{"id":30246,"date":"2021-07-07T07:48:20","date_gmt":"2021-07-07T07:48:20","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-07T07:48:20","modified_gmt":"2021-07-07T07:48:20","slug":"la-revancha-05-marcadas-a-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-revancha-05-marcadas-a-fuego\/","title":{"rendered":"La revancha (05): Marcadas a fuego"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30246\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>D&oacute;ciles y sumisas entr&aacute;is en el recinto, todo est&aacute; oscuro, apenas o&iacute;s alg&uacute;n susurro, si hay gente est&aacute; callada. Os ponen bajo el &uacute;nico foco encendido, iluminadas esper&aacute;is inquietas, de pronto, suenan unos cascabeles, al poco rato, otros, y otros m&aacute;s, en apenas un par de minutos, decenas de ellos os rodean, ocho focos se encienden al instante y en semic&iacute;rculo frente a vosotras, con la manos atadas a la espalda y el bocado entre sus labios, aparecen las 8 compa&ntilde;eras con las que corristeis hace 20 a&ntilde;os, no dejan de mover sus pechos pinzados, las campanillas que cuelgan de ellos tintinean una y otra vez, se te hace un nudo en la garganta, vi&eacute;ndolas, record&aacute;ndolas, ellas siguen moviendo sus tetas, d&aacute;ndoos la bienvenida con sus campanillas y sus miradas. Y un atronador aplauso resuena entre el p&uacute;blico, quer&eacute;is ver qui&eacute;nes son, saber qui&eacute;n est&aacute; aqu&iacute;, pero los focos solo iluminan el escenario y no pod&eacute;is distinguir nada entre la penumbra de detr&aacute;s de los focos.<\/p>\n<p>La ovaci&oacute;n dura un buen rato, cuando finalmente acaba, es Eva quien sube al escenario, coge el micro y empieza a presentar a las 8 yeguas que os acompa&ntilde;an, 8 historias, 8 vidas, 8 pasados y 8 futuros, ninguna ha querido perderse este momento, ninguna ha querido olvidar aquella carrera donde sufrieron y gozaron lo indecible. Eva levanta la cara de Maria Gualadupe, quedo d&eacute;cima, mexicana, bajita, rechoncha, con sus buenos michelines, unos pechos algo ca&iacute;dos, la piel gastada por el sol y el campo, la venus de Willendorf del grupo, su rostro de india maya se contrae de dolor mientras Eva de un tir&oacute;n le arranca las campanas, luego la desata y le quita el mordedor. Eva se acerca a Xan qued&oacute; novena, una coreana que vive en Paris, traductora de una gran empresa, hace tiempo que guardo su collar y su vida como esclava, pero hoy tambi&eacute;n ha querido estar con vosotras, Eva juega con sus pechos peque&ntilde;os, mientras ella tiembla, sin dejar de tocarla va explicando c&oacute;mo se corri&oacute; antes de los cinco primeros minutos de ver su video personalizado, cuando menos lo espera le arranca las campanillas y tambi&eacute;n le quita el bozal, ella escupe babas y saliva al suelo, mientras la mano de Eva se moja en su entrepierna abierta. Ahora es el turno de Carolina (octava), la &ldquo;nina&rdquo; mallorquina, su pelo negro azabache cae sobre su espalda, tensa su cuerpo cuando Eva le arranca las pinzas, solo un ligero temblor imperceptible, orgullosa y altiva no piensa dejar que nadie la oiga gritar, al menos no tan pronto. Sus pechos grandes y generosos son pellizcados por Eva, que explica que sigue siendo la potrilla sumisa de su due&ntilde;o, el mismo que hace 20 a&ntilde;os la trajo a la carrera. Hanna, la s&eacute;ptima, se endereza, orgullosa muestra sus pechos, su pelo corto apenas le cubre la nuca, sus labios carnosos envuelven su bozal, Eva la mueve por su nariz, decorada por unas peque&ntilde;as pecas, ella la mira inquieta, sabe lo que le espera. Coge aire cuando las manos de Eva se aferran a sus pinzas, y no puede evitar chillar, cuando las pinzas saltan de sus pezones. Sin dejar de mirarla, y acarici&aacute;ndole las nalgas, va contando que esta gallega, ha pensado y dise&ntilde;ado buena parte del decorado de esta fiesta. Magreando sus nalgas, dice que la inspiraci&oacute;n le llegaba tras cada golpe, cada azote, tras cada verga movi&eacute;ndose en sus agujeros calientes y h&uacute;medos, mientras colgaba desnuda y sumisa de sus argollas.