{"id":30169,"date":"2021-07-01T22:00:00","date_gmt":"2021-07-01T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-01T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-01T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimonovena-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-decimonovena-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Decimonovena parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30169\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;&iexcl;Hola mi amor! &iquest;C&oacute;mo sigues del &laquo;guayabo&raquo; mi vida? &mdash;&iexcl;Te amo! &mdash;Me respondi&oacute; casi de inmediato a modo de saludo mi esposo.<\/p>\n<p>&mdash;En cambio yo te adoro. Jajaja. &iexcl;Te gan&eacute;! &mdash;Le contest&eacute; muy feliz de escucharlo, y no voy a mentir, la verdad tambi&eacute;n estaba ansiosa por conocer como segu&iacute;a todo, sobre todo con aquella desconocida mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Pero yo te amo m&aacute;s. &iexcl;Hasta el infinito y m&aacute;s all&aacute;! &iquest;C&oacute;mo est&aacute;n? &iquest;Y mis chiquitines? &mdash;Me expres&oacute; como siempre su gran amor y de paso indag&oacute; por el estado de nuestros dos peque&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mi vida los ni&ntilde;os est&aacute;n felices! No sabes c&oacute;mo se han divertido, aunque la abuela anda muy angustiada. Est&aacute;n jugando ahora a lanzarse por una cuerda pero no es peligroso, no est&aacute;n muy elevados del piso y est&aacute;n dichosos de vivir esa aventura. Creo que est&aacute; en su sangre, con seguridad lo heredaron de ti porque ya sabes como soy yo de miedosita. &mdash;Le coment&eacute;, sonri&eacute;ndome al final, tras reconocer por en&eacute;sima ocasi&oacute;n mi fobia a las alturas.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegro por ellos pero no me los descuides que sabes bien como es tu madre de despistada. &iquest;Vale? &mdash;Me respondi&oacute; con mucha calma en su voz.<\/p>\n<p>Esa tranquilidad con la que Rodrigo me hablaba, me hizo pensar en que no deb&iacute;a temer nada y que mi esposo se comportaba con la naturalidad de siempre y que no me escond&iacute;a nada. Pero una mujer siempre tiene esa innata curiosidad que no nos desampara y por ello para asegurarme le pregunt&eacute; a continuaci&oacute;n de su respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Aun estas en esa casa? Con esa&hellip; &iquest;Con tu cliente? &mdash;Me anim&eacute; a preguntarle.<\/p>\n<p>&mdash;Si se&ntilde;ora, mi ropa a&uacute;n no est&aacute; disponible y Almudena me invit&oacute; a acompa&ntilde;arla un rato m&aacute;s. Precisamente acabamos de almorzar, pero ya en un rato m&aacute;s me visto y salgo para el apartamento. &iquest;Nos veremos esta noche? O&hellip; &iquest;Te vas a quedar con tu madre hoy tambi&eacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;No lo creo mi vida. Me haces falta y a los ni&ntilde;os tambi&eacute;n. Alonso quiere ir a recorrer un sendero que me cuenta es muy bonito y que no queda lejos de aqu&iacute;. Esta noche nos veremos con seguridad. &iexcl;Te amo! y Rodrigo&hellip; Por favor comp&oacute;rtate. &iquest;Ok?<\/p>\n<p>&mdash;Hummm&hellip; &iquest;Celosita? Jajaja. Por supuesto mi vida, entonces hasta la noche. Cu&iacute;date y besos al par de terremotos. Bye<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Bobito! Un poco s&iacute;, ya sabes que hay que cuidar lo de uno. Pero conf&iacute;o en ti. Hasta pronto Cielo. Un beso. Y me desped&iacute; de mi Rodrigo, sintiendo paz.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces te vas? &mdash;La delicada voz a mi espalda era la de Martha. No supe que tanto tiempo hab&iacute;a estado escuch&aacute;ndome, pero no importaba.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, no quer&iacute;a importunarte. Solo venia para decirte que nuestras ropas est&aacute;n listas en la habitaci&oacute;n. &iquest;Quieres que te lleve? &mdash;Me dijo Martha mientras sus brazos rodeaban mi vientre y los finos dedos de sus dos manos, se deslizaban por mi abdomen, en c&iacute;rculos de afuera hacia el centro y con sus u&ntilde;as ara&ntilde;ando con suavidad hacia mis costillas, para luego pegar sus labios en mi hombro.<\/p>\n<p>Con delicadeza me di la vuelta, tom&eacute; sus manos entre las m&iacute;as y enfrent&aacute;ndola le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Sabes que esto no est&aacute; bien, aunque disfruto de tu compa&ntilde;&iacute;a. Me gustas mucho, eres una mujer muy bella Martha, y en serio aprecio tu amistad, tu cari&ntilde;o. Pero tengo por regla intentar no meterme donde no puedo caber. Y tu preciosa, eres un fruto prohibido, adem&aacute;s tienes muchas cosas en que pensar. &iquest;Para qu&eacute; te vas a complicar m&aacute;s?<\/p>\n<p>Martha apenada, agach&oacute; un poco su cabeza, sin embargo su mirada de chispas acarameladas no dejaban de observarme con inefable afecto.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo s&eacute;. Disculpa, pero debo confesarte que a tu lado me siento bien. Me siento&hellip; protegida y sobre todo, que no me juzgas tan mal. No me miras con desd&eacute;n por mi comportamiento ni has intentado nada conmigo. Eres todo un caballero. Eres el m&iacute;o, el de los cuentos de mi infancia, pero sin escudos ni armaduras. No sabes cu&aacute;nto agradezco que te hayas puesto en mi camino. &ndash;Me bes&oacute; ligeramente en los labios, para luego preguntarme&ndash;. Rodrigo, &iquest;Me ayudaras entonces?