{"id":30343,"date":"2021-07-13T22:00:00","date_gmt":"2021-07-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-13T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-13T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-tercera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-tercera-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Vig\u00e9sima tercera parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30343\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 28<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Y aj&aacute; nene&hellip; &iquest;Ya te marchas? Me tienes tan abandonada. No me llamas y si me cruzo contigo, te haces el desentendido&hellip; &iexcl;Ya ni me miras como sol&iacute;as hacerlo! &iquest;Nada que me perdonas &laquo;rolito gru&ntilde;&oacute;n&raquo;? &mdash;Y aunque Paola no se diera cuenta, yo si la observaba, &ndash;a hurtadillas&ndash; y la admiraba. Imposible no notar su presencia, cuatro escritorios m&aacute;s all&aacute;. La ve&iacute;a llamar, revisar apuntes y como no, levantar su mirada hacia su derecha, busc&aacute;ndome atrapar con el intenso verde de sus ojos esmeraldas.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no es verdad, ni lo uno ni lo otro. &mdash;Le respond&iacute; tomando mis portafolios, el tel&eacute;fono y las llaves de mi auto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aguanta! Aguanta la burra cachaco precioso. &iquest;C&oacute;mo as&iacute; que ni lo uno ni lo otro? Desembucha bien que hoy amanec&iacute; con la chispa retrasada. &mdash;Tom&aacute;ndome de la mano, me pregunt&oacute; curiosa.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te dije alguna vez Pao&hellip; &iexcl;Observa bien y no solo mires! Los peque&ntilde;os detalles dicen m&aacute;s que&hellip; &iexcl;Si te portas bien alg&uacute;n d&iacute;a te perdonar&eacute;! Mientras tanto ten, t&oacute;malo como una ofrenda de paz. &mdash;Y en su mano deposit&eacute; dos bombones de cacao con avellanas, de esos finos que vienen envueltos en papel dorado. Y d&aacute;ndole un beso en su mejilla izquierda, la dej&eacute; all&iacute; al lado de mi escritorio, con la boca abierta y un brillo intenso en su mirada.<\/p>\n<p>Dej&eacute; mi Mazda en un parking cubierto al costado de una peque&ntilde;a cl&iacute;nica y camin&eacute; hasta llegar a la pr&oacute;xima esquina, punto de encuentro de dos calles en diagonal. La aplicaci&oacute;n me indicaba el lugar exacto, una v&iacute;a de un solo sentido cuyo nombre hac&iacute;a honor a un cardenal. Autos detenidos en sesgada secuencia a izquierda y derecha, solitarios ellos, aplacados esperando por sus propietarios. Un edificio con fachada de ladrillo de unos cinco pisos, locales varios en el primer nivel, algunos cerrados con sus rejas recias pintadas con diversos grafitis y una puerta met&aacute;lica, de negro mate sin letrero alguno, justo al lado de una tintorer&iacute;a y una plazoleta con parasoles blancos y sillas de madera de una cafeter&iacute;a cercana, correspond&iacute;a claramente a la direcci&oacute;n indicada por el amigo de Almudena. Tan solo golpee el port&oacute;n con mis nudillos y unos segundos despu&eacute;s, por una mirilla me pregunt&oacute; una voz grave de hombre, a que se deb&iacute;a mi presencia all&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, vengo buscando al se&ntilde;or Schneider&hellip; &iexcl;Thomas Schneider! Tengo una cita programada con &eacute;l. &mdash;Y tan solo al mencionar su nombre, la puerta chirri&oacute; y se abri&oacute; ante m&iacute;. Al comienzo di solo dos pasos lentos y me detuve, acostumbr&aacute;ndome a la escasa iluminaci&oacute;n del interior espacio.<\/p>\n<p>Un hombre de color, bastante alto y fornido, me recibi&oacute;. Su cabello rapado por los laterales y una breve hilera de cabellos ensortijados desde la frente hasta la nuca. Cabeza cuadrada y corto cuello, macizo, tanto que parecieran tener la misma amplitud. Ojos saltones y amarillentos, de mirada insociable, similar a un Bulldog. No llevaba encima de su cuerpo musculoso, m&aacute;s que una pajarita roja por collar, b&oacute;xer ajustado blanco, sostenido por unos tirantes anchos, igualmente rojos que resaltaban sus oscuros pectorales y el macizo abdomen. En sus mu&ntilde;ecas rojos igualmente, unos pu&ntilde;os blancos con un prudente bot&oacute;n rojo. Todo ese tronco sostenido por dos poderosas columnas de piel brillante y musculosa. Y&hellip; &iexcl;Descalzo!<\/p>\n<p>&mdash;Pase usted y acomp&aacute;&ntilde;eme por aqu&iacute;, por favor. &mdash;Relajadamente me respondi&oacute; con acento franc&eacute;s e indic&aacute;ndome el camino por un pasillo tenuemente iluminado por la luz Ne&oacute;n de tonalidad rosa, que escapaba de las cornisas en el techo y que nos conduc&iacute;a hacia unas angostas y acaracoladas escalinatas hacia&hellip; &iquest;Abajo? &iquest;Una oficina en un s&oacute;tano?