{"id":30044,"date":"2021-06-23T22:51:45","date_gmt":"2021-06-23T22:51:45","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-23T22:51:45","modified_gmt":"2021-06-23T22:51:45","slug":"cornelio-me-pide-hacer-un-trio-con-stella-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cornelio-me-pide-hacer-un-trio-con-stella-2\/","title":{"rendered":"Cornelio me pide hacer un tr\u00edo con Stella (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30044\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Entre semana, Stella me habl&oacute; al trabajo. Debido a la confidencialidad de los documentos que manejamos en la oficina, est&aacute; prohibido que dentro utilicemos tel&eacute;fonos m&oacute;viles o que accedamos a Internet y las llamadas al interior s&oacute;lo son a trav&eacute;s del conmutador.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Hola, querido!, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s? &ndash;escuch&eacute; despu&eacute;s de decir &ldquo;A sus &oacute;rdenes&rdquo; al descolgar, porque cre&iacute; que era alguno de los altos jefes, pero reconoc&iacute; la voz.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Stella? &ndash;pregunt&eacute; para confirmar &ndash;perm&iacute;teme, te comunico con Cornelio &ndash;le dije despu&eacute;s de su confirmaci&oacute;n y antes de que pudiera marcar la extensi&oacute;n de mi amigo, volv&iacute; a escuchar su voz.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Espera, es contigo con el que quiero hablar! &ndash;dijo imperante&ndash; Ya habl&eacute; con &eacute;l y me pas&oacute; a tu n&uacute;mero para ponernos de acuerdo en lo del s&aacute;bado.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Ah, muy bien! &ndash;dije emocionado&ndash; Dime qu&eacute; debo hacer.<\/p>\n<p>&ndash;Adem&aacute;s de lo que hiciste muy bien hace unas semanas, acordamos que nos ver&iacute;amos a medio d&iacute;a en mi casa. &iquest;Sabes por qu&eacute;? Tengo una king sise que no me gusta desaprovechar. Adem&aacute;s, Cornelio dijo que como t&uacute; cocinas muy bien y yo tambi&eacute;n, ser&iacute;a bueno que nos pusi&eacute;ramos de acuerdo para preparar una rica cena. &iquest;Qu&eacute; opinas? &ndash;me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Excelente! &iquest;Qu&eacute; se te antoja que hagamos? &ndash;pregunt&eacute; a&uacute;n m&aacute;s emocionado porque me encantar&iacute;a aprender de sus secretos culinarios, adem&aacute;s del atole que le sale tan rico con cualquier leche, seg&uacute;n afirma Cornelio.<\/p>\n<p>&ndash;Dice Cornelio que preparas una lengua almendrada que queda de rechupete, aunque me gust&oacute; la que me diste el otro d&iacute;a, l&aacute;stima que no se me ocurri&oacute; guardarte del atolito que &eacute;l y yo hicimos en la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Hecho, yo llevo la lengua, ya cocida, y los ingredientes para prepararla y, claro, tambi&eacute;n llevo la m&iacute;a! A prop&oacute;sito, ya que tengo que llevar todo, y tambi&eacute;n yo me acord&eacute; de tu lengua, &iquest;c&oacute;mo te gustan los huevos? &ndash;le pregunto en doble sentido.<\/p>\n<p>&ndash;As&iacute;, al natural, envueltos en pellejo con pelos, grandotes y sobre todo, &iexcl;bien cargados! Los tienes hermosos&hellip; &ndash;dijo y despu&eacute;s lanz&oacute; un suspiro&ndash; &iexcl;Por cierto, antes de que se me olvide!: en la casa tengo vino suficiente y variado, pero si t&uacute; prefieres algo en especial, puedes traer tu botella, adem&aacute;s del rico biber&oacute;n. Beso.<\/p>\n<p>Al rato, Cornelio fue a verme para preguntar si hab&iacute;a quedado de acuerdo con Stella en lo que har&iacute;amos para la cena. &ldquo;La idea es andar en pelotas todo el tiempo, &iexcl;le bailan las chiches divino cuando est&aacute; de hacendosita!&rdquo;, me asegur&oacute; para que yo fuera considerando las virtudes de su exmujer.