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, preciosa. Te voy a dar una mano con tu esposo. Hablar&eacute; con Silvia esta noche y le pedir&eacute; su ayuda a mi manera, pero Silvia no debe saber que t&uacute; y yo nos conocemos. Quiero que ella si decide hacerlo, lo haga sin presi&oacute;n alguna. Tampoco me gustar&iacute;a que hables con tu marido de m&iacute;, no quiero que piense lo que no es. Para ellos dos, nuestro encuentro nunca existi&oacute;. Vamos a dejar que solitos, hablen, ya sea en persona o por medio de palomas mensajeras, y por nuestro bien Martha, que entre tu esposo y mi mujer no pase nada m&aacute;s de lo cual podamos arrepentirnos luego. &iquest;Te parece? &mdash;Acariciando mi ment&oacute;n, Martha asinti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Me parece bien! Me respondi&oacute;. &mdash;Rodrigo&hellip; Y si Hugo no quiere hacerle caso a tu esposa, entonces&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Mira preciosa, la interrump&iacute;. &mdash;Es mejor no anticiparnos a los acontecimientos, pero si llegara a pasar, quiero que entiendas algo. Eres una mujer muy preciosa y con mucha vida por delante. Con seguridad te digo que podr&aacute;s rehacerla, reconstruirte como la mujer inteligente que eres, aunque ahora est&eacute;s pagando por una terrible travesura. Y coraz&oacute;n, por tus hijos no te preocupes que como padre que soy tambi&eacute;n, no creo que tu esposo llegu&eacute; alg&uacute;n d&iacute;a a ponerlos en contra tuya. Si lo hace, entonces no te ama como le escuchaste dec&iacute;rselo a mi esposa. &mdash;Y me abraz&oacute; con fuerza, dej&aacute;ndome percibir con su respiraci&oacute;n, el agitar leve de los vellos de mi pecho.<\/p>\n<p>&mdash;Ven, tesoro, vamos a acompa&ntilde;ar un rato a Almudena para agradecerle sus atenciones y luego nos vamos. &mdash;Y tom&aacute;ndome de la mano, nos dirigimos hacia el estudio donde la hab&iacute;amos dejado unos minutos abandonada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hasta que por fin aparecen par de tortolitos! Rocky, tesoro&hellip; &iquest;Te molestar&iacute;a bajar por una botella de Brandy? La que ten&iacute;a por ac&aacute;, anoche alguien aprovech&oacute; y le dio un buen remate. Dile a Amalia que te lo alcance de la bodega. Gracias. &iexcl;Eres un amor! &mdash;Y lanz&aacute;ndome un beso por los aires me di vuelta para bajar por el encargo.<\/p>\n<p>Cuando a los pocos minutos regres&eacute; al estudio, con dos botellas y una bandeja con tres copas de bocas generosas y una cubeta con cubitos de hielo, esas dos mujeres, Martha y Almudena no estaban, m&aacute;s sin embargo la bendita puerta de aquella s&oacute;rdida habitaci&oacute;n estaba abierta de par en par. Y me sent&iacute; nervioso, recordando la primera vez con mi rubia tentaci&oacute;n all&iacute;.<\/p>\n<p>Sin embargo, Martha solo curioseaba los artilugios que se hallaban dispuestos para alg&uacute;n uso, sobre una mesilla de madera lacada que se encontraba justo al lado de una especie de cepo de la era medieval. Almudena con su bata entreabierta, dejando ver una buena proporci&oacute;n de sus tetas operadas y gran parte de su muslo derecho hasta la altura del inicio de sus nalgas, permanec&iacute;a recostada de medio lado en aquella amplia cama, de la cual pend&iacute;an del dosel de hierro varias cadenas plateadas y que de poder hablar, seguramente contar&iacute;a infinidad de batallas sexuales.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que aqu&iacute; est&aacute;n las damas. Pens&eacute; que estar&iacute;a clausurada esta habitaci&oacute;n despu&eacute;s del uso que le dio Paola. &mdash;Les habl&eacute;, llamando su atenci&oacute;n, mientras que les sonre&iacute;a, buscando un sitio donde colocar la bandeja. Finalmente al lado del curvil&iacute;neo div&aacute;n negro, con sus argollas a los costados, sobre una especie de jaula mediana la instal&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Tesoro, aqu&iacute; la limpieza e higiene son fundamentales. Despu&eacute;s de cada sesi&oacute;n, entra Amalia para arreglar y dejar todo dispuesto para la pr&oacute;xima vez. &mdash;Me respondi&oacute; Almudena, apoyada sobre su codo izquierdo y sosteniendo en su mano derecha un cigarrillo.<\/p>\n<p>&mdash;Ok. Y hablando de Amalia, mira. Me entreg&oacute; estas dos botellas de brandy pero sin saber cu&aacute;l era de tu agrado, me traje las dos para que t&uacute; decidieras. &mdash;Y con una botella en cada mano me acerque inocentemente a su lado.<\/p>\n<p>&mdash;Este Jerez estar&aacute; bien. Y sin esto te ver&aacute;s much&iacute;simo mejor coraz&oacute;n. &mdash;Y&hellip; &iexcl;Zas! &Aacute;gilmente me retir&oacute; la toalla dej&aacute;ndome ante ella expuesto, y por detr&aacute;s de m&iacute; una sorprendida pero risue&ntilde;a Martha, entre carcajadas aplaud&iacute;a la s&uacute;bita fechor&iacute;a de su amiga. Me gir&eacute; para recriminarle por sus risas c&oacute;mplices, pero me qued&eacute; con la boca abierta. Sin dudarlo, aquella hermosa mujer se despoj&oacute; con elegancia de su bata blanca, dej&aacute;ndome admirar por completo su bien trabajado cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Tranquilo coraz&oacute;n! Para que no te sientas tan comprometido y equilibrar la balanza, mira&hellip; yo tambi&eacute;n te acompa&ntilde;o en tu hermosa desnudez. &iexcl;Ven! D&eacute;jame ayudarte a llenar las copas. Destapa esa botella, por favor. &mdash;Y se acerc&oacute; Martha hasta el div&aacute;n, caminando despacio y muy sensual, record&aacute;ndome a Kelly LeBrock en la pel&iacute;cula &laquo;The Woman in Red&raquo;.<\/p>\n<p>La verdad no pude retirar mis ojos del suave balanceo de su par de hermosos y levantados senos. Fieros mont&iacute;culos de piel tersa, resistiendo a la ley de la gravedad. Su mano acarici&oacute; la curvatura del div&aacute;n, desde la parte m&aacute;s baja hasta la cima m&aacute;s alta y me observ&oacute;, para posteriormente agacharse de forma coqueta y entre sus dedos tomar una de las cromadas argollas, gir&aacute;ndola lentamente. La redondez de sus nalgas se exhibi&oacute; ante mis ojos, elong&oacute; sus muslos para avanzar pocos pasos y observ&eacute; la delicadeza de sus pies, afirmarse junto a la jaula de negro metal. Aquella agradable visi&oacute;n, de tintes naturalmente er&oacute;ticos, contribuy&oacute; a que sin pensarlo, mi cabeza, &ndash;la de abajo&ndash;, traicionara mi consciente resistencia y mi verga cobrara en pocos segundos, vida propia.<\/p>\n<p>Distinguida ella, tanto en sus formas como en sus refinados movimientos, sirvi&oacute; Martha las tres copas, sin preguntar a nadie, volc&oacute; en dos de ellas algunos cubitos de hielos, creo que de a tres por cada una, m&aacute;s la &uacute;ltima, la que dej&oacute; servida sobre la bandeja, a esa no le agrego ni uno solo. Me entreg&oacute; las dos copas, y me dirig&iacute; hasta la cama donde esa otra madura belleza de mujer se encontraba, ya tambi&eacute;n con su bata completamente abierta.