{"id":29985,"date":"2021-06-19T22:00:00","date_gmt":"2021-06-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-19T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-19T22:00:00","slug":"una-mujer-para-todo-uso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-mujer-para-todo-uso\/","title":{"rendered":"Una mujer para todo uso"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29985\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En esas semanas con pomadas y analg&eacute;sicos inici&eacute; un camino que no sab&iacute;a que fin tendr&iacute;a, fueron d&iacute;as con la sensaci&oacute;n de estar atrapada aun, inmovilizada, entre la cama y esa descomunal bestia encima de m&iacute; que me asfixia, empotr&aacute;ndome su verga hasta los l&iacute;mites de mi est&oacute;mago y de mis orgasmos.<\/p>\n<p>Ya cont&eacute; que mi pareja juega p&oacute;ker y ya escrib&iacute; sobre cuando perdi&oacute; y me toc&oacute; pagar. Y claro, volvi&oacute; a suceder. Y yo ya no era premio, era un objeto para hacer lo que no hac&iacute;an con sus esposas, para experimentar y explorar sus perversiones. Una mujer para todo uso.<\/p>\n<p>Debo mencionar tambi&eacute;n que Luis mi pareja llev&oacute; nuestra relaci&oacute;n, que es solo sexual (&eacute;l es casado) hasta entregarme a un grupo de amigos. Lo que para mi ha resultado sorprendente es que lo acepto, y este sentirme usada, humillada, un objeto desamparado, me provoca una morbosa sensaci&oacute;n de miedo y excitaci&oacute;n, mientras mas expuesta e indefensa he ido quedando entre ellos mas intensos son mis orgasmos, mientras mas d&eacute;bil m&aacute;s penetrantes las sensaciones. Una amiga sic&oacute;loga, me sugiri&oacute; una vez que escribiera aquello que me perturba porque as&iacute; se puede lograr esa distancia necesaria para poder asumir lo que la raz&oacute;n y la moral despu&eacute;s niegan. As&iacute; que ordenadita comenzar&eacute; desde el principio de esta tercera vez. Lo que han hecho conmigo, y que he dejado que me hagan, debo reconocerlo.<\/p>\n<p>Jorge Luis mi parner es un hombre de ya casi 50 a&ntilde;os, debe pesar 80 kilos, delgado de un metro y ochenta, serio, casado, es jefe en una minera y est&aacute; muy bien, con unas manos y ojos de sue&ntilde;o. Yo tengo 50, delgada y bajita, labios, brazos, cuello delgados menos las piernas y un trasero justo, redondo y parado aun que se dan vuelta a mirar y eso me gusta. La noche que hoy cuento hab&iacute;an venido tres amigos a jugar y al final quedaba mi pareja, el Chico Nano y uno al que le dec&iacute;a el Dealer el que hab&iacute;a obligado a Jorge que me compartiera con ellos la primera vez. El cuarto jugador siempre se iba antes. Era tarde ese viernes y ellos jugaban en la mesa al fondo y yo estaba en el sill&oacute;n terminando de ver una peli cuando Luis se me acerc&oacute;, socarr&oacute;n y me dijo bajito como preguntando lo que yo sab&iacute;a era una orden:<\/p>\n<p>&#8211; Peladita&#8230;, vas a tener que repetir&#8230; ya me compromet&iacute;. Yo lo mir&eacute; con cara de odio, entend&iacute; perfectamente que era ese &quot;repetir&quot;. Era cerca ya de medianoche. Sus tres amigos me miraban que me com&iacute;an desde que llegaron, el Dealer y el Chico seguro se acordaban de esas otras noches en que me usaron.<\/p>\n<p>Si. Si tu lo dices, claro amor&hellip;, le dije suave, con una falsa sonrisa. Luis era un hombre que ten&iacute;a momentos en que con su mirada me paralizaba. Esa era mi suerte. Lo sab&iacute;a y la he asumido. Adem&aacute;s no quer&iacute;a que otro hombre me dejara nuevamente como mi ex despu&eacute;s de 25 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Luis les invito a la sala y dejaron la mesa de juego y se acercaron a los sillones donde yo ve&iacute;a la peli. Era de unos tipos que disfrutaban chocando autos y ten&iacute;an sexo heridos. Luis me corri&oacute; dej&aacute;ndome al medio del sill&oacute;n grande y se sent&oacute; a mi lado. A mi otro lado se sent&oacute; el Chico Nano. Los hombres despu&eacute;s de haber tenido sexo con una mujer se sienten un poco propietarios de ella, se arrogan autoridad sobre una. Con esa confianza me tom&oacute; de la mano y me atrajo hacia s&iacute;, ten&iacute;a una colonia fuerte y manos toscas de dedos gruesos y cortos. Al o&iacute;do me susurr&oacute; &quot;de esta noche no te vas a olvidar flaquita, el sue&ntilde;o de cualquier mina&quot;. Su aliento era a alcohol caro y sus dientes impecables. Yo estaba clavada al sill&oacute;n, en ese momento solo quer&iacute;a que la tierra se abriera y me tragara.<\/p>\n<p>&#8211; Estamos de acuerdo entonces? -le pregunt&oacute; a mi pareja por encima m&iacute;o-, la prestas pa&rsquo; usarla un par de horitas nada mas&hellip;, no hay que ser ego&iacute;sta amigo. Yo present&iacute;a algo: moreno de ojos verdes, moreno malo. Y chico, chato, y petulante mas encima. Pero sab&iacute;a tambi&eacute;n que ya era de ellos. Era la presa que ya comenzaban a devorar a mordiscos.<\/p>\n<p>&#8211; Nada de fotos ni de marcas, y estamos de acuerdo. -le respondi&oacute; Luis desde mi otro lado. All&iacute; en medio era un objeto de cambio, como el dinero que pasa de mano en mano. El Dealer que estaba sentado al frente me miraba la blusa tratando de adivinar mi escote que ten&iacute;a una transparencia negra sobre un relleno para agrandar mis peque&ntilde;os pechos.