{"id":30116,"date":"2021-06-27T22:00:00","date_gmt":"2021-06-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-27T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-27T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimoctava-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimoctava-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Decimoctava parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30116\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&laquo;Tr&aacute;game tierra y esc&uacute;peme bien lejos de aqu&iacute;&raquo;. &iexcl;Ojala en una isla desierta! &mdash;Pens&eacute; aquel mediod&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pues de cual Silvia va a ser? Pues de la esposa de Rocky. &iquest;Acaso a cual otra Silvia conoces? &mdash;Le pregunt&oacute; Almudena a Martha y &eacute;sta, mir&aacute;ndome fijamente con mucha intriga, me pregunt&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, t&uacute;&hellip; Silvia tu esposa. &iquest;Es la misma mujer que trabaja para mi esposo? &mdash;Me pregunt&oacute; Martha y yo no hallaba palabras para responderle. La mascarada de mi inocente amistad se hab&iacute;a ido al suelo.<\/p>\n<p>&mdash;Martha, yo&hellip; &mdash;Pero ella me interrumpi&oacute;, golpeando con sus dos manos la mesa de cristal, haciendo saltar y luego caer dando tumbos peligrosamente, el envase de mi cerveza. Y luego plant&aacute;ndose frente a m&iacute;, con una fiera mirada de un intenso verde oscuro que nunca hab&iacute;a visto yo en ella y en la cual ya no exist&iacute;a aquel miscel&aacute;neo brillo de miel y caramelo, Martha aspir&oacute; suficiente aire por su boca para posteriormente darme una sonora bofetada. Mi cara hacia el lado derecho, ardiente y ella, tan solo empez&oacute; a sollozar.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, a ver&hellip; &iquest;Pero qu&eacute; co&ntilde;o est&aacute; pasando aqu&iacute;? &iquest;Es que acaso empezaron las romer&iacute;as y las verbenas de San Isidro y no me he enterado? &mdash;Vocifer&oacute; Almudena interponiendo su cuerpo entre Martha y yo.<\/p>\n<p>&mdash;Me&hellip; &iexcl;T&uacute; me has enga&ntilde;ado Rodrigo! &mdash;Y Martha cubriendo su rostro con las manos, se dej&oacute; caer con su pesada decepci&oacute;n en una de las sillas, mientras que Almudena no daba cr&eacute;dito a las palabras de su &iacute;ntima amiga.<\/p>\n<p>&mdash;Martha, preciosa te juro que todo esto ha sido una maldita casualidad. Yo no te busqu&eacute; ni mi intenci&oacute;n ha sido enga&ntilde;arte. &mdash;Le habl&eacute; asustado a Martha, hincando una rodilla sobre la baldosa y con una mano puesta sobre su rodilla. Mi otra mano por supuesto, sob&aacute;ndome aun la mejilla.<\/p>\n<p>&mdash;No te creo, no creo nada. &iexcl;Eres un hijo de&hellip;! Vete Rodrigo, no te quiero volver a ver en mi vida. &mdash;Me respondi&oacute; Martha, apartando mi mano de su rodilla con bastante brusquedad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos tesoros, t&oacute;mense un respiro! &mdash;Intervino de improviso Almudena, colocando un brazo sobre el hombro de su amiga y el otro sujetando mi antebrazo&ndash;. &iexcl;Que yo no estoy pintada en la pared!&#8230; &iexcl;Joder!<\/p>\n<p>&mdash;A ver, se calman los dos y me van contando en grupitos de a uno, que es lo que sucede aqu&iacute;. &iexcl;Empieza t&uacute; Rocky que te noto m&aacute;s calmado! &mdash;Me orden&oacute; y llen&aacute;ndome de valor, tomando mi cerveza y encendiendo un nuevo cigarrillo, recorr&iacute; aquellos cuatro pasos hasta alcanzar el borde del jacuzzi y sentarme, para desde all&iacute;, a aquellas dos mujeres exponerles mi verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Por d&oacute;nde empezar&hellip; Hummm, mira Almudena, hace varios d&iacute;as atr&aacute;s m&iacute;&hellip; La normalidad de mi vida y la de mi matrimonio se vio afectada por la decisi&oacute;n de Martha, de tener sexo en su casa con un amante, a sabiendas de que era observada, filmada por unas c&aacute;maras instaladas por su esposo. Y Silvia sin quererlo, se fue convirtiendo en el pa&ntilde;o de l&aacute;grimas y lamentablemente en la desesperada obsesi&oacute;n de su jefe. Un hombre que acababa de descubrir la traici&oacute;n del amor de su vida.<\/p>\n<p>Almudena de pie, no daba cr&eacute;dito a lo que escuchaba, entre tanto Martha ya m&aacute;s calmada, aunque aun mir&aacute;ndome con recelo, tambi&eacute;n me prestaba su entera atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;! Almudena, Silvia mi esposa, es la asistente que aqu&iacute; Martha desea convertir en m&aacute;rtir para ganar su pleito amoroso con su marido. Y mirando concretamente a Martha, contin&uacute;e.<\/p>\n<p>&mdash;A mi mujer le ha tocado paladear con la amargura y la tristeza de tu esposo. &iquest;Sabes que se emborrach&oacute; en una habitaci&oacute;n de un hotel? &iquest;Y que contrat&oacute; los servicios de una acompa&ntilde;ante? &iexcl;Pero tranquila! No fue capaz de hacer nada, seg&uacute;n me dijo mi esposa. S&iacute; Martha, tal cual lo vaticinaste. Pero a mi mujer si la llam&oacute; para que lo rescatara de su abismo. Y a m&iacute; con tu decisi&oacute;n, me ha tocado el papel de v&iacute;ctima en todo esto. Porque s&iacute;, me duele, me molesta ver como mi mujer es asediada por un hombre que ha perdido la fe en su mujer y que ahora busca unos brazos ajenos en los cuales hallar consuelo. &iexcl;Y no estoy dispuesto a permitirlo! No con Silvia, no con mi amor.