{"id":30268,"date":"2021-07-08T03:50:48","date_gmt":"2021-07-08T03:50:48","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-08T03:50:48","modified_gmt":"2021-07-08T03:50:48","slug":"la-fiesta-de-disfraces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-fiesta-de-disfraces\/","title":{"rendered":"La fiesta de disfraces"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30268\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ya ten&iacute;a yo unos 30 a&ntilde;os cuando mi cu&ntilde;ado, dos a&ntilde;os menor, hizo una fiesta de disfraces con motivo de &ldquo;Hallowin&rdquo;.&nbsp; Nuestras casas estaban un frente a la otra, s&oacute;lo era cosa de cruzar la acera, all&iacute; viv&iacute;an mis suegros, pero en esa fecha se fueron una semana a un estado del norte del pa&iacute;s, de donde eran originarios, a festejar varios cumplea&ntilde;os de los hermanos de mi suegra y el de ella misma, todos de octubre, incluidos sus padres. Seguramente el fr&iacute;o de enero tuvo que ver en sus costumbres. El caso es que la casa enorme, con seis rec&aacute;maras, dos cuartos para las mucamas, a quienes tambi&eacute;n les dieron vacaciones, una sala enorme, comedor, cocina y cinco ba&ntilde;os, qued&oacute; para el fiestero de mi cu&ntilde;ado. Varios de sus amigos y yo le ayudamos a limpiar, hacer los bocadillos, etc&eacute;tera.<\/p>\n<p>Mi cu&ntilde;ado, hasta donde yo sab&iacute;a, era bisexual y entre sus amistades hab&iacute;a de todo. Seguramente una buena muestra de lo que hoy se conoce como la comunidad l&eacute;sbico gay y anexas. Durante el d&iacute;a trabajamos mucho y me pegaba muy duro en las feromonas el olor del sudor de los dem&aacute;s. Me di cuenta que de vez en cuando se perd&iacute;an algunos en las rec&aacute;maras de la planta alta. S&oacute;lo la de mis suegros estaba con llave.<\/p>\n<p>El asunto es que en la noche acudimos Sa&uacute;l y yo a la fiesta. &Eacute;l, quien ni disfraz llev&oacute;, se retir&oacute; pronto, cruz&oacute; la calle dej&aacute;ndome all&iacute;, al cabo era la casa de sus padres y la fiesta de su hermano. Yo me hice un disfraz de diabla o s&uacute;cubo o como se llamen, era un traje completamente rojo de, entonces, una nueva tela el&aacute;stica y brillante. Inclu&iacute; unas botas, una diadema con cuernos rojos, el pelo largo y suelto, una peque&ntilde;a cola que no llegaba al piso, pero que, adem&aacute;s, como toque de coqueter&iacute;a pod&iacute;a traerla sobre el brazo o darle vueltas con la mano. Aunque mis nalgas no eran grandes, s&iacute; ten&iacute;an redondez, como mis piernas. La tela daba muy buena cuenta de ello, m&aacute;s en la parte superior donde estaba muy escotado por atr&aacute;s (jalando la cola se pod&iacute;a ver la l&iacute;nea conde empieza el culito) y lo suficiente por delante para que el canal de las tetas resultara la entrada a lo caliente del promisorio Para&iacute;so que quisiera asomarse por all&iacute;. Ya en la fiesta, me dediqu&eacute; a apoyar a mi cu&ntilde;ado con el servicio, aunque cada quien pod&iacute;a servirse por s&iacute; solo.<\/p>\n<p>Mi marido estuvo junto a m&iacute; todo el tiempo que permaneci&oacute; en la reuni&oacute;n y ni qui&eacute;n se me acercara. S&iacute; se molest&oacute; un poco conmigo por lo atrevido del disfraz, pero ni modo, lo caliente (o lo puta, dec&iacute;a &eacute;l) siempre se me notaba, aunque me vistiera de monja.<\/p>\n<p>Apenas pasaron diez minutos de que se retir&oacute; Sa&uacute;l, ya era yo la chica m&aacute;s popular de la fiesta. No fueron pocos los que, desde atr&aacute;s, me jalaron la cola y me susurraron alguna guarrada; ni qu&eacute; decir de quienes platicaban de frente conmigo y, tambi&eacute;n en el baile, no pod&iacute;an levantar el rostro por estar ocupados viendo hacia abajo. Ja, ja, ja, s&oacute;lo me acuerdo de ellos y me r&iacute;o.