{"id":30283,"date":"2021-07-10T22:00:00","date_gmt":"2021-07-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-10T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-10T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-segunda-etapa-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-segunda-etapa-11\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Segunda etapa (11)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30283\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;&iquest;Quieres conducir? &mdash;le dijo Sergio ense&ntilde;&aacute;ndole las llaves del coche.&nbsp;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tu coche?<\/p>\n<p>&mdash;A no ser que estas llaves sean de otro, s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es que&hellip; nunca lo he conducido. Nada, ll&eacute;valo t&uacute; mejor, a m&iacute; me da un poco de cosa, a ver si lo voy a rozar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;T&uacute; crees? &mdash;Llegando ya a la altura del coche&mdash; &iquest;Qu&eacute; me importa algo que lo roces? Mam&aacute;, donde lo golpees, ya lo hice yo antes. Adem&aacute;s, llevaste el coche de la t&iacute;a, que eso es un barco.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Venga! Tira esas llaves.<\/p>\n<p>Sergio lanz&oacute; las llaves por encima del coche y Mari las caz&oacute; al vuelo, se sinti&oacute; una colegiala a la que su novio mayor de edad le dejaba conducir. Qu&eacute; estupidez, si ella era muchos a&ntilde;os mayor&hellip; &iexcl;Ah! Y adem&aacute;s su madre&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; poco cojo el coche, deber&iacute;a hacerlo m&aacute;s a menudo, al final le voy a coger miedo y se me va a olvidar.<\/p>\n<p>&mdash;Pues menuda paliza te pegaste al venir al pueblo t&uacute; sola.<\/p>\n<p>&mdash;Ya&hellip; &mdash;puso la llave en el contacto y arranc&oacute; a la primera, el peque&ntilde;o coche segu&iacute;a en forma&mdash; Eso es diferente, es una l&iacute;nea recta, aqu&iacute; hay mucho tonto en la carretera.<\/p>\n<p>&mdash;En eso puede que tengas raz&oacute;n, pero venga, vamos. Y no te preocupes de los tontos, ya les digo yo cuatro cosas por la ventana.<\/p>\n<p>Ambos rieron y en tres maniobras Mari sac&oacute; el coche del aparcamiento. Apret&oacute; con fuerza el volante y dio la primera curva, tampoco parec&iacute;a tan dif&iacute;cil conducirlo, con suma rapidez se amold&oacute;.<\/p>\n<p>Fue despacio, aunque cuando se disculp&oacute; con Sergio, &eacute;l le cambi&oacute; la palabra a precavida, siempre ten&iacute;a buenas frases para su madre. Los dos se bajaron del veh&iacute;culo, hab&iacute;a muy pocos aparcamientos y tuvieron que estacionar en uno algo alejado, pero no importaba, a&uacute;n quedaban bastantes minutos para que el filme empezara.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que te guste, porque no s&eacute; si me gustara a m&iacute;&hellip; &mdash;dijo el joven subiendo las escaleras del centro comercial.<\/p>\n<p>&mdash;Seguro que s&iacute;, siempre has tenido buen gusto. Todav&iacute;a recuerdo de peque&ntilde;o cuando eleg&iacute;as las pel&iacute;culas del videoclub, salvo alguna que no parabas de traer, las dem&aacute;s eran buenas.<\/p>\n<p>&mdash;Me encantaba ir al videoclub, ahora digamos que lo tengo en casa, bajo una pel&iacute;cula y fin. Aunque de cierta manera lo echo de menos, sol&iacute;amos ir muchas veces juntos.<\/p>\n<p>&mdash;Era cuando no par&aacute;bamos de hacer cosas juntos, luego creciste y dejaste de ser mi bebe.<\/p>\n<p>Ambos se sonrieron a la par que entraban en la parte principal del centro comercial. Estaba a rebosar, apenas ten&iacute;an que seguir r&iacute;os de gente que iban de un lado a otro. Con calma, sin desesperarse se dirigieron a los cines, que por suerte estaban algo m&aacute;s vac&iacute;os, pero no mucho. Por lo que Mari vio, lo que se llevaba entre las parejas de hoy en d&iacute;a era m&aacute;s ir a cenar que ir a ver una pel&iacute;cula. &ldquo;Bueno, ellos se lo pierden&rdquo;.<\/p>\n<p>Llegaron al puesto de comida y refrescos, justo al lado de la entrada del cine, por supuesto sitio estrat&eacute;gico. Hicieron la larga cola mientras hablaban de los pr&oacute;ximos ex&aacute;menes del joven, hasta que Mari se dio cuenta al mirar alrededor, que solo hab&iacute;a parejas j&oacute;venes.<\/p>\n<p>&mdash;Ser&aacute; la primera vez, que una madre y su hijo vienen a esta hora al cine. &mdash;Sergio la mir&oacute; extra&ntilde;ado sin entender muy bien a lo que se refer&iacute;a&mdash; Lo digo porque aqu&iacute; solo hay parejas.<\/p>\n<p>&mdash;Cierto. Las madres que llevan a sus hijos al cine no suelen tener m&aacute;s de 10 a&ntilde;os. &mdash;Mari sonri&oacute; ante el comentario y Sergio a&ntilde;adi&oacute;&mdash; Esto me recuerda a algo. &iquest;Te acuerdas cuando me fui con la t&iacute;a, que te dije que paramos a dormir en un hotel?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, hijo, qu&eacute; cabezoner&iacute;a. Todo por no esperar a salir el d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, mam&aacute;, ya me lo has dicho m&aacute;s de cien veces&hellip; &mdash;Mari le golpe&oacute; el brazo ri&eacute;ndose&mdash; Pues en ese hotel, pasaba algo similar a esto. La mayor&iacute;a de los que estaban eran parejas, no hab&iacute;a ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a tener que preguntarle a tu t&iacute;a a ver a que hoteles te lleva.