<\/p>\n<p>&mdash;Toma preciosa. &iexcl;Puff! Suspir&eacute;. &mdash;Hummm, entre ustedes dos me van a matar de un infarto. Son preciosas y adem&aacute;s con esas divinas tentaciones&hellip; No sean as&iacute; conmigo, que date cuenta Almudena, me ponen malito. &mdash;Le dije, mientras ella recib&iacute;a con su mano izquierda la copa y con la otra me entregaba la colilla de su cigarrillo, con una inestable longitud de ceniza.<\/p>\n<p>Mir&eacute; entonces a m&iacute; alrededor y no estaba el puto cenicero en ninguna parte. Desnudo y cubriendo como pod&iacute;a con mi mano libre, mi verga tiesa, sal&iacute; de la &laquo;habitaci&oacute;n del pecado&raquo; para ir por el que yo ten&iacute;a sobre la mesa del parasol al lado del jacuzzi. Cuando regres&eacute; con un rubio de los m&iacute;os en la boca, Martha chillaba de dolor porque Almudena hab&iacute;a colocado una pinza larga y delgada, al parecer ba&ntilde;ada en oro, pellizcando uno de sus pezones. Estaba unida a otra, en el extremo de una fina y delicada cadena dorada de tres lazos, en cuyo centro hab&iacute;a una argolla algo gruesa y desde all&iacute; se descolgaba otra cadena igual de hermosa con otra de aquellas largas tenazas. Me sent&eacute; al lado izquierdo de la cama, con el cenicero a un costado y di un corto sorbo a mi copa de Jerez, mientras observaba el rostro de Martha, que manteniendo cerrados sus ojos, aceptaba ya sin rechistar la dolorosa compresi&oacute;n que ejerc&iacute;a la otra pinza en su otro botoncito de carne, acrecentando el rubor fresa de ese pez&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;V&aacute;lgame Dios!&hellip; &iquest;Ya empezamos de nuevo con las demostraciones Almudena? &mdash;Le pregunt&eacute; un tanto excitado, aunque ya con la domesticada flacidez en mi pene.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja Rocky, tesoro&hellip; &iquest;Pero que culpa tiene la estaca si la rana salta y se ensarta? Adem&aacute;s es tan solo una bella decoraci&oacute;n, nada grave ni doloroso. &iquest;No es cierto tesoro? &mdash;Le pregunt&oacute; a Martha quien ya abriendo los ojos, nos mostraba la tez de sus blancos p&oacute;mulos, bastante sonrojados.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ouchh! Pero si duele un poco mujer. &iquest;Y este otro para qu&eacute;? &mdash;Le pregunt&oacute; a Almudena con inocencia.<\/p>\n<p>&mdash;Ven, d&eacute;jame mostrarte. &mdash;Le respondi&oacute;, para a continuaci&oacute;n tomar la tercera pinza que le llegaba un poco m&aacute;s abajo de su bien recortado vello del pubis e hizo Almudena la maniobra con dos de sus dedos, para abrir con ellos, los labios vaginales de su amiga y exponernos un cl&iacute;toris mediano y rosado, retirando el capuch&oacute;n que le proteg&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No! &ndash;Grit&oacute; Martha&ndash;. &iexcl;Eso s&iacute; que no! Debe doler bastante, no por favor. &mdash;Y se apart&oacute; presurosa de un salto. &mdash;&iexcl;Yo solo estaba de curiosa!&ndash;. Puntualiz&oacute; dando un trago largo a su brandy.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos los tres distendidos, cuando a lo lejos se escuch&oacute; con claridad el t&iacute;pico sonido de una llamada entrante a un tel&eacute;fono. El m&iacute;o no era y por la tranquilidad en el rostro de Almudena, tampoco el suyo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mierda! Mi esposo. &mdash;Y sali&oacute; como una exhalaci&oacute;n Martha de aquella habitaci&oacute;n, olvid&aacute;ndose por completo de su desnudez y del dolor en sus pezones.<\/p>\n<p>Yo acabando de fumar, dej&eacute; el cenicero en el piso y con cuidado me acomod&eacute; en el centro de aquella amplia cama. Almudena se puso en pie y tomando mi copa y la de ella, se acerc&oacute; hasta donde hab&iacute;a acomodado la bandeja y sirvi&oacute; otra ronda de Jerez con tres cubitos de hielo y se encendi&oacute; un nuevo cigarrillo. Regres&oacute; hasta la cama y se acost&oacute; de medio lado a mi derecha.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te puedo hacer una pregunta? &mdash;Le dije mir&aacute;ndola fijamente.<\/p>\n<p>&mdash;Pero por supuesto coraz&oacute;n. &mdash;Me respondi&oacute;, exhalando el humo del cigarrillo directamente a mi rostro.<\/p>\n<p>&mdash;Anoche Paola estuvo aqu&iacute; con muchas personas o&hellip; &mdash;Y dej&eacute; en suspenso la pregunta, en espera de una franca respuesta por parte de Almudena.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; quieres saber eso tesoro?&#8230; Te gusta mucho tu compa&ntilde;era. &iquest;No es verdad? &mdash;Evadi&oacute; con elegancia a mi s&uacute;bita intriga.<\/p>\n<p>&mdash;Gustarme, por supuesto que s&iacute;. Sin embargo es que no me cuadra mucho de que viniera aqu&iacute; acompa&ntilde;ada de su novio y quien sabe qui&eacute;n m&aacute;s. Es solo curiosidad. &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no deber&iacute;a cont&aacute;rtelo porque es algo privado, sin embargo te aprecio mucho y entiendo que te encuentres un poco preocupado por su bienestar. Ella est&aacute; bien, cr&eacute;eme. &iexcl;Lo pas&oacute; de maravilla! Me llam&oacute; una tarde para que le ayudara a castigar la soberbia y terquedad de su novio. As&iacute; que le prepar&eacute; un encuentro un poco m&aacute;s fuerte con un amo para un tratamiento muy especial para ella y para su pareja. &mdash;Al saber eso, se me hizo un nudo en la garganta, imaginando cosas que ni sab&iacute;a podr&iacute;an ocurrir en aquella &laquo;habitaci&oacute;n del pecado&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ves aquella equis acolchada? Pues all&iacute; estuvo sometido todo el tiempo su novio. Ummm, Carlos. Y tu preciosa amiga fue atada con esas cuerdas, amordazada y elevada de aquel tr&iacute;pode. &mdash;Y me se&ntilde;al&oacute; un soporte negro y alto, que llegaba casi hasta el techo de la habitaci&oacute;n, con tres patas afirmadas a una base en el piso y del cual, en el centro se hallaba soldada una gruesa argolla de metal y varias cadenas con grilletes que pend&iacute;an de ella. Voltee mi mirada hacia Almudena, intrigado.