{"id":29996,"date":"2021-06-20T22:00:00","date_gmt":"2021-06-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-20T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-20T22:00:00","slug":"mi-novia-luci-de-santa-a-puta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-novia-luci-de-santa-a-puta\/","title":{"rendered":"Mi novia Luci, de santa a puta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29996\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Leonardo, mi mejor amigo de la universidad, ya llevaba varios meses trabajando cerca de mi pueblo, pero debido a la pandemia, no se hab&iacute;a animado a visitarme. Aquel d&iacute;a, sin embargo, me sorprendi&oacute; con un mensaje de Whatsapp: &laquo;&iquest;Wey, est&aacute;s en tu casa? Hoy me toca hacer ruta por tu pueblo&raquo;. De inmediato le respond&iacute; que s&iacute;, que estaba en mi casa y que si quer&iacute;a, pod&iacute;a pasar a saludarme. Dediqu&eacute; el resto de la ma&ntilde;ana a limpiar la sala y la cocina, que sol&iacute;an estar alborotadas ya que mis padres trabajaban todo el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Me llamo Ismael y en aquella &eacute;poca era estudiante de maestr&iacute;a en el IPN, pero, debido a la pandemia, hab&iacute;a tenido que regresar a la casa de mis padres, en un peque&ntilde;o pueblo en el estado de Veracruz. Mi rutina era simple. Despertaba, desayunaba, tomaba mis clases en l&iacute;nea, entrenaba e iba a visitar a mi novia Luciana. Ella es nieta de un pastor evang&eacute;lico, de manera que hab&iacute;a sido criada de una manera muy tradicional. Siempre se vest&iacute;a con faldones y blusas holgadas, nada reveladoras. Nos conoc&iacute;amos desde que &eacute;ramos ni&ntilde;os, pero la comenc&eacute; a pretender hasta que sal&iacute; de la universidad. Nos hicimos novios poco despu&eacute;s. Ella insist&iacute;a en que nos cas&aacute;semos de una vez, pero en ese momento mi prioridad era la maestr&iacute;a y m&aacute;s adelante, el doctorado.<\/p>\n<p>En general, las mujeres de mi pueblo son adoctrinadas para buscar marido apenas terminan la preparatoria, o incluso antes. Para la gran mayor&iacute;a de ellas, la &uacute;nica aspiraci&oacute;n en la vida es cambiar a un hombre que las mantenga por otro, cambiar a su padre por un esposo, pero yo quer&iacute;a m&aacute;s que eso para Luciana. Ella era una persona muy especial y con mucho talento, que se merec&iacute;a algo mejor que dedicar su vida a labores dom&eacute;sticas o a la crianza de ni&ntilde;os llorones. Eso es algo que ni siquiera ella misma hab&iacute;a llegado a entender, pero, por su educaci&oacute;n conservadora, no pod&iacute;a culparla, ni presionarla.<\/p>\n<p>Tan grande era el deseo de Luci por comenzar una familia conmigo, que incluso hab&iacute;a intentado quedar embarazada para que no me quedase m&aacute;s opci&oacute;n que desposarla, pero siempre le hab&iacute;a salido el tiro por la culata; jam&aacute;s hab&iacute;a conseguido hacerme llegar al orgasmo. A veces ni siquiera consegu&iacute;a hacerme tener una erecci&oacute;n. Ella era una mujer muy hermosa, delgadita, culona y chichona, pero debido a los prejuicios de su familia evang&eacute;lica, nunca se hab&iacute;a atrevido a liberar su sensualidad.<\/p>\n<p>En cierta ocasi&oacute;n, Luciana insinu&oacute; que tal vez yo estaba enfermo, porque no se le hac&iacute;a normal que no se me parara la verga mientras ella me daba una mamada; sin embargo, le aclar&eacute; que, cuando me masturbaba en las noches, se me pon&iacute;a dura como piedra y derramaba leche a borbotones. Tras escuchar semejante afirmaci&oacute;n, Luci se puso a llorar y me pidi&oacute; perd&oacute;n por no ser suficiente mujer para m&iacute;. Yo la abrac&eacute;, la tranquilic&eacute; con palabras tiernas y le hice una confesi&oacute;n: &laquo;No es tu