{"id":30195,"date":"2021-07-03T22:00:00","date_gmt":"2021-07-03T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-03T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-03T22:00:00","slug":"el-vecino-se-divierte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-vecino-se-divierte\/","title":{"rendered":"El vecino se divierte"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30195\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Desde hac&iacute;a un par de meses llevaba viviendo con mi novia, Amanda. Ella tiene 25 a&ntilde;os y yo 28. M&aacute;s de uno se sorprendi&oacute; cuando dimos el paso de irnos a vivir juntos, pero despu&eacute;s de ese tiempo, tengo que reconocer que fue un acierto. La convivencia nos hab&iacute;a unido m&aacute;s, y no hab&iacute;a permitido tener la privacidad de la cual no goz&aacute;bamos antes. La casa no era ning&uacute;n lujo, pero para nosotros dos era m&aacute;s que suficiente. Tal vez el &uacute;nico defecto era lo mal aislada que estaba la casa. Ten&iacute;amos dos vecinos que escuch&aacute;bamos algunas veces, e intu&iacute;amos que ellos tambi&eacute;n a nosotros. A decir verdad, a la pareja mayor de la derecha rara vez la escuch&aacute;bamos; tan solo cuando hablaban alto o hab&iacute;a un ruido fuerte. El problema ven&iacute;a con el vecino de la izquierda. Digamos que era m&aacute;s ruidoso. La mayor&iacute;a del tiempo no lo escuch&aacute;bamos tampoco, pero te pod&iacute;amos decir que cada vez que sub&iacute;a a alguna amiguita, dejaba constancia con sus berridos y aullidos que estaba acompa&ntilde;ado.<\/p>\n<p>El tipo no era nada agraciado, tanto que Amanda y yo supon&iacute;amos que gran parte de sus amiguitas por la itinerancia entre ellas, eran mujeres de lo privado. Antes de llegar a casa lo hab&iacute;a encontrado sentado en una terraza tomando caf&eacute; con Omar. Omar hab&iacute;a venido de Marruecos hace a&ntilde;os y hab&iacute;a abierto una tienda de productos de alimentaci&oacute;n en la esquina. Ten&iacute;amos una relaci&oacute;n bastante buena con Omar, el cual me salud&oacute; con el brazo y con una sonrisa. En cambio, mi vecino no profiri&oacute; m&aacute;s que un gru&ntilde;ido con una mueca. No ten&iacute;a ni idea de c&oacute;mo se llamaba despu&eacute;s de todo este tiempo, y no me hab&iacute;a interesado. Sentado en aquella silla de metal donde apenas cab&iacute;a, me hab&iacute;a dado m&aacute;s asco que de costumbre. Bajito, con barriga y medio calvo; no era el ejemplo de sex symbol al cual estamos acostumbrados. No mejora su aspecto al ir siempre mal peinado y a medio afeitar. Pareciese que estaba constantemente volviendo de fiesta; y a su vez, unos cincuenta a&ntilde;os, eso no era positivo.<\/p>\n<p>Un golpe me sac&oacute; de mis pensamientos. Mi vecino hab&iacute;a vuelto y cuando tomaba un par de cervezas se volv&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s ruidoso. Entre sus pesados pasos, puede distinguir unos pasos m&aacute;s ligeros. Era un hombre con suerte y mi vecino me iba a deleitar con otra sesi&oacute;n de berridos y aullidos. Solo esperaba que acabase antes que llegase a Amanda. Puede escuchar como esta vez, por la voz de mi vecino, se hab&iacute;a quedado en el sal&oacute;n. Era raro porque normalmente iban a su habitaci&oacute;n, la cual al no estar pared con pared con mi piso, el sonido amortiguaba m&aacute;s; pero desde el sal&oacute;n, se escuchaba todo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; el tintineo de dos vasos al chocar. Imagin&eacute; que estar&iacute;an bebiendo algo y que hab&iacute;a aprovechado para brindar. No escuchaba ning&uacute;n plato as&iacute; que estar&iacute;an en el sof&aacute;. &Eacute;l con sus dedos rechonchos sujetando y la otra estar&iacute;a tocando el muslo de la chica. Estuvieron sin hacer ruido durante un rato, &eacute;l estar&iacute;a apurando la copa, mientras que clavaba su mirada en sus tetas, muslos o culo. Ella har&iacute;a lo propio, esperando que el gordo se decidiese a avanzar. No le di m&aacute;s importancia, y durante unos minutos, la casa volvi&oacute; a la tranquilidad habitual, hasta la voz ronca de mi vecino rompi&oacute; el silencio:<\/p>\n<p>&#8211; Nos vamos a quedar aqu&iacute; en el sal&oacute;n. Es m&aacute;s espacioso y tiene mejor ac&uacute;stica. As&iacute; que&hellip; lev&aacute;ntate, putita, y desv&iacute;stete para m&iacute;. Quiero ver esas tetas y ese co&ntilde;ito.