<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo entonces, dijo el Chico. Se par&oacute; de mi lado, sac&oacute; el celular del frutero donde los dejaban al llegar y se fue a llamar al balc&oacute;n del departamento. Escuch&eacute; que daba nuestra direcci&oacute;n, que hablaba de un examen y un dep&oacute;sito, luego entr&oacute; sonriendo y se fueron por unos tragos a la cocina y hablaron y rieron entre ellos, el Chico les contaba del tama&ntilde;o de algo. Yo continu&eacute; viendo la peli. Me sirvieron un whisky, el tercero (el tercero generalmente es el de mi perdici&oacute;n) pero sab&iacute;a que Luis me cuidaba y pens&eacute; que para lo que ven&iacute;a mejor un trago fuerte. No sab&iacute;a que iba a necesitar mucho mas que eso.<\/p>\n<p>&#8211; Por qu&eacute; te gustan las minas tan flaquitas? -le pregunt&oacute; cu&aacute;ndo volvieron a sentarse a la sala.<\/p>\n<p>&#8211; Aunque ese culito parado y redondo y la cara de mu&ntilde;equita que esta se gasta calienta a cualquiera. Y volvi&eacute;ndose a mi me pregunt&oacute; &ldquo;Cu&aacute;nto mides?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; Un metro sesenta. Ment&iacute;, mido 10 y unos cent&iacute;metros menos<\/p>\n<p>&#8211; &#8230; y pesas&hellip;?<\/p>\n<p>&#8211; Cincuenta, y exager&eacute; un poquito de nuevo. Lo bueno viene en frasco chico, le dije.<\/p>\n<p>.- De tetas nada&hellip; una pena flaquita, mas plana que una tabla. Que talla usas de brassier? Y entend&iacute; perfectamente que no le interesaba eso sino que era una forma de someterme, de humillarme.<\/p>\n<p>.- Talla S&hellip; por lo menos no se me van a caer con los a&ntilde;os, le dije tratando de conciliar.<\/p>\n<p>.- Tienes cara de mina&hellip; pretenciosa, elegante, me dijo mientras me recorr&iacute;a la pierna con su mano por sobre el pantal&oacute;n. Con cuantos enga&ntilde;aste a tu marido?<\/p>\n<p>-Nunca, le fui fiel 24 a&ntilde;os- dije indignada de verdad. Y no me faltaban oportunidades, agregu&eacute;.<\/p>\n<p>-Y antes de Luis? Ya solterita a cu&aacute;ntos te tiraste? Porque me cont&oacute; que llevabas como 6 meses separada cuando le diste la pasada.<\/p>\n<p>-Solo a uno&hellip; y una vez solamente, en una casa en la playa. Y a Luis me cost&oacute; darle la pasada como dices porque tu sabes que del banco no podemos salir con clientes, y Luis y tu y todos ustedes son clientes, y casados. Y en esos momentos tocaron la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; Si, tenemos una dependencia mutua podr&iacute;amos decir. Luego cambi&oacute; de tono y me orden&oacute;: Anda a abrir, y supe que desde ese momento estaba completamente en manos de &eacute;l. En verdad yo sab&iacute;a que algo as&iacute; pod&iacute;a pasar alguna vez: quedar sometida a un grupo de hombres<\/p>\n<p>Abr&iacute; y de la sombra del pasillo apareci&oacute; un hombre que no iba a caber por la puerta. La mascarilla solo dejaba verle sus ojos oscuros y unas cejas muy pobladas. El pelo corto y tieso. Los brazos gruesos y peludos asomaban de una camisa manga corta y manos de trabajador. Las u&ntilde;as limpias por suerte pens&eacute;. Daba la impresi&oacute;n que se hab&iacute;a ba&ntilde;ado hace unos minutos. Ingenua pens&eacute; como buena madre que lo era en la semana, si ten&iacute;amos monedas&hellip; y no tra&iacute;a ninguna pizza, y eran pasadas las doce y hab&iacute;a toque de queda.<\/p>\n<p>&#8211; Dile que pase, dijo de adentro el Chico Nano y present&iacute; algo muy malo. Baj&eacute; la vista y disminuida me hice a un. El hombre pas&oacute; rozando el dintel de la puerta y se adelant&oacute; a saludarlos mientras yo atr&aacute;s cerraba. Por un momento pens&eacute; en quedarme afuera, pens&eacute; que si fuera una mujer normal deb&iacute;a irme, pero algo mas poderoso que yo me hizo caminar hacia adentro hasta junto a un sill&oacute;n y esperar, con las piernas inseguras y la mirada en el suelo. El escorpi&oacute;n siempre va a morder a la rana, es su destino pienso hoy cuando recuerdo esa noche.<\/p>\n<p>&#8211; Princesa s&iacute;rvele un trago, me dijo Luis. El hombre miraba la sala como buscando algo. Le serv&iacute; un whisky con hielo y al alz&aacute;rselo not&eacute; que aun con mis tacones altos de zapatos de fiesta le llegaba mas abajo de su axila.<\/p>\n<p>&#8211; Princesa, mira &eacute;l se llama&hellip; en realidad nadie sabe c&oacute;mo se llama pero trabaja una cuadra mas abajo en un bar, saca borrachos, acarrea cajas, le decimos el Gringo. El tipo se sonri&oacute;. &quot;Mucho gusto&quot; me dijo y se me acerc&oacute; y me tendi&oacute; la mano yo le entregu&eacute; la m&iacute;a que se perdi&oacute; en la de &eacute;l. Qued&eacute; a su lado y not&eacute; lo diminuta que era a su lado, mi boca mas cerca de su cintur&oacute;n que de su cara, mis pechos en su cintura. Y era el doble de ancho que yo.<\/p>\n<p>&#8211; Anda a ponerte sexi -me orden&oacute; El Chico- mientras nosotros arreglamos ac&aacute;. Cuando dejaba todo a media luz escuch&eacute; que el tal Gringo preguntaba &ldquo;Ella?