culpa, mi amor. No s&eacute; qu&eacute; pasa conmigo. Antes de estar contigo tuve otras parejas sexuales, pero siempre me pasaba lo mismo, jam&aacute;s pude terminar&raquo;. Mi confesi&oacute;n la tranquiliz&oacute;, pero solo era verdad a medias, porque s&iacute; hab&iacute;a habido una mujer, pero solo una, con la que hab&iacute;a cogido como Dios manda, culminando con una venida brutal en sus nalgas, pero Luci no ten&iacute;a por qu&eacute; saberlo. A veces, tan solo con recordar a mi amiga Mariana mam&aacute;ndomela mientras el pobre diablo que estaba enamorado de ella yac&iacute;a tirado de borracho en el suelo, la verga se me pon&iacute;a tan dura, que sent&iacute;a que me iba a explotar.<\/p>\n<p>Luciana y su amiga Melisa me encontraron barriendo el frente de la casa. La primera me mir&oacute; con ojos tiernos y la segunda solt&oacute; una risotada. No hab&iacute;a dos amigas m&aacute;s dispares en todo el pueblo. Luciana era una ni&ntilde;a dulce, amable y discreta, mientras que Melisa era la cl&aacute;sica tipa escandalosa y buscavidas que nunca puede faltar en todo pueblo peque&ntilde;o. Estoy seguro de que si no se hubieran conocido desde prescolar, jam&aacute;s habr&iacute;an podido llegar a ser tan buenas amigas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y ese milagro que te pusiste a barrer? &mdash;Pregunt&oacute; Melisa, burlona.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y ese milagro que te dej&oacute; salir tu marido? &mdash;Respond&iacute; yo.<\/p>\n<p>&mdash;Mientras ande con Luci, Ram&oacute;n se queda tranquilo.<\/p>\n<p>&mdash;Por un momento pens&eacute; que te atrever&iacute;as a insinuar que no necesitas su permiso.<\/p>\n<p>&mdash;No lo necesito, pero no me importa que &eacute;l piense que s&iacute;.<\/p>\n<p>Melisa era una mujer m&aacute;s alta y voluptuosa que Luciana. Ten&iacute;a alguno que otro kilo de m&aacute;s, pero apropiadamente distribuido en las partes que m&aacute;s nos gusta a los hombres. Su enorme trasero y prominente pecho jam&aacute;s pasaban desapercibidos. Llevaba tenis, pantal&oacute;n de mezclilla y una blusa ajustada que dejaba en evidencia su figura curvil&iacute;nea.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegra que te pusieras a ayudar a tus pap&aacute;s &mdash;dijo Luciana con ternura. Llevaba zapatos de vestir, una blusa holgada y una falta que le llegaba hasta los tobillos. Ten&iacute;a el cabello trenzado y usaba anteojos&mdash;. Con todo esto del virus, los doctores han de estar muy ocupados. Lo m&iacute;nimo que puedes hacer para ayudarlos es ponerte a barrer.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que pasa es que estoy esperando visitas &mdash;expliqu&eacute;&mdash; &iquest;Te acuerdas de mi amigo Leonardo, el tipo alto al que te present&eacute; en mi defensa de tesis? Pues me escribi&oacute; esta ma&ntilde;ana y me dijo que iba a pasar saludarme.<\/p>\n<p>&mdash;Ya se me hac&iacute;a raro que anduvieras tan apurado.<\/p>\n<p>&mdash;Ni siquiera para recibir a Luciana te pones a barrer la casa &mdash;dijo Melisa, entrometida como siempre&mdash;. &iquest;Al menos est&aacute; guapo tu amigo? &iquest;Quieres que nos vayamos para que puedas besarte a gusto con &eacute;l?<\/p>\n<p>Solt&eacute; una risotada.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor ay&uacute;denme a limpiar.<\/p>\n<p>Melisa se sent&oacute; a hacerse pendeja con su celular, pero entre Luciana y yo dejamos la casa tan limpia como no lo hab&iacute;a estado en varias semanas. &Eacute;ramos un gran equipo. Al terminar, sacamos unos sillones a la cochera y esperamos a mi amigo comiendo sabritas. Luci beb&iacute;a refresco y Melisa y yo, whisky.