{"id":30081,"date":"2021-06-25T22:00:00","date_gmt":"2021-06-25T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-25T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-25T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimoseptima-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimoseptima-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Decimos\u00e9ptima Parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30081\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Una vez que dej&eacute; dormidos a mis hijos, baj&eacute; para conversar un poco con mi madre y ponerme al tanto de las noticias familiares.&nbsp; Mis hermanos, cada uno de ellos tan lejanos en diversos pa&iacute;ses, mis t&iacute;as y sus problemas con la crianza de mis primos y primas, todo ello me serv&iacute;a para evitar pensar en que estar&iacute;a sucediendo con mi esposo. Pero no, por momentos me evad&iacute;a mentalmente de aquella conversaci&oacute;n para pensar en Rodrigo.<\/p>\n<p>Usualmente los viernes en la noche, m&aacute;s o menos cada quince d&iacute;as, sal&iacute;amos los dos a pasear por la ciudad para conocerla m&aacute;s y recorrer lugares nuevos, entre ellos alg&uacute;n centro comercial; ir a cine, cenar por ah&iacute;, terminando en el bar hablando con Albert, la verdad muy poco o con Lara, mucho m&aacute;s. Bebiendo cerveza y escuchando la m&uacute;sica rock que a Rodrigo le encantaba. Algunas, unas pocas en espa&ntilde;ol hab&iacute;an que a m&iacute; tambi&eacute;n me gustaban. Por mis venas corr&iacute;an m&aacute;s los tangos, la m&uacute;sica de arrabal, los boleros y los vallenatos, al igual que la salsa para bailar. Y nost&aacute;lgica como estaba esa noche, las canciones de Leonardo Favio, &iexcl;todas! o algunas de Leo Dan, Myriam Hern&aacute;ndez y obviamente Pimpinela.<\/p>\n<p>Con seguridad mi solitario esposo estar&iacute;a en aquel lugar. No le gustaba mucho beber solo, tal vez dos o tres botellas de cerveza y a nuestro piso ir&iacute;a a parar, para ponerse c&oacute;modo frente al televisor y mirar alguna pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n. As&iacute; que en la sala de estar, acompa&ntilde;ada por mi madre y Alonso, no me preocup&eacute; en llamarlo. Tampoco tuve alg&uacute;n mensaje de &eacute;l para saber de mi o hacerme alg&uacute;n reclamo, mucho menos para pedirme perd&oacute;n.<\/p>\n<p>Tomamos unos aguardientes con mi mam&aacute;, Alonso un poco de escoc&eacute;s con dos cubitos de hielo y una breve serenata ofrecida por mi madre, acompa&ntilde;ada por los agudos sonidos de su tiple, entonando boleros, bambucos y pasillos, muchas canciones aprendidas de mi abuela. De mi jefe no supe nada, mucho mejor para m&iacute; y as&iacute;, casi a media noche, nos retiramos para dormir.<\/p>\n<p>Despert&eacute; muy temprano, ya el reloj biol&oacute;gico de madre acostumbrada a madrugar a diario, me sac&oacute; pronto de la cama. Despu&eacute;s de ducharme y revisar que mis ni&ntilde;os dorm&iacute;an aun profundamente, baj&eacute; al primer piso para ayudar a mi madre con el desayuno. Antes de servirlo me prepar&eacute; un cargado caf&eacute;. Recog&iacute; mi tel&eacute;fono un tanto emocionada, por si hubieran enviado alg&uacute;n mensaje. Por parte de mi esposo ninguno a&uacute;n, mis amigas menos y de mi jefe solo uno, avisando que a las ocho de la ma&ntilde;ana ya estar&iacute;a en el aeropuerto para encontrarse con su familia y que las reuniones hab&iacute;an sido todo un &eacute;xito. Mir&eacute; por instinto la hora en la pantalla, diez minutos faltaban para su hora de llegada.<\/p>\n<p>Lo apagu&eacute; sin responderle, sintiendo cierta melancol&iacute;a por la carencia de inter&eacute;s de Rodrigo por saber c&oacute;mo me encontraba esa ma&ntilde;ana. &iquest;Y si lo llamaba y me disculpaba? No, no pod&iacute;a dar mi brazo a torcer tan f&aacute;cilmente. &iexcl;M&aacute;s tarde! pens&eacute; y me ocup&eacute; en otros quehaceres m&aacute;s urgentes, como alistar la ropa de mis hijos para el viaje, despertarlos y ba&ntilde;arlos, vestirlos y luchar con ellos para que desayunaran bien, sin dejarles ensuciar.<\/p>\n<p>Me acomod&eacute; con los ni&ntilde;os en la parte de atr&aacute;s de la camioneta de Alonso y el trayecto hasta aquel lugar desconocido por m&iacute;, se me hizo corto entre canciones infantiles, risas y la alegr&iacute;a desbordada en mis ni&ntilde;os por pasar aquel d&iacute;a en la piscina. La poblaci&oacute;n era realmente hermosa, Alonso nos dio un breve recorrido por algunas de sus calles, mostr&aacute;ndonos las c&eacute;ntricas casas antiguas, una estaci&oacute;n de trenes y luego tomando por una v&iacute;a, en pocos minutos llegamos a un parking, para despu&eacute;s de cargar con nuestras bolsas, maletines y los ni&ntilde;os tomados de la mano, entrar a un parque enorme, rodeado de inmensos &aacute;rboles y unas piscinas con agua cristalina. Extendimos varias toallas sobre el prado, al amparo de la sombra que ofrec&iacute;a un alto pino y recorrer descalza un tramo de grama, en persecuci&oacute;n de mis dos hijos que entusiasmados por aquel paseo, no quer&iacute;an perder tiempo en entrar al agua.<\/p>\n<p>Acompa&ntilde;ada de mi madre nos dirigimos con los ni&ntilde;os hacia los vestuarios. Como no lo ten&iacute;a previsto, sin tener ning&uacute;n ba&ntilde;ador a mano, la labor de cuidarlos recay&oacute; en mi mam&aacute;. Alonso fue el encargado de ir a comprar algo para picar y beber. Entre tanto yo, tomaba videos y fotograf&iacute;as de mi madre jugando en la piscina con sus nietos, para ir public&aacute;ndolos en mis redes sociales. Un ma&ntilde;ana casi totalmente azul, rayos c&aacute;lidos de sol, aire puro y fresco y en m&iacute;, la sensaci&oacute;n de vac&iacute;o en el pecho, nost&aacute;lgica por la ausencia del padre de mis hijos, de mi amado esposo.