{"id":30058,"date":"2021-06-23T22:00:00","date_gmt":"2021-06-23T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-23T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-23T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimosexta-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimosexta-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Decimosexta parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30058\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;&iexcl;Ayyy, que pecadito con Amanda! Tener que dejarla a cargo de la oficina mientras nosotras nos vinimos a escoger la ropa que me llevar&eacute; a Tur&iacute;n. &mdash;Le dije a Magdalena mientras ingres&aacute;bamos al piso y sobre el espaldar de una silla del comedor, dejaba mi bolso y el abrigo.<\/p>\n<p>&mdash;Mujer&hellip; &iquest;Quieres algo de beber? Y acomoda tus cosas por ah&iacute; sin problema. &mdash;Magdalena mir&oacute; a su alrededor y finalmente al igual que yo lo hice, coloc&oacute; su abrigo en un brazo del sof&aacute; y luego se sent&oacute; en la esquina opuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Ni caf&eacute; ni t&eacute;, Algo m&aacute;s fuerte podr&iacute;a ser. Y por esa loca no te preocupes cari&ntilde;o. &iexcl;Vamos! Que Amanda me ha contado antes de salir, que esta noche se va con su compa&ntilde;era de piso a buscar foll&oacute;n por ah&iacute;. &mdash;Me respondi&oacute; Magdalena desde la sala, en tanto que yo abr&iacute;a el refrigerador buscando que poder ofrecer a mi amiga.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo vino, cerveza y aguardientico. &iquest;Qu&eacute; prefieres? &mdash;Magda, se coloc&oacute; en pie y se acerc&oacute; hasta el mes&oacute;n y mir&aacute;ndome de manera algo extra&ntilde;a, sin dudarlo eligi&oacute; la botella de aguardiente.<\/p>\n<p>&mdash;Perfecto entonces brindemos. &mdash;Y serv&iacute; en las peque&ntilde;as copas aquel licor, casi hasta el borde.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; o qui&eacute;n brindamos? &mdash;Me pregunt&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;Pues por nuestro aumento puede ser. &mdash;Le contest&eacute; yo.<\/p>\n<p>&mdash;Bahh, esa es una chorrada tesoro. Mejor hag&aacute;moslo por ti y tu pr&oacute;ximo viajecito con nuestro querid&iacute;simo &laquo;ogro&raquo;. &iexcl;Jajaja!<\/p>\n<p>&mdash;Entonces brindemos por mi viaje. &iexcl;Salud! Ayyy Dios m&iacute;o, estoy tan nerviosa Magda. Ser&aacute; mi primera vez viajando sola y a otro pa&iacute;s. &mdash;Magdalena se sonri&oacute; de picaresca manera y en seguida me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sola? Hummm, para nada coraz&oacute;n. Vas a viajar en compa&ntilde;&iacute;a de nuestro jefe. &Eacute;l te va a cuidar, tiene mucha experiencia y as&iacute; tu primera vez con &eacute;l, puede que no sea tan traum&aacute;tica. &iexcl;Jajaja!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Magda! Pero que tonter&iacute;as dices. Me refiero a que ser&aacute; la primera vez que viaje sola sin mi esposo. No te imagines cosas donde no las hay. Adem&aacute;s &eacute;l es un se&ntilde;or casado y yo amo a Rodrigo. &iexcl;Qu&eacute; ocurrencias las tuyas mujer! &mdash;Y dici&eacute;ndole esto, seguramente sonrojada, me empec&eacute; a poner un poco incomoda con aquella conversaci&oacute;n. Beb&iacute; un poco de aguardiente y hasta la mitad dej&eacute; la copa para luego tomar del refrigerador una botella de agua.<\/p>\n<p>&mdash;No te enojes tesoro. &iexcl;Vamos! Que todas sabemos que el ogro no est&aacute; nada mal. Es cierto que es muy serio y algo esquivo, aunque est&aacute; cambiando y vaya una a saber la raz&oacute;n &iexcl;Jajaja! Pero no me podr&aacute;s negar que es un madurito llamativo y con todo muy bien puesto. Me matan esos ojitos grises. &iquest;A ti no? &mdash;Y Magdalena se bebi&oacute; su copa de un solo trago, para posteriormente servirse otro m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;, eso no se puede negar. &iquest;En serio te gustan los ojos? A m&iacute;, muchas veces se me antojan fr&iacute;os y vac&iacute;os, bastante tristes. &mdash;Y sal&iacute; de la cocina, encamin&aacute;ndome hacia el balc&oacute;n. Abr&iacute; las puertas y luego de la mesa del comedor tom&eacute; el cenicero y de mi bolso la cajetilla de cigarrillos. Magda llen&oacute; mi copa nuevamente y me la alcanz&oacute;, reuni&eacute;ndose a mi lado a pesar que ella detestaba el olor al tabaco.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, tesoro, no sabes la envidia que me da saber que te eligieron para viajar con nuestro &laquo;ogrito&raquo;. Yo en tu lugar aprovechar&iacute;a para echarme una canita al aire con &eacute;l. &iquest;Te imaginas, darte un buen revolc&oacute;n? &iexcl;Jajaja! Oye coraz&oacute;n&hellip; &iquest;Crees que ser&aacute; bueno en la cama? A veces me pongo a pensar en &eacute;l y si est&aacute; bien &laquo;armado&raquo; &iquest;Me entiendes?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Mujer, con raz&oacute;n esa elevada que te pegas a veces en la oficina. Mira en las cosas que te da por pensar. Yo que voy a saber Magda. &mdash;&iexcl;Pufff! Suspir&eacute; y dando una calada a mi cigarrillo, de inmediato di un gran sorbo al contenido de mi peque&ntilde;a copa. &mdash;No lo s&eacute;, puede que s&iacute;, o puede que no.