{"id":30263,"date":"2021-07-08T00:16:53","date_gmt":"2021-07-08T00:16:53","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-08T00:16:53","modified_gmt":"2021-07-08T00:16:53","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-primera-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Vig\u00e9sima primera parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30263\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;orita! Al andar derrama usted tanta sal que los que vamos detr&aacute;s nos hacemos mojana. &mdash;Las palabras a modo de piropo, fueron pronunciadas por un alelado Federico, al ver la llegada, &ndash;como siempre tarde&ndash; de Paola a la reuni&oacute;n de ventas. Y es que s&iacute;, m&iacute; pesado compa&ntilde;ero de ventas ten&iacute;a mucha raz&oacute;n. Aquella rubia no parec&iacute;a caminar sino levitar.<\/p>\n<p>Paola salud&oacute; a todos efusivamente con sendos besos en las mejillas, pero cuando se acerc&oacute; a m&iacute;, tan solo se fij&oacute; en mi presencia y sin pronunciar palabra, se acomod&oacute; a mi izquierda, dejando su gran bolso de piel ocupando espacio sobre la mesa de juntas. Las preguntas de rigor realizadas por mi jefe, los informes de ventas y visitas presentados del fin de semana por aquellos que lo laboraron y yo callado sin nada que argumentar, me aburr&iacute;a hasta que la visi&oacute;n de una mano blanca por debajo de la mesa y oculta para los dem&aacute;s, acariciaba mi rodilla, ara&ntilde;aba hacia arriba con sus u&ntilde;as doradas mi muslo; sin premura sus finos dedos decorados con varias argollas plateadas y cobrizas, palpaban por encima de la tela del pantal&oacute;n azul, mi hombr&iacute;a. &iexcl;Pufff! La rubia tentaci&oacute;n hab&iacute;a conseguido su objetivo. Llamar mi atenci&oacute;n, colocarme en aprietos y la piel de gallina delatarme en un instante.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Se encuentra usted bien, se&ntilde;or C&aacute;rdenas? &mdash;&iexcl;Ehhh! Claro que s&iacute;, don Augusto. Le indiqu&eacute; cerrando el pu&ntilde;o y levantando mi pulgar. &mdash;La verdad jefe es que pas&eacute; un &laquo;finde&raquo; espectacular, un poco fuera de lo com&uacute;n es verdad, pero todo bajo control con mi familia. &iexcl;Feliz! Gracias por preguntar. Y le sonre&iacute;.<\/p>\n<p>Aquella junta pas&oacute; para m&iacute; entre bostezos y ganas de salir corriendo por un caf&eacute; a la m&aacute;quina expendedora. Me enter&eacute; de que no hab&iacute;a muchos negocios concretados pero si muchas visitas al concesionario. Al terminar me dirig&iacute; hacia mi escritorio, organic&eacute; mis cosas y colgu&eacute; del perchero mi saco de pa&ntilde;o, qued&aacute;ndome solo con la rosada camisa y estrenando una corbata roja de seda. &iexcl;Un caf&eacute; por favor! Me ped&iacute;a el cuerpo as&iacute; que me encamin&eacute; hasta la dispensadora para calmar mis ans&iacute;as de cafe&iacute;na. El sonido de las monedas despe&ntilde;&aacute;ndose desde la ranura hasta abajo y el t&iacute;pico sonido del caf&eacute; molido, cayendo en el vaso y el l&iacute;quido caliente precipit&aacute;ndose segundos despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Gracias! Qu&eacute; detallazo rolito precioso. &mdash;Y una dorada cabellera ocult&oacute; de mi vista el envase, para luego perderme de nuevo en aquella mirada verde esmeralda y su boca que se entreabr&iacute;a para dar un primer sorbo, soplando antes para no quemar el rosa claro de su lengua.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as se dice, al menos as&iacute; me ense&ntilde;aron a m&iacute;. &mdash;Le dije algo molesto a mi rubia Barranquillera.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aj&aacute;! &iquest;Y t&uacute; qu&eacute;, cachaco? &iquest;Todav&iacute;a sigues enojado conmigo? &iexcl;Jajaja! Anda nene&hellip; &iquest;Me invitas a un cigarrillito? &iexcl;Ya deja la bobada Rocky y no seas tan charro! &mdash;Me contest&oacute; sonriente y con su mirada de ni&ntilde;a mimada, palmeo mi espalda. Hummm, como neg&aacute;rselo.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, est&aacute; bien. Ten, y aqu&iacute; est&aacute; el encendedor. Esp&eacute;rame afuera, donde siempre por favor, mientras espero por mi caf&eacute;. &mdash;Y ella se dio vuelta, sonriente y sabi&eacute;ndose triunfadora se march&oacute;, contoneando sus caderas cual reina de belleza en pasarela. &iexcl;Por ahora!<\/p>\n<p>Un minuto despu&eacute;s, me acerqu&eacute; a mi rubia compa&ntilde;era, quien me esperaba iluminando m&iacute; ma&ntilde;ana con su sonrisa; en una mano un cigarrillo consumido tan solo una cuarta parte y en la otra, el que era mi caf&eacute;. La cajetilla y mi encendedor no los ve&iacute;a as&iacute; que le pregunt&eacute; donde los ten&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh, &iexcl;Anda nene! est&aacute;n aqu&iacute; metidos en el bolsillo de mi pantal&oacute;n. Mete la mano, con confianza. &mdash;Y mir&eacute; hacia la izquierda donde se apreciaba el bulto. Introduje un poco mis dedos con delicadeza y saqu&eacute; la cajetilla primero, para posteriormente meterla de nuevo en busca de mi zippo plateado. Aprovech&eacute; para rasgu&ntilde;ar su pierna, sonri&eacute;ndole muy cerca de su nacarado rostro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces no concretaste ning&uacute;n negocio este fin de semana? &mdash;Le dije mientras encend&iacute;a r&aacute;pidamente mi cigarrillo, cuidando de no derramar mi caf&eacute; en aquel proceso.