{"id":30071,"date":"2021-06-25T08:00:25","date_gmt":"2021-06-25T08:00:25","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-25T08:00:25","modified_gmt":"2021-06-25T08:00:25","slug":"la-revancha-02-probando-a-las-hembras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-revancha-02-probando-a-las-hembras\/","title":{"rendered":"La revancha (02): Probando a las hembras"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30071\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A la ma&ntilde;ana siguiente,&nbsp; retozas en la cama, medio adormecida recuerdas la noche que hemos pasado, te encanta pensar en cuando limpi&eacute; tus heridas, cuando masaje&eacute; con aceite bals&aacute;mico cada cent&iacute;metro de tu cuerpo, acaricias tu piel empapada de m&iacute;, recuerdas mi boca besando y mordiendo tus pezones, mis manos jugando en tu entrepierna, solo por un instante el dolor de los latigazos de Nuria te record&oacute; tu condici&oacute;n de esclava, pero el placer que sent&iacute;as superaba cualquier sufrimiento. Golosa te enroscaste entre mis piernas, engullendo mi verga hasta el fondo de tu garganta, mientras yo acariciaba tus cabellos, eres mi perrita traviesa y marrana, pero ayer prefer&iacute; tus pechos, de rodillas sobre tu vientre empec&eacute; a mover mi verga entre tus tetas azotadas, y tu estruj&aacute;ndolas, la envolviste con ellas, te mov&iacute;as, gru&ntilde;&iacute;as, deslizabas tus ubres, mientras esperabas ansiosa mi corrida, levantas la cara, abres la boca, sacas la lengua, esperas, deseas este chorro blanco, espeso y caliente que ba&ntilde;a tus labios, moja tus mejillas, tu nariz, toda tu cara y tu cuello. Me miras sensual y caliente, relami&eacute;ndote, buscando con tu lengua, cualquier resto de mi placer, orgullosa y satisfecha de que siga eligi&eacute;ndote para desahogar mi placer en ti.<\/p>\n<p>Sigues retozando en la cama, no quieres levantarte, no quiere volver a la realidad, miras el reloj, son casi las 12, suspiras y sales de la habitaci&oacute;n, no encuentras ni tu ropa, ni tus sandalias, vienes desnuda al comedor, sentado en el sof&aacute; te sonri&oacute;, Nuria te saluda desde la cocina, nerviosa, sabes que algo te espera. Te digo que te pongas de rodillas, vamos a explicarte las condiciones de tu doma, antes te recuerdo que en cualquier momento, lugar o situaci&oacute;n siempre est&aacute; la palabra m&aacute;gica que si pronuncias 3 veces seguidas terminar&aacute; con todo, y te volver&aacute; a convertir en la discreta y atenta esposa que has sido durante estos a&ntilde;os. Nuria te dice que la digas, es importante que la recuerdes, t&uacute; con voz clara repites 3 veces la palabra &ldquo;vainilla&rdquo;. A partir de ahora si la vuelves a pronunciar, todo se termina, Asientes con la cabeza. Noto tus nervios, empiezas a sudar, mientras esperas inquieta nuestras condiciones.<\/p>\n<p>Primera condici&oacute;n; Excepto para ir a trabajar, siempre iras desnuda, vecinos, amigos, repartidores&hellip; ya se ir&aacute;n acostumbrando a verte en cueros. Tragas saliva y aceptas. Segunda; Dormir&aacute;s en el patio, junto a uno de los arboles donde hemos puesto una argolla, tendr&aacute;s unos dos metros de cuerda, pero no podr&aacute;s llegar ni a la casa, ni al cobertizo. Tercero, cada ma&ntilde;ana, antes de ir a la universidad, Nuria te lavar&aacute; con la manguera, un cubo de agua, y un par de estropajos, luego te dejara una toalla y la ropa y soltar&aacute; tu correa. Asientes con la cabeza, Cuarto, al salir del trabajo te esperar&eacute; yo, te llevare a hacer ejercicio, a endurecer tus patas y a recordarte que solo eres una potranca a medio domar. No te atreves ni a preguntar c&oacute;mo lo har&eacute;. Quinto, comer&aacute;s, mearas