<\/p>\n<p>Y acabando de dar una aspirada m&aacute;s intensa, me gir&eacute; un poco para evitar que mi amiga pudiera observar lo turbada que me encontraba con sus preguntas, al recordar con claridad, ese cuerpo desnudo y h&uacute;medo, aquella tarde en el hotel. Y por supuesto en aquella dura &laquo;herramienta&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues es que nuestro ogro tiene los pies grandes. &mdash;Dijo de improviso Magdalena, lo cual me hizo sonre&iacute;r y a continuaci&oacute;n le respond&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Y las manos tambi&eacute;n. &iquest;Y eso qu&eacute;? &mdash;Magdalena se llev&oacute; la mano a la boca para amainar un poco su carcajada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Para agarrarte mejor! Jajaja, Silvia en serio podr&iacute;as aprovechar ese viaje con nuestro adorable &laquo;ogro&raquo;, ya que el apuesto italiano, juega en otras ligas. &mdash;Me respondi&oacute; aun sonriente Magdalena.<\/p>\n<p>&mdash;Eso no va a pasar querida, ni lo sue&ntilde;es. Mejor pongamos manos a la obra y me ayudas a escoger los vestidos para llevar. &mdash;Y sal&iacute; con ella agarrada de su brazo y nos dirigimos hasta la alcoba principal para revisar mi guardarropa.<\/p>\n<p>Tom&eacute; del armario los tres vestidos nuevos, pero el &uacute;nico que le llam&oacute; la atenci&oacute;n a mi amiga, fue precisamente el brillante gris, que yo hab&iacute;a pensado estrenar en alguna salida de rumba con Rodrigo.<\/p>\n<p>&mdash;Este est&aacute; genial para la inauguraci&oacute;n. Realmente es espectacular. Anda mujer, pru&eacute;batelo ya. &mdash;No Magda, es muy destapado, como se te ocurre que me presentar&eacute; as&iacute; delante de todas esas personas. Que pensaran de m&iacute;, que soy una&hellip; &mdash;Y me interrumpi&oacute;, tap&aacute;ndome la boca con su mano.<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; &iexcl;Una mujer inteligente! y que se va a ver espectacularmente bella, la mujer que se va a encargar de ayudarles con toda una reingenier&iacute;a financiera a que mejoren sus utilidades. &iexcl;Eso es lo que van a pensar! Lucir&aacute;s esplendorosa, Silvia. No me hagas enojar ni perder mi tiempo. &Eacute;ste lo llevaras a esa inauguraci&oacute;n. Pru&eacute;batelo, pero ya mi ni&ntilde;a. &iexcl;Anda! &mdash;Me orden&oacute;.<\/p>\n<p>Me fui a rega&ntilde;adientes para el ba&ntilde;o y all&iacute; me desnud&eacute;. Frente al espejo me fui colocando aquel hermoso vestido, acomodando las finas tiras por detr&aacute;s de m&iacute; nuca y observando que mis senos no se fueran a salir en alg&uacute;n descuidado movimiento. Realmente se me ve&iacute;a bien, se adecuaba a los contornos de mi cuerpo como si de una segunda piel se tratara. Los pezones se me marcaban ligeramente, pero mi muslo derecho, que sobresal&iacute;a bastante por la abertura del costado, me hizo echarme para atr&aacute;s de llevarlo. Era muy atrevido, demasiado sensual y de seguro esa visi&oacute;n provocar&iacute;a en mi jefe, alguna reacci&oacute;n que lo llevar&iacute;a a querer intentar conmigo algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;No Magda, este no puede ser, mira c&oacute;mo se ven las tetas. Me brincan de aqu&iacute; para all&aacute; al caminar y la abertura est&aacute; muy alta, se me va a ver todo. No, este no. Que ir&aacute; a pensar don Hugo al verme. Seguro que se sentir&aacute; incomodo a mi lado. Ven, mejor busquemos otro. Pero Magdalena, tom&aacute;ndome de los hombros me oblig&oacute; a girar, observ&aacute;ndome por delante y por detr&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Este es! No seas idiota Silvia, te queda de maravilla. Solo es cuesti&oacute;n de darle una puntada por aqu&iacute; y otra por ac&aacute;. Nada que no tenga soluci&oacute;n, tesoro. Y necesitamos unos zapatos de tacones altos. Hummm, tienes pendientes largos, porque el peinado para este vestido debe ser tambi&eacute;n especial. Creo que necesitas llevarlo recogido en una mo&ntilde;a, para que te luzca mejor. Algo as&iacute;. &mdash;Y aglomer&oacute; mis cabellos con sus manos y los levant&oacute; sobre mi coronilla, sacando a lado y lado de mi rostro, dos mechones que ondularon libres sobre los laterales de mi cara.<\/p>\n<p>&mdash;Y un collar de perlas&hellip; &iquest;Este es tu cofre? &mdash;Y Magdalena sin mi permiso lo abri&oacute; y obviamente repar&oacute; en la cadena de oro con el alado &aacute;ngel. No me dijo nada y lo coloc&oacute; a un costado. Luego revis&oacute; minuciosamente mis joyas y al no observar nada de su agrado lo cerr&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Est&aacute;s muy mal de accesorios mujer! Tengo que pasarme por el chino que hay cerca de mi casa y miro por all&iacute; a ver que pesco para ti. Deja eso por mi cuenta. A ver, que tal si combinamos este blazer azul con algo como&hellip; Hummm, si esta falda blanca puede ser. Necesitamos un top blanco tambi&eacute;n. &iquest;Tienes uno por ah&iacute;? &mdash;D&eacute;jame revisar, le respond&iacute;.