{"id":29885,"date":"2021-06-13T22:00:00","date_gmt":"2021-06-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-13T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-13T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimotercera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimotercera-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Decimotercera parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29885\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Silvia tesoro, mira este vestido. &iexcl;Vamos ni&ntilde;a! Pru&eacute;batelo, debes renovar esos trajes viejos para que luzcas radiante la otra semana en Tur&iacute;n. &mdash;Magdalena me mostraba un vestido veraniego de corte en X, cuello redondo, largo a media pierna y de mangas tres cuartos con un estampado floral y delicado drapeado, colocado en un maniqu&iacute; tras el cristal de un gran almac&eacute;n, en el centro comercial.<\/p>\n<p>Recuerdo haber marcado dos veces seguidas al tel&eacute;fono de Rodrigo para avisarle que iba a salir a vitrinear con las chicas de la oficina y me demorar&iacute;a un poco. Adem&aacute;s que los ni&ntilde;os se quedar&iacute;an con mi mama esa noche pues al d&iacute;a siguiente en el colegio, los maestros tendr&iacute;an una reuni&oacute;n. Pero mi esposo no me contest&oacute;. Tal vez estaba ocupado atendiendo alg&uacute;n cliente, as&iacute; que le dej&eacute; el mensaje en el buz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Hermoso en verdad, pero&hellip; &iexcl;Por Dios! mira lo que cuesta. &iexcl;Imposible por ahora! Y adem&aacute;s a&uacute;n no lo tengo decidido. Esta noche hablar&eacute; con Rodrigo sobre eso. &mdash;Le coment&eacute; a mis dos compa&ntilde;eras, mientras segu&iacute;amos curioseando las vitrinas en los locales contiguos.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno pero es una gran oportunidad para ti. &mdash;De repente, Amanda tom&oacute; la vocer&iacute;a en aquella tarde de chicas, para exponer sus pensamientos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio crees que tu esposo con lo enamorado que esta de ti, te va a negar la oportunidad de viajar? Seria todo un troglodita si obstaculiza tu desarrollo profesional y despu&eacute;s de cruzar unas palabras con tu esposo el otro d&iacute;a, no me lo parece. Silvia, coraz&oacute;n&hellip; No puedes por ning&uacute;n motivo dejar de asistir a esa inauguraci&oacute;n. Igual &laquo;el ogro&raquo; te acompa&ntilde;ar&aacute; y no te dejar&aacute; sola desamparada por all&iacute;. &mdash;Amanda no ten&iacute;a idea de que precisamente, ese viaje en compa&ntilde;&iacute;a de m&iacute; jefe, era el real inconveniente. No estar&iacute;a desamparada por el efectivamente, sino todo lo contrario. &iexcl;Perseguida!<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute; bien, muchachas. Es importante para m&iacute; y como bien dices, Rodrigo no es el problema. Mis ni&ntilde;os me necesitan y&hellip; &mdash;No, no, no. Silvia, &ndash;me interrumpi&oacute; Magdalena&ndash; los chicos se pueden quedar al cuidado de tu madre, igual no te vas a demorar, serian dos o tres d&iacute;as por mucho. &mdash;&iexcl;Qu&eacute;! &iquest;Tres d&iacute;as? &iquest;Qui&eacute;n te dijo que ser&iacute;an tantos? &iexcl;T&uacute; qu&eacute; sabes Magdalena! &mdash;Le pregunt&eacute;, tom&aacute;ndola del brazo.<\/p>\n<p>&mdash;Nada mujer, solo conjeturo, jajaja. Es que a ver, ten en cuenta que es una inauguraci&oacute;n y como tal, habr&aacute;n grandes anuncios, bastantes brindis, m&uacute;sica y despu&eacute;s alguna salida para conocer la ciudad. Y al otro d&iacute;a seguramente acompa&ntilde;ar al &laquo;ogro&raquo; en alguna reuni&oacute;n. O solo quedarte a descansar en el hotel, coraz&oacute;n. Pero un pajarito me cont&oacute;, que estos italianos son muy dados a los grandes eventos y a promocionar por todo lo alto sus nuevas actividades, y t&uacute; Silvia querida, debes ir pensando en aprovechar tus conocimientos y las oportunidades, pensando en tu posible ascenso. &iexcl;Vamos tesoro! que se escuchan rumores en el piso superior, ya sabes que all&iacute; se mueven los hilos de esta compa&ntilde;&iacute;a y algo se puede o&iacute;r, si sabes pegar la oreja detr&aacute;s de las delgadas paredes. &iexcl;Jajaja! &mdash;Y es que Magdalena era muy amiga de las compa&ntilde;eras que trabajaban para la direcci&oacute;n general, as&iacute; que si ella dec&iacute;a aquello, era porque se lo habr&iacute;an comentado.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece que estamos ensillando el burro antes de tener la enjalma, les respond&iacute;. &mdash;Si eso es correcto querida, pero tambi&eacute;n dicen por ah&iacute; que cuando el rio suena&hellip; &mdash;Me respondi&oacute; Magdalena con una sonrisa p&iacute;cara en su rostro.<\/p>\n<p>&mdash;Por ahora, vamos a la peluquer&iacute;a que necesito con car&aacute;cter urgente una &laquo;despuntadita&raquo; y de paso arreglarme las u&ntilde;as de los pies, que estoy deseando que Rodrigo me los bese, los acaricie y los ponga luego sobre sus hombros. &iexcl;Jejeje! &mdash;Finalic&eacute;, tom&aacute;ndolas a ambas por los brazos y arrastr&aacute;ndolas junto a m&iacute;, por el pasillo del centro comercial.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Buenas, buenas. &iquest;Ser&aacute; que en este &laquo;cuchitril&raquo;, sirven buena cerveza y preferiblemente fr&iacute;a? &iexcl;Jajaja! &mdash;Por supuesto. El caballero la quiere para beber aqu&iacute; o si gusta&hellip; &iexcl;Se la echo encima! para que pueda llevarla puesta. &mdash;Que graciosa Larita, excelente apunte, d&eacute;jame tomo nota. T&uacute;, cada d&iacute;a que pasa, m&aacute;s amable y hermosa. &iexcl;Ehhh! Creo que mejor me la bebo aqu&iacute; sentadito. Le respond&iacute; mientras le daba un beso en su mejilla.<\/p>\n<p>&mdash;Rocky, no traes buena cara. &iquest;Mal d&iacute;a? &mdash;Pues Larita, para que te digo que no, si s&iacute;. A veces uno no sabe qu&eacute; hacer. &iquest;Por qu&eacute; a veces la vida te pone contra las cuerdas y no parece haber nadie en tu esquina para lanzar la toalla? &mdash;Haber coraz&oacute;n, primero que todo. Ves por ac&aacute;, &ndash;me dec&iacute;a aquella noche Lara, gir&aacute;ndose 180 grados y se&ntilde;alando con sus dedos &iacute;ndices hacia el techo del local&ndash; alg&uacute;n letrero que diga&hellip; &iexcl;Se dan consejos gratis!