&nbsp;<\/p>\n<p>Por lo tanto antes del mediod&iacute;a tir&eacute; mi orgullo junto a la colilla de mi consumido cigarrillo en un contenedor para basuras en las afueras del parque, cerca de la entrada principal. Quer&iacute;a hablar con mi esposo, necesitaba saber si estaba bien y si hab&iacute;a desayunado. Deseaba mostrarle el progreso de nuestra hija en la nataci&oacute;n y las carcajadas de nuestro peque&ntilde;o terremoto al salpicar con sus manitas, el rostro de mi madre.<\/p>\n<p>As&iacute; que acerc&aacute;ndome hasta el borde de la piscina, realic&eacute; una videollamada para que Rodrigo pudiera observar a nuestros hijos jugar con su abuela. El tono de llamada se repiti&oacute; varias veces, mi esposo no tom&oacute; la llamada. Tal vez, imagin&eacute; para m&iacute;, al estar trabajando y algo ocupado, no me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos ya! A despertar par de tortolitos que est&aacute; servido el desayuno.<\/p>\n<p>Abr&iacute; de a pocos mis ojos, reaccionando al escuchar aquella voz que entre sue&ntilde;os hab&iacute;a escuchado con m&oacute;dica claridad. El sonido deslizante de unas persianas permitiendo a los rayos solares de esa ma&ntilde;ana atravesar el cristal de la ventana, me hizo caer en cuenta de la realidad. Pero la claridad en aquella habitaci&oacute;n de blancas paredes con una Marilyn Monroe de variados colores decorando una de ellas, me fastidiaba. Recuerdo que al intentar mover mi brazo izquierdo para acomodarme mejor contra el respaldo de la cama, caus&oacute; que repentinamente abriera mis ojos sorprendido, al advertir la raz&oacute;n de aquella inmovilidad.<\/p>\n<p>La cabeza de Martha lo aprisionaba. All&iacute; estaba junto a m&iacute; en aquella cama, ofreci&eacute;ndome la visi&oacute;n de la mitad de su desnuda espalda, el resto estaba cubierto por una s&aacute;bana encimera de brillante seda plateada. Y Yo, tambi&eacute;n con mi torso desnudo, solo atin&eacute; en aquel momento a girar mi cuello y observar de pie a mi derecha junto a la cama a una sonriente Almudena, envuelta en una corta bata negra y una toalla anudada alrededor de su cabeza. &iexcl;Mierda! &iquest;Qu&eacute; carajos hab&iacute;amos hecho? Se me hab&iacute;a borrado el casette.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as coraz&oacute;n. &iexcl;Jajaja! &iquest;Siempre te despiertas con esa cara de cachorrito asustado? &mdash;Me pregunt&oacute; sonriendo y acariciando con su mano mi frente.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Almudena, buenos d&iacute;as. Lo siento mucho, pero creo que parte de la pel&iacute;cula la olvid&eacute;. No me digas que yo con&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No Rocky, eso no pas&oacute;. Al menos mientras los desvest&iacute; y les ayud&eacute; a recostarse, nada de lo que piensas sucedi&oacute;. &iexcl;Jejeje! Es que ustedes dos llegaron a mi casa muy tomados. Apenas si pod&iacute;as sostener en pie a mi amiga. Y como Martha insisti&oacute; por seguir la fiesta en la sala, pues nada, que entre bailar y cantar, mezclaron vodka y luego destapaste una botella de Havana Club. Pues lo l&oacute;gico es que sucediera lo que termin&oacute; por pasar.<\/p>\n<p>Yo de eso nada recordaba y me dol&iacute;a la cabeza, la sent&iacute;a a punto de estallar. Martha se gir&oacute; y tambi&eacute;n con claras se&ntilde;ales de jaqueca se tom&oacute; con las dos manos su cabeza, abri&oacute; un poco los ojos y tambi&eacute;n reaccion&oacute; sorprendida de verse all&iacute; en esa cama junto a m&iacute;. Me mir&oacute; sonri&oacute;, luego se mir&oacute; y palideci&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ohhh no! Rodrigo no me digas que t&uacute; y yo hicimos&hellip; &mdash;Y de nuevo las risas de Almudena se escucharon como apocal&iacute;pticas trompetas, retumbando en mi congestionada cabeza, interrumpiendo las palabras de una asustada Martha.<\/p>\n<p>&mdash;A ver par de borrachines, &ndash;contin&uacute;o Almudena aclarando los detalles perdidos&ndash; que ustedes no han hecho nada, bueno tan solo roncar. &iquest;No recuerdan nada? &mdash;Y dirigi&eacute;ndose hasta el otro costado de la cama, le dijo acarici&aacute;ndola de la misma forma que lo hab&iacute;a hecho conmigo&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Martha, mujer. &iexcl;Que te has bebido hasta el agua de los floreros! Casi, casi hasta perder la conciencia. Bueno, eso fue antes de lanzar encima de Rocky todo lo que hab&iacute;as comido y bebido, para luego si caerte de rodillas sobre tu propio vomito. Pero tranquila cari&ntilde;o, ya se est&aacute;n encargando de limpiar el estropicio. Y si se preguntan porque est&aacute;n aqu&iacute; juntos, pues es que no te quer&iacute;as despegar de tu&hellip; &iexcl;Hummm! &iquest;C&oacute;mo es que le dec&iacute;as esta madrugada a Rocky? Ahhh, s&iacute;. &iexcl;Mi caballero sin armadura! Tan divina. &mdash;&iexcl;Ahhh carajo! Yo no recordaba ni una pizca de esos acontecimientos.<\/p>\n<p>&mdash;Sus ropas ya las est&aacute;n lavando. &iexcl;Ahora vamos, a la ducha los dos, que se enfr&iacute;a el desayuno! Lo espero abajo tesoros. &mdash;Y Almudena sali&oacute; de la habitaci&oacute;n, dej&aacute;ndonos a Martha y a m&iacute; a solas y con nuestros recuerdos muy nublados.<\/p>\n<p>&mdash;Martha yo&hellip; Lo siento. Le dije casi susurrando.<\/p>\n<p>Martha ruborizada y cubierta con la sabana hasta la altura de sus senos, la jal&oacute; hacia arriba con sus dos manos, hasta cubrir su rostro para posteriormente hablarme sin que yo la pudiera observar.