<\/p>\n<p>Lo bueno de la fiesta, para m&iacute;, fue cuando lleg&oacute; un adonis disfrazado de minotauro, solo tra&iacute;a un tocado con cornamenta, un short dorado que parec&iacute;a biquini y unas botas caf&eacute;s pintadas como pesu&ntilde;a. Cuando pas&oacute; a mi lado nos quedamos viendo muy impresionados ambos. Sentimos el llamado instant&aacute;neo. No obstante me hizo una se&ntilde;a de que lo esperara y entr&oacute; a saludar a todos los presentes. Era muy conocido este chico de 25 a&ntilde;os y, tanto a las damas como a los &ldquo;caballeros&rdquo; se les iban los ojos, y las manos a algunos, admirando lo marcado de ese cuerpo. Cuando se desafan&oacute; de todos, mi cu&ntilde;ado le dijo &ldquo;busca a tu Ariadna&rdquo; y &eacute;l contest&oacute; &ldquo;S&iacute;, creo que ya encontr&eacute; el hilo&rdquo; y vino directamente hacia m&iacute;. No pude evitar saludarlo con un beso, mientras le acariciaba los vellos del pecho. &ldquo;Soy Tita&rdquo; le dije por saludo. &ldquo;Yo soy Mauricio&rdquo;, contest&oacute; acariciando mi pecho sin sombra de contenci&oacute;n o recato. &ldquo;&iquest;Bailamos?&rdquo; fue todo lo que dijo, tom&aacute;ndome de la cintura y las manos, sin esperar respuesta. Yo le recargu&eacute; mi cola del disfraz en el brazo y d&aacute;ndole una vuelta la enrosqu&eacute; como nudo. &ldquo;Es para que no te me vayas a perder en el laberinto&rdquo;, le dije. &ldquo;Ya s&eacute; c&oacute;mo entrar y no quiero salirme&rdquo;, fue su respuesta y yo junt&eacute; mi rostro al suyo. Bailamos y nos acariciamos. Lo invit&eacute; a la cocina y de all&iacute; pasamos a un peque&ntilde;o y solitario jard&iacute;n trasero de la casa que comunicaba con el cuarto de servicio y las habitaciones de las mucamas. Cuando nos sentamos le acarici&eacute; las piernas y se las apret&eacute; para confirmar la misma dureza que la de sus brazos y abdomen.<\/p>\n<p>Mauricio ve&iacute;a con pasi&oacute;n mi pecho. &ldquo;Entonces tu disfraz es de becerro hambriento, y yo que cre&iacute;a que eras el becerro de oro&rdquo;, le dije tomando su barba para que me mirara a los ojos. &ldquo;S&iacute;, se nota que estoy hambriento, pero no sab&iacute;a que hab&iacute;a vacas rojas&rdquo;, contest&oacute; antes de darme un beso que correspond&iacute; febrilmente mientras &eacute;l me sacaba una teta. &ldquo;Yo era una diabla, pero ahora soy vaca. Mama, becerrito&rdquo;. Estuvimos manose&aacute;ndonos buen tiempo, hasta que le saqu&eacute; el pene, o no recuerdo si &eacute;l se lo sac&oacute;. El tama&ntilde;o de su miembro no era descomunal, pero lo tra&iacute;a bien hinchado. No aguant&eacute; m&aacute;s y se lo chup&eacute;. &Eacute;l no dejaba de acariciar mis nalgas, metiendo su mano por el escote. No hab&iacute;a manera de desnudarme all&iacute; para realizar lo que nuestros cuerpos estaban exigiendo. Me puse de pie y, tom&aacute;ndolo de sus grandes huevos, que yo esperaba que estuvieran bien cargados, lo jal&eacute; de all&iacute; para llevarlo a una de las rec&aacute;maras de las sirvientas. Cerr&eacute; la puerta con seguro, no prend&iacute; la luz, pero entraba por la peque&ntilde;a ventana superior la luz del jard&iacute;n trasero, donde tambi&eacute;n se escuchaba m&uacute;sica, risas y conversaciones. Cada quien nos desnudamos, sin perder la vista del otro para admirar el banquete que nos dar&iacute;amos. Sin ropa nos acercamos de frente para darnos un beso y fundirnos en un abrazo. Mis chiches cubrieron su pecho, su verga me embadurn&oacute; de presemen el ombligo y con nuestras manos recorr&iacute;amos las nalgas del otro, o de la otra, seg&uacute;n el caso.<\/p>\n<p>Ca&iacute;mos en la cama, que resisti&oacute; muy bien el golpe y el ajetreo posterior. Sin dejar de besarnos, me met&iacute; su falo que se desliz&oacute; hasta el fondo, lo abrac&eacute; con manos y piernas. Se movi&oacute; tanto que cuando tuvo la primera eyaculaci&oacute;n, yo ya ten&iacute;a varios orgasmos. Sin salir de m&iacute; descans&oacute; y me pregunt&oacute; si me gustar&iacute;a ser madre, &ldquo;porque no me puse cond&oacute;n&rdquo;, justific&oacute; y me dio un tierno beso, antes de decir &ldquo;a m&iacute; s&iacute; me gustar&iacute;a ser padre&rdquo;. &ldquo;&iquest;Eso es una declaraci&oacute;n de matrimonio?&rdquo;, pregunt&eacute;. &ldquo;S&iacute;, quiero vivir a tu lado&rdquo; dijo sin mayor dimensi&oacute;n de lo que ignoraba.