{"id":29889,"date":"2021-06-13T22:00:00","date_gmt":"2021-06-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-13T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-13T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-hmedas-segunda-etapa-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-hmedas-segunda-etapa-2\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Segunda etapa (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29889\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Entr&oacute; en la biblioteca con las manos sudadas y un ligero tic en el parpado, se notaba como en su primera cita. El coraz&oacute;n le lat&iacute;a fren&eacute;tico notando como tamborileaba dentro de su pecho y la sangre le retumbaba en las sienes. Subi&oacute; los dos pisos que le separaban de su destino, desde que descubri&oacute; que en el tercer siempre hab&iacute;a sitio para estudiar y la tranquilidad era completa, nunca iba a otro.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; arriba sin aliento, podr&iacute;a haber subido en ascensor, pero se ve&iacute;a con fuerzas, error, estaba agotado y pensaba que en cualquier momento se pondr&iacute;a a sudar. Se dirigi&oacute; a su mesa con el paso m&aacute;s firme que pudo, pero sorpresa&hellip; Marta a&uacute;n no hab&iacute;a llegado.<\/p>\n<p>Mir&oacute; la hora por mera curiosidad, como si no le importase que no estuviera, pero claro que le importaba. No recordaba lo impuntual que era y lo irritado que eso le pon&iacute;a &ldquo;si quedas a una hora es para llegar a esa hora, si no queda m&aacute;s tarde&rdquo;. Sol&iacute;a repetirlo como un mantra mientras la esperaba, aunque luego cuando llegaba, no se lo dec&iacute;a, solo dejaba caer algunos comentarios a modo de broma.<\/p>\n<p>Quince minutos despu&eacute;s de la hora, ya sentado y con los libros abiertos, escuch&oacute; unos pasos. Se dio la vuelta con rapidez como las tres veces anteriores, pero esta vez s&iacute;, Marta estaba all&iacute;. Su melena rubia se mov&iacute;a en el aire a cada paso, se acercaba con una sonrisa de lo m&aacute;s dulce que Sergio record&oacute; al instante. Al verla, no sinti&oacute; otra cosa que buenos recuerdos y felicidad, segu&iacute;a tan guapa como siempre. Su precioso pelo, sus ojos brillando por la luz de las l&aacute;mparas y un cuerpo perfecto moldeado por la juventud.<\/p>\n<p>Intent&oacute; no sonre&iacute;rla, estar lo m&aacute;s serio posible y mostrar cierta indiferencia, esa era su baza. Pero le fue imposible, cuando ella dej&oacute; su mochila al lado de este y se apart&oacute; el pelo del rostro, un perfume muy reconocible lleg&oacute; hasta las fosas nasales del joven, drog&aacute;ndolo al instante. Sergio la sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento mucho, de verdad. &mdash;parec&iacute;a que las costumbres no cambiaban. Siempre que llegaba tarde ped&iacute;a disculpas, al menos era algo&hellip;&mdash; El profesor estaba dando los &uacute;ltimos apuntes y se pas&oacute; de la hora.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, acabo de llegar hace uno o dos minutos. &mdash;no le quedaba otra que mentir, no le hac&iacute;a gracia admitir que llevaba quince minutos esper&aacute;ndola.<\/p>\n<p>Le volvi&oacute; a sonre&iacute;r mientras se quitaba el abrigo. Sergio se fij&oacute; en la camisa algo holgada de color rosa que vest&iacute;a, era la primera vez que le ve&iacute;a con una prenda as&iacute; y pens&oacute; &ldquo;no le queda mal&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tienes que hacer? &mdash;su voz de lo m&aacute;s calmada y agradable le hac&iacute;an sentir al joven muy bien y&hellip; no deb&iacute;a sentirse de ese modo o al menos, eso se hab&iacute;a prometido.