<\/p>\n<p>La trapezoidal y amplia espalda de aquel coloso de &eacute;bano, me gui&oacute; despu&eacute;s de dejar atr&aacute;s el &uacute;ltimo pelda&ntilde;o, hasta dar de frente a un muy amplio sal&oacute;n, colmado de reflectores de colores, distribuidos en una malla met&aacute;lica negra que pend&iacute;a del alto techo y altavoces delgados B&amp;O, mimetizados en las seis pilastras, que soportaban aquel armaz&oacute;n; c&oacute;modos sof&aacute;s de cuero rojo para dos, cuatro y hasta seis personas, la envolv&iacute;an junto a bajas mesas cuadradas tambi&eacute;n tapizadas en piel pero estas, en negro. Del cielo raso sobre ellas, telas de lonas gruesas y pulcras, simulaban las velas de alg&uacute;n nav&iacute;o decorando el falso techo de los pasillos y as&iacute;, fing&iacute;an enarboladas, navegar libremente de reflejo en reflejo, gracias a los espejos levemente oscurecidos que revest&iacute;an las paredes.<\/p>\n<p>Hacia la izquierda, al lado de una plataforma repleta de consolas, pantallas gigantes de TV y torres de sonido, se encontraba un grupo de trabajadores, hombres y mujeres con sus monos de trabajo beige y botas marr&oacute;n, con multitud de cables sobre los hombros y un sinf&iacute;n de festones coloridos de papel, imitando un panal de abejas, arrastrados por el piso de madera, que surgiendo de cada esquina parec&iacute;an dirigirse a un &uacute;nico lugar, el centro de aquel sal&oacute;n.<\/p>\n<p>Dos puertas de vaiv&eacute;n de lacada madera, tipo cantina del viejo oeste, me imped&iacute;an el paso hacia otro port&oacute;n de pintura negra y en cuyo centro centelleaba un logotipo bru&ntilde;ido de un brioso corcel, enmarcado por una herradura y un poco por debajo, en letras de molde tambi&eacute;n doradas un nombre&#8230; &laquo;Caballo Loco. Club Privado&raquo;. Y debajo, en letras mucho m&aacute;s peque&ntilde;as y blancas&hellip; &laquo;Administraci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>El gigant&oacute;n, con su mano empuj&oacute; aquella puerta y sin necesitarlo, pas&oacute; su fornido tronco por entre las hojas de madera de vaiv&eacute;n y yo solo lo segu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas tardes Se&ntilde;or C&aacute;rdenas. Bienvenido a mi humilde refugio. &mdash;Escuch&eacute; una voz firme, clara y serena, nombrar mi apellido y recibirme con cordialidad.<\/p>\n<p>&mdash;Muchas gracias se&ntilde;or Schneider. &iexcl;Que morada la suya tan cautivante y&hellip; acogedora! &mdash;S&iacute;, contuve un instante mis palabras respondiendo a su saludo, mientras con rapidez observaba la estancia, decorada de manera minimalista, a mi izquierda el amplio escritorio, dos archivadores de mediana altura y en la mitad de ellos una maceta de m&aacute;rmol con cuatro o cinco troncos delgados y secos; para la visita, dos sillas de madera tapizadas frente a &eacute;l y a la derecha un mueble caoba.<\/p>\n<p>Pero fui sorprendido al visualizar una pared, la del fondo, muy roja ella, desde el z&oacute;calo hasta llegar al friso del techo, pero en su centro, pintado un inmenso circulo negro y frente de &eacute;l, quiz&aacute;s a una distancia de menos de medio metro, colgado del techo pend&iacute;a un columpio, revestidas la sogas y su banca de velludo terciopelo, todo negro tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Vera usted, se&ntilde;or Rodrigo&hellip; &iexcl;Ehhh! &iquest;Puedo llamarle por su nombre? &mdash;Reclamando mi atenci&oacute;n me dijo el cliente, a lo cual con una sonrisa como gesto afirmativo, le confirme que s&iacute;, que podr&iacute;a hacerlo.<\/p>\n<p>&mdash;Soy un hombre muy ocupado y honestamente, desorganizado. Ma&ntilde;ana es el aniversario de mi &laquo;Mechas&raquo;, por lo tanto necesito con urgencia entregarle un modesto presente. Hace meses viene insistiendo en cambiar su antiguo coche. Ella lo desea negro y discreto. Un modelo que ustedes distribuyen, me ha parecido perfecto para la ocasi&oacute;n. &mdash;Yo le alcanc&eacute; el portafolio de nuestros autom&oacute;viles y el se&ntilde;or Schneider, con rapidez me lo indic&oacute; con su dedo &iacute;ndice.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Este es! Y lo necesito resplandeciente y matriculado, todo listo para ma&ntilde;ana mismo. Tengo la documentaci&oacute;n necesaria en esta carpeta. &iquest;Lo puede hacer usted? &mdash;Y lo mir&eacute; con incredulidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Rodrigo?&#8230; Lo cancelo ya, solo deme el n&uacute;mero de cuenta y adem&aacute;s, si tiene este otro para entrega inmediata en color gris plata, tambi&eacute;n con suma urgencia y ese s&iacute;, sin matricular, lo quiero ver parqueado aqu&iacute;, ma&ntilde;ana en la tarde. &mdash;El hombre fij&oacute; su mirada en mi rostro, seguramente para determinar si le mentir&iacute;a para conseguir el negocio, auscultando quiz&aacute;s s&iacute; estaba nervioso ante su propuesta, sorprendido o muy sereno.