<\/p>\n<p>Era un comentario a modo de broma, pero Sergio se dio cuenta en ese momento de algo que no hab&iacute;a pensado todav&iacute;a, &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si su madre se enterase de lo que pas&oacute; con Carmen?<\/p>\n<p>&mdash;Culpa m&iacute;a, exculp&oacute; a la t&iacute;a en su totalidad.<\/p>\n<p>Mari volvi&oacute; a re&iacute;r, la cola estaba acerc&aacute;ndose al final cuando a Sergio se le ocurri&oacute; algo. Era una estupidez, algo que no le encontraba sentido, pero quer&iacute;a contarlo. Quer&iacute;a decirle a su madre que les hab&iacute;an tomado por pareja, solo por observar la reacci&oacute;n de su madre.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes que fue lo m&aacute;s extra&ntilde;o, que nos tomaron como pareja, dos enamorados como los dem&aacute;s del hotel.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso?<\/p>\n<p>El gesto de su rostro fue una mueca que la afe&oacute;. Ten&iacute;a curiosidad, pero mostrando una desconfianza por las palabras que fueran a salir de la boca de su hijo, quiz&aacute; no le gustaban. Muy cerca del puesto de palomitas, Sergio sigui&oacute; hablando.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute;, la ver&iacute;an a ella m&aacute;s joven y que podr&iacute;a estar&hellip; con un hombre florero. &mdash;al joven le dio la sensaci&oacute;n de querer molestar a su madre, pero de forma sana, por lo que prosigui&oacute;&mdash;Es que la t&iacute;a es una mujer muy guapa. Adem&aacute;s se cuida, viste a la moda y claro, puede que piensen que sea mi pareja&hellip; qu&eacute; raro suena&hellip;<\/p>\n<p>Mari sinti&oacute; ciertos celos en su interior, sin saber a qu&eacute; se deb&iacute;an. Podr&iacute;a ser porque su hermana diera la sensaci&oacute;n de aparentar menos edad que ella, porque se ve&iacute;a algo m&aacute;s joven siendo la mayor o porque&hellip; &iquest;Podr&iacute;a tener un chico como Sergio sin llamar la atenci&oacute;n?<\/p>\n<p>El recipiente de cristal donde las palomitas saltaban sin parar la reflejaba. Con su chaqueta de cuero negra, aquellos pantalones vaqueros y el jersey ce&ntilde;ido, estaba preciosa. &ldquo;Mucho m&aacute;s que Carmen&rdquo; pens&oacute; mir&aacute;ndose fijamente por varios segundos con cierta envidia. Sus ojos reluc&iacute;an y echando un vistazo a las chicas m&aacute;s j&oacute;venes que hab&iacute;a all&iacute;, algo en lo m&aacute;s profundo salt&oacute; la barrera de la humildad meditando una realidad, &ldquo;soy m&aacute;s guapa que ellas&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Podr&iacute;a pasar como tu pareja?<\/p>\n<p>Sergio sonri&oacute; maliciosamente, sab&iacute;a que su madre era competitiva, pero ahora comprobaba que el punto que dec&iacute;a su t&iacute;a era cierto. Alz&oacute; los hombros para seguir pic&aacute;ndola y queriendo ver hasta donde era capaz de llegar. El puesto de palomitas se liber&oacute; y les tocaba pedir, anduvieron dos pasos hasta la sonriente joven que les iba a tomar nota. Justo antes de pararse frente a ella, Sergio le dijo a su madre para azuzarla.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres comprobarlo?<\/p>\n<p>A ella no le dio tiempo a responder, solo quedarse con cierta cara de expectaci&oacute;n por ver cu&aacute;l era la ficha que mov&iacute;a su hijo. De pronto algo totalmente improbable y descabellado salt&oacute; en su mente, &ldquo;&iquest;no me ir&aacute; a dar un beso delante de ella?&rdquo;. En un principio no repar&oacute; en el beso en s&iacute;, lo que primero le salt&oacute; a su cabeza era que si Sergio la besaba, lo har&iacute;a delante de toda aquella gente, pero despu&eacute;s medit&oacute;.<\/p>\n<p>Se dio cuenta de que el beso lo hab&iacute;a dejado en segundo plano, &ldquo;&iquest;qu&eacute; me bese Sergio&hellip;?&rdquo;. Lo hab&iacute;a tomado como algo normal, algo que pod&iacute;a pasar en casa en cualquier momento, pero se ocultaba a s&iacute; mismo cu&aacute;l ser&iacute;a la zona. Por un momento se vio en el futuro cercano, casi el presente. Su hijo asalt&aacute;ndola delante del mostrador con un beso ante la atenta mirada de la joven dependienta. Sus suaves labios tocando los suyos y con una mano certera rode&aacute;ndole la cintura revestida con la chaqueta de cuero.<\/p>\n<p>La mente se le ator&oacute; y desech&oacute; cualquier imagen relacionada con besos entre una madre y un hijo. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; me he imaginado eso?&rdquo; pens&oacute; mientras se negaba a afirmar lo evidente&hellip; le hab&iacute;a gustado.<\/p>\n<p>&mdash;Yo quiero una grande de palomitas y que el refresco tambi&eacute;n sea grande. &mdash;mir&oacute; a Mari que estaba con el rostro firme y le pregunt&oacute; con naturalidad&mdash; T&uacute;, mi vida, &iquest;qu&eacute; quieres? &iquest;Una de palomitas peque&ntilde;as?