<\/p>\n<p>Negu&eacute; con mi cabeza pero mantuve mis ojos fijos en los suyos y en mi rostro dibujada una leve sonrisa. Definitivamente esa noche, ella estaba de buen humor. &mdash;No, &iquest;cierto? &mdash;Me contest&oacute; mi graciosa amiga, sirvi&eacute;ndome un tercio de espumosa Mahou y en una peque&ntilde;a bandeja, algunas rodajas de lim&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Y en segundo lugar Rocky, t&uacute; no eres hombre para dar la espalda a los problemas. Nos conocemos hace poco tiempo, pero siempre he visto en ti, a un hombre decidido y dispuesto a enfrentarse a lo que se venga. &iexcl;Vamos mi ni&ntilde;o! Tirar la toalla no es una opci&oacute;n para ti. Anda bebe con calma tu cerveza y dale la vuelta a la tortilla, sacude tus neuronas y piensa como solucionarlo. &iexcl;Ahhh! Por cierto tesoro, ya que hablamos de tirar cosas, &iquest;D&oacute;nde mierdas has dejado a tu mujer?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Silvia? &iexcl;Carajo! Pues Larita, no la he llamado. &iexcl;Si lo ves! Qu&eacute; har&iacute;a yo sin ti. Eres la voz de la raz&oacute;n y mi conciencia, eres mi sensei c&oacute;smica. &iexcl;Por eso es que te admiro! &mdash;Acerqu&eacute; mis manos hasta alcanzar su cara y la atraje hacia m&iacute; y le plant&eacute; un beso en su frente, &ndash;&iexcl;Muakkk!&ndash; aunque se me resisti&oacute; en un principio. Y luego sal&iacute; a la calle, cerveza en mano y mi tel&eacute;fono m&oacute;vil pegado a mi oreja.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;S&iacute;? &iquest;Buenas?&#8230; &iexcl;Se&ntilde;orita es para un domicilio!<\/p>\n<p>&mdash;Claro caballero. &iquest;Qu&eacute; va a pedir? &mdash;Ehh, lo mismo de siempre. Respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpe se&ntilde;or, pero hoy es mi primer d&iacute;a aqu&iacute; y no le conozco sus gustos. &iquest;Podr&iacute;a ser m&aacute;s espec&iacute;fico con el men&uacute; que desea? &mdash;Por supuesto. &iquest;C&oacute;mo estamos de pechugas?&ndash;. Le dije yo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pues no he tenido quejas con eso. &iexcl;Las tengo tiernas y calienticas! &iquest;Le provocar&iacute;a un par al se&ntilde;or? &mdash;Claro que s&iacute;, y adicionalmente&hellip; &iquest;Qu&eacute; tal andamos de perniles? &mdash;Se los tengo carnuditos y adicionalmente vienen con su respectiva rabadilla. &iquest;Le gustar&iacute;a al caballero una o dos raciones? &mdash;Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Si se&ntilde;orita, me conformar&iacute;a con dos y por supuesto que me encantar&iacute;a prob&aacute;rselos. &iquest;Y de postre se&ntilde;orita?&#8230; &iquest;Qu&eacute; me puede ofrecer? &mdash;D&eacute;jeme reviso el men&uacute;, se&ntilde;or&hellip; Humm, nos queda un postre de duraznos en alm&iacute;bar, partidos a la mitad. &iquest;Le provoca un poco? &mdash;&iexcl;Pero por supuesto! Le confirm&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y se demorar&aacute; el env&iacute;o? Estoy como hambriento, se&ntilde;orita. Aqu&iacute; entre nosotros, en mi casa &uacute;ltimamente me han tenido a dieta. &mdash;&iexcl;Pero qu&eacute; maldad! Puede ser entregado en veinte minutos, &iquest;le parece bien? Ahh y disculpe el caballero&hellip; &iquest;C&oacute;mo piensa cancelar? &iquest;Con chorizo o salchich&oacute;n? &mdash;Pues se&ntilde;orita ahora mismo tengo el chorizo escaso por lo tanto ser&aacute; mejor&hellip; &iexcl;Cancelarle con salchich&oacute;n! &mdash;Y nos echamos a re&iacute;r los dos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja!, Te amo loco m&iacute;o. Oye mi amor, aqu&iacute; estoy saliendo con Amanda y Magdalena del centro comercial. Y ni te alcanzas a imaginar las caras que traen por nuestra peque&ntilde;a conversaci&oacute;n. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;s cielo? &mdash;Me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; haci&eacute;ndole a Lara una visita de m&eacute;dico en el bar. Necesitaba una refrescante cerveza fr&iacute;a. &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, por supuesto. Aprovechas que hoy es jueves de chicas para irte al bar a mirarle las tetas a la cantinera y sabe Dios a cuantas m&aacute;s. &iexcl;Genial! &mdash;Te equivocas en eso mi vida. Primero, la tabernera hoy est&aacute; m&aacute;s tapada que culo de mu&ntilde;eca y segundo, no he visto mucho &laquo;material&raquo; desfilando esta noche en el bar.<\/p>\n<p>&mdash;Ok. Cielo una pregunta y no es por cambiar el tema&hellip; &iquest;Y los ni&ntilde;os como est&aacute;n mi amor?<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, Rodrigo del Sant&iacute;simo Se&ntilde;or de Monserrate y C&aacute;rdenas&hellip; &iexcl;T&uacute; como siempre tan despistado! Solo revisa el buz&oacute;n de mensajes. Obviamente ellos est&aacute;n bien con la abuela sobreprotectora. &mdash;Me respondi&oacute; burlona.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo te fue hoy en la oficina? Silvia Mar&iacute;a de las adoratrices del sagrad&iacute;simo miembro. &iquest;Qu&eacute; sorpresitas adicionales me tienes? &mdash;Le pregunt&eacute; a Silvia, tratando de averiguar detalles, sin parecer tan obvio.<\/p>\n<p>&mdash;Ya sabes, lo normal. La sorpresita te la comento en casa. Por lo dem&aacute;s, todo bajo control. Salimos un poco antes hoy con las muchachas, para mirar vitrinas, probar zapatos y vestidos que por supuesto no &iacute;bamos a comprar y luego una pasadita por la peluquer&iacute;a para uno que otro retoque de latoner&iacute;a y pintura. Nada m&aacute;s mi cielo. Ya salgo para all&aacute;. Te espero en casa mi amor, estoy muerta con estos tacones. Por cierto, me saludas a todos por all&aacute;. Y ap&uacute;rate&hellip; &iexcl;Voy a pedir pizza! &mdash;Me respondi&oacute; con total naturalidad.