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado que llegu&eacute; a su casa, ellos no ten&iacute;an mucho tiempo de haber regresado de dejar a sus hijos con los abuelos y ya estaban en bata. Despu&eacute;s de descargar mis vituallas para preparar la cena, lo primero que me dijo Stella fue &ldquo;Aqu&iacute; vamos a estar c&oacute;modos&rdquo; y empez&oacute; a quitarme la ropa hasta dejarme desnudo. En tanto ella me desvest&iacute;a, se quit&oacute; la bata y Cornelio me trajo unas pantuflas.<\/p>\n<p>&ndash;Est&aacute;n nuevas, me las regal&oacute; Stella el d&iacute;a de mi cumplea&ntilde;os, para cuando me quede con ella, pero no las he estrenado, s&oacute;lo ando en la alfombra &ndash;dijo Cornelio, d&aacute;ndoselas a Stella para que me las pusiera, y se quit&oacute; la bata.<\/p>\n<p>&ndash;Si vienes con m&aacute;s frecuencia te compro unas &ndash;dijo al pon&eacute;rmelas, abraz&aacute;ndose de mi pierna para acunarla entre sus chiches, d&aacute;ndome un beso en la rodilla, restregando despu&eacute;s su cara en mis vellos. Yo mir&eacute; c&oacute;mo se le empezaba a parar la verga a Cornelio al ver a su exmujer en pleno calentamiento.<\/p>\n<p>&ndash;Pues vamos a trabajar &ndash;me orden&oacute; Stella tom&aacute;ndome de la mano para llevarme al fregadero donde nos lavamos las manos.<\/p>\n<p>Cornelio abri&oacute; una botella de vino rosado dulce, nos sirvi&oacute; las copas y brind&oacute; &ldquo;por los amigos de verdad&rdquo;. &ldquo;Por ustedes, deseo que recapaciten y vuelvan a estar juntos, aunque a veces otros o yo, les echemos la mano&rdquo;, dije en mi turno. &ldquo;Por los hombres como ustedes, son tan parecidos&hellip;&rdquo;, dijo Stella y meti&oacute; una a una nuestra verga en su copa&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Salud!&rdquo; dijimos los tres, pero Cornelio y yo nos ve&iacute;amos de cuerpo completo&hellip; &iexcl;S&oacute;lo faltaba tomarnos medidas, para darnos cuenta y verificar la verdad que dijo Stella! Empec&eacute; a entender por qu&eacute;, aquella noche, hab&iacute;a sido tan f&aacute;cil para ella seguir la fantas&iacute;a de que yo era Cornelio. &iexcl;Ya descubrir&iacute;amos m&aacute;s tarde que tambi&eacute;n el olor y sabor nuestros eran similares!<\/p>\n<p>Cornelio se instal&oacute; en un banco del cual s&oacute;lo se levantaba para darnos alg&uacute;n instrumento que necesit&aacute;bamos o para lavar los trastes que desocup&aacute;bamos. Stella prepar&oacute; una deliciosa pasta al horno y yo f&aacute;cilmente la lengua, y a&uacute;n tuve la oportunidad de hacer un postre, para el cual hab&iacute;a tra&iacute;do tambi&eacute;n los ingredientes. &iexcl;C&oacute;mo ten&iacute;a raz&oacute;n Cornelio!, Stella es un monumento por todas partes, pero la vista que ten&iacute;amos cuando ella se agachaba a manipular el horno nos dejaba las vergas grand&iacute;simas y chorreantes de presemen que ella se encargaba de limpiarnos regode&aacute;ndose con el sabor. Me daba un jal&oacute;n para exprimirlo bien en su lengua y luego le daba un beso a Cornelio, &iexcl;pero despu&eacute;s que hac&iacute;a la operaci&oacute;n contraria, y el sabor que me quedaba en la boca era el mismo que aquella noche en que me bes&oacute; despu&eacute;s de mamarme!<\/p>\n<p>Por fin, todo estuvo listo. Stela fue sirviendo los platillos, d&aacute;ndonos un beso cada vez que serv&iacute;a o recog&iacute;a un plato. &ldquo;Si alguien gusta tomar el postre servido en algo especial, no digo que no, pero tambi&eacute;n le convidar&eacute; del m&iacute;o, donde yo lo tome&hellip;&rdquo; Dijo retadoramente Stella. &ldquo;Mejor en el plato, porque terminaremos todos enmelados&rdquo;, dijo Cornelio que la conoc&iacute;a bien. &ldquo;As&iacute; est&aacute; bien, gracias&rdquo;, dije y empec&eacute; a comer el postre. Al concluir, Stella pidi&oacute; que Cornelio y yo nos ocup&aacute;ramos de lavar los trastos, y lo hicimos mientras ella se fue a acomodar los cojines de la sala y las cobijas de la cama.