<\/p>\n<p>Lidia (sexta) traga saliva, es su turno, Eva le arranca las campanillas lentamente, dejando que sus pezones se tensen al l&iacute;mite, ella muerde su bozal, mientras su due&ntilde;a va retorciendo sus pechos hasta hacerla chillar. Agarra con fuerza sus labios vaginales y la levanta en vilo, ella se aferra a su ama, gru&ntilde;e, gime, mientras su due&ntilde;a explica que hasta hace poco era una de las actrices BDSM m&aacute;s cotizadas, ahora solo es su esclava, su amante y tambi&eacute;n su mejor colaboradora. Con un beso largo en su boca la suelta, ella respira hondo y vuelve a erguirse, a mostrar orgullosa su cuerpo de hembra madura y hermosa. La quinta es alguien distinto, sus rasgos andr&oacute;genos, no dejan claro si es macho o hembra, solo sus patas abiertas y la ausencia de verga colgando la definen como yegua. Rapada al cero, llena de tatuajes y pircings, Astrid (quinta) la vikinga del grupo, era una de las favoritas. Corpulenta, fuerte y salvaje, pero al final no pudo ni tan siquiera acercarse a las vencedoras. Sin un solo gemido resiste el dolor de sus pinzas arrancadas de cuajo. Eva muestra su co&ntilde;o perforado, dos aros en sus labios vaginales, entre los cuales cuelga una candado de considerable tama&ntilde;o, De uno de los aros que le atraviesan los pezones, cuelga la llave para poderla usar. Se acerca el final, Eva acaricia las mejillas de Shanga, la senegalesa, ella era la gran favorita, sus patas curtidas en mil carreras, su resistencia incre&iacute;ble, lo ten&iacute;a todo a favor, pero una ca&iacute;da apenas salir, hizo que tuviese que salir el veterinario a curarla, al final un poco recuperada, lejos de todas, con una pata renqueando, fue capaz de ir remontando hasta el cuarto lugar en que quedo. Ella orgullosa, deja que Eva le arranque sus campanillas sin una mueca de dolor, con su piel marcada por el l&aacute;tigo, sigue siendo esclava de un due&ntilde;o muy exigente, adem&aacute;s de ser directora m&eacute;dica de un peque&ntilde;o hospital que una ONG tiene en una regi&oacute;n inh&oacute;spita de su pa&iacute;s. Y finalmente la argentina Vane (tercera), desde la mesa con una copa en la mano, la miro, sigue seductora, hermosa, el tiempo se ha portado bien con ella, Eva le arranca las pinzas, ella gru&ntilde;e, escupe palabras ininteligible en su boca abierta y amordazada, nunca ha sabido estar callada. Un par de bofetadas la hacen callar. Pelirroja, pecosa, de intensos ojos azules, Eva retuerce sus pechos, mientras cuenta que ahora es alcaldesa de una peque&ntilde;a ciudad de la pampa. Vane se retuerce un poco, la mano de Eva ahora est&aacute; restreg&aacute;ndose en su entrepierna, la esclava nota sus dedos en su vulva, en su cl&iacute;toris, jugando con su deseo, sigue contorne&aacute;ndose, no puede evitar excitarse mientras Eva la toquetea.<\/p>\n<p>Tras terminar con Vane, todas salen corriendo hacia vosotras, os besan, os acarician, os hablan, hay tanto por decir, tanto por compartir, pero tiempo habr&aacute; para hacerlo, para revivir recuerdos e historias. Eva azota los culos de Astrid, Hanna, Carolina, la espalda de Maria Guadalupe, las tetas de Vane y Shanga, mientras les ordena que vuelvan a su sitio, todas corren a su lugar. Eva sonrie, os quita el bozal, tragas saliva, Zuleia escupe algo de babas. Os mira y os dice que hace 15 d&iacute;as, de rodillas suplicasteis una cosa a vuestras due&ntilde;as, se os hace un nudo en la garganta, mientras record&aacute;is aquel momento, ha llegado la hora de hacerlo realidad. Con dificultad te vas arrodillando, el consolador en tu culo te molesta, casi