y cagaras siempre delante de nosotros una par de veces al d&iacute;a, pero si te portas bien, tal vez te dejemos roer los restos de nuestra comida. Habr&aacute; m&aacute;s normas, pero estas son las principales. Te decimos si quieres preguntar algo, y mirando al suelo nos pides si puedes correrte, sonri&oacute; y te pregunto &iquest;ahora? sonrojada mueves la cabeza diciendo que s&iacute;. El miedo, la humillaci&oacute;n, la verg&uuml;enza de imaginar lo que te espera, te han puesto tan caliente que eres incapaz de contenerte ni un minuto m&aacute;s. Nuria va a la cocina y te tira un pl&aacute;tano de tama&ntilde;o considerable, lo coges y lo metes en tu agujero, tus piernas se aferran a &eacute;l. Y entre gru&ntilde;idos y gemidos te corres como la perra que te encanta ser.<\/p>\n<p>Han pasado unos d&iacute;as, y poco a poco vas acostumbr&aacute;ndote a tu nueva vida. Son las dos de la ma&ntilde;ana, y estoy dando vueltas en la cama, Nuria se ha tra&iacute;do un amigo, la oigo berrear y jadear en su habitaci&oacute;n, sin duda su amigo la est&aacute; montando a conciencia, la ni&ntilde;a disfruta de valiente y le encanta que todos la oigamos, de pronto deja de gritar, solo ruidos guturales, sin duda ahora es su boca la que engulle el placer de una buena verga. Cada vez estoy m&aacute;s excitado, miro por la ventana y te veo dormir pl&aacute;cidamente sobre un trozo de hierba. Bajo hasta donde est&aacute;s y me agacho junto a ti, tienes la boca entreabierta, tu mano descansa en tu entrepierna, tus pechos se mueven al comp&aacute;s de t&uacute; respiraci&oacute;n y una sonrisa en tus labios me hace pensar en tus sue&ntilde;os oscuros y mojados. Empiezo a acariciar tus mejillas, gru&ntilde;es suavemente, te mueves, abres tus piernas, separas tus brazos, solo la correa de tu cuello te impide moverte m&aacute;s, lentamente voy acariciando tus pechos, noto como se endurecen tus pezones, tus manos entran dentro de ti, entreabres los ojos, me ves y sonr&iacute;es, abres la boca y suspiras, me tumbo sobre ti y paseo mi lengua por tus labios, sientes mi peso sobre tu cuerpo, abrazada a m&iacute;, sigues sin saber si soy real o es solo parte de tu sue&ntilde;o, suavemente me preguntas que pasa, y te digo que Nuria est&aacute; follando como una loca, y me apetece hacer lo mismo contigo, tus brazos me aprietan contra tu cuerpo, me suplicas que te folle, que te penetre, que te empale hasta el fondo de tu co&ntilde;o, te arqueas, levantas tu culo, mientras gimes al notar mi verga entrando lentamente dentro de ti, sigues movi&eacute;ndote, contorne&aacute;ndote, estrujando con tus m&uacute;sculos, mi verga mojada de ti. Tu boca busca la m&iacute;a, mientras empiezas a bailar al ritmo de mis golpes de ri&ntilde;&oacute;n, me encanta clav&aacute;rtela m&aacute;s y m&aacute;s, jadeas y clavas tus u&ntilde;as en mi espalda. Mis manos se aferran a tus nalgas. Beso tus pechos, muerdo tus pezones, nuestros movimientos acompasados cada vez se vuelven m&aacute;s r&aacute;pidos, m&aacute;s fuertes, m&aacute;s intensos, chillas, gritas, berreas de placer, Nuria sin duda ha salido a ti, el orgasmo nos llega al un&iacute;sono, un rio blanco, caliente y espeso, te llena y rebosa por tu co&ntilde;o, mojando tus muslos. Aferrada a m&iacute; no quieres dejarme, quieres sentirme en tu interior, quieres que siga anclado a ti, finalmente salgo de tu agujero, te agachas y engulles la verga, la limpias con tu lengua, con tus mejillas, me miras sucia y marrana, relami&eacute;ndote los labios, restregando una y otra vez tu rostro en mi verga, tu cara est&aacute; sucia y brillante, restos calientes y blancos que van resec&aacute;ndose en tu sonrisa, tu mano vuelve a tu co&ntilde;o, mojas tus dedos y te los llevas a la boca, sonr&iacute;es al notar mis manos acariciarte, entreabres los ojos, coqueta y traviesa te contorneas, te relames los labios, mueves tu nariz pecosa, este ha sido un regalo que no esperabas, te enroscas junto a m&iacute; cuerpo, me abrazas, yo juego con tus cabellos, acaricio tu cuello, tus mejillas, hasta que cansada y satisfecha te duermes, te doy un &uacute;ltimo beso y vuelvo a mi habitaci&oacute;n, donde mucho m&aacute;s relajado no tardo en dormirme.