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; no se te antoj&oacute; el postre sobre el cuerpo de tu exmujer? &ndash;le pregunt&eacute; intrigado a mi amigo, callando que a m&iacute; s&iacute; me hubiese gustado lamerle el cuerpo a Stella.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Claro que se me antoj&oacute;, y lo he hecho! Pero ella advirti&oacute; que tambi&eacute;n nos convidar&iacute;a del suyo donde ella lo tomara &ndash;me record&oacute; Cornelio&ndash;. &iquest;Te hubiera gustado que te convidara el de ella servido en mis huevos? &ndash;me pregunt&oacute; a bocajarro.<\/p>\n<p>&ndash;Ah&hellip; No creo que se le ocurriera hacer algo as&iacute; &ndash;dije sin m&aacute;s inter&eacute;s en contestar.<\/p>\n<p>&ndash;Qu&eacute; bueno que no quisimos, porque la conozco&hellip; &ndash;dijo justamente cuando concluimos nuestra tarea.<\/p>\n<p>En la sala hab&iacute;a m&uacute;sica alegre y Stella tom&oacute; a Cornelio para bailar. Yo me sent&eacute; a mirar y disfrutar de la sensualidad que Stella desbordaba. Pronto ella alej&oacute; a su exmarido y me extendi&oacute; la mano para invitarme a bailar, pero me jalo de la verga y ya de pie cuando la abrac&eacute;, no me solt&oacute; y se fue a la base de mi aparato para jalarme desde los test&iacute;culos. Se agach&oacute;, me baj&oacute; completamente el prepucio y me lami&oacute; el escroto haci&eacute;ndome que me sentara junto a Cornelio para distribuir con mayor facilidad sus lamidas y chupadas entre los dos.<\/p>\n<p>&ldquo;P&oacute;nganse de pie&rdquo;, nos dijo y nos coloc&oacute; frente a frente jalando nuestros troncos y extrayendo el presemen. Junt&oacute; nuestros glandes, rebosantes de nuestros l&iacute;quidos y los friccion&oacute; uno contra otro. &iexcl;Mi amigo y yo est&aacute;bamos arrechos con esas caricias, nuestras caras lo delataban! Stella sonre&iacute;a con malicia al vernos el rostro compungido de placer; su abundante saliva aumentaba la viscosidad entre nuestros glandes y troncos. Puso nuestros penes juntos y paralelos, pero encontrados, el m&iacute;o abajo con el glande descansando en el escroto de Cornelio, y, sin despegarlos, comenz&oacute; a masturbarnos a dos manos. Yo sent&iacute;a el calor y la turgencia en aumento de la verga de Cornelio y, seguramente &eacute;l la m&iacute;a. Ambos est&aacute;bamos con los ojos cerrados y acariciando el pelo de Stella. Luego despertamos de golpe del letargo, que seguramente habr&iacute;a concluido en una eyaculaci&oacute;n simult&aacute;nea, pues agarr&oacute; firmemente los test&iacute;culos y golpe&oacute; un pene contra otro &ldquo;&iexcl;Espadazos!&rdquo;, grit&oacute; y le salpicaban gotas de presemen en el rostro. Dio una &uacute;ltima lamida a cada uno y nos llev&oacute;, de la verga, a la cama.<\/p>\n<p>Acost&oacute; a su exmarido, se mont&oacute; en su miembro, d&aacute;ndole la espalda, y se acost&oacute; sobre &eacute;l. Me hizo una se&ntilde;a de que tambi&eacute;n la penetrara, diciendo &ldquo;Ahora jugar&aacute;n espadazos dentro de mi vagina&rdquo;. Contra cualquier pron&oacute;stico, &iexcl;todo resbal&oacute; muy f&aacute;cil! Me hubiera gustado agarrarme de sus tetas, pero Cornelio la aprisionaba de all&iacute;, as&iacute; que rode&eacute; su cuello y la bes&eacute; mientras me mov&iacute;a. En mi glande sent&iacute;a el temblor de la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea de los tres, mi falo y el de Cornelio se hincharon simult&aacute;neamente y el temblor anhelante de Stella nos hizo explotar a la par. &iexcl;Tres chorros le soltamos cada uno a Stella, hasta el &uacute;tero seguramente! y sudorosos los tres quedamos quietos.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Qu&eacute; rico, mis amores! &iexcl;Qu&eacute; rico!