuando recuperes el aliento, necesito que te quites las zapatillas. Necesito una imagen de tus pies para un amigo que me la ha pedido.<\/p>\n<p>Lo mir&oacute; con duda. &iquest;Qu&eacute; amigo? &iquest;No habr&iacute;a pasado ninguna de las im&aacute;genes? La cara de Ana debi&oacute; de ser suficiente clara para que Lu&iacute;s, tirado en sof&aacute; cansado de semejante esfuerzo, le diera una explicaci&oacute;n:<\/p>\n<p>&#8211; Le he pasado las fotos a un amigo m&iacute;o. No te preocupes no se las pasar&aacute; a nadie. Mi amigo me ha pedido que si puede verte los pies. Y no me meto en las filias de cada uno. Y tengo curiosidad, tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Esta vez no dud&oacute;. Se quit&oacute; las zapatillas sin dudarlo y mostr&oacute; sus pies a Lu&iacute;s. Ten&iacute;a unos pies peque&ntilde;os, blancos como el resto de su cuerpo. Extremadamente cuidadoso con una piel que parec&iacute;a seda blanca. Se notaba la buena pedicura con cada una de las u&ntilde;as perfectamente recortadas sin ning&uacute;n tipo de salientes y cada una de ellas pintadas de un color diferente. Era incre&iacute;ble que en una mujer como Ana, los pies fueran su fuerte. A otras partes del cuerpo le podr&iacute;a sacar alg&uacute;n defecto, pero esos pies no ten&iacute;an ni un desperfecto. Tom&oacute; varias fotos y se rio nada m&aacute;s enviarlas.<\/p>\n<p>&#8211; Dice mi amigo que le encantan esos pies. Solo por tus pies ya mereces las seis mensualidades. Necesito que vengas junto a m&iacute;, necesito algo m&aacute;s de ti &#8211; Amanda se levant&oacute; y se puso al lado de Lu&iacute;s. A&uacute;n pod&iacute;a notar el sudor en su piel. Me ha pedido que hagamos una videollamada, imagino que no importar&aacute;. Es un buen hombre.<\/p>\n<p>No le dio tiempo a responder cuando el m&oacute;vil comenz&oacute; a sonar. Lu&iacute;s descolg&oacute; y se pudo ver a una hombre de unos cincuenta a&ntilde;os, pelo cano y corto, con un buen bronceado en la piel, con una sonrisa impoluta, gafas de sol y un traje azul marino. Lu&iacute;s y Bernardo se saludaron. Bernardo era todo lo contrario de Lu&iacute;s, parec&iacute;a que pudieran existir en el mismo y menos conocerse y llevarse bien. Bernardo continu&oacute; la breve charla con Lu&iacute;s como si Ana no estuviera completamente desnuda en la c&aacute;mara. Conversaron durante un rato sobre su vida y se pusieron al d&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Bernardo, esta es Ana. La chica de los videos y de los pies.<\/p>\n<p>&#8211; Ya veo, imagino que en persona mejorar&aacute; a&uacute;n m&aacute;s. Si nos cogieras con veinte o treinta a&ntilde;os menos, esto ser&iacute;a diferente. Bernardo estaba exultante, exageradamente contento, &iquest;ser&iacute;a siempre as&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Es una verdadera putilla. Le cuesta entrar en calor pero despu&eacute;s se entrega al placer con facilidad.<\/p>\n<p>&#8211; Si, seguro. Lu&iacute;s, veamos hasta d&oacute;nde es capaz de llegar ahora. Esto &uacute;ltimo lo dijo Bernardo mientras se sacaba cuidadosa la verga del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>Lu&iacute;s le dio el m&oacute;vil a Ana. Le pidi&oacute; que no lo quitara de su cara y que intentara gemir con fuerza para que se escuchase. Ana lo hizo, pod&iacute;a ver en un recuadro peque&ntilde;o su cara y en la pantalla principal a Bernardo, ya con su verga fuera, y algo en la otra mano que no supo que era. No tuvo mucho tiempo para pensar cuando sinti&oacute; que Lu&iacute;s le abr&iacute;a las piernas y se las levant&oacute; quedando completamente tumbada en el sof&aacute;. Lu&iacute;s coloc&oacute; su cabeza entre ellas y con una precisi&oacute;n milim&eacute;trica, comenz&oacute; a lamer el cl&iacute;toris de Ana. Con el primer movimiento, Ana dej&oacute; escapar un fuerte gemido. Con la lengua fue recorriendo cada uno de los pliegues del pubis, separando cada de las l&aacute;minas de piel. Ana gem&iacute;a y le costaba mantener el m&oacute;vil enfocada en su c&aacute;mara. Lu&iacute;s continu&oacute; jugando con su lengua mientras comenzaba a meter su primer dedo. Notaba como la humedad de la lengua recorr&iacute;a su cl&iacute;toris y labios mientras el dedo coraz&oacute;n entraba y sal&iacute;a. Ana comenzaba a retorcerse en el sof&aacute; mientras desde el otro lado de la llamada, Bernardo la animaba a gemir acabando todas las frases en puta o putita. Despu&eacute;s del dedo coraz&oacute;n lleg&oacute; el anular, y Lu&iacute;s aument&oacute; el ritmo. Ana gem&iacute;a, arqueaba la espalda y cerraba los ojos de placer. Intentaba cerrar las piernas para empujar a Lu&iacute;s m&aacute;s adentro. El cabr&oacute;n que se hab&iacute;a corrido en su garganta, estaba cumpliendo con creces. El tercer dedo no tard&oacute; en caer y a la pregunta recurrente de Bernardo: &iquest;eres mi puta, Ana? Ella comenz&oacute; a responder que s&iacute; entre gemido y gemido.