{"id":29946,"date":"2021-06-17T22:00:00","date_gmt":"2021-06-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-17T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-17T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimocuarta-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimocuarta-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Decimocuarta parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29946\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Se podr&iacute;a decir que aquella noche previa al viernes, se convirti&oacute; en la puerta cerrada que yo sin pensarlo bien, decid&iacute; abrir.<\/p>\n<p>Cuando me encontr&eacute; con la posibilidad de mostrarle al idiota jefecito de mi mujer, que yo era el &uacute;nico hombre en la vida de Silvia, no me lo pens&eacute; dos veces. &iquest;Quer&iacute;a verla? &iquest;Regodearse con la imagen de mi esposa, modelando para &eacute;l, los trajes que le hab&iacute;a obsequiado? Ok, le dar&iacute;a ese gustico, adornado por una escena de sexo fuerte y procaz con Silvia, recibiendo mis embestidas, haci&eacute;ndola gemir nuevamente hasta delirar y entre gritos, que gritara delante de &eacute;l, mi nombre. El de su &uacute;nico hombre, su gran amor. Con eso cre&iacute; que bastar&iacute;a. &iquest;Error?<\/p>\n<p>Coloqu&eacute; un sill&oacute;n al lado del sof&aacute;, porque estorbaba el paso de mi mujer cuando viniera caminando del pasillo. La mesa del comedor la desplac&eacute; hasta dejarla bien pegada al muro que divid&iacute;a esa estancia con la cocina. Una l&aacute;mpara de pie, la adecu&eacute; de tal modo, que brindara una iluminaci&oacute;n indirecta, aunque con la claridad necesaria para que la imagen tomada desde el tel&eacute;fono m&oacute;vil de mi esposa, le dejara una buena visualizaci&oacute;n del espect&aacute;culo al enamorado y aburrido espectador.<\/p>\n<p>La mesita de centro la retir&eacute; por completo, para darle a Silvia, el espacio suficiente para dar una o dos vueltas mostrando elegantemente, la perfecci&oacute;n de su cuerpo y de forma coqueta modelar los vestidos elegidos por ella, cancelados con gusto por su jefecito.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n repar&eacute; en las puertas de cristal del balc&oacute;n, las cuales abr&iacute; de par en par y sobre el muro, acomod&eacute;, el cenicero, la cajetilla de cigarrillos y el encendedor. Adicionalmente, una botella de aguardiente sin destapar, para entrar los dos en calor, junto a dos angostas copitas de cristal.<\/p>\n<p>Pasaban los minutos y mi esposa no llegaba. Me asom&eacute; un poco mirando hacia la profundidad del pasillo&hellip; Nada, solo oscuridad. As&iacute; que me dirig&iacute; intrigado hacia la alcoba, para casi darme de narices con la puerta cerrada. Que estar&iacute;a sucediendo all&iacute;. &iquest;Hablando con su jefe a solas? Pegu&eacute; mi oreja a la madera de la puerta, sin lograr escuchar palabra alguna.<\/p>\n<p>Decidido, tom&eacute; la perilla y la gir&eacute;. Nuestra habitaci&oacute;n estaba a oscuras. Silencio casi sepulcral.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Silvia? Amor&hellip; &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? &mdash;Sin poder verla, desde nuestra cama la escuche decir&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No voy a seguir tu jueguito de macho dominante. Eso es lo que sucede. &iquest;Qu&eacute; pasa contigo? Quieres exhibirme como tu trofeo. Piensas acaso&hellip; &iquest;Qu&eacute; me gusta sentirme como una vaca con mo&ntilde;o y cencerro en mi cuello, dispuesta para exhibici&oacute;n en una feria ganadera de pueblo? Pues si es as&iacute;, d&eacute;jame decirte qu&eacute; estas completamente equivocado. Conmigo no cuentes para tus est&uacute;pidas ideas de venganza machista.<\/p>\n<p>&mdash;Pero que est&aacute;s diciendo mi vida. Solo pens&eacute; que podr&iacute;amos jugar un poco con el morbo de tu jefecito, dej&aacute;ndole en claro que se fuera olvidando de su ilusi&oacute;n de conquistarte. Y de paso, lograr que en su lejano encierro, pudiera desfogar sus ganas. Quiz&aacute;s que mientras nos viera juntos, se hiciera una paja mientras regresa como un corderito al lado de su esposa y se calme.<\/p>\n<p>&mdash;Pues la paja ya se la hizo, gracias por tu misericorde preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Ya veo, Silvia&hellip; Seguramente colaboraste bastante para ello.<\/p>\n<p>&mdash;Puedes pensar lo que quieras. &iquest;Sabes? Ya no me importa. Mira Rodrigo, ese plan tuyo de v&iacute;ctima no te queda. &iquest;Qu&eacute; quieres m&aacute;s de m&iacute;? &iquest;Hasta cu&aacute;ndo voy a tener que cargar con esa l&aacute;pida de m&aacute;rmol a cuestas?<\/p>\n<p>&mdash;Te busqu&eacute;, te ped&iacute; que regresaras porque comprend&iacute; lo absurda y vac&iacute;a que ser&iacute;a mi vida sin ti. &iexcl;Dos hijos, Rodrigo! Dos hermosos ni&ntilde;os que par&iacute; con dolor y con mucho amor te regal&eacute;. Tantos a&ntilde;os a tu lado, luchando junto a ti, formando una familia y tratando con mis acciones, de obtener tu perd&oacute;n. S&iacute;, Rodrigo, esas palabras que nunca me dijiste, las que llevo esperando escuchar de ti. Y m&iacute;rate. Convertido en un ser celoso, preocupado porque otro hombre se haya fijado en m&iacute;. Pero &eacute;l no me tiene, aqu&iacute; estoy. Lo he estado siempre y me tienes t&uacute; aqu&iacute;, contigo todos los d&iacute;as con sus noches. Conf&iacute;a un poquito m&aacute;s en m&iacute;. Eso te pido.