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Thomas? Si me disculpa un momento, voy a llamar al concesionario para verificar nuestro inventario, si est&aacute;n disponibles, cuente usted con esos dos veh&iacute;culos parqueados aqu&iacute; al frente del edificio despu&eacute;s de mediod&iacute;a. &mdash;Le manifest&eacute; y el se&ntilde;or Schneider, desplaz&aacute;ndose de su amplio escritorio de color caoba, se distanci&oacute; de m&iacute; unos metros hasta llegar a un aparador mediano de roble, tomando del interior una botella de ambarino color y servir en dos vasos altos, lo que supuse yo, era un buen whiskey escoc&eacute;s. &iexcl;Sin hielo!<\/p>\n<p>Mientras el hacia los honores yo marqu&eacute; en mi tel&eacute;fono, el n&uacute;mero designado para las urgencias&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Alo?&#8230; &iquest;Jefe?<\/p>\n<p>Y a continuaci&oacute;n le realic&eacute; la consulta y para mi fortuna y por supuesto para el se&ntilde;or Schneider, era muy viable su solicitud, eso s&iacute;, coloc&aacute;ndole mucho empe&ntilde;o y rapidez con el gestor del concesionario.<\/p>\n<p>&mdash;Thomas, revisando esta documentaci&oacute;n diligenciada, faltan firmas. Aqu&iacute; y en estos otros dos tambi&eacute;n. Adem&aacute;s, necesito este dinero para los pagos correspondientes y esta autorizaci&oacute;n firmada tambi&eacute;n. &iquest;A d&oacute;nde me dirijo para encontrar a su esposa? &mdash;Le pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Rodrigo&hellip; Soy divorciado y Mechas no es mi esposa, pero si es mi mujer y mi socia. Ella, aparte de ser lo m&aacute;s preciado de mi vida, es la c&oacute;nyuge de mi mejor amigo. &mdash;Me respondi&oacute; con una normalidad pasmosa que me eriz&oacute; la piel.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpe yo pens&eacute; que&hellip; &mdash;Y me interrumpi&oacute;, alargando su brazo y entreg&aacute;ndome el vaso de whiskey, y en su rostro una amplia sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;No se preocupe, tome asiento por favor, que mi mujer no demora. Mientras tanto Rodrigo, ac&eacute;pteme este humilde presente. Con ellas no necesitara hablar para ingresar aqu&iacute;. Solo pres&eacute;ntelas en la entrada principal y su ingreso ser&aacute; autorizado en el acto. &mdash;Mir&eacute; la peque&ntilde;a caja de cart&oacute;n que me entregaba y all&iacute; dentro, dos pulseras de cuero negro trenzado y en el centro una herradura dorada, ba&ntilde;ada en oro de 18 quilates y al respaldo en las dos figuras, los mismos cuatro d&iacute;gitos grabados.<\/p>\n<p>&mdash;Ese es el n&uacute;mero que le corresponde a usted y a su pareja, como socios de este club. Venga con ella cuando guste. Estas doradas son para los socios VIP y estas otras cromadas para las personas solteras que solo vienen a disfrutar por ratos buscando amantes. Con ellas podr&aacute; tener acceso a todas las salas, incluyendo tambi&eacute;n todos los eventos y realizar con tranquilidad sus fiestas privadas en las habitaciones del piso superior. &mdash;Y antes de dar el segundo sorbo al excelente escoc&eacute;s, lleg&oacute; ella escoltada por otro hombre de color, tan semi desnudo y &laquo;mastodonte&raquo; como el de la porter&iacute;a.<\/p>\n<p>Con su cabellera suelta, rizada y de color casta&ntilde;o claro. Ojos aceitunas, delineados con una franja gruesa, oblicua y rasgada hacia las sienes, muy maquillados y compaginando con el color de sus largas u&ntilde;as. Rostro rectangular de piel muy morena, nariz ancha y corta, inmensos ojos almendrados y carnosos labios resaltados en un tono naranja, hizo su aparici&oacute;n. Tetas inmensas imposibles de no ver, cubiertas por un top azul y claramente sin sost&eacute;n. Minifalda blanca y brillante, angosta tal cual cintur&oacute;n, conteniendo apenas la redondez de unas nalgas firmes y trabajadas en el Gym; lo escaso de su atuendo le permit&iacute;a lucir unas espectaculares piernas morenas, montadas ellas sobre unos zapatos de plataforma muy altos y semi transparentes.<\/p>\n<p>&mdash;Y bueno mi amor&hellip; &iquest;Ahora cu&aacute;l es tu urgencia? &mdash;Se puso al lado de Thomas y le bes&oacute; con pasi&oacute;n durante unos segundos, olvid&aacute;ndose de mi presencia, entre tanto, yo intentaba ubicar el terru&ntilde;o de aquella caribe&ntilde;a beldad.