<\/p>\n<p>El ritmo aument&oacute; de forma vertiginosa empujando con la mano que ten&iacute;a libre la cabeza de Lu&iacute;s. Esos minutos de aut&eacute;ntico placer estaban cambiando la imagen del casero pero tampoco pod&iacute;a pensar mucho m&aacute;s. Bernardo continuaba preguntando y ella siempre respond&iacute;a con un s&iacute; cada vez m&aacute;s entrecortado. Del otro lado del altavoz se escuch&oacute; la voz de Bernardo: &ldquo;Para ya est&aacute;. No hace falta que la puta acabe&rdquo; y sin m&aacute;s espera, Lu&iacute;s dej&oacute; de mover sus dedos, los sac&oacute; y se volvi&oacute; a poner al lado de Ana. Ella no entend&iacute;a nada, estaba a punto de llegar al orgasmo, uno de los orgasmos m&aacute;s ricos que estaba teniendo y todo se hab&iacute;a acabado. Parec&iacute;a que hab&iacute;a estado en un sue&ntilde;o y que de repente se hab&iacute;a despertado. Pudo ver que Bernardo se hab&iacute;a corrido y descubri&oacute; que aquello que sosten&iacute;a Bernardo era una foto de los pies de Ana. Ana volvi&oacute; a sentir algo de repulsa por los dos. Lu&iacute;s volvi&oacute; a esbozar su risa burlona, sab&iacute;a perfectamente lo que hab&iacute;a hecho y ahora parec&iacute;a que no iba a darle una explicaci&oacute;n. Al final, Bernardo comenz&oacute; a hablar:<\/p>\n<p>&#8211; Muy buena putita Ana. No pensar&iacute;as que te &iacute;bamos a dejar acabar. A las zorras como t&uacute;, no les damos opciones. No eres especial, tan solo una m&aacute;s. Realmente, eres algo m&aacute;s que el resto por tus pies y por lo que he visto esta tarde. Lu&iacute;s me ha comentado que necesitas trabajo para pagar unas deudas que tienes con &eacute;l, y yo tengo trabajo que te puede interesar&hellip; en vista de tus actitudes.<\/p>\n<p>Ana a&uacute;n estaba enfadada por lo que hab&iacute;a sucedido, pero sab&iacute;a que no ten&iacute;a m&aacute;s opci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Tengo un local para gente con dinero. Ir&aacute;s a trabajar todas las noches. No te preocupes, nada sexual. Solo bailes y alg&uacute;n reservado con tus pies. Lo que hagan los clientes con ellos, ser&aacute; secreto entre ellos y t&uacute;; pero puedes imaginar que va a pasar viendo lo que ha pasado hoy. Trabajaras tanto como te pida para poder pagar la deuda as&iacute; que en este mes tendr&aacute;s que hacer muchas peticiones especiales. Despu&eacute;s podr&aacute;s hacer lo que quieras con tu vida. &iquest;Alguna duda?<\/p>\n<p>Hab&iacute;a vuelto a la realidad. Hab&iacute;a vuelto al punto donde su plan para no pagar se hab&iacute;a dado la vuelta y ahora ser&iacute;a solo un objeto que un grupo de cerdos podr&iacute;an usar. Esa tarde con Lu&iacute;s se lo hab&iacute;an demostrado dos veces. Sab&iacute;a lo que ten&iacute;a que responder, y lo que deb&iacute;a de responder.<\/p>\n<p>Esa misma noche, Ana fue a trabajar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El timbre son&oacute;.&nbsp; Ana mir&oacute; hacia la puerta sabiendo quien era la persona que llamaba. Esta ma&ntilde;ana, Lu&iacute;s, su casero, le hab&iacute;a llamado para recordarle que se pasar&iacute;a a cobrar la mensualidad y la deuda de otros meses sin pagar. Ana sab&iacute;a que no ten&iacute;a dinero para pagarle. Apenas hab&iacute;an pasado un par de meses [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18304,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-29879","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29879","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18304"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29879"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29879\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29879"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29879"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29879"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}