<\/p>\n<p>Almudena, se acerc&oacute; hasta la mesita que soportaba el peso de la bandeja y sonriendo, apoy&oacute; sus brazos en las caderas y con los codos un poco echados para atr&aacute;s, nos dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, &iexcl;Vaya novela! Est&aacute; como para alquilar balc&oacute;n. Rocky, &iquest;quieres otra cerveza o prefieres algo m&aacute;s fuerte? Y t&uacute;, Martha querida, &iquest;otra copa de este espumoso franc&eacute;s? Vamos tesoros, aparten esas caras largas que aqu&iacute; estoy yo para brindarles la soluci&oacute;n. &mdash;Y Martha me entreg&oacute; una nueva cerveza fr&iacute;a y se encamin&oacute; hasta la mesa con las dos copas colmadas de champ&aacute;n. Se sent&oacute; junto a su amiga y con su mano izquierda agit&aacute;ndola, me indic&oacute; que continuara.<\/p>\n<p>&mdash;Pero Martha, no te busqu&eacute; ni propici&eacute; nuestro encuentro. Todo ha sido fortuito, hemos sido los dos, v&iacute;ctimas de las circunstancias. T&uacute;, tratando de salvar tu matrimonio y yo, por supuesto el m&iacute;o. Como tres aristas de un mismo tri&aacute;ngulo, les recalqu&eacute;. Mi esposa Silvia deseada por tu esposo Hugo, ellos dos por un lado entre un s&iacute; y un tal vez; t&uacute; en el otro, tratando de concretar un affaire entre ellos, para obtener tu exoneraci&oacute;n y yo por &uacute;ltimo, intentando de evitar que suceda, para que no se repita mi dolor.<\/p>\n<p>Di un sorbo largo al poco contenido de la botella, con otro m&aacute;s corto, inici&eacute; a beber de la nueva. Y mi cigarrillo a medias, se consum&iacute;a solo entre mis dedos. Me acerqu&eacute; despacio hasta la mesa, finiquit&eacute; las lumbres del tabaco, oprimi&eacute;ndolo con firmeza contra el fondo acristalado del cenicero.<\/p>\n<p>&mdash;No te conoc&iacute;a, ni sab&iacute;a de tu existencia hasta el d&iacute;a aquel, que como me has contado, tu esposo invit&oacute; a Silvia a almorzar. Ese mediod&iacute;a, llov&iacute;a. &iquest;Lo recuerdas? Yo sin saberlo me atraves&eacute; en tu vida. Era el hombre que corr&iacute;a para refugiarse de la lluvia y tu casi me atropellas a la entrada de aquellas oficinas. Y luego nos cruzamos al salir t&uacute; del ascensor y yo, atormentado con tantas sospechas y por no hallar a mi esposa, entraba en el elevador, pensando en qu&eacute; la hab&iacute;a cagado con mi mujer.<\/p>\n<p>Martha agach&oacute; su cabeza, buscando tal vez en su mente, rememorar aquellos momentos. Y yo, prosegu&iacute; con el alegato de mi defensa.<\/p>\n<p>&mdash;Luego, en aquella curva del camino, reconoc&iacute; tu peque&ntilde;o deportivo al verlo, pero adicionalmente a ello, tus elegantes movimientos, la altivez de tu belleza, esa delicada voz y aquellas gafas oscuras que llevabas sobre tu cabeza, me confirmaron quien cre&iacute;a yo que eras t&uacute;. El caf&eacute; fue la excusa perfecta para conocer un poco m&aacute;s de toda la historia que mi mujer ya me hab&iacute;a relatado y no cre&iacute; a cabalidad. Necesitaba confirmar su relato por otras fuentes y saber un poco m&aacute;s de ti, por qu&eacute; hab&iacute;as hecho lo que hiciste. Confront&eacute; tu historia y la de mi esposa.<\/p>\n<p>&mdash;Sent&iacute; mucha lastima por ti, pero tambi&eacute;n y no lo niego, naci&oacute; en mi un cari&ntilde;o especial hacia ti, porque aunque puedan ser v&aacute;lidas tus razones, Martha&hellip; Preciosa, tus actos te han condenado. Y sent&iacute; por igual, pesar por tu esposo. S&iacute; mujer y no me mires as&iacute;, pues como hombre que soy, entiendo bastante su proceder, aunque ello me afecta y pone en riesgo la estabilidad de mi matrimonio. &mdash;&iexcl;Pufff! Suspir&eacute; y elevando mi mirada hacia el firmamento, dos tragos seguidos de cerveza termin&eacute; por beber.<\/p>\n<p>&mdash;Y comprendo tambi&eacute;n a mi esposa, su nervioso distanciamiento, su acomodada sinceridad, repentina consideraci&oacute;n hacia una persona que antes de todo esto, ella pasaba de largo. Me alejaba Silvia y ment&iacute;a, porque ella ya fue protagonista de una traici&oacute;n; me hizo vivir la desolaci&oacute;n de la infidelidad, por ello Martha, Silvia est&aacute; ahora de parte de tu esposo y por eso mismo es que ahora te digo, y a ti tambi&eacute;n Almudena, que su tramoya no est&aacute; bien dise&ntilde;ada y se les caer&aacute; al piso. Eso de involucrar a mi mujer con su jefe, no va a poder ser.<\/p>\n<p>Tanto Martha como Almudena, se miraron entre s&iacute;, con preocupaci&oacute;n. Martha seria, y en el rostro de Almudena su sonrisa inicial, desaparec&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No porque yo se lo proh&iacute;ba o la obstaculice, sino porque ahora estoy completamente seguro de que ella no va a volver a traicionarme, porque en estos momentos ella revive situaciones de un pasado que se jur&oacute; no repetir. Todo esto es solo un espejo, donde ella se observa a&ntilde;os despu&eacute;s de lo que me hizo, y entiende bien el dolor, el sufrimiento que pas&eacute; por su perfidia y no, &iexcl;cr&eacute;anme! Silvia no lo volver&aacute; a hacer. Mi esposa y tu esposo no van a tener ning&uacute;n tipo de relaci&oacute;n, aparte de la estrictamente laboral. Lo siento pero su plan no va a funcionar. Y Martha, no me acerqu&eacute; a ti para enga&ntilde;arte, solo quer&iacute;a saber m&aacute;s de ti y de la relaci&oacute;n que llevas con tu esposo. Eres una mujer muy bella, elegante y seductora, pero cometiste el error de no hablar con tu marido antes de actuar y m&iacute;ranos, t&uacute; deseas algo que yo no estoy dispuesto a entregar. Y bien eso es todo lo que ten&iacute;a por decir.<\/p>\n<p>&iexcl;Puff! resopl&eacute; y a continuaci&oacute;n di otro sorbo a la cerveza. Me sent&eacute; en una silla en frente de las dos mujeres. Me hab&iacute;a quitado un peso de encima. Hab&iacute;a expuesto con sinceridad lo que pensaba y lo que sent&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Rodrigo!