<\/p>\n<p>&mdash;Mechas preciosa, este es Rodrigo un amigo de Almudena y ahora nuestro. Haz solo lo que &eacute;l te indique y no preguntes nada bomb&oacute;n. &mdash;Y ella entonces s&iacute;, repar&oacute; en m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Jejeje as&iacute; que aqu&iacute; est&aacute; el &laquo;aguanta-gorro&raquo;, disc&uacute;lpanos por favor. Mucho gusto Rodrigo. &iexcl;Pero qu&eacute; elegante estas! Soy mercedes, pero dime Mechas, que me encanta como suena y as&iacute; me dec&iacute;a mi abuela en mi Santo Domingo del alma. &mdash;Encantado&hellip; &iexcl;Mechas! Y a m&iacute; puede decirme Rocky, es m&aacute;s corto y tambi&eacute;n muy sonoro&ndash;. Le respond&iacute;, sonriente correspondiendo a su saludo.<\/p>\n<p>&mdash;Almudena tiene buen ojo para los &laquo;alentaitos&raquo;. Deber&iacute;a pasear con ella m&aacute;s a menudo. &iexcl;Jajaja!&#8230; &iquest;Y esto? &mdash;Pregunt&oacute; y yo mir&eacute; de reojo a Thomas, quien solo levant&oacute; sus cejas y me hizo un gesto como de&hellip; &iexcl;Paciencia con ella! Pero siguiendo sus indicaciones yo esparc&iacute; los documentos sobre el escritorio y con mi dedo &iacute;ndice sobre los lugares adecuados, con seguridad le dije a la mujer&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Solo firme aqu&iacute;, ac&aacute; y encima de esta l&iacute;nea tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pero que hombre m&aacute;s bellaco me has salido, Rocky. &iexcl;Haber, presta ac&aacute;! &mdash;Y colocando su mano derecha cubri&eacute;ndose un poco los ojos, recibi&oacute; mi estil&oacute;grafo desechable y firm&oacute; con mucha destreza y en letra cursiva, donde le indiqu&eacute; sin rechistar nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Listo. Entonces y no es por ser descort&eacute;s, pero como la cuesti&oacute;n es de af&aacute;n&hellip; &iexcl;Yo me esfumo de ac&aacute;! Por favor Thomas, esta es la suma a girar y aqu&iacute; est&aacute; el n&uacute;mero de la cuenta bancaria. Me marcho, ya que debo salir disparado como &laquo;volador sin palo&raquo; para el concesionario y estar pendiente del alistamiento y el traslado. &mdash;Les mencion&eacute; a mis sonrientes y asombrados clientes.<\/p>\n<p>&mdash;Rocky, le esperamos ma&ntilde;ana con su pareja, p&oacute;ngase ropa c&oacute;moda, que el &laquo;bochinche&raquo; ser&aacute; para largo. Aunque creo que aqu&iacute; no la necesitar&aacute;. &mdash;Se despidi&oacute; de m&iacute; la risue&ntilde;a Mechas&ndash;. Y no se le olvide traer puesto su brazalete. Muchas gracias por su atenci&oacute;n y ya tiene mi n&uacute;mero telef&oacute;nico por si necesita algo adicional. &mdash;Me dijo finalmente Thomas, estrechando con moderada fuerza mi mano y Mechas, dos besos en las mejillas me brind&oacute;.<\/p>\n<p>Y feliz por el doble negocio, sal&iacute; de la oficina. El tit&aacute;n que me recibi&oacute;, fue el mismo que escoltaba mi salida; deb&iacute;a ascender las mismas escaleras por donde hab&iacute;a ingresado, solo que esa vez me fij&eacute; en el dintel y aquel letrero amarillo que rezaba&hellip; &iexcl;Salida de Emergencia! Mir&eacute; con asombro al fornido guardi&aacute;n y este comprendiendo mi extra&ntilde;eza, me dijo en palabras cortas y afrancesadas&hellip; &iexcl;La entrada principal se encuentra a la vuelta!<\/p>\n<p>Y ya fuera con mis lentes de sol puestos, me sent&eacute; en una de las mesas de madera bajo un parasol. La mesera se fue acercando y yo feliz le salud&eacute; y le dije&hellip; &mdash;&iexcl;Un caf&eacute; oscuro con dos de az&uacute;car, por favor!&ndash;. Y tom&eacute; de la cajetilla un cigarrillo y del bolsillo izquierdo de mi pantal&oacute;n, el zippo plateado.<\/p>\n<p>Hummm&hellip; &iquest;Pareja para ma&ntilde;ana?&#8230; &iquest;Silvia? &iexcl;Mierda! Tendr&iacute;a que llamarle y saber c&oacute;mo le fue en su reuni&oacute;n.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Brav&iacute;ssimo! Appoggio la proposta. Bell&iacute;sima mostra, Silvia. &iexcl;Ben fatto, ben fatto! &mdash;Y me abraz&oacute; con fraternal encanto, el padre de Francesco al terminar yo de ofrecerles aquella exposici&oacute;n, los dem&aacute;s hombres all&iacute; reunidos, celebraron haciendo sonar el cristal de sus copas.<\/p>\n<p>&mdash;Muchas gracias, pero aqu&iacute;, las ideas generales son de don Hugo. &mdash;Le respond&iacute; al se&ntilde;or Bianco y de inmediato pos&eacute; mis ojos en los grises descoloridos de don Hugo, sonri&eacute;ndole por fuera pero enojada por dentro, pues tan solo empezar la reuni&oacute;n, muy orondo se sent&oacute; &eacute;l, junto a los otros seis septuagenarios socios italianos, hombres canosos, de piel ros&aacute;cea y casi todos ellos calvos y barrigones, exceptuando al padre de Francesco, &ndash;un hombre flaco y alto, con nariz aguile&ntilde;a y ojos negros, mirada profunda y la piel ajada&ndash; dejando totalmente sobre mis hombros la presentaci&oacute;n de los informes de gesti&oacute;n.