{"id":30232,"date":"2021-07-06T05:38:51","date_gmt":"2021-07-06T05:38:51","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-06T05:38:51","modified_gmt":"2021-07-06T05:38:51","slug":"jose-carlos-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/jose-carlos-parte-i\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Carlos (Parte I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30232\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nos conocimos en un sitio de internet para citas casuales sin compromiso y despu&eacute;s de platicar lo b&aacute;sico empezamos a tomar confianza. Inici&oacute; con el email, pasamos a los mensajes de texto y terminamos habl&aacute;ndonos con frecuencia.<\/p>\n<p>Pocas veces una voz me ha movido las entra&ntilde;as de forma tan notoria; a&uacute;n recuerdo c&oacute;mo me mojaba solo con escucharlo, esa tesitura me hac&iacute;a temblar las rodillas. Me empec&eacute; a masturbar casi de inmediato que empezamos a llamarnos. Cerraba la puerta de mi oficina, desenrollaba las persianas, me sentaba en el sof&aacute;, me levantaba la falda hasta que me permit&iacute;a abrir el comp&aacute;s y empezaba a acariciarme por encima de la ropa interior.<\/p>\n<p>Normalmente me hablaba de lo que estaba haciendo en ese momento y yo le daba pie a que continuara con tal de escucharlo mientras me procuraba placer. Estoy segura de que m&aacute;s de una vez se me resbal&oacute; un ligero gemido porque en cuanto lo notaba, empezaba a intimar en la charla.<\/p>\n<p>Pens&eacute; que nuestra interacci&oacute;n se basar&iacute;a &uacute;nicamente en este tipo de conversaciones espor&aacute;dicas, hasta que un d&iacute;a me invit&oacute; a comer. Me sorprendi&oacute; tanto la propuesta que hasta titub&eacute; en responderle hasta que me exigi&oacute; una respuesta.<\/p>\n<p>&ldquo;Claro!&rdquo; &ndash; respond&iacute;<\/p>\n<p>&ldquo;Qu&eacute; te parece ahora?&rdquo; &ndash; me pregunt&oacute;<\/p>\n<p>Inmediatamente hice mi inventario personal, outfit&hellip; perfecto, ropa interior&hellip; perfecta, depilaci&oacute;n&hellip; perfecta, hasta mis d&iacute;as complicados del mes ya hab&iacute;an pasado incluso, as&iacute; que no hab&iacute;a raz&oacute;n para negarme.<\/p>\n<p>&ldquo;Nos vemos a las 3 en el Merotoro&rdquo; &ndash; le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;OK&rdquo; &ndash; asinti&oacute;.<\/p>\n<p>Pretend&iacute; no darle m&aacute;s importancia de la necesaria, pero sin lugar a duda, esa voz y su potencial ocupaban mi mente. Por un lado, no quer&iacute;a desilusionarme de esa voz que me erizaba la piel con cada llamada. Sin embargo, tambi&eacute;n cab&iacute;a la posibilidad de que no fuera un inservible. &iquest;Qui&eacute;n lo sabe?, &iexcl;quiz&aacute;s hasta pudiera ser un buen polvo!<\/p>\n<p>Lleg&oacute; la hora de encaminarme, le ped&iacute; al chofer del despacho que me llevara para no lidiar con problemas de estacionamiento. Arrib&eacute; justo a tiempo y no s&eacute; si eran mis ganas o mi intuici&oacute;n, pero al ver a un tipo agradable sentado solo en una de las mesas que dan hacia la calle, inmediatamente supe que era &eacute;l. En lugar de bajarme, le ped&iacute; al chofer que diera otra vuelta. Quer&iacute;a estudiarlo, ver c&oacute;mo se comportaba y en este juego tambi&eacute;n deliberadamente estaba llegando tarde. Descend&iacute; del auto y me sent&eacute; en una banca del otro lado de la calle y not&eacute; que se impacientaba, tom&oacute; su celular y me marc&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Qu&eacute; onda contigo?, siempre llegas tarde?&rdquo; &ndash; ese tono de voz impaciente ya no me gust&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Estoy llegando&rdquo; &ndash; le respond&iacute; antes de cortar la llamada.<\/p>\n<p>Lo vi mover el pie nerviosamente, tomar el tel&eacute;fono varias veces y mirar incesantemente hacia la entrada del restaurante, pero lo dej&eacute; esperar a&uacute;n m&aacute;s. Realmente quer&iacute;a ver hasta d&oacute;nde pod&iacute;a jalar de la cuerda y honestamente me divert&iacute;a contrariarlo. Volvi&oacute; a sonar el aparato.<\/p>\n<p>&ldquo;Me agradas mucho, pero si no llegas en los pr&oacute;ximos 5 minutos, considerar&eacute; tu actitud como una falta de respeto y me retirar&eacute; del lugar.&rdquo; &ndash; habiendo dicho esto colg&oacute;.<\/p>\n<p>Sent&iacute; como si una corriente el&eacute;ctrica me atravesara el cuerpo, desde la punta de mis pies hasta el cabello. Por instinto me puse de pie de inmediato y me encamin&eacute; al restaurante. A media calle reaccion&eacute; y comenc&eacute; a preguntarme, &iquest;c&oacute;mo era posible que pr&aacute;cticamente me estuviera dando una orden? Quise detenerme, pero ya estaba en la entrada del sitio.<\/p>\n<p>Inmediatamente se puso de pie para recibirme, pero ten&iacute;a el rostro esculpido en piedra. Yo decid&iacute; usar mi sonrisa seductora para relajarlo, aunque no con mucho &eacute;xito, debo reconocer. Pasados algunos minutos segu&iacute;a desencajado, no hab&iacute;a rastro alguno del encanto que le hab&iacute;a caracterizado en nuestras conversaciones previas, as&iacute; que le dije que por favor considerara unos minutos de terapia entre nosotros y se permitiera externar lo que le molestaba. De sobra sab&iacute;a cu&aacute;l era el problema, pero &eacute;l necesitaba decirlo.