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia yo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; nada Rodrigo. &iquest;Qu&eacute; pretend&iacute;as? &iquest;Demostrar lo muy hombre que eres? &iexcl;Lucirme delante de &eacute;l! Claro, por qu&eacute; mejor te lo presento y en su cara le dices que eres mi macho, el &uacute;nico que puede culearme a placer, cuando y donde tu decidas, porque te pertenezco, porque un d&iacute;a al firmar en el juzgado nuestro compromiso, en alguna cl&aacute;usula que no le&iacute;, rezaba que yo me convertir&iacute;a en propiedad tuya. Exclusiva, sin voz ni voto&hellip; &iquest;Sin derecho a rechistar?<\/p>\n<p>&mdash;Nunca he pensado eso Silvia. Si me dejas explic&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Pues te equivocas, estoy cansada de demostrarte mi amor y fidelidad. Comet&iacute; un error, pero eso fue hace muchos a&ntilde;os, cuando a&uacute;n dudaba, cuando me sent&iacute; tan desplazada por tus sue&ntilde;os de ser el mejor en todo. Olvid&aacute;ndote de hacerme re&iacute;r, de vivir feliz conmigo, centr&aacute;ndote en tus estudios. El mejor claro, el s&uacute;per hombre, as&iacute; como en el barrio a punta de peleas te hac&iacute;as un nombre para que todos te tuvieran miedo y huyeran de ti al verte por ah&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde quedo eso que dec&iacute;as que me apoyar&iacute;as, que no te interpondr&iacute;as en mi desarrollo personal y laboral? D&oacute;nde est&aacute;n esas bonitas palabras&hellip; &iquest;C&oacute;mo eran? &iexcl;Ahh s&iacute;!&#8230; &laquo;No eres mi propiedad y confi&oacute; en ti&raquo;. &iquest;D&oacute;nde Rodrigo, d&oacute;nde?<\/p>\n<p>&mdash;No soy ya m&aacute;s esa ni&ntilde;a inexperta, soy una mujer hecha y derecha. Madre de dos hijos, por si se te olvida. Con uso de raz&oacute;n, el suficiente para saber cu&aacute;ndo alguien me est&aacute; echando los perros y una mujer con el suficiente car&aacute;cter y entereza para detener los avances de un hombre que tan solo est&aacute; confundido por la traici&oacute;n de su puta esposa.<\/p>\n<p>&mdash;Mira Rodrigo y para que te quede bien claro. Cuando, donde y con quien, decida abrirme de piernas y dejar que me hagan o me deshagan, te lo voy a decir antes. Tenlo por seguro. Y ahora ese se&ntilde;or, el que es mi jefe y tanto temes, mantiene fantas&iacute;as con su secretaria como la mayor&iacute;a de los hombres, y te aseguro que &eacute;l no es mi prioridad.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento mi vida, tienes raz&oacute;n pero no es necesario que&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pero en que estabas pensando? &iquest;Qu&eacute; idiotez era esa de mostrarme? Te aseguro que si lo hubi&eacute;ramos hecho, obtendr&iacute;as exactamente lo contrario. En lugar de apaciguar sus ganas de m&iacute;, acrecentar&iacute;as su deseo de encamarse conmigo. Te imaginas todos los d&iacute;as pr&oacute;ximos persigui&eacute;ndome, mir&aacute;ndome de manera obscena y lujuriosa. &iquest;Es eso lo que quieres? Por qu&eacute; te recuerdo que la pr&oacute;xima semana estar&eacute; lejos de aqu&iacute;, distante de ti y muy cerca de &eacute;l. Si es lo que deseas d&iacute;melo y de pronto me convierta en una bella genio y les haga realidad a ustedes dos sus deseos.<\/p>\n<p>&mdash;No Silvia, &iexcl;por Dios! c&oacute;mo se te ocurre. Yo te amo y no me gustar&iacute;a que eso sucediera. Ven, vamos a calmarnos y olvidar todo esto, te parece.<\/p>\n<p>&mdash;No, Rodrigo, ser&aacute; dif&iacute;cil para m&iacute; olvidar esta noche. Lo que empezaste bien con tus manos, lo acabaste de joder a patadas. Mejor vete a dormir a tu nave espacial. No te quiero cerca esta noche. D&eacute;jame dormir sola.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! Lo hab&iacute;a jodido todo. Silvia hab&iacute;a dejado muy en claro que su jefe no era ninguna amenaza para m&iacute;. Otra noche de vuelta a mi soledad.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as muchachas. Necesito que hoy me colaboren en ubicar alg&uacute;n buen hotel en Tur&iacute;n. &mdash;Les expres&eacute; a Magdalena y a Amanda, mientras desactivaba la alarma y girando la llave, abr&iacute;a la puerta de la oficina.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Genial! Silvia, eso quiere decir que&hellip; Te ves radiante, de seguro tu maridito te chup&oacute; todos los deditos de tus pies. &iexcl;Oh, mi diosa del placer! Jajaja. &mdash;Me dijo Magdalena, orgullosa de mi, su gran amiga.<\/p>\n<p>&mdash;Hubo algo, s&iacute;. Pero necesito de tu colaboraci&oacute;n Magda. Quiero que me ayudes a escoger de entre mi vestuario que podr&iacute;a llevar para sin llamar la atenci&oacute;n, no pasar tan desapercibida. Necesito verme elegante pero no como la t&iacute;pica secretaria r&iacute;gida y anticuada. &iquest;Te parece?