<\/p>\n<p>&mdash;Espera Cielo, entonces&hellip; &iquest;Esta noche vamos a poder jugar a que si te atrapo te c&oacute;mo? y luego a&hellip; &iquest;Dormir entrepiernados? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ohhh, mi vida a&uacute;n me est&aacute; bajando, creo que tocar&aacute; que te consueles solo con una chupadita. Lo siento. &mdash;Hummm, Vaya que poca imaginaci&oacute;n tienes. Si los ni&ntilde;os no est&aacute;n, podr&iacute;amos tomar una ducha juntos y te aseguro que podr&iacute;amos conseguir algo m&aacute;s que una mamadita.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, lo miramos m&aacute;s tarde. Te amo. No te demores. Bye. &mdash;Chao, chao mi vida, me tomo la &uacute;ltima y en un rato llego&ndash;. Y al terminar la llamada un comentario a mi espalda me sobresalt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pufff, con tanta dulzura entre ustedes dos, se me ha alterado la presi&oacute;n arterial y creo que de solo escucharte, ya he subido dos o tres kilos. &mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! Lara, que susto. No te sent&iacute; llegar, por poco y me causas un s&iacute;ncope card&iacute;aco.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Rocky eres muy exagerado. La verdad es que me antojaste de una cerveza acompa&ntilde;ada de un cigarrillo. Aprovecho que hoy hay poca clientela. &mdash;Y mi preciosa amiga, me entreg&oacute; el siguiente tercio de Mahou cl&aacute;sica y yo le ofrec&iacute; un Marlboro rojo.<\/p>\n<p>&mdash;Se ve que las cosas en el para&iacute;so marchan a la perfecci&oacute;n. &mdash;Me dijo recost&aacute;ndose contra el filo de la puerta, dando la primera calada a su cigarrillo y el segundo sorbo a su botella.<\/p>\n<p>&mdash;Pues la verdad preciosa, entre el final del mes anterior y el comienzo de este, todo ha dado un giro y me la he pasado esquivando la serpiente, para que no me inyecte su veneno. Y de paso, pendiente de que mi Eva no decida morder la manzana. &mdash;Y ella me mir&oacute; extra&ntilde;ada de aquella confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hay otro? &iquest;De d&oacute;nde sali&oacute;? &mdash;De su oficina. Le respond&iacute; y luego complemente la informaci&oacute;n. &mdash;La tentaci&oacute;n la tiene metida precisamente entre aquellas cuatro paredes.<\/p>\n<p>&mdash;Pero Rocky, yo la he visto completamente enamorada de ti. &iquest;No estar&aacute;s exagerando las cosas? &mdash;Ya me reconoci&oacute; que hubo algo, y tanto t&uacute; como yo sabemos que cuando pruebas una vez y te gusta, suele suceder que contin&uacute;es con la siguiente mordida. No lo s&eacute; coraz&oacute;n, Silvia me jura que fue un error y que no volver&aacute; a pasar. Dice que me ama con locura y me pide que crea en ella. Y quiero&hellip; &iexcl;Deseo creerle! No es que desconf&iacute;e del todo de Silvia, tesoro. Es solo que parece existir una confabulaci&oacute;n entre el tarot y las doce casas del zodiaco para hacerla pecar. Digamos que nos estamos esforzando por evitar echarlo a perder. Pero la verdad es que hemos estado tentados por todas partes. &iquest;Y este corazoncito tuyo c&oacute;mo va? &mdash;Le pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&mdash;Ayyy mi ni&ntilde;o, ni preguntes. Sola, so&ntilde;ando como siempre con tener una m&iacute;nima posibilidad. Me gusta enga&ntilde;arme ya que no tengo quien lo haga personalmente. &iexcl;Jajaja! Pero bueno Rocky, al menos ustedes tiene algo porque luchar, yo en cambio aqu&iacute; en mi rutina, me hago videos creyendo en una futura posibilidad, que se esfuma a cada hora. Noche y d&iacute;a. Pero sinceramente Rocky, ese amor tan so&ntilde;ado, escasea.<\/p>\n<p>&mdash;Tesoro&hellip; &iquest;Quieres otra? &mdash;Me pregunt&oacute; al ver que daba el &uacute;ltimo sorbo para luego lanzar la colilla unos metros m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, tu tan divina. Pero no. Trabajo ma&ntilde;ana y quiero estar al cien por cien. Hoy me han traicionado y me han robado un cliente en mis narices. Y por otra parte, buscando soluciones y respuestas, me han clavado en el pecho m&aacute;s inc&oacute;gnitas que me tienen al borde de la locura. &mdash;Lara me observ&oacute; para luego acariciar mi mejilla. Ten&iacute;a su mano fr&iacute;a, sent&iacute; pena por su asumida soledad.<\/p>\n<p>&mdash;Soy un idiota por confiar en las mujeres. &mdash;Ella me dio un pellizco en el brazo y luego me jal&oacute; de la oreja&ndash;. Por eso debo arrancar ma&ntilde;ana con m&aacute;s ganas y continuar como siempre, trabajando como lo s&eacute; hacer mejor. &iexcl;Solo! Ten, preciosa, qu&eacute;date estos cigarrillos y guarda para ti el cambio. &mdash;Y la abrac&eacute; con profundo cari&ntilde;o, bes&eacute; su frente, posteriormente las dos mejillas y march&eacute;.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pufff! Pero que conversaci&oacute;n tan pornogr&aacute;ficamente sexy, Silvia. &iquest;As&iacute; eres siempre mujer? &mdash;Me dijo un tanto sorprendida Amanda&ndash;. &iquest;Si lo vez, Magda? Deber&iacute;as aprender un poquito de Silvia, a ver si as&iacute; le metes ca&ntilde;a a tu insulso matrimonio.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vaya, vaya con la mosquita muerta! &laquo;Quien ve el pollito y lo que p&iacute;a&raquo;. &iexcl;Jejeje! &mdash;Respondi&oacute; de inmediato Magdalena, pasando su brazo por encima de mis hombros y apretuj&aacute;ndome contra ella con firmeza.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, chicas&hellip; Algo le sucede a Rodrigo. &mdash;Les coment&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues claro mujer, que te quiere comer esta noche, as&iacute; que prep&aacute;rate. &mdash;Interpel&oacute; con seguridad Amanda.<\/p>\n<p>&mdash;No es eso mujer. A ver, conozco demasiado a mi marido y cuando est&aacute; nervioso o preocupado, se le sale la vena morbosa para distraer la atenci&oacute;n. Es eso o&hellip; &iexcl;Se trae algo entre manos!