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, que pena. Perd&oacute;name, perd&hellip; &iexcl;Dios m&iacute;o! &mdash;Grit&oacute; de repente, levantando con sus manos la ligera tela de seda plateada.<\/p>\n<p>&mdash;No tengo ni mis bragas puestas y t&uacute;&hellip; &iexcl;Wow! Rodrigo, vaya bonito despertar tienes.<\/p>\n<p>&mdash;Y yo metiendo tambi&eacute;n mi cabeza bajo la sabana encimera, me di cuenta que tampoco ten&iacute;a puestos mis pantaloncillos pero s&iacute;, mi matutina erecci&oacute;n casi a tope y mi muslo rozando la piel suave de su cadera. Sus ojos de miel y chispas de caramelo se encontraron con el caf&eacute; oscuro de los m&iacute;os y Martha sonriendo me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, &iexcl;colombiano loco! &mdash;Fue su ma&ntilde;anero saludo.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, &iexcl;Madrile&ntilde;a embriagada! &mdash;Le respond&iacute;, d&aacute;ndole un beso en la punta de su respingada nariz.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas tu primero a la ducha o voy yo? Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&nbsp;&mdash;&iexcl;Voy yo! &mdash;Me respondi&oacute;, al tiempo que levant&aacute;ndose de la cama, arrastr&oacute; tras de s&iacute; por completo la s&aacute;bana, rode&aacute;ndose con una sola mano por detr&aacute;s, casi al completo la espalda y una cuarta parte de sus nalgas con ella, dej&aacute;ndome totalmente al descubierto.<\/p>\n<p>Mientras tanto yo, recogiendo las piernas contra mi pecho, y mi espalda afirmada contra el respaldo de la cama, pensaba en todo lo ocurrido. Recordaba bien una parte, pero de lo contado por Almudena, en espaciadas analepsias se sobrepon&iacute;an pocas im&aacute;genes en mi mente con borrosa lucidez. Adicional a ello, sent&iacute;a fragilidad en el cuerpo, una intensa sed y mi boca muy reseca. La luz me hostigaba, al igual que cualquier sonido proveniente del exterior, lanceteando r&iacute;tmicamente en mi cabeza.<\/p>\n<p>Martha sali&oacute; del ba&ntilde;o envuelta en un gruesa bata blanca, y sonriente me entreg&oacute; una toalla limpia mientras en la otra mano, sosten&iacute;a la h&uacute;meda suya. Me cubr&iacute; la parte delantera de mi torso en ella y camin&eacute; despacio hacia el ba&ntilde;o. Un silbido sexy, el t&iacute;pico aquel que usamos los hombres para piropear a una mujer, lo escuch&eacute; proveniente de Martha, al igual que unas palabras para engalanarlo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vaya culo te gastas, tesoro! Dan ganas de cogerte a nalgadas. Jajaja. &mdash;Me sonre&iacute; por su apunte y me encerr&eacute; en el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una refrescante ducha, sal&iacute; en b&uacute;squeda de aquel desayuno, envuelto solamente por aquella toalla, que me esperaba en el primer nivel de la casa de Almudena. Martha junto a ella me observaron llegar y algo se dijeron en voz baja, seguramente sobre m&iacute;. Antes de acomodarme junto a ellas, observ&eacute; a un costado del sof&aacute; mi cazadora de cuero y fui en b&uacute;squeda de mi tel&eacute;fono celular que reposaba en uno de los bolsillos. Mi cartera tambi&eacute;n se encontraba en el otro. El nivel de la bater&iacute;a ya era muy bajo as&iacute; que en uno de los bolsillos exteriores busqu&eacute; la bater&iacute;a externa para conectarlo y as&iacute; recargarlo de corriente. No hab&iacute;a llamada alguna ni tampoco mensajes. Silvia seguramente seguir&iacute;a con su plan de mujer ofendida, as&iacute; que dirigi&eacute;ndome al comedor, decid&iacute; dar buena cuenta del frugal desayuno. Pero me faltaba algo. S&iacute;, un reparador caf&eacute; negro con dos de az&uacute;car como me gusta. Desayunamos pr&aacute;cticamente en silencio, alguna peque&ntilde;a intervenci&oacute;n de Almudena, alabando la m&uacute;sica de aquella discoteca y entre tanto, Martha como yo, intentando recordar los momentos olvidados entre los dos.<\/p>\n<p>&mdash;Y bien tesoros, creo que ya debe estar listo el jacuzzi. &mdash;Nos coment&oacute; Almudena, quien coloc&aacute;ndose en pie, tom&oacute; de la mano a su amiga Martha para dirigirse al piso superior.<\/p>\n<p>&mdash;Oye Almudena, le dije haciendo que su cabeza rotara en mi direcci&oacute;n. &mdash;&iquest;Y Paola? Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh, ella se fue temprano. Deb&iacute;a ir a trabajar, me coment&oacute; antes de salir. &mdash;Uhum, si claro. Respond&iacute; resignado. &mdash;Ahora se ha convertido en mi futuro reemplazo.<\/p>\n<p>&mdash;Y&hellip; &iquest;Lo paso bien? Sabes si ella&hellip; &iquest;Sufri&oacute;? &mdash;Le pregunt&eacute; a nuestra anfitriona.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, Rodrigo querido, ya te lo hab&iacute;a dicho. Para obtener, debes entregar. Un poco de sufrimiento antes de explotar de placer. Lo pas&oacute; de maravilla, no lo dudes. &iquest;Vamos? &mdash;Y con su otra mano extendida, me ofrec&iacute;a su compa&ntilde;&iacute;a, entre tanto Martha con gestos de asombro en su rostro, no sab&iacute;a a ciencia cierta, a lo que nos refer&iacute;amos.<\/p>\n<p>Segundo nivel, a mano izquierda el estudio de pintura y all&iacute; tambi&eacute;n la habitaci&oacute;n donde Paola habr&iacute;a sufrido y por supuesto gozado junto a su novio. O &eacute;l&hellip; &iquest;Tal vez no? M&aacute;s tomamos a la derecha, a una estancia de tama&ntilde;o mediano, tambi&eacute;n con una cama grande, dos sillones y en las paredes colgando varios cuadros, desnudos al carboncillo y otros al &oacute;leo. Justo al frente una amplia terraza y en la pared contigua, sobre un pedestal octogonal de m&aacute;rmol negro, unas letras rojas laminadas, con la famosa palabra &laquo;Love&raquo;, en clara alusi&oacute;n a la obra del artista Robert Indiana.