{"id":30125,"date":"2021-06-29T00:49:43","date_gmt":"2021-06-29T00:49:43","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-29T00:49:43","modified_gmt":"2021-06-29T00:49:43","slug":"un-impetuoso-conquistador-y-una-mujer-predispuesta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-impetuoso-conquistador-y-una-mujer-predispuesta\/","title":{"rendered":"Un impetuoso conquistador y una mujer predispuesta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30125\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Est&aacute;bamos mi esposa y yo en una recepci&oacute;n organizada por el jefe de &aacute;rea de ella que hab&iacute;a asumido un mes atr&aacute;s. Juana saludaba a unos compa&ntilde;eros cuando uno, que apareci&oacute; a mi lado dice, mir&aacute;ndola a ella.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esa s&iacute; que es una yegua, y parece necesitar verga&rdquo;.<\/p>\n<p>Tratando de quitarle hierro al comentario respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En algo ten&eacute;s raz&oacute;n, mi se&ntilde;ora es una hermosa mujer&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute; para cog&eacute;rsela del derecho y del rev&eacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Una pregunta, vos sos imb&eacute;cil todo el tiempo o par&aacute;s para comer?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me parece que te voy a dar un golpe&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Intentalo, as&iacute; tengo la oportunidad de romperte algo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Parece que ya se conocen, Manuel este es mi marido, Francisco este es mi nuevo jefe. De qu&eacute; hablaban?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Manuel dec&iacute;a que sos una yegua, que parec&eacute;s necesitar verga y que est&aacute;s para cogerte del derecho y del rev&eacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>A la mirada de ella el anfitri&oacute;n intent&oacute; disculparse<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, no lo tomen a mal, fue una broma&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Claro, sos un humorista incomprendido. Querida es buen momento para retirarnos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por qu&eacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me gusta esta reuni&oacute;n organizada por alguien que confunde humor con groser&iacute;a y est&aacute; satisfecho con eso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero si esto reci&eacute;n empieza&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Una l&aacute;stima, &iquest;camin&aacute;s a mi lado o te llevo del cuello?&rdquo;<\/p>\n<p>En adelante no volvimos a tocar el tema<\/p>\n<p>Habr&iacute;an pasado dos semanas de la fiesta abortada, cuando empec&eacute; a notar un sensible aumento de llamadas telef&oacute;nicas o mensajes de texto entrantes en el aparato de mi mujer. Y cuando eso suced&iacute;a, ella, disimuladamente, se retiraba para contestar o leer. Decidido a cortar de cuajo cualquier contratiempo contrat&eacute; los servicios de una empresa de investigaciones por una semana. Por supuesto, a partir de ese momento evit&eacute; toda intimidad matrimonial.<\/p>\n<p>Mientras tanto cambi&eacute; mis costumbres diarias. La llamaba con frecuencia al trabajo, la invitaba a almorzar en el descanso del mediod&iacute;a, o simplemente la iba a ver para tomar un caf&eacute; si ten&iacute;a tiempo. Por supuesto que eso le llam&oacute; la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me est&aacute;s sorprendiendo, a qu&eacute; se deben estos cambios?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque me parece que tu jefe va a tratar de acortar la distancia con vos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No hay problema, ya sabr&eacute; frenarlo si lo intenta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No lo dudo, pero en estos casos una ayuda siempre viene bien&rdquo;<\/p>\n<p>Al cabo de ese tiempo me presentaron los tres encuentros, que pudieron registrar, fuera del lugar de trabajo.