te caes de bruces, pero al final lo consigues, tambi&eacute;n Zuleia est&aacute; de rodillas, se acercan vuestras hijas, levantas la mirada y le suplicas que ponga en tu piel la marca de fuego que te har&aacute; suya, quieres pertenecerle como esclava, tambi&eacute;n Zuleia pide a Yoha que la marque como a un yegua. Est&aacute;is asustadas, excitadas, nerviosas, con los sentimientos a flor de piel, ellas asientes con una sonrisa. Entran unos operarios y empiezan a montar dos cruces met&aacute;licas en forma de X articuladas por el centro, Nuria te levanta, te lleva hasta la tuya, encadena tus mu&ntilde;ecas a unas argollas en la parte superior, unos correajes aprietan tu cintura contra el hierro, giras la cara, Yoha est&aacute; atando las patas de Zuleia a la parte inferior del aparato. Tambi&eacute;n a ti te est&aacute; atando Nuria, respiras hondo, mientras notas como inmoviliza tus piernas, tu muslos, te arranca el consolador del culo, tambi&eacute;n Yoha tira del de Zuleia.<\/p>\n<p>Cuando os tienen listas, con un mando van inclinando lentamente la parte superior del aparato hasta quedar en un perfecto &aacute;ngulo de 90 grados. Doblada, tu culo en pompa, tus patas atadas, tus brazos hacia adelante, tu cara cae oculta entre tus cabellos, tus tetas colgando, Nuria tira de tus cabellos hacia atr&aacute;s, los ata al aparato, quiere que todos vean tu rostro cuando el hierro marque tu culo. Zuleia gimotea mientras Yoha tambi&eacute;n va tirando de su cabellera. Eva os dice que antes de marcaros, va a subastar a vuestras antiguas compa&ntilde;eras, todas han aceptado pertenecer por una noche a quien m&aacute;s pague por ellas, y lo que se recaude se repartir&aacute; entre las ONG que ellas mismas han elegido.<\/p>\n<p>Eva tira de los cabellos de Mar&iacute;a Guadalupe, cuenta que esta campesina de Chiapas, esposa feliz y madre de 5 hijos est&aacute; dispuesta a dejarse follar, azotar, atar, la perra ofrece su boca y sus agujeros a cualquier deseo de sus amos, por salvaje que sea. Lupe no puede evitar excitarse, mientras Eva magrea sus tetas o le pone su mano en su entrepierna mojada, luego azota con la fusta sus nalgas, es la se&ntilde;al de que empieza la puja. En una pantalla los n&uacute;meros van aumentando hasta que se detienen, ya tiene comprador. De un tir&oacute;n en su co&ntilde;o la echa al suelo, le levanta los tobillos que ata a sus muslos, y tirando de su collar, se la da a uno de los camareros, que la lleva hacia una de las mesas, Lupe anda con dificultad, a 4 patas apoyada en sus manos y sus rodillas, como despedida Eva le da un par de azotes en su culo. Pellizcando sus pechos, Eva trae a Xan, ella se sonroja al o&iacute;r como hablan de ella, como cuenta lo suave que es su vulva, lo agradable que es azotarle las tetas o lo sensual que son sus labios abiertos engullendo una buena verga, no tard&agrave; en subir la puja, tambi&eacute;n a 4 patas se pierde entre la penumbra que hay tras los focos.<\/p>\n<p>Vosotras nerviosas, asustadas, segu&iacute;s esperando, este es un nuevo castigo que no esperabais, un nuevo suplicio que se os hace eterno, mientras Eva tira de los cabellos de Carolina, la mallorquina, morena, racial, una hembra como pocas, cuenta como le gusta que decoren sus pechos con la cera de velas encendidas lo bien que engulle una verga bajo el agua, una esclava pensada para paladares refinados y castigos especiales. El l&aacute;tigo golpea su culo y en pocos instantes la cifra crece y crece hasta l&iacute;mites indecentes. Tras salir hacia su comprador, es Hanna la que se subasta, carne gallega en todo su esplendor, mojada, caliente, cachonda, gime solo con pensar en los castigos que le esperan, Eva la golpea y la puja va subiendo, al terminar a 4 patas, excitada y sumisa camina orgullosa hacia su destino. Lidia se acerca, no hace falta ninguna presentaci&oacute;n, todos la han visto azotada hasta desfallecer, follada por decenas de amos, penetrada por vergas y consoladores brutales. Eva solo la levanta por las tetas, mientras el contador se vuelve loco, superando con mucho la oferta por Carolina.