<\/p>\n<p>Fuera una mesa cuadrada de hierro forjado con vidrio martillado bajo un parasol junto a cuatro sillas tambi&eacute;n de metal. Y a poco m&aacute;s de cuatro pasos una estructura alta, con el piso de madera caoba y bajo un toldo blanco, el imponente jacuzzi para unas cuatro, quiz&aacute;s seis personas. Sobre una de las orillas, subiendo los tres escalones, una bandeja con una jarra pl&aacute;stica y transparente, conteniendo en su interior, agua con cubos de hielo, rodajas de lim&oacute;n y muchas fresas. Y a su lado tres copas medianas y otras tres copas flautas, aguardando ser colmadas por un vino espumoso que se enfriaba dentro de un cubo met&aacute;lico. Al otro costado un estante con bastantes juegos de toallas, envases de colores y algunas peque&ntilde;as velas redondas de color rojo.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a relajarnos un buen rato, dijo Almudena. &mdash;Y con la naturalidad y desparpajo que la caracterizaba, retir&oacute; de su cuerpo la bata negra, dej&aacute;ndome apreciar por vez primera, su completa desnudez.<\/p>\n<p>Con su cabello azul recortado muy a ras desde el inicio de su nuca, progresando hacia arriba en volumen y desfilado hacia su lado izquierdo, le otorgaba a esa mujer, un aspecto juvenil y rompedor, sobre todo en una sensual Almudena, que ya superaba bastante los cuarenta.<\/p>\n<p>Un tatuaje adornaba la parte posterior de su cuello y desde all&iacute; recorr&iacute;a hacia abajo su espalda, sobre su columna vertebral. Lunas peque&ntilde;as, estrellas tambi&eacute;n. Peque&ntilde;as cruces se intercalaban con corazones, una clave de sol y varios puntitos cuyo dise&ntilde;o no me dec&iacute;a nada en realidad. Pero delicado y muy sexy si me pareci&oacute;. En la parte interior de su brazo derecho, otro tatuaje adicional con una inscripci&oacute;n que me pareci&oacute; estar escrita en lat&iacute;n.<\/p>\n<p>Por delante me dej&oacute; observar sin reparo, el buen trabajo de alg&uacute;n cirujano pl&aacute;stico, dos preciosas y redondas tetas, con aureolas parduzcas y en cuyos gordos pezones, resplandecientes por el sol, dos peque&ntilde;os aros de metal los atravesaban. Y en su ombligo uno adicional, para m&aacute;s abajo sobre su pubis, volver a ver aquel arabesco dise&ntilde;o entintado de la primera vez, pero en esa ma&ntilde;ana, poder hacerlo con mayor detenimiento al ir sumergi&eacute;ndose con parsimonia dentro del jacuzzi. Primero un pierna, luego la otra y apoy&aacute;ndose en su mano derecha, el resto de su cuerpo.<\/p>\n<p>Martha se mantuvo est&aacute;tica, con sus manos sujetando con firmeza los pliegues de la bata blanca contra su pecho. Estaba como indecisa al igual que yo, en si seguirle el juego a Almudena y quedar todos tres en cueros o sacar alguna excusa y no continuar exhibiendo toda nuestra piel.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y bien? Ahora no se van a cortar ni a hacerse los dignos, que ya se han visto todo creo yo. &iquest;No les parece? &mdash;Nos dijo ya cubierta de burbujas hasta el cuello, Almudena. &mdash;&iexcl;El jacuzzi ya los est&aacute; esperando!&ndash;. Sentenci&oacute; fuerte y claro, en espera de nuestra decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Martha con bastante car&aacute;cter, presionada tambi&eacute;n por las palabras de su amiga Almudena, se deshizo de su bata acomod&aacute;ndola con su consabida elegancia sobre el asiento de una de las sillas y d&aacute;ndome la visi&oacute;n completa de su espalda, en completa ausencia de tatuajes mas no as&iacute; de unas diminutas pecas, en sus hombros, unos tres lunares adornando un omoplato, y unos pocos y finos vellos oscureciendo la zona sacra.<\/p>\n<p>Martha tambi&eacute;n dio los pasos necesarios para subir los pelda&ntilde;os e inclinarse tanto para resguardar su desnudez dentro del agua, que ya no me qued&oacute; duda alguna de la dureza de sus gl&uacute;teos, la esbeltez de sus piernas bien formadas y la imagen posterior de la l&iacute;nea que divid&iacute;a en partes iguales su entreabierta vagina.<\/p>\n<p>Ni modos, era ya mi turno y ser&iacute;a est&uacute;pido de mi parte rehusarme entrar al jacuzzi con aquellas dos magn&iacute;ficas mujeres. Y recordando aquel viejo refr&aacute;n&hellip; &laquo;Cuando a Roma fueres, haz como vieres&raquo;, dej&eacute; mi m&oacute;vil sobre el cristal de la mesa y me despoj&eacute; de la toalla, colg&aacute;ndola sobre el espaldar de una silla y con una franca sonrisa por vestidura, me met&iacute; dentro de aquel tentador y relajante jacuzzi.<\/p>\n<p>Y as&iacute; era, agua templada y en la superficie, flotando una capa gruesa de espuma blanca con sus miles de burbujas tornasoladas. Al contrario de lo que ustedes pensaran, no me encontraba excitado al estar all&iacute; junto a esas dos mujeres encantadoras. Por el contrario me sent&iacute;a cohibido, no tanto por el tema de compartir mi desnudez con ellas, si no por el hecho de hacerlo sin la presencia de mi esposa. Ya alguna vez hab&iacute;amos coincidido con Silvia y una pareja de sus amigos, despu&eacute;s de un desfile de modas. Aunque en aquella ocasi&oacute;n en ninguno de los presentes, estaba ausente totalmente la ropa.