{"id":30135,"date":"2021-06-29T22:00:00","date_gmt":"2021-06-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-29T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-29T22:00:00","slug":"el-patio-de-mi-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-patio-de-mi-casa\/","title":{"rendered":"El patio de mi casa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30135\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando me mud&eacute; al piso donde vivo ahora, nunca imagin&eacute; que acabar&iacute;a gust&aacute;ndome tanto. Es m&aacute;s, al principio lo compr&eacute; de manera apresurada. Sal&iacute;a de una relaci&oacute;n horrible y despu&eacute;s de vender el piso donde mi prometido me la jug&oacute; con una amiga suya, me compr&eacute; este sin pensarlo dos veces.<\/p>\n<p>La cosa era que no ten&iacute;a donde caerme muerta, volver donde mis padres no era viable, ya no est&aacute;n para que su hija peque&ntilde;a se metiera en casa y con mi hermano mayor, olv&iacute;date. Hubiera sido curioso compartir piso con mis sobrinos que bordean la adolescencia, sus sobacos sudados, sus granos, sus pajas&hellip; &iexcl;Joder! Ni de broma.<\/p>\n<p>Lo dej&eacute; tal cual estaba, un poco anticuado la verdad, pero ya lo reformar&iacute;a a mi gusto si segu&iacute;a viviendo all&iacute;, que por lo que dec&iacute;a la hipoteca&hellip; as&iacute; seria. Era peque&ntilde;o, ten&iacute;a dos habitaciones, un ba&ntilde;o y una sala que no daba para mucho. Lo que menos me gustaba era la cocina, no por ser peque&ntilde;a, ten&iacute;a un tama&ntilde;o normal, sino porque al ser un primero comunicaba directamente al patio interior.<\/p>\n<p>Al principio no me di cuenta de que eso era una desventaja. Pod&iacute;a colgar la ropa en un lugar de unos veinticinco metros cuadrados que compart&iacute;a a la mitad con mis vecinos de la otra mano. No estaba mal tener esa peque&ntilde;a porci&oacute;n m&aacute;s de &ldquo;terreno&rdquo; con respecto a los dem&aacute;s, sin embargo, recoger toda la mierda que tiran&hellip; eso no es gracioso.<\/p>\n<p>El primer a&ntilde;o todav&iacute;a me mosqueaba e incluso coloqu&eacute; unos cuantos carteles para que los &ldquo;guarros&rdquo; (S&iacute;, puse eso en el cartel) dejaran de tirar su &ldquo;mierda&rdquo; (tambi&eacute;n lo escrib&iacute;). Sin embargo acab&eacute; por resignarme, mi vecina, una mujer muy amable que rondaba los cincuenta, me explic&oacute; que aquello siempre hab&iacute;a sido as&iacute; y no cambiar&iacute;an.<\/p>\n<p>Con la &uacute;nica familia que me hablaba eran con mis vecinos de A, los dem&aacute;s, solo eran los guarros que tiraban su basura al patio. Alguno se librar&iacute;a, estoy segura, pero como eso no lo sab&iacute;a, pues todos cerdos.<\/p>\n<p>Sin embargo, todo eso est&aacute; en el pasado, llegu&eacute; al edificio con treinta y dos a&ntilde;os&hellip; que joven era&hellip; ahora estoy al borde de los cuarenta y me parece que no he avanzado en nada. En el trabajo he prosperado, no obstante en las relaciones&hellip; un desastre. Me he resignado a no tener hijos, creo que con mis dos sobrinos ya voy contenta, no me veo con sesenta a&ntilde;os teniendo a un adolescente de veinte. &iexcl;Menudo horror!<\/p>\n<p>Vamos al grano, que al final no os voy a contar como tener ese patio me trajo beneficios. Aunque al principio fue de lo m&aacute;s extra&ntilde;o y me llegu&eacute; a preocupar, sin embargo, todo acab&oacute; a las mil maravillas.<\/p>\n<p>El primer incidente sucedi&oacute;&hellip; no lo recuerdo bien&hellip; dir&iacute;a que yo tendr&iacute;a unos 36 a&ntilde;os, si no hab&iacute;a cumplido ya los 37. Era un d&iacute;a de lo m&aacute;s normal, sin nada en particular. Sal&iacute; al patio a recoger la ropa, recogiendo las pinzas que se les ca&iacute;an a los vecinos y agenci&aacute;ndomelas para m&iacute;. Algo bueno ten&iacute;a que tener, en todo lo que llevo aqu&iacute;, solo una vez compr&eacute; pinzas.<\/p>\n<p>El caso es que cuando me volv&iacute; a meter en casa algo me asalt&oacute; a la cabeza. Mir&eacute; en el cesto donde hab&iacute;a metido todas las prendas y estaba segura de que hab&iacute;a puesto a lavar mi braga rosa. Rebusqu&eacute;, pero no la encontr&eacute;. Por si acaso ech&eacute; una ojeada a la lavadora quiz&aacute; la hubiera tomado prestada como en muchos casos mis calcetines&hellip; nada, no estaba.