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a sido un golpe de suerte que apareciera mi novia acompa&ntilde;ada de su amiga zorra. As&iacute; podr&iacute;a jactarme con Leonardo de haberle conseguido una mujer. Conociendo a Melisa, hab&iacute;a una probabilidad muy alta de que terminara d&aacute;ndose cari&ntilde;o con Leonardo. Estaba casada, s&iacute;, pero era una culipronta que enga&ntilde;aba a su marido siempre que sub&iacute;a a plataformas, y aunque ahora &eacute;l estaba en el pueblo, tal vez con unas copas encima y la privacidad de una casa sola, se animara a hacer algo.<\/p>\n<p>Leonardo lleg&oacute; en su motocicleta Harley. Llevaba botas, guantes y chaqueta de motociclista. Cuando se quit&oacute; el casco, advert&iacute; que se hab&iacute;a dejado crecer la barba. A Melisa le brillaron los ojos con solo verlo. No era de extra&ntilde;ar. Leonardo era un hombre alto y atl&eacute;tico que gustaba de mantenerse en forma. En la universidad, hab&iacute;a estado en el equipo de futbol americano. Me sacaba veinte cent&iacute;metros de estatura y veinte kilogramos de puro musculo.<\/p>\n<p>Sal&iacute; a recibirlo, lo salud&eacute; con un fuerte abrazo y present&eacute; a mi novia y a Melisa.<\/p>\n<p>&mdash;Esta es Luciana, mi novia &mdash;le dije a Leonardo&mdash;. La llev&eacute; a mi defensa de tesis. No s&eacute; si te acuerdes de ella.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, c&oacute;mo olvidarla. &mdash;respondi&oacute; &eacute;l, tras lo cual, la salud&oacute; de beso. Luciana se puso roja como un tomate.<\/p>\n<p>&mdash;Y esta otra es Melisa, una fichera que consegu&iacute; para ti. S&eacute; que no es la gran cosa, pero es lo mejor que encontr&eacute; por cincuenta pesos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Est&uacute;pido! &mdash;Espet&oacute; Melisa, avergonzada&mdash;. No le hagas caso, amigo. Este wey est&aacute; todo pendejo. Soy amiga de Luci y estoy casada. Mucho gusto.<\/p>\n<p>Melisa se acerc&oacute; a Leonardo y lo salud&oacute; de beso. Pude ver c&oacute;mo le rosaba la comisura de los labios.<\/p>\n<p>Pasamos a la sala y comenzamos a tomar cerveza. Luciana jugaba con su celular mientras Leonardo y yo platic&aacute;bamos. Melisa intentaba introducirse en la conversaci&oacute;n, como si conociera a Leonardo de muchos a&ntilde;os atr&aacute;s, pero pronto se qued&oacute; sin nada que decir y se limit&oacute; a beber y a escuchar, sin quitarle la mirada de encima a mi amigo.<\/p>\n<p>Realmente, Leonardo y yo no ten&iacute;amos mucho con lo que ponernos al d&iacute;a, ya que, aunque ya llev&aacute;bamos m&aacute;s de un a&ntilde;o sin vernos, convers&aacute;bamos muy a menudo a trav&eacute;s de Whatsapp o Facebook, de modo que siempre est&aacute;bamos, m&aacute;s o menos, al tanto de lo que pasaba en la vida del otro.<\/p>\n<p>De pronto, Leonardo toc&oacute; el tema m&aacute;s novedoso entre nuestro grupo de amigos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a ir a la boda de Mar? &mdash;Me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>Luciana dej&oacute; su tel&eacute;fono y prest&oacute; atenci&oacute;n. Yo, m&aacute;s o menos, ya le hab&iacute;a contado que nuestra amiga Mariana era una calentona que se prend&iacute;a con facilidad y que, debido a eso, le hab&iacute;a roto el coraz&oacute;n a otro de nuestros amigos, un tipo llamado Manuel Sagardi.<\/p>\n<p>&mdash;No lo creo &mdash;respond&iacute;&mdash;. Mis padres son muy estrictos con todo eso de la sana distancia. No me puedo arriesgar a contagiarme. &iquest;Y t&uacute;, vas a ir?<\/p>\n<p>&mdash;No tengo la m&aacute;s m&iacute;nima intenci&oacute;n de ir a una boda tan hip&oacute;crita.<\/p>\n<p>Leonardo y yo re&iacute;mos a carcajadas, pero Luciana y Melisa no comprend&iacute;an nada.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; l&aacute;stima me da el cornudo&hellip; digo, el marido. &mdash;continu&oacute; Leonardo, riendo.<\/p>\n<p>&mdash;Que haya tenido sus aventuras en la universidad, no significa que le vaya a ser infiel a su futuro esposo. &mdash;dijo Luci, inocente.