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno tesoro, ahora si acl&aacute;rame bien eso de que Rocky es tu caballero sin armadura. &iexcl;Cu&eacute;ntamelo todo! &mdash;Le apremi&oacute; por m&aacute;s detalles Almudena a Martha y esta, levantando su mirada de chispas de caramelo al cielo, despu&eacute;s de resoplar y apartar aquel mech&oacute;n rebelde que ca&iacute;a siempre intruso sobre un lado de su perfecto rostro, comenz&oacute; a relatarle la breve historia de nuestro casual encuentro en aquella curva de un camino que nos reuni&oacute; para que ella y yo, plane&aacute;ramos un estrat&eacute;gico futuro, ella bien decidida y yo, casi a rega&ntilde;adientes.<\/p>\n<p>&mdash;Pues por d&oacute;nde empezar. &ndash;Dijo Martha resignada&ndash;. &iquest;Recuerdas aquel d&iacute;a que fui a visitarte al chalet de tus padres en Navacerrada? Bien, pues de regreso luego de pasar por Cercedilla, un poco m&aacute;s adelante me detuve para revisar unos mensajes en mi m&oacute;vil, pensando que hab&iacute;a olvidado algo en tu casa. Y cuando quise dar de nuevo arranque al coche, este no encendi&oacute;. Sin tener idea de lo sucedido, intent&eacute; detener algunos coches sin resultado alguno, hasta que vi que se acercaba un cami&oacute;n de carga y me puse frente a &eacute;l, para obligarlo a detenerse, pero me esquiv&oacute; y de pronto me vi frente a un auto que haciendo mucho ruido, fren&oacute; de manera intempestiva muy cerca de m&iacute;. &mdash;Martha se gir&oacute; hacia m&iacute;, alcanzando mi mano con la suya por debajo de la espumosa superficie y mir&aacute;ndome fijamente, con la bella sonrisa en su rostro, prosigui&oacute; su historia.<\/p>\n<p>&mdash;Me asust&eacute; mucho, pues cre&iacute; morir atropellada en la v&iacute;a. Y aqu&iacute; est&aacute;, mi caballero sin armadura descendi&oacute; y se preocup&oacute; primero por m&iacute;, averiguando c&oacute;mo me encontraba y luego diligentemente, se ofreci&oacute; a revisar mi coche. Y luego de solucionarlo nos despedimos para despu&eacute;s, por un caf&eacute; como deuda, reunirnos otra vez para saldar su invaluable ayuda. &iexcl;Eso es todo! &mdash;Y Almudena sonriente sac&oacute; medio torso por encima de la superficie y sirvi&oacute; en las delgadas copas de pl&aacute;stico, champan hasta m&aacute;s de la mitad. A m&iacute; me entrego una botella de cerveza helada y se acerc&oacute; para decirme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ohh, Rocky querido, tu siempre tan valeroso e inteligente. No esperaba verte tan pronto por aqu&iacute; y menos en compa&ntilde;&iacute;a de mi gran amiga. Te dije que regresar&iacute;as con tu esposa y mira, las fuerzas invisibles de la atracci&oacute;n de nuevo nos re&uacute;ne. Primero llegas con tu amiga Paola, ahora con Martha. Por lo tanto solo falta que me visites con tu esposa. La pasaremos bien no lo dudes, tesoro.<\/p>\n<p>Y hablando de mi esposa, el tel&eacute;fono vibr&oacute; y son&oacute; sobre la mesa. Me Sal&iacute; entre hilos de agua y espuma alba descendiendo desde mi pecho hasta mi peludo pubis y escurriendo gruesas goteras desde mis velludas piernas hasta los pies. Cuando lo tom&eacute; despu&eacute;s de secar mis manos, ya hab&iacute;a perdido la llamada. Obviamente era Silvia y me inquiet&eacute;. Tanto as&iacute; que Almudena lo advirti&oacute; y me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es tu esposa? Tranquil&iacute;zate Rocky. Anda cari&ntilde;o, devu&eacute;lvele la llamada que aqu&iacute; no estamos haciendo nada m&aacute;s que hablar y descansar. &mdash;Intranquilo mir&eacute; a Almudena, sin saber si hacerle caso o tomarme un tiempo para pensar en alguna mentira piadosa, que calzara bien con aquella desnuda situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Martha dijo algo de querer aprovechar para llamar a sus hijos y tambi&eacute;n sali&oacute; desnuda del jacuzzi. Por completo su curvil&iacute;nea figura h&uacute;meda y con aquel buen par de magn&iacute;ficos senos brillantes, desafiantes ante la gravedad, me hipnotizaron. Bambole&aacute;ndose los dos altivos pechos al comp&aacute;s de sus movimientos, babeando yo con aquella hermosa visi&oacute;n. Mis ojos detallando la forma de sus redondas y rosadas aureolas con sus pezones erguidos pero m&aacute;s peque&ntilde;os que los de Almudena, eclipsando mis dudas moment&aacute;neamente, luego mi mirada resbal&oacute;, como lo hac&iacute;a aquel medio d&iacute;a, la espuma que se precipitaba por la curvatura de su vientre, hasta juntarse en la &laquo;V&raquo; de la tersa piel de su pubis rasurado completamente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos coraz&oacute;n, que te vas a quedar bizco! &mdash;Me dijo Martha al pasar por mi lado para envolverse en su bata blanca y salir luego de la terraza en b&uacute;squeda de su tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&nbsp;&iexcl;Pufff! Suspir&eacute; y decid&iacute; tomar el toro por los cuernos y marcarle a mi mujer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Alo? &iexcl;Hola mi vida! &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; tal tu paseo? &iquest;C&oacute;mo est&aacute;n los ni&ntilde;os? &mdash;Dispar&eacute; nervioso aquellas frases a quemarropa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Rodrigo! Hola mi&hellip; Te extra&ntilde;o amor m&iacute;o, perd&oacute;name. Soy una tonta, disc&uacute;lpame cari&ntilde;o. &mdash;Me respondi&oacute; entre arrepentida y cari&ntilde;osa mi esposa.<\/p>\n<p>&mdash;No Silvia, el idiota soy yo. Te amo y tambi&eacute;n me haces falta. Disculpa que no alcanc&eacute; a tomar tu llamada. &mdash;Le respond&iacute; habl&aacute;ndole con ternura y observando al cielo azul de Madrid, pues aquella terraza estaba rodeada por esbeltos pinos de mediana altura que cubr&iacute;an completamente los laterales y el frente de aquella terraza y nos ocultaban por completo del exterior.