<\/p>\n<p>Era raro, recordaba haberla tirado a lavar y de pronto hab&iacute;a desaparecido. En los cajones de mi cuarto tampoco estaba, aunque segu&iacute;a creyendo a ciencia cierta que la hab&iacute;a colgado en la cuerda. Era mi braga favorita, la que denominaba de la suerte, aunque no hac&iacute;a honor a su nombre porque llevaba una temporada&hellip; que tela&hellip;<\/p>\n<p>Solo se me ocurri&oacute; una cosa y fui a la puerta de mi vecina para llamarla. Despu&eacute;s de unos toques apareci&oacute; en su cocina, no era la primera vez que la llamaba, ten&iacute;amos cierta confianza.<\/p>\n<p>&mdash;Hombre, Sandra, guapa. &iquest;Qu&eacute; quieres? &mdash;sali&oacute; con sus gafas de profesora, siempre que la ve&iacute;a as&iacute; sab&iacute;a que estar&iacute;a corrigiendo los deberes de los alumnos de su academia.<\/p>\n<p>&mdash;Olivia, no habr&aacute;s&hellip; &mdash;mir&eacute; hacia el c&iacute;rculo de pisos que se alzaba sobre nuestras cabezas. Nunca se sabe qui&eacute;n puede estar escuchando, mejor susurrar&mdash; &iquest;Has recogido por error unas bragas m&iacute;as? Son rosas, as&iacute;&hellip; muy bonitas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Dir&iacute;a que no, siempre que te cae alguna a mi lado te la cuelgo otra vez. D&eacute;jame mirarte&hellip; &mdash;se dio la vuelta entrando a la cocina y desde dentro a&ntilde;adi&oacute;&mdash; &iquest;Hace mucho que la pusiste?<\/p>\n<p>&mdash;Que va, la recog&iacute; hoy. O sea que la colgu&eacute; ayer.<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip; &mdash;rebuscando en su cesto con las gafas puestas, intu&iacute;a que all&iacute; no estaban&mdash; No, cielo, aqu&iacute; no veo nada. De todas formas la buscar&eacute; por casa, no s&eacute; igual la recog&iacute; pensando que era m&iacute;a o algo.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes. &mdash;estaba claro que no, Olivia controlaba su ropa a la perfecci&oacute;n&mdash; Muchas gracias, seguramente estar&aacute; en alg&uacute;n caj&oacute;n. Hablamos, querida. &mdash;nos despedimos con las manos y me par&eacute; en seco, d&aacute;ndome la vuelta para decirle mientras sacaba pinzas de mi bolsillo&mdash; &iquest;Quieres alguna?<\/p>\n<p>Aquella fue la primera vez que pas&oacute;, una perdida inofensiva de una braga que la verdad tampoco le di mucha importancia. Era muy bonita y c&oacute;moda, adem&aacute;s de pon&eacute;rmela siempre que quer&iacute;a salir, pero a fin de cuentas era eso&hellip; una braga.<\/p>\n<p>No volvi&oacute; a ocurrir nada similar, al menos que yo me diera cuenta. Ninguna de mis prendas lleg&oacute; a desaparecer, hasta que&hellip; cumpl&iacute; los treinta y nueve. Me acuerdo a la perfecci&oacute;n, porque aquella noche sal&iacute; de fiesta dejando colgada una lavadora. Obviamente hasta la tarde de aquel domingo no recog&iacute; la ropa y&hellip; otra vez me faltaba una braga. Esta vez de color rojo que ya ten&iacute;a un a&ntilde;o casi de uso, pero que me encantaba ponerme.<\/p>\n<p>Lo busqu&eacute; por toda la casa, sin enlazar la perdida de esta con el anterior, hab&iacute;an pasado dos a&ntilde;os como para recordar que se me hab&iacute;a perdido mi braga de la suerte. Pero mientras estaba en la cocina tom&aacute;ndome un caf&eacute; y recuperando un poco de vida que la fiesta me hab&iacute;a arrebatado, escuch&eacute; salir al marido de Olivia.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a Ferm&iacute;n con un rostro ausente como colgaba la ropa, la verdad que no estaba para nadie ese d&iacute;a. Aunque cuando me vio tras el cristal le dediqu&eacute; la mejor sonrisa que pude, seguro que fue mal&iacute;sima. Lo que pas&oacute; fue que ver a mi vecino all&iacute; me dio que pensar.<\/p>\n<p>No era nada raro que colgara la ropa, le hab&iacute;a visto muchas veces haci&eacute;ndolo, lo que pasa es que mi mente con una seria resaca piensa demasiado y claro, le di vueltas. Me imagin&eacute; a Ferm&iacute;n rob&aacute;ndome una braga para olerla como un degenerado a la espalda de su esposa. Me re&iacute; sin poder parar, menos mal que el hombre no lo pod&iacute;a escuchar.<\/p>\n<p>Era imposible, era una persona de lo m&aacute;s amable, un buen padre de sus dos hijos y alguna que otra vez me hab&iacute;a ayudado con cosas de la casa. Podr&iacute;a haber sacado t&iacute;pico piropo est&uacute;pido para quedar en buen lugar, pero nunca lo hizo, siempre correcto, no lo ve&iacute;a como un roba-bragas.