<\/p>\n<p>&mdash;Estad&iacute;stica, tengo que llevar para ma&ntilde;ana cinco ejercicios&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;O sea que todav&iacute;a estad&iacute;stica, se te ha atragantado&hellip; &mdash;le cort&oacute; al hablar, nunca le gust&oacute; que le hiciera eso.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; creo que hemos quedado para otra cosa, no para hablar de la universidad &mdash;por una vez Sergio logr&oacute; controlar sus nervios.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; corte&hellip; &mdash;su rostro cambi&oacute; y vir&oacute; sus ojos verdes hacia los libros que comenzaba a sacar&mdash; No tengo mucho que decir, solo quer&iacute;a dar la cara y&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Vas un poco tarde, Marta, tendr&iacute;as que haber dado la cara hace bastante tiempo &mdash;Sergio por una vez habl&oacute; serio y con autoridad.<\/p>\n<p>&mdash;No tengo perd&oacute;n, lo que hice no estuvo bien&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Marta, no s&eacute; qu&eacute; quieres en verdad. Mira, me dejaste &mdash;Sergio comenz&oacute; a alzar la voz debido al enfado. Se hab&iacute;a olvidado de que estaban en la biblioteca&mdash; por tu ex&hellip; sinceramente, me da igual si tuviste algo con &eacute;l mientras &eacute;ramos pareja, pero que menos que ir de cara, en teor&iacute;a me quer&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;Te quer&iacute;a much&iacute;simo, Sergio&hellip; pero las cosas cambiaron, fue una &eacute;poca mala, me equivoqu&eacute;. No puedo decir m&aacute;s que eso, soy humana y cometo errores, uno muy grande fue aquel&hellip;<\/p>\n<p>Al escuchar unas palabras tan sinceras, el joven la mir&oacute; con intriga, no comprend&iacute;a a que ven&iacute;a todo aquello, pero &iquest;podr&iacute;a ser cierto que estaba arrepentida?<\/p>\n<p>&mdash;No creo que te excuse que tuvieras una mala &eacute;poca&hellip; y si me quer&iacute;as de verdad, eso te hace ser una mala persona.<\/p>\n<p>El &uacute;ltimo comentario son&oacute; duro y en tono alto, logrando que dos compa&ntilde;eros a cinco mesas de distancia se girasen para mirar. R&aacute;pido volvieron la vista mientras Marta y Sergio no dejaban de mirarse.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio&hellip; no me digas eso&hellip;<\/p>\n<p>Ante la incredulidad del joven, unas gotas se derramaron por el rostro de la joven. Sergio no pod&iacute;a dar cr&eacute;dito a lo que sus ojos ve&iacute;an, fue la primera vez que vio a Marta llorar, en toda su relaci&oacute;n, por mucho que discutieran, jam&aacute;s la hab&iacute;a visto as&iacute;. &ldquo;&iexcl;&iexcl;&iquest;&iquest;De verdad la ha dolido??!!&rdquo;.<\/p>\n<p>Unos peque&ntilde;os sollozos se comenzaron a escuchar m&aacute;s alto y una de las l&aacute;grimas lleg&oacute; hasta el libro que la joven ten&iacute;a abierto. Alguien carraspe&oacute; desde el otro lado, eran los mismos de antes, haci&eacute;ndoles ver que el sonido era ya m&aacute;s que elevado, al haber tan poca gente en ese piso, se escuchaba casi todo.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, Marta, lo&hellip; lo siento &mdash;Sergio al verla llorar no pod&iacute;a sentirse peor. Con aquella frase se hab&iacute;a pasado. Su mano por pura inercia se movi&oacute; por la espalda de su ex, dudando si deber&iacute;a hacerlo. Aunque antes de que concretara el siguiente movimiento, su mano rodeaba la cintura de la chica atray&eacute;ndola hacia su cuerpo, Marta se dejaba hacer&mdash; c&aacute;lmate, por favor. Siento si te ha dolido lo que he dicho.