&rdquo; Dijo por fin Stella oblig&aacute;ndome a quitarme de encima, separando mi boca de la chiche que me hab&iacute;a adue&ntilde;ado y se hinc&oacute; dejando la cabeza de su marido entre las piernas; movi&oacute; su pelambre que literalmente escurr&iacute;a flujo y semen sobre la boca y nariz de Cornelio. &Eacute;l abrevaba gustoso lo que su mujer le daba y yo deseaba ser quien estuviera probando lo que mi amigo aseguraba era un manjar. Entonces vi que el pubis y el escroto de mi amigo tambi&eacute;n estaban tan mojados como Stella y quise chup&aacute;rselo para saborearlo, pero mi raz&oacute;n me detuvo, sin embargo, tom&eacute; un poco del l&iacute;quido y me lo llev&eacute; a la boca. Stella vio mi acci&oacute;n de reojo y dej&oacute; de darle a su marido para recorrer sus rodillas hacia atr&aacute;s, dejando la grupa mojada cerca de mi cara &ldquo;Ya me diste lengua almendrada, ahora dame de la tuya&rdquo;, orden&oacute; antes de comenzar a besar a su exmarido.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Me amas, aunque sea muy puta, mi amor? &ndash;le pregunt&oacute; a Cornelio.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Te amo puta, mi Nena! &ndash;contest&oacute; &eacute;l fundi&eacute;ndose en un beso con su exesposa, en tanto que yo le met&iacute;a la lengua a Stella en la vagina hasta donde alcanzaba mi lengua.<\/p>\n<p>&iexcl;Fue delicioso sentirla calent&iacute;sima, tallando su trasero en mi cara y sorber el flujo de sus venidas adicionales que le causaban el amor del beso de Cornelio y el frenes&iacute; de mis chupadas con viajes de mi lengua desde el ano a la vagina, ida y vuelta! Se ensart&oacute; otra vez en el miembro de Cornelio que ya estaba un poco repuesto. Se movi&oacute; para cog&eacute;rselo muy bien y a m&iacute; s&oacute;lo me quedaron sus nalgas y su ano para lamer. Se vinieron otra vez y el l&iacute;quido sal&iacute;a en cada bombeo escurriendo por el tronco. El beso de ellos y el magreo de chiches que hac&iacute;a Cornelio continuaban. Esta vez no lo pude impedir y mi boca fue a la raja y al tronco de Cornelio para saborear directamente el amor que se entregaban.<\/p>\n<p>&ndash;Ber, por favor, &iquest;me la metes por el culo? &ndash; solicit&oacute; Stella sin sacarse la verga de Cornelio de la pucha.<\/p>\n<p>Yo conced&iacute; su deseo de inmediato, acomod&aacute;ndome y meti&eacute;ndola poco a poco. Para ayudarme a que resbalara mejor, con mi mano tom&eacute; una y otra vez los jugos que escurr&iacute;an y los pon&iacute;a en mi tronco; a veces eran de la raja y del tronco de la verga de mi amigo, otras del escroto y de su pubis. Entr&oacute; toda y mis huevos colgantes se friccionaban con los de Cornelio que hab&iacute;a cerrado sus piernas para que se elevara el nivel y compart&iacute;amos la humedad que &eacute;l le sacaba a Stella. Nuestros penes se &ldquo;saludaban&rdquo; a trav&eacute;s de las paredes en cada embestida que d&aacute;bamos. &iexcl;Me vine dando un grito! y qued&eacute; encima de ellos hasta que Stella me tumb&oacute; hacia la cama. Qu&eacute; bueno que lo hizo, de otra manera, mis ochenta kilogramos la hubieran asfixiado.<\/p>\n<p>Stella, entre los dos, se puso boca arriba. Sus tetas, desparramadas, le colgaban hacia los lados. Nos tom&oacute; del cuello y nos acerc&oacute; la cabeza a la teta, una a cada quien. Nosotros chupamos como becerritos y quedamos dormidos por un par de horas. Despertamos cuando Stella se par&oacute; al ba&ntilde;o. Cornelio y yo quedamos frente a frente y sonre&iacute;mos al ver que nuestros cuerpos y cara ten&iacute;an se&ntilde;ales de semen, flujo y babas por todas partes.