<\/p>\n<p>&mdash;Ninguno &laquo;rolito&raquo;, pero hice buenos contactos, creo. &mdash;Dej&oacute; Paola entre sus labios el cigarrillo y meti&oacute; su mano derecha en el peque&ntilde;o bolsillo de su americana marr&oacute;n a cuadros, para entregarme un post-it verde y con su letra cursiva, un nombre escrito m&aacute;s un n&uacute;mero telef&oacute;nico.<\/p>\n<p>&mdash;Mira Rocky, este cliente vino a buscarte. Me pidi&oacute; que te dijera que lo llamaras esta semana para concretar una visita. &mdash;Lo tom&eacute; y la verdad que no recordaba haberlo atendido con anterioridad y por la interrogante expresi&oacute;n de mi cara, Paola prosigui&oacute; su ilustraci&oacute;n. &mdash;Humm&hellip; Nene, me dijo que hab&iacute;a venido recomendado de un cliente tuyo, una mujer. Pero no me dio su nombre.<\/p>\n<p>&mdash;Pues muchas gracias Paola. M&aacute;s tarde hablo con &eacute;l. &iquest;Y c&oacute;mo est&aacute;s t&uacute;? Le pregunt&eacute; recordando su sesi&oacute;n en la &laquo;habitaci&oacute;n del pecado&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y aj&aacute;! Pues muy bien. Un fin de semana movidito, jejeje. &mdash;Se sonri&oacute;, apag&oacute; la colilla con la punta del zapato y cuando se iba a marchar dej&aacute;ndome all&iacute; solo en el parking, la tom&eacute; de su brazo y le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; que estuviste donde Almudena, con tu novio y te dejaste coger por otro tipo&hellip; En fin, por eso preguntaba, pues creo que te pasaste de la raya llevando all&iacute; a Carlos para&hellip; &mdash;Paola se dio vuelta y muy seria, tambi&eacute;n ella con su voz algo alterada me respondi&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Rodrigo!&#8230; Que te quede bien claro nene, que lo que yo haga o deje de hacer en mi tiempo libre y con mi cuerpo, es cosa m&iacute;a y no es de tu incumbencia. Adem&aacute;s, para tu informaci&oacute;n, Carlos es un ni&ntilde;o lindo, guapo y divertido, pero igualmente es una persona soberbia y demasiado engre&iacute;da. Se ha portado mal con varios de mis amigos, tu incluido, as&iacute; que era necesario poner los puntos sobres las &iacute;es. Quer&iacute;a que de una vez por todas y antes de casarnos, sepa bien con qu&eacute; clase de mujer lo va a hacer. Soy una mujer que ha vivido libre y que pretende, seguir si&eacute;ndolo. Si lo acepta as&iacute;, lo recibir&eacute; en mi vida como esposo. De lo contrario que vaya donde su mamita a poner la queja. Ahhh por cierto&hellip; &iexcl;Te extra&ntilde;&eacute;! &mdash;Y se march&oacute; como un ventarr&oacute;n hacia el interior de las instalaciones.<\/p>\n<p>Sin nada m&aacute;s por decir, yo tambi&eacute;n me dispuse a iniciar mis labores, revisando mi agenda y los contactos para determinar a qu&eacute; presas cazar. Revis&eacute; mis notas y la verdad era que no ve&iacute;a mucho por d&oacute;nde empezar, sin embargo estaba pegado en una esquina del ordenador, el post-it verde como un faro al cual acercarme en la oscura tormenta.<\/p>\n<p>Con decisi&oacute;n marqu&eacute; y al tercer beep respondi&oacute;. Efectivamente era un conocido de Almudena y estaba pensando en cambiar el autom&oacute;vil de su esposa y para ello quiso que le visitara en su negocio el siguiente jueves por la ma&ntilde;ana. Acordamos la hora y me indic&oacute; la direcci&oacute;n y el modelo en el cual se encontraba interesado. Algo era claro para m&iacute;, Almudena se hab&iacute;a convertido en mucho m&aacute;s que una clienta interesante y diferente, era m&aacute;s como una amiga que se interesaba por mi bienestar.<\/p>\n<p>Hacia las diez de la ma&ntilde;ana recib&iacute; la llamada de mi esposa, inform&aacute;ndome que esa tarde hablar&iacute;a con su jefe y que por lo tanto yo deber&iacute;a encargarme de recoger a nuestros hijos. Nuevamente ella llegar&iacute;a un poco m&aacute;s tarde, acompa&ntilde;ada por el hombre que estaba con ganas de hincarle el diente. Pero por Martha primero que todo, en segundo lugar por mi esposa, para darle a entender que confiaba plenamente en ella y por m&iacute;, para quedar tranquilo si su jefe lograba hablar con su esposa y arreglaban su situaci&oacute;n sentimental, quit&aacute;ndome ese &laquo;problemita&raquo; de encima, deber&iacute;a suceder esa conversaci&oacute;n entre ellos dos. S&iacute;&hellip; &iexcl;A solas!<\/p>\n<p>Silvia hab&iacute;a preparado mi almuerzo y con el tupper en mano, me dirig&iacute; hasta la cocina, utilizando el microondas para calentarlo. Ese medio d&iacute;a almorc&eacute; junto a la se&ntilde;ora de la limpieza y Mar&iacute;a la guarda de seguridad. Ellas hablando de alguna novela y yo escuchando m&uacute;sica con mis aud&iacute;fonos colocados a volumen moderado. Me lleg&oacute; un mensaje al m&oacute;vil, que le&iacute; con detenimiento. Era de Martha, salud&aacute;ndome y pregunt&aacute;ndome como estaba. Cre&iacute; justo llamarla para devolverle el saludo y de paso comentarle que mi esposa hab&iacute;a aceptado hablar con su esposo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola Martha! &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &mdash;La salud&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Rodrigooo! Buenas tardes coraz&oacute;n. Yo estoy bien, gracias. Aqu&iacute; feliz con mis dos hijos, terminando el almuerzo que les prepar&eacute;. &mdash;Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces te hablo m&aacute;s tarde si andas ocupada. &mdash;Le coment&eacute; tratando de no ser inoportuno.<\/p>\n<p>&mdash;No Rodrigo, para nada me incomodas. Ya estamos por terminar. &mdash;Me dijo mientras al fondo se pod&iacute;a escuchar las risas de su hija y los gritos de auxilio de su hijo menor.