<\/p>\n<p>Leonardo y yo soltamos una risotada al un&iacute;sono.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Lleva a&ntilde;os si&eacute;ndole infiel! &mdash;exclam&oacute; Leonardo, carcaje&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&mdash;Mariana y su ahora prometido se conocieron en la universidad &mdash;expliqu&eacute;&mdash;. Era el primer a&ntilde;o de ella y el &uacute;ltimo de &eacute;l. En esa &eacute;poca eran una pareja normal. Hasta daba verg&uuml;enza verlos en los jardines de la universidad, abraz&aacute;ndose y bes&aacute;ndose como ni&ntilde;os. En cierta ocasi&oacute;n, Donaldo, as&iacute; se llama la pareja de Mar, le llev&oacute; serenata a la escuela. Me acuerdo muy bien, porque era un catorce de febrero, y todos los dem&aacute;s quedaron como pendejos con sus novias. Ella era nuestra compa&ntilde;era, pero no nuestra amiga. A veces nos acompa&ntilde;aba a nuestros partidos, o a comer a la cafeter&iacute;a, pero nada m&aacute;s. Su novio era muy celoso y quer&iacute;a estar todo el tiempo con ella. Realmente, Mariana no tuvo esa liberaci&oacute;n que tenemos todos cuando nos vamos por primera vez lejos de casa.<\/p>\n<p>&mdash;Hasta que su novio sali&oacute; de la universidad y se fue a trabajar al norte &mdash;intervino Leonardo mientras se serv&iacute;a m&aacute;s cerveza&mdash;. Porque cuando eso pas&oacute;, por lo mismo de que &eacute;l era muy celoso, comenzaron a tener muchos problemas. El tipo le marcaba entre clase y clase y le ped&iacute;a fotos para ver d&oacute;nde estaba. A Mariana eso la hostigaba. Discut&iacute;an casi todos los d&iacute;as por las inseguridades de &eacute;l. Todo el tiempo estaban a punto de dejarse, pero al final siempre se reconciliaban en el &uacute;ltimo momento&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Pero s&iacute; se dejaron una vez, &iquest;no? &mdash;Pregunt&eacute; yo, confundido&mdash;. Cuando ella anduvo con Sagardi.<\/p>\n<p>&mdash;No, no se dejaron &mdash;explic&oacute; Leonardo&mdash;. Ella andaba con los dos. Mariana siempre dej&oacute; claro que Sagardi era su amante, pero &eacute;l dec&iacute;a que eran novios, tal vez por eso te confundiste.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Neta no andaban? &mdash;Insist&iacute;&mdash;. Yo siempre pens&eacute; que s&iacute;. Hasta sent&iacute;a l&aacute;stima por &eacute;l cuando la ve&iacute;a bes&aacute;ndose con otros.<\/p>\n<p>&mdash;En la facultad de ingenier&iacute;a casi no hab&iacute;a mujeres &mdash;le explic&oacute; Leonardo a Luciana y Melisa con tranquilidad, ya un poco borracho&mdash;, de modo que cuando su novio se fue a trabajar al norte, ella se empez&oacute; a juntar con nosotros. La jal&aacute;bamos a todas partes, incluso a nuestras fiestas. Se prend&iacute;a con mucha facilidad cuando tomaba. A veces hasta se quitaba la ropa bailando. Era la &uacute;nica mujer entre cinco varones. Nuestro amigo Sagardi fue el que m&aacute;s anduvo con ella, hasta se enamor&oacute; el pobre, pero tarde o temprano, en alg&uacute;n punto de la carrera, Mariana pas&oacute; por todos nosotros.<\/p>\n<p>Los huevos se me fueron a la garganta. Sent&iacute; un vac&iacute;o en la boca del est&oacute;mago. Luciana me fulmin&oacute; con una mirada llena de tristeza.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tambi&eacute;n pas&oacute; por ti? &mdash;Me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Jam&aacute;s me hizo caso. &mdash;ment&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, aja &mdash;dijo ella&mdash;. Eso que te lo crea tu abuela.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Se dan cuenta de que pr&aacute;cticamente se besaban entre ustedes? &mdash;Dijo Melisa con una sonrisa maliciosa&mdash;. Parece que entre m&aacute;s zorrita la vieja, m&aacute;s le gusta a los hombres. Hasta me imagino a la tal Mariana moviendo la colita y a todos ustedes sigui&eacute;ndola como pendejos por los pasillos de la escuela.