<\/p>\n<p>Uno fue el martes, despu&eacute;s del horario laboral, en un caf&eacute;, con una duraci&oacute;n de cuarenta minutos. De esa filmaci&oacute;n retuve tres cosas relevantes. La gestualidad de ella era de cierto embeleso durante la charla. Al despedirse, ya en la salida, despu&eacute;s de mirar alrededor, le dio un r&aacute;pido beso en los labios mientras &eacute;l permanec&iacute;a imperturbable. Finalizado eso, mientras mi mujer se alejaba, &eacute;l sonre&iacute;a con suficiencia pareciendo estar muy satisfecho con el encuentro.<\/p>\n<p>El segundo fue el jueves, cenando en un restaurant. Te&oacute;ricamente hab&iacute;a salido para la habitual reuni&oacute;n con sus amigas. Esta vez no estaban enfrentados como en el caf&eacute;, sino uno al lado del otro y muy cerca. Ambos de espaldas a la pared. Las caras dec&iacute;an lo mismo que en el encuentro anterior salvo un momento muy significativo. Ella mirando el plato con la cabeza baja y empu&ntilde;ando los cubiertos como concentrada en la comida. Pero una mirada atenta pod&iacute;a apreciar que estaba con los ojos cerrados, mordi&eacute;ndose el labio inferior y con los nudillos blancos por la fuerza con que sujetaba cuchillo y tenedor. Por su parte &eacute;l ten&iacute;a la vista fija en su acompa&ntilde;ante, con la mano izquierda tomando la servilleta, mientras la derecha cruzaba por debajo en direcci&oacute;n a la falda. Esa actuaci&oacute;n, que mostraba total normalidad para los presentes en el local, tuvo su culminaci&oacute;n cuando ella, apretando los pu&ntilde;os contra la mesa, abriendo al m&aacute;ximo los ojos y haciendo tres o cuatro movimientos convulsivos, pas&oacute; a la relajaci&oacute;n. La despedida en el auto, a media cuadra de casa, parece haber incluido una mamada al miembro del gal&aacute;n.<\/p>\n<p>El tercero fue el viernes, en el mismo caf&eacute; con un dato nuevo y definitorio. El comisionado hab&iacute;a podido ubicarse cerca y grabar un di&aacute;logo. Ella le contaba a Manuel que yo la llamaba con m&aacute;s frecuencia o la visitaba en el trabajo para ayudarla a resistir sus avances, agregando:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pobre, no sabe que soy yo la que te busco porque me llev&aacute;s al cielo en cada cogida que me das&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de analizarlo, con cierta frialdad, llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n que intentar remediar nuestra relaci&oacute;n era in&uacute;til. Ella estaba entregada y &eacute;l sab&iacute;a c&oacute;mo hacer para que el abandono fuera total. Mientras evaluaba c&oacute;mo me conven&iacute;a actuar renov&eacute; el contrato con la empresa de vigilancia por una semana m&aacute;s. Deb&iacute;an avisarme cuando los vieran salir del trabajo, indic&aacute;ndome d&oacute;nde estaban.<\/p>\n<p>La soluci&oacute;n era cortar, evitando el dolor que supone dilatar el v&iacute;nculo, pero tomando el tiempo suficiente para cerrarlo bien y vengarme. Y para lograr buena efectividad pens&eacute; realizar dos movimientos; el primero dificultando la relaci&oacute;n buscando aumentar el mutuo inter&eacute;s, lo que les llevar&iacute;a a disminuir las precauciones; y el segundo darles campo libre, favoreciendo sus encuentros. En alg&uacute;n momento de este &uacute;ltimo ver&iacute;a de iniciar la venganza.<\/p>\n<p>La primera actividad de entorpecimiento fue el mi&eacute;rcoles siguiente. Ante el aviso del vigilador fui al restaurant donde estaban. Como ellos se encontraban al fondo del local, entr&eacute; y me ubiqu&eacute; cerca de la entrada. Marcaba el tel&eacute;fono para simular una llamada cuando, por el rabillo del ojo, veo al alguien parado a mi lado. Al levantar la vista me doy con el consumado amante.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me est&aacute;s siguiendo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Que yo sepa no, todav&iacute;a me gustan las mujeres&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y qu&eacute; hac&eacute;s ac&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Pienso almorzar, pero antes la tengo que llamar a mi se&ntilde;ora para invitarla&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No necesit&aacute;s llamarla, despu&eacute;s de cog&eacute;rmela la traje a almorzar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La noticia no ser&aacute; buena pero si impactante&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y no te enoj&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No veo por qu&eacute;. No somos amigos, as&iacute; que ni siquiera me deb&eacute;s algo de lealtad. La que me debe fidelidad es Juana, con ella me debo enojar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ven&iacute;, all&aacute; est&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola querida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola, no me d&aacute;s un beso?