<\/p>\n<p>A&uacute;n es de noche, Nuria y su amigo te miran, enroscada en el suelo, un chorro reseco de semen bajando por tu pierna, tus dedos en la boca, roncas un poco, cosas de la edad, Nuria acerca la manguera a tu entrepierna, y Juan abre el grifo, al instante un chorro de agua helada entra en tu co&ntilde;o, te despiertas de golpe, gritas, intentas taparte, pero sabes que como cada ma&ntilde;ana, es la hora de asearte, has de ir a trabajar bien limpia, Juan se acerca, te mira y t&uacute; le sonr&iacute;es, deseando sin decirlo que vuelva pronto a tirarse a tu ni&ntilde;a, Nuria va restregando uno de los estropajos por tu culo, le tira el otro a Juan que empieza a limpiarte las tetas, Nuria te levanta una de las patas, para limpiar a fondo tus muslos y tu co&ntilde;o, gru&ntilde;es cuando el estropajo rasca tu vulva, Juan te limpia la cara, tus mejillas, tu nariz, agarra una de tus tetas para que no te caigas. Nuria mira el reloj, es hora de irse, te deja la toalla y la ropa y tras soltar tu correa, te da un beso en tu cara mojada y se va, sonr&iacute;es cuando les ves alejarse. Te secas, te pones la ropa y sales de casa, es hora de volver a ser la cartera eficiente del barrio, que todos los vecinos aprecian.<\/p>\n<p>Han pasado ya dos semanas, tu cuerpo se ha curtido mucho, tus pies desnudos ya corren sin problema por bosques y zarzales, tus patas se han fortalecido, y ya sabes moverte sin problemas empalada en tu culo y tu co&ntilde;o. Tu deseo sexual ha aumentado tanto que aunque me digan que te malcri&oacute;, cada d&iacute;a te follo una o dos veces por alguno de tus agujeros, me encanta correrme en tu boca, o gozarte por detr&aacute;s, y tu golosa y traviesa siempre pides m&aacute;s y siempre, siempre sabes c&oacute;mo conseguirlo. Nuria ya sabe azotarte, sin apenas esfuerzo consigue acertar de lleno y ver c&oacute;mo te retuerces y te meas de dolor. Y t&uacute;, satisfecha y caliente, no dejas de masturbarte siempre que te lo permitimos y tambi&eacute;n cuando no te vemos.<\/p>\n<p>Por otra parte, Yoha tambi&eacute;n nos ha contado que su madre ha mejorado mucho, corre durante kil&oacute;metros desnuda por el campo y tambi&eacute;n aguanta bien los castigos, y como est&aacute; sola, si se porta bien algunas noches le permite masturbarse ante ella con un consolador de castigo que le ha comprado.<\/p>\n<p>Hoy a la hora de cenar, te dejamos entrar en casa, pellizco tu culo, te encanta sentir mi mano en tus nalgas, y a m&iacute; me gusta verte as&iacute;, sumisa y excitada. Agarr&aacute;ndote de los pechos, te digo que Nuria tiene algo que decirnos. Te llevo hasta el comedor, all&iacute; te doblas en el suelo, para que pongamos nuestros pies sobre tu espalda, Nuria nos cuenta que este fin de semana, ella y Yoha han alquilado una casa de campo, donde terminaremos de planear el desaf&iacute;o de las dos mam&aacute;s. T&uacute; sin mirar, sonr&iacute;es, mientras Nuria mueve uno de sus pies dentro de tu culo, y yo dejo que leng&uuml;etees uno de los m&iacute;os. La semana se te hace eterna, seguimos con tu adiestramiento, d&iacute;a a d&iacute;a sigues mejorando, pero no sabes c&oacute;mo estar&aacute; Zuleia, quiz&aacute;s sigue siendo m&aacute;s fuerte y &aacute;gil que t&uacute;, quiz&aacute;s vuelva a dejarte