<\/p>\n<p>Llam&eacute; a mi amiga Carolina para que viniera un rato a hacerme compa&ntilde;&iacute;a, y si surg&iacute;a, hablar&iacute;a de ella sobre mi suposici&oacute;n de un roba-bragas secreto. No era muy en serio, no lo ve&iacute;a un problema grave, pero nos reir&iacute;amos mucho, mi amiga siempre dice chorradas y si ten&iacute;a un poco de alcohol del d&iacute;a anterior mejor.<\/p>\n<p>&mdash;Sandra, mi vida, ponme un caf&eacute; y un vasito de agua, estoy muerta. &mdash;me dijo al entrar por la puerta con unas ojeras curiosas.<\/p>\n<p>&mdash;Vete a la cocina que lo tengo listo.<\/p>\n<p>&mdash;&Uacute;ltima vez que me invitas a un chupito, ya no tenemos edad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Si me invitaste t&uacute;, cacho perra!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ah, s&iacute;?<\/p>\n<p>Las dos nos re&iacute;mos sin parar mientras recorr&iacute;amos el pasillo, sent&aacute;ndonos en la mesa mientras le contaba alguna cosas de la noche que no recordada. El chupito hab&iacute;a borrado una buena parte de la fiesta.<\/p>\n<p>Seguimos durante la tarde hablando sin movernos de la cocina. Creo que nos llevamos tan bien, porque somos iguales y si seguimos as&iacute;&hellip; acabaremos solteras, en el mismo piso y rodeadas de gatos. No es mal plan.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iquest;Y ese chaval?!<\/p>\n<p>Gir&eacute; mi cabeza sin hacer caso a su sorprendido rostro, era Rober, el mayor de los hijos de Olivia que sal&iacute;a al patio a descolgar la ropa con un rostro similar al nuestro. Carolina nunca hab&iacute;a visto a nadie en mi patio, era normal, no habl&aacute;bamos mucho de eso, aunque si sab&iacute;a que lo compart&iacute;a. Fue una d&eacute;cima de segundo, pero se sobresalt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es Rober, el hijo de mis vecinos.<\/p>\n<p>&mdash;Joder, lo he visto ah&iacute; y parec&iacute;a que se hab&iacute;a colado. &mdash;dando un sorbo al agua se rio de una forma que conoc&iacute;a&mdash; &iquest;Aunque tampoco te importar&iacute;a, eh?<\/p>\n<p>D&aacute;ndome un golpe en la mano se rio tan fuerte que creo que Rober lo lleg&oacute; a escuchar. Aunque no me importaba la verdad, era un chico t&iacute;mido con el que hab&iacute;a cruzado dos o tres palabras todos estos a&ntilde;os. Muchas de ellas eran pregunt&aacute;ndole que si estaban sus padres o que iba a hacer buen d&iacute;a al subir por la escalera&hellip; lo que se dice una relaci&oacute;n fluida.<\/p>\n<p>&mdash;No digas bobadas, que le saco casi veinte a&ntilde;os&hellip; &mdash;que vieja me sent&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ya ves&hellip; hace poco en el gimnasio, me ligu&eacute; a un yogur&iacute;n, &iquest;te lo dije?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pues claro que no! &iquest;C&oacute;mo no me cuentas eso?<\/p>\n<p>Ella se rio y yo la lanc&eacute; una servilleta que convert&iacute; en una bola. La verdad que &uacute;ltimamente con mi abstinencia sexual las historias de mis amigas era lo &uacute;nico que me pon&iacute;a a tono. Sobre todo estas tan picantes, como la que Carolina estaba a punto de contarme.<\/p>\n<p>&mdash;Nada, hablamos, hablamos y&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Eres siempre igual&hellip; &iexcl;Sigue, mujer! &mdash;siempre me dejaba las historias a medias para que la suplicase.<\/p>\n<p>&mdash;Como me gusta cundo me lo pides as&iacute;. &mdash;se volvi&oacute; a re&iacute;r dando un sobro al agua&mdash; Quedamos hace una semana, pero al final no pudo ser y al d&iacute;a siguiente&hellip; en el gimnasio&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No! &iquest;Te lo follaste en el gimnasio?<\/p>\n<p>&mdash;Exacto. Pin Pan. En los ba&ntilde;os, &iexcl;qu&eacute; gusto, cari&ntilde;o! Me dej&oacute; para el arrastre.<\/p>\n<p>&mdash;Puta suertuda. &mdash;agach&eacute; la cabeza lamentando mi suerte.<\/p>\n<p>&mdash;Pues tu vecino no tiene mala pinta, al menos algo preparado&hellip; &mdash;mir&aacute;ndole fijamente&mdash; y quiz&aacute; si se ducha&hellip; estar&iacute;a bien.<\/p>\n<p>&mdash;Es muy t&iacute;mido, no me habla nada. Su hermano peque&ntilde;o una monada, pero este&hellip; olv&iacute;date.<\/p>\n<p>&mdash;Igual le gustas y por eso no dice nada, le impones.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Calla, anda! Podr&iacute;a ser su madre &mdash;me re&iacute; mirando hacia atr&aacute;s al chico que segu&iacute;a descolgando la ropa<\/p>\n<p>&mdash;Igual eso le pone.