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No porque tengo cierta aprensi&oacute;n. Seg&uacute;n lo que me dijo tu jefe, en la boca debieras tener saliva o semen de &eacute;l&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Queee, de d&oacute;nde sacaste eso?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Textualmente me dijo: Despu&eacute;s de cog&eacute;rmela la traje a almorzar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esas fueron tus palabras?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Fue una broma. Com&eacute; con nosotros yo invito&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agradezco la invitaci&oacute;n, pero tu comentario humoroso me quit&oacute; el apetito. Querida, ven&iacute;s conmigo o ten&eacute;s que trabajar a la tarde?&rdquo;<\/p>\n<p>La segunda interrupci&oacute;n se dio al d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querido esta noche salgo a comer con mis amigas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me parece bien. Mi hermano me invit&oacute; a cenar, pero no me siento con ganas. Despu&eacute;s ver&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Hable con Joaqu&iacute;n, que me segu&iacute;a en edad y estaba en antecedentes, as&iacute; que de inmediato se prest&oacute; a ayudarme viniendo con su auto. Yo iba a salir antes que Juana, nos estacion&aacute;bamos cerca y la segu&iacute;amos. Ella sali&oacute;, tom&oacute; un taxi hasta la playa de un centro de compras, donde la esperaba Manuel en su veh&iacute;culo y siguieron hasta un restaurant alejado, a primera vista muy confortable y con una c&oacute;moda playa de estacionamiento. Habi&eacute;ndoles dado tiempo suficiente para entrar, nos ubicamos cerca del autom&oacute;vil y mientras mi hermano vigilaba, simulando ver algo en el motor, yo distribu&iacute; cuatro clavos tipo miguelito en tres ruedas y a la cuarta le corte el pico de inflado. Luego entramos, ocupando una mesa, sin mirar alrededor. Ya sentados, con disimulo, tratamos de ubicarlos. Estaban a mi espalda, ella de frente, as&iacute; que seguramente nos vio ingresar. Ah&iacute; marqu&eacute; el tel&eacute;fono de mi mujer. La llamada fue cortada y luego devuelta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me hablaste, ocurre algo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, llame para decirte que sal&iacute; con Joaqu&iacute;n y me trajo a conocer una casa de comida hermosa, muy agradable. Si los platos responden a los precios deben ser buen&iacute;simos. Debieras probarla con tus amigas. Nos vemos m&aacute;s tarde&rdquo;.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n mi hermano el corte de llamada fue cuando vio qui&eacute;n lo hac&iacute;a, para luego levantarse, ir al ba&ntilde;o y desde ah&iacute; devolverla. Poco despu&eacute;s ambos salieron por una puerta lateral. Nosotros, satisfechos con comida y bebida salimos m&aacute;s tarde, observando un remolque estacionado al lado del auto averiado. De la pareja no hab&iacute;a rastros.<\/p>\n<p>Desde ese momento y hasta el pr&oacute;ximo jueves, con distintas excusas no le deje ni un minuto libre fuera del lapso habitual de labor. La buscaba en el horario de salida y, si me indicaba alguna demora, esperaba el tiempo necesario en el ingreso del edificio. Estimando que el per&iacute;odo de obstaculizaci&oacute;n hab&iacute;a sido suficiente pasamos a la otra etapa. El d&iacute;a habitual lleg&oacute; con el anuncio esperado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esta noche salgo con mis amigas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; coincidencia, yo tambi&eacute;n salgo con una dama&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La conozco?