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Siempre ha sido as&iacute; tu mujer? &ndash;pregunt&eacute; llam&aacute;ndola &ldquo;tu mujer&rdquo; y no &ldquo;tu exmujer&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;No es s&oacute;lo m&iacute;a, &iexcl;sabe Dios cu&aacute;ntos se la han cogido! Pero seguramente que nunca lo ha gozado tanto como ahora, ni de lejos se parece al tr&iacute;o que hicimos con Ociel. Bueno, s&iacute; nos dirigi&oacute; igual que lo hizo ahora &ndash;precis&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Es muy hermosa y se disfruta a la vista, al tacto, al olor y al sabor&hellip;! &ndash;exclam&eacute;.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute; es una putita muy linda&hellip; &ndash;verific&oacute; Cornelio&ndash;. Yo creo que todos la ven as&iacute; pues no puede esconder su putez y atrae a los machos f&aacute;cilmente.<\/p>\n<p>Cuando Stella sali&oacute; del ba&ntilde;o nos mir&oacute; con una sonrisa tierna. Al parecer nos hab&iacute;a escuchado pues se dirigi&oacute; a Cornelio acost&aacute;ndose a su lado. Le acarici&oacute; los huevos y el tronco mientras lo besaba con ternura.<\/p>\n<p>&ndash;Te amo. T&uacute; me hiciste mujer, lo puta me sali&oacute; despu&eacute;s, al poco tiempo de que nos casamos. No s&eacute; si de verdad hubiese querido que no pasara as&iacute; pues de lo contrario no nos hubi&eacute;semos disfrutado tanto como esta noche, mi amor &ndash;le dijo d&aacute;ndole otra vez un prolongado beso que me hubiera gustado fuera yo el receptor de tanto amor y no s&oacute;lo un simple biocatalizador.<\/p>\n<p>&ndash;Me gustas puta, mi amor, ya te lo dije. Me sorprend&iacute;as cuando me hac&iacute;as lo que hab&iacute;as aprendido en otros cuerpos y eso me gustaba. Lo que no soportaba era que te comportabas como una puta sin recato, ni tampoco eras discreta cuando alguno de tus amantes estaba presente: todos se daban cuenta de las miradas y caricias entre ustedes &ndash;reclam&oacute; con suavidad Cornelio acarici&aacute;ndole el pecho.<\/p>\n<p>&ndash;Lo s&eacute;, amor, no pod&iacute;a evitarlo, por eso acept&eacute; divorciarme, t&uacute; no mereces a una puta viviendo a tu lado &ndash;explic&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; no puede vivir uno con alguien que sea puta? No creo que s&oacute;lo se deba a la falta de discreci&oacute;n para tratar a sus amantes o clientes &ndash;expres&oacute; Cornelio y seguramente al acordarse de Tere incluy&oacute; la &uacute;ltima palabra.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Por qui&eacute;n me tomas? Quiz&aacute; deb&iacute; decir &ldquo;soy cogelona&rdquo; y no &ldquo;soy puta&rdquo;, &iexcl;Yo no le cobro a nadie, no tengo &ldquo;clientes&rdquo;! &ndash;dijo Stella con mucha molestia, separ&aacute;ndose y echando por tierra la ternura de ese momento, d&aacute;ndole la espalda a mi amigo.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Perd&oacute;n, s&iacute;, eres cogelona!, pero se te nota que lo haces con cualquiera que te gusta, Nena &ndash;le dijo Cornelio con voz dulce en el o&iacute;do, abraz&aacute;ndola para besarle la nuca.<\/p>\n<p>Era claro que yo sobraba en ese momento. Me sent&iacute;a rid&iacute;culo. Me sonre&iacute; porque adem&aacute;s de sobrar, estaba encuerado y con la verga muy fl&aacute;cida. Mejor, procur&eacute; no moverme y respirar lo menos profundo que pudiera para no estorbar. Al poco tiempo ya estaban uno sobre la otra bes&aacute;ndose y magre&aacute;ndose a dos manos y piernas. El garrote de mi amigo entraba y sal&iacute;a de la tupida mata de Stella. Sus quejidos aumentaron de volumen y frecuencia para serenarse de golpe despu&eacute;s de tener todos sus m&uacute;sculos tensos. Yo hab&iacute;a empezado a masturbarme y dej&eacute; de hacerlo para no mover la cama y dejarlos regocij&aacute;ndose en su calma. Volvimos a quedar dormidos.<\/p>\n<p>En la ma&ntilde;ana, me despertaron las caricias y los besos que me daba Stella, quien con la otra mano acariciaba a su amado desde el pecho hasta el escroto.