<\/p>\n<p>Afortunadamente, a mi lado siempre estuvo Antonella, quien presionando suavemente mi cintura con su mano, me conmin&oacute; a hablar ante ellos sin temores ni nerviosismo y exponer nuestras ideas de reorganizaci&oacute;n financiera con total profesionalismo. &iexcl;Hummm! Pero m&aacute;s tarde en el hotel y ya a solas &eacute;l y yo, le har&iacute;a saber de mi leve enfado.<\/p>\n<p>&mdash;Signora Silvia, &iquest;Gusta tomar su desayuno aqu&iacute; o en su oficina? &mdash;Y dale con el cuento de &ldquo;mi oficina&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Antonella, vamos a la oficina y dejemos esta sala de juntas para que los hombres puedan platicar un poco. &mdash;Y sal&iacute; de all&iacute;, caminando al lado de la bella asistente, que en sus manos portaba la bandeja cromada con un cappuccino, tostadas, huevos con tocino y unos sobres de sal y salsas, adem&aacute;s de los cubiertos de plata.<\/p>\n<p>El personal tanto masculino como femenino, nuevamente detuvo sus quehaceres y desde sus puestos de trabajo, a la par de un divino Francesco y de su hermoso novio Dom&eacute;nico, me aplaudieron y saludaron. Yo agradec&iacute; aquel gesto con mi mejor sonrisa y el agitar de mi mano derecha, respondiendo a su amigable festejo.<\/p>\n<p>&mdash;Cierra la puerta por favor y si&eacute;ntate, le dije. &mdash;Antonella en silencio acat&oacute; mis &oacute;rdenes y con bastante garbo se sent&oacute; en frente de m&iacute;, acomod&aacute;ndose su azabache melena hacia el lado derecho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me va a entrevistar o hice algo incorrecto? &mdash;Me pregunt&oacute; con timidez, bajando su mirada y en sus labios un moh&iacute;n infantil, esperando la reprimenda, que me pareci&oacute; enternecedor.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Ni eso ni aquello, le dije se&ntilde;al&aacute;ndole el sobre amarillo que conten&iacute;a su curr&iacute;culum vitae. &mdash;Antonella, muchas gracias por tu apoyo, gracias a ti no me sent&iacute; cohibida. Me diste mucho valor. Adem&aacute;s, si te colocaron aqu&iacute; en este cargo, no creo que haya sido por lo preciosa que eres ni tampoco&hellip; &iexcl;Porque hables bien el espa&ntilde;ol! &mdash;Y se ilumin&oacute; de nuevo su rostro de mu&ntilde;eca de porcelana, resplandeciendo con tranquilidad y satisfecha con mi respuesta, su risa contagiosa reson&oacute; en la amplitud de aquella oficina.<\/p>\n<p>Y en mi tel&eacute;fono, el sonido de una llamada activ&oacute; dentro de m&iacute; la emoci&oacute;n. Hice la se&ntilde;al con mi dedo &iacute;ndice anticipando a mis labios, para que la asistente italiana se mantuviera en sepulcral silencio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Amor?&#8230; &iexcl;Hola mi vida! Precioso m&iacute;o te extra&ntilde;o mucho. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &mdash;Lo salud&eacute; con efusividad e inocencia.<\/p>\n<p>Rodrigo me habl&oacute; con emocionadas palabras, exponi&eacute;ndome con gran entusiasmo su afortunada visita de negocios. Me pidi&oacute; que hablara con mi madre para que se encargara el viernes de cuidar a los ni&ntilde;os en su casa, debido a un compromiso comercial. Deber&iacute;a estar presente en la entrega de los dos veh&iacute;culos, y le era imposible evadir ese compromiso. Lo sent&iacute; plenamente feliz, y esas ventas solo ten&iacute;an titilantes cifras en verde para el pr&oacute;ximo mes. Y yo, tambi&eacute;n emocionada le relat&eacute; como me fue en la reuni&oacute;n, pero o no me escuch&oacute; bien o simplemente debido a su estado alterado, lo pas&oacute; por alto y no me felicit&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor, ma&ntilde;ana en la noche debo asistir acompa&ntilde;ado. Digamos que es una exigencia por puro protocolo, as&iacute; que sin estar t&uacute;, ir&eacute; acompa&ntilde;ado por Paola. Pero tranquila, qu&eacute; me comportar&eacute; bien. No te afanes ni te angusties, las manos se quedaran lejos de esa mujer. &iexcl;Lo prometo! &mdash;Guard&eacute; prudente silencio, sonre&iacute; de manera embustera hacia el juvenil rostro de Antonella, m&aacute;s en mi interior las dudas me generaron un sinf&iacute;n de tribulaciones.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, le respond&iacute; con honradez. &iexcl;No vayas a beber mucho! No quiero que tu compa&ntilde;era aproveche la ocasi&oacute;n y resultes despu&eacute;s con el cuentico de que te violaron. &mdash;Y nos re&iacute;mos los dos, mi esposo con amplia sinceridad y yo con oculta preocupaci&oacute;n. Por despedida un &iexcl;Te amo! de su parte y un &iexcl;Yo tambi&eacute;n! de la m&iacute;a, con la promesa de hablar por la noche, cuando estuviera ya instalada en la habitaci&oacute;n del hotel.