en rid&iacute;culo, quiz&aacute;s, quiz&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>Por fin llega el viernes, el coche ya est&aacute; listo, te sientas en la parte de atr&aacute;s, te atas el cintur&oacute;n y no dejas de moverte, parlotear, re&iacute;r y mirar, est&aacute;s nerviosa, tensa, excitada, la calle se hace carretera y la carretera autopista, y tras algo m&aacute;s de una hora, salimos hacia carreteras estrechas y casi vac&iacute;as que nos llevan hasta nuestro destino. Una vez all&iacute;, vemos a Yoha sonriendo, a su lado, de rodillas, atada a un poste, azotada y penetrada con su consolador, esta su madre. Zuleia esboza una media sonrisa al vernos. Te sacamos del coche y a 4 patas dejamos que te acerques a ella, Yoha acaricia tu lomo, y te deja ir con tu amiga y rival, os abraz&aacute;is, os bes&aacute;is, quer&eacute;is contaros mil historias, y sobre todo quer&eacute;is hablar orgullosas de vuestras hijas y de esta revancha que os est&aacute;n regalando.<\/p>\n<p>Yoha nos ense&ntilde;a la casa, y tambi&eacute;n la sorpresa que tiene en el establo, cuatro de los sulkis que utilizamos hace 20 a&ntilde;os est&aacute;n restaurados parecen nuevos, pero son inconfundibles, el de color negro que llevaba Zuleia, el rojo que llevaste t&uacute;, y tambi&eacute;n otros dos, uno azul y otro verde de otras de las potrillas. Te acercas al tuyo, las ruedas separadas, la banqueta donde me sent&eacute; yo como jinete, las dos barras laterales de madera donde atamos tus mu&ntilde;ecas, y soldado bajo el asiento un hierro que llega hasta donde estabas t&uacute;, y justo all&iacute; atornillada, una barra met&aacute;lica vertical que no puedes dejar de acariciar, una barra que sirve para que la yegua sea penetrada hasta el fondo, y quede anclada al veh&iacute;culo sin posibilidad de desengancharse&hellip; Zuleia tambi&eacute;n mira el suyo, recuerda el l&aacute;tigo, los gritos, el dolor en las piernos, el miedo a aquella otra potrilla a la que apenas consegu&iacute;a sacar un par de metros de ventaja , hasta el &uacute;ltimo instante pens&oacute; que era una estrategia nuestra para avanzarla en la l&iacute;nea de meta, pero no, fue ella quien gano y tu quedaste segunda.<\/p>\n<p>Mientras charlamos, re&iacute;mos y planeamos algo para hoy, Yoha tiene una idea, probar a las mam&aacute;s, a ver si todav&iacute;a resisten un paseo en sulkie, a Nuria la idea le parece excelente, nuestra hija te pone entre las dos barras de madera, te coges a ellas, te separa las patas mientras yo voy poni&eacute;ndote los correajes, o&iacute;mos a Zuleia como gru&ntilde;e cuando la verga de hierro la penetra hasta el fondo de su co&ntilde;o, t&uacute; no tardas en seguirla, notas el acero helado llen&aacute;ndote por completo, haciendo tope dentro de ti, muevo el veh&iacute;culo y el anclaje met&aacute;lico que llevas dentro te hace gemir, te muerdes los labios. Oyes el clack de tus mu&ntilde;ecas encadenadas a las barras del carro, los consoladores con las colas de caballo, que de un golpe entramos hasta el fondo de vuestros culos, Tras apretar tu bozal, muerdes el cuero con todas tus fuerzas. Tambi&eacute;n Zuleia muerde el suyo, y tirando de vuestras correas, Nuria y Yoha os sacan al patio, mueven las riendas, y me dicen que os van a hacer correr un rato, seguramente volver&aacute;n de noche cerrada.