{"id":30122,"date":"2021-06-28T22:00:00","date_gmt":"2021-06-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-28T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-28T22:00:00","slug":"la-revancha-03-todo-listo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-revancha-03-todo-listo\/","title":{"rendered":"La revancha (03): Todo listo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30122\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Obedientes y sumisas vais siguiendo los tirones que doy en vuestros cabellos, llegamos a una peque&ntilde;a sala, tiro hacia arriba y os levant&aacute;is, me acerco a Zuleia, voy mir&aacute;ndola, acaricio sus pechos, pellizco sus pezones, entro mi mano en su entrepierna, se muerde los labios mientras acaricio su vulva, me gusta el tacto suave y dulce de su piel, se sonroja, traga saliva, no quiere moverse, pero no puede evitar excitarse, calentarse con mis dedos toc&aacute;ndola, con la humillaci&oacute;n de pertenecerle a un desconocido. Le pregunto cu&aacute;l es su palabra de seguridad, me dice que su amo nunca le dio ninguna, ahora estoy detr&aacute;s de ella, sopeso sus nalgas, pongo tres de mis dedos en su culo, se encorva un poco, le digo que mientras sea m&iacute;a, ha de tener una, mientras, puede usar la tuya, 3 veces seguidas la palabra vainilla, ella asiente con la cabeza, cada vez le cuesta m&aacute;s estarse quieta, con una fusta le doy un par de azotes en su culo, le ordeno que no se mueva, ella nerviosa dice si amo, es la primera vez que verbaliza su condici&oacute;n de esclava desde hace muchos a&ntilde;os, y solo con decirlo, un escalofri&oacute; de placer recorre todo su cuerpo.<\/p>\n<p>Sigo mir&aacute;ndola, ahora acaricio su espalda, su cuello, su cabellera de pelo rizado, respira entrecortadamente, asustada, inquieta. Vuelvo a estar frente a ella, con una de mis manos levanto su barbilla, la miro a los ojos, no sabe qu&eacute; hacer, donde mirar, le digo que ahora os voy a castigar, le ato las manos juntas, y la cuelgo de un gancho del techo, apenas si toca con los pies en el suelo, voy hacia ti y retorciendo uno de tus pechos hago que te pegues a ella, las manos atadas como ella, la cuerda en el mismo gancho, os pongo un consolador doble en vuestros co&ntilde;os, con un correa ato vuestros nalgas, voy tensando, cada nuevo tir&oacute;n de la correa, es un trozo m&aacute;s de consolador entrando en vuestros agujeros. Pongo unas pinzas met&aacute;licas anchas entre tus pechos y los suyos, te muerdes los labios cuando la pinza dentada se clava en tu pez&oacute;n, Zuleia tambi&eacute;n chilla, Repito la operaci&oacute;n con el otro pecho, os miro colgadas del gancho, vuestras caras a solo unos cent&iacute;metros, las tetas unidas por las pinzas, el co&ntilde;o atravesado&hellip;<\/p>\n<p>Un azote golpea la espalda de Zuleia, os ordeno que os bes&eacute;is, sin pensarlo su lengua entra en tu boca, t&uacute; le ofreces tus labios, tu cara, mientras tu lengua busca la suya. Ahora es tu culo el azotado, tiemblas y se tensa la pinza que une vuestros pechos, ella gru&ntilde;e, las dos gem&iacute;s, llor&aacute;is, tus lagrimas mojan su cara, otro azote desde atr&aacute;s golpea vuestros co&ntilde;os, ella no puede evitar mearse, su orina baja por tus piernas, las dos sois solo una, y vuestro dolor me pertenece, os voy azotando lentamente, disfrutando de vuestros nervios, de vuestra espera. Golpeo tu costado, justo en este trozo de teta que queda tan a la vista, azoto las piernas de Zoraida, largas y fibrosas, luego su culo de nalgas anchas y duras. Las dos tembl&aacute;is en vuestras cadenas, sorbes los mocos de ella, ella leng&uuml;etea tus l&aacute;grimas, sientes como tiemblas a cada azote, el sudor os envuelve a las dos, notas el temblor constante de su miedo, a ti te fallan las piernas, y os estremec&eacute;is cuando el l&aacute;tigo se enrosca en vuestros brazos, levanto una de tus patas y golpeo en la planta de tu pie, tensas tu cuerpo y salta la pinza met&aacute;lica de uno de tus pechos, a&uacute;llas de dolor, dejas caer tu cara en su hombro, la mojas de babas y l&aacute;grimas, ella intenta consolarte, acarici&aacute;ndote con sus mejillas mientras vuelvo a pinzar vuestros pezones hinchados y enrojecidos, me aparto un poco de vosotras, y con el l&aacute;tigo de siete colas, os doy un azote que os envuelve las dos, que quema vuestra piel, y acompasa vuestros gritos.