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; sin poder parar el llanto desconsolado que comenzaba a aflorar en ella y con paso r&aacute;pido dejando todas las cosas all&iacute;, anduvo hasta el ba&ntilde;o de ese mismo piso. Sergio la sigui&oacute; sin saber muy bien por qu&eacute;, lo m&aacute;s sensato hubiera sido quedarse en su sitio y esperar a que la mujer se calmara. Aquella situaci&oacute;n, de ir tras de ella, le evoc&oacute; recuerdos&hellip; memorias sobre enfados y ella y&eacute;ndose hacia casa mientras el joven la acompa&ntilde;aba para tratar de ir en paz.<\/p>\n<p>La puerta del ba&ntilde;o de las chicas, la encontr&oacute; cerrada al llegar, desde fuera el sonido a llanto se escuchaba de forma tenue y apagado, menos mal que all&iacute; no hab&iacute;a casi nunca nadie. Con voz baja y mirando primero en el ba&ntilde;o de los chicos que hab&iacute;a al lado por si hubiera alguien, Sergio le coment&oacute; a su exnovia.<\/p>\n<p>&mdash;Marta, sal que no pasa nada de verdad. Estudiamos y luego hablamos, no te preocupes, pero ahora estate tranquila.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio&hellip; &mdash;escuch&oacute; unos pasos que se acercaban a &eacute;l, de pronto se detuvieron y la puerta se abri&oacute; unos cent&iacute;metros por donde asom&oacute; Marta&mdash; Pasa, por favor. &mdash;viendo la cara del muchacho agreg&oacute;&mdash; No hay nadie&hellip; es que no se me pasa, perdona.<\/p>\n<p>Entr&oacute; en territorio prohibido, jam&aacute;s hab&iacute;a estado en un ba&ntilde;o para chicas, era curioso lo raro que se sent&iacute;a en un lugar que era pr&aacute;cticamente id&eacute;ntico a donde sol&iacute;a ir a mear. Marta se hab&iacute;a apoyado en el lavabo, ve&iacute;a su rostro lloroso en el espejo y en un acto de bondad o simplemente por pena, Sergio la puso una mano en el hombro.<\/p>\n<p>&mdash;Ya vale&hellip; mira, no quiero llevarme mal contigo. Te he querido mucho y has sido importante para m&iacute;. Vamos a fuera, estudiamos como dos personas normales y hablamos luego.<\/p>\n<p>&mdash;No&hellip; no puedo&hellip; necesito sacarlo &mdash;pas&oacute; una de sus manos por sus ojos para limpiarse&mdash; soy una mierda de persona. Fue un golpe muy bajo&hellip; no te puedo decir por qu&eacute; lo hice, solo pedirte perd&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Nunca te he tenido rencor, &mdash;no pod&iacute;a ser m&aacute;s mentiroso, pero la situaci&oacute;n lo requer&iacute;a&mdash; eso ya est&aacute; olvidado. Somos amigos normales y ya, no hay problema de verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Pero yo&hellip; &mdash;Marta le mir&oacute; con unos ojos que brillaban debido a las l&aacute;grimas y a las luces que titilaban sobre sus cabezas&mdash; no&hellip; no quiero ser tu amiga.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n del joven se par&oacute; y todo su cuerpo sufri&oacute; un incendio, era lo que en el fondo se hab&iacute;a temido, no estaba all&iacute; &uacute;nicamente para pedirle perd&oacute;n. Por unos segundos, la mir&oacute; con la boca abierta sin poder decir nada mientras la joven esperaba una contestaci&oacute;n que no llegaba.<\/p>\n<p>Visto que no pasaba nada, Marta decidi&oacute; dar un paso. Se acerc&oacute; a Sergio que intentaba dar unos pasos atr&aacute;s tratando de evitarla. Cuando lo consigui&oacute;, despu&eacute;s de dos cortos movimientos, choc&oacute; con una de las puertas que daba a un retrete individual.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que me perdones la tremenda cagada que hice. Har&eacute; cualquier cosa&hellip; Te lo prometo, pero Sergio, me sigues gustando, nunca has dejado de gustarme. He estado pensando en ti cada d&iacute;a desde que lo dejamos.