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto tesoro, cuenta conmigo. Esa es una de mis especialidades. Vas a ver como dejas con la boca abierta a esos italianos. Y de paso le alegras el ojo a nuestro &laquo;ogro&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos Magdalena, ya no le digas as&iacute;, mira que ha cambiado bastante y hasta abog&oacute; por nosotras para que nos subieran el salario.<\/p>\n<p>&mdash;Es verdad Silvia. Pero tesoro, sigue siendo &laquo;nuestro ogro&raquo;, aunque un poco m&aacute;s tierno, como Sherk. Pero no tan gordo, ni tan feo y por supuesto para nada un viejo verde. &iexcl;Jajaja! &mdash;Respondi&oacute; Amanda, trayendo en sus manos, como casi todas las ma&ntilde;anas, mi taza de t&eacute; y la suya con caf&eacute;. &iexcl;Si supiera ella, cu&aacute;nta raz&oacute;n en sus palabras!<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; &iquest;Y a qu&eacute; horas vamos a mirar vitrinas? &mdash;Pregunt&oacute; emocionada Magdalena.<\/p>\n<p>&mdash;Pues a ver, creo que le pedir&eacute; otro permiso a don Hugo. Esperemos que nos llame despu&eacute;s de que el asista a su reuni&oacute;n. Yo creo que a la hora del almuerzo se lo consultar&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pero ser&aacute; que si nos dejara salir otra vez antes de tiempo. &mdash;Me pregunt&oacute; Amanda con justa raz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No se preocupen por eso chicas, yo me encargar&eacute; de convencerlo. Adem&aacute;s debe comprender que es por una buena causa, para lucir perfecta al lado de &eacute;l. &mdash;Y me eche a re&iacute;r.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, ahora s&iacute;, menos charla y m&aacute;s trabajo. Pongamos a funcionar esta oficina. Las inst&eacute; a comenzar nuestras diarias labores. Se&ntilde;ora Dolores, buenos d&iacute;as. Podr&iacute;a usted por favor, &iquest;conseguirme algo para desayunar en la cafeter&iacute;a del primer piso? Le agradezco, hoy sal&iacute; de prisa y no pude desayunar.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Dorm&iacute; un poco m&aacute;s, aprovechando que mis hijos sin colegio ese viernes, estaban con su abuela y el padrastro de Silvia. Ten&iacute;a tiempo suficiente as&iacute; que hice un poco de pereza. No se me hizo para nada extra&ntilde;o que mi esposa no me despertara, seguramente estar&iacute;a aun ofendida, pero me llamar&iacute;a luego para desayunar.<\/p>\n<p>Entr&eacute; en el ba&ntilde;o auxiliar para ducharme y luego de afeitarme, salir de nuevo para la habitaci&oacute;n de invitados y acomodar el sof&aacute; cama, doblando con cuidado las sabanas y la colcha. Luego aun en toalla me dirig&iacute; hasta nuestra alcoba para vestirme all&iacute;.<\/p>\n<p>La puerta estaba abierta y no ve&iacute;a movimiento. Silencio. Y en el ba&ntilde;o tampoco se encontraba mi mujer. Estar&iacute;a preparando el desayuno aunque no se escuchaba el trastear de ella en la cocina. Me vest&iacute; en calma, y posteriormente sal&iacute;, atravesando el corto pasillo hasta llegar a la cocina, pensando en hacerle alguna broma, que bajara la tensi&oacute;n entre los dos.<\/p>\n<p>Cocina vac&iacute;a, mirada m&iacute;a alrededor. Nada en el comedor ni en la sala. Mucho menos en el balc&oacute;n. Silvia no estaba, el desayuno que esperaba recibir, tambi&eacute;n brillaba por su ausencia. No pens&eacute; aquella ma&ntilde;ana que las cosas estuvieran tan mal. No era para tanto, cre&iacute;a yo.<\/p>\n<p>Al llegar al concesionario, malhumorado por mi situaci&oacute;n, salud&eacute; a los que hab&iacute;a por all&iacute; sin muchas ganas. Directo a la m&aacute;quina expendedora. Un caf&eacute;, un pastel de pollo. Los mismos catorce pasos para desayunar de pie. Un cigarrillo fue el postre y un trident de hierbabuena para iniciar la acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ya sentado en mi cub&iacute;culo, tarde como siempre, escuch&eacute; el taconeo apresurado, la carcajada por usual saludo y la algarab&iacute;a barranquillera en su voz, para hacerse notar.<\/p>\n<p>&mdash;Y aj&aacute;, nene buenos d&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; vamos a hacer hoy? &mdash;Me pregunt&oacute; y yo, sin dejar de mirar la pantalla del ordenador le respond&iacute; secamente&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as. Para hoy puedes empezar por buscar otro escritorio donde colocar tus cosas. Creo que ya has concluido tu inducci&oacute;n y con altas notas. &mdash;La escuch&eacute; suspirar. Segundos despu&eacute;s, de nuevo aquel sonido de sus tacones pero m&aacute;s mesurados, alej&aacute;ndose despacio de mi escritorio.<\/p>\n<p>&iquest;Pretend&iacute;a ella que todo seguir&iacute;a igual entre los dos? &iexcl;Qu&eacute; ilusa! Por m&aacute;s hermosa que me pareciera, cuando me siento traicionado u ofendido reacciono igual. Esa persona se me va saliendo del rinc&oacute;n de mis afectos.<\/p>\n<p>No estaba enojado por eso en verdad, pero si me sent&iacute;a decepcionado, bastante. Por eso siempre prefer&iacute; trabajar sin acompa&ntilde;antes, hacer mis cosas solo. &iquest;Para qu&eacute; dar sin recibir? &iquest;Para qu&eacute; esperar de alguien, lo que no me puede entregar? &iexcl;Falsas promesas de sincera amistad!