<\/p>\n<p>Me acerco y corto las cuerdas de vuestras mu&ntilde;ecas, ca&eacute;is al suelo como un saco, saltan las dos pinzas de vuestros sus pechos, se te clava a&uacute;n m&aacute;s el consolador, y entre l&aacute;grimas ped&iacute;s perd&oacute;n una y otra vez. Lentamente os voy desatando, os arranco los consoladores, os lo acerco a la cara, tu boca limpia el de Zuleia, meado y con restos de heces, y ella hace lo mismo con el tuyo, igual de sucio y pringoso. Os pregunto si hab&eacute;is aprendido la lecci&oacute;n, las dos dec&iacute;s que si con la cabeza.<\/p>\n<p>Me siento en un sill&oacute;n, y mirando a Zuleia, le digo que hoy me apetece su boca, a 4 patas se acerca, empieza a besar, a lamer mi verga, sus brazos se agarran a mis piernas, sus pechos rozan mis rodillas disimuladamente se lleva una mano a su entrepierna, un azote en su culo hace que la quite, me gusta como lame, como besa, como engulle mi verga, cada vez m&aacute;s gruesa, cada vez m&aacute;s dura. Apenas si le cabe, pero sigue tragando, la agarro de sus cabellos y aplasto su cara contra mi cuerpo, casi no puede respirar, la verga la atraviesa hasta la garganta, me corro en su boca, en su cara, en sus mejillas, en su cabellera, traga todo lo que puede, aunque parte de mi corrida, resbala por su boca, pinta de blanco su cara, sus mejillas, sus pechos, me sonr&iacute;e con sus labios gruesos embadurnados de m&iacute;.<\/p>\n<p>Me levanto y la tumbo boca arriba sobre la alfombra, ella se contornea, sonr&iacute;e t&iacute;mida y caliente, mis manos recorren su cuerpo, orde&ntilde;o sus tetas, juego con su cl&iacute;toris, se empieza a doblar, levanta su culo, sus manos bajan hasta su entrepierna, me suplica que le permita correrse, miro tu cara, est&aacute;s de rodillas y sollozando, te digo que la ayudes a correrse. Vienes hacia nosotros, te tumbas sobre ella en un perfecto 69 tu lengua empieza a besarla, tus labios se mojan en su entrepierna, sus piernas levantadas se enroscan en tu cabeza, tambi&eacute;n ella te acaricia y te besa d&aacute;ndote ligeros mordisquitos en tu vulva, tus pechos rozan los suyos, sus pezones doloridos la hacen gemir un poco, los tuyos tambi&eacute;n te duelen.<\/p>\n<p>Me gusta ver como mueves tu culo, como te acoplas a esta lengua que no deja de lamerte, de besarte, oigo el gorgotear de tu boca con tu cabeza hundida entre sus piernas, ella tensa sus m&uacute;sculos, levanta el culo, se abraza a ti, mientras no dejas de mordisquearla, de besarla, de jugar con su placer. Dos hembras en celo, calm&aacute;ndose la una a la otra. Entre las dos me hab&eacute;is puesto otra vez caliente, as&iacute; que me levanto, de un tir&oacute;n te arranco de ella, cogi&eacute;ndote por la cintura te pongo a 4 patas, y al instante mi verga entra hasta el fondo de tu culo. Casi te caes, pero consigues mantener el equilibrio con tus manos en el suelo, Zuleia se pone debajo, acaricia tus pechos, tu vientre, besa estos pezones que bailan sin cesar al comp&aacute;s de mi placer, su lengua tambi&eacute;n busca mis test&iacute;culos, y cuando me corro, bebe golosa todo lo que gotea de entre tus nalgas. Me tumbo en la alfombra, t&uacute; te enroscas junto a m&iacute;, con tu cabeza en mi hombro, me gusta acariciar tu pubis de vello oscuro y rizado, Zuleia pone sus pechos sobre mis piernas, limpia con sus mejillas mi verga. Relajados y satisfechos disfrutamos de cada rinc&oacute;n de nuestros cuerpos, el tiempo va pasando, y no puedo desear nada mejor, que pasarlo junto a dos hembras como vosotras.<\/p>\n<p>El sol entra por la ventana, me despierto, aun dorm&iacute;s, acaricio tus mejillas, abres lo ojos, sonr&iacute;es, y me besas, tambi&eacute;n Zuleia va desperez&aacute;ndose, un par de palmadas en tu culo te acaban de despertar, es hora de levantarse, hoy tenemos que practicar algunas cosas de la carrera, y aun hay que daros de comer y limpiaros un poco.<\/p>\n<p>Gru&ntilde;endo te levantas, Zuleia se coge a ti, y las dos sal&iacute;s de la habitaci&oacute;n refunfu&ntilde;ando. Sucias, renqueantes, con cara de sue&ntilde;o, despeinadas y doloridas os encontr&aacute;is con Nuria y Yoha que est&aacute;n hablando de otra zona del circuito, un lodazal que habr&eacute;is de atravesar, m&aacute;s de medio metro de profundidad de barro y agua, 500 metros de largo y unas argollas que pinzaran vuestra nariz cuando haya que tirar de vosotras. Ajenas a su charla, vais comiendo el pienso de vuestros cubos, Zuleia te da un suave golpe con su nalga, te mira sonriendo y t&uacute; le devuelves el golpe, tambi&eacute;n sonr&iacute;es, con la cara sucia te besa y tu restriegas tu hocico por sus mejillas, hab&eacute;is comprendido que en mi cama no sois rivales, solo opciones distintas.