&#8230; Ella sola? apunt&aacute;ndome con su dedo. Entr&eacute; al dormitorio como los ratones que una vez que el gato los ha atrapado y ya medio muertos los deja libres y corren en c&iacute;rculos, ya no intentan arrancarse, corren entregados a su suerte, as&iacute; en ese estado saqu&eacute; un baby doll rojo transparente con un colaless de encaje por delante y me met&iacute; al ba&ntilde;o, me lav&eacute; los dientes, como rat&oacute;n ya cogido me arregl&eacute; el maquillaje, el pelo, no quer&iacute;a ni pod&iacute;a pensar en nada. Luego me desvest&iacute; y me puse la transparencia pero antes sequ&eacute; mi entrepierna porque estaba h&uacute;meda, mas h&uacute;meda de lo normal. Estaba temblando pero la adrenalina me mojaba. Esta ratona sab&iacute;a que se la iban a comer y eso le excitaba. Me volv&iacute; a mirar al espejo, el r&iacute;mel de las pesta&ntilde;as, a repasar el rouge cuando golpearon la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; Ap&uacute;rate Princesa que otras pagan por mirar y tu, que lo vas a tener entero para ti, te demoras&hellip; Hasta te lo podr&aacute;s servir dijo ri&eacute;ndose El Chico. Apagu&eacute; la luz del ba&ntilde;o y sal&iacute; despacio mirando el suelo sin querer enfrentar con la vista al hombre que ya echado tapaba completamente uno de los sillones individuales. Y quedaba nuevamente a la entrada de la sala oscurecida semi desnuda frente a cuatro hombres encendidos exaltados y algo borrachos&hellip;, entregada a ellos.<\/p>\n<p>&#8211; Ven conmigo Princesita, si&eacute;ntate aqu&iacute;, me dijo El Chico golpe&aacute;ndose sus piernas, lo que no te cont&eacute; del Gringo, Princesa, es como se hace unos pesos extras. Y comenz&oacute; a meterme mano delante de ese gigante.<\/p>\n<p>&#8211; Se gana unos pesos extras mostr&aacute;ndole a las viejas su herramienta en el ba&ntilde;o del personal. Yo no le he visto pero dicen que es una monstruosidad jajajaja. Los dem&aacute;s le escuchaban y me miraban entera en silencio, sonrientes, expectantes. Me enderez&oacute; por los hombros me par&oacute; y me hizo sentar sobre &eacute;l nuevamente pero de frente a ese hombre que me miraba lascivo y sonriente, se le notaba la maldad en los ojos. En el extremo del sill&oacute;n Luis miraba entusiasmado y en el otro sill&oacute;n de la esquina el Dealer no sacaba la vista de mi entrepierna. Y mientras me contaba como las viejas sal&iacute;an del ba&ntilde;o todas cachondas solo porque lo hab&iacute;an visto El Chico me magreaba los pechos, pon&iacute;a a correr ambas manos por sobre mis piernas desnudas desde mis rodillas hasta el colaless, una dos diez veces abri&eacute;ndomelas para que vieran mi sexo apenas tapado por ese hilo dental en la semi oscuridad. &ldquo;Dicen que no deja que nadie se lo toque&rdquo;, me segu&iacute;a diciendo con su boca pegada a mi o&iacute;do mientras una y otra vez deslizaba ambas manos al tiempo por el interior de mis piernas hasta el borde de mi sexo, las sub&iacute;a por mi est&oacute;mago manoseaba mis senos y rozaba mis pezones. Luego me baj&oacute; desde los hombros los tirantes del baby-doll dej&aacute;ndoles expuestos mis peque&ntilde;os pechos. Su lengua repasaba mi cuello por detr&aacute;s mientras manoseaba mis pechos, y sus dedos pellizcaban y estiraban mis pezones rosados que se endurec&iacute;an y paraban. &ldquo;A ver si se le agrandan&rdquo; me susurraba y bajaba nuevamente hasta mis piernas recorri&eacute;ndolas y separ&aacute;ndolas.<\/p>\n<p>Yo recuerdo que ya me era imposible resistirme. Me ganaba la penumbra de la sala, el olor a alcohol, las miradas calentonas sobre mi, su respiraci&oacute;n en mi nuca. Busqu&eacute; auxilio en Luis que estaba en el otro extremo del mismo sill&oacute;n, buscaba su mirada, buscaba su apoyo, pero &eacute;l estaba encantado viendo como me met&iacute;an mano y me exhib&iacute;an abierta as&iacute; delante de ellos y entre el miedo y la ya inevitable excitaci&oacute;n ech&eacute; la cabeza atr&aacute;s dej&aacute;ndole expuesta mi garganta. Me estir&oacute; los brazos y entend&iacute;: puse mis manos sobre sus piernas en las que estaba montada y me ech&eacute; adelante y me sac&oacute; por arriba el baby-doll y me dej&oacute; solo con el hilo dental mientras paseaba sus dedos levemente por los bordes de mi vagina. &ldquo;Soy muy puta Princesita, me dijo al o&iacute;do, te gusta, estay caliente como perra&rdquo;. Yo me mord&iacute; los labios. Era cierto. Pero no quer&iacute;a serlo. Pero si quer&iacute;a serlo. Cerr&eacute; los ojos y ech&eacute; la cabeza atr&aacute;s y casi instintivamente comenc&eacute; a abrir las piernas. La peli estaba sin sonido y solo se escuchaba mi jadeo en la penumbra de ese expectante silencio. Reconozco que refregu&eacute; mi espalda contra &eacute;l y al tiempo que apretaba sus piernas con mis manos sent&iacute;a entre mis gl&uacute;teos el duro sexo del Chico. Yo era una cosa para Luis, era solo un espect&aacute;culo para &eacute;l ahora y sent&iacute;a su mirada inquisidora sobre mi.