<\/p>\n<p>Mari abri&oacute; los ojos mirando el descaro de su hijo. Sin embargo, &iquest;qu&eacute; descaro? Aquella joven no ten&iacute;a ni idea de quienes eran. Sus palabras hab&iacute;an sonado tan ciertas para la joven Nuria, si es que el nombre que pon&iacute;a en su chaqueta se correspond&iacute;a con la realidad, como para cualquier otra persona de la cola. Sergio hab&iacute;a hablado tan claro que era convincente y la muchacha no hab&iacute;a puesto ni un gesto de extra&ntilde;eza, &iquest;por qu&eacute; no comprobar si pod&iacute;a pasar por su novia? Solamente era un inofensivo juego.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, deja que decida yo. &mdash;lanz&oacute; una mirada c&oacute;mplice a Nuria y le dijo entrecerrando los ojos&mdash; Hombres&hellip; un d&iacute;a les dices que s&iacute; y ya te planean la vida&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Te entiendo perfectamente, querida. &mdash;Nuria se rio levemente manteniendo cierta seriedad en el puesto de trabajo.<\/p>\n<p>&mdash;Nada, cielo, ponme por favor una mediana con un refresco grande.<\/p>\n<p>La joven trajo todo en un tiempo m&aacute;s que r&aacute;pido d&aacute;ndoles la cuenta, en el momento que Mari simul&oacute; que deten&iacute;a la mano de Sergio y dec&iacute;a de la misma.<\/p>\n<p>&mdash;Esta vez me toca pagar a m&iacute;. &mdash;sac&oacute; un billete del monedero y se lo tendi&oacute; a la muchacha. Sergio observaba&mdash; Siempre intenta pagar antes que yo&hellip; &mdash;volvi&oacute; a dirigirse a Nuria buscando de nuevo la complicidad.<\/p>\n<p>&mdash;El m&iacute;o al rev&eacute;s, no saca la cartera ni aunque le amenacen.<\/p>\n<p>Las dos mujeres volvieron a re&iacute;r, mientras Sergio segu&iacute;a observando at&oacute;nito la escena por el comportamiento de su progenitora.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, guapa, muchas gracias.<\/p>\n<p>&mdash;De nada, pareja. Disfrutar de la pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>Los dos se alejaron sonriendo y cuando el se&ntilde;or de la entrada les cort&oacute; el ticket se&ntilde;al&aacute;ndoles por donde se llegaba a su sala, Mari mir&oacute; a su joven acompa&ntilde;ante y le dijo por lo bajo.<\/p>\n<p>&mdash;Al parecer&hellip; yo tambi&eacute;n podr&iacute;a tener un novio joven.<\/p>\n<p>Mari alz&oacute; la barbilla sinti&eacute;ndose orgullosa, quiz&aacute; con un poco de exageraci&oacute;n para que su hijo se riera. Sin embargo, le hab&iacute;a gustado que confundieran a Sergio con su joven pareja, era una muestra m&aacute;s de que todav&iacute;a segu&iacute;a siendo bella, se lo ten&iacute;a que creer. Para los dem&aacute;s siempre hab&iacute;a sido guapa, decidida, inteligente&hellip; &iquest;Por qu&eacute; para ella no? Deb&iacute;a desterrar esa negatividad.<\/p>\n<p>****<\/p>\n<p>Se adentraron en la sala, amplia e iluminada &uacute;nicamente por las luces de las escaleras que sub&iacute;an hacia las butacas. La oscuridad no era total, pero apenas se pod&iacute;an apreciar los n&uacute;meros de cada asiento. La pantalla se encendi&oacute; y les proporcion&oacute; algo de visibilidad para encontrar su lugar sin recurrir al m&oacute;vil.<\/p>\n<p>Sus asientos estaban en el ala derecha, alejados de la muchedumbre que se concentraba en la mitad central. Como le gustaba a Marta, Sergio adquiri&oacute; una silla justo al lado de las escaleras y la otra a su izquierda la que sol&iacute;a ser para &eacute;l. Se acomodaron primero y despu&eacute;s dejaron la ropa que les sobraba en el asiento m&aacute;s pr&oacute;ximo que quedaba libre.<\/p>\n<p>Los tr&aacute;ileres comenzaron e impacientemente Sergio comenz&oacute; a devorar las palomitas que su &ldquo;pareja&rdquo;, al menos esa noche, le hab&iacute;a comprado. Para cuando la pel&iacute;cula comenz&oacute;, el joven ya se hab&iacute;a comido un cuarto del enorme bote.<\/p>\n<p>La pel&iacute;cula transcurri&oacute; de lo m&aacute;s normal, ambos disfrutaron, incluso Sergio vio que era mejor de lo que hab&iacute;a supuesto. Mari en cambio, con estar en el cine ya era feliz, aunque s&iacute;, tambi&eacute;n le estaba gustando.<\/p>\n<p>El final se acercaba y esta comenz&oacute; a tomar tintes de tensi&oacute;n. La mujer se sumergi&oacute; en la trama, que para ser de acci&oacute;n estaba bastante lograda, y se inclinaba hacia la pantalla con mucho inter&eacute;s.<\/p>\n<p>Sergio por otro lado ya era asiduo de este tipo de pel&iacute;culas y no prestaba su total atenci&oacute;n, sino que desde hac&iacute;a unos cuantos minutos le interesaba otra cosa. Se hab&iacute;a terminado las palomitas para la mitad de la pel&iacute;cula, en &eacute;l era habitual, siempre se las com&iacute;a sin control. Pero aun as&iacute;, todav&iacute;a quer&iacute;a m&aacute;s y le pidi&oacute; a su madre.<\/p>\n<p>Por supuesto Mari no le neg&oacute; y puso entre ellos su bote de palomitas, para que ambos las disfrutasen. Sin embargo, la primera vez que fue a coger, se detuvo en una mil&eacute;sima reparando en cierta zona de su madre. Con la oscuridad casi completa y con su progenitora fijando toda la atenci&oacute;n a la gran pantalla, la mujer cog&iacute;a palomitas sin mirar y algunas se les resbalaban de los dedos. Sergio vio una en concreto, como se deslizaba con paciencia por la parte alta de su pecho para despu&eacute;s rodar por el jersey. Algo que podr&iacute;a ser lo m&aacute;s normal del mundo y que Sergio, por supuesto no se qued&oacute; mirando.