<\/p>\n<p>Se oye el claxon de un coche, y todos miramos hacia la carretera, alguien llega, incluso vosotras levant&aacute;is vuestros hocicos sucios, el coche para y una mujer rubia desciende del veh&iacute;culo, gafas oscuras, una larga cabellera hasta media espalda, botas de tac&oacute;n y una peque&ntilde;a fusta en la mano, viene tranquilamente, sin prisa, marcando cada paso, sonri&oacute; y voy a buscarla, es Eva, una de las amas m&aacute;s temibles que hab&iacute;a en aquel momento. Nos damos un par de besos, y sorprendido le digo que bienvenida, ella mir&aacute;ndote a ti, dice que alguien le ha contado lo de la carrera de las mam&aacute;s, y viene a ayudar, quiere convertir esta carrera, en un espect&aacute;culo como no se ha visto en a&ntilde;os, es una de las mejores directoras de cine sado, y ofrece su equipo t&eacute;cnico y humano para hacer que sea la pel&iacute;cula de la temporada. A 4 patas, temerosa te acercas a ella, notas sus manos en tus cabellos, sonr&iacute;es, tu la llamaste, Nuria y Yoha lo est&aacute;n haciendo muy bien, pero muchos temas se les escapan, las ve&iacute;as preocupadas y nerviosas, y sabias que tu amiga y antigua due&ntilde;a, no te fallar&iacute;a. Eva pone su mano en tu entrepierna, pellizca tu vulva, das un respingo y te muerdes los labios, sin dejar de tocarte, de jugar contigo, Eva habla con Nuria y Yoha que la escuchan atentamente, le preguntan, le piden consejo y ella se vuelca en ayudarlas. Tras m&aacute;s de una hora de charla y un par o tres de cervezas, Eva te abre la boca, pone en tu lengua las llaves de su coche, y os env&iacute;a a Zuleia y a ti a buscar en el maletero algo que ha tra&iacute;do. Zuleia y t&uacute;, corriendo, jugueteando, con los co&ntilde;os satisfechos tras la noche que hemos pasado, lleg&aacute;is al veh&iacute;culo, al abrir el maletero, os encontr&aacute;is con una mujer desnuda, azotada y atada, ba&ntilde;ada en sudor y jadeando por la falta de aire.<\/p>\n<p>La ayud&aacute;is a bajar, y sonr&iacute;es al verla, es Lidia, su esclava, tu amiga, tras recuperar un poco el aliento te besa hasta el fondo de tu paladar, luego besa a Zuleia, y a 4 patas, volv&eacute;is las tres hacia donde estamos. Cuando veo a Lidia, le indico que se levante, un metro setenta de hembra caliente y sensual, sus pechos no muy grandes, perfectos para cogerlos con una mano, ella sonr&iacute;e mientras los acaricio, le gusta como la toco, como la miro, su pelo casta&ntilde;o claro, con alguna que otra cana, cae sobre sus hombros, unas ojeras no muy pronunciadas, alg&uacute;n quilo de m&aacute;s en su barriga, pero sin perder ni un &aacute;pice de belleza, lo que no ha variado es su mirada picara y juguetona, ni su sonrisa insinuante, le digo que gire, orgullosa me muestra su culo resping&oacute;n, perfectamente levantado, voy resiguiendo con mis dedos los azotes que Eva ha dejado en &eacute;l. Eva r&iacute;e y le da un par de azotes m&aacute;s en sus nalgas, nos dice que adem&aacute;s de su esclava, es la mejor ayudante de direcci&oacute;n que jam&aacute;s ha tenido, y por eso la ha tra&iacute;do, ella est&aacute; muy atareada, pero Lidia se quedara con nosotros todo el tiempo que haga falta<\/p>\n<p>Nuria comenta que ahora pensaban practicar en el lodazal, Eva mira el reloj, y dice que de acuerdo, a&uacute;n tiene un poco de tiempo, levantando a Lidia por su pelambrera, me dice que quiere que sea yo quien la cabalgue. Lidia se muerde los labios, mientras su due&ntilde;a pellizca con fuerza sus pezones, suda, se retuerce de dolor, vencida me suplica que le deje ser mi yegua, mir&aacute;ndola a los ojos le digo que de acuerdo.<\/p>\n<p>Os llevamos junto a los sulkis, Nuria te empieza a preparar, Yoha hace lo mismo con Zuleia, y yo tirando de uno de sus pezones llevo a Lidia hasta el veh&iacute;culo de color verde, ella respira hondo, sabe que ser&eacute; duro y que no dejar&eacute; que se relaje, no pienso defraudar a Eva. Abierta de patas, me mira, mientras voy entrando en su co&ntilde;o la barra met&aacute;lica, se muerde sus labios rojos, mientras se agarra con todas sus fuerzas a las barras. Ato sus correajes, y le encasto hasta el fondo uno de los consoladores-cola de reserva que tenemos, ella jadea, suda, con un par de azotes marco sus pechos, me gusta que tambi&eacute;n lleve alguna marca m&iacute;a. Nuria