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, no&hellip; &mdash;solt&oacute; por su boca que temblaba, aunque esas palabras no iban dirigidas a la chica rubia, sino a &eacute;l mismo. Sab&iacute;a que era d&eacute;bil&hellip; ten&iacute;a que aguantar&mdash; Esto est&aacute; fuera de lugar, te fuiste con tu ex, Marta, no quiero o&iacute;r esas cosas ahora.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;name, fue un fallo. Estaba mal, muy mal, &eacute;l apareci&oacute;, fue algo fugaz y de lo que me arrepiento cada d&iacute;a, t&uacute; eras mi hombre.<\/p>\n<p>Las manos de la joven, peque&ntilde;as y fr&aacute;giles se posaron en el pecho de Sergio que respiraba con dificultad. Todo el odio acumulado, toda la bilis soltada con su t&iacute;a y su madre ahora quedaba como una pesadilla lejana. El ardor de su vientre se hab&iacute;a convertido en deseo, ante sus ojos volv&iacute;a ver a Marta, la del principio, no la que le hab&iacute;a enga&ntilde;ado.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; a sus labios. Sergio segu&iacute;a inm&oacute;vil sin separar los ojos de aquellos globos oculares verdes que le atra&iacute;an &ldquo;me gusta mucho&hellip;&rdquo; se dec&iacute;a succionado por una fuerza de la cual no pod&iacute;a resistirse.<\/p>\n<p>&mdash;Para&hellip; para&hellip; &mdash;suplic&oacute; Sergio colocando las manos en los hombros de la chica. Realmente la ve&iacute;a preciosa, &iquest;siempre hab&iacute;a sido as&iacute; o era cosa de ese momento? Lo ignoraba&mdash; No es as&iacute; de f&aacute;cil&hellip; no puedes pretender besarme como si nada, lo he pasado muy mal.<\/p>\n<p>&mdash;Dame una oportunidad, ser&eacute; la mejor novia posible. Solo imagino un futuro contigo.<\/p>\n<p>Las palabras de la chica le punzaban en los o&iacute;dos. Hab&iacute;a llegado con la certeza de que Marta le pod&iacute;a proponer volver, una idea muy loca que rondaba su cabeza, pero que se hab&iacute;a vuelto realidad. En casa le hab&iacute;a sido muy f&aacute;cil rechazarla, se dec&iacute;a una y otra vez frente al espejo &ldquo;No, Marta&rdquo; y antes de salir se hab&iacute;a visto con tantas fuerzas que era imposible que cambiara de opini&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin embargo, con la chica delante y sus preciosos ojos mir&aacute;ndole con aquel brillo tan especial que se incrementaba por su acuosidad, sumado a la fragancia que desprend&iacute;a&hellip; iba a caer. Lo &uacute;nico que pensaba el joven era en besarla. Ella alz&oacute; la mano hasta encontrar su rostro, lo acarici&oacute; y &eacute;l se dej&oacute; hacer. Sent&iacute;a el calor de su mano, quiz&aacute; podr&iacute;a creer sus palabras, darla otra oportunidad, &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;a su t&iacute;a? &iquest;Y su madre?<\/p>\n<p>No lleg&oacute; a pensarlo, los labios de Marta se hab&iacute;an abalanzado sobre los suyos y sin poder evitarlo&hellip; o sin querer apartarse, se juntaron en un beso que le dej&oacute; con los ojos abiertos. La peque&ntilde;a barrera de negaci&oacute;n que le quedaba sobre su exnovia se hab&iacute;a derribado con un fuerte estruendo. Hab&iacute;a ca&iacute;do con tanta violencia que el primero en abrir la boca e introducir la lengua en busca de la opuesta fue Sergio.<\/p>\n<p>La rode&oacute; con sus brazos por la cintura, apret&aacute;ndola con fuerza mientras ella hacia lo mismo en su cuello. Sinti&oacute; el calor, la pasi&oacute;n, las ganas&hellip; la falta del uno del otro por casi un a&ntilde;o les hac&iacute;a sentir un ardor irrefrenable. La boca se abr&iacute;a dando paso a una virulenta lucha de lenguas en la que la humedad lo era todo. Ninguno cedi&oacute;, ambos siguieron por par de minutos sin parar de besarse, agarr&aacute;ndose con fuerza hasta que Marta solt&oacute; una de sus manos.