<\/p>\n<p>Lo inusual fue que cada vez que se limpiaba las peque&ntilde;as migas que dejaban las palomitas, el jersey no se mov&iacute;a, pero la camiseta interior que llevaba s&iacute; que lo hac&iacute;a. A cada golpe de su mano para quitarse los peque&ntilde;os trocitos que le molestaban, se mov&iacute;a ligeramente hasta el momento que Sergio la mir&oacute;.<\/p>\n<p>Cierta parte del escote era visible y desde su posici&oacute;n el seno derecho se pod&iacute;a contemplar con su forma curva. Por un instante, para el joven la pel&iacute;cula se termin&oacute;, la poca luz que hab&iacute;a en el lugar enfocaba a ese lugar exacto y sus ojos centelleaban de placer.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a visto pechos, unos m&aacute;s grandes, otros m&aacute;s peque&ntilde;os, pechos perfectos como los de Carmen y pechos bonitos aunque no tan grandes como los de Marta. Incluso esa misma madrugada hab&iacute;a sentido en sus propias manos los de Alicia, &iquest;Por qu&eacute; se maravillaba ante los de Mari? Ni lo entend&iacute;a, ni pod&iacute;a dejar de mirar.<\/p>\n<p>Cada vez que met&iacute;a la mano en el bote de palomitas, lanzaba una mirada fugaz para poder observarlos. Por un lado se sent&iacute;a sucio, no le parec&iacute;a lo correcto hac&eacute;rselo a su madre, pero otra parte y la que ganaba por mayor&iacute;a, le dec&iacute;a que siguiera mirando.<\/p>\n<p>Las palomitas se terminaron y la excusa para deleitarse con su preciada vista se acab&oacute;. El bote de palomitas que yac&iacute;a en el suelo entre las piernas de su madre parec&iacute;a ahora tan lejano, una reliquia de un museo acordonada para no tocarla. Con el final a la vuelta de la esquina, Sergio se centr&oacute; en la pel&iacute;cula, olvid&aacute;ndose o tratando de hacerlo&hellip; de su madre.<\/p>\n<p>Sin embargo la tensi&oacute;n aument&oacute;. Mari se encorv&oacute; hacia delante y de pronto, mientras una persecuci&oacute;n de autos ocupaba la pantalla con cierto suspense, la mujer por puro instinto, como lo har&iacute;a con su marido, busc&oacute; su mano hasta encontrarla. Sergio la mir&oacute;, su madre le aferraba con fuerza buscando entrelazar los dedos de su hijo, este r&aacute;pido lo permiti&oacute;. Mari no le miraba, pero Sergio s&iacute; lo hac&iacute;a, la mano le apretaba sin querer soltarse jam&aacute;s.<\/p>\n<p>La mujer se volvi&oacute; a recostar en la butaca cuando la persecuci&oacute;n acab&oacute;. Con comodidad movi&oacute; su trasero en el asiento, pero&hellip; la mano segu&iacute;a aferrada a Sergio. El joven no quer&iacute;a soltarla, ni se le pasaba por la cabeza, todo ese rato juntos hab&iacute;a sido maravilloso, de risas y buen humor, muy alejado de lo mal que se sent&iacute;a a la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&iquest;Marta y Alicia? Mientras estaba junto a Mari solo eran un mero recuerdo del pasado, una an&eacute;cdota medio olvidada a la que no le daba la menor importancia. Con el valor que pudo reunir, movi&oacute; el dedo gordo de su mano y con suma delicadeza, se atrevi&oacute; a&hellip; &iexcl;Acariciar el me&ntilde;ique de Mari!<\/p>\n<p>Sigui&oacute; haci&eacute;ndolo por un minuto m&aacute;s o menos, el coraz&oacute;n le palpitaba con fuerza, no entend&iacute;a cu&aacute;l era el prop&oacute;sito, solo que lo quer&iacute;a hacer. Las manos le sudaban, suerte que la palma apenas rozaba los dedos de la mujer, sin embargo su mano izquierda, parec&iacute;a que estaba debajo de un grifo.<\/p>\n<p>Sergio no prestaba atenci&oacute;n a la pel&iacute;cula, solo a los finos dedos de su madre que finalizaban en unas u&ntilde;as de color rojo, &ldquo;&iquest;Se est&aacute; comenzando a cuidar?&rdquo; pens&oacute;. De pronto, algo sucedi&oacute;, algo que si no estuviera en total tensi&oacute;n, le hubiera hecho saltar del asiento, la mano de Mari le correspondi&oacute; y&hellip; comenz&oacute; a acariciarle.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a sido un movimiento casual o un espasmo, eran caricias, unas caricias maravillosas. La respiraci&oacute;n se le agit&oacute; y se le aceler&oacute; el coraz&oacute;n. Una pregunta siempre le rondaba la cabeza y la sol&iacute;a dar esquinazo desde el verano, pero despu&eacute;s de un d&iacute;a tan malo, se dio en lujo de pensarla, &ldquo;&iquest;me gusta, mam&aacute;?&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio, &mdash;el joven sali&oacute; de sus pensamientos algo sobresaltado. Gir&oacute; su rostro para ver a su madre que ahora ten&iacute;a ambas manos sobre la suya&mdash; perd&oacute;n&hellip; pensaba que estabas menos atento. Solo te quer&iacute;a decir, gracias por invitarme al cine.<\/p>\n<p>Los ojos de su madre le miraban fijamente, ese azul tan intenso que se ve&iacute;a a la perfecci&oacute;n en la oscuridad de la sala. Se mantuvo en silencio contempl&aacute;ndola, su coleta estaba bien hecha, se hab&iacute;a puesto ropa a la moda e incluso se maquill&oacute; ligeramente. Su madre no necesitaba eso para estar bella, Sergio lo sab&iacute;a bien, lo que necesitaba era felicidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, todo aquello ayudaba a mejorar la apariencia y sobre todo una parte que hipnotiz&oacute; al joven. Su cuerpo estaba girado y ambos brazos se apretaron contra sus senos, era inevitable que estuviera as&iacute; y de haberse fijado en como ten&iacute;a la camiseta interior no lo habr&iacute;a hecho. Un pecho se choc&oacute; contra el otro, dando la sensaci&oacute;n de aumento de tama&ntilde;o, aunque no era real, nadie le iba a quitar ese pensamiento al muchacho.