{"id":30219,"date":"2021-07-05T22:00:00","date_gmt":"2021-07-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-05T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-05T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Vig\u00e9sima parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30219\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&iquest;Cu&aacute;ndo me enamor&eacute; de Silvia?&nbsp; Pues lo hice cuando la vi, en el primer instante, aunque despu&eacute;s de a pocos la pude conocer mejor. Y luego fue increment&aacute;ndose en m&iacute; el sentimiento, las ganas de saber y compartir mucho m&aacute;s tiempo yo con ella, que los pocos instantes que mi amigo sol&iacute;a disfrutar con su entonces novia. Mi amor por ella fue tomando forma entre espacios temporales, cada quince d&iacute;as, luego cada ocho y as&iacute;, hasta vernos casi a diario. Un aprecio que se convirti&oacute; en especial cari&ntilde;o, para terminar dando paso a extra&ntilde;as aprensiones, s&iacute;, amistosos celos al ir compartiendo detalles de su vida &iacute;ntima, sus sue&ntilde;os a futuro y crear entre los dos una necesaria complicidad y compromiso por el bienestar de los dos, como amigos nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Silvia y yo nos fuimos entendiendo, muchos momentos de compartir y uno que otro hobbie similar. Todo hasta lograr formar una especie de vinculo sentimental; ella creyendo estar muy enamorada de su novio y yo, tan pendiente de que mi amigo no la hiciera sufrir. Porque hab&iacute;a que decirse siempre la verdad, no ocultarse nada y obviamente estando yo en medio de su relaci&oacute;n, conoc&iacute;a al detalle los devaneos de uno y las expectativas de la otra. Y acariciando aquella aceitada y brillante espalda, pens&eacute; en Almudena y su clase, la exposici&oacute;n sobre el amor en una pareja y la fidelidad. &iexcl;Lealtad! Y claro, yo ten&iacute;a ese d&iacute;a secretos que me sentaban mal y por lo visto, mi mujer tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Yo preguntaba, obviamente con las ganas de saber si el viaje de mi esposa a la Sierra hab&iacute;a sido programado, previsto con anterioridad para verse con su jefe. O como &uacute;ltimamente en aquella &eacute;poca nos sol&iacute;a pasar, era todo producto de los desvar&iacute;os del destino.<\/p>\n<p>Frotaba concentrado su espalda cuando me sobresalt&eacute; al conocer que su compa&ntilde;era de oficina, compart&iacute;a piso con una Eva. &iquest;Ser&iacute;a la misma tabernera que conoc&iacute; y se esfum&oacute; de la rumba? Y sin embargo, era eso lo de menos. Lo dem&aacute;s era aquella fotograf&iacute;a grabada en mi mente. Un paisaje, un camino. Cuatro ni&ntilde;os, los de adelante en la toma eran los hijos de Martha y los m&aacute;s peque&ntilde;os, los del fondo de la imagen, eran claramente los m&iacute;os.<\/p>\n<p>&iquest;Ser&iacute;a posible que mientras yo estaba con Martha su esposa, desnuda junto a m&iacute;, Silvia mi mujer y Hugo su jefe, pasearan por all&iacute; tranquilamente? &Eacute;l y ella, mi suegra y su marido junto a los abuelos de los hijos de Martha&hellip; &iquest;Un paseo familiar? No, eso ser&iacute;a demasiado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo conoces? &mdash;Me pregunt&oacute; mi esposa como si nada. Sin embargo not&eacute; que hab&iacute;a cierta tribulaci&oacute;n en su voz cuando me respondi&oacute; con aquella pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Algo s&iacute;. De aquellos senderos me comentaron los clientes que visit&eacute; en Cercedilla. Me hablaron de varios caminos que suelen recorrer con los turistas que los visitan y me dijeron de ir hasta uno que ten&iacute;a una excelente panor&aacute;mica. &mdash;Le respond&iacute; y&hellip; &iexcl;Esper&eacute;!<\/p>\n<p>&mdash;Amor&hellip; &iquest;Podr&iacute;as quitarme las bragas? Es que no quiero que se manchen. &iexcl;Estas me encantan! &iquest;Recuerdas que me las regalaste para el d&iacute;a del Amor y la Amistad? &mdash;S&iacute; mi vida, claro lo recuerdo perfectamente. &iexcl;Humm, te quedan de muerte! &mdash;Le contest&eacute;.<\/p>\n<p>Y limpi&aacute;ndome las manos con una toalla, de las delgadas tiras negras, las fui bajando de sus nalgas, pasando por sus piernas, hasta sacarlas por sus pies. Las mir&eacute; con detenimiento, curiosa morbosidad para verificar manchas, flujos distintos. Normal todo, hasta su aroma. Las dej&eacute; a un lado, apartadas junto a su blanco brassier.<\/p>\n<p>Gotas translucidas de viscoso aceite, cayeron en el centro de su cintura, sobre los finos vellos que entrelazados formaban una especie de entramado, la frontera entre el valle de su espalda y el inicio hacia sus atractivas colinas, para disfrutar de la redondez de aquellas hermosas nalgas. Frot&eacute;, deslic&eacute; mis manos hasta dar un recorrido por aquellas anchas caderas y luego con lentitud, apret&eacute; su nalga izquierda, elevando su piel blanca, redonda y aun firme, gracias a la gen&eacute;tica con la que hab&iacute;a sido mi esposa, mi mujer, esculpida. M&aacute;s aceite en mi mano zurda, mas caricias en su gl&uacute;teo derecho, repitiendo sin af&aacute;n el mismo procedimiento. C&iacute;rculos, leves pellizcos que le hac&iacute;an pegar peque&ntilde;os saltos acompa&ntilde;ados de una risa. Mis manos subiendo y bajando, dibuj&eacute; un coraz&oacute;n con la u&ntilde;a sobre la colina derecha y el la izquierda nuestras iniciales.<\/p>\n<p>&mdash;Precioso m&iacute;o&hellip; &iexcl;Hummm! Me est&aacute;s relajando tanto y tan rico mi amor. &iexcl;Ufff! Que delicia por Dios. Mi cielo&hellip; &iquest;Est&aacute;s seguro de que no pas&oacute; nada en casa de tu cliente? Es que me parece que estas como arrecho esta noche. &iquest;S&iacute; te portaste juicioso mi amor? &mdash;Silvia con su cabeza girada hacia su derecha, sin abrir para nada sus ojitos caf&eacute;s, me pregunt&oacute; sorprendida por mi actitud tan cari&ntilde;osa y yo, sin saber c&oacute;mo me iba a tomar su mentira o su verdad, decid&iacute; contarle la m&iacute;a, pero a medias.