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Los ni&ntilde;os est&aacute;n felices! Te llam&eacute; precisamente para que observaras el progreso de nuestra hija. Las clases de nataci&oacute;n le han sentado de maravilla. Es toda una sirenita. Y Tu hijo ni se diga, est&aacute; dichoso jugando con su abuela en la piscina. Espera ya te hago una videollamada y los podr&aacute;s saludar, ya ver&aacute;s.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! Mi mujer me hab&iacute;a colgado la llamada y creo, si no recuerdo mal, que empec&eacute; a sudar frio. &iexcl;Solo el rostro Rodrigo! &iexcl;Solo la cabeza, no muestres m&aacute;s! Pens&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ya! M&iacute;ralos mi cielo, mira como est&aacute;n de felices. &mdash;Y si, mis dos terremotos disfrutaban en el agua, junto a mi querida suegra.<\/p>\n<p>&mdash;Oye cielo, ehhh&hellip; &iquest;Y porque raz&oacute;n no est&aacute;s t&uacute; metida junto a ellos? &mdash;Le pregunt&eacute; a mi esposa y ella cambiando a la c&aacute;mara frontal me mir&oacute; un poco avergonzada para decirme que&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Yo&hellip; Amor, es que por los afanes, se me olvid&oacute; meter en el malet&iacute;n mi traje de ba&ntilde;o. &mdash;Ahhh, ya veo. Le respond&iacute; comprensivo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues mi vida, es una l&aacute;stima que no puedas disfrutar del sol. No te sentar&iacute;a mal una bronceadita. &iexcl;Jajaja! &mdash;Le termin&eacute; por decir ri&eacute;ndome, a lo cual mi mujer me pregunto&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Oye mi vida y t&uacute;&hellip; &iquest;No est&aacute;s trabajando? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;s? &iquest;Y esa m&uacute;sica?&#8230;<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! Almudena hab&iacute;a salido tambi&eacute;n del jacuzzi para pasar hasta el interior de la estancia, y poner a sonar en unos peque&ntilde;os altavoces ubicados estrat&eacute;gicamente en cada esquina de aquella terraza, los primeros acordes de esa m&uacute;sica &laquo;New Age&raquo; de Enya, que tambi&eacute;n yo sol&iacute;a escuchar cuando quer&iacute;a concentrarme para trabajar o escribir.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo&hellip; &iquest;Qui&eacute;n es la mujer que est&aacute; detr&aacute;s de ti? &iquest;Por qu&eacute; est&aacute; sin ropa? &mdash;Esa pregunta me tom&oacute; por sorpresa y me gir&eacute;, para darme cuenta que era una desnuda Almudena, con su copa en mano y dirigi&eacute;ndose hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, mi amor es que&hellip; te juro que no es lo que te imaginas. No ten&iacute;a que trabajar este fin de semana, Paola me ha reemplazado en el concesionario, as&iacute; que sal&iacute; anoche con ganas de unas cervezas, pero me invitaron a una discoteca y all&iacute; me encontr&eacute; con una amiga. Bueno en realidad ella es un cliente con la cual estoy manejando un negocio. Y pues&hellip; &mdash;Pues lo peor que me pod&iacute;a pasar, sucedi&oacute;.<\/p>\n<p>Almudena grit&oacute; algo por detr&aacute;s de m&iacute; y quit&oacute; &aacute;gilmente el tel&eacute;fono de mi mano y efusivamente salud&oacute; a mi mujer, present&aacute;ndose tan libre como era ella.<\/p>\n<p>&mdash;Hola guapa, a ver, soy una amiga de tu esposo. Me llamo Almudena. Antes que nada quiero decirte que&hellip; &laquo;El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios&raquo;. Pero coraz&oacute;n, no creas que esta frase me pertenece. &iexcl;Ummm! ahora no recuerdo bien de quien es. En fin, que lo que te dice Rocky es muy cierto, tesoro. Tu esposo intenta venderme la idea de cambiar mi camioneta por una nueva. &iquest;Pero sabes coraz&oacute;n? A&uacute;n no me decido a hacerlo. &mdash;Me temblaba todo el cuerpo, la verga y mis guevas tambi&eacute;n. Silvia no hablaba y eso me preocupaba m&aacute;s. Por el contrario una amistosa Almudena le habla a mi mujer con una natural tranquilidad que a m&iacute; en realidad me espantaba.<\/p>\n<p>&mdash;Querida, quiero que sepas que tienes un esposo encantador, todo un gal&aacute;n y si el no estuviera enamorado de ti hasta los tu&eacute;tanos, te lo robar&iacute;a con seguridad. &iexcl;Jejeje! Baila genial, es un buen conversador pero mezcla mal los tragos, sin cuidarse mucho, as&iacute; que tu maridito se nos emborrach&oacute; y me lo tuve que traer para mi casa. Cuando quieras te pasas por ac&aacute;, ya le he insistido a Rocky, que deseo conocerte en persona. El habla mucho de ti. Por supuesto, estas cordialmente invitada. Mira tesoro&hellip; &iexcl;Estamos pasando la resaca aqu&iacute; en el jacuzzi! Y si coraz&oacute;n, estamos en pelotas porque se estrope&oacute; su ropa con&hellip; Bueno ya te imaginar&aacute;s, licor y comida a veces no se llevan bien. &mdash;Y Almudena hizo un lento paneo con mi tel&eacute;fono, mostr&aacute;ndole a Silvia aquella terraza, con la mesa, su respectivo parasol, por supuesto el jacuzzi y sin dudarlo, su completa desnudez y yo de pie con la toalla anudada a mi cintura.