<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;. &iexcl;Claro c&oacute;mo no! Es obvio Silvia, lo tienes aguantando por culpa de tu periodo y ya sabemos que los hombres no soportan mucho en abstinencia. &iexcl;Recuerda eso! Se desesperan y se trepan por las paredes si no desfogan toda su testosterona. Ni modo tesoro, te toca sacrificarte esta noche. As&iacute; que si tu conchita est&aacute; en mantenimiento, p&eacute;gale una buena mamada, te tragas toda su leche y luego dejas que se duerma, entretenido chup&aacute;ndote las tetas. &mdash;&iexcl;Buaghh! Magda, &iexcl;Por Dios! C&oacute;mo eres de r&uacute;stica para hablar. Mejor me voy ya. Gracias por la compa&ntilde;&iacute;a muchachas. Ma&ntilde;ana nos vemos. Feliz noche. &mdash;Y nos separamos, yo fui caminando pues estaba a pocas calles del piso.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s llegar a mi hogar y descolgar abrigo y bolso, tom&eacute; el m&oacute;vil para pedir la pizza mediana de salami y relleno de ricota, que tanto nos encantaba. Fui hasta el refrigerador y tom&eacute; del Six-Pack que quedaba, una lata de cerveza. Llam&eacute; a mi madre y habl&eacute; con mis hijos mientras descalza en la habitaci&oacute;n, me desvest&iacute;a, para ponerme c&oacute;moda, enroll&aacute;ndome la toalla y en espera de la llegada de m&iacute; esposo.<\/p>\n<p>Unos veinte minutos despu&eacute;s, con el gorro de ba&ntilde;o puesto, para no estropear mi nuevo peinado, llamaron por el interfono desde la porter&iacute;a para avisarme de la llegada del pedido. &iexcl;Y yo en toalla! Fuera gorro, toalla al piso y apresurada, busqu&eacute; mi pijama rosada de Hello Kitty, para afanarme en ir a recibir al domiciliario. Pero de repente se abri&oacute; la puerta y el domiciliario no era otro m&aacute;s que m&iacute; amado esposo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola mi amor! &mdash;Me salud&oacute; y d&aacute;ndome un beso en la boca, dej&oacute; la caja sobre el comedor y una botella de Fanta. &mdash;&iexcl;Pero qu&eacute; servicio tan eficiente&ndash;. Dije yo, d&aacute;ndole un cari&ntilde;oso pellizco en sus nalgas. &mdash;Ya lo ves. Me encontr&eacute; al muchacho abajo y pues para que hacerle perder el tiempo. Por cierto mi vida, estas espectacular. Con ese corte de cabello y el peinado, deslumbras a&uacute;n m&aacute;s. &iquest;Eres mi preciosa lo sabias?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te amo mucho! &iquest;Si qued&eacute; bien? Me decid&iacute; por recortarlo un poco, ten&iacute;a las puntas quemadas y algo de horquilla. Ummm, mi cielo, estoy cansada y hambrienta. &iquest;T&uacute; no? le pregunt&eacute; a Rodrigo, quien estaba alistando los platos y los vasos, para luego acomodarlos en la mesa. Yo me hice cargo de repartir los trozos y servir las bebidas. &mdash;S&iacute;, claro. Yo tambi&eacute;n, y muchas ganas de ese postre del que me hablaste. &mdash;Me respondi&oacute; risue&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Y bueno mi vida. &iquest;Qu&eacute; sucede? &iquest;Te pas&oacute; algo no es as&iacute;? &mdash;Ahhh, cosas del trabajo mi cielo. Una se&ntilde;ora, cliente m&iacute;o que puso a cargo de las compras a su egoc&eacute;ntrico hijo y ese hijo de su grand&iacute;sima madre, me sac&oacute; del llavero.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento. Pero bueno, ya llegar&aacute; otro no te preocupes. &mdash;Silvia, lo que sucede es que Paola estaba all&iacute;, con ellos en una reuni&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tu nueva compa&ntilde;era? &iquest;La que tienes bajo tu cargo? &mdash;La misma que canta y baila. Al parecer es la novia de ese joven y por supuesto, pelo de cuca jala m&aacute;s que guaya de acero. Ni modos. Pero me supo mal y me amarg&oacute; la tarde.<\/p>\n<p>&mdash;Te entiendo, le dije yo acariciando su mano. &iquest;Y te sientes traicionado por tu alumna? &mdash;La verdad, se siente parecido. &iexcl;Bahh! Ya pasar&aacute; Silvia.<\/p>\n<p>&mdash;Mi vida, necesito saber si me vas a dejar viajar la otra semana. Si conf&iacute;as en m&iacute;, porque de lo contrario buscar&eacute; la manera de no ir. &mdash;Pues cielo ya te dije que no voy a obstaculizar tu camino, no soy tu due&ntilde;o mi amor. Tampoco eres mi esclava. Ya somos adultos Silvia. Mira a tu alrededor mi vida. No tenemos mucho, es verdad, pero lo poco o lo mucho, todo esto lo hemos conseguido entre los dos. Por los ni&ntilde;os no te preocupes que por un d&iacute;a que est&eacute;s fuera, solicito permiso a mi jefe y me hago cargo de ellos.<\/p>\n<p>&iexcl;Pufff! suspir&eacute;. Dej&eacute; sobre el plato la &uacute;ltima parte de mi pizza y me levant&eacute;. Me acerqu&eacute; hasta mi esposo, tom&eacute; entre mis manos su cara y atraje hacia mi pecho su cabeza. Las pulsaciones de mi coraz&oacute;n estaban ya aceleradas por lo que iba a contarle y que no sab&iacute;a c&oacute;mo lo ir&iacute;a a tomar. No era un d&iacute;a como &eacute;l lo supon&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Te amo precioso m&iacute;o. Eres un hombre maravilloso, un buen esposo y un padre ejemplar. No necesito nada m&aacute;s en mi vida. &mdash;Mi esposo rode&oacute; mi cintura con su brazo y me hizo a la fuerza sentarme sobre sus piernas.<\/p>\n<p>&mdash;Hoy me enter&eacute; de que corre el rumor por los pasillos de que probablemente sean dos d&iacute;as, a lo sumo tres. Ahh y una probabilidad de ascenso. Bueno al menos eso le contaron a Magdalena, sus amigas, las secretarias de la planta directiva en el piso superior. &mdash;Y me sent&iacute; elevarme entre los brazos fuertes de mi esposo. Se puso en pie conmigo alzada, me bes&oacute; y nos dirigimos hacia nuestra alcoba. All&iacute; me deposito con dulzura sobre la cama y entre nuestros varios besos apasionados, sus manos calmadas y precisas retirando cada pieza de mi pijama y yo en espera de su respuesta silenciada por el arrebato de nuestro deseo, colabor&eacute; en todo para quedar casi desnuda ante mi esposo y luego yo le advert&iacute; que lo esperaba en el ba&ntilde;o y bajo la ducha.<\/p>\n<p>Me coloqu&eacute; el gorro de ba&ntilde;o, para luego retirar mis c&oacute;modas bragas y abrir los grifos combinando la fr&iacute;a con la caliente hasta lograr una agradable temperatura. Enjabon&eacute; mi cuerpo, ase&aacute;ndome concienzudamente el interior de mi vagina, en espera de ser acariciada por las manos de mi esposo.