<\/p>\n<p>Magdalena hab&iacute;a tomado en sus manos una falda que no usaba muy a menudo, pues era algo corta para ir a la oficina. Adem&aacute;s se cerraba por delante por medio de unos botones dorados y dejaba mucha piel para ver. Revis&eacute; en mi armario y le pas&eacute; uno de poli&eacute;ster que ten&iacute;a guardado. Era de cuello en V y con finos tirantes dobles para anudar por detr&aacute;s del cuello.<\/p>\n<p>&mdash;Si ese servir&aacute;. Y te adornas el cuello con esta cadena de oro. &iexcl;Que pendiente tan hermoso y delicado! Se ve muy fino, Silvia. &iexcl;A tu esposo debi&oacute; de costarle un ojo de la cara! Bueno, a ver&hellip; Cambio de vestuario mujer y mientras tanto voy por otra copita. &iquest;Quieres una tambi&eacute;n? &mdash;Y se apresur&oacute; a salir hacia la sala, despu&eacute;s de responderle que si me apetec&iacute;a.<\/p>\n<p>Mientras que yo, obedientemente, me cambiaba de ropa y sacaba de una bolsa los dos pares de zapatos nuevos. Los negros de ante, no. Pero los azul marino de cuero, esos s&iacute;. Al rato sal&iacute; de mi alcoba para encontrarme a Magdalena revisando algo en su m&oacute;vil. No hab&iacute;a servido las dos copas con el aguardiente, o si lo hizo para ella, se lo hab&iacute;a tomado de una sola vez, sin yo darme cuenta. Cuando me vio se sobresalt&oacute;, supuse que era por verme all&iacute; con el look que ella me hab&iacute;a escogido. Mientras yo colmaba las dos copas con la bebida, Magda se acerc&oacute; para rodearme y darme su visto bueno.<\/p>\n<p>&mdash;Sensacional. &iexcl;Pufff! Nuestro &laquo;ogro&raquo;, con seguridad se va a sentir orgulloso de ti. &mdash;Me lo dijo tan seriamente que me molest&oacute; su comentario.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y dale con el tema! Magdalena por Dios. Que no me voy a vestir as&iacute; para &eacute;l, m&eacute;tetelo en la cabeza mujer. Necesito verme bien a su lado, s&iacute;, pero para no hacerlo quedar mal ante esos inversionistas italianos. No te hagas ideas ni pienses que lo hago para &eacute;l exactamente. &iexcl;Enti&eacute;ndelo! Estas intensa con ese cuentico del &laquo;ogro&raquo; esto y don Hugo aquello. &mdash;Magdalena encogi&oacute; sus hombros y burl&aacute;ndose de mi respuesta, me saco la lengua.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, cambiando de tema&hellip; &iquest;Ser&aacute; que llevo algo m&aacute;s veraniego por si nos rinde el trabajo y puedo salir por ah&iacute; a darme un &laquo;Rolling&raquo; y conocer algo de la ciudad? Me enamor&eacute; del vestido que vimos ayer. L&aacute;stima que no pueda comprarlo. &mdash;Le coment&eacute; a mi improvisada asesora de imagen, d&aacute;ndole un corto sorbo a mi trago y encendiendo un nuevo cigarrillo, fum&aacute;ndomelo en el balc&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Tesoro, por eso no te preocupes. La otra semana nos escapamos un momento y lo compramos. Puedo usar mi tarjeta de cr&eacute;dito y me lo cancelas el otro mes. &iquest;Qu&eacute; te parece? &mdash;Y pensando que el otro mes ya deber&iacute;a tener m&aacute;s dinero en mi cuenta, le dije que s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno no se diga m&aacute;s. &iexcl;Ehhh! Silvia, no te vayas a ofender coraz&oacute;n pero hay que hacer algo con esos vellos en tus brazos y en las piernas. Tambi&eacute;n oscurecer un poco el albor de tu piel. Mi prima administra un spa, de seguro que nos hace un buen descuento. Depilada total y una sesi&oacute;n de spray tanning para dejarte un color canela parejo. Y de pasada para m&iacute; tambi&eacute;n, que ya parezco una garza. &mdash;Mir&eacute; con asombro a Magdalena y me sonre&iacute; luego por sus ocurrencias. Aunque no voy a negar que me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n. Ser&iacute;a una bonita sorpresa para Rodrigo, verme tan&#8230; &iexcl;Diferente!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Otro trago amiga? &mdash;Y mir&eacute; la hora en mi smartphone pues deb&iacute;a salir para la casa de mi madre y quedarme all&iacute; el fin de semana con mis hijos. Ya anochec&iacute;a.<\/p>\n<p>Lo hab&iacute;a pensado muy bien en el transcurso de la ma&ntilde;ana. Rodrigo me hab&iacute;a ofendido bastante y alejarme de &eacute;l esos d&iacute;as, podr&iacute;a servirle para entrar en raz&oacute;n. No deb&iacute;a desconfiar de m&iacute; y menos a&uacute;n, pretender ufanarse de tenerme, como si yo para el solo fuera un mueble o una decoraci&oacute;n m&aacute;s en su vida. Le har&iacute;a ver lo importante que era yo para &eacute;l y sobre todo que aunque me gustara sentirme protegida entre sus brazos, yo era muy capaz de cuidarme sola, de hacerme valer como mujer. Que me echara en falta unos pocos d&iacute;as no le vendr&iacute;a mal.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del &uacute;ltimo sorbo, Magdalena me avis&oacute; que deb&iacute;a marchar a verse con su esposo y yo igual, reunirme con mis hijos. As&iacute; que la acompa&ntilde;&eacute; por el pasillo del piso hasta el elevador, quedando de hablarnos el siguiente lunes para ir de compras y visitar a su prima. Me cambi&eacute; de vestuario por algo m&aacute;s casual y en un malet&iacute;n mediano, tom&eacute; algo de ropa para mis hijos y para m&iacute;; sal&iacute; de mi hogar algo triste pero confiada en que esa peque&ntilde;a separaci&oacute;n seria ben&eacute;fica para los dos. &iexcl;Ilusa!