&hellip; &mdash;Me dijo Martha, ya volviendo a brillar en sus ojos el color miel con chispitas de caramelo&ndash;. Disc&uacute;lpame, lo siento de verdad. Yo no sab&iacute;a que la mujer que hab&iacute;a hablado por tel&eacute;fono con mi marido esa noche en nuestro portal era tu esposa y cuando los vi tan&#8230; &iexcl;Tan compenetrados! pues&hellip; Y despu&eacute;s de haberle insistido a Hugo en acostarse con cuanta mujer se le pusiera a tiro y el negarse, aduciendo que jam&aacute;s se acostar&iacute;a con cualquier mujer, pues yo solo vi en tu esposa, una brecha por donde poder escabullirme de mi error y recomponer la herida autoestima de mi esposo, si lograba emparejar las cosas con &eacute;l. Con la ayuda de quien ahora me entero que es tu esposa.<\/p>\n<p>&mdash;Hace poco averig&uuml;&eacute; que era una mujer colombiana y que estaba casada. Disc&uacute;lpame tesoro, no pretend&iacute; destruir tu matrimonio y no quiero coraz&oacute;n, hacerte sufrir. T&uacute;&hellip; No s&eacute; qu&eacute; me has hecho, pero tienes algo que me hace sentir joven, revitalizada al estar a tu lado. No quiero perder mi v&iacute;nculo contigo Rodrigo, doler&iacute;a mucho perderte ahora, dilapidar la amistad que en ti he encontrado. &iexcl;Me haces feliz! &iquest;Me perdonas? &mdash;Y yo bastante sorprendido por aquella sincera declaraci&oacute;n, sonre&iacute; halagado y pos&eacute; mi mano sobre una suya, que fue llevada por ella hasta su boca, depositando en el dorso un cari&ntilde;oso beso de gratitud y posteriormente fue cubierta r&aacute;pidamente con su otra mano.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, &ndash;dijo Almudena sirvi&eacute;ndose otra copa rosa de champ&aacute;n&ndash; todo esto me recuerda un pensamiento de un fil&oacute;sofo franc&eacute;s, &iexcl;Voltaire! si no me falla la memoria. &laquo;Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser la causa ignorada de un efecto desconocido&raquo;. El destino y nadie m&aacute;s que &eacute;l, ha querido reunirlos por una raz&oacute;n, que al principio no comprendemos ni queremos entender. No fue solo por el azar precisamente, que ustedes dos se conocieran en el camino, ni que tu mujer Silvia, terminara trabajando para el esposo de mi amiga. Se podr&iacute;a decir que ustedes cuatro estaban predestinados a vivir estos momentos. La pregunta que se estar&aacute;n haciendo ahora ustedes dos, es&hellip; &iquest;Para qu&eacute;?<\/p>\n<p>Martha separ&aacute;ndose de m&iacute;, se levant&oacute; y camin&oacute; hasta el jacuzzi, para meter una de sus manos dentro del agua, quiz&aacute;s a&uacute;n tibia. Yo, a la corta distancia le ve&iacute;a muy pensativa, nerviosa un poco y gir&aacute;ndose hacia su amiga Almudena, pregunt&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Entonces seg&uacute;n tu hip&oacute;tesis&hellip; &iquest;El destino nos reuni&oacute; para luego separarnos? Porque por m&aacute;s que lo he intentado, Hugo parece alejarse cada d&iacute;a m&aacute;s y por lo que nos ha contado Rodrigo, su esposa tambi&eacute;n ha cambiado un poco con &eacute;l. No s&eacute; si ha sido el destino, hilos rojos e invisibles, malabares de la suerte o como lo quieras llamar. Pero si no consigo que Hugo me escuche y comprenda mis sentimientos, no veo otra salida que firmarle esos papeles del divorcio. &mdash;Y Martha de nuevo empez&oacute; a lagrimear. Almudena se acerc&oacute; entonces para abrazar con ternura a su amiga y levantando un poco la barbilla de Martha, le dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y cu&aacute;les son esos sentimientos? &iquest;O son solo temores de verte viviendo sola y que tu esposo no te abandone? &iquest;Qu&eacute; &eacute;l haga de cuenta que aqu&iacute; no ha pasado nada? &iquest;Qu&eacute; quieres t&uacute; en realidad, tesoro? &iquest;C&oacute;mo deseas seguir viviendo tu vida? &iquest;Amargada al lado de un hombre que no quiere cambiar? &iquest;O feliz junto a otra persona que te haga sentir plena? &mdash;Fueron esa tarde muchas las preguntas de Almudena para una Martha, que no se mov&iacute;a a excepci&oacute;n de un ligero temblor en los labios de su entreabierta boca.<\/p>\n<p>&mdash;Es que si soy feliz con &eacute;l. &iexcl;Lo amo, lo prometo! Es&#8230; &mdash;Martha entretej&iacute;a entre los dedos sus cabellos con desespero&ndash;. Es el padre de mis hijos, es un buen hombre solo que&hellip; Con lo que he vivido y sentido, se qu&eacute; no me har&aacute; feliz en la cama. No, si el no cambia, si no aprende. Si no se interesa por brindarme placer, ese que ahora conozco y que siendo tan diferente, deseo compartirlo con &eacute;l. Y Hugo no quiere darme la oportunidad de ense&ntilde;arle. Por eso pens&eacute; en que estuviera con otra mujer. Pero ahora con todo esto, comprend&iacute; que esa mujer debe primero interesarle a &eacute;l, llamar su atenci&oacute;n, hacer que el desee estar con ella. Por eso Silvia era mi &uacute;nica opci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;T&uacute;! t&uacute; la viste Almudena, a&hellip; A la esposa de Rodrigo. &mdash;Al mismo tiempo que se&ntilde;alaba a su amiga con el dedo &iacute;ndice, ella tartamudeaba nerviosa&ndash;. Es joven, atractiva, definitivamente muy hermosa. Y&hellip; &iexcl;Maldita sea! Rodrigo, se me agota el tiempo, ya con mis hijos aqu&iacute;, pasaran entre Hugo y yo, unos d&iacute;as en calma pero cuando deban marchar a ese instituto de intercambio en Francia, Hugo ejecutar&aacute; su amenaza. &mdash;Martha respondi&oacute; a las preguntas de su amiga con la certeza de verse al borde de un abismo, un precipicio que ella por buscar lo que sent&iacute;a perdido, hab&iacute;a hallado demasiado al borde en su vida. &iexcl;Arriesgado! &iquest;O no?