sonr&iacute;e, t&uacute; ya estas galopando, tambi&eacute;n Zuleia espera atada a su carro, por fin llegamos Lidia y yo, casi no puedes andar, es la falta de costumbre, pero hoy no importa la destreza o la agilidad, sino la fuerza f&iacute;sica, y la capacidad de sufrir, con unos tirones de vuestras riendas, os llevamos hasta el lodazal, Antes de entrar, os ense&ntilde;amos unos clips met&aacute;licos con una gruesa anilla colgando, os los pondr&aacute;n vuestros jinetes en la nariz, cuando salten del carro, para tirar de vosotras. Trag&aacute;is saliva, las 3 conoc&eacute;is el dolor que producen estos aparatos. Eva dar&aacute; la salida, un latigazo silba en el aire, golpeando la mesa. Saltas al barro, junto a ti Zuleia, y tambi&eacute;n Lidia, los carros se hunden m&aacute;s de media rueda, el l&aacute;tigo empieza a golpearos, clavas tus pies en el suelo, apenas si puedes moverte, tambi&eacute;n Zuleia tensa todos sus m&uacute;sculos, las ruedas siguen hundidas y quietas, salto del carro y pongo el anillo de hierro en el hocico de Lidia, con el primer tir&oacute;n chilla de manera salvaje, Nuria y Yoha tambi&eacute;n saltan al barro, y os anillan, tiro con todas mis fuerzas, Lidia chilla, berrea, por un instante cree que le voy a arrancar la nariz, pero el dolor la hace reaccionar, mientras con una mano tiro de ella, con la otra voy golpe&aacute;ndote las tetas con la fusta, pero avanza poco, hundo su cabeza en el fango mientras le azoto el lomo, rabiosa saca la cabeza, escupe barro y por fin veo en sus ojos la rabia y el furia que la va hacer ganar, un par de azotes m&aacute;s y el carro empieza a moverse, tu no piensas permitirlo, clavas tus patas y entre bufidos, tensas todos tus m&uacute;sculos y te lanzas hacia adelante, a tu lado Zuleia estira su cuello, mientras Yoha tira de su anilla, el l&aacute;tigo empapado en barro va castigando su cuerpo, enfadada no piensa dejar que una reci&eacute;n llegada gane a su potranca. Nuria tambi&eacute;n te golpea, pero has resbalado y tras caerte, aun est&aacute;s recuperando el aliento. Las tres llor&aacute;is, gritas, mientras los golpes resuenan una y otra vez. Poco a poco vamos avanzando, la cosa estar&aacute; entre Zuleia y Lidia, apenas faltan unos metros, pongo mi mano en el barro, agarro la pelambrera de mi yegua y tiro con todas mis fuerzas, mientras con la otra mano voy retorciendo su aro, cabreada, hist&eacute;rica, insultas, gritas, intentas morderme, y este &uacute;ltimo arrebato de pundonor la hace avanzar un poco m&aacute;s, lo justo para llegar al final del lodazal medio metro por delante de Zuleia, que llega unos instantes despu&eacute;s, y poco despu&eacute;s tu. Rebozadas en barro, agotadas, volv&eacute;is a chillar cuando os quitamos los aros de la nariz. Bajas la mirada, Nuria est&aacute; muy seria no quer&iacute;a quedar ultima, Yoha abofetea a su madre, vencida por una reci&eacute;n llegada. Y Lidia con su cara llena de barro, se arrodilla por si me apetece castigarla por sus insultos y su comportamiento.<\/p>\n<p>Eva aplaude, le ha gustado el espect&aacute;culo, pero tiene que irse, a modo de despedida da un par de bofetadas a Lidia y se va, nosotros volvemos con vosotras, la manguera lanza un chorro contra vuestra piel, os vamos lavando junto con los carros, me acerco a Lidia, mi potrilla salvaje, meto la manguera en su co&ntilde;o, el chorro la hace doblarse de dolor, pero no se queja, sigue siendo orgullosa y terca, luego limpio su lomo, sus tetas, toda su piel, Nuria tambi&eacute;n se desfoga contigo, castig&aacute;ndote con este chorro potente y helado, no duda en buscar tus rincones m&aacute;s sensibles y est&aacute; un buen rato moj&aacute;ndote, humillada lloras y pataleas. Yoha por su parte restriega con un estropajo a su madre, hemos de domaros, adiestraros, y no hay espacio ni tiempo para contemplaciones.<\/p>\n<p>Finalmente os desatamos del sulky, os llevamos al establo, os tumb&aacute;is rendidas sobre el heno, tan agotadas, tan doloridas que ni ten&eacute;is fuerza para llegar al abrevadero donde esta vuestra comida. Es cerca del mediod&iacute;a, pero no tard&aacute;is en dormiros, vuestra resistencia, los a&ntilde;os no pasan en balde, ya no es la que era, pero todav&iacute;a sois unos ejemplares magn&iacute;ficos, y conserv&aacute;is todo el orgullo y bravura que siempre os ha caracterizado.