<\/p>\n<p>Estaban all&iacute;, delante de sus ojos, unos pechos tan perfectos como los de su t&iacute;a que suplicaban su atenci&oacute;n. Cerr&oacute; los ojos en el instante que se dio cuenta de lo inapropiado de la situaci&oacute;n, estaban tan cerca y para colmo&hellip; su madre estaba mir&aacute;ndole.<\/p>\n<p>Sonri&oacute; de forma casual, m&aacute;s mostrando una mueca de nerviosismo que la propia sonrisa. Mari que apenas pod&iacute;a vislumbrar el rostro de su hijo, no le dio importancia pensando que podr&iacute;a haber sido un efecto &oacute;ptico, salvo que no lo era. Lo &uacute;nico que hab&iacute;a pasado y que la mujer observ&oacute; malamente en la oscuridad del cine, fue que su hijo se alter&oacute; al ver un escote que mostraba tanto.<\/p>\n<p>&mdash;Todo es poco para ti.<\/p>\n<p>La frase les sorprendi&oacute; a ambos, incluso Mari ech&oacute; para atr&aacute;s la cabeza y sonri&oacute; perpleja por tal afirmaci&oacute;n. Lade&oacute; la cabeza haciendo caer la coleta sobre el hombro y con media mueca de felicidad y otra media de incredulidad le contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; rom&aacute;ntico, Sergio.<\/p>\n<p>Ambos sacaron una ligera sonrisa y volvieron la vista a la pantalla, donde la trama se hab&iacute;a resuelto y el protagonista sal&iacute;a victorioso. En las butacas, Sergio no hab&iacute;a salido victorioso, sino que segu&iacute;a sudando y una leve erecci&oacute;n comenzaba a hacerse hueco en su ropa interior&hellip; y no ten&iacute;a intenci&oacute;n de bajar. Sobre todo por un motivo en especial, la mano de Mari le segu&iacute;a acariciando.<\/p>\n<p>La mujer fue la primera que se levant&oacute; al terminar la pel&iacute;cula. Sergio mientras ella se colocaba bien la ropa, se estuvo mirando un rato m&aacute;s la mano, todav&iacute;a pod&iacute;a notar el suave tacto de la caricia.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; bien estuvo! &iquest;No crees? &mdash;salt&oacute; su madre cuando ambos comenzaron a bajar las escaleras.<\/p>\n<p>&mdash;Te dir&eacute; que no ten&iacute;a ninguna esperanza, pero s&iacute;, me ha sorprendido.<\/p>\n<p>&mdash;Pues la has elegido de maravilla, has acertado de pleno. Cuando este para descargarla, a ver si me la puedes bajar y as&iacute; la vuelvo a ver.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que quieras, mam&aacute;.<\/p>\n<p>Salieron por la puerta trasera con las dem&aacute;s personas y Mari no dejaba de hablar de la pel&iacute;cula. Comentaba casi todas las escenas y como los giros de guion del final le hab&iacute;an encantado. El joven no pod&iacute;a dejar de mirarla, la ve&iacute;a feliz, radiante, con una sonrisa perpetua, cuando su madre estaba as&iacute;, era perfecta.<\/p>\n<p>En un momento, sin dejar de hablar sobre el protagonista y sin dar ni siquiera una pausa a su alegato, de forma instintiva, Mari agarr&oacute; de nuevo la mano de su hijo que caminaba a su lado. La conversaci&oacute;n continu&oacute; por el mismo derrotero, pero a Sergio ya poco le importaba la pel&iacute;cula, lo que le estaba encantando era que de nuevo, los dos se acariciaban.<\/p>\n<p>Sinti&oacute; algo extra&ntilde;o, un sentimiento m&aacute;gico o as&iacute; es como lo calific&oacute; su cabeza. Parec&iacute;an dos realidades diferentes, en una Mari se explayaba en las explicaciones mientras gesticulaba con su mano izquierda. Sergio la escuchaba sin parar e incluso sonre&iacute;a a sus acertados comentarios. Sin embargo, sus manos entrelazadas hablaban otro idioma. Sent&iacute;a que aquello no eran unas caricias normales, sino algo m&aacute;s, algo que sinti&oacute; por primera vez en casa de su t&iacute;a Carmen.<\/p>\n<p>El cosquilleo que le acompa&ntilde;&oacute; hasta el coche no ces&oacute; y en el momento que se tuvieron que separar, se sinti&oacute; desdichado, hubiera seguido pegado a ella por toda la eternidad. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; esos pensamientos? &iexcl;Sergio, te gusta tu madre, joder!&rdquo; le grit&oacute; su raciocin&oacute; mientras &eacute;l lo negaba a capa y espada.<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;rtame si te aburro, Sergio &mdash;le coment&oacute; la mujer mientras se colocaba el cintur&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, si me gusta escucharte, habla cuanto quieras.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jope! Hoy est&aacute;s un poco adulador. &mdash;rio buscando que su hijo hiciera lo mismo, pero no lo hizo, solo manten&iacute;a una dulce sonrisa llena de ternura.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegro mucho de verte as&iacute; y de que lo hayas pasado bien.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, me ha encantado no te puedo mentir, hac&iacute;a much&iacute;simo que no ven&iacute;a al cine. &mdash;Mari comenz&oacute; a mirar a la carretera buscando en su pasado, mientras Sergio encend&iacute;a el motor.