<\/p>\n<p>A&uacute;n ten&iacute;a jab&oacute;n en mi rostro por lo que manten&iacute;a mis ojos cerrados, cuando sent&iacute; a mi marido acariciar lentamente mi espalda. Luego retir&oacute; de las m&iacute;as la espumosa esponja para desde mi cuello empezar a frotar con suavidad y la necesaria firmeza, mis hombros, la zona cervical, desliz&aacute;ndola lentamente por mis omoplatos y la zona dorsal de la parte baja de mi espalda. Se entretuvo bastante all&iacute; para luego abraz&aacute;ndome, compartir as&iacute; la lluvia tibia de la regadera. Por delante pas&oacute; la esponja por cada uno de mis senos, enjabonando primero uno sin dejar de ejercer presi&oacute;n en el otro con su mano libre, rodeando con un pulgar mi pez&oacute;n y luego intercambiar aquellas cari&ntilde;osas caricias hacia el otro. Decid&iacute; abandonarme a aquel relajador momento, estirando mis brazos hasta apoyar mis manos sobre la pared frontal, d&aacute;ndole a Rodrigo plena libertad de movimiento sobre cada parte de mi cuerpo.<\/p>\n<p>Besaba el lateral de mi cuello y mord&iacute;a delicadamente el l&oacute;bulo de mi oreja derecha. Yo estaba sumida en un placentero letargo, mis ojos cerrados y mis sentidos, todos puestos en el recorrido de sus labios por mi cuello y su lengua provocando leves cosquillas en el interior de mi o&iacute;do. Pod&iacute;a sentir el roce suave de sus manos bajar de mis senos hacia el abdomen, un dedo suyo hurgando en la &laquo;O&raquo; de mi ombligo y la calidez de su pecho palpitante contra la parte alta de mi espalda. Obviamente yo acariciaba con las m&iacute;as echadas hacia atr&aacute;s, lo que pod&iacute;a yo abarcar de la redondez de sus nalgas, apret&aacute;ndolas un poco, rasgu&ntilde;&aacute;ndolas con imperioso deseo de ser tomada y sintiendo la presi&oacute;n constante de su endurecida verga contra mi cintura y el comienzo de mis gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>Luego Rodrigo se apart&oacute; un poco de m&iacute;, frotando mis nalgas, haciendo c&iacute;rculos sobre ellas para pasar la esponja por los costados de mis caderas y la parte alta de mis muslos, para luego deslizar entre espumas y burbujas por delante, su mano sobre mi monte de venus, creando trazos con sus dedos enjabonados, libres e inquietos, dibujando l&iacute;neas imaginarias entre los largos vellos de mi pubis, subiendo un poco, bajando bastante hasta meter uno de ellos por la hendidura de mi caliente y ya h&uacute;medo co&ntilde;ito.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aghhh! Mi vida que delicia. Me tienes completamente relajada y ardiendo de deseo. &iexcl;Te amo! Te amo mucho mi cielo. &mdash;Le dije mientras que Rodrigo ya bajaba sus manos rodeando los muslos de mis piernas, por delante un poco, por detr&aacute;s bastante. Lleg&oacute; a ponerse de rodillas sobre los cuadritos verdes, crema y azules de la cer&aacute;mica del piso de la ducha, para frotar con ternura mis pies, dedo a dedo, desde el peque&ntilde;o hasta el gordo, posteriormente el empeine y luego, juguetonamente las plantas de mis pies, causando con ello nuestras risas y mi desesperada pataleta, con mis pronunciados&hellip; &iexcl;No, no, no! de ni&ntilde;a chiquita, obviamente ignorados por los dedos de mi amado torturador.<\/p>\n<p>&mdash;Me hac&iacute;a tanta falta esto Silvia. Sentirte as&iacute;, entregada y dispuesta. Tan completamente m&iacute;a. &iexcl;Te adoro vida m&iacute;a! Eres todo lo que necesito para vivir. &mdash;Me dijo muy cerca de mi o&iacute;do. Susurrantes palabras llenas de un amor tan perenne en mi marido, desde el primer momento que me vio, siendo a&uacute;n la novia de su mejor amigo.<\/p>\n<p>Correspondiendo a aquella declaraci&oacute;n de amor tan sublime, empuj&eacute; mis nalgas hacia atr&aacute;s, tomando con mi mano derecha su pene erguido, y facilitado el movimiento por el l&iacute;quido jab&oacute;n, se lo frot&eacute; desde la base hasta la extremidad de su recta verga, bajando de nuevo, ascendiendo unos segundos despu&eacute;s, en un semi circulo con tres de mis dedos por la parte anterior de su palpitante tronco y mi pulgar acariciando la circunferencia de su glande. Y luego lo dirig&iacute; hasta la entrada de mi vulva, apartando con la punta, los pliegues de mis labios, rozando un poco mi erecto cl&iacute;toris, porque en serio lo necesitaba sentir dentro de m&iacute;. Pero Rodrigo no pensaba de similar manera.<\/p>\n<p>&mdash;Aun no mi cielo, me dijo &eacute;l. &mdash;Espera un poco, quiero hacerte correr primero con mis dedos.<\/p>\n<p>Y busc&oacute; mi orificio. Pronto uno de ellos profan&oacute; la abertura, introduci&eacute;ndolo un poco, para luego retirarlo y ya fueron dos los que sent&iacute; cruzar aquel &iacute;ntimo umbral. Delante, firme pero delicado, hacia atr&aacute;s suave y ya lubricados, empec&eacute; a jadear. Imprimi&oacute; m&aacute;s velocidad a la vez que abr&iacute;a yo las piernas lo que m&aacute;s pod&iacute;a para facilitarle la penetraci&oacute;n de sus dedos. Me ten&iacute;a a punto de alcanzar el orgasmo, pero se detuvo. Los retiro de mi interior. Abri&oacute; la corredera de cristal de la ducha y se sent&oacute; sobre la tapa del retrete y hasta all&iacute; me llev&oacute; de espaldas para hacerme reposar sobre sus piernas.<\/p>\n<p>Abrazada a &eacute;l, sent&iacute; sus dos manos en la parte interior de mis muslos, apartando mis piernas. Luego de nuevo sus dedos, tres, lo recuerdo bien pues los vi en primera fila. Su &iacute;ndice, el dedo medio y el anular se perdieron de nuevo dentro de mi lubricado chochito. Y empez&oacute; la lucha aquella de querer cerrar mis piernas debido a las r&aacute;fagas de el&eacute;ctricas sensaciones en mi vagina, y de igual manera el de abrirme lo m&aacute;s posible para dejarme morir de gusto, por el fren&eacute;tico entrar y salir de sus dedos, hasta que en un instante me lleg&oacute; entre espasmos y alaridos, la necesidad de orinar y se lo hice saber.<\/p>\n<p>&mdash;Oughhh, mi vidaaa, &iexcl;ufff!&hellip; sino te detienes me&hellip; &iexcl;Aghhh! me voy a mear.