<\/p>\n<p>Veo como os vais galopando a buen ritmo, ellas charlan y r&iacute;en, mientras Zuleia y t&uacute; empez&aacute;is a sudar. Entro en la casa y enciendo el monitor, all&iacute; puedo elegir entre las distintas c&aacute;maras que llevan los sulkis, distintas tomas me permiten ir mir&aacute;ndote, o ver a Zuleia, tu cara, tus pechos, el culo, incluso el camino por donde vais. Yoha comenta que de momento van a ser unos 10 kil&oacute;metros, un par de camino recto, y luego subir y bajar una colina. Te veo demasiado tensa, te est&aacute;s agotando por seguir el ritmo de tu rival, has de aflojar un poco, llamo a Nuria, que tira de tus correas para que frenes, tu no quieres ceder ni un metro, y ha de azotarte el lomo un par de veces para que la obedezcas, enfadada ves como Zuleia coge ventaja, pero hoy no es ninguna carrera, es tan solo un primer contacto, y tras un rato trotando, gir&aacute;is a la derecha entrando en un bosque, empez&aacute;is a avanzar entre zarzales y &aacute;rboles por una zona sin caminos, Yoha azota el lomo de su yegua para que corra m&aacute;s, y Nuria tambi&eacute;n te hace galopar, ambas vais subiendo como pod&eacute;is por este sotobosque, zarzas y ortigas se clavan en vuestras patas, en los pies, la subida cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil, de pie tanto Nuria como Yoha siguen azot&aacute;ndoos, me gusta mirar la cara felina de Zuleia , sigue siendo hermosa y apetecible, ojos intensos, mejillas redondeadas, sus dientes blancos contrastan con el negro de su piel, jadea y babea mojando sus pechos que se mueven sin cesar al ritmo que marca el l&aacute;tigo de su due&ntilde;a. Est&aacute;s a punto de caer, pero consigues seguir, Zuleia queda encastada entre dos &aacute;rboles, y a latigazos, su hija la hace maniobrar para poder continuar, t&uacute; la avanzas, y Yoha enfadada una y otra vez la azota, yo le digo a Nuria que no te golpee demasiado, ya llegar&aacute; el momento. Empiezo a creer en tu victoria, Zuleia quiz&aacute; es mejor que t&uacute;, pero Nuria es mejor jinete que Yoha.<\/p>\n<p>Finalmente lleg&aacute;is a un peque&ntilde;o descanso, all&iacute; las dos chicas tensan el freno y el carro se para en seco, jadeando y agotadas, babeando y gimiendo qued&aacute;is en pie, atadas y azotadas, sudando y empezando a sentir en vuestra piel los primeros mosquitos de la noche. El tiempo pasa, y apenas si hay luz, pero vuestras hijas no tienen prisa, se toman un par de cervezas que llevaban en una nevera port&aacute;til, charlan, r&iacute;en, vosotras las mir&aacute;is sedientas, con la boca reseca como un estropajo, doloridas y picoteadas por decenas de insectos. No dej&aacute;is de mirarlas, ya de noche suben a los sulkis es hora de volver&hellip; Por el m&oacute;vil, le digo a Nuria que te ponga delante, quiero que pong&aacute;is nerviosa a tu rival, notas el l&aacute;tigo golpear con fuerza tu lomo, mientras Nuria te grita que te pongas en cabeza, te lanzas hacia abajo, las zarzas se clavan en tus patas, se pegan a tus muslos, los carros chocan, se golpean, finalmente consigues ponerte delante, Nuria sigue azot&aacute;ndote, le encanta hacerlo, y a ti te estimulan su l&aacute;tigo en tu piel. Entre bufidos sigues bajando, Zuleia no se rinde, de pie Yoha tambi&eacute;n la castiga, pero consigues mantener la primera posici&oacute;n hasta llegar abajo, tus piernas sangran llenas de cortes y ara&ntilde;azos, tu lomo tambi&eacute;n est&aacute; te&ntilde;ido del rojo del l&aacute;tigo, en un momento de desfallecimiento, Zuleia te avanza, tambi&eacute;n ella est&aacute; muy castigada, pero sus patas se clavan en el suelo y Yoha sigue haci&eacute;ndola correr. Le digo a Nuria que te golpee m&aacute;s, no debes perder la estela de tu rival, clavas tus dientes en el bozal de cuero, y tus patas doloridas avanzan entre bufidos y gru&ntilde;idos, finalmente te pones al lado de Zuleia, las dos respir&aacute;is agitadamente, mientras Yoha y Nuria no dejan de azotaros, de insultaros, de chillar. Apenas si quedan doscientos metros, y ninguna de las dos piensa ceder, pr&aacute;cticamente al un&iacute;sono cruz&aacute;is la meta. Un fuerte