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola madre! &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &iquest;Y los ni&ntilde;os? &mdash;Le pregunt&eacute; nada m&aacute;s al llegar a su casa.<\/p>\n<p>&mdash;Mi vida, estamos bien, gracias. Y los ni&ntilde;os en su alcoba jugando con Alonso. Ya sabes c&oacute;mo los consiente y les hace fiestas a todos sus juegos. &mdash;Me respondi&oacute;, d&aacute;ndome un fuerte abrazo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Voy entonces a saludarlos! &mdash;Le alcance a decir a mi madre pero ella me detuvo por el brazo, y mir&aacute;ndome fijamente me pregunt&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Silvia? &iquest;Pasa algo entre Rodrigo y t&uacute;? &mdash;Al parecer me puse p&aacute;lida pues mi madre pos&oacute; el dorso de su mano sobre mi frente y luego con las dos, me acarici&oacute; con ternura de madre, las mejillas.<\/p>\n<p>&mdash;No mam&aacute;, como se te ocurre. No pasa nada. Solo que &eacute;l trabaja ma&ntilde;ana todo el d&iacute;a y pues no quiero quedarme sola en el piso, as&iacute; que me auto invit&eacute; a pasar contigo y con Alonso, este fin de semana junto con los ni&ntilde;os. &iquest;Por qu&eacute; piensas eso? &mdash;Le termin&eacute; por preguntar.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, coraz&oacute;n que sabes que soy tu madre y te conozco bien. Adem&aacute;s&hellip; Rodrigo acaba de llamarme. A m&iacute;, y eso sabes bien que &eacute;l no lo hace. &mdash;Aquello no me lo esperaba. &iexcl;Para nada!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; quer&iacute;a acaso? &mdash;Le curiosee, demostr&aacute;ndole mi inocente desinter&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Pues saludar a los ni&ntilde;os antes de que se fueran a dormir. &iquest;Silvia? Cielo dime&hellip; &iquest;De cu&aacute;l viaje hablaba &eacute;l y que ni Alonso ni yo est&aacute;bamos enterados?<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! Imposible mentirle a mi mam&aacute;. As&iacute; que le cont&eacute; por encima, sin entrar en detalles de nuestro disgusto y que lo del viaje hab&iacute;a sido una excusa que por no avisarles con anticipaci&oacute;n, se me hab&iacute;a salido de las manos.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, ya entiendo. &mdash;Me dijo un poco intrigada mi mam&aacute;&ndash;. En fin, que alcance a decirle que s&iacute;, que hab&iacute;a un viaje y se me hab&iacute;a olvidado. Pero los ni&ntilde;os se pusieron felices de ir ma&ntilde;ana a piscina y adivina que dijo Alonso.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vamos a ir? &iquest;Es en serio? &mdash;Le pregunt&eacute; a mi madre, incr&eacute;dula de ver como aquella pantomima pensada por m&iacute; para darle un peque&ntilde;o escarmiento a mi Rodrigo, finalmente resultaba convirti&eacute;ndose en feliz realidad para mis peque&ntilde;os.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hey, hey! Un momento. &iquest;Y ustedes de donde se conocen? &mdash;Preguntaba casi a los gritos Martha, completamente sorprendida. Entre tanto yo, me acomodaba en medio de aquellas dos mujeres y me sonre&iacute;a divertido pensando a su vez, que este mundo era apenas un pa&ntilde;uelo.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, Martha&hellip; Somos conocidos de poco tiempo atr&aacute;s. &mdash;Le dije aquella noche muy cerca de su o&iacute;do para no elevar tanto mi voz.<\/p>\n<p>&mdash;Almudena tiene algo que me gustar&iacute;a poseer y yo tengo algo que ella desea cambiar. &mdash;Pero Martha retir&aacute;ndose un poco, primero me mir&oacute;, abriendo bastante sus hermosos ojos de miel y otro tanto su boca, para seguir con el mismo gesto, indagando con sus manos a Almudena que estaba ya m&aacute;s pegada a m&iacute;, para poder seguir nuestra conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Aguardientico?&ndash;. Les pregunt&eacute; a las dos y sin dejarlas responder, fui sirviendo hasta un poco por encima de la mitad, las dos copas. Necesitaba otras dos. Una para Eva cuando regresara y la otra, obviamente para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ya regreso! Voy al ba&ntilde;o. &mdash;Les avis&eacute;, aunque en realidad me acercar&iacute;a a la barra para buscar las dos copas y de paso mirar entre la multitud por donde andaba mi andaluza tabernera.<\/p>\n<p>La verdad termin&eacute; por darme una vuelta por el lugar, sufriendo pisotones y uno que otro empuj&oacute;n, sin resultado alguno. Finalmente me acerqu&eacute; hasta el pasillo que conduc&iacute;a hacia los ba&ntilde;os. Una fila de unas cuatro mujeres esperando su turno para ingresar y del otro lado solo un hombre algo ya bebido que apretaba sus manos entre las piernas, con cara de tener mucha urgencia. Esper&eacute; unos segundos y estaba ya por regresar a la mesa, pero tanto la puerta del ba&ntilde;o de mujeres como la de los hombres, se abrieron y de all&iacute; salieron de un lado, tres mujeres y del frente, un solo hombre. No estaba Eva entre esas pero al menos el borracho pudo entrar apurado a cumplir con sus apremiantes necesidades.