<\/p>\n<p>Sin abrir los ojos, encontr&oacute; el pomo de la puerta que ten&iacute;a el chico a su espalda, ambos sab&iacute;an que conduc&iacute;a a un retrete individual vac&iacute;o. Antes de que el joven se diera cuenta, estaban dentro. Por un instante los dos labios se separaron solo para que Marta lograra poner el pestillo con cierto nerviosismo, pero instantes despu&eacute;s ya estaba en los brazos de su exnovio brind&aacute;ndole los mejores besos que sab&iacute;a.<\/p>\n<p>Sergio por inercia se sent&oacute; en la taza que permanec&iacute;a bajada, para al momento siguiente, notar como Marta hacia lo mismo pero encima de su sexo y sin parar de besarlo. Tras el vaquero ce&ntilde;ido, pod&iacute;a notar como una parte anta&ntilde;o muy conocida para &eacute;l, hac&iacute;a de nuevo contacto con su miembro.<\/p>\n<p>La erecci&oacute;n era inevitable y tambi&eacute;n su desenfreno. Baj&oacute; ambas manos al un&iacute;sono desde la cintura a las posaderas de la chica que aspir&oacute; con fuerza al notar la dureza con la que le apretaba. Sus p&oacute;mulos estaban rojos y la pasi&oacute;n se hab&iacute;a adentrado en su cuerpo, las l&aacute;grimas ya se le hab&iacute;an secado y ahora sus ojos solamente brillaban por el amor, la pasi&oacute;n y el deseo que desprend&iacute;a.<\/p>\n<p>Una de sus &aacute;giles manos serpente&oacute; hasta llegar al bot&oacute;n del pantal&oacute;n de muchacho, que segu&iacute;a palpando cada nalga pensando en si era posible que hubieran crecido. En un instante fugaz, Marta hab&iacute;a conseguido abrir el pantal&oacute;n e introducir una mano que agarr&oacute; con fuerza el miembro erecto del joven. Sergio salt&oacute; al notar el agarre y como salido de un sue&ntilde;o le dijo.<\/p>\n<p>&mdash;Marta&hellip; &mdash;los labios de su exnovia trataron de acallarle&mdash; aqu&iacute; no&hellip; que nos pueden&hellip; pillar.<\/p>\n<p>&mdash;Me da lo mismo&hellip; te he echado tanto de menos. &mdash;mir&oacute; hacia la entrepierna del joven y acab&oacute; por a&ntilde;adir con una sonrisa que mostraba su perfecta dentadura&mdash;A ti tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Con eso, el muchacho se dej&oacute; llevar. Marta se puso de pie y con un temblor visible debido la ansiedad y los nervios que le provocaban el &eacute;xtasis sexual se baj&oacute; los pantalones junto con la ropa interior. Solamente una peque&ntilde;a capa de vello cubr&iacute;a aquel &oacute;rgano reproductor que a Sergio tantas buenas noches de placer le dio. Sentado en la taza del ba&ntilde;o, esperaba rememorar esos d&iacute;as.<\/p>\n<p>Sin perder m&aacute;s tiempo, el muchacho copi&oacute; a la chica que ten&iacute;a en frente. Baj&aacute;ndose tanto los pantalones como el calzoncillo, provoc&oacute; que su miembro diera dos botes la mar de graciosos contra sus piernas. Estaba tan erecto&hellip; tan duro, que no se lo pod&iacute;a creer, en unos segundos hab&iacute;a adquirido el tama&ntilde;o &oacute;ptimo.<\/p>\n<p>Aunque a Marta no le hizo gracia los curiosos botes que daba el pene del joven. Si no ver de nuevo el m&aacute;stil que ten&iacute;a su exnovio y que no recordaba tanto como deseaba. Verla despu&eacute;s de casi un a&ntilde;o hizo que su cuerpo comenzara a hervir.<\/p>\n<p>Sent&aacute;ndose sobre Sergio, se introdujo lo mejor que pudo el pene. No estaba lubricada del todo, fue todo tan r&aacute;pido que apenas le dio tiempo. Pero s&iacute; que estaba lo suficiente como para que de la primera sacudida, el pene del muchacho entrase casi al cien por cien.<\/p>\n<p>&mdash;Te necesitaba&hellip; &mdash;dijo al notar como aquel cacho de carne duro como el acero la atravesaba su sexo y le abr&iacute;a todas las paredes. Si Sergio lo hubiera meditado, no podr&iacute;a asegurar si se lo dec&iacute;a a &eacute;l o a su gran amigo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No hagas ruido, que puede entrar cualquiera.