tir&oacute;n de tus riendas, te hace parar, tus patas te fallan y caes de rodillas, el hierro se clava a&uacute;n m&aacute;s en tu co&ntilde;o, gritas mientras te encorvas en tu dolor, hilos de sangre se dibujan en tu lomo, en tus piernas, por todo tu cuerpo, como puedes giras la cara, tambi&eacute;n Zuleia est&aacute; agotada, de rodillas como t&uacute;, gimotea y suda entre mocos y l&aacute;grimas. Yoha y Nuria est&aacute;n content&iacute;simas, excitadas, con un subid&oacute;n de adrenalina que las hace desear ya que llegue el d&iacute;a de la carrera. Est&aacute;n orgullosas de vosotras, Nuria se acerca a ti, te limpia la cara y te besa satisfecha, mientras Yoha tambi&eacute;n acaricia a su madre. Os merec&eacute;is un premio, y es Yoha quien sugiere que tras lavaros, hoy de manera excepcional cenareis con nosotros.<\/p>\n<p>Apenas si pod&eacute;is contestar, est&aacute;is exhaustas, vencidas, t&uacute; en tu dolor comprendes la importancia de tu adiestramiento, y de todo lo que a&uacute;n te falta por fortalecer. Tras quitarte el arn&eacute;s, entre Nuria y yo, te sacamos del sulky, se oye un plop cuando la barra de hierro sale de tu interior, luego te quito el bozal, con la boca abierta escupes y babeas sin cesar, caes al suelo, Tampoco Zuleia consigue aguantar el equilibrio, te cojo tu brazo y medio andando, medio arrastr&aacute;ndote llegas al establo, A tu lado Zuleia est&aacute; a 4 patas, respirando agitadamente, buscando el aire que le falta. El chorro de agua helada os hace reaccionar, y entre temblores os levant&aacute;is, Yoha ordena que pong&aacute;is las manos en la cabeza y separ&eacute;is las patas, entre l&aacute;grimas lo haces, dolorida y temblorosa dejas que Nuria vaya limpiando con alcohol todo tu cuerpo, o&iacute;mos como grita Zuleia, tambi&eacute;n a ella le est&aacute;n desinfectando las heridas.<\/p>\n<p>Finalmente con suavidad os van secando, poco a poco recuper&aacute;is algo de aliento, solo el consolador con vuestra cola os recuerda lo que sois, potrancas adiestradas para correr. Hacia las diez de la noche ya entramos en casa, te sientas en una de las sillas intentando girar un poco el culo para que no se te clave a&uacute;n m&aacute;s el consolador que llevas ensartado en &eacute;l, junto a ti estamos Nuria y yo, delante Yoha y su hembra. La conversaci&oacute;n se anima con la carrera, las chicas hablan de lo mucho que han disfrutado, de la emoci&oacute;n de cada instante, y vosotras t&iacute;midamente, tambi&eacute;n empez&aacute;is a hablar, cuentas como te dol&iacute;an los pies, Zuleia habla de un zarzal que ha arrancado de cuajo cuando se le ha enroscado en una pierna, os traigo la cena, unas hermosas tortillas de patatas, hace semanas que no comes nada parecido, y por la cara de Zuleia veo que ella tampoco. Acaricias a Nuria que te devuelve el arrumaco, luego miras a Zuleia y le dice que es la hora, vuestras hijas no entienden nada, pero las dos ten&eacute;is algo preparado, se os ve contentas, felices, excitadas, ten&eacute;is un regalo para vuestras ni&ntilde;as, ped&iacute;s permiso para levantaros y corr&eacute;is como colegialas a la habitaci&oacute;n de al lado, justo donde os he dicho que he guardado vuestros paquetes, empez&aacute;is a rebuscar y al instante volv&eacute;is. Yoha y Nuria est&aacute;n intrigadas, Zuleia y t&uacute; os arrodillais ante ellas, y bajando la cabeza, levant&aacute;is los brazos d&aacute;ndoles a cada una, su cajita de madera. Al abrirlos ven que son dos hierros con sus iniciales Y y N. Miras a los ojos de tu ni&ntilde;a, y le suplicas que antes de la carrera, te marque a fuego en la nalga izquierda, quieres ser suya como lo eres m&iacute;a, quieres entregarle tu dolor y tu placer, y lucir con orgullo las