<\/p>\n<p>Y as&iacute;, pensando en todos los hechos ocurridos desde mi llegada, la intriga me pudo y no aguante m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Antonella, por favor necesito saber algo. Entiendo que nos colabores con los informes de estas empresas y lo agradezco, pero&hellip; &iquest;Por qu&eacute; omites a mi jefe casi siempre? Y&hellip; &iquest;C&oacute;mo as&iacute; que esta es mi oficina? &iquest;Acaso mi jefe tiene otra? &mdash;Finalmente tom&eacute; valor y le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;ora Silvia, fui contratada para ser su mano derecha. &iexcl;Solo suya! Del se&ntilde;or B&aacute;rcenas y Esguerra, la encargada es usted. Adem&aacute;s el mismo la postul&oacute; para dirigir la reorganizaci&oacute;n empresarial y yo debo cada comienzo de mes, enviarle los informes sobre c&oacute;mo avanza el proceso de reestructuraci&oacute;n administrativa y financiera. &iquest;No se lo coment&oacute; el se&ntilde;or Hugo? &iexcl;Usted est&aacute; a cargo! Nos veremos cada trimestre o antes, si surge alguna eventualidad. &mdash;Sorprendida por su franca respuesta, di el ultimo sorbo a mi cappuccino y me vi invadida por una emocionada dualidad.<\/p>\n<p>Me gir&eacute; en la silla hacia el panorama azul que me ofrec&iacute;a aquel gran ventanal. Mi jefe no hab&iacute;a sido claro conmigo y omiti&oacute; premeditamente informaci&oacute;n vital, que afectaba positivamente mi futuro laboral y que podr&iacute;a, por el contrario, desbalancear mi estabilidad matrimonial. Aunque no pod&iacute;a evitar sentirme halagada por la responsabilidad concedida y emocionada por este&hellip; &iquest;Ascenso?&#8230; Definitivamente con mi jefe, deber&iacute;a sostener una charla larga y tendida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Signora Silvia? &mdash;Era Francesco que reclamaba mi atenci&oacute;n desde el rellano del pasillo, con una carpeta pl&aacute;stica gris sin solapa bajo el brazo.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Francesco, cu&eacute;ntame. &iquest;Qu&eacute; necesitas? &mdash;Y &eacute;l sonriente se acerc&oacute; al escritorio y rode&aacute;ndolo, me entreg&oacute; el informe y me coment&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Me gustar&iacute;a saber su opini&oacute;n sobre la otra inversi&oacute;n. Mi padre est&aacute; hablando con Hugo para conocer su dictamen y a m&iacute; me interesar&iacute;a conocer la suya. Me encantar&iacute;a junto a Dom&eacute;nico, invitarla a almorzar ma&ntilde;ana y de paso usted conoce el lugar. &iexcl;Tambi&eacute;n ma&ntilde;ana inauguraremos el sitio! &iquest;Qu&eacute; le parece?<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, si claro por supuesto. D&eacute;jale la carpeta a Antonella. Me gustar&iacute;a ir entonces al hotel para dejar nuestras cosas y refrescarme un poco. Luego la revisamos con calma. Ahhh y otra cosa m&aacute;s Francesco, por favor no me llames m&aacute;s se&ntilde;ora que me haces sentir vieja. Silvia, a secas y eso va tambi&eacute;n para ti. &mdash;Mir&eacute; entonces a mi bella asistente, que no perd&iacute;a detalle a la conversaci&oacute;n y le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Antonella&hellip; Necesito revisar la documentaci&oacute;n del personal que tendr&eacute; a cargo. &mdash;Y ella asinti&oacute; para ponerse en pie y dirigirse hacia la puerta. &mdash;Una cosa m&aacute;s coraz&oacute;n&hellip; &iquest;T&uacute; podr&iacute;as llevarme al hotel despu&eacute;s?&ndash;. Y ella sonriente, confirm&oacute; con su amplia sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Y saldremos las dos por ah&iacute; para que conozca un poco mi ciudad. &mdash;Me respondi&oacute; de inmediato, gui&ntilde;&aacute;ndome su ojo derecho.<\/p>\n<p>Trabajamos las dos, codo a codo una hora y media tal vez, empap&aacute;ndome del personal y obviamente de sus capacidades. En mi ausencia esas cuatro personas estar&iacute;an bajo el mando de mi asistente. Don Hugo me llam&oacute;, para averiguar c&oacute;mo me encontraba y si todo estaba en orden. Lo not&eacute; distante aunque posiblemente fuera por estar &eacute;l rodeado de personas. Le coment&eacute; que ir&iacute;a al hotel y que nos ver&iacute;amos despu&eacute;s. Luego aprovech&eacute; para hablar con mi madre y pedirle el favor de cuidar a mis hijos la noche del viernes y comentarle qu&eacute; el s&aacute;bado Rodrigo los recoger&iacute;a a medio d&iacute;a.<\/p>\n<p>Ya en el hotel, que por cierto no estaba muy distanciado de las oficinas, Antonella se encarg&oacute; de realizar los registros y acompa&ntilde;arme hasta la habitaci&oacute;n. Estaban justo una al frente de la otra. Pero la m&iacute;a ten&iacute;a una linda vista hacia la parte posterior, que a lo lejos me permit&iacute;a divisar la torre donde se ubicaban las oficinas.