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! S&iacute; mi amor, como te lo promet&iacute;. No hice nada&hellip; Pero si me hicieron a m&iacute;. &iexcl;Es una sorpresa! Un regalo que Almudena envi&oacute; para que lo disfrutes, conmigo. Pero antes cu&eacute;ntame, t&uacute;&hellip; &iquest;Te agrad&oacute; lo que viste? Le termin&eacute; por preguntar. &mdash;Ofrec&iacute; mi mano, quer&iacute;a ver si ella me brindaba la suya. Sin presiones.<\/p>\n<p>Mi esposa abri&oacute; s&uacute;bitamente los ojos e intent&oacute; incorporase para mirarme, pero yo coloqu&eacute; mis manos sobre sus hombros masaje&aacute;ndolos e impidiendo que lograra levantarse.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; regalo? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;? &mdash;&iexcl;Tranquila mi vida! Qu&eacute; si te portas bien, m&aacute;s tarde te lo entrego.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y bien? &mdash;Dej&eacute; en el aire la pregunta y bajando de nuevo mis manos aceitadas, reanud&eacute; el masaje en su culo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Espera! Dame un momento mi vida, que vamos a terminar estropeando el edred&oacute;n. &mdash;Y dej&eacute; que Silvia se pusiera en pie y de nuestro ba&ntilde;o tomara una toalla larga para extenderla, sin embargo despu&eacute;s, desnuda como estaba, se arrodill&oacute; de frente a m&iacute;. Me mir&oacute; y en aquellos ojitos vivaces, con el caf&eacute; de mis ma&ntilde;anas en su iris, pude ver la serenidad y el brillo acostumbrado, cuando con sincera regularidad ella me dec&iacute;a&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te amo! Y quiero que te lo metas en esta cabezota. &iexcl;Te adoro! Eres el hombre de mi vida. &mdash;Y a continuaci&oacute;n nos fundimos en un beso intenso, profundo y h&uacute;medo. Nuestros besos apasionados regresaban.<\/p>\n<p>&mdash;Cielo, debo contarte que tambi&eacute;n sucedi&oacute; algo m&aacute;s esta tarde. &mdash;Silvia se dio vuelta, acost&aacute;ndose nuevamente pero esta vez boca arriba, con sus dos brazos cruzados bajo su nuca, mir&aacute;ndome fijamente. &mdash;En el camino aquel, al poco de emprender la ida nos encontramos con mi jefe&ndash;. Hizo una pausa para seguramente, confirmar mis gestos, mi reacci&oacute;n. Y al no ver ninguna expresi&oacute;n de sorpresa por parte m&iacute;a, ella prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Al contrario de lo que te puedas o quieras imaginar, fue algo casual. Mi amor, mi viaje era una farsa, quer&iacute;a estar lejos de ti porque estaba molesta contigo y adem&aacute;s para darnos tiempo a pensar, recapacitar los dos en lo que est&aacute;bamos atravesando. Se me ocurri&oacute; lo del dichoso viaje a La Sierra porque sab&iacute;a que don Hugo iba a pasar con sus hijos el fin de semana. Fue mi madre la que por salir del paso contigo, me sigui&oacute; el juego y los ni&ntilde;os escucharon la conversaci&oacute;n entre ustedes y la palabra &laquo;piscina&raquo; fue el detonante para emprender este paseo. &mdash;Yo acomod&eacute; mis piernas nuevamente a los lados de las de Silvia, y mis manos descansaron sobre sus costillas, tentado de estirarlas hasta alcanzar sus senos.<\/p>\n<p>&mdash;Ya sabes c&oacute;mo los mima Alonso, as&iacute; que &eacute;l ide&oacute; pasar el d&iacute;a por all&aacute; en unas piscinas naturales que ya hab&iacute;a visitado. Te juro mi vida, que no lo planee para verme con mi jefe. Nos saludamos, me present&oacute; a sus padres y a los hijos. Son dos, una ni&ntilde;a muy bonita y un peque&ntilde;o muy apuesto como&hellip; Bueno bastante parecido a su padre. &mdash;Silvia me tom&oacute; de una de mis manos, apret&aacute;ndola con algo de fortaleza.<\/p>\n<p>&mdash;Cielo, mi amor&hellip; Ya sabes c&oacute;mo es de parlanchina mi mam&aacute;, as&iacute; que entablaron conversaci&oacute;n pero solo por unos momentos. No fue mucho. Eso fue todo, nos despedimos y ellos prosiguieron su camino. Nosotros de la misma manera, continuamos nuestro recorrido. Fue algo fortuito. En serio. &mdash;Entonces, tras escucharla y percibir honestidad en su relato y que todo encajaba con las piezas que yo guardaba en mi mente, me agach&eacute; sobre el cuerpo de mi mujer y en su boca deposite un beso corto, casi un roce de mis labios a los suyos y apartando mi rostro tan solo unos cent&iacute;metros le dije en voz baja&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Y hablando de tu jefecito&hellip; &iexcl;Perd&oacute;n! De tu jefe&hellip; &iquest;Finalmente se arregl&oacute; con su mujer? &iquest;Ya hablaron? &iquest;Qu&eacute; te ha dicho &eacute;l? &mdash;Silvia, que se hab&iacute;a mantenido hasta entonces con sus brazos por detr&aacute;s de su cabeza, retir&oacute; el derecho y estir&aacute;ndolo, con su mano acaricio mi mejilla no una sino dos veces. No la apart&oacute;, la dej&oacute; pegadita a mi piel y me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues en honor a la verdad, lo cierto mi amor es que no. No quiere hablar con ella y&hellip; &iquest;Sabes? Lo entiendo. Es que es de una bajeza moral m&aacute;s grande que la Muralla China, lo que le hizo con ese muchacho y con el otro. Vaya una a saber con cuantos m&aacute;s. &iexcl;Pobrecito! Est&aacute; bien que se lo &laquo;coma&raquo; con su amante en un hotel, en su coche o en el ba&ntilde;o de un bar. Pero meterlo en su propio hogar, hacerlo all&iacute; es&hellip; Es una malparidez ni la hijueputa. &iexcl;Oops! Perd&oacute;name cari&ntilde;o, me exalt&eacute;. &mdash;Y me puso su acostumbrada carita de ni&ntilde;a mimada, arrugando su nariz y un infantil puchero en su boca. Amoroso le sonre&iacute; su groser&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Pero mi amor, si algo he podido ver en estos &uacute;ltimos d&iacute;as, es tu facilidad de comunicaci&oacute;n con &eacute;l. Podr&iacute;as indicarle, ayudarle a tomar un camino por el bien de &eacute;l, de su familia y obviamente de esa mujer, de su esposa. &iquest;No lo crees? &mdash;Le pregunt&eacute;, mientras tanto Silvia retiraba su mano de mi mejilla y luego la bajaba hasta mi pecho, cubierto prudentemente por mi camiseta gris rat&oacute;n, estampada con los rostros de Scully y Mulder, los protagonistas de Archivos X.