<\/p>\n<p>Las ideas de Eva han gustado mucho a las ni&ntilde;as, est&aacute;n ilusionadas con todas las sorpresas que no os hemos querido contar. Hacia las siete de la tarde, ya se les ha pasado el enfado con vosotras, as&iacute; que vamos al establo, donde todav&iacute;a retoz&aacute;is medio dormidas, y cogiendo los cubos con vuestra comida nos acercamos, Nuria acaricia tu rosto, abres la boca y dejas que ella vaya poniendo algo de pienso mojado entre tus labios, Zuleia tambi&eacute;n siente el calor y el afecto de Yoha, y Lidia me mira, picara y traviesa abre su boca, saca la lengua, mientras acaricia mi verga, le pregunto si quiere el pienso con algo de leche, y sin cerrar la boca sonr&iacute;e, la cojo de su nariz, y la lleva a mi verga, su lengua sigue tan sensual y diestra como anta&ntilde;o, mientras mi placer crece y se endurece entre sus labios, yo voy acariciando su cuello, su espalda, mis manos bajan hasta sus nalgas, mientras ella sigue lamiendo, relamiendo, empiezo a moverme, a sentir que no voy a tardar en darle toda la leche que desee, ella acerca su bol a su boca, y cuando un chorro blanco y espeso, se vac&iacute;a en ella, deja que vaya cayendo de sus labios, de su cara, de sus pechos, hasta ir llenando su bol, mientras me mira golosa y p&iacute;cara.<\/p>\n<p>Una capa espesa, blanca y caliente cubre buena parte de su comida, con la lengua relame cada gota que se ha perdido, que no ha ca&iacute;do en su cubo. Mojo mis manos en aquel engrudo, y ella empieza a lamer, noto su lengua en cada uno de mis dedos, luego le voy dejando caer lentamente la comida sobre su cara, con la boca abierta va comiendo, mientras una parte moja sus mejillas, su nariz, baja por su cuello, empapa sus pechos. Dejo de tirarle para que pueda ir recogiendo con la boca todo lo que le ha ca&iacute;do, no queda mucho, veo que t&uacute; ya has terminado de comer, te ordeno que te tumbes sobre el heno, y vierto parte de lo que queda en tu entrepierna, la comida se mezcla con tu pelambrera, con los dedos voy entrando aquel engrudo en tus agujeros, ordeno a Lidia que se lo coma todo, tumbada en el heno, con su hocico a la altura de tu co&ntilde;o empieza a lamerte, a limpiarte, su lengua no deja ning&uacute;n rinc&oacute;n por lamer, te oigo gemir, te abres m&aacute;s de piernas, ella sigue sorbiendo de ti, de tu sexo, de tu culo, incluso va recogiendo los trozos que caen al suelo. Zuleia no deja de mirarnos, le indico que se tumbe junto a ti, quiero que te bese, que te acaricie, hasta que tu co&ntilde;o se corra en la boca de Lidia.<\/p>\n<p>Zuleia y Lidia te lamen, te besan, jadeas, te encorvas, gru&ntilde;es de placer, te abrazas a Zuleia, no dejas de besarla, de acariciarla, mientras enroscas tus piernas en la cabeza de Lidia que sigue jugando con su lengua, con sus dedos dentro de ti. Separas tus piernas, Lidia te mira con la punta de su nariz mojada de ti, Zuleia se acerca a ella, y empieza a masturbarla, t&uacute; tambi&eacute;n acaricias a Lidia, nos mir&aacute;is, os humilla, os excita mostraros sucias y marranas retozando entre heno sucio y restos de comida, mientras gru&ntilde;&iacute;s y no dej&aacute;is de tocaros, de besaros, de llenar de dedos, manos y pu&ntilde;os vuestros agujeros de cerdas en celo.<\/p>\n<p>Nuria, Yoha y yo tras miraros un rato, cerramos el port&oacute;n del establo y volvemos a la casa, donde comentamos las novedades que ha dicho Eva. Las chicas est&aacute;n muy ilusionadas con sus ideas. Mientras cenamos surgen algunas dudas, y hacia las 10 de la noche, decido ir a buscar a Lidia, adem&aacute;s de esclava, es la ayudante de Eva, seguro que sabr&aacute; solventar cualquier problema. Al abrir el port&oacute;n la vemos abrazada a ti, tiro de una de sus patas, gru&ntilde;e un poco, pero te suelta, t&uacute; me miras con una mueca de desilusi&oacute;n, pensabas que ven&iacute;a a por ti, pero hoy necesitamos a Lidia. A 4 patas me acompa&ntilde;a, al llegar a la casa, le decimos que ahora queremos que sea la ayudante de direcci&oacute;n de Eva, sonr&iacute;e y se sienta junto a Nuria y Yoha, est&aacute; un buen rato charlando con ellas, explicando cada detalle, cada situaci&oacute;n y cada soluci&oacute;n. Finalmente, todo queda aclarado, entonces sonr&iacute;e con sus hermosos ojos casta&ntilde;os mir&aacute;ndome, se arrodilla y me suplica que esta noche la deje ser una mujer, le digo que si, y tras besarme los pies, se levanta y va hacia la ducha, la espero en mi habitaci&oacute;n, se toma su tiempo, pero al fin aparece limpia, perfumada, suavemente maquillada, con su piel aun h&uacute;meda por la ducha, su cabellos cayendo