<\/p>\n<p>&mdash;&laquo;Shibari&raquo;. El arte de atar, de inmovilizar para obtener placer. &mdash;Me ilustr&oacute;&ndash;. Paola posee una personalidad dominante y aqu&iacute; pudo realizar su fantas&iacute;a de ser sometida y humillada. Las ataduras a las cuales su amo la someti&oacute;, fueron consensuadas, preestablecidas y se trataba de exponer la desnudez de su torso y de todo su cuerpo. Dejar al alcance la piel requerida para el castigo y los orificios para ser profanados, con sus brazos atados a la espalda y luego elevada de sus muslos para girar a plena disposici&oacute;n del dominante. Y todo muy cerca de su novio, para que viviera de cerca el placer alcanzado tras momentos de dolor. Golpes hubo, claro que s&iacute;. Pero a continuaci&oacute;n tu rubia compa&ntilde;era obten&iacute;a inmensos orgasmos, inalcanzables de otra manera. Prob&oacute; varios consoladores de diferente tama&ntilde;o, varios dedos, otra boca y un largo y grueso pene negro, pero ese si de verdad. &iquest;Sufri&oacute;? S&iacute;, pero goz&oacute; su cuerpo y su mente, haciendo vivir una nueva experiencia a su novio, quien humillado, ya comprend&iacute;a su posici&oacute;n en la relaci&oacute;n, ense&ntilde;&aacute;ndole de lo que ella era capaz. &mdash;Y Almudena detuvo su relato para dar otra calada a su cigarrillo y beber otro trago de su jerez.<\/p>\n<p>Estando all&iacute; recostado, me fij&eacute; que sobre la cama, en el techo, hab&iacute;a una peque&ntilde;a luz roja parpadeante, recorr&iacute; visualmente las paredes y cont&eacute; seis m&aacute;s. Un circuito cerrado de televisi&oacute;n con seguridad. Almudena filmaba los encuentros que all&iacute; se realizaban. &iquest;Tendr&iacute;a el de Paola? &iquest;Lo podr&iacute;a observar? Y cuando iba a hacer la solicitud, entr&oacute; de nuevo Martha, caminando con la armon&iacute;a que la caracterizaba, ondeando el largo brillo de la cadena dorada, de su cadera izquierda hasta la derecha, una y otra vez. Y en la mitad&hellip; Su monte de Venus y la atractiva &laquo;V&raquo; de la victoria indicando el camino a lo prohibido. &iexcl;Para m&iacute;!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Humm! falsa alarma, queridos. Era mi hija llam&aacute;ndome desde el m&oacute;vil de Hugo. El suyo seg&uacute;n me cont&oacute;, agot&oacute; su bater&iacute;a de tanto uso. Quer&iacute;a informarme que hab&iacute;a subido muchas fotograf&iacute;as a su perfil, las ultimas de su paseo por la Sierra y quer&iacute;a que las viera. &mdash;Se acerc&oacute; a la cama por el costado donde se hallaba estirada su amiga Almudena. En la pantalla de su tel&eacute;fono le mostraba aquellas instant&aacute;neas y uno que otro video donde se escuchaban risas, mucha algarab&iacute;a y la fuerte brisa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedo ver? le dije. &mdash;Por supuesto que s&iacute;, coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Y Almudena me alcanz&oacute; el tel&eacute;fono, para mirar las fotograf&iacute;as de sus hijos. Una ni&ntilde;a hermosa con un vestido fucsia y flores amarillas. Era muy parecida a su madre y a su lado, un peque&ntilde;o muy feliz, con una camisa tipo polo azul celeste y unos vaqueros blancos. Los dos posaban en alg&uacute;n elevado mirador que dominaba el panorama hacia un valle, un pueblo que se me hizo familiar. Y segu&iacute; pasando las fotograf&iacute;as con rapidez. Me detuve en una donde se encontraban los dos, la ni&ntilde;a posando frente a la c&aacute;mara y el ni&ntilde;o agachado, sin darse por enterado de la toma, recogiendo del camino algo, seguramente piedras.<\/p>\n<p>&mdash;Tus hijos son preciosos. &mdash;Le coment&eacute; a Martha, quien se acomod&oacute; recost&aacute;ndose a mi izquierda.<\/p>\n<p>&mdash;Si Rodrigo, son mi adoraci&oacute;n. &iexcl;Mi vida! Mira, esta es Isabel tiene 12 a&ntilde;os, ya casi cumple trece. &iexcl;Se me ha crecido en un santiam&eacute;n! Y este es Luis, mi peque&ntilde;o caballerito de diez a&ntilde;os. Es la misma estampa de su padre. &mdash;Me dijo, con un poco de aflicci&oacute;n en su voz.<\/p>\n<p>&mdash;Mi princesa, la mayor tiene nueve a&ntilde;itos y mi terremoto, el peque&ntilde;o, en marzo cumpli&oacute; los cinco. Martha&hellip; &iquest;Y tienes fotos de &eacute;l? &iquest;De tu esposo? Me gustar&iacute;a verle el rostro. &mdash;Le pregunt&eacute; con algo de pena.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh&hellip; Si, obvio. D&eacute;jame y las busco.<\/p>\n<p>&mdash;Espera, espera un momento, d&eacute;jame ver de nuevo esta otra fotograf&iacute;a. &mdash;Y deslic&eacute; mi dedo sobre la pantalla de su m&oacute;vil, para echar hacia atr&aacute;s una o dos tomas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Qu&eacute; viste de raro? &mdash;Me pregunt&oacute; Martha intrigada al ver como ampliaba lo que pod&iacute;a en la pantalla, una de las fotos que les hab&iacute;an realizado a sus hijos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Humm! No, nada en especial. &mdash;Hice un corto silencio, grabando en mi mente muy bien aquella imagen&ndash;. &iquest;Qui&eacute;n se las tom&oacute;? Es un buen fot&oacute;grafo. Capta bien los paisajes y tiene mucho cuidado con los reflejos. &mdash;Le respond&iacute;, pas&aacute;ndole su tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahh! Ese debi&oacute; ser su abuelo, el padre de mi esposo. La fotograf&iacute;a es una de sus aficiones, la otra es la floricultura. &mdash;Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mira este es Hugo, en su &uacute;ltimo cumplea&ntilde;os. &mdash;Y por fin pod&iacute;a observar el rostro del hombre que pretend&iacute;a a mi mujer.<\/p>\n<p>Era posiblemente un poco m&aacute;s alto que yo. Le calcul&eacute; unos cuarenta y tres o cuarenta y cuatro a&ntilde;os. El cabello negro, con la aparici&oacute;n de canas en sus patillas; cejas pobladas y ojos no muy grandes pero de un color gris como el claro de Luna. Enmarcados eso s&iacute;, y hay que decirlo en honor a la verdad, con unas pesta&ntilde;as largas y perfectamente alineadas. Sin embargo su mirada lejos de ser atractiva, era apagada. Casi distante, sin brillo o emoci&oacute;n. Ancho de pecho, con algo ya de barriga y piernas un tanto cazcorvas, nada del otro mundo. Un tipo com&uacute;n y corriente, nada de qu&eacute; preocuparme, no lo ve&iacute;a con el perfil de hombre que le llamara la atenci&oacute;n a mi esposa. Al menos eso cre&iacute;a yo.<\/p>\n<p>&mdash;Y bien&hellip; &iquest;Qu&eacute; te parece mi elecci&oacute;n? &mdash;Me pregunt&oacute; Martha.