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Durmieron bien, mis amores? &ndash;nos preguntaba Stela con voz dulce &ndash;&iquest;Qui&eacute;n quiere empezar a desayunarse con un rico 69?<\/p>\n<p>Antes de que yo pudiera contestarle, Cornelio se fue hacia el sexo de ella y se acomod&oacute; meti&eacute;ndole la verga en la boca. Tuvo que doblar las rodillas porque le estorbaba la cabecera. Mamaron y Stella se dio cuenta que yo me jalaba la verga y estir&oacute; la mano para ayudarme. Seguramente por la incomodidad, Cornelio la dejo de &ldquo;a seis&rdquo; al separarse, pero no solt&oacute; la panocha de su boca y se acomod&oacute; con el cuerpo hacia la parte baja de la cama. Stella me abraz&oacute; oblig&aacute;ndome a acercarme a ella para chupar sus pezones y besarme a su arbitrio. Cornelio ve&iacute;a a la puta de su exesposa y le daba m&aacute;s lengua, que se traduc&iacute;a en caricias m&aacute;s estrechas de Stella para m&iacute;. &ldquo;El atole fermentado es lo m&aacute;s rico, pru&eacute;balo&rdquo; me dijo Cornelio y cambiamos de lugar. &iexcl;Era cierto!, aunque no se trataba de algo que fuera disfrutable para muchos, ya que el olor y sabor recordaba m&aacute;s a un orinal de cantina barata, pero elevaba la calentura mucho y mis mamadas, sorbiendo el cl&iacute;toris y los labios a la vez, propiciaron que Stella me regalara un r&iacute;o de jugos, en tanto que Cornelio gozaba de los besos apasionados que su mujer le daba.<\/p>\n<p>&ndash;Ya, ya&hellip; &ndash;implor&oacute; Stela completamente venida por las chupadas y respiraba dificultosamente al aspirar el aire a bocanadas&ndash; Hay que hacer el desayuno &ndash;dijo antes de quedarse inerme.<\/p>\n<p>Cornelio y yo nos vimos a la cara sonrientes de nuestro trabajo y nos levantamos. En la cocina nos lavamos la cara y las manos, para no hacerle ruido en el ba&ntilde;o de la rec&aacute;mara a Stella. Hice un rico desayuno, mientras Cornelio exprim&iacute;a las naranjas, a mano para no usar el ruidoso aparato el&eacute;ctrico.<\/p>\n<p>&ndash;Esta cogida que le estamos dando, no la va a olvidar nunca la puta de mi esposa &ndash;asegur&oacute; mi amigo, sin percatarse que dijo &ldquo;esposa&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;S&iacute; piensas volver con ella? &ndash;pregunt&eacute;&ndash;, dijiste &ldquo;mi esposa&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;Fue un lapsus, as&iacute; la siento, pero me gusta m&aacute;s que sea puta. &iquest;A ti no? &ndash;pregunt&oacute; dejando ver que si volv&iacute;an yo ya no estar&iacute;a en el panorama de las relaciones de Stella.<\/p>\n<p>&ndash;Me gustar&iacute;a que fuera tu esposa, aunque ya no me la volviera a coger, los quiero mucho &ndash;le dije d&aacute;ndole un beso en la mejilla ante lo cual hizo un movimiento afirmativo en la cabeza y dijo &ldquo;Gracias&rdquo;.<\/p>\n<p>Silentes, acomodamos el desayuno en las mesas de cama y esperamos a que diera se&ntilde;ales de despertar para acerc&aacute;rselo. &ldquo;&iexcl;Wow, qu&eacute; hermoso detalle dijo al ver las mesas y nos dio un pico a cada uno al acercarlas. Encuerados y felices platicamos alegremente de sus hijos mientras desayun&aacute;bamos. Al terminar le pregunt&eacute; si quer&iacute;a algo m&aacute;s y dijo &ldquo;A ustedes, sus cari&ntilde;os y apapachos son lo mejor&rdquo;. Retir&eacute; las mesas llevando los trastos a la cocina y me puse a lavarlos, pues al quitarlos de all&iacute;, ella extendi&oacute; las manos hacia Cornelio quien la abraz&oacute; y se qued&oacute; con ella. Bueno, aunque con envidia, me sent&iacute; satisfecho de mis buenas obras que hicieron brotar el amor, y solitario lave todo. Al terminar, me fui a la rec&aacute;mara y disfrut&eacute; como espectador de una escena completita de amor, sentado en el banco del peinador. Ellos se amaban como si yo no existiera. &iexcl;Te amo!, grit&oacute; Stella, &ldquo;Yo tambi&eacute;n, le contest&oacute; jadeante Cornelio, quedando quieto entre sus piernas. Yo ve&iacute;a con ardor c&oacute;mo escurr&iacute;a el amor entre las verijas de Stella, pero me contuve y los dej&eacute; reposar. Cuando se baj&oacute; Cornelio hacia la cama, se qued&oacute; dormitando y Stella se me dio cuenta de c&oacute;mo me relam&iacute;a al ver la verga fl&aacute;cida y completamente mojada de Cornelio.