<\/p>\n<p>&mdash;Es cierto, &ndash;respondi&oacute; Almudena con celeridad&ndash; que con tus acciones generaste en tu esposo una reacci&oacute;n, opuesta a tus iniciales intenciones de hacerle rebelarse, romper con su &iacute;ntima monoton&iacute;a y actuar contigo diferente, tal como lo deseabas. Fuiste m&aacute;s all&aacute; de lo consentido entre una pareja tan normal, tan tradicional y faltos de experiencias. &iexcl;Tesoro! es que ustedes no se permitieron de j&oacute;venes, disfrutar &laquo;con&raquo; y &laquo;de&raquo; otras personas, coraz&oacute;n. Antes de comprometerse a formar una familia. &mdash;Almudena se apart&oacute; de su amiga, dirigiendo sus pasos y aquella mirada vivaz hacia m&iacute;. Su mano alcanz&oacute; mi hombro y desde all&iacute; entre suaves caricias, la desliz&oacute; por mi pecho hasta posarse en mi muslo izquierdo. Dej&aacute;ndola all&iacute;, y estirando un poco algunos vellos negros, se acomod&oacute; de medio lado junto a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No pod&iacute;as pretender que al involucrarte con otras parejas sexuales, &ndash;continu&oacute; Almudena con su intervenci&oacute;n&ndash; sin el consentimiento de tu marido, su normal decisi&oacute;n sea la de abandonarte y quitarte todo lo legalmente posible. Que s&iacute; Martha, que s&iacute;. &iexcl;Joder! Qu&eacute; entiendo tus ganas de descubrir un mundo nuevo y de diferentes sensaciones, pero mujer es que te has pasado y aparte pretender que t&uacute; esposo no explotara al verte realizarlo. &iexcl;Puff! Para eso te hizo falta tacto, mesura. Has pensado m&aacute;s con el co&ntilde;o que con la cabeza &iexcl;Mujer! A ustedes dos les falt&oacute; honestidad, confianza y mucha comunicaci&oacute;n. &mdash;Yo me sonre&iacute;, pues era b&aacute;sicamente lo mismo que le hab&iacute;a comentado a Martha.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; de que te r&iacute;es Rodrigo? Acaso&hellip; &iquest;Estas completamente seguro de que t&uacute; esposa te ha contado toda la verdad? Mira que una siempre se guarda algo para s&iacute;, con tal de no profundizar m&aacute;s alguna herida. &iquest;Me comprendes? Acaso no ves que t&uacute; tambi&eacute;n obtuviste la misma falta de sinceridad al principio por parte de Silvia, cuando notaste un cambio en ella. No te apresures tesoro, a dar por sentado que ella no se siente atra&iacute;da por Hugo y que solo es producto de un sentimiento de pesar y ben&eacute;volo gesto de compasi&oacute;n hacia un jefe traicionado. Si Hugo insiste, puede que alcance su cometido, tengamos en cuenta que pasamos bastante m&aacute;s tiempo en el trabajo que en nuestros propios hogares, y algo m&aacute;s querido&hellip; &iexcl;Que Hugo no tiene af&aacute;n! &mdash;&iexcl;Mierda! Almudena ten&iacute;a raz&oacute;n. De hecho la compasiva reacci&oacute;n de Silvia hacia su jefe, le hab&iacute;a hecho cambiar notoriamente conmigo, incluso defendi&eacute;ndolo y anteponi&eacute;ndolo por delante de mis preocupaciones. &iexcl;Negaci&oacute;n! Y en el viaje a Tur&iacute;n&hellip; Hugo podr&iacute;a lanzar all&iacute;, lejos de su esposa y alejada Silvia de m&iacute;, su rastrero ataque.<\/p>\n<p>&mdash;Queridos, yo solo veo dos acciones separadas que individualmente, han confluido en una misma direcci&oacute;n. O se unen ustedes dos ahora, o tendr&aacute;n que soportar la desconfianza, los celos y la angustia de sentir que son los que se van perdiendo. &mdash;&iquest;Unirnos? Pens&eacute; y un sinf&iacute;n de contracciones y relajaciones musculares pude percibir recorriendo mi espalda. &iquest;Fr&iacute;o? No, por supuesto que no era por eso. Era recelo por lo que se avecinaba y Almudena muy ilustrada, lo confirm&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Sin embargo lo que ustedes tanto temen, es perder lo que hasta el momento han tenido. Pero el amor no se puede poseer, no es nuestro individualmente, aunque nos parezca que procede de nuestro interior. Sin embargo no se puede decir que amamos, si lo hacemos con el temor a no tenerlo si en el transcurso de nuestros caminos, se comparte. Y ese sentimiento sin dudarlo lo entregamos y lo recibimos, cuando menos lo esperamos. Lo he visto en ustedes, anoche y esta madrugada, entre los dos existe una conexi&oacute;n muy positiva, aunque ahora parezca lo contrario. Entre tu Martha, y tu Rodrigo&hellip; Hay un v&iacute;nculo sentimental, qu&iacute;mico y f&iacute;sico, ya engendrado, la espontanea uni&oacute;n a la que se le conoce como &laquo;feeling&raquo;. &mdash;Martha y yo nos miramos de manera c&oacute;mplice y en nuestras caras una sinverg&uuml;enza sonrisa de felicidad.<\/p>\n<p>&mdash;Ustedes dos dicen amar a sus respectivas parejas, pero si temen perderlas, ese amor nunca existi&oacute;, pues el amor no se nutre de ego&iacute;smos ni de pertenencias. Se ama cuando entregas plenamente y ofreces sin que te pidan nada; se vive amando cuando compartes tus posesiones y por supuesto, si ustedes dos se unen. Se ama con el alma Martha, aunque al hacerlo Rodrigo, lo sientas en el cuerpo. Tengo la plena seguridad que todos&hellip; &iexcl;Los cuatro van a poder ser felices! am&aacute;ndose a&uacute;n m&aacute;s. &mdash;&iexcl;Un momento! Hab&iacute;a dicho&hellip; &iquest;Los cuatro?