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute;, ni idea de qui&eacute;n es&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y entonces c&oacute;mo vas a salir&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sencillo, llamo a la agencia, pido una acompa&ntilde;ante de determinadas caracter&iacute;sticas y a la hora establecida viene a buscarme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;O sea que est&aacute;s pagando una puta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cada uno se gana la vida como puede, en este caso he pedido una mujer culta y educada, pues pienso ir a ver un coro de casta&ntilde;uelas, luego cenar y despu&eacute;s sin apuro a un hotel. Hasta ma&ntilde;ana hay tiempo, no duermo ac&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y me lo dec&iacute;s tan tranquilamente&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te enojes querida, solo estoy cubriendo necesidades que cada tanto aparecen&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y por qu&eacute; no lo hac&eacute;s conmigo, llevamos m&aacute;s de dos meses sin tener sexo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque me resuena en la cabeza la broma de tu jefe, y cuando se me ocurre que, bes&aacute;ndote, puedo encontrar saliva o semen de &eacute;l se me van las ganas&rdquo;.<\/p>\n<p>Por supuesto que no ten&iacute;a certeza, pero era muy probable que este conquistador siguiera el patr&oacute;n habitual de casi todos, considerar como gran objetivo tener sexo en la cama matrimonial. Por eso la dej&eacute; salir primero y, despu&eacute;s de apagar las luces, conect&eacute; la alarma, y me encerr&eacute; en el escritorio. La espera fue fruct&iacute;fera y corta, nada m&aacute;s que una hora y media. Los escuch&eacute; hablar y subir al primer piso.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un lapso prudencial y observando el m&aacute;ximo silencio posible, tom&eacute; mi bate de beisbol y sub&iacute; las escaleras orientado por los gemidos de mi mujer. Cuando llegu&eacute; a la puerta abierta del dormitorio matrimonial, la escena era algo esperado. Ambos sobre la alfombra, mi esposa en cuatro puntos, &eacute;l encaramado embisti&eacute;ndola desde atr&aacute;s, los dos dando la espalda a mi ubicaci&oacute;n y expresando en voz alta lo que sent&iacute;an y pensaban.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;M&aacute;s fuerte, m&aacute;s, bien adentro, qu&eacute; delicia, madre santa c&oacute;mo me gusta!&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Parece que el cornudo no te da lo suficiente&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No papito, por el culo solo me das vos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Qu&eacute;, no lo dej&aacute;s?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, porque se dar&iacute;a cuenta que otro me lo abri&oacute; y lo usa seguido&rdquo;.<\/p>\n<p>El primer batazo fue en la espalda, el segundo en la cintura, y par&eacute; al sentir el crujido de los huesos de la columna. Luego lo saqu&eacute; de encima de mi mujer, haci&eacute;ndolo rodar al costado y llam&eacute; al 911.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Acabo de darle un golpe a un tipo que estaba violando a mi esposa, ahora est&aacute; desmayado pero lo voy a vigilar por si despierta antes que ustedes lleguen. Mi direcci&oacute;n es. . .estar&aacute; la puerta abierta para que entren directamente&rdquo;.<\/p>\n<p>Los polic&iacute;as pueden ser de todo, menos tontos. En seguida intuyeron que no hab&iacute;a violaci&oacute;n, pero la excusa era buena. No hab&iacute;a ensa&ntilde;amiento y el inmediato llamado a emergencias hac&iacute;an cre&iacute;ble la versi&oacute;n, que por otro lado mi esposa no iba a contradecir, pues hubiera sido aceptar causal de divorcio ante autoridad competente.<\/p>\n<p>Satisfecho con el futuro del amante, como usuario permanente de silla de ruedas, solo me quedaba ocuparme de mi benem&eacute;rita esposa.<\/p>\n<p>Desde luego que lo sucedido no fue tema de conversaci&oacute;n. Yo no ten&iacute;a inter&eacute;s alguno en recibir explicaciones incongruentes, y si ella hubiera intentado hacerlo, le habr&iacute;a respondido con el viejo dicho: &lsquo;No aclare que oscurece&acute;.