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pues que te digo preciosa! No es mi tipo, me gustan con m&aacute;s curvas y piel de seda, como la tuya. &iexcl;Jajaja! &mdash;Y Almudena acompa&ntilde;ando mi broma con su risa, me tom&oacute; por sorpresa y coloc&oacute; con una agilidad prodigiosa, una esposa cromada que reten&iacute;a mi mano a una cadena que se aferraba a una esquina de aquella cama de hierro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; haces? &mdash;Le pregunt&eacute; sorprendido&ndash;. Y entonces Martha, me sujet&oacute; del otro brazo y Almudena aprovechando mi desconcierto, se me ech&oacute; encima alcanzando con algo de esfuerzo, la otra cadena. Y entre ella y la fuerza de Martha, me colocaron la otra esposa, venciendo mi resistencia.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Esperen, esperen! &iquest;Ustedes lo que quieren es violarme? &iquest;O que pasa? &mdash;Les pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Jejeje. Para nada tesoro, qu&eacute; m&aacute;s quisiera yo. Pero no. Sucede que hemos pensado con Martha que ser&iacute;a bonito, darle a tu esposa, a tu amada Silvia, un regalito de nuestra parte. &mdash;Me respondi&oacute; entre risas Almudena.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, eres un hombre latino muy atractivo y estas muy bien armado, pero coraz&oacute;n, sin tanto vello, te aseguro que se te vera mejor. Hay que acondicionar esa hermosa herramienta. &iexcl;Jajaja! &mdash;Y diciendo esto, Martha se puso en pie.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hey! &iquest;A d&oacute;nde vas? &mdash;Le pregunt&eacute; con cierta preocupaci&oacute;n de que Martha me dejara all&iacute;, a solas con Almudena.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a llamar a Amalia. Creo que ya debe estar listo. &mdash;Y esa respuesta me preocupo a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Listo? &iquest;Para qu&eacute;? &mdash;Y mir&eacute; angustiado a mi anfitriona.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilo tesoro que no te voy a comer. &mdash;Me dijo Almudena acercando sus labios a los m&iacute;os y d&aacute;ndome un peque&ntilde;o beso, se volte&oacute; para alcanzar del suelo primero mi copa de Brandy, para llevarla hasta mi boca y darme a beber un sorbo. Luego la coloc&oacute; hasta el piso y tomando la suya, termin&oacute; de beberla hasta el fondo.<\/p>\n<p>Regres&oacute; Martha en compa&ntilde;&iacute;a de Amalia, quien en sus manos tra&iacute;a una bandeja con dos recipientes que reposaban sobre una especie de plataforma peque&ntilde;a. Tambi&eacute;n varias esp&aacute;tulas de madera, un frasco alto y transparente, y algunos pares de guantes quir&uacute;rgicos. Amalia me observ&oacute; desnudo pero ni en su mirada ni en sus gestos, pude notar algo de inter&eacute;s. Seguramente ya acostumbrada a ver tanta desnudez, pas&oacute; de m&iacute; como si no existiera para ella. Otro m&aacute;s, pensar&iacute;a ella.<\/p>\n<p>El primer recipiente conten&iacute;a una amorfa masa negra y el otro, la espesura y el color de la miel hasta la mitad. Tanto Almudena como Martha se colocaron los guantes azules, revisaron la temperatura y consistencia en los dos recipientes de cristal y satisfechas, Martha se hizo con el bote de miel y varias esp&aacute;tulas. Almudena con el otro y&#8230; &iquest;Talcos?<\/p>\n<p>&mdash;Y bien tesoro, ahora te vas a portar como un ni&ntilde;o obediente y nos vas a dejar hacer. &mdash;Me dijo Almudena, entre tanto Martha inclinaba sobre mi pecho el recipiente y dejaba caer espesa aquella cera.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ughh! Quemaaa, quemaaa. Martha &iexcl;Nooo! &mdash;Y escuch&eacute; que se re&iacute;a, pues yo manten&iacute;a bien cerrados mis ojos al sentir el ardor en mi pecho.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos Rodrigo comp&oacute;rtate como todo un valiente caballero. &mdash;Me dec&iacute;a mientras esparc&iacute;a con esmero, aquella cera caliente sobre mi lado izquierdo. &mdash;Esto no duele no seas flojo&ndash;.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, como eres t&uacute; la que lo est&aacute; sintiendo. &mdash;Le dije apretando mis pu&ntilde;os con fuerza. Y la mir&eacute;, sus ojos de miel chispeantes tambi&eacute;n parec&iacute;an arder con el calor que sent&iacute;a yo en mi pecho.<\/p>\n<p>&mdash;Martha, esta me la vas a pagar y t&uacute; tambi&eacute;n Almudena. Son un par de&hellip; De mujeres s&aacute;dicas. Le voy a decir a mi mama&hellip; &iexcl;Ouchh! Sopla por favor Martha, sopla&hellip; &iexcl;Yaaaa! &mdash;Y en esas sent&iacute; como en mi pubis ca&iacute;a un poco de polvo blanco, suave y refrescante.<\/p>\n<p>&mdash;Ya ver&aacute;s c&oacute;mo vas a disfrutar Rocky. Un poco de valor por favor. &mdash;Y con sus dedos enguantados esparci&oacute; aquel talco por un costado. Hummm, eso se sent&iacute;a mejor.<\/p>\n<p>Sin embargo la vi como tomaba una gran parte de aquella masa negra que parec&iacute;a muy viscosa y maleable. Con ella en la mano, la coloc&oacute; donde hab&iacute;a esparcido el polvo y se sent&iacute;a tambi&eacute;n caliente pero no tanto como la cera del pecho. Masajeo Almudena un poco, y me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Rocky, coraz&oacute;n, creo que tienes muchas preguntas a&uacute;n por hacerme. &iexcl;Anda! Dime ya.<\/p>\n<p>&mdash;Varias pero ahora solo se me ocurre darle la raz&oacute;n a tu esposo para divorciarse. Pero en serio Almudena, no entiendo como dejaste acabar tu matrimonio siendo tan experta en la materia&hellip; &mdash;Y en eso sent&iacute; un fuerte tir&oacute;n en mi pecho.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ouchh! Mierdaaa, eso doli&oacute; Martha. &mdash;Y ella sonriente, me mostraba ufan&aacute;ndose, en su mano los retos de mis vellos arrancados, pegados ahora en aquella cera y lejos de mi cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Llor&oacute;n! Eres un cobarde Rodrigo. Me dijo Martha burl&aacute;ndose de m&iacute;. &mdash;Jajaja. &iquest;Ahora si comprendes todo el esfuerzo que tenemos que hacer las mujeres por vernos bien para ustedes? Aguanta un poco precioso. &mdash;Y me acarici&oacute; la frente.