<\/p>\n<p>Una cliente menos, pero ten&iacute;a en la mira otro probable negocio en las cercan&iacute;as de Madrid. As&iacute; que me dispuse a preparar una oferta irrechazable. Una tabla de colores nueva, algunos suvenires para provocar recordaci&oacute;n. Ya estaba terminando de alistar todo en mi malet&iacute;n cuando la voz de mi jefe se escuch&oacute; con fuerza por toda la vitrina.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&aacute;rdenas a mi oficina! Y usted tambi&eacute;n, se&ntilde;orita Torres.<\/p>\n<p>&iexcl;Mala cosa! El qu&eacute; don Augusto me llamara por mi apellido no era una buena se&ntilde;al. Respir&eacute; profundo y enfil&eacute; mis pasos hasta su oficina.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as jefe. &iquest;Para qu&eacute; soy bueno? le dije yo. Antes de que por mi espalda llegara Paola.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, se te encarg&oacute; la labor de ense&ntilde;arle a la se&ntilde;orita Torres todo lo referente a las ventas. En serio crees que en cuatro d&iacute;as ella ya se encuentra enterada de todo&hellip; &iquest;Para que la despaches de tu escritorio? &mdash;Me lo solt&oacute; franco y directo, como sol&iacute;a ser &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Yo, sinceramente pienso que es una alumna muy aventajada. De hecho ya hasta roba clientes y eso no se le ense&ntilde;e yo. Creo que se lo aprendi&oacute; a Federico ayer en su desayuno. &iexcl;Es que el anda entre la miel, algo se le pega! &mdash;Habl&eacute; sin tapujos ni cortapisas.<\/p>\n<p>&mdash;Y aj&aacute;, pues que te quede claro que yo no ten&iacute;a idea de que la mam&aacute; de mi novio fuera cliente tuya. &mdash;De inmediato Paola contraatac&oacute;&ndash;. Y mi novio insisti&oacute; en que fuera yo la que los atendiera de ahora en adelante o se ir&iacute;an de compras a la competencia. En serio lo lamento, pero yo no estaba enterada de que eras t&uacute; quien les prove&iacute;a los camiones, hasta que te v&iacute; fuera del almac&eacute;n. &mdash;Y dicho esto, fue mi jefe el que tom&oacute; control de aquella conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Los clientes no son de ustedes, pertenecen a la empresa y por lo tanto ustedes dos deben ponerse de acuerdo en quien los va a atender. No podemos permitirnos perder negocios. O lo definen entre ustedes o las comisiones por las ventas ser&aacute;n para la gerencia.<\/p>\n<p>&mdash;Pues yo no tengo problema Jefe, igual no ser&aacute; el primer negocio que me roben y tengo ya preparada, otra visita. Por eso no necesito venir a poner quejas. &laquo;Lo que por agua viene, por agua se va&raquo;. Y ya no quiero seguir con ella a mi lado. Voy a trabajar solo como siempre. Con el respeto que usted se merece jefe, si no le parece me avisa para dejarle mi puesto libre. No nac&iacute; aqu&iacute;, tampoco he de morir. &mdash;El rostro de mi jefe se mantuvo sereno, aunque me pareci&oacute; estar a punto de explotar.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, yo no puse ninguna queja, fue Federico el que se meti&oacute; al verme llorar. &mdash;Me dijo Paola, aunque no me import&oacute;, pues yo estaba m&aacute;s pendiente de la reacci&oacute;n de don Augusto, ante mi ultim&aacute;tum.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno pues entonces, para no hacer m&aacute;s larga y tediosa esta reuni&oacute;n, Paola tu continuaras llevando bajo tu responsabilidad ese negocio. Y hablar&eacute; para que te adecuen un puesto de trabajo. Y tu Rodrigo, m&aacute;s te vale que dejes tu soberbia a un lado y consigas m&aacute;s negocios. Y no lo digo por esta empresa sino por tu bolsillo. &iquest;A d&oacute;nde piensas acudir? &mdash;Me pregunt&oacute; mi jefe, sarc&aacute;stico pero sin explotar. Paola me observo un instante, ten&iacute;a en verdad algo de humedad en sus preciosos ojos verdes, pero sali&oacute; de nuevo de la oficina para dirigirse hacia el refugio que le brindaba ahora, el pesado de Federico.<\/p>\n<p>&mdash;Voy para Torrelaguna, a cerrar una venta. No ser&aacute; mucho, pero de granito en granito, la gallina llena el buche. &mdash;Perfecto, me estas comunicando el progreso&ndash;. Respondi&oacute; mi jefe, confiado en mis habilidades y compromiso. Y estrechando su mano, proced&iacute; a salir del concesionario.<\/p>\n<p>Una hora y media m&aacute;s tarde ya me encontraba persign&aacute;ndome frente a las puertas de la g&oacute;tica Iglesia de Santa Mar&iacute;a Magdalena. Ya hab&iacute;a estado all&iacute; anteriormente, con mi familia, al poco de llegar a este pa&iacute;s. Todo parec&iacute;a tan bueno, &eacute;ramos tan felices y ahora, atraves&aacute;bamos valles de inquietudes, senderos amargos causados por agentes externos empe&ntilde;ados en dividirnos.<\/p>\n<p>Mir&eacute; mi reloj y me percat&eacute;, qu&eacute; en unos minutos ya serian la diez de la ma&ntilde;ana. Me preguntaba si me llamar&iacute;a, pero definitivamente, primero era cumplir la cita, despu&eacute;s tratar&iacute;a de arreglar las cosas con mi mujer.