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a dicho con cierto retint&iacute;n la palabra putita, pero dejaba claro que la &uacute;nica forma que ten&iacute;a semejante ser de poder follar era pagando previamente. La chica debi&oacute; de obedecer porque mi vecino iba acompa&ntilde;ando el desnudo con frases del tipo: &ldquo;Dame tu sujetador&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; ricas tetas de zorrita!&rdquo; o &ldquo;Est&aacute;s hecha toda una mujercita, zorra&rdquo;. Esta &uacute;ltima me hizo pensar que la chica no tendr&iacute;a m&aacute;s de la veintena de a&ntilde;os. Mi vecino alguna vez hab&iacute;a dejado claro que a &eacute;l le daba igual la chica mientras se la pudiera follar, pero sent&iacute;a cierta predilecci&oacute;n por las j&oacute;venes. Le pidi&oacute; que se acercara para que pudiera manosear y lamer sus pezones, y despu&eacute;s de una fuerte cachetada en el culo, le volvi&oacute; a decir que se bajara los pantalones y que no eran los pantalones.<\/p>\n<p>Por el sonido, los pantalones de ella hab&iacute;an ca&iacute;do y por el sonido de los muelles del sof&aacute;, &eacute;l se deb&iacute;a haber levantado. Deb&iacute;a de estar contra la mesa del comer, con el culo en pompa porque se escuchaban los azotes que le daba mi vecino. No llegaba a alcanzar a escuchar lo que le dec&iacute;a pero pod&iacute;a imaginar que ser&iacute;a algo: &ldquo;Buen culo, zorra&rdquo; o &ldquo;&iquest;te gusta que te traten as&iacute; puta?&rdquo;. Y qu&eacute; podr&iacute;a responder ella m&aacute;s que un s&iacute; o un gemido entre dientes. Tienes a un gordo orden&aacute;ndose desnudarte y sob&aacute;ndome por dinero, no le vas a mandar el carajo que es donde deber&iacute;a de estar. Adem&aacute;s de los azotes, mi vecino seguro que estaba toc&aacute;ndole el co&ntilde;o por encima y debajo del tanga, sob&aacute;ndole las tetas y aprovechando para besar su cuello. No s&eacute; si fue &eacute;l quien le baj&oacute; el tanga o fue ella misma, pero ese trozo de tela hab&iacute;a ca&iacute;do cuando mi vecino bram&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Mira que cuerpo de puta! Buenas tetas, buen culo, esa cara que pide una buena polla. Te voy a meter una follada que vas a volver todos los d&iacute;as a pedir m&aacute;s.<\/p>\n<p>Mi vecino siempre hablaba de esta forma. Obscena y altanera. Amanda me hab&iacute;a comentado en algunas veces que esa parte lo odiaba, que no pod&iacute;a entender c&oacute;mo a alguien le podr&iacute;a gustar. Mir&eacute; el m&oacute;vil para ver si Amanda iba a llegar tarde porque por las horas ya deb&iacute;a de haber llegado a casa pero no encontr&eacute; ning&uacute;n mensaje. Dej&eacute; el m&oacute;vil otra vez en el sill&oacute;n, y volv&iacute; a seguir ordenando el sal&oacute;n. Mi vecino habr&iacute;a aprovechado en esos segundos para seguir manoseando a la chica, la cual se ver&iacute;a rodeada de sus brazos gordos y fl&aacute;cidos y sus dedos que ir&iacute;a jugando con cada parte de su cuerpo.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; como se ca&iacute;an sus pantalones por el golpe del cintur&oacute;n contra el suelo. Escuch&eacute; como los arrastraba con el suelo para apartarlos a una esquina. Seguro que ya estaba desnudo, delante de ella, exhibiendo esa semejante barriga y ese cuerpo lleno de pelo. Seguir&iacute;a igual o peor de despeinado y tendr&iacute;a una risa est&uacute;pida mirando a la jovencita con descaro. Los muelles del sof&aacute; se volvieron a quejar por el peso.<\/p>\n<p>&#8211; Venga, arrod&iacute;llate. Quiero ver que eres capaz de hacer con esos labios carnosos que tienes y con tu lengua de guarra. Saborea bien que te va a gustar.<\/p>\n<p>La chica lo empez&oacute; a hacer porque mi vecino empez&oacute; a soltar bufidos entrecortados. Los acompa&ntilde;aba con alg&uacute;n: &ldquo;Menuda boquita&rdquo; o &ldquo;M&aacute;s, puta, m&aacute;s&rdquo;. Los muelles chirriaban r&iacute;tmicamente e imaginaba al gordo con sus manos tras la nuca de la chica oblig&aacute;ndola a que cada vez tragara m&aacute;s. Puede escuchar alguna arcada de la chica y como alguna vez escup&iacute;a para salivar el miembro del vecino.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;te gusta chupar? &iquest;Sabes qu&eacute; te va a gustar m&aacute;s? El beso negro. Mi vecino debi&oacute; de moverse en el sof&aacute; para acomodarse por los muelles se quejaron como nunca antes.