<\/p>\n<p>&mdash;Pues mi amor es que t&uacute; no lo escuchaste hablar con su esposa a los gritos y por supuesto, no viste aquel video. &iexcl;Ufff! En serio, cualquier hombre en su lugar har&iacute;a lo mismo. Se divorciar&iacute;a &iexcl;ipso facto! &mdash;Guard&eacute; prudente silencio, pensando en mi siguiente jugada y con la imagen del cuerpo desnudo de Martha, tan claro y cercano, que no requer&iacute;a de im&aacute;genes digitales. Pero eso, mi mujer ni lo imaginaba. Respir&eacute; y esper&eacute; unos segundos hasta que orden&eacute; las palabras y con mesura se las pronunci&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues si tu fueras ella, yo primero que nada me preguntar&iacute;a porque sucedi&oacute; su infidelidad y buscar&iacute;a respuestas primero dentro de m&iacute; y luego si, en ti. Y antes que salir por la puerta con las maletas llenas de toda una vida juntos, y dejarte tirada junto a mis hijos, buscar&iacute;a hablar, dialogar con alguien que me guiara prudentemente el paso a seguir. &iquest;Sabes que hay muchos especialistas en tratar estos temas de parejas en la ciudad? Tal vez si tu&hellip; &iexcl;Digo! como la amiga y confidente que eres, hablando con &eacute;l, si encuentras alg&uacute;n momento en tu oficina, as&iacute; como quien no quiere la cosa, le propones o le sugieres que hablando con su esposa, los dos acudan a ver a alg&uacute;n psic&oacute;logo de cabecera que les indique un camino mejor al del divorcio. Hay que pensar en los hijos, lo dif&iacute;cil y traum&aacute;tico que puede ser para esos ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>Se lo expres&eacute; con bastante sinceridad. Yo pensaba en los m&iacute;os, si con Silvia sucediera algo en ese dichoso viaje y yo no tuviera otra opci&oacute;n m&aacute;s. Silvia me mir&oacute;, acariciando mi muslo izquierdo y me asust&eacute; un poco.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sabes qu&eacute; Rodrigo! &ndash;Me respondi&oacute; elevando un poco el tono de su voz y me preocup&eacute;&ndash;. Por eso es que te amo. &iexcl;Te adoro mi cielo hermoso! Tienes un coraz&oacute;n muy grande y est&aacute; inscrita en tu alma para siempre, tu gran nobleza. Pero mi cielo, ser&aacute; que si&hellip; &iquest;Me escuchar&aacute;? Es que mi vida, lo de ella es muy fuerte. Don Hugo qued&oacute; desolado al verla gozar con ese joven. &mdash;De nuevo silencio y quietud en el movimiento de su mano en mi pierna.<\/p>\n<p>Decid&iacute; proseguir con el masaje, unt&aacute;ndome las manos de nuevo con el aceite de coco y con suavidad la tom&eacute; del cuello, subiendo y bajando lentamente, provocando un leve estremecimiento en el cuerpo de Silvia. Y mov&iacute; mi alfil hasta el fondo del tablero, para provocar alguna reacci&oacute;n s&uacute;bita en el rostro de mi reina.<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor, pero tambi&eacute;n pong&aacute;monos un momento en el lugar de esa se&ntilde;ora. No has pensado que la culpa tambi&eacute;n puede estar en tu jefe. Qu&eacute; tal que el hombre la tenga descuidada&hellip; &iexcl;Que s&eacute; yo! Por temas de trabajo, sus viajes o por lo que sea y&hellip; &iquest;Qu&eacute; de pronto tu jefe sea &laquo;mal catre&raquo; y un &laquo;polvo de gallo&raquo;? Porque seg&uacute;n me cuentas, su mujer es hermosa y bastante atractiva. &iquest;No es as&iacute;? &mdash;Le pregunt&eacute; sin demostrar demasiado inter&eacute;s para no despertar sospechas.<\/p>\n<p>Mi esposa no respondi&oacute; de inmediato, respiraba ya un poco m&aacute;s agitada, manteniendo cerrados los p&aacute;rpados y yo no sab&iacute;a si era porque en su mente, desfilaban er&oacute;ticas escenas que yo desconoc&iacute;a; o las de aquella tarde en el ba&ntilde;o del hotel, con su jefe desnudo y mi esposa, seg&uacute;n ella, a medias. Tal vez yo comenzaba a elucubrar ideas malsanas y su estremecimiento era provocado por mis dedos, que acariciando sus pechos, en c&iacute;rculos con mis pulgares sobre sus aureolas, los aceitaban. De pronto fuera el disfrute recibido por mi inconsciente manera de pellizcarle los rosados pezones, tan erectos y brillantes. &iexcl;No supe a qu&eacute; atenerme!<\/p>\n<p>&mdash;Aghhh, mi vida&hellip; que rico. &iexcl;Pufff! Me tienes ardiendo de ganas. &mdash;Y entreabriendo sus ojos, Silvia me mir&oacute; con deseo y humedeciendo sus labios con la punta de su lengua, me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Amor, en serio que no tengo ni la m&aacute;s remota idea, si mi jefe &laquo;picha&raquo; mal o rico. &iquest;Tambi&eacute;n quieres que le pregunte sobre eso o mejor lo compruebo? &iexcl;Jajaja! &mdash;Sonriendo me respondi&oacute;. &iquest;Tan solo bromeando? &iquest;O no?<\/p>\n<p>&mdash;Pues si t&uacute; quieres&hellip; &iexcl;Porque no me consigues el n&uacute;mero telef&oacute;nico de la esposa y yo tambi&eacute;n hablo con ella y pruebo! As&iacute; despu&eacute;s t&uacute; y yo cruzamos informaci&oacute;n. &iquest;Te parece? &mdash;Le contest&eacute; tambi&eacute;n medio en broma.<\/p>\n<p>&mdash;Ha-ha-ha. &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s quisieras mi amor!&hellip; Pero si mi vida, tienes raz&oacute;n de que algo de culpa debe tener &eacute;l. Porque si en su casa es igual de frio y distante como usualmente era en la oficina, pues quiz&aacute; con el sexo sea igual. &mdash;Y encogiendo Silvia sus hombros, le rest&oacute; importancia a su comentario para dedicarse completamente a su primordial inter&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Sigue as&iacute; mi cielo. &iexcl;Siiii&iacute;! Wow&hellip; Que delicia. &iexcl;Pufff! Estoy mojadita. &iquest;Me das un masajito all&aacute; abajo, de esos ricos que me sabes dar con los dedos y tu boca? &mdash;Me dijo con esa sonrisa suya, mezcla de picaros anhelos y aumento de la lujuria por la estimulaci&oacute;n que ejerc&iacute;an mis dos manos sobre sus hermosas tetas.