<\/p>\n<p>&mdash;Rocky, mi ex, se march&oacute; por varios motivos aparte de no compartir mi descubrimiento sexual. Y les pasa a muchas personas que no se quieren a s&iacute; mismas, que les falta seguridad. Yo quer&iacute;a compartir mi amor y &eacute;l, aunque lo intent&oacute;, no pudo soportarlo ni entenderme. No estaba listo para entregarme ni compartirnos. Pero bueno, esa falta de confianza no est&aacute; dentro de ti, afortunadamente para tu esposa. &mdash;Y en medio de su conversaci&oacute;n, Almudena, ejerciendo un poco de presi&oacute;n sobre esa mezcla negra primero, segundos despu&eacute;s, sin dejar de mirarme, dio un fuerte jal&oacute;n y me arranc&oacute; los pelos del pubis haci&eacute;ndome maldecir y levantar mis caderas.<\/p>\n<p>&mdash;Juepu&hellip; Ouchh. &iexcl;Maldici&oacute;n! Almudena al menos av&iacute;same antes para prepararme psicol&oacute;gicamente. &iexcl;S&iacute;! s&oacute;bame ah&iacute; que eso duele. &iquest;Qu&eacute; tal muchachas si dejamos esto para otro d&iacute;a que venga acompa&ntilde;ado?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De qui&eacute;n Rodrigo? &iquest;Con tu mujer? &mdash;Me respondi&oacute; Martha.<\/p>\n<p>&mdash;No, de ella no. Pero si con mi abogado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Muy gracioso el caballero. Preparado&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Preparado para qu&eacute;? Nooo&hellip; &iexcl;Jueput!&hellip; Martha, por favor que esa cera est&aacute; hirviendo. &iexcl;Carajo! Me quemas mujer. Sopla, sopla por favor. &mdash;Y ella soplaba, pero no a mi pecho hirviente, si no a su bendito mech&oacute;n que se le ven&iacute;a al medio de su cara.<\/p>\n<p>&mdash;Me las van a pagar, las dos. Almudena&hellip; &iquest;Falta mucho?<\/p>\n<p>&mdash;Sabes tesoro, yo creo que no. Espera enciendo un cigarrillo. &mdash;Me dijo y efectivamente lo prendi&oacute;. &mdash;&iquest;Quieres?&ndash; Y lo puso entre mis labios y aprovech&eacute; para dar una profunda aspirada.<\/p>\n<p>&mdash;Entre ustedes hay amor. Pero puede haber m&aacute;s a&uacute;n. Si en verdad amas a tu mujer y ella a ti. Pero d&eacute;jame explicarte algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Autoestima! Tener mucha confianza en s&iacute; mismo, primero que nada. No temer a perder a su pareja. El amor no es una competencia, quiz&aacute;s tan solo sea una carrera de largo aliento. Entregas y te reciben, te ofrecen y t&uacute; lo tomas si deseas. Puedes mejorar como persona, como esposo y como amante, si observas y prestas atenci&oacute;n a los detalles. &mdash;Y sent&iacute; de nuevo como con su mano, frotaba aquella pegajosa masa un poco m&aacute;s debajo de donde hab&iacute;a comenzado, apartando con la otra mi verga, ech&aacute;ndola hacia el otro costado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Comunicaci&oacute;n! Esa es la base, lo fundamental. Hablarse siempre sin enga&ntilde;os, de lo que eres, lo que piensas y especialmente de c&oacute;mo te sientes. No debe haber lugar para los malos entendidos, establecer normas, reglas que de verdad se cumplan para no herir, para no da&ntilde;ar los egos. Y si se percibe que algo no est&aacute; en equilibrio, si ven que no hay contraprestaci&oacute;n suficiente, poder hablar con sinceridad y modificar esos acuerdos. Y al terminar de hablar un nuevo estir&oacute;n de aquella masa glutinosa. &mdash;Y por supuesto otro grito de dolor por mi parte y risas entre ellas dos. Un poco de talco esparci&oacute; Almudena, sobando con sus dedos la parte de mi piel que ya no contaba con mis negros vellos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Romper el molde de los convencionalismos, coraz&oacute;n! &laquo;Las normas morales&raquo; que por herencia, tradici&oacute;n, religi&oacute;n o costumbre nos atan. Tambi&eacute;n se debe excluir el machismo, dejar de lado la antigua creencia de que el hombre es el dominante en la pareja y se debe hacer lo que a &eacute;l le plazca, lo que unilateralmente ordene. Si existe mucho apego a esas normas por parte de alguno, se destruir&aacute;n en vez de reconstruirse. Es dif&iacute;cil romper con las ataduras de lo tradicional, y sin embargo te digo que hoy por hoy, cada vez m&aacute;s preferimos ser deshonestos, mentimos por igual hombres y mujeres para alcanzar nuestro placer de forma individual. Transgredir esa moral, ocultarla de la realidad, tanto a la pareja como a la familia y las verdaderas amistades, aunque para algunos &ldquo;amigos&rdquo; les parezca c&oacute;mico y vean como un acto casi heroico esa infidelidad. &mdash;&iexcl;Ayayay! Que dolor tan hijuep&hellip; Martha dio un estir&oacute;n fuerte a la cera ya fr&iacute;a en mi pecho, dej&aacute;ndome casi sin respiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pobrecito&hellip; Ya falta poco Rodrigo. &iquest;Quieres un trago?<\/p>\n<p>&mdash;Podr&iacute;a ser si viene acompa&ntilde;ado de un besito en cada tetilla. &mdash;Lo dije por molestar, pero Martha no lo entendi&oacute; as&iacute; y casi de inmediato acerc&oacute; su boca y sacando un poco su lengua, lami&oacute; la izquierda, refresc&aacute;ndome con su saliva. La derecha instantes despu&eacute;s. Luego me mir&oacute; y sonriente se puso en pie para alcanzar la botella y llenar su copa. Regres&oacute; con ella en su mano, dio un breve sorbo y luego la acerc&oacute; a mi boca para poder yo, saciar en algo mi sed.<\/p>\n<p>&mdash;La infidelidad es un enga&ntilde;o, actos basados en la mentira. Se traiciona la confianza que alguien te ha entregado sin vacilaciones. Esa infidelidad es el acto de hacer o tener a espaldas de tu pareja, una relaci&oacute;n, ya sea solo de &iacute;ndole sexual o incluso sentimental. &iexcl;Dividir! Restar en la relaci&oacute;n que llevas, la que muestras con un falso orgullo ante la sociedad. &mdash;Y Almudena tomando con suavidad entre su mano mis test&iacute;culos, los embadurn&oacute; bastante con esa mezcla negra y pegajosa. &iexcl;S&iacute;! me asust&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Nooo, Almudena, mis peloticas no. En serio. Por favor deja as&iacute; que ma&ntilde;ana voy donde el barbero y me hago un corte nuevo. &mdash;Pero mis ruegos no causaron el efecto que pretend&iacute;a y ella en calma, sigui&oacute; amasando, presionando y hablando.<\/p>\n<p>&mdash;Pero si ambos abren su mente, conf&iacute;an plenamente en sus sentimientos, en el amor que se profesan, puede dejar entrar a sus vidas a terceras personas, que les agraden y los complementen sin afectar su confianza o su &iacute;ntima vida familiar. &mdash;Otro quem&oacute;n en mi pecho por parte de Martha y su cera caliente, causaron que dejara de pensar en mis guevas.