<\/p>\n<p>&mdash;Bien, de todas formas solo quer&iacute;a darte las gracias por todo. A mi esposa le fascin&oacute; el regalito. Lo pasamos fenomenal gracias a ustedes dos. &mdash;Le cont&eacute; agradecido por su at&iacute;pica travesura que hab&iacute;a dado para mi esposa y para m&iacute;, buenos frutos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ni&ntilde;os! Por favor no hagan tanto ruido que estoy con una llamada. &mdash;Les llam&oacute; la atenci&oacute;n Martha para luego responderme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Me alegra mucho por ustedes dos. &mdash;Pero hab&iacute;a tristeza en su voz. Por lo visto entre ella y su esposo segu&iacute;a todo igual.<\/p>\n<p>&mdash;Bien Martha, pues solo quer&iacute;a comentarte que mi mujer acept&oacute; de buena manera hablar con tu esposo. Esta tarde saldr&aacute;n por ah&iacute; a tomar caf&eacute; y hablar un rato. Esperemos que tu marido acepte los consejos de mi esposa. As&iacute; que a cruzar los dedos. &mdash;Le habl&eacute;, d&aacute;ndole mucho &aacute;nimo con aquella noticia.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio? &iexcl;Ohh, Dios m&iacute;o qu&eacute; bueno! Gracias Rodrigo, de verdad muchas gracias. Ehhh, tesoro&hellip; Debo colgar que mi ni&ntilde;o me llama, &iquest;pero seguro que ser&aacute; esta tarde? &iquest;Hugo no se arrepentir&aacute;? &mdash;Me respondi&oacute;, aunque yo no alcanc&eacute; a escuchar ning&uacute;n llamado.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad no lo creo. Silvia cuando quiere, suele ser muy persuasiva. Igual si pasa algo nuevo y me entero, yo te llamar&eacute; para coment&aacute;rtelo. Un abrazo y feliz tarde. &mdash;Me desped&iacute; de Martha y colgu&eacute;. Creo que con una amplia sonrisa de tranquilidad reflejada en mi rostro.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y a donde vamos entonces? &mdash;Le pregunt&eacute; a mi jefe, quien en su rostro manten&iacute;a la madurez que le caracterizaba.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad que no lo s&eacute; Silvia, pero lejos de tantas miradas ser&iacute;a lo m&aacute;s recomendable. &mdash;Me respondi&oacute; mientras camin&aacute;bamos en direcci&oacute;n a la torre de oficinas y &eacute;l de vez en cuando miraba hacia atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que dentro del coche podremos hablar con mayor tranquilidad. &mdash;Me dijo sin mirarme.<\/p>\n<p>&mdash;Pues si puede ser y de paso me acerca hasta el piso. &iexcl;Jajaja! &mdash;Me re&iacute; por mi repentina y abusiva proposici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pero por supuesto. Vamos entonces. &mdash;Y entramos por las acristaladas puertas del edificio, guardando sensata distancia bajamos caminando por las escaleras hasta el segundo nivel del s&oacute;tano.<\/p>\n<p>Ya dentro de su auto mi jefe caballerosamente se acerc&oacute; para acomodarme el cintur&oacute;n de seguridad y aprovechando la ocasi&oacute;n me bes&oacute; en la mejilla y acarici&oacute; mi rostro con ternura.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, bueno podr&iacute;amos ir hasta el parque que est&aacute; cerca de la urbanizaci&oacute;n. Solemos llevar a los ni&ntilde;os all&iacute; pues tiene algunas fuentes de agua muy hermosas que van cayendo unas sobre otras a manera de cascadas y tiene amplios espacios para que mis ni&ntilde;os y yo, usemos nuestros patines en l&iacute;nea, mientras mi esposo m&aacute;s pendiente de nuestros hijos que de m&iacute;, corre tras de nosotros. Adem&aacute;s, no me conoce nadie por lo que podremos caminar y hablar con tranquilidad. &mdash;Le indiqu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y hablando de t&uacute; esposo, Silvia? No estar&aacute; &eacute;l por all&iacute;. No quiero complicarte la vida, mi &aacute;ngel. &mdash;Me respondi&oacute; intrigado, claro que &eacute;l no sab&iacute;a que esa charla hab&iacute;a sido motivada precisamente por Rodrigo.<\/p>\n<p>&mdash;Por mi marido no hay problema, ya le he dicho que &eacute;l no es celoso. Por el contrario, mis vecinas, ellas si pueden ser un gran inconveniente. &iexcl;Jejeje! Son mejores chismoseando, que el circuito cerrado de tv instalado en los bloques de los apartamentos &iexcl;Jajaja! &mdash;Y ri&eacute;ndome, don Hugo puso en marcha el coche y salimos por la ruta que el ya conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>Mientras tanto yo le envi&eacute; un mensaje a Rodrigo, coment&aacute;ndole que me demorar&iacute;a un poco m&aacute;s y que iba junto a mi jefe en camino para nuestro hogar, aunque antes terminar&iacute;a la conversaci&oacute;n en el parque que estaba a pocas calles de nuestro piso. Vi la notificaci&oacute;n de le&iacute;do y a continuaci&oacute;n el pulgar en alto y la confirmaci&oacute;n de que ya estaba junto a nuestros peque&ntilde;os jugando. Guard&eacute; el m&oacute;vil en mi bolso y entonces me gir&eacute; un poco en mi asiento para hablarle a mi jefe.<\/p>\n<p>&mdash;Y bien don&hellip; Oops, lo siento, es dif&iacute;cil acostumbrarme. Hugo&hellip; No me ha respondido. Del uno al&hellip; &mdash;Y &eacute;l interrumpi&eacute;ndome, encendi&oacute; el radio del auto, sintonizando una emisora de baladas americanas que desgraciadamente, yo no entend&iacute;a para nada. &iexcl;Deber&iacute;a estudiar ingl&eacute;s! Pens&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No se Silvia, en serio que ahora que me haces esa pregunta, me he puesto a pensar y creo que&hellip; No he tenido mucha experiencia la verdad, as&iacute; que con Martha hemos hecho lo que nos ha salido. Supongo que s&iacute;, que soy muy malo, un completo desastre por lo que he podido ver en el video. &mdash;No se martirice con eso por favor. Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mire Hugo, nunca es tarde para aprender, es solo cuesti&oacute;n de que usted y su esposa hablen de sus&hellip; Pues de las necesidades de ella, de las suyas tambi&eacute;n. Podr&iacute;an ir juntos a&hellip; No s&eacute;, visitar a un experto en relaciones de pareja. All&iacute; quiz&aacute;s los orienten, le expliquen a usted de esos temas. Es una posibilidad para superar esta situaci&oacute;n. &mdash;Le coment&eacute;, mientras don Hugo no apartaba la vista del camino.<\/p>\n<p>El auto se detuvo en un sem&aacute;foro y mi jefe, volteo su rostro hacia m&iacute;. En sus ojos hab&iacute;a un brillo, pero causado por la humedad de un ligero llanto. Puse mi mano sobre la suya, la que manten&iacute;a &eacute;l sobre la palanca de cambios y se la acarici&eacute; para darle valor; hacerle entender que no estaba solo en esto. &Eacute;l me sonri&oacute; e inclin&aacute;ndose hacia m&iacute;, acerc&oacute; su rostro al m&iacute;o, en un claro intento por besarme.<\/p>\n<p>&mdash;Hugo&hellip; &iexcl;No por favor! No hay que confundir las cosas. Me gusta c&oacute;mo me trata, en serio, pero ahora lo primordial es recomponer su matrimonio y yo no me puedo convertir en nada para usted. &mdash;Le contest&eacute; colocando en el tono de mi voz, un timbre conciliador, hasta cari&ntilde;oso si se quiere y para que no se sintiera incomodo por su accionar, acarici&eacute; con mi mano su mejilla y le coment&eacute; mirando el l&aacute;nguido gris de sus ojos&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No debo ser una distracci&oacute;n. Al contrario, quiero ser yo quien pueda hacerlo concentrar su atenci&oacute;n para recuperar su felicidad. Ser su mejor amiga, solo su sincera confidente fuera de la oficina, si usted quiere. Hugo, no quiero que cambie nada entre los dos. Usted se merece mi respeto y mi consideraci&oacute;n. Es un hombre bueno y de verdad me gustar&iacute;a mucho verle de nuevo feliz con su familia, junto a su esposa. Y eso incluye pasar la p&aacute;gina de lo sucedido entre usted y yo. Cuente conmigo para lo que necesite&hellip; &iexcl;Ehhh! Hugo, ya cambi&oacute; la luz. &mdash;Le termin&eacute; por decir, haci&eacute;ndolo recapacitar y obviamente, centrar su atenci&oacute;n en la v&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ya estamos cerca Silvia! &iquest;Por d&oacute;nde es? &mdash;Me pregunt&oacute; y yo le indique el lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Es por aqu&iacute; a la vuelta, al fondo &iquest;S&iacute; lo observa? &mdash;Le pregunt&eacute; mientras pas&aacute;bamos por el frente del bar de nuestros amigos y al que acostumbraba visitar con mi esposo alguno que otro viernes y que ese d&iacute;a empezando semana, estaba con justa raz&oacute;n cerrado.<\/p>\n<p>Mi jefe detuvo el auto justo al frente de una arboleda y se retir&oacute; su cintur&oacute;n de seguridad y yo el m&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash;Y bien, le coment&eacute;. &iquest;Bajamos y damos un paseo? &mdash;Y el sonriente desbloque&oacute; los seguros pero me impidi&oacute; abrir la puerta, evitando con su mano que la m&iacute;a jalara la manija. Se baj&oacute; presuroso y rodeando por el frente del coche, lleg&oacute; hasta mi costado y abri&oacute; la portezuela para tomar mi mano, ayud&aacute;ndome a descender del veh&iacute;culo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Le molesta si fumo? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Para nada! &mdash;Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>As&iacute; que de mi bolso tom&eacute; la cajetilla de mentolados y con mi peque&ntilde;o mechero rosa, me encend&iacute; uno y tom&aacute;ndolo del brazo emprendimos nuestra caminata por el parque donde a esa hora aun hab&iacute;an ni&ntilde;os montando bici y una que otra pareja de novios, tomados de las manos.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, tengo muchas dudas, temores de volver a intimar con mi esposa. No s&eacute; si me comprendas pero es que yo la vi tan entregada, una mujer tan distinta a lo que es conmigo cuando tenemos&hellip; No s&eacute; si pueda, si yo no&hellip; &mdash;Me detuve un momento, exhale el humo hacia otra parte y lo mir&eacute; directamente, interrumpi&eacute;ndolo para decirle lo que pensaba yo, sobre sus miedos.<\/p>\n<p>&mdash;Hugo tranquilo. Mire, creo comprender que se encuentre usted as&iacute; de dubitativo. Pero si su esposa disfrut&oacute; con ese hombre o con el otro, estoy segura de que con usted ella tambi&eacute;n lo ha hecho y lo har&aacute;. Solo hay que hablar primero, relajarse y con estoicismo, preg&uacute;ntele usted que pas&oacute;. Ella debe tener sus motivos y si son como supongo, cansancio y la rutina o falta de atenci&oacute;n por parte suya Hugo, pues trate de entenderla. Esc&uacute;chela, solo eso le pido y como pareja, busquen la soluci&oacute;n con alg&uacute;n especialista. Porque ustedes se aman todav&iacute;a. &iquest;No es verdad? &mdash;Le termin&eacute; por preguntar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y si no soy suficiente para ella? Es que me voy a sentir a cada instante, con cada caricia m&iacute;a, en cada beso&hellip; Comparado. La verdad creo que ya no hay nada para m&iacute; en ella. &mdash;Me respondi&oacute; muy afligido.<\/p>\n<p>Nos acercamos hasta una banca de madera y a su lado una cesta para la basura. Contra su borde termin&eacute; por apagar la colilla y la lanc&eacute; en su interior. Entonces nos dimos vuelta y continuamos nuestro camino por otro de los senderos, el que daba hacia el centro de aquel parque.