<\/p>\n<p>Luis antes ten&iacute;a antes una amante de esas que miden 1.80, tienen dos metros de piernas y un XXL de brasier. Pero por algo estaba hoy conmigo&hellip; no?, con mi casi 1.50 de altura y mis 46 kilos sab&iacute;a que le daba lo que la otra nunca le dio. Lo que me hace mucho mas mujer que esas rubite&ntilde;idas, seguro vaquitas ech&aacute; para la cama, redondas de silicona. En eso razonaba antes, o despu&eacute;s de dejarme acariciar delante de ellos.<\/p>\n<p>Doblando mi cintura sobre ese hombre cerraba los ojos para no pensar pero era inevitable por algunos segundos el verme all&iacute; desnuda entre ellos vestidos. Bebiendo. Comparti&eacute;ndome con la pel&iacute;cula porno que ten&iacute;a al lado y yo ah&iacute;, expuesta, d&eacute;bil, exhibida, cada mirada me degradaba. Luis me regalaba. Para todo uso. Y yo no me pod&iacute;a negar. Me entregaba a sus deseos y solo me dejaba ir. Ah&iacute;, sentada sobre el Chico que me abr&iacute;a frente a ellos no dimension&eacute;, no vi que ese descomunal cargador que estaba frente a mi comenzaba a sonre&iacute;r y a mirarles. Entonces el Chico me agarr&oacute; mi pelo por la nuca, me enderez&oacute; hasta dejarme de pie casi colgando delante del gigante ese y le dijo, &quot;ahora toda tuya Gringo, est&aacute; mojadita la muy perra, h&aacute;zmela gritar de gusto&quot;.<\/p>\n<p>Parada frente a &eacute;l tapada solo por ese hilo dental en medio de la sala me di cuenta en verdad de que me esperaba.<\/p>\n<p>Jorge Luis, el Chico Nano y el Dealer se enderezaron para ver como esa inmensa mano lleg&oacute; a mi peque&ntilde;o hombro haci&eacute;ndome arrodillar frente a su entrepierna. Ten&iacute;a bajo el pantal&oacute;n un bulto que parec&iacute;a manguera de bombero, una anaconda prolong&aacute;ndose por su pierna. Sab&iacute;a lo que hab&iacute;a que hacer y lo hice. Baj&eacute; el cierre, met&iacute; la mano y saqu&eacute; lo que no me imaginaba que existiera. Ahora de soltera nuevamente he visto mas de una peli porno pero eso era real, pesaba y estaba caliente, palpitaba y se estiraba libre cobrando rigidez. Estaba asombrada, aterrada y atrapada por esa cosa inmensa en una mano. Mir&eacute; a Luis que sonre&iacute;a con sus ojos abiertos como nunca, obviamente tampoco se lo hab&iacute;a visto. El Dealer se tap&oacute; la boca y se ri&oacute;. Lo apret&eacute; con mis dos manos y cubr&iacute;a la mitad y comenc&eacute; a masturbarlo. En mi boca entraba la punta de la cabeza, lo pas&eacute; por mi cuello, por mis ojos, me lo refregu&eacute; en la frente mientras le lam&iacute;a sus inmensos huevos y en pocos minutos lo ten&iacute;a duro y caliente y sab&iacute;a lo que ven&iacute;a, lo que continuaba: me iban a empalar.<\/p>\n<p>Y seguro iba a gritar. De dolor porque me iba a partir.<\/p>\n<p>Los dos se pararon y mientras yo de rodillas lo lam&iacute;a con mis dos manos porque mas no pod&iacute;a El Chico sentado en la mesa de centro me hurgaba desde atr&aacute;s el sexo sobre el colaless, el otro ahora en cuclillas a mi lado me miraba a la cara y me pellizcaba mis pezones y me acariciaba las piernas, solo yo estaba desnuda pero sus paquetes estaban que reventaban y me restregaban mi botoncito que ya estaba duro y lo sent&iacute;a dilatado entre mis labios. Escurr&iacute;a sin quererlo. Estaba hinchada, hinchad&iacute;sima. Mi entrepierna reaccionaba a los que ellos quer&iacute;an. No ten&iacute;a voluntad en ese momento all&iacute;. Hac&iacute;a lo que sus manos y mi cuerpo entregado ped&iacute;an. Esa enorme verga en mi cuello, dura, caliente que emanaba un olor espeso y dulz&oacute;n la pasaba por mi boca porque me dec&iacute;an que lo besara, por mis ojos cerrados, por mi frente porque me lo ordenaban as&iacute;, dejando mis labios junto a sus bolas pesadas que lamia porque ellos me dec&iacute;an que las lamiera mientras cuatro manos recorr&iacute;an mis piernas, acariciaban mi rajita, tensaban mis pezones y con sus dedos enredados en mi pelo por mi nuca empujaban mi cara contra su entrepierna. Mi cuerpo estaba ardiente frente a ese monstruo que sonre&iacute;a socarr&oacute;n frente a mi, hirviendo y el Chico se dio cuenta, me agarr&oacute; del pelo por atr&aacute;s me par&oacute; y me puso delante de &eacute;l y frente al Gringo. Sent&iacute; su cuerpo duro que me abrazaba por atr&aacute;s. Con una mano me agarraba un pecho y apretaba un pez&oacute;n hasta hacerme doblar por el dolor y la otra mano la met&iacute;a brusca bajo el colaless y me masturbaba, las puntas de mis zapatos taco alto apenas tocaban el suelo mis gl&uacute;teos sent&iacute;an el sexo duro del chico detr&aacute;s m&iacute;o y un apret&oacute;n de sus dedos raspando mi cl&iacute;toris me hizo terminar en un inevitable y violento orgasmo que escap&oacute; con un insondable placer. Mis piernas flaquearon y mi bajo est&oacute;mago c&aacute;lido como suave calambre se vaciaba, todo me dejaba, en la semioscuridad me corr&iacute;a suelta ya moj&aacute;ndome dobl&aacute;ndome y&eacute;ndome toda por entre mis piernas y si no me sujeta hubiera ca&iacute;do de bruces sobre el hombre. Entonces, cuando mas indefensa me encontraba me tomaron para montarme en esa bestia, para empalarme.