<\/p>\n<p>&mdash;No creo&hellip; no hay apenas gente&hellip;<\/p>\n<p>Dobl&oacute; sus piernas haciendo que por fin todo lo que Sergio la ofrec&iacute;a entrase tan dentro de ella como bien recordaba. Gimi&oacute; sin control, algo que el joven jam&aacute;s hab&iacute;a visto y despu&eacute;s, comenz&oacute; un coito lento, pero profundo, con un &iacute;mpetu sin igual.<\/p>\n<p>Su cadera se mov&iacute;a con fogosidad, pero poco a poco. Aunque cada vez que llegaba al final, imprim&iacute;a una fuerza mayor para introducir todo lo que pon&iacute;a del poderoso pene. Sergio colabor&oacute; a su manera, con ambas manos en el trasero de la joven ayudaba en el movimiento dejando marcados sus dedos en ambas nalgas.<\/p>\n<p>&mdash;Me voy a correr &mdash;trat&oacute; de decirle Marta con los ojos a medio cerrar y la voz que se perd&iacute;a en el gozo.<\/p>\n<p>Apenas hab&iacute;an pasado unos dos minutos. Escuchando esas palabras, Sergio entr&oacute; en un estado de frenes&iacute;. Desde agosto que no ten&iacute;a relaciones, cierto que las &uacute;ltimas que hab&iacute;a tenido con su t&iacute;a hab&iacute;an sido extremadamente satisfactorias. Sin embargo, todo el sexo del a&ntilde;o se pod&iacute;a concentrar en esa semana, lo dem&aacute;s d&iacute;as&hellip; cada uno de esos largos d&iacute;as, hab&iacute;a estado a &ldquo;pan y agua&rdquo;.<\/p>\n<p>Sujet&oacute; con fuerza la cintura de la mujer, no pretend&iacute;a que siguiera movi&eacute;ndose adelante y atr&aacute;s. La elev&oacute; con cierta fuerza, la mujer lo entendi&oacute; e hizo el mismo movimiento proactivamente botando en las piernas de su exnovio.<\/p>\n<p>&mdash;Es&hellip; estoy ya&hellip; &mdash;solt&oacute; Marta lo m&aacute;s bajo que pudo sin poder contenerse.<\/p>\n<p>El orgasmo se acercaba, estaba a punto. La espalda se le encorv&oacute; y los preciosos ojos verdes se le cerraron para abrir la boca y que el cuello se le tensase hasta casi la rotura. Sergio la miraba extasiado, sin saber c&oacute;mo pod&iacute;a haber pensado siquiera en resistirse a semejante placer. Sinti&oacute; como en el interior su pene era apretado por todas las paredes para despu&eacute;s notar la relajaci&oacute;n de la mujer y&hellip; la humedad.<\/p>\n<p>Marta se mordi&oacute; el labio para sofocar el grito que luchaba por escapar, un grito que se guard&oacute; en su interior mientras disfrutaba del cl&iacute;max perfecto, salvo porque algo la interrumpi&oacute;. Alguien hab&iacute;a abierto la puerta del ba&ntilde;o y unos tacones resonaron contra la fr&iacute;a baldosa del suelo.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>Unas botas o quiz&aacute; unos zapatos resonaban en el ba&ntilde;o. Los dos se quedaron paralizados. Aunque Marta no pod&iacute;a sostener lo que dentro le explotaba y mientras los pasos se acercaban al lavamanos y lo accionaban, ella segu&iacute;a corri&eacute;ndose sobre el pene de su exnovio.<\/p>\n<p>La mano r&aacute;pida de Sergio, fue hasta la boca de la mujer, tap&aacute;ndola por completo y haciendo que esta le mordiera presa de una lujuria y placer que de alg&uacute;n modo ten&iacute;a que evacuar. Se sinti&oacute; mejor con aquel mordisco, pas&aacute;ndole despu&eacute;s la lengua por la marca, como un perro limpiando una herida. Al momento vio como el joven que ten&iacute;a su pene dentro de ella soltaba sus labios y se llevaba el dedo &iacute;ndice a la boca para que no hablara.<\/p>\n<p>El grifo hab&iacute;a parado y la chica que deber&iacute;a estar all&iacute;, recorri&oacute; la distancia hasta el ba&ntilde;o individual adyacente. Los dos lo escucharon y en sumo silencio, Sergio la sac&oacute; del interior de Marta por pura coherencia&hellip; aunque la sensatez del joven cuando se trataba de sexo, brillaba por su ausencia.