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;, te lo digo en serio. Cuando vinimos del pueblo te promet&iacute; que intentar&iacute;a que estuvieras m&aacute;s feliz, espero seguir cumpli&eacute;ndolo.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, no tienes que prometer nada, yo ya soy feliz&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;De verdad, Mari, &mdash;Sergio la cort&oacute; sin querer escuchar excusas&mdash; tratar&eacute; de hacerlo. Los d&iacute;as que pap&aacute; no pueda y si no te apetece ir a un sitio sola, te acompa&ntilde;ar&eacute;. No tienes m&aacute;s que ped&iacute;rmelo.<\/p>\n<p>&mdash;Hijo, que no de verdad. Tranquilo que no hace&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;A ver &mdash;el coche tomaba el rumbo de vuelta a casa&mdash; &iquest;hay algo que te gustar&iacute;a hacer? &iquest;Qu&eacute; hayas visto&hellip; no s&eacute;&hellip; otra pel&iacute;cula que te haya llamado la atenci&oacute;n? O &iquest;un restaurante que quieras visitar&hellip;?<\/p>\n<p>Mari vio como las palabras de su hijo eran sinceras. No se sorprend&iacute;a de escucharlo, conoc&iacute;a bien a Sergio, bueno, le llevaba conociendo bien desde agosto. Pero no era la veracidad de sus palabras, sino como las entonaba, una seguridad, un poder&iacute;o&hellip; daba la sensaci&oacute;n de que incluso la voz le hab&iacute;a cambiado. Sin dejar que terminara le cort&oacute;, porque un hormigueo comenzaba a recorrer su nuca.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>Su respuesta fue en un tono m&aacute;s elevado de lo habitual, sent&iacute;a que daba la respuesta correcta en el segundo final de un programa y como en la pel&iacute;cula, si no lo dec&iacute;a, todo acabar&iacute;a en tragedia.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Quiero ver una cosa &mdash;repiti&oacute; mientras Sergio se volteaba cada poco a mirarla&mdash;. Me gustar&iacute;a ir a ver la funci&oacute;n de teatro del rey le&oacute;n, &iquest;sabes de cu&aacute;l te hablo?<\/p>\n<p>&mdash;La que anuncian en la tele y que es en Madrid, &iquest;no? &mdash;Mari asinti&oacute; con la cabeza&mdash; Si pap&aacute; no quiere, voy contigo.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Que no quiera, por favor!&rdquo; salt&oacute; una voz oculta en lo m&aacute;s profundo de su alma. Se atus&oacute; el cabello porque los dedos le temblaban. El pensamiento la hab&iacute;a atorado del todo, se sent&iacute;a inc&oacute;moda en todas las posiciones y el coche se cerraba en torno a ella asfixi&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&mdash;Este mes de enero tengo los ex&aacute;menes, pero seg&uacute;n los termine, miramos para ir, &iquest;te parece?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;respondi&oacute; m&aacute;s segura que en toda su vida.<\/p>\n<p>La carretera se aclaraba al llegar a la zona residencial. El fr&iacute;o del exterior contrastaba con el del interior y los espejos se comenzaban a empa&ntilde;ar. Sergio abri&oacute; las ventanas, pero el clima nocturno era helador, no era necesario jurar que estaban en invierno.<\/p>\n<p>El muchacho por fin aparc&oacute; cerca de casa, por un lado una maravillosa noticia para Mari, que realmente se sent&iacute;a enclaustrada dentro del veh&iacute;culo. Sin embargo, tambi&eacute;n le embargaba una sensaci&oacute;n de comodidad de la cual no se quer&iacute;a desprender, como si quisiera embarcarse en el viaje a Madrid con su hijo ya mismo.<\/p>\n<p>Eran sentimientos contradictorios que se evaporaron cuando el joven abri&oacute; la puerta. Mari hizo lo mismo para no parecer extra&ntilde;ada, saliendo al exterior donde una r&aacute;faga de aire g&eacute;lido le aclar&oacute; la mente, lo m&aacute;s importante era llegar a casa, &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; fr&iacute;o!&rdquo;.<\/p>\n<p>Cruz&oacute; los brazos para retener el mayor calor posible dentro de su cuerpo. Pero no le iba a ser muy necesario, Sergio que ya hab&iacute;a llegado donde ella, d&aacute;ndose cuenta de la situaci&oacute;n, despeg&oacute; su brazo del cuerpo y la rode&oacute; para atraerla hacia &eacute;l. No lo hizo por ning&uacute;n motivo en especial, era mera costumbre, la rutina de hacerlo siempre con Marta. Siempre que sal&iacute;an del coche la abrazaba, sobre todo cuando hac&iacute;a ese tipo de tiempo.<\/p>\n<p>No obstante no era su novia la que sujetaba con fuerza contra el lado derecho de su cuerpo, sino su madre. La mujer con una cara sin gesticular de la sorpresa, notaba como el calor la inundaba por todos lados. Lo &uacute;nico que desconoc&iacute;a, era de d&oacute;nde proven&iacute;a ese calor.<\/p>\n<p>&mdash;Pues lo de Madrid, mam&aacute;, d&eacute;jamelo a m&iacute;. Lo &uacute;nico tendr&eacute; que mirar un hotel, que ir y venir en el mismo d&iacute;a ser&iacute;a una paliza.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;volvi&oacute; a decir con ganas Mari sin mirarle a la cara, le daba verg&uuml;enza. Despu&eacute;s sonando demasiado ansiosa a&ntilde;adi&oacute;&mdash; Aunque si prefieres ir y volver no estar&iacute;a mal. &mdash;de la posibilidad de que Dani la acompa&ntilde;ase, ya se hab&iacute;an olvidado.