<\/p>\n<p>Carolina levant&oacute; las cejas para provocar en m&iacute; una carcajada y le dije que dej&aacute;semos ya el tema. Rober pod&iacute;a tener algo de atractivo aunque ni por asomo me imaginaba algo con &eacute;l era muy raro, le hab&iacute;a visto siendo un ni&ntilde;o. Aunque algo pas&oacute; por mi mente cuando mi amiga se fue y me met&iacute; en la cama. Pensar en que le gustase, en que se hubiera fijado en m&iacute; y descolgando la ropa, todo se encamin&oacute; a una pregunta &iquest;Y si Rober me ha robado las bragas?<\/p>\n<p>El tiempo fue pasando y segu&iacute; con mi rutina habitual, aunque despu&eacute;s de ese d&iacute;a, pon&iacute;a un poco m&aacute;s de atenci&oacute;n al colgar la ropa. Sent&iacute;a un poco de curiosidad por descubrir al ladr&oacute;n de ropa interior, creo que en el fondo lo hac&iacute;a porque mi vida se estaba tornado aburrida y eso le daba un empuj&oacute;n.<\/p>\n<p>Las colocaba lo m&aacute;s cercanas a mi puerta posible, para que el individuo que las afanase lo tuviera dif&iacute;cil. Despu&eacute;s de tres meses que las rojas desaparecieran, &ldquo;perd&iacute;&rdquo; otras blancas al colgarlas.<\/p>\n<p>Las tres ten&iacute;an en com&uacute;n que eran de buena calidad, eso me fastidiaba porque no me robaba bragas baratas, el ladr&oacute;n era un sibarita. Decid&iacute; comprobar si en verdad me robaban o segu&iacute;a siendo un fallo m&iacute;o, aunque con tres &ldquo;perdidas&rdquo; las posibilidades eran escasas.<\/p>\n<p>Me compr&eacute; un tanga barato, pero bien bonito, de lo m&aacute;s sugerente que coloqu&eacute; justo al lado de donde mis vecinos sol&iacute;an colgar la ropa. Lo hice un viernes a la tarde, sabiendo que la &uacute;ltima me la hab&iacute;an robado en fin de semana tal vez el ladr&oacute;n volv&iacute;a a cometer sus mismos vicios.<\/p>\n<p>Exactamente, al d&iacute;a siguiente el tanga no estaba. No me dio ni asco, ni rabia, solo sent&iacute; una curiosidad que se transform&oacute; en risa. Hab&iacute;a alguno de mis vecinos que me deseaba, o al menos a mis bragas. Todav&iacute;a conservaba una buena figura, con voluminosos pechos y unas anchas caderas que hac&iacute;an parecer mi cintura enana.<\/p>\n<p>Esper&eacute; un tiempo, m&aacute;s que nada para que no fuera escandaloso. El ladr&oacute;n no ser&iacute;a tonto, si le dejaba otra braga en la cuerda estaba claro que no ir&iacute;a por ella al d&iacute;a siguiente. Por lo que tram&eacute; un plan para pillarle.<\/p>\n<p>Con el ajetreo del trabajo se me pas&oacute; de largo y casi en mi cuarenta cumplea&ntilde;os me acord&eacute; de mi perfecto plan. En esa &eacute;poca ya me hab&iacute;a dado una peque&ntilde;a crisis cercana a la cuarentena y me hab&iacute;a cortado el pelo bien corto, todav&iacute;a no s&eacute; por qu&eacute; lo hice, pero me acab&oacute; gustando.<\/p>\n<p>El caso es que me compr&eacute; dos bragas mon&iacute;simas y bien baratas, tampoco era plan de tirar el dinero. Dej&eacute; una en la cuerda y colocando una vieja c&aacute;mara relativamente escondida en el patio, descubrir&iacute;a al chorizo.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente incluso me levant&eacute; feliz. Mi juego se iba a terminar y me sent&iacute;a vencedora, me daba igual si no me la hab&iacute;an quitado, porque de ser as&iacute;, al d&iacute;a siguiente lo volver&iacute;a a intentar. Ten&iacute;a claro que quer&iacute;a divertirme con todo este plan.<\/p>\n<p>Vision&eacute; la c&aacute;mara a la m&aacute;xima velocidad. Al patio salieron Olivia, que no hizo nada y tambi&eacute;n Ferm&iacute;n, que tampoco toc&oacute; mi braga, pero alguien hab&iacute;a sido&hellip; porque la ropa interior&hellip; no estaba.<\/p>\n<p>No tard&oacute; mucho en aparecer, quiz&aacute; a las dos de la madrugada m&aacute;s o menos por la hora de la grabaci&oacute;n. Tras las sombras de la noche una silueta se form&oacute; al fondo del patio. Alguien abr&iacute;a la puerta y se acercaba de forma sigilosa hacia la cuerda, se hizo espacio entre la ropa y&hellip; cazado. Rober era el que me robaba las bragas.<\/p>\n<p>Cuando lo vi&hellip; sonre&iacute; y me re&iacute; tirada en el sof&aacute;. Creo que me dio cierta satisfacci&oacute;n saber que pod&iacute;a poner a un chico tan joven y bien formado, no era un feo salido, bueno&hellip; salido igual si, pero feo no.