<\/p>\n<p>&mdash;Espera un poco Almudena, seg&uacute;n entiendo, nos estas queriendo decir a Martha y a m&iacute;, que debemos conseguir que mi esposa no solamente tenga sexo con su jefe, sino que mantengan una relaci&oacute;n paralela, &iquest;si as&iacute; lo desean? &iquest;Permitirlo as&iacute; como as&iacute;? &iquest;Ellos dos por all&aacute; y Martha y yo por ac&aacute;? Pero qu&eacute; idea tan loca, por no decir otra cosa. Es que no te lo puedo creer, Almudena. No me cabe en la cabeza. &iquest;Quieres que le proponga a mi esposa que no solo se acueste con su jefe sino que viva un romance con &eacute;l para subir su autoestima? Si estamos como estamos solo por una est&uacute;pida insinuaci&oacute;n de mi parte para&hellip; En fin. &iquest;C&oacute;mo crees que se pondr&aacute; cuando le diga&hellip;? &iexcl;Oye mi amor! Creo que lo mejor para nosotros, es que te acuestes con tu jefe, a ver si contigo se le despierta el morbo y la pasi&oacute;n. &iexcl;Tranquila mi vida, no te angusties que mientras tanto, su esposa y yo vamos a hacer lo mismo pero en otra parte! Ahhh y despu&eacute;s nos encontramos por ah&iacute; y vamos a cenar o compartimos unos tragos mientras nos contamos como nos fue y luego cada uno con su cada cual, para su casa como si ni hubiese pasado nada diferente. Jajaja. &iexcl;Por favor!<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, intervino Martha. Yo he entendido otra cosa. &mdash;Y acerc&aacute;ndose a m&iacute;, me tom&oacute; del brazo para decirme con determinaci&oacute;n, una verdad a la cual yo no le quer&iacute;a dar cr&eacute;dito. &iexcl;Yo te gusto, lo s&eacute;. T&uacute; me gustas, mucho. &iquest;Por qu&eacute; no poder estar juntos? T&uacute; y yo, tu esposa y mi marido. Como amigos Rodrigo, pero sin mentiras ni tener que escondernos nada de lo que podamos sentir. &iexcl;Ser felices! Sin que exista alg&uacute;n tipo de posesi&oacute;n, de celos. &iquest;Por qu&eacute; no poder compartir los cuatro momentos agradables? &mdash;Martha euf&oacute;rica, hablaba con mucha determinaci&oacute;n, tanto as&iacute; que un brillo especial, diferente pude percibir en sus ojos de miel. Pero aquello de compartir algo m&aacute;s que una simple amistad, era imposible de asimilar para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Recuerdas a la pareja y al otro joven que vi aquella tarde en la cafeter&iacute;a? Rodrigo, quiero algo as&iacute; para m&iacute;, contigo. Poder salir por ah&iacute; los dos, tal vez de a tres, ojala pudi&eacute;ramos amarnos los cuatro, sin celos, ni divisiones. Compartir nuestros momentos felices, como lo hemos hecho t&uacute;, Almudena y yo. Pero con tu esposa y con Hugo. &iexcl;Intent&eacute;moslo! &iexcl;Ay&uacute;dame, por favor! Ellos tambi&eacute;n se atraen. Y as&iacute; no tendr&iacute;amos que mentirles para poder estar t&uacute; y yo, como lo deseamos. Ocult&aacute;ndonos al igual que ellos dos tendr&iacute;an que hacerlo. Mentirnos entre todos. &iquest;No te parece coraz&oacute;n? &mdash;&iexcl;O no hacerlo nunca! Abstenernos, no volvernos a ver Martha y listo&ndash;. Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no podemos ser sinceros con ellos y ellos a su vez, con nosotros dos? S&iacute; ellos tambi&eacute;n quieren divertirse como lo hemos hecho t&uacute; y yo&hellip; Rodrigo &iquest;Qu&eacute; derecho nos asiste para prohib&iacute;rselo? Acaso coraz&oacute;n, &iquest;no has disfrutado conmigo? O es qu&eacute;&hellip; &iquest;Me has mentido todo este tiempo y no me deseas? Me gustas y me siento muy feliz contigo a mi lado. Eres diferente a mi esposo y tal vez yo sea distinta a tu mujer. Ah&iacute; radica lo divertido de todo esto, lo que podr&iacute;amos explorar, aventurarnos los cuatro a vivir nuevas experiencias. &iquest;No lo crees a s&iacute;? &mdash;Me dijo Martha mientras acariciaba con sus manos mis mejillas, para luego abrazarme con fuerza y apoyar su cabeza de medio lado sobre mi pecho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y si se enamoran, Martha? &iquest;Si nos dejan, qu&eacute;? &iquest;Te has puesto a pensar en ello? &iexcl;Tu familia, tus hijos, los m&iacute;os! &mdash;Le respond&iacute; sintiendo en mi pecho una gran presi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Si ellos se enamoran, solo ser&aacute; la respuesta a la pregunta que tanto temes Rodrigo. T&uacute; has expuesto que la adoras, que har&iacute;as todo para que ella sea feliz. &iquest;Pero que tanto crees que tu mujer se siente feliz a tu lado con lo que le ofreces? &iquest;Sera para ella suficiente? Has pensado si en verdad&hellip; &iquest;Ella te ama tanto como lo haces t&uacute;? &mdash;Respondi&oacute; Almudena deslizando sus dedos entre mis cabellos, acariciando mi cabeza, que la ten&iacute;a con tantas ideas, muy revuelta.<\/p>\n<p>&mdash;M&iacute;ralo de esta otra perspectiva. Imagina poder estar con Paola, Martha, quiz&aacute;s yo tambi&eacute;n si as&iacute; lo deseas. &iquest;Te parecemos atractivas?, &iquest;Te gustamos? &iexcl;S&iacute;! Tesoro, no tienes que mentir. Lo he visto en tus ojos y t&uacute;, por supuesto a nosotras tambi&eacute;n. Silvia y Hugo, se pueden gustar tambi&eacute;n, quien sabe si alguien m&aacute;s pueda aparecer por ah&iacute;, tantas personas que se nos atraviesan en el trabajo, en ese viaje. &iexcl;Rocky! Cari&ntilde;o&hellip; Aqu&iacute; no se trata de restar ni dividir, cuando podr&iacute;amos sumar y multiplicar ese sentimiento de amor. Ofreciendo Rocky, otorgando libertad. Depositando total confianza en la persona que dices tanto amar y con la plena seguridad de que tambi&eacute;n vas a recibirla, en igual proporci&oacute;n.&mdash;Es una prueba muy grande Almudena, la verdad no me siento dispuesto a afrontarla, ni a dar un paso m&aacute;s. &iexcl;Necesito pensarlo! y adem&aacute;s&hellip; Un cigarrillo.<\/p>\n<p>Y encendiendo r&aacute;pidamente uno, fui yo el que se dirigi&oacute; hacia el jacuzzi para sentarme en el borde y notar que tiritaba. &iquest;Ser&aacute; que Silvia si me ama? Pens&eacute;, mientras que la maldita incertidumbre me carcom&iacute;a por dentro y sobre las baldosas del piso, algunas goteras se negaban a evaporarse, por el sol del mediod&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;ora Almudena! Ya est&aacute; la mesa dispuesta. &mdash;Fueron las palabras de una mujer joven, delgada y morena. Vestida con uniforme negro de ribetes rojos y delantal blanco y que sin saberlo, me dio en esa tarde, el conteo de segundos necesarios para respirar y recomponerme, mentalmente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Bueno queridos, vayamos entonces a almorzar! &mdash;Nos invit&oacute; alegre, la anfitriona.