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Se antoja, verdad? Aqu&iacute; hay mucho&hellip; &ndash;me dijo abriendo las piernas y extendi&oacute; los brazos para que fuera hacia ella.<\/p>\n<p>Me puse a chuparla furiosamente y ella se fue hacia el pene de su marido para hacer lo mismo. &ldquo;&iquest;Ves que s&iacute; es rico el atole que hago?&rdquo; Me dijo antes de enderezarse para sentarse sobre mi cara y moverse como en la noche anterior lo hab&iacute;a hecho con su exmarido. &iexcl;Qued&eacute; con la cara embarrada de su flujo que intermitentemente sal&iacute;a de su cueva que paseaba sus labios y cl&iacute;toris desde mi barba hasta las cejas! El trabajo no era el de una puta, &iexcl;era mejor!, el de una mujer enamorada que complac&iacute;a a sus instintos. Nos acomodamos y ella se subi&oacute; en m&iacute; para moverse. Acomod&oacute; sus tetas hacia arriba y los pezones se acercaban a mi cara con el vaiv&eacute;n de su cuerpo; yo estiraba la lengua para atraparlos, pero la boca de Stella captur&oacute; mi lengua y me bes&oacute; con pasi&oacute;n&hellip; Ya no envidiaba el amor que hac&iacute;a rato le hab&iacute;a prodigado a mi amigo Cornelio, me hizo venir con abundancia, y sent&iacute; c&oacute;mo me aprisionaba su &ldquo;perrito&rdquo; para exprimirme. &ldquo;&iquest;Me amas?&rdquo; me pregunt&oacute; sorpresivamente antes de besarme. En mi interior grit&eacute; &ldquo;S&iacute;, te amo Stella&rdquo;, pero al terminar de besarla le dije &ldquo;Te amar&eacute; las veces que me lo pidas&rdquo; y entend&iacute; por qu&eacute; ni sus amantes ni Cornelio quieren dejarla&hellip;<\/p>\n<p>Dormimos todos. No s&eacute; si Cornelio nos haya escuchado en sus sue&ntilde;os. Al despertar, volvimos a cogerla, juntos y separados otro par de veces m&aacute;s, asombr&aacute;ndome de tantas veces que me vine en esas 24 horas y no supe si era porque s&iacute; estaba bien cargado o porque Stella sab&iacute;a excitar la producci&oacute;n de esperma. Otra cosa que no pude evitar decirle fue &ldquo;Qu&eacute; hermosa puta&rdquo; en la &uacute;ltima vez que me vine; yo esperaba un rega&ntilde;o o al menos una mirada de enojo, pero fue todo lo contrario: sonri&oacute; complaciente de haberme cogido mucho.<\/p>\n<p>Cansados nos vestimos, nos despedimos. Ellos partieron a recoger a sus hijos y yo a descansar a mi casa, llev&aacute;ndome muchos pensamientos y reflexiones de tarea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Entre semana, Stella me habl&oacute; al trabajo. Debido a la confidencialidad de los documentos que manejamos en la oficina, est&aacute; prohibido que dentro utilicemos tel&eacute;fonos m&oacute;viles o que accedamos a Internet y las llamadas al interior s&oacute;lo son a trav&eacute;s del conmutador. &ndash;&iexcl;Hola, querido!, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s? &ndash;escuch&eacute; despu&eacute;s de decir &ldquo;A sus &oacute;rdenes&rdquo; al descolgar, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16901,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30044","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-trios"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30044","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16901"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30044"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30044\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}