<\/p>\n<p>Haciendo el menor ruido posible, todav&iacute;a con unas ganas terribles de seguir con el coito, el chico se puso enfrente de ella d&aacute;ndole unos generosos besos, que terminaron cuando Marta tuvo que resoplar.<\/p>\n<p>La asi&oacute; por la delgada cintura girando todo su cuerpo para que la chica le diera la espalda. Despu&eacute;s la llev&oacute; paso a paso hasta el retrete en un lento caminar a la par que silencioso. Los pantalones de ambos estaban por los tobillos y la maniobrabilidad era nula, aun as&iacute;, lograron que ning&uacute;n ruido llegara a los o&iacute;dos de la intrusa.<\/p>\n<p>Un chorro se comenz&oacute; a o&iacute;r, algo nauseabundo para ambos, pero que ahora les daba lo mismo. Sergio con las riendas tomadas, hizo que la chica colocara las rodillas en la taza y con un leve empuj&oacute;n en su espalda, la encorv&oacute; para que su trasero se alzara justo a la medida perfecta. Exactamente para que su pene se volviera a introducir en ella.<\/p>\n<p>No dudo al ver el h&uacute;medo sexo de su ex amante. Agarr&oacute; con todos los dedos de la mano derecha su poderoso miembro y lo introdujo sin piedad. La espalda de la joven rubia se arque&oacute; por completo mientras sus piernas pegadas vibraban por el placer. Apret&oacute; sus dientes con fuerza, el generoso miembro del joven lo conoc&iacute;a, pero ten&iacute;a olvidado todo lo que la llenaba.<\/p>\n<p>Se dio la vuelta para mirar al chico que la sujetaba por la cintura, se ve&iacute;a tit&aacute;nico a su espalda y moviendo los labios sin hacer ruido le dijo &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; grande&hellip;!&rdquo;. Sergio no lo aguant&oacute; y mientras en el cub&iacute;culo de al lado, la mujer terminaba de hacer sus necesidades, &eacute;l comenzaba con otras.<\/p>\n<p>Marta se tuvo que llevar la mano a la boca para no gemir en voz alta. Entre sus dedos solo dejaba pasar el aire que de manera apresurada entraba y sal&iacute;a por los peque&ntilde;os resquicios que asomaban. Sergio sin llegar a meter todo, no paraba de practicar el sexo sin llegar a hacer ruido, solamente se escuchaba un sonido acuoso inaudible para o&iacute;dos que no quisieran escuchar.<\/p>\n<p>El lavamanos volvi&oacute; a accionarse y despu&eacute;s el secador. El fuerte ruido permiti&oacute; al joven introducir del todo su pene de forma ruda, haciendo que Marta no pudiera evitar gemir lo m&aacute;s bajo que su alma la permit&iacute;a. Era imposible no sentir placer al notar todos los cent&iacute;metros de su exnovio en el interior, era algo que iba contra las leyes de la naturaleza. Sergio agach&oacute; un poco su cuerpo mientras la chica se alzaba para escucharle. El aliento caliente golpeaba la oreja de la muchacha cuando Sergio abri&oacute; su boca y le dijo.<\/p>\n<p>&mdash;He pensado tanto en esto&hellip;<\/p>\n<p>Sin dejar de mirarle la mujer aspir&oacute; tanto aire como pudo, estaba ardiendo igual que un horno industrial. Volver a notar el pene de Sergio en el interior era una cosa que hab&iacute;a olvidado y necesitaba recordar. Hab&iacute;an sido varios meses con el otro chico, pero no se pod&iacute;a enga&ntilde;ar, hab&iacute;a echado de menos a Sergio. Esa era la realidad.<\/p>\n<p>Por fin escucharon la puerta, ambos estaban de lo m&aacute;s calientes, jam&aacute;s lo hab&iacute;an hecho en un ba&ntilde;o y menos con alguien que les pudiera pillar. El muchacho que no paraba estaba a punto de terminar y no perd&iacute;a de vista el trasero de su exnovia, que ahora ten&iacute;a la certeza de que hab&iacute;a crecido. Todo el cuerpo de la joven comenz&oacute; a mecerse de adelante a atr&aacute;s mientras se apoyaba en el retrete. La imagen del sexo a Sergio le volv&iacute;a loco, volver a saborear la dulce mil del coito le parec&iacute;a delicioso.