<\/p>\n<p>Melisa no estaba tan equivocada.<\/p>\n<p>Leonardo y yo continuamos rememorando algunas historias que giraban en torno a Mar, sobre quemas, bares y fiestas. Melisa escuchaba con atenci&oacute;n y contra todo pron&oacute;stico, tambi&eacute;n Luciana, aunque dejaba clara su desaprobaci&oacute;n a la promiscuidad de Mariana siempre que ten&iacute;a oportunidad.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; el momento en que Leonardo tuvo que irse, tanto Melisa como Luciana se quedaron decepcionadas. La primera porque quer&iacute;a com&eacute;rselo y la segunda porque quer&iacute;a seguir escuchando el chisme de las aventuras de Mar. Sin embargo, Leonardo prometi&oacute; que, apenas tuviera la oportunidad, regresar&iacute;a para embriagarnos como Dios manda, como sol&iacute;amos hacerlo en los tiempos universitarios.<\/p>\n<p>En la noche me retorc&iacute;a en mi cama sin poder dormir. Tal vez por la conversaci&oacute;n que hab&iacute;a tenido con Leonardo, no pod&iacute;a dejar de pensar en Mar. Finalmente, tuve que sacar mi verga y comenzar a sacud&iacute;rmela pensando en ella. Record&eacute; cierta ocasi&oacute;n en la que est&aacute;bamos los dos solos en la biblioteca, sentados el uno junto al otro esperando a que terminase de llover.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo te ha ido con el tipo del que me platicaste? &mdash;Le pregunt&eacute;&mdash;. El mamado del gimnasio.<\/p>\n<p>&mdash;Pues ah&iacute; vamos &mdash;respondi&oacute; ella, casi con indiferencia&mdash;. Me arrima su pito cada vez que puede. En estos d&iacute;as me agarr&oacute; de la cintura y me dio un beso.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Un beso? &mdash;dije mientras re&iacute;a&mdash;. &iquest;Un miserable beso? Pens&eacute; que a estas alturas, ya habr&iacute;an hecho algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>La mirada de Mariana se ilumin&oacute; y se le dibuj&oacute; una sonrisa en los labios.<\/p>\n<p>&mdash;Ayer fajamos y tuvimos sexo. Me dijo que me iba a pesar, me meti&oacute; a un cuartito del gimnasio y all&iacute; me agarr&oacute;. Est&aacute; bien grandote. De todo. Le dije que me los echara en la boca, porque sab&iacute;a que eso lo iba a prender m&aacute;s. Me dijo que quiere ser mi amante de planta y cogerme todos los d&iacute;as. No se lo vayas a contar a Sagardi.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y no quieres tener otro amante? &mdash;Le dije mientras le acariciaba las piernas.<\/p>\n<p>&mdash;No, con dos me basta &mdash;dijo retirando mi mano&mdash;. Tampoco soy puta, no te pases.<\/p>\n<p>Era un recuerdo simple, pero me excit&oacute; tanto que me vine a borbotones. En la ma&ntilde;ana segu&iacute;a igual de caliente. Apenas se fueron mis padres, comenc&eacute; a masturbarme de nuevo pensando en Mariana. Ni siquiera me conect&eacute; a mis clases en l&iacute;nea. Record&eacute; una ocasi&oacute;n en la que ella y Sagardi aparecieron en mi departamento con unas bolsas llenas de licor. Quer&iacute;an tomar y no ten&iacute;an d&oacute;nde. Seguramente el plan de Sagardi era emborrachar a Mariana y luego llev&aacute;rsela a alg&uacute;n hotel, pero el muy pendejo tomaba tequila como agua y termin&oacute; tendido en el suelo, inconsciente.<\/p>\n<p>Mariana llevaba una blusa deportiva que dejaba descubierto su vientre y unos leggins estalladitos. Me cont&oacute; que Sagardi ya sospechaba que ella estaba saliendo con un mamado del gimnasio, de modo que no la hab&iacute;a dejado ir a entrenar y no se le hab&iacute;a despegado en todo el d&iacute;a, raz&oacute;n por la que Mariana hab&iacute;a decidido aprovecharse de &eacute;l haci&eacute;ndolo comprar varios litros de licor.