<\/p>\n<p>Qued&eacute; echada, tirada sobre &eacute;l. Recuerdo que me tom&oacute; la cara con sus dos manos me la levant&oacute; y me dio un beso en la boca, sus labios &aacute;speros y secos lastimaron los m&iacute;os y sent&iacute; su lengua que me invad&iacute;a h&uacute;meda y deseosa. Me separ&oacute; la cara de &eacute;l me la levant&oacute; y me dijo con su aliento junto a mi nariz &ldquo;yo creo que te voy a partir flaquita. Te voy a abrir por la mitad&rdquo;.<\/p>\n<p>Recuerdo que me afirm&eacute; de sus caderas y me enderec&eacute; apenas, que camin&eacute; no s&eacute; c&oacute;mo, pero llegu&eacute; hasta donde estaba sentado Luis y le rogu&eacute; que no, que no lo hiciera. Recuerdo que estaba casi oscura la pieza, la peli hab&iacute;a terminado, daban los repartos (una piensa esas cosas pero como si no te pasaran a ti, como si pasaran en otra parte) y me arrodille delante de Jorge Luis y le rogu&eacute; le suplique sollozando bajito que no me lo hiciera, que no dejara que me lo hicieran&hellip;, tirada en el suelo le imploraba que por favor, que no podr&iacute;a, que no los dejara. Luis se tom&oacute; un trago, me mir&oacute; como mira cuando se va a enojar, es vidrioso, y me dijo, &ldquo;entonces llegamos hasta ac&aacute;. Anda al dormitorio, te vistes y ma&ntilde;ana temprano te mando en taxi al aeropuerto y nunca jam&aacute;s te vuelvo a ver. Al final resultas puro cuento, como todas,&rdquo; me dijo. Estaba desnuda, solo con el colaless mojad&iacute;simo doblada en el piso delante de sus pies en la semi oscuridad. Los otros me miraban y lo miraban a &eacute;l. Dej&oacute; el vaso en la mesa sin mirarme y ced&iacute;: &ldquo;Tu vas a mirar como me lo hace, vas a estar a mi lado&rdquo;, le pregunt&eacute;. &ldquo;No dejar&eacute; un segundo de ver&rdquo;. Eso me dijo. No dijo &ldquo;de verte&rdquo;, dijo &ldquo;de ver&rdquo;. M&oacute;ntensela les dijo despu&eacute;s y me tomaron de los brazos levant&aacute;ndome y me llevaron casi en el aire hasta tirarme a los pies del Gringo que se hab&iacute;a sentado en sill&oacute;n grande y hab&iacute;a dejado que su pene aflojara.<\/p>\n<p>.- Tu sab&iacute;s cu&aacute;nto le pagan las viejas por solo mirarle la herramienta al Gringo?, me pregunt&oacute; el Chico. &ldquo;Y tu lo pod&iacute;s tocar y vai a tener la suerte de trag&aacute;rtelo enterito Zari, enterito para ti&rdquo;. Y acuclillada frente a &eacute;l nuevamente lo tom&eacute; y sent&iacute; un escalofr&iacute;o, mi entrepierna me traicionaba. Volv&iacute;a a mojarme, a sentir la necesidad en mi otra boca al contacto con ese maldito pedazo de carne. R&aacute;pidamente se le endureci&oacute;, era como el largo de mi antebrazo y mas grueso que mi mu&ntilde;eca. Le pasaba mi lengua y masturbaba con la loca esperanza que terminara all&iacute;. Pero nada bueno pasaba esa noche, al rato el Chico me meti&oacute; desde atr&aacute;s la mano a mi entrepierna y unos dedos dentro de mi vagina y me dijo &ldquo;soy muy puta Zari ya estay caliente de nuevo&rdquo; y me cort&oacute; el colaless que estaba mojad&iacute;simo y me dijo &ldquo;te llego la hora&rdquo;. Hora de la crucifixi&oacute;n.<\/p>\n<p>Primero me puse de pie y me le sub&iacute; de frente a &eacute;l dispuesta al sacrificio, mont&aacute;ndolo, sinti&eacute;ndolo entre las piernas, pero no me entraba, ni siquiera la cabeza. Parte de ella. Me abr&iacute;, me lade&eacute;, me apoy&eacute; sobre &eacute;l acomod&aacute;ndolo con mi mano en mi cofrecito, verdaderamente lo intent&eacute; al tiempo que me dejaba manosear, levantarme como una mu&ntilde;eca de peluche, restregar mis muslos, que llevara mis pezones a su boca que los mordiera hasta casi partirlos, que me diera vuelta, me invirtiera en el sill&oacute;n mientras sus dedos hurgaban mi ano, como una criatura de goma. Me acord&eacute; de esa crema adormecedora que me pusiera un amigo la primera vez que tuve sexo despu&eacute;s de que me separara en una casa en la playa. Verdaderamente me asust&eacute; cuando sent&iacute; que el hombre comenzaba a excitarse de verdad y perder un poco el control de su fuerza por su excitaci&oacute;n, cada abrazo de &eacute;l, cada apret&oacute;n que me daba me descoyuntaba. Montada en &eacute;l separaba las piernas, abr&iacute;a mi vagina pero no lograba meter lo suficiente. Me recost&eacute; sobre, &eacute;l bes&eacute; su pecho, pas&eacute; mis mejillas por sus vellos, lam&iacute; sus tetillas, le abras&eacute; con ambos brazos y le mir&eacute; hacia arriba esperando compasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Me sac&oacute; de encima, me puso sentada en el borde del sill&oacute;n donde el hab&iacute;a estado antes y me abri&oacute; de piernas e hincado en el suelo delante mio, se solt&oacute; la correa, se sac&oacute; pantal&oacute;n y calzoncillo y se lo tom&oacute; con una mano y trato de meterme la cabeza pero empujaba y era imposible. Yo grit&eacute;. Grit&eacute; de dolor al sentir que me part&iacute;a cuando entraba solo parte de su cabeza. Luis, el Chico todos se asustaron &ldquo;los vecinos&rdquo; dijeron y mientras el Gringo me met&iacute;a sus dedos en la vagina me pusieron un pa&ntilde;uelo en la boca y sobre &eacute;l una mordaza. &ldquo;Ahora pod&iacute;s gritar todo lo que quieras putita&rdquo; me dijo el Chico y se r&iacute;o. Yo