<\/p>\n<p>&mdash;No hay problema, mejor dormir y salir al d&iacute;a siguiente. Ya hice eso de salir a lo loco con la t&iacute;a y mira, acabamos en un hotel durmiendo. &mdash;a Sergio se le pas&oacute; por la cabeza, que de haber sabido lo que sent&iacute;an podr&iacute;an haber aprovechado la cama aquel d&iacute;a. Rio por dentro relami&eacute;ndose del placer que Carmen le provocaba y sigui&oacute;&mdash; Eso s&iacute;, me encargo de que nos den dos camas, no te preocupes. Con Carmen solo quedaban de matrimonio, aunque eran enormes, mam&aacute;, no te haces a la idea.<\/p>\n<p>Mari alz&oacute; la mirada hacia su hijo, le ve&iacute;a sonre&iacute;r, una sonrisa perfecta, maravillosa. En el interior de su cuerpo ese calor se aviv&oacute;, sin entender que era lo que lo hac&iacute;a prenderse de esa manera. Los dedos de Sergio en su cintura le quemaban, pero de una forma de lo m&aacute;s gratificante, deseaba que aprestase m&aacute;s fuerte&hellip; mucho m&aacute;s. Su verg&uuml;enza la hizo seguir con los brazos cruzados, deseando &uacute;nicamente en su mente, mostrarle un poco de afecto a su primog&eacute;nito y al menos rodearle la cintura como &eacute;l hac&iacute;a.<\/p>\n<p>El portal estaba cerca, una entrada que daba lugar a otro mundo, a una cosa donde no era tan feliz como lo era en el coche de Sergio. Le resultaba curioso, una situaci&oacute;n tan peculiar&hellip; ten&iacute;a la felicidad en casa, a una puerta de distancia y no pod&iacute;a disfrutar de ella como quisiera, sin embargo en la calle, en el cine o en casa de su hermana&hellip; s&iacute;. Mari sonri&oacute; ante semejante estupidez, porque s&iacute;, su forma de actuar&hellip; le resultaba est&uacute;pida.<\/p>\n<p>&mdash;Me da igual &mdash;sali&oacute; de los labios de la mujer formando una nube de vaho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo? &iquest;Qu&eacute; dices? &mdash;Sergio se hab&iacute;a perdido con la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Me da igual como sea la cama que nos vayan a dar.<\/p>\n<p>Sus ojos se miraron y ambos lo sintieron, una extra&ntilde;a conexi&oacute;n que les hizo sonrojarse al momento. Una respuesta sin ning&uacute;n doble sentido, a su madre le daba igual como fuera la cama, &iquest;Por qu&eacute;&hellip; la usar&iacute;an para dormir? En ambas mentes surgi&oacute; el mismo pensamiento. Una peque&ntilde;a posibilidad germin&oacute; en sus cerebros golpeados por el fr&iacute;o, una posibilidad tan absurda, tan retorcida que no se permit&iacute;an pronunciarlo en alto. &iquest;Y si usaban la cama para algo m&aacute;s?<\/p>\n<p>El tintineo de las llaves del joven les trajo a la realidad, al mundo helador donde viv&iacute;an y donde esos pensamientos volv&iacute;an a esconderse en un profundo abismo dentro de sus almas. Subieron las escaleras en completo silencio con un semblante congelado digno de alguien que se dedica profesionalmente al p&oacute;ker. La casa estaba a oscuras, Laura ya estaba dormida y Dani segu&iacute;a trabajando, los dos estaban &ldquo;solos&rdquo; dentro de las cuatro paredes.<\/p>\n<p>Ninguno de los dos encendi&oacute; la luz, recorrieron los metros del pasillo en casi completa oscuridad. La luminosidad tan escasa que envolv&iacute;a la casa, era la proporcionada por las farolas de la calle, nada m&aacute;s. Mari sigui&oacute; la sombra de la silueta del joven, una masa negra algo m&aacute;s alta que ella que le hac&iacute;a de gu&iacute;a, de protector.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya &mdash;la garganta a Mari le carraspe&oacute;, estaba demasiado tensa&mdash; hac&iacute;a mucho que no ven&iacute;a a estas horas a casa.<\/p>\n<p>&mdash;Que no se convierta en costumbre.<\/p>\n<p>El reproche de Sergio a modo de broma la hizo re&iacute;rse, de manera falsa. No ten&iacute;a ganas de re&iacute;r, ten&iacute;a ganas de gritar, de quitarse la indescriptible tensi&oacute;n que la ahoga sin parar. El joven se detuvo, estaban ya en la puerta de Mari y ella se lament&oacute; de que el pasillo no tuviera unos metros m&aacute;s, o mejor unos kil&oacute;metros.<\/p>\n<p>&mdash;Aunque en el pueblo llegaste mucho m&aacute;s tarde &mdash;a&ntilde;adi&oacute; Sergio en una parcial oscuridad.<\/p>\n<p>La figura del joven le impon&iacute;a, parec&iacute;a enorme enfrente de ella, si era su hijo&hellip; &iquest;Por qu&eacute; ese sentimiento? No lo comprend&iacute;a. Pero lo que si le hizo recordar la voz del muchacho, fue el pueblo y la casa de su hermana. Aquella vez que lleg&oacute; tan borracha y su hijo&hellip; Sergio&hellip; la llev&oacute; a la cama vi&eacute;ndola en ropa interior. Adem&aacute;s no con una lencer&iacute;a de mercadillo, no, si no con una preciosa que le realzaba lo que la gen&eacute;tica le hab&iacute;a otorgado.<\/p>\n<p>El calor la invadi&oacute;, pudo respirar hondo al abrigo de la oscuridad sin que su hijo se diera cuenta, ten&iacute;a un poderoso aliado, pero tambi&eacute;n su enemigo, la poca luz la estaba volviendo loca.<\/p>\n<p>&mdash;Yo&hellip; me voy a cama. &mdash;no quer&iacute;a conversar, quer&iacute;a ir a dormir, quer&iacute;a romper esa intimidad cuanto antes.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, que descanses.