<\/p>\n<p>&mdash;Hugo, si hay amor entre ustedes dos, seguramente los superaran. Pero mire que tiene que ponerle empe&ntilde;o, los dos deben cambiar, mejorar los preliminares, las palabras, los gestos, sus besos y las caricias. Muchos hombres creen que la penetraci&oacute;n es lo m&aacute;s importante en las relaciones sexuales, pero andan muy equivocados. Nos gusta el fuego, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n es cierto que nos encanta dorarnos a fuego lento primero, para ya encendidas, terminar por arder entre fuertes embestidas. &mdash;Soplaba una ligera brisa pero de repente se aviv&oacute; y se hizo fuerte, tanto que revolc&oacute; por completo mis cabellos y entonces mi jefe con su mano, corrigi&oacute; mi descompuesto peinado con sus dedos.<\/p>\n<p>&mdash;Te va bien a ti&hellip; &iquest;Con tu esposo? &mdash;Me pregunt&oacute; don Hugo, mientras lleg&aacute;bamos ya a las cascadas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Muy bien, no tengo queja. Pero no hablamos de m&iacute;. &iexcl;No se&ntilde;or, no se me salga por la tangente! &iquest;Qu&eacute; tal se le da a usted el sexo oral? &iquest;Si lo practican con su mujer? &mdash;Y entonces pude observar c&oacute;mo se le sub&iacute;an los colores al rostro y su mano derecha la llevaba hasta su nuca para rasc&aacute;rsela y al mismo tiempo, achinar sus ojos como si yo hubiera dicho algo malo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ehhh! &iexcl;Pufff! Silvia yo creo que bien, al principio pero despu&eacute;s pues&hellip; Lo hago para hacerla acabar y Martha no me ha revelado si lo hago bien o regular pero tan mal no creo. Jejeje. Silvia&hellip; Tienes raz&oacute;n en que nos falt&oacute; hablar m&aacute;s. &mdash;Y se detuvo mi jefe al frente de la pista de skateboarding, donde varios j&oacute;venes practicaban sus piruetas y saltos. Se gir&oacute; y colocando su mano derecha sobre mi hombro, con delicadeza y me pregunto decidido&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gust&oacute; como te bes&eacute; Silvia? &mdash;Y entonces, ruborizadas mis mejillas, trague saliva y record&eacute; r&aacute;pidamente aquellos cortos besos, escasos de tiempo y sorpresivos, tan poco anhelados, as&iacute; qu&eacute; algo nerviosa le respond&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Es que tampoco fue para tanto. &mdash;Y mi jefe se separ&oacute; de m&iacute; un poco&ndash;. Quiero decir, que no fueron muchos los besos para saberlo con certeza. Muchos nervios y esa sensaci&oacute;n de estar traicionando a mi marido, no me dejaron apreciarlo. Pero si, creo que no estuvo mal usted.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Segura? O lo dices simplemente para no herirme m&aacute;s y elevar mi ego. Silvia&hellip; &iexcl;Te quiero besar mi &aacute;ngel! &mdash;&iexcl;Qu&eacute;! Humm, este hombre segu&iacute;a confundido. &iquest;O no?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Por favor Hugo y&hellip; &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;C&oacute;mo una muestra de su talento? Primero el beso, &iquest;luego qu&eacute;? &iquest;Sexo? &iexcl;Es eso lo que ve en m&iacute;, en su &aacute;ngel? &iquest;Un cuerpo para aprender y usarme? &iquest;Probarse que es tan capaz y hombre como el sujeto que vio sacarle orgasmos a su mujer? &mdash;Mi jefe at&oacute;nito ante mis frases, con sus manos en el aire al frente m&iacute;o, negaba con vehemencia, mis suposiciones.<\/p>\n<p>&mdash;No, Hugo. A m&iacute; no debe utilizarme como un experimento. Conmigo no debe probar nada. Intente mejor con su esposa, ella es a quien ama, yo solo soy su amiga incondicional. Le ayudar&eacute; en lo que m&aacute;s pueda, pero primero j&uacute;reme&hellip; &iexcl;Prom&eacute;tame que de aqu&iacute; saldr&aacute; para su casa, hablar&aacute; con su mujer y los dos buscaran la manera adecuada de recomponer sus vidas, por ella, a quien ama. Por sus hijos, que se bien cu&aacute;nto los adora. Pero sobre todo por usted mismo, porque necesita reencontrase con el hombre seguro, confiado, sereno y decidido que dej&oacute; escondido por ah&iacute;. &iexcl;Usted necesita ser feliz! Int&eacute;ntenlo por el bien de su familia y luego si todo sale bien entre ustedes, yo&hellip; Yo le dar&eacute; ese beso que ahora usted quiere, para que comparemos si es que se atreve despu&eacute;s de tener todo arreglado, a serle infiel a su esposa conmigo y yo a mi esposo, con usted. &mdash;Don Hugo me mir&oacute; sin ocultar su asombro ante mi promesa. No me abraz&oacute;, ni respondi&oacute; de inmediato, solo tom&oacute; mi mano derecha entre las suyas y con firmeza, asinti&oacute; con su cabeza. &iexcl;Tres veces seguidas! Y sus ojos grises cambiaron, brillaban. Esa tarde-noche, resplandecieron.<\/p>\n<p>Lo s&eacute;, fue una promesa absurda la que le ofrec&iacute; y que de llegarse a cumplir, podr&iacute;a poner en jaque a mi matrimonio o al de &eacute;l. Pero tambi&eacute;n yo quer&iacute;a confrontarlo, hacerle ver que si se esforzaba lograr&iacute;a tener su a&ntilde;orada estabilidad familiar y se olvidar&iacute;a de m&iacute;. No necesitar&iacute;a m&aacute;s a su &aacute;ngel y un premio obtendr&iacute;a, si volv&iacute;a con su esposa y comenzaban a reorganizar sus piezas rotas.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien Silvia, lo juro, por ti lo har&eacute;. Pero antes, necesitar&iacute;a un adelanto de tu oferta. &mdash;Don Hugo sonri&oacute;, m&aacute;s no maliciosamente, ser&iacute;a mejor decir que lo hizo con ternura y luego me tom&oacute; mi rostro entre sus fuertes manos y ladeando su rostro, continu&oacute; dici&eacute;ndome&hellip; &mdash;Ya sabes c&oacute;mo es esto. Los negocios mi &aacute;ngel, negocios son.