<\/p>\n<p>Pero pose&iacute;do por el poder del goce que me otorgaba, completamente suya en aquella posici&oacute;n, su dedo pulgar alcanz&oacute; de improviso mi lubricado botoncito del placer y circulando suavemente con leve presi&oacute;n sobre &eacute;l, ardi&oacute; Roma. Me vine entre gritos y movimientos involuntarios de mis caderas, levantando mi cintura, ofreciendo la completa abertura de mi vulva a los intrusos dedos que me causaban tan inefable sensaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Fue un orgasmo largo e incre&iacute;ble, ojos entrecerrados, mis labios resecos y con mi boca abierta, tanto como mis muslos y mis manos aferradas a las piernas de Rodrigo, estremecimiento en mi vientre, calor intenso en mis pechos endurecidos, m&uacute;sculos tensos en mi vulva y luego la inmediata relajaci&oacute;n de los mismos, lanzando con fuerza aquel liquido casi translucido, chorros de inusitado placer que termin&oacute; estrell&aacute;ndose contra la blanca cer&aacute;mica de la pared una parte y salpicando la divisi&oacute;n de cristal, otro chorro adicional.<\/p>\n<p>Desmayada, desmadejada por las ganas disipadas, me dej&eacute; caer sobre el pecho de mi marido. Agitada a&uacute;n voltee mi cabeza buscando la humedad de su lengua. Recibi&oacute; la m&iacute;a con agrado y avidez. Me gir&eacute; en un r&aacute;pido movimiento y sin dudarlo un instante tom&eacute; su gruesa picha completamente tiesa y me fui clavando lentamente sobre ella. No, no lo dej&eacute; mover, fui yo el jinete, la amazona elegida para domar el corcel que se alojaba candente y vigoroso en mi interior. &Eacute;xtasis, calor.<\/p>\n<p>Gemidos suyos y m&iacute;os, concordantes con los er&oacute;ticos sonidos provenientes de nuestros fluidos lubricantes, acrecentando nuestras placenteras sensaciones. Gotas de vapor en el espejo delante de m&iacute;, perlas de sudor resbalando en la frente de mi esposo. Su boca escapando de mis labios para morder a placer mis pezones, chuparlos, jalarlos y luego humectarlos con la punta de su lengua, circulando libre y ansiosa alrededor de mis rosadas aureolas.<\/p>\n<p>&iquest;Cu&aacute;nto tiempo? No, no hay cron&oacute;metro que pueda tomar esa medida. No hubo reloj para contabilizar las veces que sub&iacute; y baj&eacute;, tantas las veces que me empal&eacute;. Un orgasmo inicial, dos o tres corticos posteriores, pero en inacabado aumento, previendo el gran final. Sent&iacute; como temblaban sus piernas, la expansi&oacute;n de su pecho al jadear, y como empujaba con fuerza como si me quisiera atravesar con la rigidez de su pene a punto de explotar dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ya casi mi vida, aguanta un poco m&aacute;s. &mdash;Le dije yo a un Rodrigo extasiado y agitado, qu&eacute; frunciendo el ce&ntilde;o, aspiraba toneladas de aire, totalmente colorado, al igual que yo. &iexcl;Yaaaa!&#8230; &iexcl;Siiii&iacute;! Alcanc&eacute; a balbucear y sent&iacute; la potencia de su pene, bombear con gran presi&oacute;n, los chorros de su esperma, golpeando atropelladamente las paredes de mi vagina.<\/p>\n<p>Y felizmente rendida, sudorosa, con mis ojos ya cerrados sintiendo el latir de mi coraz&oacute;n en mis sienes, flotaba yo en esa tensa calma posterior al orgasmo alcanzado y sin saberlo ni anticiparlo, precediendo al pr&oacute;ximo temporal. Apoy&eacute; mi ment&oacute;n sobre su sudada frente, encantada y dichosa de amarlo tanto y dejarme adorar. Fue m&aacute;ximo aquel &iacute;ntimo momento. Hasta que los dos escuchamos el sonido de una llamada proveniente de mi tel&eacute;fono m&oacute;vil.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda, lo hab&iacute;a olvidado! Mi jefe que quer&iacute;a esa noche, volverme a ver.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n putas ser&aacute; a estas horas? &mdash;Me pregunt&oacute; mi a&uacute;n agitado esposo. Ni modo, lo hab&iacute;a prometido. Cero mentiras. &mdash;Es don Hugo, mi amor&ndash;. Le confes&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y ahora&hellip; &iquest;Qu&eacute; quiere tu jefecito? &iquest;Se le habr&aacute; ca&iacute;do el pa&ntilde;al? &mdash;Me dijo un tanto molesto.<\/p>\n<p>&mdash;Cielo, es que le ped&iacute; que habl&aacute;ramos a esta hora para poder averiguar con &eacute;l, sobre el viaje de la pr&oacute;xima semana. Necesito confirmar si es cierto eso de los dos o tres d&iacute;as de estad&iacute;a en Tur&iacute;n. Y adem&aacute;s, muero por conocer si anoche solucion&oacute; algo con su esposa. Quiero quit&aacute;rmelo de encima. &iquest;Me entiendes? &mdash;Rodrigo no puso buena cara pero me ayud&oacute; a incorporarme y me alcanz&oacute; varias toallitas humectantes para limpiarme, pues fue su corrida tan abundante que ya empezaba a gotear.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, cont&eacute;stale. Pero mi cielo hazlo r&aacute;pido porque esto apenas comienza, vamos por el primer round. Ya que empec&eacute;, voy a terminar de darme una ducha. &mdash;Y me bes&oacute;. Yo me sonre&iacute;, mientras mi mano acariciaba su ment&oacute;n.<\/p>\n<p>Tom&eacute; del gabinete un tamp&oacute;n y me lo introduje. Ya quedaba poco para que se me pasara el periodo. Luego una coqueta braguita negra de encaje, que Rodrigo me hab&iacute;a regalado un mes atr&aacute;s. Del perchero colgaba mi bata de ba&ntilde;o, alcanz&aacute;ndola, me envolv&iacute; en ella. Me acord&eacute; del gorro de ba&ntilde;o que a&uacute;n permanec&iacute;a cubriendo mis cabellos y lo retir&eacute; con premura. Di una ligera pasada a mi nuevo peinado con el cepillo de cerdas naturales y tel&eacute;fono en mano, sal&iacute; del ba&ntilde;o hacia la alcoba e inicie la videollamada.<\/p>\n<p>&mdash;Hola jefe buenas noches, disculpe no contestarle antes pero estaba en la ducha. &iquest;C&oacute;mo est&aacute; todo?<\/p>\n<p>&mdash;Buenas noches Silvia, no te preocupes, yo acabo de llegar al hotel despu&eacute;s de cenar con la directora de la oficina aqu&iacute; en Londres. Llueve bastante a esta hora. Oye&hellip; Est&aacute; algo oscuro y no te puedo ver bien.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh, espere un momento. Y sal&iacute; de mi alcoba, cruzando el pasillo para llegar a la sala. &mdash;&iquest;Mejor?