<\/p>\n<p>&mdash;A&uacute;n es temprano, espera un poco termino con esto. No te apures que a&uacute;n falta entregarte el regalo que te envi&oacute; Almudena, mi cliente y me toca&hellip; &iexcl;Empac&aacute;rtelo! &mdash;Le dije, en el mismo momento en que mis manos abr&iacute;an sus piernas y comenzaran ellas, a estremecerse con el recorrido c&aacute;lido y deslizante del aceite sobre sus muslos, de adentro hacia afuera, a lo largo hasta sus rodillas y despu&eacute;s levantar una, para rodearla con mis dos manos ejerciendo posteriormente leve presi&oacute;n sobre su pantorrilla y extender el masaje hasta sus pies, friccionando el tal&oacute;n, su palma y entre abriendo sus dedos para frotarlos con dulzura y dedicaci&oacute;n a cada uno de ellos. Ascender de nuevo, lentamente hasta rozar los labios de su vulva, pasar de largo como quien no quiere la cosa, pero mi cosa queriendo, y continuar con la otra pierna. &iexcl;Lo mejor lo dejar&iacute;a para despu&eacute;s!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ummm! &iquest;S&iacute;? Tan bella ella. Ya la quiero conocer. &iexcl;Aghhh!&hellip; Precioso m&iacute;o, me tienes flotando entre las nubes, por favor, no te detengas. &iexcl;Cu&aacute;nto te amo, mi vida! &mdash;Le saqu&eacute; a mi mujer varios suspiros que se encadenaron con t&iacute;midos gemidos.<\/p>\n<p>Agarrada de la manta, sus delicados dedos se tensaban, apu&ntilde;alaban el fino algod&oacute;n de la tela con el nacarado rub&iacute; de sus u&ntilde;as, su cintura ondulaba r&iacute;tmicamente y parec&iacute;a levitar entre breves segundos a medida que su respiraci&oacute;n, en principio pausada, se esmeraba en sumar minutos para ir acentu&aacute;ndose. El placer que sent&iacute;a Silvia era tambi&eacute;n el m&iacute;o, obsequio de mis dedos delineando la forma de sus ya henchidos labios, los que se abr&iacute;an sin mayor esfuerzo ante la invasi&oacute;n constante de profundos roces y decididas caricias. Tantos a&ntilde;os con su bello cuerpo a mi lado, me otorgaban la capacidad de conocer sus gustos y acariciarla sin apuros ni errores en el tacto ofrecido. Y segu&iacute;a siendo muy er&oacute;tico observar los gestos en su rostro, sus miradas achinadas, de parpados entre abiertos dejando escapar destellos de un &eacute;xtasis pr&oacute;ximo que por supuesto lo consigui&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues ella tambi&eacute;n tiene deseos de conocerte, aunque debes saber antes que Almudena es una mujer un tanto peculiar, sumamente expresiva y con una forma de ver la vida bastante generosa, abierta&hellip; &iexcl;De mente! &mdash;Respond&iacute; a mi mujer con cierto humor negro y Silvia arque&oacute; sus cejas, abriendo mucho sus divinos ojos caf&eacute;s, ya un poco repuesta de su orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio? Y porqu&eacute; mi amor. &iquest;Intento algo contigo? Dime la verdad Rodrigo. &mdash;Silvia me pregunt&oacute; con preocupaci&oacute;n. &iquest;Celos? Tal vez, as&iacute; que le respond&iacute; a mi esposa con sinceridad, para que no hubieran malos entendidos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Querer quiere, pero poder no puede! Jajaja. Es una mujer madura, bonita y muy bien cuidada entre el gimnasio y una que otra visita al cirujano pl&aacute;stico. Pero no se ha sobrepasado conmigo, mide mucho sus acciones y las palabras. Creo que es m&aacute;s la soledad que la rodea lo que provoca que precise compa&ntilde;&iacute;a, amistades para divertirse y dialogar. Es divorciada y seg&uacute;n me cont&oacute;, su ex esposo no aguant&oacute; su tren de vida tan&hellip; &iexcl;Liberal! Es muy espont&aacute;nea y cordial. Nada que deba preocuparte mi amor. Y espero pronto, poder cambiarle su camioneta vieja por un modelo nuevo. &mdash;Termin&eacute; por aclarar la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pues mi vida, espero que para cerrar ese negocio no tengas que usar a &laquo;mi cosito&raquo;. &iquest;Entendido? &mdash;Me dijo Silvia, apresando entre sus dedos mi falo algo endurecido.<\/p>\n<p>&mdash;Y bueno mi cielo&hellip; &iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi regalo? &mdash;Me pregunt&oacute; emocionada mi mujer, buscando con su mirada por toda la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Despacio me levant&eacute; de la cama y me dirig&iacute; hasta nuestro ba&ntilde;o, bribonamente dur&eacute; unos minutos dentro, abriendo y cerrando los cajones del estante bajo el lavamanos para causar ruido y despistar a mi esposa. Me quit&eacute; la camiseta y el b&oacute;xer, y envuelto en una toalla, sal&iacute; de nuevo a su encuentro.<\/p>\n<p>&mdash;Listo mi vida, pero cierra antes tus ojos. &mdash;Le dije a Silvia y ella obediente as&iacute; lo hizo. Me despoj&eacute; de la toalla y acercando a su boca mi pene, roc&eacute; con el glande sus labios y le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ya puedes abrirlos y disfrutar de tu obsequio. &mdash;Y Silvia los abri&oacute;, al igual que en su boca se dibuj&oacute; una &laquo;O&raquo; por la sorpresa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta as&iacute; o como estaba antes? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>Mi mujer lo tom&oacute; con sus dos manos, acarici&aacute;ndome los test&iacute;culos, sus dedos recorrieron desde la base hasta la punta examin&aacute;ndolo muy bien por si a su &laquo;cosito&raquo;, le faltara algo aparte de los antiguos vellos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y esto? &iexcl;Aja! As&iacute; que tu cliente Almudena se tom&oacute; la molestia de depilarte. Tambi&eacute;n es esteticista por lo que veo. &iexcl;Ummm! &iquest;Y el pecho tambi&eacute;n? Quedaste con la piel de un beb&eacute; mi vida. Si hubiera sabido que te gustaba verte as&iacute;, me lo hubieras dicho y yo te lo hubiera hecho. Pero te ves&hellip; te ves muy guapo mi amor. &iquest;Te doli&oacute;? &mdash;Y yo puse mi cara de ni&ntilde;o consentido y le respond&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Claro que me doli&oacute;, un poquito nada m&aacute;s. Sabes que soy muy valiente menos para las agujas. Jajaja. &mdash;Y me sonre&iacute; mientras que las manos de Silvia, tocaban en c&iacute;rculos mi pecho, para continuar baj&aacute;ndolas por mis abdominales y con sus pulgares, sortear mi ombligo para terminar de nuevo por acariciar el pubis y rodear el tallo de mi verga con firmeza.