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ni&ntilde;ooos! Miren quien acaba de llegar. &mdash;Silvia ingresaba con su abrigo pendiendo del antebrazo y el manojo de llaves en su mano derecha. Una sonrisa leve ilumin&oacute; su cara al verme con su delantal puesto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola mi amor! No te demoraste mucho. &mdash;La salud&eacute; con cari&ntilde;o mientras la estrechaba contra mi cuerpo, he intent&eacute; darle un beso pero Silvia en ese instante volteo su cara para agacharse y recibir el abrazo efusivo de nuestros peque&ntilde;os hijos. Y luego de recibir miles de besos y te amos por parte de mis chiquitines, se enderez&oacute; y me mir&oacute; serena, junto al dibujo en sus labios de una expresi&oacute;n de picard&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Mi vida, todo listo. Creo que lo entendi&oacute; y va a darle una oportunidad a su mujer. &mdash;Esa disimulada sonrisa en mi esposa pas&oacute; a ser una m&aacute;s amplia y franca. Sin embargo escudri&ntilde;&eacute; cada uno de sus gestos, el arquear de las cejas, el rubor en sus mejillas y sus labios sin pintar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; bien mi cielo! Le respond&iacute;, sin exponerle el escaneo realizado a sus facciones. &mdash;Y animado por la noticia le insist&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Cuenta, cuenta! &mdash;Tengo hambre mi amor y sed tambi&eacute;n. Tanta habladera me reseco la garganta. &mdash;Me par&oacute; Silvia en seco, mi corto momento de emoci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Mi vida voy a duchar a los ni&ntilde;os mientras comes. Te dej&eacute; servido un buen plato de pasta con at&uacute;n y arroz. &mdash;Silvia me mir&oacute; con su cara de resignaci&oacute;n&ndash;. Lo s&eacute;, lo s&eacute; mi vida, soy un desastre en la cocina pero ya sabes que siempre lo preparo con mucho amor. Es el que est&aacute; dentro del microondas, ahhh por cierto, en el refrigerador hay una jarra con jugo de mango, que me obsequi&oacute; la se&ntilde;ora Gertrudis. &iexcl;Una docena de ellos! Me la encontr&eacute; hace un rato, que ven&iacute;a de pasear a Toretto. &iexcl;A ese cachorro en definitiva no le agrado ni un poco! Nuestra vecina se fue de compras hasta la tienda de las frutas, la nueva que abrieron por la calle que da al parque y me cont&oacute; que est&aacute;n de oferta. &iexcl;Ehhh! mi vida, recu&eacute;rdame pasar a comprar unos aguacates para la frijolada de pasado ma&ntilde;ana. Espero que no hayan subido de precio. &mdash;Le coment&eacute; a mi mujer mientras me llevaba en cada brazo, alzados a mis dos ni&ntilde;os hacia la ducha.<\/p>\n<p>La procesi&oacute;n de ba&ntilde;arlos y de colocarles sus pijamas, entre gritos y sus risas, no logr&oacute; hacer ceder en mi mente las ganas de enterarme de la conversaci&oacute;n sostenida entre mi esposa y su jefecito. Por ello con rapidez los acost&eacute; y me dispuse a leer junto a mis dos hijos un nuevo cuento, entre tanto observ&eacute; como Silvia pasaba hacia nuestra alcoba y despu&eacute;s se escuchaba el incesante caer del agua en la ducha.<\/p>\n<p>Una vez vencidos mis peque&ntilde;os por el sue&ntilde;o, apagu&eacute; la luz y me dirig&iacute; a la cocina. Tom&eacute; del refrigerador una lata de cerveza y de la mesa auxiliar de la sala, mi cajetilla de cigarrillos, el cenicero de cristal tallado y mi encendedor. Silvia a&uacute;n no hacia acto de presencia, de hecho mientras fumaba en el balc&oacute;n, bebiendo largos tragos de aquel l&iacute;quido frio, recib&iacute; una notificaci&oacute;n en mi m&oacute;vil. No apresur&eacute; mi calada ni di el &uacute;ltimo sorbo de manera precipitada. Observaba a los lejos el fulgor de las luces ambarinas de la ciudad que me hab&iacute;a acogido desde hac&iacute;a varios meses, pensando. Tejiendo recuerdos, lucidos unos momentos, en sombras algunos instantes m&aacute;s, pero todos ellos dispuestos para enredarme, capturarme dentro de mi propia telara&ntilde;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahhh! Aqu&iacute; estas. &iquest;Los ni&ntilde;os se portaron bien? &mdash;Fueron las palabras de su entrada en mi espacio, disipando mis silencios con su encuentro y Silvia hermosa, envuelta en su bata de tela gruesa, tan llena de calma.<\/p>\n<p>&mdash;Los ni&ntilde;os bien, como siempre. Le respond&iacute;. &mdash;No ten&iacute;an deberes pendientes as&iacute; que vimos un rato la televisi&oacute;n, ya sabes como son. Los dej&eacute; all&iacute; y me dispuse a preparar mi especialidad. &iquest;Te gusto? &mdash;Le pregunt&eacute; y por respuesta su abrazo, con el aroma a manzana que desprend&iacute;a su h&uacute;meda melena, alejo de m&iacute; el olor a tabaco.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Acabaste ya? Ven mi vida, vamos a la cama a descansar y hablamos. Tengo que contarte algo. &mdash;Me dijo mientras tomaba de su bolso el m&oacute;vil pero sin reparar en &eacute;l. Yo tom&eacute; el m&iacute;o y le dej&eacute; que se adelantara, mientras yo apagaba luces, verificaba el cierre de la puerta y ventanas. Obviamente presuroso revis&eacute; el mensaje en mi tel&eacute;fono. &mdash;&iexcl;Gracias! Eres un amor. Te quiero mi leal caballero sin armadura&ndash;. Y sonre&iacute; al terminar de leerlo.<\/p>\n<p>La cabeza de mi esposa, de medio lado descansaba sobre mi pecho. Su abrazo vade&aacute;ndome desde mi derecha hasta posarlo sobre mi cadera izquierda me confortaba, su cercana y c&aacute;lida respiraci&oacute;n, m&aacute;s la suavidad de sus palabras al ir relat&aacute;ndome su encuentro con el esposo de Martha en la cafeter&iacute;a, me llenaron de alegr&iacute;a al saber que ya podr&iacute;a quitarme ese martirio de encima.