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en que pod&iacute;a hacer, quiz&aacute; ir y decirle que no volviera a pasar, que aquello estaba como el culo y que adem&aacute;s, me hac&iacute;a perder dinero. Me llegu&eacute; a vestir para ir a llamar a la puerta, decirle que saliera un momento a hablar con alguna excusa y cont&aacute;rselo en el rellano. Pero no consegu&iacute; salir de casa&hellip; no me apetec&iacute;a terminar as&iacute; el juego.<\/p>\n<p>Por lo que tram&eacute; alg&uacute;n plan, algo que me hiciera sentirme fuera de la rutina que era mi vida. Las historias de Carolina siempre me pon&iacute;an los dientes largos, yo tambi&eacute;n quer&iacute;a vivir una aventura.<\/p>\n<p>Aquella semana no estuve para nada bien en el trabajo, casi que estaba ida, pensando en lo que pod&iacute;a hacer con aquel tema. Estaba claro que no le quer&iacute;a llamar la atenci&oacute;n al joven y tampoco seguir dej&aacute;ndole mis bragas para que&hellip; &iquest;Qu&eacute; se hac&iacute;a? Supongo que pajearse&hellip;<\/p>\n<p>Al final el jueves a la ma&ntilde;ana, mientras tecleaba a un cliente en el ordenar se me ocurri&oacute; una tonter&iacute;a que pod&iacute;a dar resultado. Llegu&eacute; a casa con prisa, cog&iacute; un bol&iacute;grafo, papel y me puse a escribir. Era una peque&ntilde;a nota, nada del otro mundo, pero mi coraz&oacute;n se aceleraba cada vez que la le&iacute;a y pensaba en lo que iba a hacer con ella.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el viernes y despu&eacute;s de trabajar me ech&eacute; la siesta. Ten&iacute;a el cuerpo agitado, necesitaba dormir, sobre todo porque si mi plan sal&iacute;a bien, en teor&iacute;a mi ladr&oacute;n de bragas ir&iacute;a de madrugada a por ellas y deber&iacute;a estar despierta.<\/p>\n<p>No lo soport&eacute;, antes de cenar me met&iacute; en la ducha, me rasur&eacute; entera y&hellip; me tuve que tocar con buenas ganas, acabando en un feroz orgasmo que acab&oacute; dej&aacute;ndome de rodillas en la ducha. Con las piernas dobladas en el plato de ducha y el agua golpeando con fuerza mi espalda lo ten&iacute;a claro, ten&iacute;a que pasar algo.<\/p>\n<p>Sal&iacute; a la noche a colgar la ropa, silbando una canci&oacute;n de la oreja de Van Gogh que me recordaba a mi infancia. Incluso la cant&eacute; con un tono elevado, quer&iacute;a llamar la atenci&oacute;n, que mis vecinos de patio supieran que estaba all&iacute;. Lo &uacute;ltimo que puse fue el tanga nuevo que hab&iacute;a comprado. Apartado de todas las dem&aacute;s prendas y pegado a la zona m&aacute;s cercana a mis vecinos.<\/p>\n<p>Lo &uacute;nico que ten&iacute;a de diferente con otros d&iacute;as es que dentro de la prenda, bien escondido para que solo quien lo robase lo pudiera ver, hab&iacute;a un trozo de papel pegado con celo.<\/p>\n<p>&ldquo;Rober, ven ahora, estoy sola. Dejo la puerta del patio abierta. Estar&eacute; lista en mi cama. Ven preparado, porque vamos a follar.&rdquo;<\/p>\n<p>No sab&iacute;a si fui muy directa al escribirlo, pero cuando dej&eacute; la puerta del patio abierta y me met&iacute; en la cama, mi cuerpo estallaba con miles de sensaciones. Incluso mi alma gritaba por tal desenfreno, estaba loca perdida por haber hecho algo como eso.<\/p>\n<p>No ten&iacute;a ni idea de quien era ese joven, s&iacute;, le hab&iacute;a visto durante a&ntilde;os, pero apenas hab&iacute;amos cruzado cuatro palabras. Sent&iacute;a que era parecido a parar a un individuo por la calle y proponerle sexo. Las preguntas se arremolinaban en mi cabeza &iquest;valdr&aacute; la pena? &iquest;Follar&aacute; bien? &iquest;Querr&aacute; venir? &iquest;C&oacute;mo la tendr&aacute;?<\/p>\n<p>Tuve que concentrarme en otra cosa, poni&eacute;ndome una pel&iacute;cula para pasar el rato, eran todav&iacute;a las doce de la noche y ten&iacute;a tiempo hasta de que apareciera. Aunque no pod&iacute;a sac&aacute;rmelo de la cabeza, por puro instinto mi mano baj&oacute; hasta mi vulva. La ausencia de pelos me dej&oacute; sentir el leve rezumar de l&iacute;quidos que ya sal&iacute;an de mi interior.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a estado tan cachonda y adem&aacute;s&hellip; por un chico que ni conoc&iacute;a. La pel&iacute;cula transcurr&iacute;a mientras yo no me paraba de tocar, no ten&iacute;a la intenci&oacute;n de correrme, solo quer&iacute;a seguir as&iacute; de caliente.