<\/p>\n<p>A medida que pasan los minutos, los nervios se convierten en un nudo en vuestras gargantas, tembl&aacute;is, miras los ojos rojos de Zuleia, Eva no tiene prisa. Astrid se acerca, es su turno, un plato para sibaritas, las manos de Eva tiran de sus aros, hasta hacerla caer, intenta levantarse, una patada la vuelve a hacer caer, la coge del aro de su nariz, y la levanta en vilo, ella no puede evitar chillar, suplicar, mientras Eva entra en su culo un consolador de castigo, le ordena que se mee, ella no quiere, pero le retuerce los aros hasta que sumisa deja que la orina baja por sus patas. Luego la azota y unos n&uacute;meros no muy altos van apareciendo, atada como el resto, se pierde tras la correa que la lleva. Shanga traga saliva, y se acerca, pelo rizado y corto, mirada de tigresa, unas tetas no muy grandes y un cuerpo escultural y fibroso marcado por el l&aacute;tigo, Eva la hace girar, habla de su culo, de su lomo, de su resistencia, la vuelve a girar, un azote en pleno co&ntilde;o hace que se retuerza de dolor, pero no grita, no llora, no se rinde, otro azote hace que se mee, y un tercero que grite, mientras no deja de subir su precio, aun sin llegar a Carolina o Lidia. Eva se acerca a la &uacute;ltima de las yeguas, tira de la cabellera pelirroja de Vane, la exhibe, orde&ntilde;a sus tetas, azota su culo, muestra sus dientes, ella con su mirada perdida me busca sin saber d&oacute;nde mirar, la mano de Eva tira de su co&ntilde;o hacia arriba, mientras anima a pujar por esta perrita casi sin domar, ella de puntillas se muerde los labios, aprieta los pu&ntilde;os, mientras es azotada en las tetas, la cuenta va subiendo, el contador finalmente se detiene. Como el resto de animales, con los tobillos atados a sus muslos, sigue la correa atada a su collar, nuestro camarero la trae, nerviosa, entra en la zona tras los focos, decenas de mesas, gente que va toc&aacute;ndola, pellizc&aacute;ndola, sob&aacute;ndola mientras se acerca a nuestra mesa, No tengo prisa, le digo al camarero que le d&eacute; un par de vueltas m&aacute;s, para que todos puedan magrear a la criolla. Sumisa y caliente, no puede evitar excitarse cuando tantos desconocidos juegan en su culo, en su co&ntilde;o, besan sus labios, mordisquean sus pezones, le azotan sus nalgas, su culo, sus patas y sus pies levantados. Finalmente el camarero me la entrega. Tirando de su cabellera la hundo entre mis piernas, empieza a engullir mi verga, justo cuando en el escenario vosotras sois las protagonistas, humillada sabe que eres tu quien me excita, es a ti a quien deseo, ella tan solo es un agujero donde vaciar el placer de verte marcada a fuego por nuestra hija.<\/p>\n<p>En el escenario, solo qued&aacute;is vosotras, delante de vuestras caras, dos hornillos, con un buen pu&ntilde;ado de carb&oacute;n al rojo vivo, Eva te acerca el hierro con el que te marcar&aacute;, t&uacute; lo besas, luego lo entra en aquel hornillo para que vaya calent&aacute;ndose. Tambi&eacute;n Zuleia besa el hierro con la &ldquo;Y&rdquo; de su hija, que Yoha tambi&eacute;n pone entre el carb&oacute;n de su hornillo. En las pantallas repartidas por todo el local, se ven distintos planos de vosotras, nalgas inmovilizadas, tu rostro asustado, tus tetas colgando, los hierros enrojeciendo y empezando a chisporrotear, tambi&eacute;n se ve a vuestras due&ntilde;as, Nuria acaricia tu lomo, te tranquiliza sentir sus manos, la suavidad de sus dedos, Yoha juega con los cabellos de su madre, tambi&eacute;n la calma con sus besos y caricias.