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; la diatriba mientras le miraba a los ojos esbozando una ligera sonrisa que pretend&iacute;a calmarlo, acariciaba su mano con la m&iacute;a y lentamente fue bajando el tono, hasta que se relaj&oacute;. No fue dif&iacute;cil honestamente. Bastaron un par de minutos para volver a vibrar con esa voz que me encanta. Sin embargo, en estos breves momentos de nuestro primer encuentro me qued&oacute; claro que &eacute;l no era el t&iacute;pico hombre al que estaba acostumbrada a tratar.<\/p>\n<p>No s&oacute;lo era muy articulado en su forma de expresarse, sino respetuoso y firme al mismo tiempo. Me demostr&oacute; educaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n me dej&oacute; muy claro que no iba a tolerar mis desplantes una siguiente vez. Mientras continuaba escuch&aacute;ndolo, mi cerebro iba procesando la informaci&oacute;n, analizando y escudri&ntilde;ando su lenguaje corporal; mi vagina fue m&aacute;s clara a&uacute;n&hellip; pronto y contundentemente me hizo saber que &eacute;l era un elegido.<\/p>\n<p>Comimos y constat&eacute; que esa deliciosa vibra que hab&iacute;a sentido segu&iacute;a presente entre nosotros, adem&aacute;s me tom&eacute; el tiempo para observarlo detenidamente. Generalmente no permito que mi imaginaci&oacute;n me genere expectativas, porque la decepci&oacute;n suele ser aplastante. A mi vagina no le gusta eso. Por esta raz&oacute;n, prefiero dejar que la vida me sorprenda y me lleve a lugares insospechados con gente que me tome por sorpresa. Y as&iacute; fue como comenc&eacute; a notar su espalda en &ldquo;V&rdquo;, no exagerada, pero lo suficientemente delineada para notar como la camisa le queda como dibujada en los hombros, pero resultaba evidente que abotonarla del pecho le era complicado. Era la &eacute;poca del slim fit y su cuerpo apenas cab&iacute;a en esa funda. Sus manos eran notablemente m&aacute;s grandes que las m&iacute;as y sus obesos dedos ya me estaban creando fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>Le miraba sus ojos negros y esos labios carnosos que deseaba morder cuando volv&iacute; de la imaginaci&oacute;n al escuchar el vibrador de su tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&ldquo;Disc&uacute;lpa, olvid&eacute; apagarlo&rdquo; &ndash; coment&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;No es necesario, al final estamos en horario laboral&rdquo; &ndash; respond&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Hoy no. Hoy necesito saber si la mujer con la que he dialogado durante semanas es cuanto he imaginado&rdquo; &#8211; JC.<\/p>\n<p>La curiosidad ha matado a m&aacute;s de un gato, pens&eacute;. Pero en lugar de decirlo, le gui&ntilde;&eacute; un ojo y le suger&iacute; que fu&eacute;ramos a tomar una copa a otro lugar.<\/p>\n<p>Nos levantamos y &eacute;l pidi&oacute; su auto al valet parking. Me abri&oacute; la puerta y me guio al interior del veh&iacute;culo con un toque de cintura. Bast&oacute; solo eso para estremecerme nuevamente. Despu&eacute;s de una cuadra, le comenc&eacute; a acariciar el cabello con suavidad y casi como una sugerencia y sin dudarlo, le ped&iacute; que me llevara a un hotel.<\/p>\n<p>&ldquo;Me encantan las mujeres que saben lo que quieren y no tienen miedo a expresarlo&rdquo; &ndash; JC<\/p>\n<p>&ldquo;Me fascinan los hombres que no se sienten intimidados ante una mujer que toma la iniciativa&rdquo; &ndash; contest&eacute;.<\/p>\n<p>Conduc&iacute;a por una avenida cuando sent&iacute;a perfectamente como iniciaba a invadirme la ansiedad, esa sensaci&oacute;n de taquicardia que te desborda el pecho y te provoca agitaci&oacute;n. He notado que hasta la mirada me cambia, es como una droga que me intoxica y me transforma el comportamiento. Descaradamente empec&eacute; a tocarle el pecho, le met&iacute;a la mano entre los botones de la camisa para sentirle esos m&uacute;sculos que me impresionaron al verlo. Era muy claro que le gustaba lo que hac&iacute;a, su piel se eriz&oacute; ipso facto y eso para m&iacute; es la luz verde m&aacute;s grande que conozco.<\/p>\n<p>Mis caricias se volvieron un manoseo descarado, &eacute;l se puso nervioso, me acerqu&eacute; y mordisqu&eacute; ligeramente el l&oacute;bulo de su oreja, le susurr&eacute; muy despacio al o&iacute;do&hellip;<\/p>\n<p>&ldquo;Ap&uacute;rate porque te traigo muchas ganas.&rdquo; &ndash; le suger&iacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Nos conocimos en un sitio de internet para citas casuales sin compromiso y despu&eacute;s de platicar lo b&aacute;sico empezamos a tomar confianza. Inici&oacute; con el email, pasamos a los mensajes de texto y terminamos habl&aacute;ndonos con frecuencia. 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