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy nerviosa mi amor. &mdash;Me expres&oacute; al terminar su historia, aparentemente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso? Qu&eacute; sucede Silvia&hellip; &iquest;Paso algo m&aacute;s? &mdash;Le pregunt&eacute; curioso y un poco angustiado.<\/p>\n<p>&mdash;Ese viaje&hellip; &iexcl;Yo sola! Sabes c&oacute;mo sufro con las alturas y no te voy a tener a mi lado para que me protejas. &mdash;Y sus dedos dibujaron algo en mi pecho. Letras aparentemente y un imaginario coraz&oacute;n que percib&iacute; en mi abdomen, trazado con sus u&ntilde;as.<\/p>\n<p>&mdash;No seas bobita mi vida. Es un viaje corto. No te pasara nada malo mi amor. Sencillamente cierras tus ojos y esperas a que termine el vuelo. &mdash;Y acarici&eacute; su hombro, recorriendo el tend&oacute;n de su cuello hasta alcanzar su oreja, rozando el curvil&iacute;neo h&eacute;lix y entrelazando posteriormente sus cabellos aun mojados con mis dedos, masajeando suavemente su temporal.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Nos besamos! &mdash;Me dijo de improviso, sin moverse de su posici&oacute;n. &iexcl;Y no! No pude percibir alg&uacute;n temblor en el timbre de su voz, ni siquiera un atisbo de aprensi&oacute;n por su inesperada confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor, no fue nada. En serio que no. Solo lo hicimos un momento, como t&uacute; con tu amiga del concesionario, esa tal Paola. Por negocios y nada m&aacute;s. No te imagines cosas que no fue para tanto mi vida, ten&iacute;a que hacerlo y ya, sucedi&oacute;. &mdash;Mi respiraci&oacute;n empez&oacute; a hacerse m&aacute;s agitada y la tensi&oacute;n en los m&uacute;sculos de mis piernas me caus&oacute; incesantes temblores, que con seguridad Silvia habr&iacute;a podido notar. Yo no pod&iacute;a estar en calma, aunque lo intent&eacute; y s&iacute;, abr&iacute; mi boca y aspir&eacute; para poder decirle&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Y entonces solo sucedi&oacute;, as&iacute; como ahora me lo cuentas, todo tan de repente. &mdash;Le respond&iacute; manteniendo mi postura pero con las pulsaciones de mi coraz&oacute;n desbocadas. Silvia por fin cambio su colocaci&oacute;n, cruzando sus brazos sobre mi pecho y apoyando su ment&oacute;n sobre su antebrazo, estir&oacute; su cuerpo sobre el m&iacute;o y mir&aacute;ndome fijamente, para ser honestos se mostr&oacute; muy serena, bastante sosegada y natural, como si ese beso no significara nada, para ella.<\/p>\n<p>&mdash;Pues mi amor, ocurri&oacute; porque yo lo presion&eacute; para que se fuera directamente a conversar con su esposa y se dieran una oportunidad. Y logr&eacute; convencerlo, pero a cambio de algo que yo le promet&iacute;. &mdash;Dej&eacute; de mirarla un instante para elevar mi vista al techo, buscando fisuras, grietas oscuras en el blanco panorama. &iexcl;Confianza! Y mi esposa me la hab&iacute;a dado con Almudena, y yo deb&iacute;a retribuirle, a pesar de que me sab&iacute;a a hiel la boca por ese beso.<\/p>\n<p>&mdash;Tuve que ofrecerle algo a cambio, un&hellip; Un incentivo como t&uacute; le llamas a esos suvenires o a las ofertas que le haces a tus clientes para cerrar tus tratos. Mi vida, es que mi jefe pretend&iacute;a&hellip; &Eacute;l quer&iacute;a besarme. Insist&iacute;a en continuar su fantas&iacute;a conmigo, olvid&aacute;ndose de todo lo ya hablado, como si yo hubiera perdido mi tiempo esta tarde convenci&eacute;ndolo de hacer una terapia con su esposa. As&iacute; que se me ocurri&oacute; la bendita idea de decirle que aceptar&iacute;a un beso suyo al final de su terapia, solo para calmarlo, a modo de un premio. Pero mi jefe me pidi&oacute; un anticipo, y fue muy corto. Eso fue todo. Lo juro. &mdash;Y me descompuse por completo, me agit&eacute; y mi coraz&oacute;n empez&oacute; con aquel bombeo tan reconocido, tan usual.<\/p>\n<p>Me quite el cuerpo de mi esposa, corri&eacute;ndome hacia el otro lado. Le di la espalda y ni le respond&iacute; ni la mir&eacute;. Sal&iacute; de la alcoba hacia mi improvisado cubil. Si, el sof&aacute; regalo de mi rubia barranquillera, otra vez a dormir en mi nave espacial.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, no te portes como un ni&ntilde;o. Fue exactamente como lo hiciste con tu amiga, por sacar adelante una negociaci&oacute;n. No quiero que te enojes, mira que he sido sincera contigo, podr&iacute;a hab&eacute;rmelo callado y ni siquiera te enterar&iacute;as. Pero me promet&iacute; contarte todo, no volver a mentir, aunque por tu reacci&oacute;n veo que hice mal. Sigues desconfiando de m&iacute;. &mdash;&iexcl;No! Le respond&iacute; apresurado&ndash;. No es desconfianza, solo que&hellip; Silvia me parece que a ti, ese se&ntilde;or te gusta. Presiento que hay algo m&aacute;s que&hellip; &iexcl;No quiero compartirte!<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor&hellip; &iquest;Compartirme? Jajaja, pero por favor, si ese se&ntilde;or es casado y muy mayor para m&iacute;. No fue nada del otro mundo, en serio. &mdash;Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y te gust&oacute;? &mdash;Le pregunt&eacute; temeroso de la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;!&hellip; Y no. &mdash;Lo dijo completamente en calma, mientras que manten&iacute;a firme su postura.<\/p>\n<p>&mdash;Si me gust&oacute; porque no sent&iacute; nada raro ni extra&ntilde;o, fue como aceptar el beso de un amigo que se aprecia pero que no despierta ning&uacute;n inter&eacute;s adicional o sexual si es lo que te preocupa. Y no, no me gusto porque ese se&ntilde;or no sabe ni besar. Va a necesitar de mucha colaboraci&oacute;n por parte de su esposa, si es que desea en serio mejorar y ponerse a la altura de la se&ntilde;ora Martha. &mdash;Aj&aacute;, ya veo, le respond&iacute;. Era tambi&eacute;n como una prueba para ti, para determinar porque pas&oacute; lo que pas&oacute; entre ustedes dos en la oficina y en ese hotel.