<\/p>\n<p>Recuerdo que yo estaba sentado y Mariana parada frente a m&iacute;, como a un metro de distancia, cont&aacute;ndome algo del pendejo de Donaldo, pero yo estaba completamente concentrado en su rajita, que quedaba a la vista debido a lo entallado de los leggings. De pronto, envalentonado ya por el licor, la interrump&iacute; con brusquedad.<\/p>\n<p>&mdash;Hay algo que siempre he querido hacer, desde que te conozco. &mdash;le dije.<\/p>\n<p>En ese momento pude hab&eacute;rmele declarado, o pude haberme levantado para besarla, pero en vez de eso, todo idiota, le acarici&eacute; entre las piernas con la mano libre. Mariana me vaci&oacute; su bebida en la cara y me abofete&oacute; con tanta fuerza, que casi me tira los dientes.<\/p>\n<p>&mdash;A m&iacute; no me vas a estar tratando como puta, idiota &mdash;me espet&oacute;, furiosa&mdash;. Mira lo que me hiciste hacer, baboso. Lev&aacute;ntate y s&iacute;rveme otra copa, pero ya.<\/p>\n<p>Me levant&eacute;, pero en vez de servirle otro trago, la tom&eacute; de la cintura y la obligu&eacute; a sentarse en mis piernas.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s todo pendejo &mdash;me dijo&mdash;. Su&eacute;ltame ya, antes de que se despierte Manuel&hellip;<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a acariciarle las piernas y a besarle el cuello, pero ella se resist&iacute;a. En ese momento su tel&eacute;fono, que estaba sobre mi escritorio, comenz&oacute; a sonar. Ambos nos quedamos quietos. La solt&eacute;, pero en vez de levantarse y coger el m&oacute;vil, me pidi&oacute; a m&iacute; que se lo alcanzara, de modo que, como pude, me estir&eacute; y se lo entregu&eacute;. Ella lo tom&oacute; y contest&oacute;. Era su novio.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, mi amor. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? Estoy en casa de unos amigos &mdash;le dijo, sentada sobre mis piernas&mdash;. Est&aacute;s muy equivocado, Donaldo. &iquest;Yo en qu&eacute; momento te promet&iacute; que ya no iba a salir? No me acuerdo &mdash;en ese momento, comenc&eacute; a acariciarle las piernas de nuevo&mdash;. Adem&aacute;s, no tienes por qu&eacute; enojarte, no te estoy faltando al respeto &mdash;comenc&eacute; a besarle el cuello a Mariana&mdash;. Mis amigos son muy respetuosos, no tienes nada de qu&eacute; preocuparte &mdash;met&iacute; una vano bajo su blusa y le acarici&eacute; los pechos&mdash;. No s&eacute; por qu&eacute; te pones as&iacute;, si sabes que nunca te enga&ntilde;ar&iacute;a.<\/p>\n<p>Sin poder resistirme m&aacute;s, me levant&eacute;, cargu&eacute; a Mar y me la llev&eacute; en brazos hasta la cama, donde segu&iacute; bes&aacute;ndola y acarici&aacute;ndola. Le agarr&eacute; la mano libre y la hice ponerla sobre mi verga, que estaba dura como piedra. Mariana me la acariciaba sobre el pantal&oacute;n. Como pude, le quit&eacute; la blusa.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes que solo me gustas t&uacute; &mdash;le dijo Mar al novio&mdash;. Solo me gusta tu cuerpo y solo me gusta tu verga &mdash;en ese momento, con una sola mano, con la habilidad de una experta, me desabroch&oacute; el pantal&oacute;n, me baj&oacute; el cierre, meti&oacute; su mano bajo mi b&oacute;xer y me comenz&oacute; a masturbar&mdash;. Cuando vengas, te la voy a chaquetear como no tienes idea &mdash;me quit&eacute; el pantal&oacute;n y el b&oacute;xer. Mi verga erecta qued&oacute; al aire&mdash;. S&iacute;, y te la voy a mamar como no tienes idea &mdash;Mar se acerc&oacute; a gatas, examin&oacute; mi pito, lo escupi&oacute; y se lo meti&oacute; a la boca. Mir&eacute; a Sagardi, que yac&iacute;a tirado en el suelo, y se me puso a&uacute;n m&aacute;s dura.