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ven aqu&iacute; beb&eacute;, ven con mami! &mdash;Me dijo Silvia, bueno para ser claros y sinceros, no fue exactamente a m&iacute; pero si a una parte m&iacute;a que era muy suya.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un besito en la abertura de la uretra, lami&oacute; el glande alrededor, retirando la piel del prepucio y cerr&eacute; mis ojos, abandon&aacute;ndome al disfrute. Mi verga sinti&oacute; calor y humedad, la lengua de mi mujer ensalivando, babeando cada cent&iacute;metro de la piel del pene, circulando y meneando de arriba hacia abajo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;M&iacute;rame! Y sus ojitos caf&eacute;s se conectaron con los m&iacute;os, sin dejar de abrir su boca, de abrigar mi verga y chupar, sorber y lamer incrementando el ritmo, haci&eacute;ndome jadear de gusto. &iexcl;Pufff! Mi mujer lo hac&iacute;a genial, introduci&eacute;ndose en la boca una parte y con sus manos aferradas al grosor de mi miembro, subiendo y bajando a un ritmo constante.<\/p>\n<p>&mdash;Que rica esta, hummm. Siento como se va endureciendo cada vez m&aacute;s. Ohhh mi vida se siente tan suave, tan durita que ya quiero que me la metas y me piches bien&hellip; &iexcl;Pero bien rico! &mdash;Me dijo Silvia, con babas alrededor de su boca, y esa cara de ni&ntilde;a consentida, transfigur&aacute;ndose en el rostro de una mujer con ganas de sentir placer.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pues no se diga m&aacute;s! Vamos a tirar bien rico esta noche mi vida. &mdash;Le respond&iacute; y cambi&eacute; mi posici&oacute;n para acomodarme sobre su cuerpo, procurando concordar la altura de su cadera con la m&iacute;a. Sus piernas abiertas y su vagina brillando de flujos por las ganas, y en mi pene la translucida y viscosa humedad en el glande, permitieron un breve encuentro que no quise llevar a m&aacute;s. Solo rozar, abrir con mi dureza los carnosos p&eacute;talos de su hermosa rosa. Lento, por encima hasta hacer una firme presi&oacute;n sobre su hinchado cl&iacute;toris. R&aacute;pido retroceder el grueso eje sobre su dispuesta vulva, colocar la c&uacute;spide de mi verga en su dilatada abertura. Espasmos, gemidos entre cortados y un tanto callados previendo no despertar con los gritos a los ni&ntilde;os. Goce bien estudiado de sus gestos y ella de los m&iacute;os, gimoteos tras los besos, labios recorriendo bocas, nuestras mejillas, su ment&oacute;n y mis orejas, porque as&iacute; hac&iacute;amos el amor. Mir&aacute;ndonos con detenimiento, destellos de pasi&oacute;n en nuestros ojos, manos acariciando sus pechos, sus u&ntilde;as rasgu&ntilde;ando los bajos de mi espalda, mis nalgas tambi&eacute;n. Como si fuera nuestra primera vez, agradando, entregando&hellip; &iexcl;Degustando nuestros cuerpos!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;M&eacute;temelo ya! Amor no seas malito&hellip; &iexcl;Please! &mdash;Y le hice caso, c&oacute;mo no&ndash;. Oughhh&hellip; Siiii&iacute;. As&iacute;, as&iacute;. &iexcl;Jueput!&hellip; que delicia mi amor, me tienes arrecha amor. Sigue as&iacute;, suave mi vida, s&aacute;calo despacio, despacitooo&hellip; &iexcl;Ummm! &mdash;Silvia me guiaba, le gustaba suave en un principio, m&aacute;s fuerte algunos segundos despu&eacute;s y a mi&hellip; &iexcl;Parar! Esa s&uacute;bita dilaci&oacute;n, la llevaba al paroxismo, entornando sus ojos, abriendo por completo su boca y ella misma mordiendo su labio inferior. Lograba mi cometido, incrementando sus ganas, los esparcidos espasmos, sus jadeos que agitaban a&uacute;n m&aacute;s el bambolear de sus senos y aquella mirada de s&uacute;plica que lo dec&iacute;a todo sin pronunciar palabra.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;meme! P&iacute;chame fuerte, p&iacute;chame mi vida&hellip; &iexcl;No puedo m&aacute;s! Soy tuya mi amor, toda para ti. &iexcl;Qu&eacute; ricooo! &mdash;&Eacute;xtasis, convulsiones, piernas temblando abrazando mi culo y sus manos como garras aferradas al edred&oacute;n.<\/p>\n<p>Un beso profundo era para ella la ansiada pausa, su respiro despu&eacute;s de alcanzar el cl&iacute;max. En cambio en m&iacute;, se convert&iacute;a en el punto de partida para cambiar nuestros cuerpos de posici&oacute;n y reiniciar el movimiento de medio lado, con mi mano elevando su pierna derecha y penetr&aacute;ndola desde atr&aacute;s, con mayor profundidad.<\/p>\n<p>Minutos despu&eacute;s era Silvia quien me montaba, meneaba sus caderas de forma circular, lenta para luego hacerlo con agilidad, adelante y hacia atr&aacute;s. Espectacular visi&oacute;n de sus senos, que de vez en cuando los llevaba hasta mi boca, para darle lamidas y chupones, reteniendo entre mis dientes sus rosados pezones, hasta hacerme alcanzar la gloria, aspirando aire por mi boca completamente abierta, invadiendo con dos, tres y hasta cuatro chorros de mi esperma, el abrigador cobijo de su c&aacute;lido interior. &iexcl;Pufff! Suspir&eacute; aliviado de tensiones.<\/p>\n<p>&mdash;Me has exprimido por completo mi amor. Tengo sed, voy por unas cervezas mientras me repongo y seguimos con la funci&oacute;n. &iquest;Te parece? &mdash;Por respuesta obtuve una sonrisa c&oacute;mplice y su beso agradecido. Y Silvia con una mano en el medio de sus piernas, se apresuraba para llegar hasta el ba&ntilde;o a limpiarse de mi copiosa corrida.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&iexcl;Vaya reencuentro con Rodrigo! Sentada en el bidet limpiando con pa&ntilde;itos h&uacute;medos mi enrojecida vagina, agradec&iacute; que entre los dos siguiera existiendo esa qu&iacute;mica tan especial que nos un&iacute;a cuando hac&iacute;amos el amor con tanta pasi&oacute;n como esa noche. Si pelearnos por peque&ntilde;as estupideces nos separaba por algunas horas, perdonarnos y reafirmar nuestro amor teniendo ese sexo tan compenetrado e &iacute;ntimo, era simplemente algo fenomenal.<\/p>\n<p>Rodrigo esa noche bebi&oacute; conmigo dos cervezas, compartimos un cigarrillo junto a la abierta ventana, prolongamos nuestros besos, unos cortos y otros bastante h&uacute;medos, sin olvidar por supuesto mil caricias, muchos te amos y abrazados nos cogi&oacute; bien entrada la madrugada. As&iacute; que entre una y otra, nos enrollamos de nuevo hasta alcanzar otro orgasmo &eacute;l y yo, al menos dos m&aacute;s.