<\/p>\n<p>Apagu&eacute; la televisi&oacute;n, la pel&iacute;cula termin&oacute; y eran cerca de las dos de la ma&ntilde;ana, en teor&iacute;a si ten&iacute;a que pasar algo era en ese momento. Me quit&eacute; mi pijama qued&aacute;ndome desnuda sobre una cama que parec&iacute;a helada por lo caliente que me encontraba. Pensaba en c&oacute;mo hacerlo, como presentarme ante &eacute;l, pero todo me daba verg&uuml;enza, si le ve&iacute;a&hellip; me dar&iacute;a un infarto. De pronto en la cocina&hellip; unos pasos.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; como entraba alguien, eran unos sonidos amortiguados, de alguien que no quiere hacer ruido y seguramente ven&iacute;a con los pies descalzos. Mi coraz&oacute;n se detuvo, mi alma se hel&oacute; y por un momento sent&iacute; que no hab&iacute;a sido buena idea. Sin embargo, no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a cerrado todas las puertas, solo dejando abierta la de mi cuarto y la cocina, el camino era muy claro. Por el pasillo escuch&eacute; unos pasos tranquilos mientras que seguro el coraz&oacute;n del paseante nocturno estaba acelerado&hellip; al igual que el m&iacute;o.<\/p>\n<p>No tuve de otra, no quer&iacute;a verle, no quer&iacute;a interactuar con &eacute;l. Solo quer&iacute;a que viniera e hiciera lo que ten&iacute;a que hacer. Me sent&eacute; al bode de la cama, d&aacute;ndome la vuelta de un salto y con la cabeza direcci&oacute;n a las almohadas, levant&eacute; mi trasero todo lo que pude quedando a cuatro patas.<\/p>\n<p>Mi culo estaba direcci&oacute;n a la puerta, con un sexo mojado que reluc&iacute;a con la escasa luz nocturna que entraba por las ventanas. Tap&eacute; mi rostro contra el edred&oacute;n, no pod&iacute;a mirar, estaba segura de que estaba m&aacute;s colorada que nunca. Entonces, los pasos se detuvieron.<\/p>\n<p>El ladr&oacute;n de bragas entr&oacute; en la habitaci&oacute;n, sin decir ni una palabra escuch&eacute; como se pon&iacute;a a mi espalda, justo a los pies de la cama. Entre mis dos piernas abiertas sent&iacute; el caer de su pantal&oacute;n que lleg&oacute; a rozar con mi tobillo&hellip; me di cuenta de lo que se ven&iacute;a.<\/p>\n<p>No me toc&oacute;&hellip; con ninguna otra parte que no fuera su pene. Lo primero que not&eacute; mientras segu&iacute;a puesta como si mi cuerpo fuera un tobog&aacute;n y los chiquillos bajasen por mi espalda, fue su polla. El capullo se coloc&oacute; entre mis labios vaginales, una boca que se abri&oacute; del todo al notar el calor que desprend&iacute;a aquel hierro.<\/p>\n<p>No tard&oacute;, no me hizo esperar como mi amiga con sus historias, me la meti&oacute; seg&uacute;n encontr&oacute; el agujero y yo&hellip; gem&iacute; de un brutal placer.<\/p>\n<p>Como buen adolescente cachondo, el coito no fue calmado, no fue incrementando el ritmo, empez&oacute; fuerte y me sigui&oacute; follando fuerte. Menos mal que estaba preparada y con una lubricaci&oacute;n excesiva por todo el tiempo que estuve calentando con mi mano el cl&iacute;toris, ahora val&iacute;a la pena.<\/p>\n<p>El sexo estaba siendo abrumador, notaba una potencia y una porci&oacute;n de carne en mi vagina que no era normal. Estaba segura de que lo de que me estaba penetrando era grande y gordo, no como la &uacute;ltima que tuve, una polla delgada como un espagueti que me decepcion&oacute;. Da igual lo que tengas si lo sabes usar, pero si no tienes y no usas&hellip; por favor, cierra despu&eacute;s de salir.<\/p>\n<p>Luego de las primeras entradas y tras los gemidos que aquel chico me sacaba, no pod&iacute;a resistirme, creo que lo excitante de la situaci&oacute;n, unido a sus brutales sacudidas, trajo lo inevitable. Mord&iacute; el edred&oacute;n apret&aacute;ndolo con fuerza y contraje mi gran trasero que mi amante ten&iacute;a en primicia. Se me doblaron los dedos en los pies como las garras de un &aacute;guila en plena caza y entonces habl&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No pares, sigue. No pares&hellip; F&oacute;llame, f&oacute;llame&hellip;<\/p>\n<p>Lo repet&iacute;a como un rezo, una oraci&oacute;n a un &iacute;dolo f&aacute;lico que me sacaba el calent&oacute;n demoniaco por el que llevaba pose&iacute;da ni s&eacute; el tiempo. Mis palabras fueron elev&aacute;ndose en el aire, hasta el punto que el &ldquo;F&oacute;llame&rdquo; se detuvo para dejar paso a los dulces golpes r&iacute;tmicos del sexo y mis gritos de placer.<\/p>\n<p>Me corr&iacute;&hellip; &iexcl;Vaya si me corr&iacute;! Impresionante. Rober con cierta experiencia, se detuvo cuando sinti&oacute; mi estremecimiento, como mi vagina succionaba su pene y lo aprisionaba dentro sin dejarlo escapar. Despu&eacute;s mis paredes se relajaron y todo mi ser tembl&oacute;. Sent&iacute; mi cuerpo erizarse como un gato enojado y mi alma march&oacute; a dar una vuelta por mundos de placer.