marcas de sumisi&oacute;n de tu amo y tu due&ntilde;a, unidas en la carne quemada de tu culo. Zuleia con l&aacute;grimas en los ojos, emocionada tambi&eacute;n implora a Yoha que la marque como a una res, que la haga sentir suya, que aquel hierro al rojo vivo, quede eternamente dibujado en su nalga, como prueba de sumisi&oacute;n y entrega, a ella no la marco nunca su due&ntilde;o, le dijo que no se lo hab&iacute;a ganado, y ahora, como entonces, lo desea con todo su coraz&oacute;n<\/p>\n<p>Yoha y Nuria, se miran emocionadas, no saben que decir, os ayudan a levantaros, las abraz&aacute;is y bes&aacute;is una y otra vez, con todo el amor y el cari&ntilde;o que solo una madre y una hija son capaces de sentir. Abrazada a Nuria, me miras, con l&aacute;grimas en los ojos, sonr&iacute;es, mientras ella te llena de caricias y besos, y tu mueves satisfecha tu cola.<\/p>\n<p>Tras un rato de sentimientos a flor de piel, es Zuleia quien pregunta si cenamos o no, y entre las risas de todos, repartimos ya los trozos de tortilla. La velada se va animando, risas, bromas, tan solo vuestra desnudez, las marcas de los distintos castigos y la cola que aun llev&aacute;is ensartada en el culo, os recuerdan vuestra condici&oacute;n.<\/p>\n<p>Tras comer, llega la hora del postre, un buen helado con que refrescar el calor de esta noche de junio. Es Yoha quien trae una peque&ntilde;a nevera con media docena de cucuruchos de chocolate y nata, acerca uno a la cara de Zuleia, ella va buscando con su boca el helado, tambi&eacute;n Nuria juega contigo, te embadurna las mejillas, t&uacute; tambi&eacute;n buscas con tu lengua aquel manjar frio y sabroso. Yo cojo otro y me acerco por detr&aacute;s a Zuleia, Yoha la distrae restreg&aacute;ndole el helado por su nariz, y yo levant&aacute;ndole la cola, se lo pongo entre las nalgas, da un respingo y se gira sorprendida, al verme sonr&iacute;e orgullosa y satisfecha de que me haya apetecido jugar con ella, me fijo en sus pechos de aureolas oscuras y pezones negros como el carb&oacute;n, mojados con restos de helado, agarrando una de sus tetas, voy sorbiendo de sus aureolas, de sus pezones, ella inclina sus hombros hacia atr&aacute;s, le gusta ser besada, lamida, sentirse hembra y mujer. Noto tus labios restreg&aacute;ndose en mis piernas, no quieres que juegue con tu rival, te aferras a mis piernas y con la boca abierta buscas mi verga, Zuleia sigue contorne&aacute;ndose, sigue ofreci&eacute;ndome sus pechos, su cara mojada de helado, separa sus piernas, se mueve, se acaricia su entrepierna, le gusta que la toquen, que la magreen, lleva demasiado tiempo sin que nadie la trate como a ella le gusta, desde que la abandono su due&ntilde;o hace ya casi 20 a&ntilde;os, ha tenido marido, amantes, amigos, pero ning&uacute;n amo que supiera hacerla sufrir y gozar. T&uacute; la empujas, ella te gru&ntilde;e, con tu hocico te aferras a mi verga, os doy un par de bofetadas a cada una y os hago levantar a las dos, ten&eacute;is una lecci&oacute;n que aprender y os la voy a ense&ntilde;ar, primero vamos a calmar vuestro instinto, os quito los consoladores y os hago poner a 4 patas con el culo bien levantado, nerviosas esper&aacute;is vuestro castigo.