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Me concentr&eacute; en revisar con calma y m&aacute;s a fondo los documentos que me hab&iacute;a entregado Francesco Bianco. Tom&eacute; la primera de las carpetas y me dirig&iacute; hacia la maquina fotocopiadora para poder imprimir unas copias y de esta manera poder subrayar cifras y comparar datos. Magdalena hablaba por su tel&eacute;fono m&oacute;vil con alguien y cuando me vio all&iacute; cerca se sobresalt&oacute;. Me observ&oacute; por un segundo, alzando sus ojos para a continuaci&oacute;n, apartarlos agachando su cabeza y luego bajar el tono de su voz. Seguramente pens&oacute; que le iba llamar la atenci&oacute;n, pues de manera nerviosa, culmin&oacute; su llamada.<\/p>\n<p>Angustiada, y sin yo demandarle alguna explicaci&oacute;n, me coment&oacute; que era una amiga que le hab&iacute;a invitado a almorzar. Ya estaba por &laquo;chismosearle&raquo; quien era su amiga y adonde ir&iacute;an, cuando escuch&eacute; el tono de llamada de mi m&oacute;vil, colocado sobre mi escritorio. Pens&eacute; que fuera mi esposo y realmente no ten&iacute;a ganas de hablar con &eacute;l, a&uacute;n no.<\/p>\n<p>Segu&iacute;a ofendida con Rodrigo, as&iacute; que no me afan&eacute; en alcanzarlo y responder. Pero volvi&oacute; a sonar y vibrar. Tanto Amanda como Magdalena me hicieron se&ntilde;as de que tomara la llamada, por lo tanto recog&iacute; mi tel&eacute;fono y me aprest&eacute; a responder.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, buenos d&iacute;as. &mdash;Era mi jefe y no mi esposo. Tampoco me sent&iacute;a preparada para hablar con don Hugo. La noche anterior le hab&iacute;a cortado de manera intempestiva, una salida bastante vulgar ante su propuesta de que le modelara los vestidos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jefe buenos d&iacute;as! &iquest;C&oacute;mo amaneci&oacute; usted? &mdash;Excelente Silvia, aunque me qued&eacute; un poco preocupado por ti&ndash;. Me contest&oacute; amablemente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso porque don Hugo? &mdash;Le pregunt&eacute;. Aunque intu&iacute; por donde iban a ir los tiros.<\/p>\n<p>&mdash;Pues Silvia, por la situaci&oacute;n de anoche con tu esposo. &iquest;Todo est&aacute; bien entre ustedes?<\/p>\n<p>&mdash;Claro que s&iacute; se&ntilde;or. No era nada importante don Hugo. Tan solo que no encontraba un calcet&iacute;n. Es un poco desordenado y soy yo la elegida despu&eacute;s, para solucionarle sus peque&ntilde;os problemas. Disc&uacute;lpeme por dejarle as&iacute; a mitad de nuestra conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Menos mal. Me quede pensando en que podr&iacute;a convertirme en un obst&aacute;culo entre ustedes, con mis llamadas tan tarde. &mdash;&iexcl;Jajaja! No se&ntilde;or. Rodrigo no es para nada celoso. Le respond&iacute;, minti&eacute;ndole obviamente. &mdash;Y comprende claramente, que entre usted y yo, por temas laborales debemos estar conectados sin importar la hora. Despreoc&uacute;pese.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, perfecto, me quitas un peso de encima, no quiero que tu esposo piense que me interesas, m&aacute;s all&aacute; de lo laboral. Pero si te soy sincero, me qued&eacute; con las ganas de verte otro rato y hablar contigo sobre lo que me preguntaste. Lo m&iacute;o con mi esposa. &mdash;Me aclar&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que si jefe, perm&iacute;tame un momento y reviso en su oficina. &iexcl;Ya! S&iacute; se&ntilde;or. Deme unos minutos que estoy encendiendo su computadora.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? &iexcl;No te comprendo Silvia!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Shhhh! Jefe, es para que podamos hablar con algo de privacidad. Le dije yo bajando mi voz y acomod&aacute;ndome en su silla giratoria. &mdash;Listo, don Hugo. Ya podemos hablar. Cu&eacute;nteme como le fue con su esposa. &iquest;Hablaron? &iquest;Se arreglaron?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pufff! Silvia, hablar hablamos. Entenderla no lo s&eacute;. Me pidi&oacute; que guardara silencio y que la dejara hablar. Que iba a ser completamente sincera. &mdash;Y qu&eacute; le dijo jefe. &iquest;Por qu&eacute; hizo lo que hizo? &iquest;Por qu&eacute; le puso los cachos? &mdash;Intrigada le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Aburrimiento, una b&uacute;squeda de renovaci&oacute;n personal de energ&iacute;a. Y tambi&eacute;n una necesidad de conocer sobre el sexo. La verdad, me da pena coment&aacute;rtelo pero te considero una amiga muy especial. Eres mi &aacute;ngel y confi&oacute; en ti. &mdash;De nuevo yo, convertida en su amiga y por supuesto segu&iacute;a siendo para &eacute;l, su &aacute;ngel. &iquest;Me ver&iacute;a c&oacute;mo su premio de consolaci&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;Parece ser, &ndash;seg&uacute;n me explic&oacute;&ndash; que se sent&iacute;a descuidada por m&iacute;, sexualmente hablando. Por lo visto nuestras relaciones sexuales se fueron convirtiendo en algo rutinario y mon&oacute;tono. Pasaron a ser un mero tr&aacute;mite. Y tiene raz&oacute;n pero yo Silvia, no me di cuenta. Sabes el nivel de estr&eacute;s que manejo y la enorme responsabilidad que tengo encima de mis hombros. &mdash;Su voz la escuch&eacute; resignada y llena de culpabilidad.