sobre sus hombros, se tumba junto a m&iacute;, la abrazo y la acaricio, noto su piel fresca y suave restreg&aacute;ndose en mi cuerpo, sus labios buscando mis besos, mis manos juegan en sus nalgas, ella restriega su sexo por mi verga, mientras los besos cada vez son m&aacute;s largos, m&aacute;s profundos e intensos. Se pone en cuclillas, entra mi verga en su co&ntilde;o, arquea su espalda hacia atr&aacute;s, se contornea, se acaricia los pechos, se relame los labios, y estruja con sus m&uacute;sculos mi deseo, mientras yo endurezco sus pezones con mis dedos, me mira, sonr&iacute;e y se deja caer sobre mi pecho, mis manos se aferran a su espalda, mi verga martillea dentro de ella, oigo su respirar agitado junto a mis labios, nuestro sudor compartido, nos movemos al un&iacute;sono, arriba, abajo, acompa&ntilde;ados por el chirriar cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, m&aacute;s intenso del colch&oacute;n en el que estamos, noto como me vac&iacute;o dentro de ella, ella se aprieta a&uacute;n m&aacute;s contra mi cuerpo, mientras no deja de besarme, de lamer mi cara, de gozar como mujer y como hembra de cada nueva embestida, cada nuevo chorro moj&aacute;ndola por dentro, yo no la suelto hasta que vac&iacute;o todo mi deseo dentro de ella. Luego nos relajamos, abrazados hablamos de mil cosas, recuerdos y antiguas aventuras, re&iacute;mos, jugamos, nos besamos, volvemos a hacer el amor, mientras la luna va recorriendo la noche.<\/p>\n<p>Por la ma&ntilde;ana, acaricio su espalda, voy bajando mi mano hasta su culo, ella se mueve, se enrosca entre mis piernas para que mis dedos lleguen mejor a cada rinc&oacute;n de su piel, lame sumisa mi pecho, yo sigo acarici&aacute;ndola, su lengua recorre mi vientre, hasta llegar a mi entrepierna, se aferra a mi verga, noto su respiraci&oacute;n caliente, la humedad de sus labios, pero ahora tengo algo m&aacute;s urgente. Tirando de sus cabellos, la saco a la calle, nota la brisa en su piel que se eriza levemente, sabe lo que ahora toca, y sumisa abre la boca, no tarda en recibir un chorro amarillo y acido en su boca, engulle mientras yo voy me&aacute;ndola entera, me gusta apuntar a sus mejillas, a su frente, a su barbilla, mojar sus pechos, su vientre, ver sus rodillas en el charco de orina que se va formando. Al terminar se acerca, y con la lengua va limpiando las ultimas gotas de orina que a&uacute;n quedan en mi miembro. Al fondo veo como lleg&aacute;is con Nuria y Yoha, os dejan en el patio bajo un sol cada vez m&aacute;s intenso. Lidia sumisa se acerca a vosotras, las tres esper&aacute;is sumisas nuestras &oacute;rdenes, bajo un sol intenso que arde en vuestra piel.<\/p>\n<p>Tras desayunar volvemos con vosotras, os decimos que ahora os llevaremos al circuito donde se har&aacute; la carrera, las dos os pon&eacute;is nerviosas, inquietas, por fin conocer&eacute;is el lugar, vamos hacia el coche, delante iremos Lidia y yo, detr&aacute;s Nuria y Yoha, y en el maletero vosotras dos, te colocas, enroscada con tus patas dobladas, Zuleia se acopla a ti, aun os apretamos un poco m&aacute;s, notas tu cuerpo pegado al de tu compa&ntilde;era, ella siente tu respiraci&oacute;n junto a su boca, y cuando menos lo esper&aacute;is, el clack del maletero cerr&aacute;ndose, la tapa os aprieta a&uacute;n m&aacute;s la una contra la otra, el calor os empapa de sudor, el aire enrarecido se os hace irrespirable, y de pronto los primeros baches, socavones de tierra que zarandean al coche y os zarandean a vosotras. En el interior del veh&iacute;culo, charlamos, re&iacute;mos, Lidia me mira con los restos de mi meada, resecos en su piel, mientras las chicas le cuentan vuestras aventuras, como aceptasteis volver a ser yeguas sumisas, como os estamos domando y adiestrando, mientras t&uacute;, sientes cada vaiv&eacute;n, cada piedra que el coche pisa, dolorida y cansada, oyes como Zuleia llora, nunca ha llevado bien los sitios cerrados, y mucho menos cuando es un maletero peque&ntilde;o y oscuro. El trayecto se alarga casi dos horas, siempre por carreteras estrechas o caminos desgastados.