<\/p>\n<p>Mari mir&oacute; hacia atr&aacute;s ya dentro de la habitaci&oacute;n. Similar a lo que debes ver al morir, la pel&iacute;cula de tu vida, la mujer vio la de aquella tarde. Lo ilusionada que hab&iacute;a estado al saber que ir&iacute;a, lo a gusto que se sinti&oacute;, todas las risas y la felicidad extrema. Sin embargo ese calor, ese dichoso calor, que seguramente se inici&oacute; al dar la mano a su hijo.<\/p>\n<p>El tacto de la mano a&uacute;n pod&iacute;a sentirlo en la piel, era tan suave, tan c&oacute;modo &ldquo;ojal&aacute; me tocara con sus manos&rdquo; pens&oacute; s&uacute;bitamente sin saber muy bien lo que hac&iacute;a. El labio inferior le comenz&oacute; a temblar, se apret&oacute; con fuerza el vientre notando que un al&iacute;en le iba a salir del interior. Abri&oacute; los preciosos ojos que hab&iacute;a heredado tanto como pudo, para que si era posible, su hijo los pudiera contemplar. Despu&eacute;s con toda la fuerza de voluntad que dispon&iacute;a solt&oacute; el aire caliente que ten&iacute;a en sus pulmones, similar a la chimenea en un tren y entonces dijo algo impensable.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio, te amo.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; la puerta sin dar oportunidad a r&eacute;plica, no quer&iacute;a escuchar la respuesta, ya sab&iacute;a que su hijo tambi&eacute;n la amaba, sin embargo &iquest;hasta qu&eacute; punto?<\/p>\n<p>Anduvo a pasos r&aacute;pidos hasta el tocador, all&iacute; pos&oacute; sus manos para apoyarse e hiperventilar como si le estuviera dando un ataque de p&aacute;nico, pero&hellip; &iquest;No era eso? Quiz&aacute; fuera peor. Se quit&oacute; la chaqueta y viendo que no le serv&iacute;a de nada, tir&oacute; toda su ropa a una esquina. Desnuda estaba mejor, hacia un poco de fr&iacute;o, no obstante no lo sent&iacute;a, era un horno que manaba su propio calor.<\/p>\n<p>Aquellas telas la aprisionaban, la estaban asfixiando como antes lo hab&iacute;a hecho el coche, pero ahora tirada en la cama, por encima del edred&oacute;n estaba bien, algo m&aacute;s liberada. Sin embargo, no era suficiente, sent&iacute;a que algo la estaba haciendo presi&oacute;n en el vientre. Se negaba a asumir la verdad, pero cuando su respiraci&oacute;n se volvi&oacute; a agitar de forma fren&eacute;tica, no lo pudo ocultar m&aacute;s.<\/p>\n<p>All&iacute; mismo, se dio la vuelta topando su rostro contra la cama. Solt&oacute; su sujetador lanz&aacute;ndolo a alg&uacute;n lado donde ya lo encontrar&iacute;a a la ma&ntilde;ana siguiente. Pas&oacute; ambas manos por sus pechos desnudos, sus pezones erectos daban pistas de c&oacute;mo se sent&iacute;a su cuerpo por dentro. Una de sus manos se mov&iacute;a inquieta, en direcci&oacute;n a un rinc&oacute;n del cual nadie hab&iacute;a sabido nada en varios meses.<\/p>\n<p>Atraves&oacute; con los dedos la &uacute;ltima porci&oacute;n de tela que tapaba su cuerpo y en un momento de locura, toc&oacute; lo que su entrepierna escond&iacute;a. Abri&oacute; la boca, los ojos y cada poro de su piel. Sinti&oacute; el para&iacute;so al apretar sus labios vaginales entre sus dedos, estaba ardiendo, tanto que no recordaba una situaci&oacute;n as&iacute; en su vida.<\/p>\n<p>Se dej&oacute; llevar por una lujuria que controlaba su cuerpo y en un abrir y cerrar de ojos, su cadera comenz&oacute; a moverse fren&eacute;tica contra la cama. Mordi&oacute; la almohada hasta desgarrarla, con el objetivo de que nadie se enterase de lo que hab&iacute;a pasado all&iacute;, por lo menos lo consigui&oacute;. Su mano qued&oacute; quieta mientras notaba como esa presi&oacute;n en su vientre desaparec&iacute;a y la sensaci&oacute;n acuosa en su mano aumentaba.<\/p>\n<p>El placer fue instant&aacute;neo, duradero y perfecto. No pudo medir el tiempo que qued&oacute; tirada en la cama gozando de aquella breve masturbaci&oacute;n que hab&iacute;a proporcionado la mayor de las felicidades. Quiz&aacute; se hab&iacute;a llegado a dormir, pero le daba igual, solo pens&oacute; que lo mejor ser&iacute;a meterse por el edred&oacute;n para no helarse durante aquella noche.<\/p>\n<p>Mir&oacute; al techo donde nada hab&iacute;a, solo su felicidad y un rostro al que no se le borraba la sonrisa. Rememor&oacute; toda la tarde, culminado con aquella guinda que no pod&iacute;a haber sido mejor. Hab&iacute;a sido una noche, que no olvidar&iacute;a jam&aacute;s y todo&hellip; TODO, gracias a Sergio, su querido hijo.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 &mdash;&iquest;Quieres conducir? &mdash;le dijo Sergio ense&ntilde;&aacute;ndole las llaves del coche.&nbsp; &mdash;&iquest;Tu coche? &mdash;A no ser que estas llaves sean de otro, s&iacute;. &mdash;Es que&hellip; nunca lo he conducido. Nada, ll&eacute;valo t&uacute; mejor, a m&iacute; me da un poco de cosa, a ver si lo voy a rozar. &mdash;&iquest;T&uacute; crees? &mdash;Llegando ya a la altura [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30283","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30283","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30283"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30283\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30283"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30283"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}