<\/p>\n<p>Tras una espera interminable, el hierro candente est&aacute; listo. Nuria se agacha te da un beso en la mejilla, abres la boca y te pone un mordedor entre los labios, coge el hierro, te lo ense&ntilde;a, es de un rojo intenso, humeante, dejas de verla, ahora est&aacute; tras de ti, su mano va palpando tu nalga, va eligiendo el lugar exacto donde marcarte. Tambi&eacute;n Zuleia tiembla al sentir en su culo la mano de Yoha.<\/p>\n<p>Las chicas se miran, y en el mismo instante, aprietan con todas sus fuerzas el hierro contra vuestra piel, el aire se enrarece con el olor a carne quemada, vuestros chillidos se clavan en la madera que os han puesto en la boca, Zuleia se mea, tu no tardas en hacerlo, el hierro sigue quem&aacute;ndoos, ardiendo en vuestra piel, las c&aacute;maras no pierden detalle, medio mareada, respiras agitadamente, los segundos se os hacen eternos, llor&aacute;is, chill&aacute;is, os quer&eacute;is mover, casi rompes la madera con la fuerza de tus mand&iacute;bulas, pero el hierro sigue pegado a vuestra piel, dejando imperecedera la marca de vuestra sumisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Finalmente vuestras due&ntilde;as quitan el hierro de vuestras nalgas, lo devuelven al hornillo, Nuria se acerca a tu cara, te quita el mordedor, te tiemblan los dientes, todo el cuerpo, limpia tus l&aacute;grimas, tus mocos, acaricia tus mejillas, y gir&aacute;ndote te muestra una pantalla donde una N de fuego, humeante, inflamada y roja, decora tu nalga izquierda. Tambi&eacute;n Yoha besa y acaricia a su madre, mostr&aacute;ndole orgullosa la Y que ha dejado dibujada en su culo.<\/p>\n<p>Pasan unos minutos, atada y marcada, esperas nerviosa e impaciente, lo que te tengamos preparado, el dolor sigue intensamente vivo, quem&aacute;ndote, as&aacute;ndote. Nuria te dice que tienes visita, con el mando levanta un poco el aparato, ves a Antonio, el veterinario del barrio, a quien todos llevamos nuestras mascotas, tu tambi&eacute;n le has visitado varias veces, pero nunca como paciente. &Eacute;l te acaricia el rostro, va a comprobar como est&aacute;s, y si se esta noche tus due&ntilde;os pueden usar tus agujeros. Sonrojada bajas la mirada, va a hacerte una revisi&oacute;n completa, mira tus ojos enrojecidos, te hace abrir la boca, va moviendo tus dientes, tu lengua. Estruja tus ubres, tus pezones, tira de ellos, los mueve de lado a lado, tragas saliva cuando empieza a mirar tu co&ntilde;o, sus dedos entran en ti, humillada y caliente solo puedes tensar tus m&uacute;sculos, &eacute;l comenta que tienes un co&ntilde;o en perfectas condiciones, muy bien conservado para tu edad, incluso mojado y jugoso a pesar del castigo, saca sus dedos y los limpia en tus mejillas. Con el mando vuelven a doblar tu cuerpo a 90 grados, sigue con su inspecci&oacute;n, se pone un guante de l&aacute;tex, y entra su mano en tu culo, lloras de rabia mientras &eacute;l va inspeccion&aacute;ndote, sientes sus dedos dentro de ti. Recorre tus muslos, tus patas, todo est&aacute; perfecto. Te encorvas y chillas cuando moja la marca reci&eacute;n puesta, con un spray desinfectante. Temblando, suplicando, llorando, dejas caer tu cabeza. El habla con Nuria&#8230;, la felicita por la hembra que acaba de marcar, muy bien cuidada y perfecta para ser usada por cualquiera de sus agujeros, aunque hoy, por precauci&oacute;n, prefiere que solo te penetren por la boca, nada de vergas ni consoladores en tu parte trasera, como m&aacute;ximo pueden toquetearte el co&ntilde;o con los dedos. Se pone ante ti, y te dice que abras la boca, lo has puesto caliente y ahora necesita desfogarse, al instante su verga entra hasta el fondo de tu paladar, mientras engulles, &eacute;l te va contando que estos d&iacute;as ira controlando como vas superando las distintas pruebas a que tu ama decida someterte. Te atragantas con su corrida, tragas todo lo que puedes y el resto cae al suelo, &eacute;l se limpia en tu nariz y tras despedirse de Nuria, se dirige a comprobar c&oacute;mo est&aacute; la yegua de Yoha.