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Venga! Mete tu cabeza y tu lengua o lo tendr&eacute; que hacer por la fuerza.<\/p>\n<p>Era una imagen que no quer&iacute;a tener. Mi vecino con las piernas para arriba mostrando su culo peludo mientras la chica met&iacute;a su cara y lengua para llegar a su ano. Los bufidos del vecino volvieron a inundar la habitaci&oacute;n continuando con su retah&iacute;la de insultos. Deb&iacute;a de estar disfrutando porque durante un rato, solo se escucharon gemidos lastimeros de mi vecino. Volv&iacute; a buscar el m&oacute;vil para ver si Amanda llegaba pero no ten&iacute;a ning&uacute;n mensaje. Se habr&iacute;a retrasado en el trabajo, o tal vez, se hab&iacute;a encontrado a alguien y se le hab&iacute;a hecho tarde. Casi hasta agradecida que estuviera perdi&eacute;ndose la acci&oacute;n del vecino. La situaci&oacute;n no acababa de ser c&oacute;moda y pas&aacute;bamos un rato raro sin saber muy bien que decirnos. Adem&aacute;s, hoy, se hab&iacute;a incrementado al decidir qu&eacute; hacer en el sal&oacute;n. Parec&iacute;a que el t&iacute;o lo hab&iacute;a pensado as&iacute; para que se escuchase mejor.<\/p>\n<p>&#8211; Eres una muy buena puta con esa boca. Ahora s&uacute;bete y cabalga. Y no se te ocurre tocarme con esos labios de guarra que tienes ahora, porque te peg&oacute; dos bofetadas. S&uacute;bete que quiero acabar y no me quiero cansar.<\/p>\n<p>Los muelles del sof&aacute; volvieron a rechinar al comp&aacute;s de los movimientos de la chica. Este sonido se mezclaba con los bufidos del vecino y alg&uacute;n que otro gemido de la chica que iba ganando terreno. Mi vecino debi&oacute; de enfadarle los gemidos de ella, y le dijo que no gimiera, pero a ella se le segu&iacute;an escapando de forma furtiva.<\/p>\n<p>&#8211; Si no sabes estar calladita mientras follas conmigo, tendr&eacute; que ense&ntilde;arte. Yo no soy tu novio para que te dediques a armar esc&aacute;ndalo. Qu&iacute;tame los calcetines y m&eacute;telos en la boca. No quiero escuchar sus gemidos de zorra.<\/p>\n<p>Estoy seguro que la chica lo hizo. Volvieron los chirridos y los bufidos de mi vecino pero no escuch&eacute; ning&uacute;n gemido m&aacute;s. El ritmo fue en aumento y mi vecino ya no se cortaba con los insultos. Me imaginaba a la chica cabalgando sin poder soltar un gemido con las manos y boca del vecino recorriendo todas sus partes del cuerpo.<\/p>\n<p>Son&oacute; un &uacute;ltimo bufido antes de que todo volviese a quedar en silencio. Todos sabemos lo que pas&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te ha gustado, puta? &iquest;Te gusta que den la lechita en el co&ntilde;o? No me mires con esa cara, seguro que tomas la p&iacute;ldora como todas las guarras y alegrarla un poco que he notado como te corr&iacute;as. Esto te ha gustado tanto a m&iacute; como a ti. No sabes que ganas te llevaba teniendo y no esperaba que fueras tan guarra. Se me ocurre una cosa, zorra. Vente la pr&oacute;xima semana. Voy a invitar a un amigo moro que tiene una tienda aqu&iacute; en la esquina que ese si que te tiene ganas y es un cabr&oacute;n con las t&iacute;as. Si que os sabe follar. No vas a poder volver a follar si no es con &eacute;l.<\/p>\n<p>No volv&iacute; a escuchar nada m&aacute;s, se debieron de vestir e ir al ba&ntilde;o. Al rato, la puerta de mi vecino se abri&oacute; y sali&oacute; la chica. Un par de minutos m&aacute;s tarde lleg&oacute; Amanda, no le iba a contar nada de lo que hab&iacute;a pasado, y me alegraba que no hubiera tenido que soportar el momento del vecino. Entr&oacute;, me salud&oacute; con una sonrisa y me dijo que se iba a duchar y que ven&iacute;a muy sudada del trabajo. Despu&eacute;s cenar&iacute;amos fuera. Me alegr&eacute; por la invitaci&oacute;n y porque con el tema del vecino me hab&iacute;a distra&iacute;do de hacer la cena.<\/p>\n<p>Comenta y di si quieres la segunda parte&hellip; Qui&eacute;n te gustar&iacute;a ser: el chico, el vecino o la chica. Y comentaba sobre qui&eacute;n era la chica, c&oacute;mo era y lo que quieras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Desde hac&iacute;a un par de meses llevaba viviendo con mi novia, Amanda. Ella tiene 25 a&ntilde;os y yo 28. M&aacute;s de uno se sorprendi&oacute; cuando dimos el paso de irnos a vivir juntos, pero despu&eacute;s de ese tiempo, tengo que reconocer que fue un acierto. 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