<\/p>\n<p>El domingo fuimos despertados por dos peque&ntilde;os terremotos y entre juegos en nuestra cama, cereal, fruta y leche al desayuno, decidimos ir al parque con nuestros hijos. Por almuerzo Rodrigo propuso hamburguesas y de postre yo, una caminata por el centro comercial y palomitas de ma&iacute;z con coca cola en el cine, nuestros dos tesoros. Como familia, como siempre yo agradecida con la vida por mis peque&ntilde;os y por el amor de Rodrigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Buenos d&iacute;as chicas! &iquest;Qu&eacute; tal su fin de semana? &mdash;Les pregunt&eacute; tanto a Amanda como a Magdalena, tras encontrarnos ya en el piso decimo, justo a la entrada de la oficina para empezar labores esa nueva semana.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Silvia tesoro. &iquest;C&oacute;mo te acab&oacute; de ir con tu familia en el viaje? &mdash;Me pregunt&oacute; Amanda, abraz&aacute;ndome y d&aacute;ndome dos besos por saludo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso? &iquest;De qu&eacute; viaje hablan? &iquest;D&oacute;nde estuviste coraz&oacute;n? &mdash;Esta vez fue Magdalena, quien se acerc&oacute; para averiguar por mi fin de semana.<\/p>\n<p>&mdash;Nahh, un paseo r&aacute;pido con mi padrastro y mi madre, para llevar a mis hijos a unas hermosas piscinas naturales en un parque rodeado de una naturaleza impactante. &mdash;Le respond&iacute; a mi compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; porque lo sabes peque&ntilde;a? &iquest;Fuiste con Silvia acaso y no me avisaron? &mdash;Le pregunt&oacute; Magda a nuestra t&iacute;mida amiga.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja, no. Este mundo que es un pa&ntilde;uelo! Fui con mi compa&ntilde;era de piso para que respirara aire puro y as&iacute; se le pasaran las calenturas que ten&iacute;a con un hombre casa&hellip; Bahh, no importa. Me encontr&eacute; all&iacute; a Silvia y a sus ni&ntilde;os. Muy hermosos. Pero mujer, deber&iacute;as salir tambi&eacute;n con tu marido, no debes desampararlo, mira que hay muchas brujas que salen por las noches a cazar hombres, tan interesantes como &eacute;l. &mdash;Y Amanda sonriendo se alej&oacute; hasta su escritorio.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Buenos d&iacute;as! &mdash;Escuchamos la voz de nuestro jefe a nuestra espalda y como era lo usual, despu&eacute;s de responder nosotras a su saludo, &eacute;l sigui&oacute; hasta su oficina para minutos despu&eacute;s, llamarme por el interno para pedirme que la se&ntilde;ora Dolores le preparara un caf&eacute;. Todo normal, como siempre.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Don Hugo? &mdash;Pronunci&eacute; golpeando tres veces la puerta con mis nudillos y en la otra su taza de caf&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Adelante Silvia, siga por favor. &mdash;Y lo encontr&eacute; de pie, en sus manos sosten&iacute;a el retrato de sus dos hijos y su esposa junto a &eacute;l.<\/p>\n<p>Coloqu&eacute; su caf&eacute; en el escritorio y me gir&eacute; para salir de la oficina pero me detuvo, llam&aacute;ndome la atenci&oacute;n al tomarme del antebrazo.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes una familia muy hermosa Silvia. Tu madre es una mujer encantadora y muy bella. Se nota a leguas de d&oacute;nde has sacado tu hermosura.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias jefe, respond&iacute; un tanto apenada. Pero igualmente, sus padres son muy amables y los hijos suyos tambi&eacute;n son muy bellos. El peque&ntilde;o es id&eacute;ntico a usted y la ni&ntilde;a, ella debe ser muy parecida a su madre. &mdash;Le termin&eacute; por decir. La sonrisa en su rostro admirando la fotograf&iacute;a la mantuvo, pero su dedo &iacute;ndice&hellip; Ese lo paseo por encima de la figura de su esposa, como si la acariciara.<\/p>\n<p>Sent&iacute; pena por &eacute;l y record&eacute; las palabras de mi esposo. Si quer&iacute;a ayudar a mi jefe deb&iacute;a intentar reunirlos de nuevo, procurar que por fin hablaran y de ser posible que visitaran a un especialista en esos temas de parejas.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, y carraspee dos veces. &mdash;&iquest;Jefe? Quiz&aacute;s a la salida podr&iacute;amos hablar un rato. &iquest;Me aceptar&iacute;a tomar un caf&eacute; por ah&iacute;? Ehhh, claro que&hellip; Sin que las muchachas se den cuenta. &mdash;Y don Hugo me mir&oacute; extra&ntilde;ado por mi intempestiva propuesta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me estas invitando a salir Silvia? &mdash;Me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip; S&iacute; se&ntilde;or, pero que yo escojo el sitio esta vez. Y sal&iacute; de all&iacute;, sonri&eacute;ndole pero sin esperar su respuesta.<\/p>\n<p>Nos mantuvimos ocupadas todo la ma&ntilde;ana sin embargo muy puntual a las diez habl&eacute; con mi esposo, comunic&aacute;ndole que saldr&iacute;a con mi jefe a tomar un caf&eacute; a la salida y hablar como lo hab&iacute;amos acordado. Sin embargo a la hora del almuerzo Magdalena emocionada me record&oacute; la cita en el spa y por supuesto me turb&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Humm, lo siento Magda, pero hoy no va a poder ser. Mi madre tiene un compromiso esta tarde y debo recoger a mis hijos. &iquest;Podr&iacute;as reprogramarla por favor? &mdash;Magdalena no hizo buena cara pero finalmente me comprendi&oacute; y el resto de la tarde pas&oacute; sin contratiempos, las tres trabajando y don Hugo de vez en cuando sub&iacute;a al piso de la direcci&oacute;n general, se demoraba un poco y de nuevo regresaba. Yo entraba a su oficina con carpetas y folders en mis manos para que el revisara, firmara algunos documentos y luego cruzando miradas, sonre&iacute;amos como un par de c&oacute;mplices, que ocultaban a los dem&aacute;s su pr&oacute;ximo golpe. Amanda ocupada en los archivadores ni se daba cuenta y Magdalena de vez en cuando levantaba su mirada de la pantalla del ordenador y se sonre&iacute;a, subiendo y bajando sus cejas de manera curiosa.