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&iexcl;Juepu&hellip;! &iquest;Pero qu&eacute; mierdas est&aacute; pasando aqu&iacute;? Esa fue la palabrota que se me escap&oacute; y la pregunta que se vino rauda a mi mente, al terminar la llamada con mi esposo.<\/p>\n<p>&iquest;Pero c&oacute;mo era posible que Rodrigo estuviera en pelotas con otra mujer y todos tan tranquilos? Se me hizo primero un nudo en la garganta y un horrible vac&iacute;o sent&iacute; en la boca de mi est&oacute;mago. Pulsaciones alocadas, latidos descoordinados, la ansiedad por saber la verdad. Y claro, mi disgusto fue en aumento, pues yo estuve todo el tiempo preocupada por saber c&oacute;mo hab&iacute;a pasado la noche, imagin&aacute;ndome su soledad y seguramente su tristeza por estar los dos distanciados y disgustados.<\/p>\n<p>Cuando observ&eacute; a aquella mujer desnuda pasar por detr&aacute;s de &eacute;l, se vinieron a mi mente cantidad de im&aacute;genes, donde ella y mi esposo, hab&iacute;an sostenido relaciones sexuales. Gestos y poses, gritos y gemidos. Visualic&eacute; sus besos, h&uacute;medos y apasionados sobre aquellos senos con pezones complementados por aquellos aros colgantes; las probables caricias de Rodrigo tan conocidas por m&iacute; recorriendo su piel, ocult&aacute;ndose con parsimonia en el medio de aquel pubis tatuado y por supuesto, la rigurosa frecuencia de profundas embestidas de la verga de Rodrigo dentro de la vagina de aquella mujer, otorg&aacute;ndose placer. S&iacute;, todo un carrusel de pornogr&aacute;ficas tomas en diferentes planos y secuencias que martillearon mi cabeza y martirizaban el coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero cuando esa mujer tomo el tel&eacute;fono de Rodrigo y me fue hablando con tanta naturalidad, como si para ella aquello fuera muy normal o demasiado cotidiano, reaccion&eacute;. Mientras escuchaba sus palabras, las razones para estar as&iacute; los dos desnudos junto a aquel espumoso jacuzzi, me fui calmando, razonando m&aacute;s y m&aacute;s. La escuchaba pero yo no le prestaba mucha atenci&oacute;n, pues a medida que ella me hablaba, yo me mentalizaba, analizando y comparando. Rodrigo y ella&hellip; &iexcl;Mi jefe y yo! Situaciones parecidas que simulaban ser lo que no eran, al menos de lo que conmigo nunca termin&oacute; por suceder. Tal vez a Rodrigo le sucedi&oacute; algo similar.<\/p>\n<p>Y di entonces a mi esposo un voto de confianza, el que yo ped&iacute;a con rigurosidad a cambio en &eacute;l. Tal vez si me viera serena, habl&aacute;ndoles con normalidad, pudiera por fin hacerle entrar en raz&oacute;n de que yo no ten&iacute;a previsto, serle infiel otra vez. &iexcl;Seguridad! Rodrigo tendr&iacute;a que hacerle frente a una situaci&oacute;n anormal entre los dos, separados por kil&oacute;metros como pocas veces hab&iacute;a sucedido, el solo aqu&iacute; en la ciudad y yo, acompa&ntilde;ada por aquel a quien sin querer tentaba, distante a un viaje que estaba ya a la vuelta de la esquina.<\/p>\n<p>En fin, tomando un buen respiro, me dediqu&eacute; por completo a disfrutar de aquel paseo con mis hijos, mi madre y mi padrastro. Despu&eacute;s de almuerzo con seguridad Rodrigo me llamar&iacute;a y podr&iacute;amos dialogar m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes Silvia&hellip; &mdash;me dijo Alonso mientras terminaba de darle el almuerzo a mi peque&ntilde;o terremoto y madre ayudaba a limpiarse las manos a mi hija. &mdash;Hay unos senderos muy hermosos para caminar, aunque si lo prefieres con la entrada tendr&aacute;s derecho a pasar unas horas en las tirolinas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En las que? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos hija, pero en qu&eacute; mundo vives! Pues una cuerda atada de un lado, para ir hasta el otro extremo y por donde te lanzas colina abajo, es muy divertido pero ya sabes que por mi situaci&oacute;n cardiaca, no puedo divertirme como antes, qu&eacute; m&aacute;s quisiera. &iexcl;Pero t&uacute; s&iacute;! &mdash;&iquest;Yo? &iexcl;Ni loca! Le tengo p&aacute;nico a las alturas, con aguantarme los nervios de montarme todos los d&iacute;as en el elevador diez pisos hasta arriba y otra decena para abajo, para m&iacute; es m&aacute;s que suficiente emoci&oacute;n. &iexcl;Por supuesto que no!<\/p>\n<p>&mdash;Pero llevemos a los ni&ntilde;os, estar&aacute;n seguros y se divertir&aacute;n, entre tanto podremos caminar por ah&iacute;. &mdash;Bueno, eso s&iacute; puede ser&ndash;. Le termine por decir.<\/p>\n<p>&iexcl;No nac&iacute; con alas, por algo ser&aacute;! Y justo despu&eacute;s de recoger todo, nos encaminamos con los ni&ntilde;os hacia all&iacute;. Mi mam&aacute; con mi hija de la mano y mi chiquillo sobre los hombros de mi padrastro. Caminamos un corto trayecto para llegar hasta la zona designada para los m&aacute;s peque&ntilde;os. Mi mam&aacute; como siempre desconfiaba, averiguaba como era, a que altura, cuanto demoraba, quien los iba a recibir del otro lado, en fin, que Alonso me miraba, encogi&eacute;ndose de hombros y yo un poco avergonzada, tiraba hacia atr&aacute;s del brazo de mi madre.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest; Silvia?&#8230; &iexcl;Silvia! &mdash;Escuch&eacute; tras de m&iacute;.<\/p>\n<p>&iquest;Esa voz?&#8230; &iexcl;V&aacute;lgame Dios! &iquest;Tambi&eacute;n por ac&aacute;?