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya si has tardado tesoro. &iexcl;Has debido tener el tanque lleno! Jajaja. &mdash;Esas palabras fueron el recibimiento por parte de Almudena, haci&eacute;ndome sentir apenado delante de Martha.<\/p>\n<p>&mdash;No seas as&iacute;, Almudena. Mira que hab&iacute;a mucha congesti&oacute;n de vejigas. &mdash;Oye Martha&hellip; &iquest;No ha regresado mi amiga?&ndash;. Le pregunt&eacute; un poco preocupado por la desaparici&oacute;n de mi andaluza amiga.<\/p>\n<p>&mdash;Por aqu&iacute; no ha vuelto a pasar Rodrigo. Estar&aacute; por ah&iacute; con otro grupo seguramente. &mdash;Me respondi&oacute; Martha, mientras beb&iacute;a un sorbo de su vaso con agua para pasar el ardor del trago de aguardiente.<\/p>\n<p>Yo saqu&eacute; de mi bolsillo el m&oacute;vil para llamar a Eva, pero timbr&oacute; y timbr&oacute; hasta que se fue al buz&oacute;n de mensajes. Finalic&eacute; la llamada, pensando en marcarle unos minutos m&aacute;s tarde. Cuando lo iba a guardar de nuevo dentro de mi pantal&oacute;n, recib&iacute; la notificaci&oacute;n de entrada de un mensaje. Y s&iacute;, era de ella. Me escribi&oacute; disculp&aacute;ndose por su repentina ausencia, pero me intrig&oacute; el leer las &uacute;ltimas ocho palabras. &laquo;Me han pedido que te deje en paz&raquo;. &iquest;Qui&eacute;n y por qu&eacute;? Nunca lo supe.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ohhh! interpel&oacute; Almudena. &mdash;&iquest;Est&aacute;n hablando de tu amiga? &iquest;Aquella hermosa rubia que es tu compa&ntilde;era de trabajo? Hummm, creo saber d&oacute;nde est&aacute; y tenlo por seguro que en estos momentos no podr&aacute; responder ninguna llamada, pues su boca y los dem&aacute;s orificios deben estar bastante colmados.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo as&iacute;? &mdash;Le pregunt&eacute;, seguramente con mis ojos desorbitados por aquella no solicitada revelaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilo Rocky, no te afanes por ella. Se encuentra en una sesi&oacute;n privada, ya sabes que le llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n, disfrutar un poco en la &laquo;habitaci&oacute;n del pecado&raquo;. Ella misma me llam&oacute; para solicitar que le ayudara con su novio. Un muchacho bastante mono, aunque eso s&iacute;, con aires de superioridad social pero de personalidad, algo retra&iacute;do. &iexcl;Carlos! creo recordar que es su nombre. &mdash;Bueno, pues all&aacute; ella con sus gustos. Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y no, no estaba hablando de ella Almudena. Preguntaba por otra, una Eva que podr&iacute;a ser de ayuda para Martha y para m&iacute;. Pero creo que no va a poder ser. &mdash;Y tanto Martha como Almudena, se miraron entre s&iacute;, sin entender a que me refer&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ustedes dos de que hablan. &iquest;Cu&aacute;l es la habitaci&oacute;n del pecado? Y&hellip; &iquest;C&oacute;mo as&iacute; que tu amiga Eva, era la soluci&oacute;n para ti y para m&iacute;? &mdash;Pregunt&oacute; Martha tom&aacute;ndome del antebrazo y acercando su rostro me interrog&oacute; con su chispeante mirada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio no sab&iacute;as nada de aquella habitaci&oacute;n? &mdash;Le dije a Martha y al ver su reacci&oacute;n, moviendo su cabeza de lado a lado, me gir&eacute; para observar a Almudena, quien con su maliciosa sonrisa, me confirmaba que su gran amiga no ten&iacute;a ni idea.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, vaya Almudena. &iquest;Guard&aacute;ndote secretos para con tu amiga del alma? &iexcl;Que tristeza! &mdash;Y luego de expresar socarronamente mi inquietud, Almudena se acomod&oacute; de tal manera que las cabezas de los tres terminaron casi unidas al igual que nuestros cuerpos, para escuchar con algo de dificultad por el rumbero ambiente, su respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;A ver Rocky, no es que sea un secreto, m&aacute;s bien pens&eacute;, que aqu&iacute; mi amiga por su obtusa y f&eacute;rrea educaci&oacute;n cat&oacute;lica, al conocer esos detalles de mi vida &iacute;ntima, todo ello podr&iacute;a poner en peligro nuestra amistad. &mdash;Y a continuaci&oacute;n, tom&aacute;ndole por las manos a Martha le dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Tesoro! Solo es una habitaci&oacute;n que adecu&eacute; hace alg&uacute;n tiempo, para mejorar las relaciones con mi esposo. Vamos mujer, que est&aacute;bamos estancados. &iexcl;Aburridos! Y decid&iacute; plantearme la posibilidad de poner un poco de picante a nuestras relaciones sexuales. Un poco de dominar y aceptar ser dominado. Intercambiar los roles, humillar al sometido, vencer sus orgullosos principios morales y otorgar el goce al que entregado por voluntad propia, necesitara un poco de sufrimiento para explotar de placer. &mdash;Martha prestaba mucha atenci&oacute;n a su amiga y sin darse cuenta, tom&oacute; mi mano y la apretaba con algo de fuerza.