<\/p>\n<p>Sentada en la cama y Antonella en una silla al lado de un escritorio, llam&eacute; a Rodrigo, necesitaba comentarle de mi nueva situaci&oacute;n profesional pero no tom&oacute; mi llamada y despu&eacute;s de unos minutos recib&iacute; un mensaje donde se disculpaba, coment&aacute;ndome que estaba muy ocupado y que en la noche con calma hablar&iacute;amos. Por lo tanto, le ped&iacute; a Antonella que me esperara mientras me duchaba y cambiaba de ropa. Mi jefe segu&iacute;a sin llamarme, reunido con los socios, hab&iacute;an salido de las oficinas para observar unos vi&ntilde;edos, seg&uacute;n me coment&oacute; Francesco.<\/p>\n<p>Sal&iacute; del ba&ntilde;o envuelta en la toalla y Antonella revisaba el informe que me hab&iacute;a entregado Francesco sobre la nueva inversi&oacute;n de su padre. &mdash;&iquest;Y t&uacute; como lo ves? le pregunt&eacute; y sus radiantes ojos almendrados se posaron en los m&iacute;os y realizando una mueca de satisfacci&oacute;n me dijo que lo ve&iacute;a todo muy bien. &iexcl;Interesante! &mdash;Me dijo al final, levantando sus cejas.<\/p>\n<p>&mdash;No ha confirmado mi solicitud de amistad, me dijo de repente. &mdash;&iquest;Perd&oacute;n?&ndash;. Le respond&iacute; intrigada.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, la que te envi&eacute; al Face, me respondi&oacute; ya tute&aacute;ndome. &mdash;Y yo record&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento Antonella es que no soy muy de redes sociales y obviamente no acepto solicitudes de extra&ntilde;os. Disc&uacute;lpame, si quieres mientras me arreglo, mira, toma mi tel&eacute;fono y agr&eacute;gate. Lo puedes desbloquear sin problemas, no acostumbramos con mi esposo mantener claves en los m&oacute;viles.<\/p>\n<p>Y ella tomando mi tel&eacute;fono, se entretuvo con el mientras yo dentro del ba&ntilde;o con la puerta entreabierta, me colocaba la ropa interior, d&aacute;ndole la espalda. Por el reflejo del espejo pude notar que Antonella me observaba. No le di mayor importancia y en brassier y tanga, sal&iacute; del ba&ntilde;o hacia la cama donde hab&iacute;a dejado la ropa con la cual me vestir&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Mira, tienes un mensaje del se&ntilde;or B&aacute;rcenas. &iquest;Te lo leo? &mdash;S&iacute; claro por favor, mientras eso me visto y me maquillo. &mdash;Le respond&iacute; de manera inocente.<\/p>\n<p>&laquo;Mi &aacute;ngel, a&uacute;n me demoro un poco. Me he encontrado con un antiguo compa&ntilde;ero de diplomado, es un gran amigo de Norteam&eacute;rica. Pero al llegar al hotel me gustar&iacute;a salir por ah&iacute; contigo y recorrer la ciudad. Cenamos juntos y de paso hablamos. Estoy muy orgulloso de tenerte a mi lado. Tambi&eacute;n como t&uacute;, es mi primera vez aqu&iacute; y me gustar&iacute;a dar un paseo contigo. Te avisar&eacute; cuando llegue. Un beso&raquo;.<\/p>\n<p>&iexcl;Plop! Yo me quede literalmente de piedra con mi falda a medio subir, mi blusa sin abotonar y mi boca tan abierta como los ojos de Antonella, quien no dijo nada m&aacute;s pero s&iacute;, dej&oacute; la bella italiana vislumbrar una maliciosa sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, no es lo que piensas, te lo aseguro. Es solo que mi jefe&hellip; Es una historia un poco larga y privada, pero entre &eacute;l y yo no exis&hellip; &mdash;Antonella me interrumpi&oacute; con su dedo &iacute;ndice presionando levemente sobre mis labios, la no pedida explicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes Silvia, no es de mi incumbencia tu vida privada. &iquest;Te ayudo? &mdash;Y acerc&aacute;ndose a m&iacute;, me fue abotonando la blusa de lino fucsia, pacientemente bot&oacute;n tras bot&oacute;n. Entre tanto yo con mis dos manos ajustaba finalmente la falda a mi talle.<\/p>\n<p>Tomadas de la mano, como un par de antiguas amigas, cruzamos la amplia recepci&oacute;n y salimos de aquel hotel. Entusiasmada por conocer un poco la ciudad pero tel&eacute;fono en mano, pendiente de dos llamadas. La m&aacute;s importante la de mi esposo, para proporcionarle tranquilidad. La segunda la de mi jefe, dispuesta a solucionarle cualquier necesidad.<\/p>\n<p>Fui conociendo varias calles con sus plazas adoquinadas y plenas de monumentos e historias, a veces un poco distanciadas las dos, en otra de ellas ampliamente espectacular, a la orilla de un rio, el brazo de Antonella asediando afectuoso, mi cintura. Pasamos frente a la catedral metropolitana de San Juan Bautista, e hicimos una breve oraci&oacute;n frente al relicario que resguarda al Santo Sudario. Luego nos dirigimos caminando hasta el museo egipcio, que desafortunadamente no alcanzar&iacute;a a recorrer con la tranquilidad necesaria, por lo tanto mi bella asistente tomando mis manos entre las suyas, me dijo que lo dejar&iacute;amos para una pr&oacute;xima vez y me llev&oacute; hasta un local para saborear un famoso y cremoso helado que nos supo a gloria aunque s&iacute; que me sorprendi&oacute; un poco, su cari&ntilde;osa forma de limpiar con su me&ntilde;ique, rastros de la crema en un esquina de mi boca para luego chup&aacute;rselo.