<\/p>\n<p>&mdash;Me coment&oacute; que nadie la impulso a hacerlo. Ninguna de sus amigas, me lo jur&oacute;. Que fue una decisi&oacute;n espontanea que le lleg&oacute; una tarde. Me dijo que se dio cuenta de que hab&iacute;a hombres y mujeres que se compart&iacute;an el amor sin prejuicios ni ego&iacute;smo. Y otros a los cuales ella les llamaba la atenci&oacute;n y que se fueron sucediendo varios encuentros en principio, normales entre ella y algunos conocidos de sus amigas. Tambi&eacute;n de uno de los instructores del gimnasio que frecuenta.<\/p>\n<p>&mdash;Se sinti&oacute; diferente. &mdash;Me habl&oacute; apesadumbrado y sin embargo continu&oacute;&ndash;. Como renacida, Silvia. Aceptando de buen grado miradas y adulaciones. Finalmente meses atr&aacute;s, cedi&oacute; a una invitaci&oacute;n. Luego otras m&aacute;s. Y me doli&oacute; su sinceridad. &iquest;Pero sabes que me desbast&oacute;? &mdash;S&iacute; se&ntilde;or, lo imagino bien. Le respond&iacute;. Fue verla en&hellip; &iquest;Acci&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, Silvia. Hacerlo a mis espaldas, traicionando mi confianza. Sin hablarlo conmigo. Sin tenerme en cuenta. No me dio la oportunidad de cambiar y tom&oacute; la decisi&oacute;n de experimentar. &iexcl;Solo sexo! Sin involucrar lo sentimental, seg&uacute;n ella. Y que cuando se dio cuenta de las diferencias, compar&oacute; lo que hab&iacute;a vivido con sus amantes y lo que ten&iacute;a tan diferente conmigo. Pero que me ama y no desea que termine lo nuestro. &mdash;Se hizo un corto silencio, en el cual pude escuchar un leve llanto. Luego tom&oacute; aire suspirando y prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;T&uacute; lo entiendes Silvia? Porque yo a&uacute;n no lo concibo. &iexcl;Traicionarme! Buscarse amantes. &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Para compararme? Me sent&iacute; muy mal al escucharla, se me revolvi&oacute; la bilis y no pude soportar m&aacute;s aquella confesi&oacute;n que no solo me hac&iacute;a sentir hundido sino que afectaba mi&hellip; &iexcl;Mi ego de hombre!<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, jefe, eso fue muy fuerte. Lo entiendo. O mejor, a usted si, a ella no.<\/p>\n<p>&mdash;Jefe, por favor no llor&eacute; m&aacute;s y c&aacute;lmese. Creo que tiene en unos momentos la reuni&oacute;n. &iquest;No es verdad? &mdash;Si Silvia. Es verdad&ndash;. Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces don Hugo, dejemos por ahora este tema aqu&iacute; y si le parece con m&aacute;s calma lo hablamos personalmente y entre los dos, le buscamos alguna soluci&oacute;n. &mdash;Tienes raz&oacute;n, como siempre mi &aacute;ngel.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jefe! antes de colgar&hellip; &iquest;Ser&aacute; que puedo abusar de usted nuevamente y autorizarme a salir una hora antes hoy tambi&eacute;n? &mdash;&iquest;Y eso Silvia? Antes no sol&iacute;as pedir tantos permisos. Que necesitas, dime.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, no es nada raro. Ayer pues ya vio usted, sesi&oacute;n de peluquer&iacute;a y pasar revista a las vitrinas. Estoy preocupada por vestirme bien para la visita a Tur&iacute;n y esta tarde me gustar&iacute;a que Magdalena me acompa&ntilde;e hasta el piso para ayudarme a elegir la ropa para usar all&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Deber&iacute;a decirte que no, por no dejarme a m&iacute; ayudarte con ese tema. &mdash;Me respondi&oacute; ya de mejor &aacute;nimo.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, jefe estaba mi marido all&iacute;. Adem&aacute;s es mejor que se sorprenda al verme la otra semana. All&aacute; tendr&aacute; tiempo para admirarme. &iquest;No le parece a usted? &iexcl;Jajaja!<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien Silvia, pero que Amanda permanezca en la oficina hasta el horario habitual, para evitar rumores. &mdash;Est&aacute; bien jefe, tiene raz&oacute;n, le respond&iacute;&ndash;. &iexcl;Ahhh! Silvia, se me olvidaba un detalle. Por favor, mi regreso no ser&aacute; esta noche, no quiero ni puedo ver a la cara a mi esposa. Cons&iacute;gueme vuelo para ma&ntilde;ana temprano. Llegaran mis padres con los ni&ntilde;os y saldremos a medio d&iacute;a para el chalet en la Sierra. &mdash;Ok, se&ntilde;or. Ya me ocupo de ese tema y le confirmo la hora. Feliz resto de d&iacute;a y gracias<\/p>\n<p>&mdash;Lo mismo para ti. Ya deseo regresar para verte.<\/p>\n<p>Y termin&eacute; la llamada, fij&aacute;ndome de que fuera, mis compa&ntilde;eras hubieran asumido que yo trabajaba en algo. &iexcl;Pufff! Aquel hombre no cesaba en pensar en m&iacute;. Menos mal que no le segu&iacute; el juego a mi esposo, pues de haberlo hecho, las cosas entre mi jefe y yo, podr&iacute;an pasar a mayores.<\/p>\n<p>Apagu&eacute; el ordenador y sal&iacute; de all&iacute; hacia el escritorio de Magdalena para comentarle del permiso otorgado y a Amanda, la mala noticia de que deber&iacute;a permanecer all&iacute;. De la habitual llamada a mi esposo, esa&hellip; &iexcl;La dej&eacute; pasar por alto!<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Afortunadamente para m&iacute;, cuarenta minutos despu&eacute;s, sal&iacute;a caminando hacia la plaza central, con una orden de compra bajo mi brazo. Y la sonrisa triunfante de un buen negocio, la verdad nada del otro mundo pero era algo que antes no ten&iacute;a y en esos momentos agradec&iacute; a Dios, pues fue una peque&ntilde;a gloria, otra batalla ganada. &iexcl;Hambre! Si esa fea sensaci&oacute;n de vac&iacute;o en mi est&oacute;mago, acompa&ntilde;ado por un gran bostezo. Mir&eacute; a m&iacute; alrededor y me fij&eacute; en un restaurante con una preciosa terraza exterior al cual me dirig&iacute;.