<\/p>\n<p>Finalmente, mareada y medio desvanecida por el calor, notas que el coche se para, Zuleia inquieta tambi&eacute;n se mueve, abrimos el port&oacute;n y la luz os ciega, un descampado en medio de la nada, al fondo se ve un caser&oacute;n, all&iacute; es donde vamos, os atamos las manos a la espalda, Lidia lo mira desde el coche, la hago bajar y le ordeno que se ponga junto a vosotras, se enfada, una bofetada la hace callar, obedece y tambi&eacute;n le ato sus manos a la espalda, con el pie dibujo una l&iacute;nea en el suelo, os pongo una par de pinzas de madera a cada una en vuestros labios vaginales, no entend&eacute;is nada, ato las cuerdas al parachoques de detr&aacute;s, y os digo que cuando salten las pinzas de vuestro co&ntilde;o, salg&aacute;is corriendo, la que llegue primera, tendr&aacute; cervezas frescas, la segunda, agua calentada al sol, y la tercera, vera a las otras beber. Lidia quiere protestar, pero calla al segundo azote en sus pechos. O&iacute;s el motor del coche, aprietas los pu&ntilde;os, miras a Zuleia sudando como t&uacute;, la boca abierta, y asustada. Junto a vosotras Lidia, respirando lentamente, intentando asimilar lo que os espera. Las ruedas giran, el coche sale hacia adelante, y apenas unos instantes despu&eacute;s, las pinzas salen disparadas, el dolor es intenso, pero te lanzas adelante, Zuleia con sus zancadas incre&iacute;bles no tarda en avanzarte, y algo m&aacute;s alejada Lidia, que sorprendida y enfadada, le cuesta centrarse en la carrera. El sol quema vuestros pies, vuestros pechos se bambolean de lado a lado, el sudor moja vuestros ojos, pero no dejas de correr, no quieres perder la estela de Zuleia, que sigue yendo en solitario, ella sonr&iacute;e, est&aacute; convencida de su victoria, se gira para ver la distancia a la que est&aacute;is, pero da un traspi&eacute;s y cae de bruces al suelo, sus pechos chocan contra el suelo, tu estas a punto de caer, no la puedes esquivar, asi que das un salto, ella baja la cabeza, y ve como la supera, se levanta como puede, le duele todo, incluso tiene una peque&ntilde;a herida en un costado, a su lado pasa Lidia, que no quiere ser la &uacute;ltima. Tu no miras atr&aacute;s, solo buscas la casa, las cervezas frescas, una peque&ntilde;a subida hace que pierdas algo de &iacute;mpetu, tras de ti, oyes el jadear de Lidia, y tambi&eacute;n las zancadas de Zuleia. Clavas tus pies, tensas tus m&uacute;sculos y aceleras todo lo que puedes, tus pechos te duelen de tanto moverse arriba y abajo, los de Zuleia tambi&eacute;n bailan de manera fren&eacute;tica, no lo sabes, pero Zuleia ya ha avanzado a Lidia, que cuando la ve pasar se hunde, afloja el ritmo y comprende que ella ser la &uacute;ltima. Ya me ves, el dolor en tus piernas es tan intenso que est&aacute;n temblando, pero Zuleia debe estar igual, as&iacute; que sigues con todas tus fuerzas hacia adelante, hasta que llegas a donde estamos, caes agotada, muy poco despu&eacute;s es Zuleia quien llega y tras esperar un poco Lidia.<\/p>\n<p>Te dejo una caja de cervezas reci&eacute;n sacada de la nevera., abres una y m&aacute;s que beber, engulles el l&iacute;quido, Zuleia pone su cabeza dentro del cubo de agua que hay al sol, bebe durante un buen rato, una vez recuperada, saca su rostro, sus cabellos chorreando agua, mira a Lidia, que de rodillas ante vosotras se relame los labios, mientras no deja de observaros.<\/p>\n<p>Te miro, est&aacute;s tumbada a la sombra, satisfecha tras tres cervezas seguidas, te pregunto si quieres m&aacute;s, y sonriendo dices que no con la cabeza, miro a Zuleia y Lidia, y decido ser bueno, una ha ca&iacute;do intentado ganar, y la otra ni sab&iacute;a que iba a correr, entro en la casa y al salir dejo una caja de cervezas bien fr&iacute;as en la mesa, son para vosotras, se os ilumina la cara, Zuleia se vierte una por su cara, por su cabeza, mientras con la otra mano va bebiendo, Lidia bebe con ganas y tambi&eacute;n se vac&iacute;a un par en sus cabellos, le gusta como el frio baja h&uacute;medo por su cara, por su cuerpo. Miro el reloj, son casi las 12, ya es hora de que veamos el circuito. De la casa saco tres patinetes el&eacute;ctricos, uno para cada pareja, Delante se pone Lidia, tras ella yo, con mis manos bien cogidas a sus pechos. El segundo es el de Zuleia y Yoha, i finalmente el tuyo con Nuria. A pesar de su desnudez, de sus castigos, Lidia no tarda en volver a ser la ayudante de Eva, os dice que saldr&eacute;is por una recta de casi tres kil&oacute;metros, el patinete acelera, pero se para al kil&oacute;metro y medio, aqu&iacute; empezara la carrera, antes simplemente os har&aacute;n trotar un poco, para que vuestra musculatura se vaya calentando&hellip;<\/p>\n<p>Otra vez subimos al patinete, miras hacia atr&aacute;s, hacia adelante, tres kil&oacute;metros de recta, es mucha recta. Sin bajar del veh&iacute;culo, os dice que aqu&iacute; se empezara