<\/p>\n<p>Y entonces gir&aacute;ndome la observ&eacute; sonriente y acompa&ntilde;ada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Amanda! &iquest;Pero qu&eacute; haces t&uacute; por aqu&iacute; mujer? &mdash;Y acerc&aacute;ndonos nos dimos los consabidos dos besos y un fuerte abrazo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues qu&eacute; quieres te diga. Que me gustan mucho los deportes extremos y la aventura, as&iacute; que junto a esta, hemos tomado el autob&uacute;s, decididas a lanzarnos por la tirolina y disfrutar de esta tarde de sol. Sentir un poco la emoci&oacute;n y el v&eacute;rtigo. Ahh, mira Silvia te presento a mi amiga y compa&ntilde;era de piso. Me toc&oacute; tra&eacute;rmela casi a rega&ntilde;adientes. &mdash;Me dijo mientras yo repasaba de arriba para abajo a aquella mujer que la acompa&ntilde;aba.<\/p>\n<p>&mdash;Hola preciosa, soy Silvia, mucho gusto. &mdash;El placer es m&iacute;o, soy Eva. &mdash;Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;La compa&ntilde;era de piso que se tiene que aguantar las ideas disparatadas de esta loca. Y es que mira Silvia, le tocaba resarcirse bien conmigo, pues anoche me sac&oacute; casi a rastras de una discoteca y cuando precisamente mi presa hab&iacute;a mordido la carnada. &iexcl;Vamos! Qu&eacute; est&aacute;bamos en el mejor momento. Vieras lo bien que la est&aacute;bamos pasando, con esa m&uacute;sica tan movida y el hombre que me sab&iacute;a llevar por la pista. Pues s&iacute;, un problemilla el que estuviera casado pero bueno, eso para m&iacute; era lo de menos. Lo importante era divertirnos un rato. Pero a Amanda no s&eacute; qu&eacute; bicho le pic&oacute; y nos fuimos de all&iacute;. Creo que ya no querr&aacute; saber nada de m&iacute;. Y con lo bueno que esta Ro&hellip; &mdash;Y halando de su brazo, Amanda se interpuso entre las dos para decirme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; Rogu&eacute; a Dios para que esta mujer no se metiera donde no la hab&iacute;an llamado. Es que con tantos t&iacute;os buenos que pululan en las discotecas y viene est&aacute; &laquo;casquisuelta&raquo; a echarle el guante a uno casado&hellip; &iexcl;Hummm! ganas de perder el tiempo. Pero en fin, &iquest;y con quien has venido? &mdash;Me pregunt&oacute; Amanda cambiando el rumbo de la conversaci&oacute;n y yo me gir&eacute; para indicarle al lugar donde se encontraban mis hijos con mi madre.<\/p>\n<p>&mdash;Con la familia, casi completa, ya sabes que mi esposo trabaja hasta los fines de semana. Ni modos. &iquest;Y en serio te vas a exponer a lanzarte en esos cables? &iexcl;Qu&eacute; miedo, mujer! &mdash;Le dije a mi amiga Amanda, mientras nos dirig&iacute;amos hacia ellos.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno tesoro, aqu&iacute; todo es muy seguro, no hay nada porque preocuparse. &mdash;Amanda y su amiga se detuvieron unos metros antes para despedirnos. &mdash;Ustedes por aqu&iacute; y nosotras vamos hacia all&aacute;. Un beso y cu&iacute;date mucho, nos vemos en la oficina el lunes. &mdash;Y Amanda abraz&aacute;ndome, me obsequi&oacute; por despedida dos besos en las mejillas, a los cuales correspond&iacute;. Igualmente me desped&iacute; tambi&eacute;n con un abrazo y un solo beso, de su compa&ntilde;era de piso.<\/p>\n<p>Mi madre se encontraba gritando afanada, mirando a mis hijos hacer una fila india detr&aacute;s de otros peque&ntilde;os m&aacute;s; plet&oacute;ricos mis chiquitines de alegr&iacute;a y uno que otro ni&ntilde;o con rostro de espanto. Y escuch&eacute; el sonido de mi tel&eacute;fono m&oacute;vil dentro de mi bolso, llamando mi atenci&oacute;n. Lo tom&eacute; con premura y para mi alborozo, esa llamada era la que tanto estaba esperando&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Hola mi amor. &iquest;C&oacute;mo sigues del &laquo;guayabo&raquo; mi vida? &mdash;Con esas exactas palabras, saludaba aquella tarde a mi marido.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y bien? &iquest;Ya se encuentran mejor? &mdash;Nos pregunt&oacute; Almudena despu&eacute;s de darle las gracias por el suculento almuerzo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, muchas gracias. Ya sabes&hellip; &laquo;Barriga llena, coraz&oacute;n contento&raquo;. &iexcl;Jajaja! &mdash;Martha se acerc&oacute; a nuestra anfitriona y con un abrazo y un beso tambi&eacute;n le agradeci&oacute; por sus atenciones. Y los tres nos dirigimos hacia el segundo nivel, esta vez girando a la izquierda, a su amplio estudio.<\/p>\n<p>Martha daba un repaso breve a las pinturas, por supuesto tambi&eacute;n a los bocetos de desnudos que se encontraban esparcidos sobre la mesa de dibujo. Yo por el contrario algo nervioso, repar&eacute; en aquella habitaci&oacute;n del pecado, pero afortunadamente, la puerta permanec&iacute;a bien cerrada aquella vez. &iexcl;Pufff! Suspir&eacute; m&aacute;s tranquilo, al ver como Almudena tomaba de la mano a su amiga, para llevarla hasta el div&aacute;n. Las dos se acomodaron all&iacute; y yo prefer&iacute; permanecer de pie, cerca del tornamesa, revisando las caratulas de su colecci&oacute;n musical, hasta qu&eacute; di con una que yo tambi&eacute;n pose&iacute;a. &laquo;Mecano 20 Grandes Canciones&raquo;. Y esa portada me record&oacute; que deb&iacute;a llamar a mi esposa y ver como la estaban pasando mis hijos en su paseo sabatino.<\/p>\n<p>Desbloquee mi tel&eacute;fono pero antes de marcar, Martha me solicit&oacute; encenderle un cigarrillo. Me fij&eacute; que en una de las mesitas, estaba una cajetilla de Lucky, que no eran de mis preferidos pero al no haber m&aacute;s, pues&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ten preciosa! &iquest;Estos est&aacute;n bien? &iquest;O prefieres uno de los m&iacute;os? &iquest;T&uacute; tambi&eacute;n vas a fumar? &mdash;Le pregunt&eacute; a Almudena y ella sonriendo, me hizo un gesto con sus hombros al levantarlos un poco, como quien no quiere pero al final s&iacute;.