<\/p>\n<p>Realmente no me complico la vida, ped&iacute; que me sirvieran una porci&oacute;n de arroz coreano con verduras y huevo, algas y alg&uacute;n tipo de col fermentada. T&eacute; por supuesto. S&iacute;, sin darme cuenta termin&eacute; en almorzando comida oriental. Entre bocado y bocado, revisaba el m&oacute;vil, ninguna llamada de Silvia, por supuesto de Paola ni m&aacute;s pero si un mensaje que por alg&uacute;n motivo no escuche. Era de Eva, la preciosa bartender, invit&aacute;ndome a una discoteca esa noche de viernes, con gracia termin&oacute; su mensaje escribiendo que era una invitaci&oacute;n para una sola persona, y no que fuera a aparecerme con mi esposa.<\/p>\n<p>Un emotic&oacute;n de un mu&ntilde;equito morado sonriendo con malicia, culminaba la l&iacute;nea del texto. Mir&eacute; de inmediato mi dedo anular y sonre&iacute;. Gir&eacute; mi alianza matrimonial con los dedos de mi otra mano, recordando cuando a&ntilde;os atr&aacute;s, una compa&ntilde;era de la universidad, que en todos los semestres me miraba como un culo, sin yo haberle hecho algo malo ni cruzar palabra alguna, hasta que finalizando el ultimo, cuando se enter&oacute; de mi compromiso con Silvia, decidi&oacute; hablarme, declar&aacute;ndome su amor y llev&aacute;ndome a&hellip; Pero bueno, esa es otra historia que no viene al caso.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; postre va a elegir el se&ntilde;or? &mdash;Me pregunt&oacute; con un marcado acento asi&aacute;tico la mesera. Un caf&eacute; negro con dos de az&uacute;car por favor y le sonre&iacute;. Ella igualmente correspondi&oacute; mi gesto y haci&eacute;ndome una venia de dio vuelta dej&aacute;ndome en una bandejita la cuenta. Casi se me salen los ojos de las orbitas al observar el valor de lo consumido. Obviamente culpa m&iacute;a por meterme al primer lugar sin consultar otros lugares, como siempre me recomendaba mi mujer.<\/p>\n<p>De regres&oacute; en mi auto hacia la ciudad, coloqu&eacute; en el reproductor el Cd de Man&aacute;, &laquo;Revoluci&oacute;n de amor&raquo; del 2002 y Justicia, Tierra y Libertad, el primer track que dio inicio al persistente retumbar de las cuatro bocinas, con los acordes desgarrados de la guitarra de Carlos Santana, dentro del habit&aacute;culo de mi Mazda. Poco menos de una hora para devolverme hasta el concesionario, tomando la ruta m&aacute;s corta. Media hora despu&eacute;s acompa&ntilde;aba con mi voz de tarro, la de Fher. &laquo;Mariposa traicionera&raquo;, cantaba a pleno pulm&oacute;n y en mi mente la sensual imagen de aquella chica en el videoclip, culminando la infidelidad conseguida en un ba&ntilde;o y bueno, para terminar con la otra chica en ese beso sensual al lado de la barra.<\/p>\n<p>Conclu&iacute; aquella tarde, con un cigarrillo en mi boca, reposando mi trasero sobre el cofre tibio de mi auto en el parking, antes de ingresar a la vitrina de ventas. No llam&eacute; a Silvia, ella tampoco lo hab&iacute;a hecho a las diez. Un mano a mano entre los dos. Ella y sus razones. Yo con mis convicciones.<\/p>\n<p>&mdash;Hola jefe, regres&eacute;. Aqu&iacute; est&aacute; la orden. Finalmente la hija de mi cliente se decidi&oacute; por el hatchback y de rojo su color. &mdash;Le dije a don augusto, colocando la carpeta con la orden firmada y remarcada con la huella digital, justo al lado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ese es mi muchacho!&ndash;. Me respondi&oacute; mi jefe, d&aacute;ndome una peque&ntilde;a palmada en el hombro. &mdash;Voy a alistar otras propuestas para la otra semana y si no hay inconveniente me agradar&iacute;a salir un poco m&aacute;s temprano hoy.<\/p>\n<p>Y le ofrec&iacute; mi mano por encima de sus peque&ntilde;as gafas colocadas cerca de los documentos que acababa yo de dejar sobre su escritorio. Don Augusto sonri&oacute;, no me dijo nada m&aacute;s y tan solo me estrech&oacute; con fuerza mi mano. Asunto resuelto. Sal&iacute; de la oficina hacia mi escritorio y con disimulo busqu&eacute; a mi rubia tentaci&oacute;n, mas no la vi por ninguna parte.<\/p>\n<p>Saliendo del concesionario recib&iacute; la llamada de Martha. La esperaba s&iacute;, pero sabiendo lo que conoc&iacute;a de ella y de su baboso esposo, a&uacute;n no ten&iacute;a idea de c&oacute;mo colaborarle en su reconciliaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Martha. &iquest;C&oacute;mo va todo contigo? &mdash;Hola Rodrigo, no muy bien la verdad. Me vendr&iacute;a bien hablar con alguien de confianza, alguien como t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno Martha, la verdad es que iba para mi piso a descansar pero si quieres podemos vernos por ah&iacute; y tomar algo. &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Me encantar&iacute;a. &iquest;Te gustar&iacute;a verme en el mismo lugar? &iquest;C&oacute;mo en media hora? &mdash;Perfecto, salgo entonces para all&aacute;. Nos vemos en un rato&ndash;. Y colgu&eacute; la llamada.