tiritaba, las l&aacute;grimas me corr&iacute;an y por momentos separaba con mis manos mis labios y jadeando, sudada, lo guiaba para que entrara de una vez pero era demasiado para mi. El Gringo comenzaba a molestarse y tem&iacute;a que empujara con todas sus fuerzas y me partiera de un momento a otro. Estaba tiritando, ni excitada ni consciente solo temblaba entregada sudando, acezaba como animal. De frente a mi hincado, en el suelo, levant&oacute; mis piernas con ambas manos las abri&oacute; y apuntando a mi vagina le clav&oacute; parte de su cabeza. Yo grit&eacute;, jadi&eacute;, asesaba como animal en celo, clav&eacute; las u&ntilde;as en el sill&oacute;n y mord&iacute; una correa que me pusieron en la boca hasta romperla, mientras la transpiraci&oacute;n me pegoteaba el pelo en la frente. Entonces el Chico me dijo: &ldquo;yo te voy a ayudar Zarina putita&hellip; que!&hellip; Putaza&rdquo;, me dijo mientras me dejaba ir de lado toda disparatada.<\/p>\n<p>&#8211; Gringo, si&eacute;ntate en esa silla reclinable, le dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Son muy malos ustedes, les dijo ri&eacute;ndose y se fue sentar en la semioscuridad sin pantalones. Sab&iacute;s, es que me da pena la flaquita, les dijo, nunca se lo hab&iacute;a metido a una mina asi. Si quieren no me pagan y lo dejamos ac&aacute;&hellip; me da pena, est&aacute; asustada. Son muy malos termin&oacute; de decir sonri&eacute;ndose y tom&aacute;ndose un largo trago.<\/p>\n<p>&#8211; No Gringo si le gusta, t&uacute; no la conoc&iacute;s. Es puta, tu le metiste los dedos y como salieron&hellip;? Mojados, mojados porque le gusta. Yo convulsionaba en el sill&oacute;n tirada desnuda, amordazada, quer&iacute;a que se fuera, que todo terminara as&iacute; ah&iacute;, ahora. No m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Te la quer&iacute;s tirar? Le pregunt&oacute; el Chico<\/p>\n<p>&#8211; Si, claro que s&iacute;, est&aacute; buen&iacute;sima y le herramienta ya se aceit&oacute; pero, pero la voy a partir, dijo mientras se acariciaba su enorme pene.<\/p>\n<p>&#8211; Pregunt&eacute;mosle. Si quiere o no quiere que se lo metas, le dijo Jorge Luis, maldito. &ldquo;Preg&uacute;ntale tu&rdquo;. Y se dio vuelta y me dijo &ldquo;quer&iacute;s montarte ac&aacute; encima flaquita, a lo que sea?&rdquo;. Mir&eacute; a Jorge Luis que me mir&oacute; helado de esa forma que me aturd&iacute;a.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en esos momentos en los tantos que hab&iacute;a un d&iacute;a despedido en mi trabajo, en los otros que pas&eacute; a llevar para alcanzar el puesto que ten&iacute;a; en que si ellos cre&iacute;an que pod&iacute;a seguro pod&iacute;a, no iba a hacer menos&hellip;, de lo que era capaz la mujer que se perdi&oacute; mi ex, eso fue lo que sent&iacute; mas bien, lo que pas&oacute; por mi cabeza cuando intent&eacute; decir que s&iacute; bajo la mordaza, moviendo la cabeza afirmativamente, desnuda y abierta tirada en el sill&oacute;n mientras miraba a Luis. Y bast&oacute; eso&hellip;<\/p>\n<p>Me llenaron de un aceite bals&aacute;mico de la cocina, le pasaron al aceitera para que se pusiera &eacute;l y me levantaron cada uno de un brazo, abierta me pusieron sobre el Gringo que con su mano sujetaba su sexo parado y yo mov&iacute;a mi cadera para que me ensartara con el m&iacute;nimo dolor. Mi peso y el aceite permitieron que me fuera rasgando lentamente hasta terminar medio ensart&aacute;ndome. Me dijo Luis despu&eacute;s que a medida que lentos me bajaban yo me acomodaba moviendo la cintura echaba la cabeza atr&aacute;s levantaba la boca y por la mordaza que emit&iacute;a como un gru&ntilde;ido mientras me taladraba ese animal caliente y duro. Que les di pena y me sacaron y dej&eacute; caer la cabeza de lado, casi ida. &ldquo;Quer&iacute;s que sigamos flaquita, nos dejas seguir?, ya te ensartaste la mitad&hellip; te lo clavamos de nuevo?&rdquo;<\/p>\n<p>Yo mir&eacute; a Luis que me bes&oacute; en la boca sobre la mordaza y asent&iacute; con la cabeza y me pusieron encima hasta lentamente irme empalando totalmente. Eran los dolores de parto, estaba tensa, dura. Y ya atravesada qued&eacute; ex&aacute;nime e inm&oacute;vil sobre su cuerpo. Mis piernas acuclilladas a cada lado de la silla me sosten&iacute;an en parte pero no evitaban que como una espada de fuego me atravesase hasta tocar la matriz. Me quebr&eacute; casi todas las u&ntilde;as agarrada a los brazos de la silla. No pod&iacute;a hacer nada. El coraz&oacute;n a cien, mi estomaguito que se contra&iacute;a con ese fuego dentro, la respiraci&oacute;n entrecortada y los ojos entrecerrados por el que brotaban mis l&aacute;grimas. La transpiraci&oacute;n ca&iacute;a entre mis senos hipersensibles, bajo mi pelo, mojaba mi cuello, jadeaba, puse mis manos sobre su pecho y me ech&eacute; un poco adelante sudando. El aceite hab&iacute;a disminuido el dolor del roce pero sent&iacute;a que me atravesaba el est&oacute;mago dej&aacute;ndome una sensaci&oacute;n desconocida.