<\/p>\n<p>&mdash;Much&iacute;simo. Quedaste preciosa. Sin embargo pens&eacute; que el cambio ser&iacute;a m&aacute;s extremo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Extremo? &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? &mdash;Le respond&iacute; intrigada.<\/p>\n<p>&mdash;No es nada, solo que supuse que cambiarias el color de tu cabello. Pero as&iacute; estas bien, me encantas y lo sabes. &mdash;Jefe por favor. Agradezco sus halagos pero no vamos a empezar ahora. Mejor, &iquest;cu&eacute;nteme como esta todo por all&aacute;? &iquest;Qu&eacute; tal el viaje? &iquest;Los traslados fueron puntuales? &iquest;El hotel? &iquest;Me lo est&aacute;n atendiendo bien? De lo contrario puedo contratar a otro, de hecho queda m&aacute;s cerca de las oficinas.<\/p>\n<p>&mdash;No, tranquila Silvia. Perfecto todo como siempre. &iquest;Algo que comentar de all&aacute;? &mdash;Por ac&aacute; todo en orden jefe, solo que&hellip; No s&eacute; si ser&aacute; imprudente de mi parte preguntarle a usted pero&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Vamos Silvia, sabes que entre nosotros existe la suficiente confianza. Dime que piensas. &iquest;Qu&eacute; te sucede? &mdash;Pues don Hugo, es con respecto al viaje a Tur&iacute;n. Estoy nerviosa y&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tu esposo est&aacute; poni&eacute;ndote pegas? &iquest;Se molest&oacute; contigo? &mdash;Esa pregunta seguramente fue honesta, pero dispar&oacute; en mi las alarmas de que mi jefe, intentara encontrar alguna fisura en mi matrimonio, por la cual pudiera escabullirse &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;No se&ntilde;or, para nada. Mi esposo conf&iacute;a en m&iacute; y me apoya. El siempre desea mi bienestar. &mdash;Qu&eacute; bueno, pensamos igual. &mdash;Sonriente me contest&oacute;&ndash;. Silvia con respecto a eso ya te hab&iacute;a comentado, pero por lo visto no estabas tan concentrada en nuestra conversaci&oacute;n. &mdash;Me respondi&oacute; y me acord&eacute; que la noche anterior estuve m&aacute;s pendiente de escuchar a mi esposo hablando con su nueva compa&ntilde;era que en la charla que sosten&iacute;a con mi jefe.<\/p>\n<p>&mdash;En serio jefe. Disc&uacute;lpeme. Me podr&iacute;a confirmar entonces&hellip; &iquest;Para cu&aacute;ndo seria el viaje y as&iacute; poder hacer las reservas de vuelos y mirar los hoteles cercanos? &mdash;No me dijo nada, camin&oacute; hacia delante, como acerc&aacute;ndose m&aacute;s a m&iacute;&ndash;. Yo tom&eacute; de la mesa la lata de cerveza que hab&iacute;a destapado y apenas si hab&iacute;a consumido un cuarto del contenido. Un largo sorbo, que me supo a gloria por la sed que hab&iacute;a producido aquella desaforada sesi&oacute;n de sexo con mi esposo en nuestro ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Don Hugo, dej&oacute; su tel&eacute;fono sobre alguna repisa y lo vi dirigi&eacute;ndose hasta el minibar de su habitaci&oacute;n. Tom&oacute; de all&iacute; una peque&ntilde;a botella, que supuse era de un buen escoc&eacute;s. La destap&oacute; y se regres&oacute; cerca de donde hab&iacute;a apoyado su m&oacute;vil. Hab&iacute;a salido del campo de visi&oacute;n de la c&aacute;mara pero pude escuchar el usual sonido al verter el l&iacute;quido en un vaso de cristal y luego uno, dos ruidos de algo chocando, que comprend&iacute; como cubitos de hielo deposit&aacute;ndose en su interior, agit&aacute;ndose tal vez por el movimiento producido por su mano. Luego lo volv&iacute; a ver, m&aacute;s de cerca pues hab&iacute;a tomado de nuevo en su mano el tel&eacute;fono, y esta vez se ubic&oacute; en un sill&oacute;n amplio, a su espalda una hermosa pintura con una escena de perros de caza y varios hombres cabalgando detr&aacute;s de ellos, persiguiendo a su presa.<\/p>\n<p>&mdash;Por ahora solo te recordar&eacute; que viajaremos el jueves pr&oacute;ximo, en la ma&ntilde;ana. La inauguraci&oacute;n ser&aacute; el viernes, pero debemos revisar antes los estados financieros, como se encuentra la liquidez de las empresas del grupo y despu&eacute;s analizaremos su solvencia econ&oacute;mica. Por el almuerzo y la comida no te preocupes, de seguro la familia Bianco, nos llevaran a comer. &iquest;Te gustan las pastas? &iquest;Y el vino, Silvia? Mucho vino para catar. Ellos son due&ntilde;os de una famosa bodega familiar por la zona vin&iacute;cola de Piamonte. Con seguridad en la tarde del s&aacute;bado estar&aacute;s de regreso en tu hogar. &mdash;Luego en calma, bebi&oacute; un poco de su bebida.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya jefe, entonces tendremos mucho trabajo por realizar. Me preocupan varias cosas don Hugo. Primero el idioma, no entenderlos y cometer errores. Y tambi&eacute;n el hecho de mi vestuario. No s&eacute; qu&eacute; llevar para no hacerlo quedar mal. No quiero desentonar. &iquest;Me comprende? &mdash;Le respond&iacute;, expres&aacute;ndole algunas de mis preocupaciones.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Silvia eres como una chiquilla nerviosa ante su primera cita amorosa. Lo har&aacute;s bien, como siempre. Por el idioma despreoc&uacute;pate. Francesco ser&aacute; nuestra mano derecha all&iacute;, y cuando &eacute;l no se encuentre, tendr&aacute;s a tu cargo una asistente que tambi&eacute;n habla espa&ntilde;ol. Adem&aacute;s mi &aacute;ngel, los n&uacute;meros y las cifras son iguales, aqu&iacute;, all&aacute; o en la china. &mdash;De nuevo aquel apelativo que me gustaba, s&iacute;, pero que no deb&iacute;a ser.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora que lo mencionas, me parece recordar que en tu curr&iacute;culo, colocaste que hab&iacute;as sido modelo en Colombia. Debes saber elegir y combinar bien tu vestuario. &iquest;Por qu&eacute; no me dejas ayudarte a escoger tu ropa? Y as&iacute; de paso, me ense&ntilde;as los vestidos que compraste aquel d&iacute;a. &mdash;Me qued&eacute; sin habla.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! Bendita la hora en que se me ocurri&oacute; escribir aquello en mi hoja de vida. Lo hice para impresionar, llamar un poco la atenci&oacute;n. Pero aquella noche, ese tiro me hab&iacute;a salido por la culata.