<\/p>\n<p>No tardo en volver, traigo otra caja de helados, unos twisters extra largos, te abro la boca y uno lo meto hasta el fondo de tu garganta, otro lo encasto en tu culo hasta que queda bien ensartado, y el tercero, lo meto en tu co&ntilde;o hasta que golpea el fondo de tu agujero, a Zuleia le hago lo mismo, y os digo que esta noche follare con la que con consiga deshacerlos antes. Tiemblas de frio y miedo, tambi&eacute;n veo los temblores de Zuleia, los helados que siguen deshaci&eacute;ndose lentamente, un reguero baja por vuestras patas, mientras otro gotea por la comisura de vuestros labios, goteando en el suelo, tens&aacute;is vuestros m&uacute;sculos, apret&aacute;is las nalgas, quer&eacute;is que se deshagan, quer&eacute;is ganar. El de tu co&ntilde;o esta medio salido y el de Zuleia tambi&eacute;n empieza a asomar, as&iacute; que les digo a Nuria y Yoha que os ayuden, notas la mano de tu hija meti&eacute;ndolo otra vez hasta el fondo, Yoha tambi&eacute;n lo mueve, para que se deshaga antes, las dos van movi&eacute;ndolos, entr&aacute;ndolos y sac&aacute;ndolos, no puedes m&aacute;s, te fallan las piernas y caes al suelo, escupiendo el que tienes en la boca, Nuria clava sus u&ntilde;as en tu pez&oacute;n y te vuelve a levantar, entra otra vez helados medio desechos en tus agujeros, Zuleia intenta resistir pero al final tambi&eacute;n ella desfallece, recibe un trato parecido al tuyo, por parte de Yoha. Los minutos se os hacen eternos, al final Zuleia escupe el de boca, solo queda el palo totalmente limpio, t&uacute; al poco tambi&eacute;n dejas caer el palo del de tu boca, el segundo en deshacerse es el de tu culo, al instante tambi&eacute;n Zuleia deja caer el suyo. Nuria y Yoha os hacen girar, tumbadas de culo, sobre el charco de helado que hab&eacute;is dejado, van estrujando vuestro vientre, mientras vosotras intent&aacute;is comprimirlos con vuestros m&uacute;sculos m&aacute;s &iacute;ntimos. Yoha da un grito de alegr&iacute;a y al instante saca el palo totalmente limpio.<\/p>\n<p>En un &uacute;ltimo intento Nuria saca de un tir&oacute;n el de tu co&ntilde;o, pero a&uacute;n queda un buen pedazo de helado por deshacer. Te tapas los ojos, lloras, suplicas, no te importa la dureza de mis castigos, ni la humillaci&oacute;n de que te oigan rogarme que te folle mientras te exhibes abierta de patas y rebozada en helado, pero no soportas que tambi&eacute;n ahora Zuleia te haya vencido y que esta noche, sea ella, la hembra que con quien voy a compartir mi placer.<\/p>\n<p>Tras unos instantes, recuperas la compostura, te pones a 4 patas junto a tu rival, os sacamos a la calle, separ&aacute;is al m&aacute;ximo vuestras piernas, y al instante un chorro de agua helada empieza a limpiar vuestras patas, vuestros agujeros, Nuria levanta una de tus piernas, para limpiar bien cada rinc&oacute;n de tu culo y tu co&ntilde;o, Yoha hace lo mismo con Zuleia, ella con la boca abierta, deja que su hija vaya limpiando sus labios, su lengua, su cara. Una vez limpias, notas una de mis manos agarrando tus cabellos, con la otra cojo el pelo rizado de Zuleia y tirando con fuerza, os llevo a las dos hacia el interior de la casa.<\/p>\n<p>(Continuar&aacute;&hellip;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 A la ma&ntilde;ana siguiente,&nbsp; retozas en la cama, medio adormecida recuerdas la noche que hemos pasado, te encanta pensar en cuando limpi&eacute; tus heridas, cuando masaje&eacute; con aceite bals&aacute;mico cada cent&iacute;metro de tu cuerpo, acaricias tu piel empapada de m&iacute;, recuerdas mi boca besando y mordiendo tus pezones, mis manos jugando en tu entrepierna, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18614,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30071","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sadomaso"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30071","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18614"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30071"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30071\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30071"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30071"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30071"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}