<\/p>\n<p>Me part&iacute;a por dentro, me hab&iacute;a abierto, y esa mezcla insoportable de dolor de mi vagina violada mas all&aacute; de lo posible me superaban al punto que me desvanec&iacute; sin perder mi consciencia, era insensible a las manos que recorr&iacute;an mi espalda, mi cuello, a los dedos que lentos hurgaban mi ano y que en un instante comenc&eacute; a percibir, las manos enredando mi cabello me reavivaron lentamente estaba recostada sobre &eacute;l y sent&iacute;a mi cl&iacute;toris hinchad&iacute;simo e hipersensible producto del roce, era como asumir algo que estuvo presente pero de lo que no me hab&iacute;a percatado, y cuando lo percib&iacute; me sent&iacute; ah&iacute;ta de sexo.<\/p>\n<p>En alg&uacute;n momento me hab&iacute;an sacado la mordaza, &ldquo;Ya no va a gritar, ahora va a jadear como perra&rdquo;. &ldquo;Hazla aullar&rdquo; dijo otro. Palpitaba entera sobre ese cuerpo y sus manos toscas comenzaron a recorrer mi espalda, agarraban mis nalgas y me acomodaban, sus dedos hurgaban mi ano entrando y saliendo, recorr&iacute;an mis piernas recogidas, se enredaban en mi pelo acomodaba la mordaza en mi cuello y pon&iacute;a mi cara en su boca que besaba y lam&iacute;a. Sent&iacute;a su cuerpo caliente bajo el m&iacute;o, yo era una animal que emit&iacute;a un sonido ronco como un gru&ntilde;ido y su mano en mi nuca apret&oacute; mi cara contra su boca y la otra baj&oacute; hasta mi trasero que abr&iacute;a y hurgaba, abri&oacute; su boca sobre la m&iacute;a incrustando hasta mi garganta su lengua y con ese remedo de beso un orgasmo me hizo perder el control de mi cuerpo, mi cara roj&iacute;sima, las orejas amoratadas y mis narices dilatadas, la boca abierta y los ojos que se iban al blanco. Las u&ntilde;as clavadas en los brazos de la silla acompa&ntilde;aron el exhalar un profundo quejido, y luego qued&eacute; palpitando entera, con espasmos, jadeando. Era la mezcla de excitaci&oacute;n y dolor que ya me era propia, necesaria, e intensamente peligrosa. Un orgasmo infinito, no solo de mi bajo vientre, sino de mi pecho de mis piernas, de mi toda. Cuando comenc&eacute; a volver hund&iacute; mi cara de verg&uuml;enza en su pecho babeando sin poder sostenerme en medio de convulsiones que no eran exactamente de placer. Pero tambi&eacute;n eran de placer.<\/p>\n<p>Levant&eacute; mi cara para verle, ten&iacute;a los ojos blancos dec&iacute;an, ida, clavada sobre el Gringo en la silla hasta los mismos ri&ntilde;ones, con los brazos colgando abandonados al lado de mi cuerpo y la cabeza floja. No pod&iacute;a sostenerme recuerdo estaba abandonada all&iacute;, sobre la camisa abierta de &eacute;l, montada ensartada dej&eacute; mi cabeza doblada descansar all&iacute; y cuando recuperaba el aliento sent&iacute; como le palpitaba su monstruo dentro m&iacute;o, le palpitaba, demasiado estrecho seguro para eyacular dijeron ellos despu&eacute;s, pero esas palpitaciones las sent&iacute;a dentro m&iacute;o y era como si palpitase con &eacute;l, como si mi cuerpo y el de &eacute;l se hubieran fundido en uno solo, sentir ese solo palpitar me volvi&oacute; a hacer jadear, no ten&iacute;a fuerza para abrazarlo pero creo que lo percibi&oacute; porque puso una mano a cada lado m&iacute;o las baj&oacute; hasta mis caderas y yo inm&oacute;vil sent&iacute;a como mi cuerpo que ya era suyo reaccionaba con ese latido, sus manos llegaron a mis nalgas, me abrieron el ano y un dedo de &eacute;l comenz&oacute; a jugar a su entrada. Sent&iacute; como su sexo imperceptiblemente casi comenzaba a jugar en mi vagina, palpitaba en ella vivo, mil&iacute;metros seguramente y dicen que yo levant&eacute; la cabeza y con mis ojos rojos mirarlo a la cara, con la boca abierta, babeaba, las narices dilatadas y con cara de est&uacute;pida jadeaba suave, las l&aacute;grimas me resbalaban de impotencia, de entrega, y comenc&eacute; a irme, sub&iacute; nuevamente los ojos hasta dejarlos blancos exhalando mientras me tiritaban las piernas, los pies, las manos que trataban de llegar a la cara de &eacute;l sin lograrlo, y los ojos segu&iacute;an en blanco y yo me contra&iacute;a, mi est&oacute;mago, que expel&iacute;a como v&oacute;mitos de placer sexual, de un orgasmo inconmensurable que hasta se asustaron de que me quedara as&iacute;.<\/p>\n<p>No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo despu&eacute;s, minutos, no s&eacute; cu&aacute;ntos en que sent&iacute; los hielos chocar en los vasos, el Gringo me levant&oacute; la cara, se enderez&oacute; de la silla reclinable en la que se hab&iacute;a sentado conmigo encima y en la cual me empalaron y me llev&oacute; en sus brazos atravesada aun por su sexo a la cama donde me tendi&oacute; boca arriba y reci&eacute;n all&iacute; me lo sac&oacute;. Me dejaba vac&iacute;a, profana y descoyuntada, mi estado de gracia terminaba y mi cuerpo volv&iacute;a a pertenecerme, ya no era parte, trozo, secci&oacute;n de otro. Luego sent&iacute; que me daba vuelta, que me puso boca abajo, puso la almohada y otro almohad&oacute;n entre la cama y mi cadera levant&aacute;ndomela y mientras los dem&aacute;s de pie miraban curiosos me mont&oacute; desde atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Esta vez entr&oacute; brusco y seguro hasta mi fondo casi sin resistencia, me hab&iacute;a desgajado y solo sent&iacute; que me atravesaba hasta los ri&ntilde;ones creo que