<\/p>\n<p>&mdash;Existen riesgos, obviamente. Como en todo para&iacute;so, puede que uno de los dos muerda la manzana del conocimiento y se deje deslumbrar por alguna novedad. Es comprensible si cuando entregas todo, la otra persona siente o piensa que no es suficiente. &mdash;No abr&iacute; los ojos, los mantuve cerrados. Ya no quer&iacute;a observar m&aacute;s la tortura a la que me somet&iacute;an esas dos malvadas mujeres&ndash;. Tambi&eacute;n est&aacute; el riesgo a cansarse con el tiempo, de vivir su vida tan libre y se desee dar marcha atr&aacute;s. Si esto sucede y el otro no quiere volver a la antigua &ldquo;normalidad&rdquo;, lo m&aacute;s factible es que se quiebre el cristal de la paridad. Desbalance que puede llegar a la separaci&oacute;n irremediable.<\/p>\n<p>&mdash;Ven Almudena, entre este dolor y todas tus palabras estoy bastante confundido. No s&eacute; a d&oacute;nde quieres llegar pero no me veo capaz de realizar eso con mi esposa. Es que no comprendo de qu&eacute; va todo esto. &iquest;Qu&eacute; me quieres decir con tantos enunciados? &mdash;Y&hellip; &iexcl;Zass! De nuevo Martha me acaba de arrancar el pellejo de un jal&oacute;n, llev&aacute;ndose el vello de la mitad de mi pecho. Pero ya no doli&oacute; como la primera vez. Al menos no tanto.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame terminar Rocky querido. Los reproches tambi&eacute;n suelen incursionar, como en cualquier tipo de relaci&oacute;n. Cuando dedicas m&aacute;s tiempo, mas miradas, mas caricias, inclusive si otorgas a uno lo que al otro no has dado. S&iacute; gimes o gritas diferente a lo usual. El ego sufre, aparece en el horizonte la duda, reaparecen los celos y la inseguridad. Hay que buscar siempre el equilibrio, entre tres es muy dif&iacute;cil, con cuatro es posible mayor armon&iacute;a. Incluir a muchos al mismo tiempo es otro concepto de libertad que raya con el libertinaje, que parece lo mismo, mas nunca ser&aacute; igual. &iquest;Listo? &mdash;Me dijo, pero no me dio tiempo, ni siquiera cont&oacute; hasta tres.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mierdaaa! Carajo. No me toques, no me toques. &iexcl;Ouchh! Bueno s&iacute;, mejor s&iacute;. S&oacute;bame pero despacito. &mdash;Le dije a Almudena y ella ri&eacute;ndose, volvi&oacute; a rociar con talco mi escroto, acarici&aacute;ndolo con suavidad.<\/p>\n<p>&mdash;Si entre los dos existe amor, pues que el afecto y el gusto hacia el tercero o al cuarto sea entregado y recibido equitativamente. Nunca se debe perder el respeto por ninguno de los implicados, y aceptar tu lugar, si eres uno de los pilares desde el principio o has llegado a la mitad para incluirte. No pretender jam&aacute;s con tus palabras o las acciones, desequilibrar lo que antes de ti, ya estaba formado, instituido y contemplado. &mdash;Martha acariciando mi mejilla derecha, llam&oacute; mi atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, tesoro. &iquest;Quieres otro poco de jerez? &mdash;Ufff, Martha. S&iacute; puede ser. &iquest;Y una fumadita tambi&eacute;n? Y si viene acompa&ntilde;ado por cinco minutos de sosiego, si me dejan respirar, ese ser&iacute;a un detalle de fina coqueter&iacute;a que sabr&eacute; agradecer. &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hay fantas&iacute;as de parejas que se cumplen, que podemos volver realidad y otras que son mejor dejarlas como tal, si con ellas se pone en riesgo la estabilidad emocional de alguno de sus miembros Pero existen otras que son simplemente geniales Rodrigo. Seducir juntos es una de ellas. Congeniar entre todos, ella con quien le guste, el otro con quien desee, pero los cuatro al tiempo coraz&oacute;n, esa es la mejor. &mdash;Martha me dio a beber otro sorbo de brandy y Almudena encendi&oacute; otro cigarrillo para m&iacute; y tras quitarlo de mi boca, ella tambi&eacute;n fum&oacute; y continu&oacute; con su explicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Y no se trata de estar cambiando de parejas solo por obtener ratos de sexo, para eso existen los clubes de intercambio. La atracci&oacute;n inicial que se convierte luego en amistad, en inter&eacute;s por el bienestar del otro y en general por la uni&oacute;n de las parejas. Compartir sus gustos o aficiones, las alegr&iacute;as o los momentos de tristeza, para luego despu&eacute;s de ayudar a solucionar, intimar sin herir ni lastimar. Ni quitarle protagonismo a tu relaci&oacute;n principal. Es dif&iacute;cil, lo s&eacute; bien. Y no es seguro que salga todo a pedir de boca. Pero mientras tanto, negarse a disfrutar de esa posibilidad que surge cuando conoces a alguien m&aacute;s que te gusta y con la que te sientes muy af&iacute;n, es el usual error que te conduce a la infidelidad, la tuya tesoro m&iacute;o o la de Silvia, tu mujer. &mdash;&iexcl;Pufff! Suspir&eacute; pues en el fondo yo tem&iacute;a que a m&iacute; me sucediera con Paola en un principio y ahora compartiendo con la bella y elegante Martha. Y de mi esposa, pues&hellip; Yo segu&iacute;a con mis dudas, mis temores de que a Silvia, le volviera a suceder.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo algo muy en claro Almudena, le dije yo. &mdash;Y es que soy hombre de una sola mujer y no, no me refiero a tener sexo con otras m&aacute;s. No. Es que mi amor, siento que ya lo encontr&eacute; y si, aqu&iacute; donde me vez soy un buen amigo y me preocupa el bienestar de&hellip; Martha por ejemplo. O de Paola. Soy as&iacute; que le vamos a hacer. Yo amo a mi esposa desde que la conoc&iacute;. Fue amor a primera vista y no me cabe en la cabeza enamorarme de alguna m&aacute;s. &mdash;Las dos se quedaron en silencio algunos segundos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Continuamos? &mdash;Habl&oacute; Martha, batiendo el contenido de su frasco de cristal con una pala. Y eso me preocupo de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;Mira Rodrigo, es que falta un poco por aqu&iacute; y otro tanto por ac&aacute;. &mdash;Y de nuevo mi suplicio. Derram&oacute; gruesos goterones de cera caliente en los lugares indicados, alis&aacute;ndolos con la esp&aacute;tula. Y Almudena sin quedarse atr&aacute;s, espolvore&oacute; mas talco sobre mi pene y una parte del pubis que aun tenia restos de mis gruesos vellos, para a continuaci&oacute;n, dejando de amasar aquella plastilina negra, frot&aacute;rmela por aquellas partes con firmeza.