a ver como est&aacute;is de fuerza, de &iacute;mpetu, pero solo es el inicio. Tras un par de curvas se para, os ense&ntilde;a lo que en tiempos fue un antiguo camino, hoy totalmente repleto de zarzas y maleza. Por aqu&iacute; subir&eacute;is con los sulkies, la mir&aacute;is, es imposible trepar con un sulkie por all&iacute;, Lidia te da una palmada en el culo, y te dice que tranquila, lo van arreglar un poco, tampoco demasiado, solo lo suficiente para asegurarse que con una buena yegua tirando del carro se pueda subir. Volvemos a los patinetes, y bordeamos la colina, hasta llegar al lugar por donde saldr&eacute;is despu&eacute;s de haber subido y bajado. Zuleia traga saliva viendo aquella bajada, peligrosa y descarnada. Yoha le dice que ya la ira frenando. Otra vez en el patinete, ahora viene un par de kil&oacute;metros de curvas, subidas, bajadas, Lidia os dice que el d&iacute;a de la carrera el suelo estar&aacute; lleno de peque&ntilde;as piedras de cantera, puntiagudas, afiladas y sueltas. En silencio, asustada vuelves a montar en el patinete, seguimos adelante, Zuleia tambi&eacute;n est&aacute; inquieta, ante lo que os espera. Otra vez paramos los patinetes, Lidia os dice que esto ya lo conoc&eacute;is un tramo de 500 metros, Lidia os dice que adem&aacute;s de fango y lodo, este ser&aacute; el vertedero de todos los lavabos del recinto, este tramo servir&aacute; para comprobar si sois capaces de superar el hedor, el asco, y continuar cabalgando bajo el l&aacute;tigo de vuestras due&ntilde;as. Zuleia te mira y t&uacute; no quieres ni imagin&aacute;rtelo, Lidia te acaricia y te dije que luego pasar&eacute;is por una zona de mangueras que os limpiaran a fondo.<\/p>\n<p>Tras el lodo, una recta rodeada de chorros de agua helado, os devolver&aacute;n el aliento y limpiaran vuestra piel, para llegar hermosas y apetecibles a la recta final. Primero correr&eacute;is los 3 kil&oacute;metros hasta el final de la recta, all&iacute; girareis, y volver&eacute;is en lo que ser&aacute; ya el tramo final, levant&aacute;ndote la cara Lidia te dice, que si hab&eacute;is conseguido llegar hasta aqu&iacute;, vuestros chicas sabr&aacute;n con la fusta y el l&aacute;tigo, sacar hasta la &uacute;ltima brizna de energ&iacute;a, que quede en vuestras patas, porque vuestras hijas no piensan quedar segundas y vosotras tampoco. Mir&aacute;ndome Lidia me pregunta si he pensado en cambiarte el nombre, que yegua y jinete se llamen igual puede ser un problema, le digo que no, tu eres Nuri, y tu due&ntilde;a Nuria con &ldquo;a&rdquo; de ama. Os da unas palmadas en el culo y os dice -Bueno chicas, nos vemos en la carrera, dentro de 15 d&iacute;as. Las dos protest&aacute;is, os quej&aacute;is, aun no est&aacute;is listas, aun os falta&hellip; Una bofetada de Yoha gira la cara de Zuleia, t&uacute; tambi&eacute;n callas al instante, mientras Nuria, os dice que tenemos yeguas, lugar y fecha, del resto se encargaran Lidia y Eva, y vosotras lo &uacute;nico que hab&eacute;is de hacer es obedecer, correr y callar.<\/p>\n<p>PD<\/p>\n<p>A quienes leen las historia de Nuri y Zuleia&hellip; poco a poco se acerca el desenlace, y si alg&uacute;n lector o lectora quiere opinar, sugerir nuevas situaciones, fantasear con alguno de los personajes, imaginarse en su piel o aventurar cual ser&aacute; la ganadora, aqu&iacute; ten&eacute;is un correo para poder compartir y hacer m&aacute;s nuestra esta historia: kimbocat03@gmail.com.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Obedientes y sumisas vais siguiendo los tirones que doy en vuestros cabellos, llegamos a una peque&ntilde;a sala, tiro hacia arriba y os levant&aacute;is, me acerco a Zuleia, voy mir&aacute;ndola, acaricio sus pechos, pellizco sus pezones, entro mi mano en su entrepierna, se muerde los labios mientras acaricio su vulva, me gusta el tacto suave [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18614,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30122","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sadomaso"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30122","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18614"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30122"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30122\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30122"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30122"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30122"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}