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a terminar &mdash;solt&oacute; en un sonido animal el joven pose&iacute;do por el amor.<\/p>\n<p>&mdash;Hazlo fuera, ahora no estoy con la p&iacute;ldora. &mdash;el volumen de su voz se alzaba demasiado.<\/p>\n<p>&mdash;Joder, menos mal que me lo has dicho. &mdash;pens&oacute; que igual la calentura del momento le daba una oportunidad y prob&oacute;&mdash; &iquest;Me corro en alg&uacute;n lado?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo? &mdash;Marta jadeaba de placer.<\/p>\n<p>&mdash;Si me corro sobre ti, &iquest;en tu culo? &mdash;no quer&iacute;a tentar m&aacute;s a la suerte, pero hacerle lo mismo que le hizo a su t&iacute;a en los senos, le hubiera encantado.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, &eacute;chalo en el ba&ntilde;o. No me des a m&iacute;.<\/p>\n<p>Algo decepcionado, pero igualmente caliente, sac&oacute; su miembro del interior de Marta. El sonido semejante a una botella de champ&aacute;n descorch&aacute;ndose trajo consigo primero un gemido de la mujer y despu&eacute;s un &ldquo;ruido vaginal&rdquo; que sol&iacute;a hacerle bastante gracia. Salvo que ese momento al joven no le importaba lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Agarr&oacute; sus dieciocho cent&iacute;metros lubricados por el l&iacute;quido interno de la chica y se masturb&oacute; al tiempo que Marta recuperaba el aliento. El semen sali&oacute; como loco disparado y su mano izquierda lo par&oacute; mientras la diestra no se deten&iacute;a en el empe&ntilde;o de dar placer. Se estremeci&oacute; de un modo que solo recordaba con Carmen y se tambale&oacute; hacia atr&aacute;s topando con la puerta mientras trataba de recobrar el aliento y sus ojos se perd&iacute;an en la fluorescente del techo.<\/p>\n<p>Limpi&oacute; su mano cuando se vio preparado para moverse, Marta con un rostro enrojecido le sonre&iacute;a con coqueter&iacute;a como si no hubieran hecho nada. La joven ten&iacute;a el rostro como si solo se hubiera dado unos besos de adolescentes despu&eacute;s del instituto.<\/p>\n<p>Salieron de uno en uno, primero Sergio y en segundo lugar la chica, que se tuvo que humedecerse la nuca y despu&eacute;s, lavarse el rostro para quitar la coloraci&oacute;n que demostraba lo que hab&iacute;a pasado. Mientras el joven trataba de disimular mirando sus apuntes a la espera de que su compa&ntilde;era de estudios regresase, vio al final como Marta atravesaba la zona de estanter&iacute;as de vuelta a la mesa. Una sonrisa tonta sali&oacute; en su rostro cuando se dio cuenta del extra&ntilde;o caminar que portaba su exnovia&hellip; de lo cual, se sinti&oacute; orgulloso.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Entr&oacute; en la biblioteca con las manos sudadas y un ligero tic en el parpado, se notaba como en su primera cita. El coraz&oacute;n le lat&iacute;a fren&eacute;tico notando como tamborileaba dentro de su pecho y la sangre le retumbaba en las sienes. Subi&oacute; los dos pisos que le separaban de su destino, desde que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-29889","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29889","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29889"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29889\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29889"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29889"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29889"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}