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; los ojos, mientras mi labio inferior temblaba y una saliva ardiente ca&iacute;a hasta el edred&oacute;n, dejando un peque&ntilde;o charco no m&aacute;s grande que el tama&ntilde;o de mi dedo gordo. Estaba en el cielo, en el mejor orgasmo conocido por mi cuerpo. Fue entonces que me gir&eacute;, dando vuelta a mi cuello y viendo al joven vecino con su camiseta blanca de pijama y cierto jadeo er&oacute;tico.<\/p>\n<p>&mdash;Sigue foll&aacute;ndome. &mdash;le orden&eacute; una vez mi sexo se tranquiliz&oacute;.<\/p>\n<p>Las acometidas siguieron y esta vez me apoy&eacute; sobre mis manos, estirando los codos y dando una horizontalidad a mi espalda. Rober ahora con sus manos en mis caderas segu&iacute;a foll&aacute;ndome con la misma pasi&oacute;n. Pens&eacute; en lo mal que hab&iacute;a hecho todo este tiempo con los de mi edad, aquello era un error, deb&iacute;a estar siempre con chicos j&oacute;venes y fogosos, &iexcl;menuda energ&iacute;a!<\/p>\n<p>Rober segu&iacute;a. Clavaba fuertemente sus dedos en mi peque&ntilde;a cintura mientras golpeaba con su pene mi vagina. Notaba como mi trasero se mov&iacute;a adelante y atr&aacute;s y mis pechos bamboleaban casi contra mi rostro. Lo bueno que al tener el pelo corto por mi arrebato&hellip; ahora con girar levemente el cuello ya ve&iacute;a a mi empotrador.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; por un rato, no cesaba ni un poco en su ritmo y yo quise aguantarme, querer mantener aquella lucha. Bueno lucha&hellip; en verdad solo Rober me daba, yo simplemente soportaba los golpes de su polla. Pero no pude aguantar m&aacute;s, el segundo se vino, no llevar&iacute;amos ni un cuarto de hora&hellip; &iexcl;Qu&eacute; digo! Quiz&aacute; decir que eran diez minutos ser&iacute;a algo exagerado.<\/p>\n<p>&mdash;Me corro otra vez, dame, dame, dame&hellip;<\/p>\n<p>Mis s&uacute;plicas se perd&iacute;an en la habitaci&oacute;n, mientras de nuevo, las palabras se convert&iacute;an en gemidos que no pod&iacute;a reprimir. Con el patio abierto me imagin&eacute; que Olivia lo escuchase, pensando en lo bien que me estaban follando sin saber que el que lo hac&iacute;a era su hijo mayor. Debo estar muy salida, porque aquel pensamiento, desencaden&oacute; el siguiente orgasmo.<\/p>\n<p>Estaba totalmente preparada, cuando el joven se inclin&oacute; sobre m&iacute;, notando su pijama contra mi espalda y en un acto impulsivo aprision&oacute; con sus manos mis dos tetas. Lo hizo con ganas, sin reprimirse, tratando de que le entraran en la mano, algo que era imposible. Eso s&iacute;, no par&oacute; de darme en ninguno momento y con la presi&oacute;n en mis pechos y algo&hellip; muy poco la verdad, en mis duros pezones, me corr&iacute;.<\/p>\n<p>No fue como el anterior, fue muy bueno, pero no magnifico, simplemente mejor de lo habitual, algo de lo que no me quejo, para nada. La sac&oacute; de mi interior, sinti&eacute;ndome vac&iacute;a mientras jadeaba y gem&iacute;a bien alto para que supiera lo que hab&iacute;a logrado. Gir&eacute; mi cabeza, estaba de pie, detr&aacute;s de m&iacute;, con un pene &eacute;pico del que colgaban lianas de mis flujos.<\/p>\n<p>Me sorprend&iacute; de mi misma. &iquest;Qu&eacute; es lo que este chico me hab&iacute;a sacado? &iquest;Corridas ocultas desde hace siglos? Me daba lo mismo, la imagen de tal coloso a mi espalda me hizo girarme por completo. Me dej&eacute; caer de rodillas al suelo, quedando la mitad de mi espalda sobre la cama. No me apetec&iacute;a limpiar todo aquello con la boca, se ve&iacute;a er&oacute;tico, pero no para com&eacute;rmelo, por lo que me junt&eacute; las tetas y le hice saber lo que ven&iacute;a.<\/p>\n<p>Creo que lo entendi&oacute; a la primera, porque se agach&oacute; con rapidez y me la meti&oacute; en mi canalillo. No me apetec&iacute;a seguir con el sexo, me lo hab&iacute;a dejado hecho polvo, y sab&iacute;a que al d&iacute;a siguiente tendr&iacute;a agujetas, por hoy, no quer&iacute;a forzar m&aacute;s la m&aacute;quina.