<\/p>\n<p>&mdash;Explorar el mundo del BDSM. &mdash;Continu&oacute; Almudena con su peculiar mon&oacute;logo&ndash;. Pero creo que si bien al principio lo del &laquo;Bondage&raquo; funcion&oacute;, luego mi marido no lo pudo soportar. Para muchas personas, este tipo de b&uacute;squeda del placer a trav&eacute;s de la sumisi&oacute;n y un poco de dolor, es una aberraci&oacute;n sexual y enfermedad mental, digna de ser proscrita y aquellos que la practican, deber&iacute;an ser enviados a la hoguera de la Santa Inquisici&oacute;n. Por eso, coraz&oacute;n, no te coment&eacute; nada. &mdash;Y Martha, m&aacute;s bien poco asombrada, extendiendo su cuerpo por delante del m&iacute;o, se abraz&oacute; con fuerza a su amiga y le obsequi&oacute; sendos besos en las mejillas de Almudena.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno chicas&hellip; &iexcl;Menos charla y m&aacute;s trabajo! Les dije yo. &mdash;Que hemos venido a pasarla bueno. Vamos a parrandear y festejar por este encuentro. &mdash;Y coloc&aacute;ndome en pie, tanto a Martha como a Almudena, les tend&iacute; mis manos, invit&aacute;ndolas a salir conmigo a la pista de baile.<\/p>\n<p>En esos momentos aquel tablado estaba casi al tope, sin embargo nos ubicamos en una esquina y los tres nos dejamos llevar por los ritmos de Don Omar y su pegajosa &laquo;Pobre Diabla&raquo;. Almudena, quien aquella noche vest&iacute;a un top negro tipo strapless y una falda amplia y larga de l&aacute;tex negro con broches plateados, se mov&iacute;a con facilidad y bastante sabrosura. Entre tanto Martha un poco m&aacute;s contenida, agitaba su cabeza y elevaba sus brazos, agit&aacute;ndolos de izquierda a derecha, eso s&iacute;, sin despegar casi sus pies de aquel piso de madera iluminada por los flashes de colores. Intentaba a su manera, cogernos el ritmo.<\/p>\n<p>Luego el Dj, tras hacer sonar un tema de Wisin &amp; Yandel, si no estoy mal &laquo;Rakata&raquo;, nos puso a parrandear con &laquo;Gasolina&raquo; de Daddy Yankee para con sutileza, ir bajando de a poco el sonido y por el otro canal, empezar a subir el volumen con la m&aacute;s suave y sentimental &laquo;Mis Ojos Lloran Por Ti&raquo; de Big Boy.<\/p>\n<p>Ya entrados en el calor de aquella rumba latina, los dos sudorosos y felizmente apartados de nuestras incomprensibles realidades, Martha con su mano sobre mi hombro, se acerc&oacute; a mi o&iacute;do para pedirme piedad e ir a descansar un poco de sus pies. Almudena por el contrario, consigui&oacute; que un joven admirador, paisano m&iacute;o por su inconfundible&hellip; &iexcl;Parce! &iquest;Ser&aacute; que puedo bailar con la cucha?, prosigui&oacute; sus agitar de caderas.<\/p>\n<p>Y yo, levantando mis hombros y sonriendo le respond&iacute; con mi cachaco parlamento&hellip; &iexcl;Ala mi rey! Si a mi compa&ntilde;era le apetece, no le veo inconveniente. Obviamente que la alegre Almudena, no desaprovech&oacute; la ocasi&oacute;n para seguir bailando con aquella nueva compa&ntilde;&iacute;a. Y en seguida me llev&eacute; de la mano a Martha hacia nuestra mesa. Llen&eacute; las tres copas con aguardiente, me tom&eacute; la m&iacute;a y ofrec&iacute; una a la esposa del jefe de mi esposa. Ella bebi&oacute; hasta la mitad, ya sin hacer mala cara, aunque dio un trago bastante largo al vaso con jugo de naranja que yo hab&iacute;a servido para m&iacute;. Ella feliz sonre&iacute;a, mientras de su bolso tomaba un paquete de pa&ntilde;uelos faciales para secar el sudor de su frente y con uno nuevo, acerc&aacute;ndose hacia m&iacute;, realizo la misma operaci&oacute;n en la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ohhh, Rodrigo, perd&oacute;name. Estoy tan oxidada, que sent&iacute; que me iba a desarmar ante tus pies. &iexcl;Jajaja! &mdash;Me dec&iacute;a Martha, sob&aacute;ndose uno de sus tobillos.<\/p>\n<p>&mdash;Ven aqu&iacute;, dame tus pies. &mdash;Le dije yo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; haces? &iexcl;No! &mdash;Dijo ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Que s&iacute;! Le respond&iacute; risue&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Que no Rodrigooo! &mdash;Y pataleaba como una ni&ntilde;a, pero ri&eacute;ndose a carcajadas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Claro que si Marthaaa! &mdash;Hasta que por fin gan&eacute; yo, tom&aacute;ndola por sus tobillos, la descalc&eacute; y acomodando su pierna derecha sobre mi muslo, pude dar un firme masaje a la planta de su pie, frotando con mi pulgar por debajo, haci&eacute;ndolo despacio de abajo hacia arriba, y por el empeine con mis otros dedos, lo acariciaba suavemente. Por supuesto en su tal&oacute;n tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mejor? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ufff! Pero qu&eacute; delicia. Mucho mejor. &iexcl;Ahora en este! &mdash;Y ella misma me ofreci&oacute; su pierna izquierda y una mirada de ni&ntilde;a mimada, acompa&ntilde;ada por el gesto aquel, de colocar su dedo &iacute;ndice en medio de su boca entre abierta. &iexcl;Aprovechada!