<\/p>\n<p>Al concluir el beso, empez&aacute;ndome a mover, le dije &ldquo;A ver, ensaya otra vez&rdquo;. Me mont&eacute; en &eacute;l y nos vinimos juntos. &ldquo;&iquest;Lo hice bien?&rdquo;, pregunt&oacute;. Lo apret&eacute; con mi perrito y su cara delat&oacute; el placer que sent&iacute;a. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo lo hace esta vaca, se&ntilde;or semental?&rdquo;, le dije antes de llenarle la boca con una teta, la cual mam&oacute; a la vez que acariciaba desde mi espalda hacia mis nalgas. &ldquo;&iexcl;Divino, estoy en la Gloria!&rdquo;, contest&oacute; cuando desocup&oacute; la boca. &ldquo;Ll&eacute;name otra vez la vagina y te cuento sobre mis posibilidades contigo&rdquo;, le dije melosa. Sin m&aacute;s respuesta que colocarme en cuatro, me penetr&oacute;, se movi&oacute; como cinco minutos, ba&ntilde;ando mi espalda del abundante sudor que le escurr&iacute;a de la cara. Me lo imaginaba tratando de cumplir alguna de sus rutinas de ejercicio para estar en forma, hasta que sent&iacute; dos oleadas de calor en mi interior, seguramente correspondientes a dos potentes chorros de esperma y se dobl&oacute; sobre mi espalda, agarrando firmemente mis tetas y soport&eacute; su peso hasta que se percat&oacute; de que estaba recargando gran parte de su anatom&iacute;a sobre la m&iacute;a y se tir&oacute; en la cama.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Ya puedes contarme?&rdquo; fue lo primero que dijo cuando abri&oacute; los ojos. Ni qu&eacute; decir que se molest&oacute; mucho cuando supo que yo era casada y qui&eacute;n era mi cu&ntilde;ado. &ldquo;Te juro que lo disfrut&eacute; tanto o m&aacute;s que t&uacute;, por favor, si de verdad sientes algo por m&iacute;, no me busques, ni comentes con alguien lo que hicimos esta noche t&uacute; y yo&rdquo;, le dije al terminar de vestirnos y, discretamente, nos volvimos a integrar separadamente a la fiesta. A los pocos minutos, me desped&iacute; de mi cu&ntilde;ado, quien dijo &ldquo;Qu&eacute;date otro poco m&aacute;s, esto se est&aacute; poniendo muy bien&rdquo;. &ldquo;Gracias, ya me divert&iacute; mucho. Adi&oacute;s&rdquo;, contest&eacute; d&aacute;ndole un beso de despedida.<\/p>\n<p>Al entrar a mi casa, vi que Sa&uacute;l estaba leyendo y escuchando m&uacute;sica a bajo volumen.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;C&oacute;mo est&aacute; la fiesta, Nena? &ndash;pregunt&oacute; mir&aacute;ndome de arriba a abajo.<\/p>\n<p>&ndash;En su mero auge, por si quieres ir. Yo ya no aguanto esta ropa tan apretada, ni el humo de los cigarros, qued&eacute; toda olorosa &ndash;expliqu&eacute; tomando mi cabello para olerlo&ndash; &iexcl;P&uacute;chala, que feo huelo!, voy a ba&ntilde;arme &ndash;dije haciendo un moh&iacute;n de asco y me met&iacute; al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>No ol&iacute;a feo, ol&iacute;a a Mauricio y lo disfrutaba oliendo cada prenda que me quitaba. Al salir, Sa&uacute;l me dijo &ldquo;Te ve&iacute;as hermosa con tu disfraz de s&uacute;cubo, has de haber llenado de malos pensamientos a m&aacute;s de un santo. Aunque a m&iacute; me parec&iacute;a de puta, y me vine porque hubiera sido capaz de cogerte all&aacute;&rdquo;. Me tom&oacute; en sus brazos y cargada me llev&oacute; a la cama. S&iacute;, al chuparme la vagina supo que alguien me hizo el amor, &ldquo;S&iacute;, disfraz de puta&rdquo; dijo metiendo su lengua una vez m&aacute;s en mi vagina&hellip; y otra vez me tocaron tres eyaculaciones. Termin&eacute; hecha polvo de tanto polvo. &iexcl;Qu&eacute; hermosos recuerdos!<\/p>\n<p>Para concluir, pondr&eacute; como resumen, algo que escrib&iacute; entonces:<\/p>\n<p>Ella escogi&oacute; un disfraz de diabla; &eacute;l, de minotauro. Coincidieron en la fiesta, &eacute;l la vio como a una vaca roja y ella lo sinti&oacute; como un becerro, por lo que tuvieron que abandonar el lugar. En pocos minutos el calor del infierno era poco para ese momento: &eacute;l quer&iacute;a ascender a la Gloria y ella supo que el becerro hab&iacute;a prosperado en semental.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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