<\/p>\n<p>Poco a poco vas recuperando el aliento, el dolor se va haciendo m&aacute;s soportable, Eva acaricia tu lomo y os dice que esta noche no os van a castigar demasiado, ya se encargaran de satisfacer a los invitados las 8 perritas subastadas. Pero hasta la madrugada, os quedareis aqu&iacute; atadas, y quien quiera, podr&aacute; usar vuestras bocas, o magrear vuestro co&ntilde;o. Apenas pasa un minuto, y alguien pone su verga en tu boca, agarra tu nuca y empieza a moverte, t&uacute; con la cara sucia de Antonio, lames, besas, engulles, mientras aquella verga se vac&iacute;a entre tus labios. Tambi&eacute;n oyes como Zuleia satisface a alg&uacute;n admirador, mientras tragas verga tras verga, tu cara sucia, pringosa, va llenando de semen de distintos due&ntilde;os, a algunos les gusta dibujar en tus mejillas, tu nariz, tu frente y tus labios manchados de blanco, otros simplemente quieren desfogar su deseo en tu boca. Oyes gemir a Zuleia, alguien le est&aacute; tocando el co&ntilde;o, alguien se entretiene excit&aacute;ndola, ella nota que se va a correr, y justo en el &uacute;ltimo instante un pellizco rompe su placer, otra vez la mano la toca, la acaricia, ella no quiere correrse, intenta evitarlo, aquellos dedos solo juegan con ella, solo quieren llevarla al l&iacute;mite, para pellizcarla una y otra vez. La noche va pasando, y las dos sois magreadas, besadas, abofeteadas, La oyes gemir, gru&ntilde;ir, jadear , por fin aquella mano ha decidido dejar que se corra, y ella como una cerda abre la boca, esperando sentir entre sus labios aquellos dedos que la han hecho gozar, o tal vez con suerte la verga que les acompa&ntilde;a . Sigue con la boca abierta, con ronchas blancas pegadas por toda su cara, mojando el suelo desde sus mejillas, desde sus labios. Decenas de amos han pasado por su boca, pero ella quiere al due&ntilde;o de aquellos dedos, de aquellas manos, al final el desconocido la agarra por los pelos, y entra su verga entre sus labios anchos y gruesos, ella no deja de besar, de lamer, de engullir, de exprimir con su boca aquel trozo de carne gruesa, dura y larga&#8230; orgullosa, nota como se corre al momento, como su esperma golpea su paladar, baja por su garganta, lo relame, lo saborea, quiere sentirlo, disfrutarlo, olerlo, quiere m&aacute;s, mucho m&aacute;s, pero &eacute;l se va, sin decir nada, ni un beso, ni una caricia, simplemente la quer&iacute;a usar y lo ha hecho. Igual que ella, tu tambi&eacute;n tienes las mand&iacute;bulas doloridas, la cara embadurnada con varias capas de blanco, y tu co&ntilde;o irritado de tantas manos que han pasado por &eacute;l.<\/p>\n<p>Finalmente de madrugada, te levanto la cara, intentas sonre&iacute;r mientras me miras con tu cara pringosa, acerco a Vane, para que te limpie con la lengua, yo me pongo tras de ti, notas mis manos en tu cintura, y mi verga abri&eacute;ndose paso entre tus piernas, penetr&aacute;ndote lentamente, me encanta ir movi&eacute;ndome dentro de ti, entrando, saliendo, gozando, empiezas a gemir, mientras la boca de Vane no deja de relamerte, de limpiarte. Abres la boca, ramalazos de placer recorren tu sexo, mientras yo sigo engordando mi verga dentro de ti, Vane sigue limpi&aacute;ndote, su lengua en tu boca, en tu cuello, en tus pechos, jadeas, gru&ntilde;es y gimes, entregada a mi placer y al tuyo. Me excita ver la marca de Nuria, junto a la m&iacute;a, dos nalgas, dos due&ntilde;os y una sola esclava. Finalmente me corro, cierras los ojos, te encanta sentir este rio fluir dentro de ti. A tu lado, Zuleia nos mira, Vane la besa, empieza a limpiarla, acaricia su piel, juega con sus pechos, le muestra orgullosa las marcas que el l&aacute;tigo ha dibujado en su piel, las marcas que hoy he puesto en ella, mientras me excitabais con los hierros quemando vuestra piel.