<\/p>\n<p>Al parecer lo que Silvia pens&oacute; haber logrado al hablar con su jefe, no fue tan as&iacute;. Not&eacute; a Martha angustiada y triste. Lo peor era que si buscaba en m&iacute;, alg&uacute;n consejo, a&uacute;n no aparec&iacute;a en mi firmamento alguna estrella fugaz que lo iluminara.<\/p>\n<p>Cuando descend&iacute; de mi coche dej&aacute;ndolo en el mismo parking de la vez anterior, mi m&oacute;vil en el bolsillo de mi camisa, comenz&oacute; a vibrar y sonar. Encamin&aacute;ndome hacia aquella cafeter&iacute;a, tom&eacute; la llamada.<\/p>\n<p>&mdash;Hola. &mdash;Tan solo esa fue su palabra para saludarme.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal? &iquest;C&oacute;mo est&aacute;n los ni&ntilde;os? &mdash;De la misma manera fr&iacute;a y seca que Silvia me salud&oacute;, lo hice yo tambi&eacute;n. Desviando la atenci&oacute;n de su llamada hacia el estado de mis hijos y su permanencia en casa de mi suegra.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, no me llamaste a mediod&iacute;a. &mdash;T&uacute; tampoco lo hiciste a las diez&ndash;. Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es que estaba ocupada en una reuni&oacute;n. Los ni&ntilde;os est&aacute;n felices como siempre. &mdash;&iexcl;Ahh! F&iacute;jate que yo igual con un cliente. Me alegra por mis hijos. Pienso llevarlos ma&ntilde;ana al parque y al centro comercial a comer helado&ndash;. Termin&eacute; por anunciarle.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento Rodrigo, no va a poder ser. Precisamente te llamo para avisarte que Alonso nos ha invitado a pasar el fin de semana en la Sierra. No me pude negar, ya sabes c&oacute;mo se pone mi mam&aacute; con los desplantes ante las invitaciones de mi padrastro. Y no te dije nada pues pens&eacute; que tal vez deber&iacute;as trabajar. Lamento no haberte llamado para consultarlo contigo y estropear tus planes. &mdash;Vaya, llevo d&iacute;as sin poder verlos, seguro que me extra&ntilde;aran.<\/p>\n<p>&mdash;Si por supuesto, ellos te aman con locura. Tambi&eacute;n te extra&ntilde;an y te mandan saludos, pero estar&aacute;n muy felices de pasar estos d&iacute;as de paseo. El hotel tiene piscina y varias actividades para ellos. &mdash;Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, seguro. Y piensas seguir con esta estupidez. Porque la verdad Silvia, ya me estoy cansando de tus actitudes y reproches. No pretend&iacute; ofenderte anoche. Quer&iacute;a que entre los dos le di&eacute;ramos una lecci&oacute;n de amor a ese se&ntilde;or. Pero estas confundiendo las cosas y lo est&aacute;s llevando muy lejos. En serio te lo digo. No eres para m&iacute; un trofeo que mostrar. Al contrario eres la mujer de la cual estoy orgulloso de llevar a todas partes cogida de mi mano. Pero a ti parece ya no importarte. Estas cambiando y no me gusta eso de ti. Para nada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me estas amenazando Rodrigo? &mdash;Me respondi&oacute; altanera y elevando el tono de su voz.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No! Solo te estoy explicando c&oacute;mo me est&aacute;s haciendo sentir con todo este temita tuyo con tu jefe, tu empresa, los obsequios y ahora el viajecito de la otra semana. &iexcl;Por Dios Silvia! Date cuenta mujer. Anal&iacute;zalo, ponte por una vez en tu vida de mi lado. Ese se&ntilde;or lo que quiere es estar contigo, busca joder nuestra relaci&oacute;n. Y creo que lo est&aacute; consiguiendo. &mdash;Le habl&eacute; esa tarde con honestidad. Exponi&eacute;ndole mis temores.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te dije claramente que no. Que entre &eacute;l y yo no existe nada de &iacute;ndole sentimental. Mi jefe solo me trata bien. Me aumenta el salario para que pueda yo descansar de llevar y recoger a nuestros hijos del colegio. Y se preocupa por m&iacute;. &Eacute;l solamente valora mi desempe&ntilde;o laboral, alaba mi esfuerzo y desea que yo consiga superarme d&iacute;a tras d&iacute;a. Pero Rodrigo, t&uacute; en cambio, te enojas por todo, me celas y solo deseas tenerme a tu lado. Tal vez quieras verme todos los d&iacute;as en la oficina, cubierta con una bolsa en la cara para que nadie me mire. Eres muy celoso. Yo tambi&eacute;n estoy cansada de todo esto. De pedir que conf&iacute;es en m&iacute;, pero sigues pensando que me voy a abrir de piernas con todo aquel me lo pida. Y eso me ofende mucho. Me estas insultando Rodrigo, no soy una puta. &iexcl;No soy tu puta propiedad! &mdash;Y me colg&oacute; la llamada.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Se podr&iacute;a decir que aquella noche previa al viernes, se convirti&oacute; en la puerta cerrada que yo sin pensarlo bien, decid&iacute; abrir. 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[&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-29946","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29946","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29946"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29946\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29946"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29946"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29946"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}