<\/p>\n<p>Mariana mamaba con gran maestr&iacute;a. Solo se sacaba mi pito de la boca para escupir y para hablar con su novio. Sospecho que estaba alargando la llamada a prop&oacute;sito, para que yo me excitara m&aacute;s.<\/p>\n<p>Cuando estaba a punto de venirme, le hice una se&ntilde;al a Mariana, que de inmediato par&oacute; de mamar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio pensaste que me atrever&iacute;a a quitarme la ropa con otro? &mdash;Le dijo al novio, mientras se quitaba los leggings para m&iacute; y me miraba como zorra. Me acerqu&eacute; y le bes&eacute; cada cent&iacute;metro de su piel, desesperado por sentirla. Lentamente le quit&eacute; el brasier y la tanga. Para lubricarla le met&iacute; los dedos y mientras la masturbaba, le lam&iacute;a los pechos. Cuando sus jadeos eran tan intensos que tuvo que meterse un trapo en la boca para que el novio no se diera cuenta, la puse en cuatro y comenc&eacute; a restregarle mi verga en la entrada de su rajita. En ese punto, ella estaba roja por la calentura. La penetr&eacute; con fuerza y ella contuvo un grito. Le jal&eacute; el cabello para obligarla a acercar su rostro al m&iacute;o y besarla. En ning&uacute;n momento, Mariana se quit&oacute; el celular del o&iacute;do, pero cuando me vine sobre sus nalgas, cort&oacute; la llamada sin siquiera despedirse de Donaldo.<\/p>\n<p>Record&eacute; la cara de puta que hab&iacute;a puesto Mar cuando advirti&oacute; mi venida tremenda. Estaba lloviendo y hac&iacute;a un frio del demonio, de modo que nos acurrucamos, desnudos, para darnos calor.<\/p>\n<p>Estaba a punto de venirme por la chaqueta y la excitaci&oacute;n de aquel lujurioso recuerdo, cuando mi tel&eacute;fono comenz&oacute; a sonar. Era un mensaje de Luci: &laquo;Baja, estoy afuera de tu casa&raquo;. Un poco molesto por no haber podido terminar de masturbarme, recobr&eacute; la compostura tan r&aacute;pido como pude y baj&eacute; a recibirla.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y ese milagro que vienes tan temprano? &mdash;Le dije&mdash;. Ya sabes que a esta hora tengo mis clases en l&iacute;nea.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que pasa es que hice empanadas &mdash;dijo ella, tierna, mientras me mostraba un tuper&mdash;. Quedaron muy ricas y no quise com&eacute;rmelas sin ti.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero ya sabes que a esta hora estoy ocupado.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo siento &mdash;dijo ella, un poco apenada&mdash;. Si quieres regreso m&aacute;s tarde&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No, ya est&aacute;s aqu&iacute;. P&aacute;sale.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; la puerta con llave apenas hubo entrado Luciana. Solo esper&eacute; a que dejara el tuper sobre la mesa para tomarla de la cintura y comenzar a besarla. Ella no se resisti&oacute;. Nunca se resist&iacute;a. R&aacute;pidamente me saqu&eacute; la verga, hice que Luci se arrodillara y se la met&iacute; en la boca. Le sujet&eacute; la cabeza con las manos para ser yo quien marcara el ritmo. Por sus arcadas, sus l&aacute;grimas y la cantidad de saliva que ca&iacute;a al suelo, pens&eacute; que Luciana iba a ahogarse, pero no me import&oacute;, yo solo quer&iacute;a terminar. Cerr&eacute; los ojos e imagin&eacute; la cara de puta de Mariana. Imagin&eacute; su cuerpo junto al m&iacute;o, sus labios, sus ojos. &laquo;Este ser&aacute; nuestro secreto &mdash;me hab&iacute;a dicho mientras est&aacute;bamos tendidos en la cama, desnudos&mdash;. No se lo cuentes a nadie. No quiero que se sepa que me encanta la verga&raquo;. Derram&eacute; una corrida obscena sobre la boca de Luci. Ella intent&oacute; apartarse, pero yo la sujet&eacute; con mis manos para evitarlo. Solo hasta que hube soltado la &uacute;ltima gota, le permit&iacute; alejarse.