<\/p>\n<p>Llegan Nuria y Yoha, os desatan, os ayudamos a levantaros, te fallan las piernas, agarrada a mi poco a poco vas recuperando la fuerza, me gusta sentir tus pechos pegados a m&iacute;, besar tus labios, mirar estos ojos cansados y a la vez orgullosos y satisfechos. Antonio nos ha dicho que os vayamos poniendo algo de desinfectante cada pocas horas, con el spray mojo tu herida, chillas, te retuerces de dolor. Yoha moja la marca de su madre, tambi&eacute;n ella grita y aprieta sus pu&ntilde;os. Algo m&aacute;s recuperadas, os llevamos hasta el establo, por hoy ya hab&eacute;is terminado, ahora a dormir y a descansar que ma&ntilde;ana os esperan nuevas pruebas con las que excitarnos. Por el camino o&iacute;mos gritos, los golpes secos de los l&aacute;tigos, peque&ntilde;os grupos disfrutando de las perritas. Pasamos cerca de Mar&iacute;a Guadalupe, abierta de piernas, con un par de consoladores inmensos saliendo de su co&ntilde;o y de su culo, su cara sucia, buscando alguna de las vergas que la rodean, nos mira y sonr&iacute;e con sus labios empapados en semen, al momento alguien tira de sus cabellos, otra verga espera turno para vaciarse en ella. En otro rinc&oacute;n 4 amas azotan de forma acompasada a Shanga, que atada y abierta de patas llora mientras se muerde los labios para no gritar.<\/p>\n<p>En el establo te dejas caer sobre un viejo camastro, est&aacute;s agotada, exhausta, dolorida, te doy un beso y te dejo dormir. Cuando voy a salir, Zuleia coge mi mano, sonr&iacute;e, no puede tumbarse en la cama y abrirse de piernas, le duele demasiado la Y de su due&ntilde;a, me acerco a ella, acaricio sus pechos, beso sus labios. La llevo a su camastro, me tumbo en &eacute;l, no lo duda y se pone sobre m&iacute;, me abraza, me besa, mientras con la mano dirige mi verga a su co&ntilde;o, est&aacute; tan caliente, que con solo penetrarla ya noto como mi miembro se desliza empapado de su deseo, pegada a m&iacute;, no deja de besarme, de buscar mi boca, mi lengua, mientras se mueve al comp&aacute;s de mis movimientos, mis manos recorren su espalda, llegan a su nalga, da un peque&ntilde;o grito cuando toco su herida, su marca, al momento busco otros rincones de su piel. T&uacute; en tu camastro te giras, medio dormida sonr&iacute;es, contenta y satisfecha de que tambi&eacute;n cuide de tu amiga.<\/p>\n<p>Tras correrse, queda agotada sobre mi cuerpo, siento su respiraci&oacute;n junto a mi boca, el palpitar de su coraz&oacute;n junto a mi pecho, el sudor de su piel. Con cuidado me levanto, y relajada y satisfecha se duerme, el d&iacute;a acaba y no tardar&aacute; en amanecer, en empezar un nuevo d&iacute;a, nuevas pruebas, nuevos castigos y placeres para las dos &ldquo;mamas&rdquo; m&aacute;s sensuales y calientes que jam&aacute;s he conocido.<\/p>\n<p>(Continuara)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 D&oacute;ciles y sumisas entr&aacute;is en el recinto, todo est&aacute; oscuro, apenas o&iacute;s alg&uacute;n susurro, si hay gente est&aacute; callada. Os ponen bajo el &uacute;nico foco encendido, iluminadas esper&aacute;is inquietas, de pronto, suenan unos cascabeles, al poco rato, otros, y otros m&aacute;s, en apenas un par de minutos, decenas de ellos os rodean, ocho focos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18614,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30246","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sadomaso"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30246","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18614"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30246"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30246\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30246"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30246"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30246"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}