<\/p>\n<p>&mdash;Oye&hellip; &iquest;Y t&uacute; amiga? Esta desaparecida. &iquest;Si estar&aacute; bien? &mdash;Me pregunt&oacute; Martha, aunque no la sent&iacute; angustiada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Si, preciosa! Ella est&aacute; bien, no te preocupes. Me abandon&oacute;, sencillamente. Es una l&aacute;stima coraz&oacute;n, porque yo pensaba hablar con ella y proponerle un trato. &mdash;Martha arque&oacute; sus cejas en se&ntilde;al de extra&ntilde;eza.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; te refieres exactamente? &mdash;Me indag&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip; Se me ocurri&oacute; que de pronto Eva, pudiera ser esa mujer que casualmente, tropezara en el camino de la vida con tu esposo y con algo de &laquo;ayuda monetaria&raquo;, se ocupara de hacer realidad tu idea, en vez de su aburrida secretaria. Me parece que Eva si es una mujer de armas tomar. Pero la apartaron muy r&aacute;pido de m&iacute;. &mdash;Martha comprendi&oacute; al instante mi idea y sirviendo una nueva ronda de bebidas para los dos, me pregunt&oacute; con el gesto de sus manos, tan abiertas como sus ojos, qu&eacute; hab&iacute;a pasado con ella.<\/p>\n<p>&mdash;Aparentemente, &ndash;le dije yo con tranquilidad&ndash; alguien se opuso a que estuviera conmigo esta noche y se la llevo de aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Aun con el pie de Martha en mis manos, lleg&oacute; extenuada Almudena y se acomod&oacute; pesadamente a mi lado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aguaaa, por favor!&#8230; &iexcl;Aguaaa! &mdash;Y agitaba sus manos abanic&aacute;ndose la cara.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eso te pasa por alocada! Recuerda que ya no somos unas jovencitas. &mdash;Le dijo Martha a su amiga, ofreci&eacute;ndole la botella de agua.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Viejo el carn&eacute; de identidad tesoro! Que aqu&iacute; donde me ves, tengo aun mucha vida por delante y bastante energ&iacute;a por ofrecer. &iexcl;Jajaja! Y obviamente por lo que veo, t&uacute; ya no das pie con bolas. &mdash;Le devolvi&oacute; Almudena, la amistosa ofensa y nos echamos a re&iacute;r los tres.<\/p>\n<p>Martha termin&oacute; con su trago de aguardiente y dio otro sorbo a mi vaso con jugo de naranja. Yo por mi parte de un solo envi&oacute;n, me tom&eacute; mi respectiva copa de aguardiente. Almudena por el contrario prefer&iacute;a seguir calmando su sed con la botella de agua. Y en el sonido ambiente, se fueron apagando los ritmos salseros para empezar con una tanda de vallenato. Yo mir&eacute; inmediatamente a Martha, calc&eacute; sus pies nuevamente y me dispuse a tomarla de su mano para llev&aacute;rmela hasta la pista de baile.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a hacer el oso Rodrigo. No se bailar esa m&uacute;sica. &mdash;No te preocupes preciosa, solo sigue mis pasos, afloja esa cintura y d&eacute;jate llevar.<\/p>\n<p>En principio, no acerqu&eacute; mi cuerpo al de ella, aunque tampoco la alej&eacute; mucho de m&iacute;. Coloqu&eacute; mi mano sobre su cadera e imprim&iacute; un suave movimiento para que diera dos pasos hacia un lado y luego con mi mano tomando la suya, le hice devolver un solo paso. Posteriormente la dirig&iacute; hacia el lado opuesto y repetimos la lecci&oacute;n, en sentido contrario. Cuando la canci&oacute;n iba por la mitad, sorpresivamente la hice girar despacio y de all&iacute; en adelante, decid&iacute; acercarme m&aacute;s. La fui atrayendo hacia mi pecho, colocando mi rostro pegado a su cara y mi brazo la fue rodeando por su cintura, sin esfuerzo, sin premura. Una vuelta m&aacute;s y ya sent&iacute;a la dureza de sus senos, disparando por los poros de mis axilas la presencia sexual de las feromonas y en mi verga, la r&iacute;gida presencia de mi virilidad al tener a aquella hermosa mujer tan pegadita a m&iacute;.<\/p>\n<p>Con plena seguridad y conciencia, Martha lo percibi&oacute;. Se apret&oacute; m&aacute;s a m&iacute; y ya los pasos largos hacia uno y otro lado se hicieron mucho m&aacute;s cortos, ni ella ni yo, nos quer&iacute;amos mover demasiado, aunque creo yo que los dos, quer&iacute;amos despegar nuestras mejillas, observarnos y concluir la mirada del deseo con un profundo beso. M&aacute;s no lo hicimos. Solo disfrut&aacute;bamos en c&oacute;mplice silencio, aquella tanda de vallenatos, muy abrazados, hasta que finalizando con aquella canci&oacute;n de Juan David Herrera y Miguel Morales, &laquo;Sirena Encantada&raquo;, el Dj en un progresivo crescendo, me meti&oacute; en problemas al hacer sonar el &laquo;Himno de la Feria de Manizales&raquo;, aquel pasodoble realmente hermoso, pero que yo no sab&iacute;a bailar.