<\/p>\n<p>Media hora antes de la salida, me arregl&eacute; con rapidez y encauc&eacute; mis pasos hasta la oficina de mi jefe para decirle que saldr&iacute;a un poco antes y le enviar&iacute;a la ubicaci&oacute;n para encontrarnos sin ser observados por mis compa&ntilde;eras de oficina o alguien de la compa&ntilde;&iacute;a. Le gui&ntilde;&eacute; desde la puerta un ojo despidi&eacute;ndome de &eacute;l y posteriormente de Amanda y de la se&ntilde;ora Dolores. A Magdalena no la vi por all&iacute;, tal vez se encontraba en el ba&ntilde;o o en el piso superior. Y me fui fingiendo apuro.<\/p>\n<p>Sal&iacute; del edificio caminando hacia la esquina pr&oacute;xima para pasar a la otra acera. Ten&iacute;a tiempo as&iacute; que mientras esperaba a que pasaran los minutos, busqu&eacute; una banca donde sentarme y encend&iacute; un cigarrillo. Necesitaba pensar en c&oacute;mo iniciar el dialogo con mi jefe para que fluyera en &eacute;l, la necesidad de recomponer la vida y la de su familia, tambi&eacute;n por el bien de su matrimonio y recuperar la confianza perdida en su mujer. De mis pensamientos me sac&oacute; la delicada voz de una mujer que se acerc&oacute; a pedirme fuego, y as&iacute; sin fijarme demasiado, tom&eacute; de mi bolso el encendedor y se lo entregu&eacute;. Era una se&ntilde;ora muy elegante, que vest&iacute;a un traje sastre azul marino que combinaba muy bien con el color de sus zapatos de tac&oacute;n y unas preciosas medias veladas color piel, enmalladas y adornadas con pedrer&iacute;a resplandeciente. El ovalado marco grueso y de lentes grandes muy oscuros me impidi&oacute; ver directamente a sus ojos. Graciosamente me sonri&oacute; y entreg&aacute;ndome el encendedor con delicadeza, se despidi&oacute; d&aacute;ndome las gracias y lanz&aacute;ndome un beso por el aire, prosigui&oacute; su camino, ondeando tras de s&iacute; los extremos de la mascada de seda colorida que usaba en su cabeza a modo de diadema.<\/p>\n<p>Me puse en pie despu&eacute;s de acabar de fumar y me dirig&iacute; a un Starbucks cercano pero desafortunadamente estaba a tope de personas, por lo tanto camin&eacute; otras dos calles hasta ubicar otra cafeter&iacute;a algo menos concurrida. Tambi&eacute;n las sillas estaban ocupadas pero me di cuenta de que una pareja de ancianos se levantaban de una de las peque&ntilde;as mesas que daban a una de las ventanas y con agilidad hice posesi&oacute;n de ella, golpe&aacute;ndome por apresurada, mi cabeza contra un extintor rojo que estaba a mi espalda.<\/p>\n<p>Llev&eacute; mi mano derecha hasta la parte lastimada y me frot&eacute; con ganas, obviamente con mucha pena con las personas que se hab&iacute;an dado cuenta por mi torpeza. Tom&eacute; mi m&oacute;vil y envi&eacute; un mensaje a don Hugo para indicarle mi ubicaci&oacute;n. Una chica muy gentil se acerc&oacute; para tomar mi pedido, de manera que mientras esperaba a mi jefe, le solicit&eacute; un caf&eacute;.<\/p>\n<p>Tras unos minutos de espera, dando peque&ntilde;os sorbos a la caliente bebida, apareci&oacute; mi jefe hablando por su tel&eacute;fono, mir&oacute; alrededor hasta que me ubic&oacute;. Sin embargo sigui&oacute; con su m&oacute;vil pegado a su oreja y finalmente sonriendo colg&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Silvia, ehh&hellip; &iquest;No hab&iacute;a un lugar m&aacute;s cercano? &mdash;Y sonriente tom&oacute; mi mano entre las suyas.<\/p>\n<p>&mdash;Hola jefe, es que los dem&aacute;s sitios estaban congestionados de personas. &mdash;Sutilmente retir&eacute; mi mano de entre las suyas, acto que no le agrad&oacute;.<\/p>\n<p>Con su brazo en alto llam&oacute; la atenci&oacute;n de una de las dependientas y al final, la muchacha que me hab&iacute;a atendido se acerc&oacute;. &Eacute;l solicit&oacute; tambi&eacute;n un caf&eacute; y cuando la joven se hab&iacute;a retirado me habl&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y bien Silvia&hellip; &iquest;A que debo el honor? &mdash;Sin saber por d&oacute;nde comenzar tan solo le pregunt&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Pues vera jefe, quer&iacute;a hablar con usted para pedirle un favor&hellip; &mdash;Pero &eacute;l, acerc&aacute;ndose a m&iacute; por encima de la peque&ntilde;a mesa de madera, me mir&oacute; con sus ojos grises bien abiertos y una expresi&oacute;n de picard&iacute;a en su rostro, interrumpi&eacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;Solo si t&uacute; me haces otro. Por favor cuando estemos juntos y solos, no te dirijas a mi como tu jefe. Aqu&iacute; fuera para ti soy Hugo, simplemente Hugo. &iquest;Te parece? &mdash;Yo asent&iacute;, un poco intimidada.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno como le dec&iacute;a don H&hellip; Hugo. Como le dec&iacute;a, me agrad&oacute; mucho verlo en compa&ntilde;&iacute;a de sus padres y los ni&ntilde;os. Y lo vi muy feliz, alegre disfrutando de su familia. Como yo. Eso me hizo pensar en la m&iacute;a, con mi esposo, mis ni&ntilde;os, lo felices que somos. &mdash;Mi jefe se acomod&oacute; de nuevo en su silla, recost&aacute;ndose contra el espaldar del sill&oacute;n, prest&aacute;ndome toda su atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;or, su caf&eacute;. &iquest;Desean pedir algo m&aacute;s? &mdash;Y don Hugo me mir&oacute; en espera de mi respuesta&ndash;. No se&ntilde;orita, respond&iacute;. Por ahora as&iacute; estamos bien. Muy amable. &mdash;Y se retir&oacute; la joven, ella siempre con una sonrisa iluminando su rostro.<\/p>\n<p>&mdash;Hugo, usted se ha portado muy bien conmigo y lo agradezco en verdad. Es un hombre inteligente y bueno, que se merece ser feliz y creo que puede serlo, si logra vencer su rencor y darle una oportunidad a su esposa para explicarse. Mire Hugo, se lo digo por experiencia. &mdash;Y bajando mi mirada debido a la amargura que sent&iacute;a todav&iacute;a al recordarlo, le cont&eacute; un poco por encima mi historia pasada.