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Como se le ocurre jefe! Le respond&iacute;. &mdash;&iquest;Me est&aacute; pidiendo modelarle los vestidos? Mi esposo est&aacute; en nuestra habitaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; cree usted que &eacute;l se va a imaginar? &iexcl;Ni loca! Mejor le pedir&eacute; ayuda a mi madre o a Magdalena, ella tiene buen gusto y me podr&aacute; ayudar con eso.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos Silvia, no te pido que te muestres nuevamente desnuda para m&iacute;, solo deseo ayudarte y adem&aacute;s quiero verte lucir esa ropa. Debes verte preciosa&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento jefe, mi esposo me llama. &mdash;Lo interrump&iacute; para finalizar la llamada abruptamente y no tener que darle m&aacute;s explicaciones&ndash;. Ese hombre no parec&iacute;a cambiar sus intenciones hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>Me dirig&iacute; hasta mi alcoba, donde Rodrigo descansaba mirando una serie en el televisor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y bien? &iquest;Qu&eacute; quer&iacute;a el se&ntilde;or? &iquest;Se siente solito y desamparado? &iquest;Se le sali&oacute; el chupete de la boca al beb&eacute;? &mdash;Me dijo mi marido, en el momento en que me retiraba la bata para dejarla de nuevo colgada en la percha de la puerta de nuestro ba&ntilde;o y sal&iacute;a con mis tetas al aire, para acurrucarme a su lado.<\/p>\n<p>&mdash;No mi amor, pero sirvi&oacute; para sacarme de la duda sobre el viaje. No te vayas a enojar, por favor. &mdash;Rodrigo se acomod&oacute; mejor, pasando su brazo izquierdo por debajo de mi cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Haber al mal paso darle prisa mi amor. Me muero de las ganas por saber c&oacute;mo ser&aacute; la siguiente jugada de tu jefecito.<\/p>\n<p>&mdash;Pues mi vida, nos iremos el jueves a primera hora, trabajaremos todo el dia recopilando datos, revisando la informaci&oacute;n de las empresas del grupo. El viernes ser&aacute; la inauguraci&oacute;n y el s&aacute;bado ya estar&eacute; de regreso.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dos noches Silvia! Dos noches t&uacute; a su alcance. No lo s&eacute;, en serio. Y no es por ti, te aclaro. Es por &eacute;l y sus reales intenciones. No lo entiendo, con semejante mujer tan hermosa que tiene en su hogar y &eacute;l buscando que merendar en casa ajena. &mdash;Ese comentario aunque valedero, no me supo bien.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te dije que no voy a dejar que suceda nada. Lo tengo muy claro, grabado aqu&iacute;, y le se&ntilde;al&eacute; mi frente. &mdash;&iexcl;&Oacute;yeme! &iquest;Y c&oacute;mo sabes t&uacute; que su esposa es hermosa? &iquest;La conoces? &iquest;La has visto? &mdash;Me sent&eacute; para mirar el rostro de mi esposo y escuchar con atenci&oacute;n su respuesta&ndash;. Lo not&eacute; nervioso, y rasc&aacute;ndose la barbilla me contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No obviamente, como se te ocurre. Pero recuerdo tus palabras, t&uacute; me lo comentaste tras ver ese video teniendo sexo con su amante. &mdash;Me respondi&oacute; con mucha seguridad, despejando mis dudas.<\/p>\n<p>&mdash;Y que m&aacute;s te dijo Silvia, hablaron bastante tiempo. &mdash;Me inquiri&oacute;, seguramente desconfiando nuevamente de m&iacute;. &iexcl;Sin mentiras Silvia, sin mentiras! Esas palabras hicieron eco en mi cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Hablamos de la ropa que deber&iacute;a llevar al viaje. No s&eacute; qu&eacute; ponerme mi vida y &eacute;l se ofreci&oacute; a ayudarme en la elecci&oacute;n de que llevar. &iexcl;Est&aacute; loco! Y me record&oacute; que fui modelo y quer&iacute;a que me probara los vestidos que compr&eacute; el otro d&iacute;a y se los fuera mostrando. &iexcl;Qu&eacute; tal el descaro! Le dije que t&uacute; estabas aqu&iacute; y que como se le ocurr&iacute;a. As&iacute; que termin&eacute; la llamada sin despedirme.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hice mal cierto? &iquest;Fui demasiado grosera? &mdash;Le pregunt&eacute; angustiada por su reacci&oacute;n y sin embargo en su rostro se dibuj&oacute; una sonrisa maquiav&eacute;lica, que solo hab&iacute;a visto en mi esposo cuando se le ocurr&iacute;a hacer alguna travesura y de eso, hab&iacute;a pasado much&iacute;simo tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que tu jefecito est&aacute; muy aburrido y desea presenciar un desfile de modas. &mdash;Rodrigo en b&oacute;xer solamente, se puso de un salto en pie, y luego frot&aacute;ndose las manos, sonriente me solt&oacute; su est&uacute;pida idea.<\/p>\n<p>&mdash;Pues bien, esta noche me siento morbosamente, un buen samaritano. Vamos a ver c&oacute;mo le alegramos el rato a tu jefecito, si tanto le gusta presenciar videos, le otorgaremos un ratico de sano esparcimiento, pero le quedar&aacute; muy en claro qui&eacute;n es el &uacute;nico hombre que puede besarte, tocarte, acariciarte, disfrutar de la hermosura de tu cuerpo y hacerte con locura, el amor. &mdash;Yo no dije nada pero con mi brazo derecho estirado y mi dedo &iacute;ndice ondulando de izquierda a derecha le indique a mi esposo, lo malo de su brillante idea.<\/p>\n<p>&mdash;Alista tu guardarropas mi cielo, que yo voy a preparar la sala, ambientando con luces y la m&uacute;sica adecuada, tu regreso a las pasarelas. Vamos a causarle una gran excitaci&oacute;n, una buena motivaci&oacute;n para que se regrese con las ganas de cogerse a su esposa y dejar de estar deseando tener sexo con la mujer ajena.<\/p>\n<p>Y casi de inmediato se me erizaron los poros de mi piel, los pezones se endurecieron de repente y un corrientazo viaj&oacute; desde mi cabeza hasta mis pies. Y no era por el frio, aquella noche en Madrid, hac&iacute;a una temperatura agradable.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 &mdash;Silvia tesoro, mira este vestido. &iexcl;Vamos ni&ntilde;a! 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