<\/p>\n<p>Y como por arte de magia, a nuestro lado se apareci&oacute; Almudena cual matadora experta en lidia de toros, empez&oacute; con su gracia a invitarme a bailar. Me negu&eacute; por supuesto, aduciendo estar cansado, y en vista de mi renuencia para danzar, tomo de la mano a Martha y de aquellas dos mujeres espa&ntilde;olas, desbordaron su gran sapiencia y estilo por aquella pista, las figuras aflamencadas, llenas de gran elegancia en sus pasos y en ellas dos, la mirada de una hacia la otra, brindando un soberbio espect&aacute;culo a los que all&iacute; est&aacute;bamos presentes. Ni que decir que al finalizar, mis dos acompa&ntilde;antes fueron muy aplaudidas. Se hizo un silencio mientras el Dj, micr&oacute;fono en mano, nos informaba que la administraci&oacute;n de aquella discoteca, esa noche le obsequiaba la cuenta completa a la mesa de aquellas dos esmeradas bailarinas. M&aacute;s v&iacute;tores y aplausos se escucharon. Yo, feliz por ellas y por mi billetera, las abrac&eacute; y a cada una sin pensarlo, les di un beso en sus bocas, para envidia de muchos, sobre todo de mi antioque&ntilde;o compatriota, que de igual manera, se acerc&oacute; hasta nosotros para felicitarlas.<\/p>\n<p>Pasaron varias horas, casi sin darnos cuenta, bailando a ratos, hablando de temas sin trascendencia otro tanto. Mir&eacute; mi reloj y vi que ya era muy de madrugada. Almudena nos dijo que se ten&iacute;a que ir a revisar que estuviera todo en orden en su casa con sus invitados, pero nos insisti&oacute;, a Martha y a m&iacute;, en ir a desayunar con ella. Martha tomo la vocer&iacute;a y sin consultarme, le dijo que all&aacute; estar&iacute;amos. Almudena parti&oacute; sola, sin la compa&ntilde;&iacute;a de su nuevo admirador, entre tanto Martha me dijo de ir al ba&ntilde;o y yo como buen caballero desconfiado la segu&iacute; con mi mirada hasta que se perdi&oacute; en el fondo del local.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Tengo hambre! &mdash;Le dije a Martha, mientras sal&iacute;amos del lugar, ayud&aacute;ndole a colocarse su blazer y por supuesto yo, mi cazadora de cuero. Porque si algo hay m&aacute;s peligroso que tomar sin moderaci&oacute;n, es el hecho de salir sin abrigarse bien a la calle y que el fr&iacute;o sereno, le pegu&eacute; a uno dos o tres vueltas y te deje nocaut.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;T&uacute; no? Le pregunt&eacute;. &mdash;Martha tambaleante, sin hablarme me indic&oacute; que tambi&eacute;n, aferr&aacute;ndose a mi brazo y reposando con ternura su cabeza sobre mi hombro.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a caminar por ah&iacute; a ver si pillamos algo abierto. Y los dos zigzagueantes, deambulamos unas pocas calles para dar en una esquina con un puesto de Hot Dogs que nos iluminaba el camino. &iexcl;Dos con todo, para llevar puestos por favor!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Tengo sed, coraz&oacute;n! &mdash;Rechist&oacute; de repente mi achispada acompa&ntilde;ante. Y convert&iacute; como doce euros en cena, desayuno y dos bebidas. Tambale&aacute;ndonos un poco, ella empe&ntilde;ada en ir hacia su izquierda y yo jal&aacute;ndola hacia mi derecha, casi de manera recta, hicimos una torcida diagonal cruz&aacute;ndonos de acera para en la del frente, conseguir una banca donde merendar con tranquilidad, pues tras una que otra mordida, rastros de papas fritas, cebolla, salsa de tomate, mayonesa y algo que parec&iacute;a haber sido alguna vez un huevito de codorniz, se esparc&iacute;an desde la punta respingada de su nariz, hasta un poco m&aacute;s all&aacute; de la boca de Martha, decorando su mejilla.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un colombiano muy loco y borracho. &mdash;Me dijo escupiendo migas de pan y papas como balas al hablar, al tiempo que notaba yo, chispear con gran intensidad, el caramelo de sus ojos.<\/p>\n<p>&mdash;Y t&uacute;, una ebria madrile&ntilde;a elegantemente sucia. &mdash;Le respond&iacute;, cuid&aacute;ndome de no torpedearle el rostro con alg&uacute;n trozo de pi&ntilde;a o de aquella salchicha alemana y brindar con Coca-Cola por nuestro primer amanecer.<\/p>\n<p>As&iacute; fue aquella alborada, que entre amorosos insultos y piropos consentidos, nos fuimos acercando, primero por el intenso frio de la madrugada sabatina y despu&eacute;s, con el resuelto inter&eacute;s de limpiar ella mi boca y por supuesto yo su nariz&hellip; &iexcl;Nos besamos como se besan dos enamorados! Borrachos s&iacute;, pero para nada hambrientos. Y caminando bien abrazados, un poco m&aacute;s repuestos y derechos, fuimos al parking por su coche.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Estoy cansada de mis pies! &mdash;Me dijo mimosa.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien preciosa, est&aacute; bien. Le respond&iacute;. &mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o dame paciencia y en el culo resistencia! Ven a ver, m&oacute;ntate en mi espalda y te llevo a caballito.<\/p>\n<p>Y Martha risue&ntilde;a, adorable como una adolescente en dia de Jean-Day, acomod&oacute; sus brazos cruz&aacute;ndolos alrededor de mi cuello y sus piernas rodeando mi cintura con firmeza; con pasos lentos y un poco inseguros, cargu&eacute; con su divertida inocencia sobre m&iacute; y dej&oacute; ella su ase&ntilde;orada elegancia, refundida por ah&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes c&oacute;mo llegar a casa de Almudena? &mdash;Bajando y subiendo mi cabeza, una, dos y tres veces seguidas, sin decirle nada, cerr&eacute; un instante mis ojos y solo sonre&iacute;.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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