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de tres gritos m&aacute;s por mi parte, carcajadas entre ellas dos, terminaron por humectar mi piel, la del pecho y la de mi verga.<\/p>\n<p>&mdash;Perfecto, esta noche tu mujer se llevar&aacute; una bonita sorpresa al verte as&iacute;, tan hermoso, tan suave. &iquest;No crees Almudena que se le ve m&aacute;s grande? &mdash;Dijo Martha refiri&eacute;ndose a mi pene todo lampi&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Parezco un bebe, un reci&eacute;n nacido. Mi mujer me va a matar cuando me vea. Les dije a las dos. &mdash;Si te mata me llamas para recoger los desperdicios. Jajaja! &mdash;Respondi&oacute; muy elocuente y graciosa Almudena.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno creo que debo irme ya. &iexcl;Gracias por todo, s&aacute;dica mujer! Y disculpa por los gritos y la humedad de la cama, que no son orines &iquest;Ok? Son mis l&aacute;grimas derramadas. Martha&hellip; &iquest;Me puedes acercar?<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Papiiii, papiii! Mis hijos llegaron como siempre a buscar a su padre, nada m&aacute;s abrir la puerta de nuestro piso. Y obviamente se tranzaron en una guerra de cosquillas, dos contra uno, y obviamente Rodrigo perdi&oacute;. De hecho, no pude contenerme de la risa al verlo en b&oacute;xer y camiseta sobre la cual portaba mi delantal puesto, preparando la comida. Hab&iacute;a hecho el aseo pues todo el apartamento, estaba perfumado oliendo a lim&oacute;n y canela.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Mi amor &iquest;C&oacute;mo les fue? &iquest;Se divirtieron? &iquest;Est&aacute;s Cansadita? &mdash;Me pregunt&oacute; mi esposo, tom&aacute;ndome entre sus fuertes brazos por mi cintura y elev&aacute;ndome por los aires.<\/p>\n<p>&mdash;Si claro, un poco pues estos dos terremotos no pararon de nadar, correr y saltar por todas partes. &mdash;Le respond&iacute; sonriente.<\/p>\n<p>&mdash;Ya tengo casi lista la comida. &iquest;Quieres ver? &mdash;Me pregunt&oacute;, llev&aacute;ndome de la mano hasta la cocina para mostrarme su plato preferido. &laquo;Trucha al ajillo, arroz con coco y patac&oacute;n pisao&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vaya mi amor! Pero&hellip; &iquest;Y todo esto qu&eacute;? &iquest;Se puede saber que celebramos? &mdash;Intrigada por aquel fest&iacute;n, le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm para que veas que te he pensado mucho. Extra&ntilde;o estar bien contigo y deseo no discutir m&aacute;s. Te pido perd&oacute;n por desconfiar de ti. Te amo y s&eacute; que t&uacute; tambi&eacute;n a m&iacute;. Nadie nos va a separar, si siempre nos contamos todo con sinceridad. &mdash;Y abraz&aacute;ndome con fuerza me pidi&oacute; que le ayudara a servir la mesa. Y d&aacute;ndome un beso con su boca entre abierta y una palmada en mi nalga, le colabore para servir la cena, mientras &eacute;l lavaba las manitos y caras de nuestros hijos.<\/p>\n<p>Los cuatro cenamos felices aunque luchando un poco con mis hijos para que comieran todo. Luego un reposo donde se invirtieron los papeles y eran mi hija y mi peque&ntilde;o, los que relataban a su padre sus aventuras en el parque. Cansados y agotados, logramos entre mi esposo y yo, cambiarles la ropa y colocarles sus pijamas. No tardaron nada en dormirse, extenuados pero risue&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;Mi vida, muchas gracias por todo. Estaba delicioso. &iquest;Quieres ba&ntilde;arte conmigo? &mdash;Le pregunt&eacute;, pero Rodrigo abraz&aacute;ndome desde atr&aacute;s, besando mi cuello y lamiendo el l&oacute;bulo de mi oreja izquierda, me llev&oacute; hasta nuestra cama, para tirarme all&iacute; boca abajo y decirme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Me gustar&iacute;a darte un masaje primero, para que te relajes y as&iacute; me vas contando todo lo que hiciste hoy en tu viaje. &iquest;Has visto donde dej&eacute; el aceite de coco? Ahhh ya me acord&eacute;. &iexcl;Esp&eacute;rame! &mdash;Fue hasta el tocador, lo recogi&oacute; y sent&aacute;ndose a horcajadas sobre mis nalgas, hizo que me quitara la blusa, desabroch&oacute; mi sost&eacute;n y empez&oacute; por aplicarme con ternura y delicadeza, varias caricias sobre mis hombros y un poco m&aacute;s abajo. Cerr&eacute; mis ojos para disfrutar de aquel momento y le fui comentando sobre el viaje, aquel hermoso poblado y sobre todo la tranquilidad del parque y sus piscinas.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, me alegra que tu viaje saliera bien y sobre todo que los ni&ntilde;os se divirtieran tanto. &iquest;Y algo m&aacute;s paso? &mdash;Aquella pregunta de Rodrigo me despert&oacute; un poco de mi letargo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues amor, este mundo es un pa&ntilde;uelo, imag&iacute;nate que me encontr&eacute; con una amiga. Amanda, la compa&ntilde;era de mi oficina. Iba con una joven muy bonita, Eva, se llama y es con quien comparte el piso. &mdash;Rodrigo dej&oacute; de masajearme la espalda de improviso, cuando llegaban ya sus dos manos a mi cintura.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eva? Hummm, y echaron chisme toda la tarde, supongo. &mdash;Me dijo, mientras aplicaba m&aacute;s aceite sobre mis brazos.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad solo cruzamos pocas palabras pues ellas iban para otra parte. Y luego nos fuimos de caminata por un sendero que quer&iacute;a recorrer Alonso, un camino de grava, no muy lejos de all&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aja! &iquest;Y con pinos altos y un mirador que da una bonita vista hacia el valle? &iexcl;Mierda!&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh&hellip; Si mi amor. &iquest;Lo conoces?<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;&iexcl;Hola mi amor! &iquest;C&oacute;mo sigues del &laquo;guayabo&raquo; mi vida? &mdash;&iexcl;Te amo! &mdash;Me respondi&oacute; casi de inmediato a modo de saludo mi esposo. &mdash;En cambio yo te adoro. 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