<\/p>\n<p>&mdash;Hace muchos a&ntilde;os yo tambi&eacute;n le fall&eacute; al hombre de mi vida. Por mi infantil estupidez, por no saber comprender que a veces el esfuerzo por conseguir una meta, es justo valorarlo y acompa&ntilde;ar esos sue&ntilde;os, apreciar la voluntad para salir adelante y no valor&eacute; la dedicaci&oacute;n de mi novio en aquella &eacute;poca de estudios en la universidad, dej&aacute;ndome llevar por el aburrimiento, me confund&iacute; pensando que no era yo lo primero ni tan esencial para &eacute;l y me dediqu&eacute; a perder su amor, entre fiestas y con enga&ntilde;osas palabras. Lo dej&eacute; por otro m&aacute;s divertido pero vac&iacute;o de principios y valores, casi lo pierdo para siempre. Lo busque, le ped&iacute; perd&oacute;n y &eacute;l, mi esposo me escuch&oacute;. &mdash;Le termin&eacute; de contar, percibiendo que unas l&aacute;grimas rodaban por mis mejillas hacia el mantel.<\/p>\n<p>Mi jefe volvi&oacute; a acercarse, recogi&oacute; mi mano de nuevo pero con mayor fortaleza y con la otra levanto mi cara del ment&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, pero t&uacute; no eres como mi esposa, no le hiciste lo que ella a m&iacute;. La vi y eso me mat&oacute;. Verla tan compenetrada con su amante teniendo sexo en la sala de mi propio hogar, eso fue desbastador para m&iacute;. No creo que pueda olvidarlo nunca. Ella no es como t&uacute;, mi esposa se convirti&oacute; en un demonio desatado, seducida a conciencia por la lujuria y tu Silvia, por el contrario te has convertido en esa mujer especial que me cuida y se preocupa de mi bienestar. Silvia no puedo dejar de pensar en ti, tu, Silvia t&uacute; eres mi &aacute;ngel. &mdash;Y esas palabras me estremecieron, dispararon mis alarmas, pues mi jefe volv&iacute;a por el mismo camino y yo necesitaba dirigirlo hacia el otro lado, el que lo conducir&iacute;a hacia su mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Hugo, no quiero parecerle indiscreta pero&hellip; &mdash;Y en ese momento desplace mi silla para acercarme m&aacute;s a mi jefe y hablar con un poco m&aacute;s de intimidad, hablar en voz m&aacute;s baja.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hugo puedo ser muy sincera con usted? &mdash;Le pregunt&eacute; y mi jefe asinti&oacute;. Su rostro no denotaba aspaviento o extra&ntilde;eza en mi comportamiento, as&iacute; que prosegu&iacute; fijando mi mirada en sus hermosos ojos grises para no perder detalle de sus gestos cuando le hiciera la pregunta indebida.<\/p>\n<p>&mdash;Usted y su se&ntilde;ora&hellip; &iquest;Ten&iacute;an buen sexo? Es decir Hugo, se llevaban bien o tal vez, usted la ten&iacute;a abandon&hellip; Es que usted con los continuos viajes, tantas reuniones hasta tarde&hellip; Hugo, puede que su esposa se sintiera como yo en aquel tiempo, sola, aburrida y desplazada y encima pues el sexo no era para usted tan importante y para ella s&iacute;. Disculpe si me entrometo. Y si quiere no me responda. &mdash;Y mi jefe sin apartar sus ojos de los m&iacute;os, con seriedad me respondi&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, pues la verdad no lo s&eacute;. Es muy posible que tengas raz&oacute;n. Me criaron bajo una f&eacute;rrea educaci&oacute;n cat&oacute;lica, siempre me dediqu&eacute; al estudio, honestamente las salidas por ah&iacute; con los amigos a ligar, no eran para mi fundamentales y solo de vez en cuando lo hac&iacute;a, m&aacute;s por agradar a mi madre, ya que mi padre era m&aacute;s r&iacute;gido en esos aspectos, el solo quer&iacute;a que yo siguiera sus pasos y me hiciera cargo de la empresa familiar. Martha mi esposa, es la &uacute;nica mujer con la que he tenido sexo. La conoc&iacute; en la universidad, nos ennoviamos y ambos pues&hellip; Se podr&iacute;a decir que perdimos la inocencia hasta la noche de bodas. Ni ella sabia y yo, mucho menos. Nuestras relaciones sexuales fueron normales, como todas las parejas supongo. La pasamos bien y lo hac&iacute;amos seguido antes de que llegaran los ni&ntilde;os. T&uacute; sabes, todo cambia cuando nacen tus hijos, ya el tiempo se comparte con ellos, se vuelven lo primordial y me dediqu&eacute; a luchar por conseguir el dinero para que no les faltara nada, prever sus estudios a futuro y con mi esposa pues&hellip; S&iacute;, el sexo pas&oacute; a segundo plano la verdad. &mdash;Se hizo silencio entre los dos. Pero nos mantuvimos cercanos, tanto que yo pod&iacute;a percibir la fragancia de su colonia el seguramente mi perfume. Pos&oacute; su mano sobre mi pierna pero no muy arriba, un poco por encima de la rodilla, yo baje instintivamente mi mirada hacia su mano, temiendo que la fuera a subir.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, t&uacute;&hellip; &iquest;Estas insinuando que yo soy culpable de todo esto? &mdash;Y yo por respuesta puse mi mano sobre la suya y la acarici&eacute; con suavidad, sin dejar de mirarlo a los ojos.<\/p>\n<p>&mdash;Hugo, del uno al diez usted&hellip; &iquest;Qu&eacute; tan bueno se considera al momento de dar placer a una mujer? &iquest;Qu&eacute; tan bueno es usted en la cama? &mdash;&iexcl;Directa y al grano!<\/p>\n<p>Tanto, que cre&iacute; haber obrado mal, pues &eacute;l de inmediato retir&oacute; su mano de mi rodilla. Se puso en pie y me asust&eacute; por haberlo presionado demasiado o tal vez ofendido sin querer. Don Hugo hizo un ademan con su mano y la muchacha se acerc&oacute; hasta la mesa para preguntar que dese&aacute;bamos m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Cancelar la cuenta! &mdash;Dijo mi jefe a la joven, quien de nuevo sonriente intent&oacute; darse vuelta para acercarse a la barra, sin embargo mi jefe le entreg&oacute; un billete en su mano, la chica mir&oacute; la denominaci&oacute;n y don Hugo le dijo con seriedad&hellip; &mdash;Lo que sobre es para usted por su amable servicio&ndash;. Y feliz, la muchacha se march&oacute; dej&aacute;ndonos solos nuevamente.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, yo invito. Jam&aacute;s dejar&eacute; que pagues, pero ahora t&uacute; y yo, nos vamos a otro lugar. Aqu&iacute; no puedo ni quiero hablar de eso. &mdash;Me dijo con la seguridad y firmeza tan habitual en &eacute;l, extendi&oacute; su mano y me inquiet&eacute;.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&iquest;Cu&aacute;ndo me enamor&eacute; de Silvia?&nbsp; Pues lo hice cuando la vi, en el primer instante, aunque despu&eacute;s de a pocos la pude conocer mejor. 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