<\/p>\n<p>&mdash;Fueron otras circunstancias mi vida, distintas a las tuyas. Adem&aacute;s&hellip; &iquest;Por qu&eacute; t&uacute; s&iacute; y yo no? &iquest;Cu&aacute;l es la diferencia? &iquest;Por qu&eacute; soy mujer y no debo? Mira mi vida, yo no siento nada por mi jefe. Fue solo un beso y nada m&aacute;s. Pero y t&uacute;&hellip; le metiste las manos a esa mujer y se besaron tambi&eacute;n despu&eacute;s. Rodrigo&hellip; &iquest;Qu&eacute; sientes t&uacute; por t&uacute; compa&ntilde;era? Supuestamente nada, eso espero. &iquest;O s&iacute;? &mdash;No respond&iacute;, tan solo estir&eacute; el sof&aacute; cama y me tir&eacute; all&iacute;, sin almohada y sin frazada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dime algo! Grit&oacute;. &mdash;Y tem&iacute; que se despertaran los ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;Con raz&oacute;n llegaste tan&hellip; Tan pensativa Silvia. Era solo hablar. &iexcl;Maldita sea, solo hablar! &mdash;Y mi esposa de pie recostada contra el marco de madera, empez&oacute; a sollozar.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces si no lo niegas, es porque si pasa algo entre ustedes. &mdash;Me respondi&oacute; evadiendo mis cuestionamientos y se dio vuelta para dirigirse a nuestra habitaci&oacute;n, llorando.<\/p>\n<p>&iexcl;Hummm! Pasaba que s&iacute;, que me gustaba mucho, pero Paola era una mujer muy hermosa, atractiva y con una personalidad atrayente. Pero&hellip; &iquest;Y su jefe? Ese se&ntilde;or no me parec&iacute;a para nada especial, un hombre muy corriente y al contrario de mi rubia tentaci&oacute;n, por lo que ya sab&iacute;a era tosco, frio y aparte seg&uacute;n mi esposa, no sab&iacute;a ni besar. Entonces&hellip; &iquest;Por qu&eacute; ten&iacute;a yo tanta desaz&oacute;n, al ver venir tan cerca ese bendito viaje? Respir&eacute; hondamente y me fui a buscarla, de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;No pensaste en m&iacute;, Silvia. La verdad es que a ti ese tipo te gusta. Ya no me lo puedes negar. &mdash;Y la encontr&eacute; enrollada sobre s&iacute; misma en nuestra cama, d&aacute;ndome la espalda. Apagu&eacute; las luces y me recost&eacute; a su lado, abraz&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&mdash;No seas est&uacute;pido, es mi jefe solamente y estaba haciendo lo que me pediste &iexcl;Por Dios! Entiende, no es nada, no fue nada m&aacute;s que un beso. &mdash;Me respondi&oacute; ya llorando.<\/p>\n<p>&mdash;De raz&oacute;n. Le respond&iacute;. &mdash;&iquest;De raz&oacute;n que? Rodrigo te estoy preguntando. &iquest;Con raz&oacute;n qu&eacute;?&ndash;. Me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Desde que llegaste esta noche, a m&iacute;&hellip; A m&iacute; que soy tu esposo, ni un beso me has dado. &mdash;&iexcl;D&eacute;jame en paz, Rodrigo! La verdad quiero descansar. Y que te de besitos tu amiguita.<\/p>\n<p>&mdash;No quiero los de ella, yo deseo siempre los tuyos mi amor. &mdash;Le respond&iacute; apretuj&aacute;ndola con mayor fuerza y depositando en su mejilla un beso.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Perd&oacute;n? Me respondi&oacute;. &mdash;No quise besarte porque&hellip; Me sent&iacute; mal despu&eacute;s de besarme con &eacute;l. Pero deb&iacute;a hacerlo y en eso t&uacute; influiste. &iquest;Para qu&eacute; me met&iacute;a yo de Celestina? &iquest;A arreglar problemas que no son los m&iacute;os? Si ellos se quieren separar pues a m&iacute; que m&aacute;s me da. &iexcl;T&uacute; insististe mi amor! Y entonces Rodrigo, si te ment&iacute;a estaba mal y si te digo la verdad, pues tambi&eacute;n me va mal. &iexcl;Vaya! Lo hice por ti, porque al besarlo yo necesitaba saber si me sent&iacute;a atra&iacute;da por el o era producto de mi imaginaci&oacute;n y ya ves, &eacute;l debe estar con su esposa y yo estoy aqu&iacute;, contigo, con mi esposo y mi hijos. Por favor mi vida, no nos amarguemos por eso. Ni t&uacute; me vas a traicionar con Paola, ni yo lo voy a hacer con mi jefe. &iquest;Est&aacute; claro? &mdash;Y yo pens&eacute; que s&iacute;, que todo estaba bien resuelto por los dos.<\/p>\n<p>&mdash;Tambi&eacute;n estoy nervioso por dejarte ir con &eacute;l. Conf&iacute;o en ti, seguro. Pero y tu Silvia&hellip; &iquest;Puede estar &eacute;l, tranquilo a tu lado? &mdash;Le respond&iacute; finalmente expres&aacute;ndole mi temor.<\/p>\n<p>&mdash;Esc&uacute;chame bien, todo el tiempo voy a tener el tel&eacute;fono junto a m&iacute;. Prometo responderte siempre mi amor. &iexcl;Por favor conf&iacute;a en m&iacute;! &mdash;Me dijo ya m&aacute;s calmada.<\/p>\n<p>&mdash;Y otra cosa. Me lav&eacute; bien la boca y los dientes, si quieres puedes darme ese beso t&uacute;, que aparte de saber besarme, tu si me haces sentir mariposas en mi vientre cuando lo haces. &iexcl;Te amo! &mdash;Me respondi&oacute; y entonces inclin&aacute;ndome un poco sobre ella&hellip; &iexcl;La bes&eacute;!<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;orita! Al andar derrama usted tanta sal que los que vamos detr&aacute;s nos hacemos mojana. &mdash;Las palabras a modo de piropo, fueron pronunciadas por un alelado Federico, al ver la llegada, &ndash;como siempre tarde&ndash; de Paola a la reuni&oacute;n de ventas. Y es que s&iacute;, m&iacute; pesado compa&ntilde;ero de ventas ten&iacute;a mucha raz&oacute;n. 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