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, tesoro. No te hagas pel&iacute;culas que no son ni te preocupes que aqu&iacute; no ha pasado nada raro con tu esposo y mira, este cuerpo aqu&iacute; donde lo ves, no ha sido ni siquiera rozado por tu marido, parece que no le despierta ni un poquito de inter&eacute;s. &iquest;As&iacute; de mal estar&eacute;? &iquest;T&uacute; qu&eacute; opinas? &iexcl;Jajaja! Te respeta mucho tesoro y yo, por supuesto tambi&eacute;n a &eacute;l y a ti. &iquest;Por qu&eacute; no te vienes para ac&aacute; y nos tomamos una refrescante copa de champan? Anda di que s&iacute;, Silvia. &mdash;Y se hizo el milagro, pues al contrario de lo que me esperaba, a mi mujer le cay&oacute; en gracia la natural desfachatez y personalidad de Almudena, respondi&eacute;ndole con calma a su invitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Muchas gracias Almudena, tan querida t&uacute;. &mdash;Le respondi&oacute; por fin mi mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Te agradezco en verdad, que hayas cuidado de Rodrigo. A veces se pasa con los tragos y como no acostumbra meterle a esa barriga algo de comida antes de beber, pues se le van las luces. &iexcl;Aunque no es muy a menudo! Eres una se&ntilde;ora bonita y muy agradable. Por supuesto que conf&iacute;o en tus palabras. Supongo que as&iacute; ser&aacute; ir a una playa nudista. Con Rodrigo nunca hemos ido a una. Tu invitaci&oacute;n la tendr&eacute; en cuenta para una pr&oacute;xima vez, s&eacute; que me agradar&aacute; conocerte, solo que por ahora estoy con mis hijos fuera de la ciudad. Ha sido un placer hablar contigo Almudena. &iquest;Me puedes comunicar a mi esposo, por favor? &mdash;Y Almudena se despidi&oacute; de mi esposa con un beso a la c&aacute;mara y me alcanz&oacute; el m&oacute;vil.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola! &mdash;Le habl&eacute; a Silvia con timidez.<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor, qu&eacute;date tranquilo, si me juras que no has hecho nada malo y has mantenido tus manitas alejadas del cuerpo de tu cliente Almudena, pues no hay nada de qu&eacute; preocuparme. &iquest;O s&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;No mi amor, lo juro. &iexcl;Conf&iacute;a en m&iacute;! Es como dices, casi es como estar en una playa nudista con Almudena a mi lado. Ojala alg&uacute;n d&iacute;a de estos podamos viajar los dos y disfrutar sin prejuicios de la libertad del nudismo. &mdash;Le respond&iacute; con la calma necesaria en mi voz, para que Silvia no se fuera a dar de cuenta, del nerviosismo que persist&iacute;a dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno mi amor, no vayas a cagarla conmigo. Conf&iacute;o en ti, pero si llego a sospechar que me has mentido, ya sabes lo que le puede pasar a mi pajarito. &iquest;Entendido? &mdash;Silvia me hab&iacute;a dejado sorprendido con aquella respuesta. Un cambio abrupto en su actitud. Seguramente hablando con su madre, hab&iacute;a ca&iacute;do en cuenta de su exagerada reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Alto y claro mi amor! Esta lo mas de juicioso, m&iacute;ralo. &mdash;Y alejando mi brazo, le mostr&eacute; por la c&aacute;mara, el estado fl&aacute;cido de mi pene. &iexcl;O de su pajarito!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo ves? Esta calmadito, casi como cuando yo pintaba a esas modelos desnudas en la universidad. &iexcl;Solo trabajo mi vida, solo trabajo! &mdash;Y Silvia sonri&eacute;ndose me envi&oacute; un sonoro beso.<\/p>\n<p>&mdash;Te amo mi vida y de nuevo perd&oacute;name por ser tan idiota contigo. S&eacute; que te gusto mucho todav&iacute;a y que te enorgulleces de tenerme junto a ti. P&oacute;rtate bien mi cielo y dile a Almudena que ya buscaremos despu&eacute;s de mi viaje a Italia, un tiempo para conocernos y visitarla en su casa. Se ve precioso. Ya me antoj&eacute; de pasar un buen rato metida contigo en ese jacuzzi. Un beso. Ahora voy a sacar del agua a los ni&ntilde;os para ir a almorzar. &iquest;Me llamas luego? &mdash;Me pregunt&oacute; antes de finalizar aquella videollamada.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro mi vida. M&aacute;s tarde hablamos. &iexcl;Te amo! Cu&iacute;date mucho y dale de mi parte, besitos a los ni&ntilde;os y saludes a tu madre y a Alonso. &mdash;Termin&eacute; la llamada, respir&eacute; profundamente soltando el aire con lentitud y dej&eacute; de nuevo mi tel&eacute;fono sobre el vidrio de la mesa.<\/p>\n<p>Ya resuelta mi situaci&oacute;n, al menos una parte, junto a Almudena nos metimos de nuevo al jacuzzi para desestresarnos, escuchando aquella selecci&oacute;n musical, cerrar los ojos y beber un sorbo de mi cerveza, ya no tan fr&iacute;a. El chorro de agua caliente lo sent&iacute;a en mi espalda y ella, la amable anfitriona al lado opuesto de donde me encontraba, juguetona y risue&ntilde;a me miraba, mientras por debajo del agua hacia rozar sus pies con los m&iacute;os, tal cual como si me diera un masaje.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero que demora tesoro! &iquest;Todo bien? &mdash;Le pregunt&oacute; Almudena a Martha cuando esta regres&oacute; junto a nosotros, retirando de nuevo su bata y ya sin verg&uuml;enza alguna, dejarse observar por los dos antes de ingresar para acomodarse a mi lado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, todo en orden! Pude hablar con mis hijos. Est&aacute;n bien y yo solo deseo reunirme pronto con ellos. Me hacen mucha falta. &mdash;Le contest&oacute; Martha a su amiga, dejando claro en su perfecto rostro, el desasosiego por no estar junto a sus peque&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;Ya pronto estaremos junto a ellos. T&uacute; con tus hijos y con tu esposo y yo con los m&iacute;os y mi mujer. &iexcl;Todo mejorara, ya lo ver&aacute;s! &mdash;Le habl&eacute; mientras acariciaba su mejilla.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias Rodrigo, pero con Hugo no creo que mejore en algo nuestra relaci&oacute;n. No ha querido hablarme hace un rato. Creo que seguir&eacute; con el plan previsto. &iquest;No te parece amiga? &mdash;Finalmente le realiz&oacute; aquella pregunta a Almudena, quien dejando su copa ya vac&iacute;a sobre la bandeja, dej&oacute; su lejano lugar para acomodarse al lado derecho de Martha.