<\/p>\n<p>&iexcl;Con qu&eacute; &iacute;mpetu me las follaba mientras yo apretaba mis pechos para que rozaran! Era una maravilla. Su fuerza era incre&iacute;ble y notaba la misma potencia que en mi sexo. Gracias a mis fluidos, su poderosa herramienta se deslizaba como en una pista de patinaje. Era incre&iacute;ble verla desde mi posici&oacute;n, parec&iacute;a un tren pasando un t&uacute;nel y parando antes de descarrilar cerca de mi cuello.<\/p>\n<p>Por primera vez se puede decir que interaccionamos, porque agach&oacute; su mano hasta mi pelo, movi&eacute;ndome la cabeza para que&hellip; pusiera mi boca en direcci&oacute;n a su pene. Lo entend&iacute; a la perfecci&oacute;n, quer&iacute;a una paja con mis tetas mientras le chupaba la punta, &iquest;Qui&eacute;n no querr&iacute;a algo as&iacute;? Acced&iacute;.<\/p>\n<p>Mi lengua lamia su capullo cada vez que se acercaba y de mientras, observaba las caras de Rober, estaba a punto de reventar. El ritmo se increment&oacute; y ya no pod&iacute;a lam&eacute;rsela, directamente chocaba contra mi lengua sin poder hacer nada. Pero no hab&iacute;a que hacer mucho m&aacute;s, la corrida se acercaba.<\/p>\n<p>El joven movido por un deseo incontrolable, se incorpor&oacute;, sacando su pene de mis pechos y qued&aacute;ndome de rodillas como una devota esclava. Lo que no hab&iacute;a quitado era su mano de mi pelo y con la otra agarr&aacute;ndose el tremendo pene&hellip; me lo meti&oacute; en la boca. Sent&iacute; que aquello no cab&iacute;a en interior y cuando mi garganta comenz&oacute; a recibir golpes sin parar me not&eacute; abrumada, sin embargo, estaba m&aacute;s cachonda que nunca.<\/p>\n<p>Trat&eacute; de lamerla, dejando un reguero de baba importante mientras sent&iacute;a que aquel falo engordaba entre mi paladar. Al final, un bufido animal digno de un toro me avis&oacute; de lo que ocurrir&iacute;a y sabiendo lo que Rober pretend&iacute;a&hellip; le dej&eacute;.<\/p>\n<p>Su corrida sali&oacute; disparada hacia mi garganta mientras sus manos apretaban mi cabeza ahog&aacute;ndome contra su polla. Nunca me hab&iacute;an hecho algo as&iacute;, era la primera vez y en otro momento me negar&iacute;a, pero&hellip; &iexcl;Qu&eacute; cachonda estaba!<\/p>\n<p>Su n&eacute;ctar ardiente choc&oacute; contra mi lengua y dos espesos disparos se colaron directamente en mi garganta, ahog&aacute;ndome ligeramente hasta que me los tragu&eacute;.<\/p>\n<p>El calor me anegaba por dentro y por fuera, mi amante temblaba como un edificio a punto de caer y su pene segu&iacute;a asfixi&aacute;ndome. Fue entonces que lo sac&oacute;. Tos&iacute; dos veces, sacando el exceso de semen, algunas gotas cayeron en el suelo, otras en mis tetas y la gran mayor&iacute;a desbord&oacute; por mi labio inferior. Mi barbilla ahora era un c&uacute;mulo de semen de lo m&aacute;s caliente.<\/p>\n<p>Le mir&eacute; directamente a los ojos por primera vez, mientras me inclinaba hacia atr&aacute;s apoyando mi espalda en la cama. Con una sonrisa le hice saber que me hab&iacute;a gustado, &eacute;l hizo lo mismo mientras temblaba y gem&iacute;a con un pene rojo como el infierno.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora es cuando te tienes que largar, cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Le dije en voz baja para que nadie pudiera escucharlo, como si no hubieran o&iacute;do mis gritos de placer&hellip;<\/p>\n<p>Se levant&oacute; los pantalones con dificultad y observ&eacute; bajo la tela como su erecci&oacute;n todav&iacute;a no disminu&iacute;a. Se march&oacute; en silencio como hab&iacute;a venido y yo, me qued&eacute; arrodillada gozando de su semen. Hab&iacute;a sido de los mejores de mi vida, si no el mejor&hellip; y vi&eacute;ndome all&iacute;, postrada con toda su leche, tanto fuera como dentro de m&iacute;, solo pensaba en volver a repetirlo.<\/p>\n<p>El viernes siguiente le volv&iacute; a dejar una nota, m&aacute;s o menos poni&eacute;ndole lo mismo, pero a&ntilde;adi&eacute;ndole una cosa nueva. Porque claro, lo hab&iacute;a pensado y esos mensajes me costaban dinero en ropa interior, por lo que al final de la hoja, rezaban tres palabras.<\/p>\n<p>&ldquo;Devu&eacute;lveme las bragas&rdquo;.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>D&eacute;jame tu opini&oacute;n sobre esta peque&ntilde;a historia y si te ha gustado, te invito a que disfrutes con mis otros relatos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Cuando me mud&eacute; al piso donde vivo ahora, nunca imagin&eacute; que acabar&iacute;a gust&aacute;ndome tanto. Es m&aacute;s, al principio lo compr&eacute; de manera apresurada. 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