<\/p>\n<p>Luciana vomit&oacute; a un lado, se levant&oacute; y corri&oacute; al ba&ntilde;o con los ojos llenos de l&aacute;grimas. A m&iacute; me temblaban las piernas, de manera que me sent&eacute; antes de que me fallaran. Descans&eacute; unos minutos y luego proced&iacute; a limpiar la vomitada de Luci.<\/p>\n<p>Llam&eacute; a mi novia, que se encontraba encerrada en el ba&ntilde;o. Le ped&iacute; disculpas y le rogu&eacute; que saliera para platicar, pero ella no respondi&oacute;, solo sollozaba al otro lado de la puerta. &iquest;C&oacute;mo pude haber sido tan idiota? Era la primera corrida que Luci recib&iacute;a de m&iacute; y yo, por la calentura, pr&aacute;cticamente la hab&iacute;a obligado a tom&aacute;rsela como una puta. Ella solo quer&iacute;a almorzar conmigo. Me sent&iacute; como una maldita basura. Me sent&iacute; sucio. Tan solo con pensar en Mariana de nuevo, me daba verg&uuml;enza, me daba tristeza.<\/p>\n<p>Luci sali&oacute; del ba&ntilde;o dos horas despu&eacute;s. Sus ojos ya estaban secos y ten&iacute;a una mirada enardecida, a medio camino entre la tristeza y la ira. Por un momento la desconoc&iacute;. Se acerc&oacute; y me abofete&oacute; tan fuerte como otrora lo hiciera Mariana. Luego me bes&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un hijo de puta madre &mdash;me dijo&mdash;. Me siento tan pinche usada. &iquest;Te pusiste as&iacute; de caliente pensando en ella, verdad? &iquest;Te la cogiste?<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; de qu&eacute; me est&aacute;s hablando. &mdash;dije, temblando. No s&eacute; si Luci hablaba al tanteo, o si me conoc&iacute;a mejor de lo que pensaba, pero me daba miedo.<\/p>\n<p>&mdash;Te cogiste a tu amiga Mariana y te quedaste caliente por recordar con tu amigo Leonardo todas sus puterias.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s loca.<\/p>\n<p>&mdash;Acepta que te la cogiste, o me voy y no me vuelves a ver.<\/p>\n<p>&mdash;Eso pas&oacute; antes de que anduviera contigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces por qu&eacute; no lo reconoces? &iquest;Acaso no me tienes confianza? &mdash;Se acerc&oacute; y puso su mano entre mis piernas&mdash;. La verga te traiciona. Mira c&oacute;mo se te pone de dura tan solo con pensar en ella &mdash;Luci me sac&oacute; el pito de los pantalones y comenz&oacute; a masturbarme&mdash;. Est&aacute;s bien puto enfermo &mdash;jam&aacute;s la hab&iacute;a escuchado expresarse as&iacute;&mdash;. Mira c&oacute;mo la tienes. Sabr&aacute; Dios qu&eacute; te hizo esa vieja, que se te pone as&iacute; tan solo con recordarla. &iquest;Te la cogiste? &mdash;Luci me masturbaba con m&aacute;s intensidad&mdash;. Quiero o&iacute;rlo de tu boca. D&iacute;melo ya &mdash;me bes&oacute; el cuello y luego me susurr&oacute;&mdash;. D&iacute;melo. &iquest;Te la cogiste?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute; me la cog&iacute; &mdash;dije yo, sintiendo que la verga me iba a explotar&mdash;. Me la cog&iacute; mientras hablaba por tel&eacute;fono con su novio, el tipo con el que se va a casar. Me la cog&iacute; mientras mi amigo Sagardi, que estaba enamorado de ella, yac&iacute;a tirado de borracho en el suelo. Disfrut&eacute; tirarle mi leche en las nalgas. Disfrut&eacute; que me dijera que le encantaba la verga. Y disfrut&eacute; cada maldita vez que mis amigos me contaban c&oacute;mo se la cog&iacute;an.<\/p>\n<p>Luciana comenz&oacute; a chup&aacute;rmela de nuevo. No tard&eacute; mucho en venirme. Esta vez, fue ella la que quiso recibir mi esperma en la boca. Se lo tom&oacute; todo.<\/p>\n<p>Ca&iacute; sobre mis piernas y Luciana se alej&oacute;. Me miraba desde arriba.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s bien puto enfermo. &mdash;dijo, tras lo cual, tom&oacute; sus cosas y se retir&oacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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