<\/p>\n<p>&mdash;Pero por supuesto, tesoro. Debemos hacer cambiar de parecer al tedioso y aburrido de tu esposo. &iquest;Lograste obtener m&aacute;s informaci&oacute;n sobre ella? &iquest;Qui&eacute;n es, con quien vive? &iquest;Es casada o soltera? &iquest;Qu&eacute; te dijo su compa&ntilde;era? &iexcl;Anda mujer, cuenta, cuenta! &mdash;Almudena muy emocionada, instaba a Martha a desembuchar aquella informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&iexcl;Oopss! &iquest;As&iacute; que de entre estas dos, hab&iacute;a surgido la idea de utilizar a mi esposa como un objeto de deseo para la redenci&oacute;n de Hugo? Vaya revelaci&oacute;n. Dos contra uno, eso complicaba a&uacute;n m&aacute;s mi situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pues algo logr&eacute; averiguar! dijo Martha desplaz&aacute;ndose hasta el lugar inicial donde se hab&iacute;a acomodado Almudena, para alcanzando la bandeja, tomar un vaso y verter en &eacute;l, un poco de aquella agua de frutas, luego volver a mirarnos y continuar hablando.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, al parecer es casada. Como te cont&eacute; es una joven muy bonita y mi marido la tiene por excelente trabajadora. Es buena compa&ntilde;era de trabajo y por lo que me relat&oacute; su compa&ntilde;era, ella mantiene una relaci&oacute;n de trabajo normal con Hugo. Y adem&aacute;s que est&aacute; muy enamorada de su esposo. Va a ser dif&iacute;cil convencerla de que me ayude. &mdash;Se hizo un corto silencio, el cual fue aprovechado por Almudena para intervenir, al ver que yo no parec&iacute;a sorprendido por el tema que ellas trataban.<\/p>\n<p>&mdash;Rocky, &iquest;y t&uacute; qu&eacute; opinas de todo esto? Desde tu posici&oacute;n masculina, claro est&aacute;. &mdash;Me pregunt&oacute; Almudena.<\/p>\n<p>&mdash;Yo opino que de seguir con esta pantomima, terminaran por destruir otro matrimonio. Martha no lograr&aacute; que su esposo la perdone de esta manera. Al contrario, el hombre se va a sentir nuevamente enga&ntilde;ado. &iexcl;Terminar&aacute; odi&aacute;ndote Martha! Y a su asistente, a ella con seguridad la despedir&aacute;. As&iacute; que pi&eacute;nsalo bien, pues por querer remendar tu existencia, causar&aacute;s destrozos en la vida de muchos m&aacute;s. &iquest;Podr&aacute;s vivir con ello? Debes hablar con &eacute;l y como te dije, asistir a una terapia de pareja, donde traten con sinceridad sus problemas, dialogar con &eacute;l de lo que sientes, del problema que ves en tu esposo, de lo que Hugo tenga para decir de ti y buscar entre ustedes una salida. &iexcl;El perd&oacute;n o el adi&oacute;s! As&iacute; de simple.<\/p>\n<p>Y me sal&iacute; del jacuzzi para tomar uno de los cigarrillos de Almudena, una nueva cerveza y en la mesa bajo el parasol, sentarme tranquilamente a fumar.<\/p>\n<p>Nuevamente solo se escuchaba el sonido por los altavoces, la voz de Enya cantando &laquo;If I Could Be Where You Are&raquo;. Entonces el cuerpo de Martha emergi&oacute; con su habitual distinci&oacute;n de aquellas tibias aguas, para venir a mi encuentro y tomando tambi&eacute;n para ella un cigarrillo, encenderlo y sentarse junto a m&iacute;, con seriedad me pregunt&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, entiendo que te parezca mal pero&hellip; &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s puedo hacer? Coraz&oacute;n es que yo no quiero perderlo, enti&eacute;ndeme. Estoy desesperada. Si tan solo fuera un poco como t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo yo? Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, los dos son muy atentos, caballerosos. Pero Hugo no es para nada divertido como t&uacute;. Muchas veces es tan seco que cae mal a las personas la primera vez que se conocen, le cuesta mucho entrar en confianza y hacer amistades. Si tan solo intentara ser menos formal, si como t&uacute;, el comprendiera lo que deseo vivir junto a &eacute;l, antes de que se nos pasen los a&ntilde;os, cumplir con nuestras intimas fantas&iacute;as. Si quisiera experimentar&hellip; &mdash;Y desde el interior del jacuzzi, Almudena interrumpi&oacute; a su amiga del alma.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos tesoro, por favor! Qu&eacute; a ese idiota le falta mucho por aprender de Rocky. O de su mujer. &iquest;Sabes que habl&eacute; con la esposa de tu caballero sin armadura? Es preciosa, con un rostro angelical y una melena casta&ntilde;a que le da un aire juvenil que impacta nada m&aacute;s al verla. Es muy agradable y comprensiva. Mira que en un principio la note asombrada obviamente, pero luego de explicarle la situaci&oacute;n, no se enoj&oacute; ni hizo drama alguno por verme desnuda con su marido justo a mi lado. Y quedamos de vernos pronto, &iquest;No es cierto Rocky?<\/p>\n<p>&mdash;Si se&ntilde;ora. &mdash;Le respond&iacute; a Almudena, preocupado por el giro que estaba tomando aquella conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Con raz&oacute;n Martha, que este guapo no se atreve a ponernos un dedo encima, si es que esta enamorad&iacute;simo de su mujer. Y con raz&oacute;n, porque a Silvia tambi&eacute;n se le nota el amor por &eacute;l. Hacen bonita pareja. &iquest;Colombiana tambi&eacute;n? Supongo.<\/p>\n<p>Y desde mi costado izquierdo escuch&eacute; la voz de Martha preguntando&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Silvia? &iexcl;Un momento! &iquest;De cu&aacute;l Silvia est&aacute;n hablando ustedes dos?<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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