<\/p>\n<p>Cada una tom&oacute; el suyo y yo les ofrec&iacute; fuego. Ya me daba vuelta para ir por mis cigarrillos y de paso hablar con Silvia m&aacute;s en privado en la otra estancia, pues ya no quer&iacute;a sorpresas, pero Martha me detuvo con su pregunta. Que me la esperaba, si, obviamente, pero a la cual no quer&iacute;a responder.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Rodrigo? Coraz&oacute;n. &iquest;Ya lo pensaste bien? Finalmente me vas a ayudar con&hellip; &iquest;Con tu esposa? &mdash;&iexcl;Vaya ayuda me solicitaba!<\/p>\n<p>&mdash;Mira preciosa, le respond&iacute;. &mdash;Voy a hablar con ella, intentar&eacute; buscar alguna manera de exponerle tu situaci&oacute;n, pero no es f&aacute;cil para m&iacute;. No encuentro ahora las palabras para hacerle ese tipo de propuesta. Ni tampoco me veo aceptando que Silvia, el amor de mi vida se enrolle con tu esposo solo para alegrarle el rato. &iquest;Qui&eacute;n nos asegura que de esa manera, arrepentido volver&aacute; a tus brazos? &iexcl;Nadie! Mujer cr&eacute;eme, esto es una locura. &iquest;Sabes que creo yo? Que lo m&aacute;s adecuado y viable, es que Silvia influya de alguna manera en la decisi&oacute;n de tu esposo para ir a terapia contigo. Eso es lo que pienso que es mejor para ti, para &eacute;l, para todos. Si como dices, mi mujer tiene esa cercan&iacute;a, esa uni&oacute;n con tu marido, pues le pedir&eacute; que lo presione para que &eacute;l hable contigo y ustedes dos decidan con quien acudir, sino es aqu&iacute; con tu amiga Almudena. &mdash;Y Martha con tristeza y decepci&oacute;n en su hermoso rostro, dej&oacute; de mirarme para posar su cabeza en el hombro de Almudena y le susurr&oacute; cerca de su o&iacute;do como para que yo no la escuchara, algo que yo si alcance a o&iacute;r&hellip; &laquo;No lo va a hacer, no me va a colaborar&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Finalmente preciosa, el problema aqu&iacute; es de autoestima y falta de ganas. Tu marido esta perjudicado, disminuido psicol&oacute;gicamente al verte en ese video con tu amante, verte hacer cosas que &eacute;l contigo nunca se imagin&oacute; poder realizar. Se siente menos hombre, aunque te siga amando. As&iacute; que si la cuesti&oacute;n es de ense&ntilde;arle a que en un matrimonio se hace el amor con tu amor todos los d&iacute;as, tambi&eacute;n alguien debe explicarle que se requiere algunas veces, romper la monoton&iacute;a, tener sexo un poco m&aacute;s fuerte, hacerlo en poses y lugares diferentes y por supuesto, la experta aqu&iacute; es tu amiga Almudena. O p&aacute;sate por una librer&iacute;a y c&oacute;mprale la edici&oacute;n del Kama Sutra ilustrado. Pero Martha, mi esposa no ser&aacute; su conejillo de indias, si es que tu esposo pretende experimentar. &iexcl;Eso te lo aseguro!<\/p>\n<p>Y cuando me aprestaba a salir de all&iacute; hacia la otra habitaci&oacute;n para hablar con mi mujer y mis hijos, Martha con su voz delicada y suave, me record&oacute; lo deber&iacute;amos afrontar la pr&oacute;xima semana.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Rodrigo! Tesoro&hellip; Que no se te olvide que ellos dos van a estar de viaje, dos noches a solas y que esa puede ser la ocasi&oacute;n para que Silvia y Hugo, lo hagan a escondidas de nosotros o no y en definitiva entre ellos no suceda nada. En todo caso coraz&oacute;n, si no hacemos algo antes, ni t&uacute; ni yo tendremos la certeza de si sucedi&oacute; o no. Y Rodrigo, no quieres sentir esa incertidumbre, &iquest;o s&iacute;? &mdash;Coloqu&eacute; mi mano derecha sobre el marco de la puerta y entonces gir&eacute; la cabeza hac&iacute;a atr&aacute;s para mirarla, pues ten&iacute;a Martha en parte bastante raz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Si prefieres yo podr&iacute;a hablar con ella y pedirle que&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No! Grit&eacute; tan fuerte que las dos se sobresaltaron. &mdash;&iexcl;Ehhh! lo lamento, perd&oacute;n. No preciosa, en serio por favor d&eacute;jame a m&iacute; hablar con Silvia primero. Te prometo Martha que lo har&eacute;, por ti lo har&eacute;.<\/p>\n<p>Tres minutos despu&eacute;s, destapando la &uacute;ltima cerveza que ya navegaba en medio de &iacute;nfimos restos de hielo en la cubeta y un cigarrillo humeante de los m&iacute;os prisionero entre mis labios, fueron el soporte que necesitaba para ubicarme, encontrar mi refugio y llamando a m&iacute; esposa, en su voz hall&eacute; la esquiva calma&hellip;<\/p>\n<p>&iexcl;Te amo! Dos palabras, las iniciales por saludo, tan pronto escuch&eacute; que Silvia contest&oacute;.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&laquo;Tr&aacute;game tierra y esc&uacute;peme bien lejos de aqu&iacute;&raquo;. &iexcl;Ojala en una isla desierta! &mdash;Pens&eacute; aquel mediod&iacute;a. &mdash;&iquest;Pues de cual Silvia va a ser? Pues de la esposa de Rocky. &iquest;Acaso a cual otra Silvia conoces? &mdash;Le pregunt&oacute; Almudena a Martha y &eacute;sta, mir&aacute;ndome fijamente con mucha intriga, me pregunt&oacute;&hellip; &mdash;Rodrigo, t&uacute;&hellip; Silvia tu esposa. &iquest;Es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30116","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30116","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30116"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30116\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30116"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30116"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30116"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}