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n y yo somos farmac&eacute;uticos, &eacute;l dedicado a lo que espec&iacute;ficamente son medicamentos, mientras lo m&iacute;o son los complementos y la parte comercial. A mi hermano le ped&iacute; seleccionar algunos productos que tuvieran efectos secundarios de acidez estomacal y taquicardia, para quedarme con los m&aacute;s ins&iacute;pidos y simples de administrar. Cumplida esa tarea comenc&eacute; a usarlos mezclados en cada comida que lo permitiera y tomara Juana. Al cabo de una semana el manjar estaba a punto. Una ma&ntilde;ana al verla salir del ba&ntilde;o con mala cara le pregunt&eacute; si le pasaba algo. Su respuesta fue la esperada.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; me pasa, pero desde ayer en el trabajo siento un fuego en el est&oacute;mago, que comienza ardiendo y se va incrementado hasta que me doblo de dolor. Se calma un poco cuando vomito pero luego reaparece y para colmo el coraz&oacute;n pareciera galopar. Estoy desesperada, no hay hora del d&iacute;a que consiga alivio prolongado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te aseguro que lo entiendo, yo pas&eacute; por lo mismo. Quiz&aacute;s perd&iacute; igual cantidad de l&iacute;quido vomitando que llorando. Mi coraz&oacute;n adem&aacute;s de galopar se dol&iacute;a. S&eacute; perfectamente lo que se siente. Y eso me pasaba cada vez que llegaba tu aviso diciendo que te demorabas una hora m&aacute;s en el trabajo. Tambi&eacute;n me suced&iacute;a cuando sal&iacute;as a cenar con tus amigas o cuando llamaba a tu sector y me contestaban que hab&iacute;as salido por un rato&rdquo;.<\/p>\n<p>Su mirada indicaba que sab&iacute;a perfectamente a qu&eacute; hac&iacute;a referencia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sin embargo debo reconocer que ambos sufrimientos tienen diferente origen. El m&iacute;o en tu infidelidad, pero termin&oacute; la noche en que Manuel ingreso como usuario de silla de ruedas. El tuyo nace en el veneno que desde hace una semana, m&aacute;s de una vez por d&iacute;a, te estoy administrando. Ayer fue la &uacute;ltima dosis&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No puedo creer lo que me est&aacute;s diciendo, te voy a denunciar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No hay problema, entre materia fecal, orina, aliento y transpiraci&oacute;n ya has eliminado cualquier rastro. Dentro de poco tiempo empezar&aacute;n a fallar los &oacute;rganos empezando por los ri&ntilde;ones hasta que llegue el turno del coraz&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sos un monstruo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En eso me convertiste. L&aacute;stima que no pueda acompa&ntilde;arte al cementerio. Justo ese d&iacute;a tendr&eacute; una diarrea que no me permitir&aacute; salir de casa. Ya tengo prevista la inscripci&oacute;n en la l&aacute;pida, dice: &acute;Madre Tierra, rec&iacute;bela con alegr&iacute;a. As&iacute; es como yo la env&iacute;o&acute;. Ahora estoy alegre, ese d&iacute;a mi alegr&iacute;a ser&aacute; total&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por lo que m&aacute;s quieras, no me hagas eso, dame algo, no quiero morir. Ser&eacute; tu esclava el resto de la vida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No pretendo tanto, si esta tarde firm&aacute;s dos documentos, te doy el remedio&rdquo;.<\/p>\n<p>Naturalmente acepto, firmando el pedido de divorcio, renunciado a cualquier derecho econ&oacute;mico y el poder para ser representada, en el tema separaci&oacute;n, por un abogado amigo. Al t&eacute;rmino de eso le di un anti&aacute;cido. Con el correr de las jornadas tomando esa pastilla se normaliz&oacute; totalmente. Probablemente, temiendo un nuevo envenenamiento, se fue de casa a los pocos d&iacute;as. Nunca m&aacute;s supe de ella.<\/p>\n<p>Al tiempo, la sentencia de divorcio, me provoc&oacute; un alivio inmenso, convenci&eacute;ndome de que el futuro seguramente ser&iacute;a mejor. Los infiernos de esa naturaleza es raro que se repitan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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