perd&iacute; el control y creo que me orine, s&iacute;, me orin&eacute; pero no me importo ya, ese dolor me llenaba, llenaba ese inmenso vac&iacute;o que hab&iacute;a dejado. Y si me part&iacute;a por la mitad como durante el dolor de mis partos era un precio justo y me entregu&eacute; a &eacute;l. Me entr&oacute; hasta que le sent&iacute; en los ri&ntilde;ones, me dol&iacute;a todo dentro pero solo quer&iacute;a sentirlo palpitar dentro m&iacute;o aunque mi cuerpo aplastado dependiera de ello, de su cuerpo dentro del m&iacute;o confundidos en uno solo. Aunque me hiciera desaparecer cuando me explotase dentro. Entraba y sal&iacute;a de m&iacute; entre sus codos que me rodeaban encerr&aacute;ndome all&iacute; en la cama bajo &eacute;l con su olor como hembra abierta y en liquidaci&oacute;n. No necesite que me tocasen para que me viniese un orgasmo m&aacute;s despu&eacute;s de otro entre su cuerpo que aplastaba el m&iacute;o. Y finalmente lo hizo, explot&oacute; dentro de m&iacute;, pero yo no era yo. Era de &eacute;l. Era &eacute;l. Y si &eacute;l necesitaba explotar y yo desparecer iba a hacerlo. Y explot&oacute; y yo desaparec&iacute; entre el dolor y el placer y una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de gratitud, s&iacute; de gratitud. Desaparec&iacute; entre ese sufrimiento y ese placer. Luis me dijo al d&iacute;a siguiente que me hab&iacute;a puesto boca abajo en la cama y me mont&oacute; por atr&aacute;s y simplemente mi cuerpo desapareci&oacute; bajo &eacute;l, que termin&oacute; r&aacute;pido dentro m&iacute;o. Claro que me tap&oacute;, sino le llegaba a las tetillas y pesaba m&aacute;s del doble que yo, despu&eacute;s Luis me dijo que yo solo exhal&eacute; cuando esa verga me lleg&oacute; a la cintura y explot&oacute; dentro de m&iacute;. Yo me desvanec&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;Estaba entregada&quot;, ahora entiendo lo que significa realmente la expresi&oacute;n esa. Que me partiera, me destrozara por dentro, que postrara mi cl&iacute;toris y me destruyera all&iacute; no importaba, en esos momentos solo quer&iacute;a besarlo, besar cada parte de su cuerpo, lamer sus axilas, acariciar sus pies e introducir mi lengua en su ano si era su deseo, pero se hab&iacute;a ido, el momento la epifan&iacute;a terminaba, hab&iacute;a hecho que me entregara a &eacute;l, all&iacute; en esa silla en la sala y ahora en la cama del dormitorio. Eso era entregarse a un hombre, algo que Jorge Luis vio y que mi ex nunca sabr&iacute;a, me hab&iacute;a destrozado por dentro me hab&iacute;a hecho quebrar mis u&ntilde;as de dolor, pero hab&iacute;a hecho que mi cuerpo fuera parte adefesio del suyo.<\/p>\n<p>Qued&eacute; tirada en la cama de la pieza oscura, inconsciente quiz&aacute;s, abandonada, mi mente debi&oacute; estar en otro lugar, porque sent&iacute; en la oscuridad de la pieza que ellos hablaban como a lo lejos, hasta que uno, verdaderamente no s&eacute; cu&aacute;l, me acomod&oacute; en cuatro en el borde de la cama como rana con su culo parado y mi cara se hundi&oacute; en el plum&oacute;n justo sobre el or&iacute;n y el semen que dejase el Gringo, esa lechosidad se me peg&oacute; a mi nariz a mis ojos, a las mejillas, era mucha, me entr&oacute; a la boca, nadie se dio cuenta, estoy segura. Y disfrut&eacute; esa leche de ese hombre que me hab&iacute;a pose&iacute;do y hab&iacute;a ense&ntilde;ado a entregarme. El otro atr&aacute;s m&iacute;o se baj&oacute; el cierre y me lo meti&oacute; por mi ano sin contemplaciones, &quot;te voy a ensuciar lo &uacute;nico que tenis limpio&quot; dijo y eyacul&oacute; litros dentro de m&iacute;o pero yo casi no le sent&iacute;a, me dio un leve empuj&oacute;n y me dej&eacute; caer de lado sobre el plum&oacute;n. En ese momento un chorro de semen caliente me golpe&oacute; las mejillas, mis ojos, la frente, el otro quiz&aacute;s el Dealer se daba su gusto de lejos. Sent&iacute; que luego Jorge Luis me puso algo encima. No sent&iacute; mas.<\/p>\n<p>Al rato despu&eacute;s, minutos, horas, no s&eacute;, cuando se hab&iacute;an ido volvi&oacute; Luis y le dije que fuera a dormir al sill&oacute;n, yo estaba sucia, pasada a or&iacute;n a escupe a semen, el cobertor estaba mojado, hed&iacute;a, mi pelo. Dorm&iacute; hasta cerca del medio d&iacute;a siguiente. Jorge me llen&oacute; la ba&ntilde;era de espuma y sales y me qued&eacute; all&iacute; reconociendo mi cuerpo, mi nuevo cuerpo me dec&iacute;a. Volv&iacute; en el &uacute;ltimo avi&oacute;n del d&iacute;a a mi ciudad y sal&iacute; a trabajar el lunes, pero en la tarde deb&iacute; ir a mi ginec&oacute;logo, que por supuesto me ret&oacute;. Ten&iacute;a desgarros, en plural. Pas&eacute; semanas con pomadas, analg&eacute;sicos y la sensaci&oacute;n aun de estar atrapada, inmovilizada, entre la cama y esa descomunal bestia encima m&iacute;o que me asfixia, empotr&aacute;ndome su verga hasta mi est&oacute;mago d&aacute;ndome un placer que cambi&oacute; mi vida.<\/p>\n<p>Luis me dijo que no jugar&iacute;a m&aacute;s p&oacute;ker. Y yo aprend&iacute; lo que significa estar, quedar entregada&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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