<\/p>\n<p>Ya anochec&iacute;a y sentadas en una banca de madera, en la calle del frente del hotel le pregunt&eacute; finalmente donde hab&iacute;a aprendido a hablar espa&ntilde;ol, mientras yo reposada, aspiraba un mentolado.<\/p>\n<p>&mdash;Siete meses en Buenos Aires. &mdash;&iexcl;Qu&eacute; bien! Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Estudiando o trabajando? &mdash;Le indagu&eacute;, sin parecerle una entrometida.<\/p>\n<p>&mdash;Nahh, solo persiguiendo un sue&ntilde;o que se torn&oacute; en pesadilla. &mdash;Y su carita se ensombreci&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hombres! Ellos como siempre. &mdash;Le respond&iacute; yo, acariciando su mejilla.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Cara m&iacute;a! Los tiempos cambian, y ya no son solo ellos los que cargan con la fama. &iexcl;Las mujeres tambi&eacute;n! &mdash;Y recost&oacute; su cabeza sobre mi hombro.<\/p>\n<p>Mi tel&eacute;fono vibr&oacute; ya entrada la noche, al recibir un mensaje. Don Hugo me esperaba ya en la recepci&oacute;n del hotel.<\/p>\n<p>&mdash;Lleg&oacute; la hora del&hellip; &iexcl;Hasta ma&ntilde;ana! Debo dejarte, pero muchas gracias por el recorrido. Ma&ntilde;ana seguiremos hablando. &mdash;Y Antonella me bes&oacute; delicadamente, cerca de la comisura de los labios, para a continuaci&oacute;n decirme con su suave voz&hellip; &mdash;Gracias a ti por tu compa&ntilde;&iacute;a y espero no defraudarte.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Anda nene! &iquest;C&oacute;mo va todo con tu esposa? &mdash;Me pregunt&oacute; la rubia Barranquillera.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Todo bien y mejorando! Anoche y hoy a medio d&iacute;a habl&eacute; con ella. Est&aacute; de viaje y esta noche va a asistir a dos inauguraciones. Que suertuda. &iexcl;Dos por una! &mdash;Le coment&eacute; y luego Paola se coloc&oacute; frente a m&iacute; y con bastante seriedad, cosa poco habitual en ella, me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y aj&aacute; Rocky&hellip; &iquest;No se te hizo de p&eacute;sima educaci&oacute;n no invitar al jefe?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Mi Pao hermosa, no creo que este sitio sea el apropiado para hombres de su edad. &iexcl;Ya lo veras!<\/p>\n<p>Y dicho esto, de una limosina negra, descendi&oacute; primero una anciana mujer y con algo de esfuerzo, un hombre canoso, arrugado el rostro y encorvado, cubierto con un gab&aacute;n de pa&ntilde;o grueso, que se apoyaba en un bast&oacute;n. A su encuentro llegaron dos hermosas j&oacute;venes, una rubia y la otra morena, que los saludaron con efusivos besos en sus bocas. Paola me mir&oacute;, yo tan solo levant&eacute; mis hombros y nos re&iacute;mos disimuladamente a carcajadas los dos.<\/p>\n<p>Mir&eacute; la hora en mi reloj y recordando las palabras de mi esposa, marqu&eacute; a su n&uacute;mero y esper&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hola mi amor, ya estoy por salir. &iquest;Y t&uacute;? &iquest;Ya estas all&aacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute; mi cielo! le respond&iacute;. &mdash;Ya vamos a ingresar. Ten mucho cuidado por ah&iacute; y divi&eacute;rtete mucho. &iexcl;Ojito con las manos!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;les? &iquest;Las m&iacute;as? &iexcl;Jajaja!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Nooo se&ntilde;orita! No te me hagas la loca. Ya sabes a quien pertenecen las manos a las que me refiero.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilo mi vida que voy a ir con Antonella. All&aacute; nos esperan Francesco y su novio. Ahhh, y por tu tormento no te preocupes, que ese lugar no es de la apetencia de mi jefe. &Eacute;l ir&aacute; a tomarse algo por ah&iacute; con su amigo americano, con el que se reencontr&oacute; por casualidad. Por ese lado no tienes nada que temer. &iquest;Y t&uacute;? Pilas pues con esa amiguita tuya &iquest;No?<\/p>\n<p>&mdash;Descuida que me sabr&eacute; comportar, adem&aacute;s traje el coche y no podr&eacute; descontrolarme. Te marco despu&eacute;s. Ponte guapa y entonces lev&aacute;ntate una novia italiana. &iexcl;Jajaja! Bye, te amo mucho.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Loco m&iacute;o, de pronto te haga caso y regrese a casa dejando alg&uacute;n femenino coraz&oacute;n roto por aqu&iacute;. &iexcl;Te amo precioso m&iacute;o! Esperar&eacute; tu llamada. Hasta la vista mi amor.<\/p>\n<p>Y una vez colgu&eacute; la llamada, tom&eacute; de la mano a mi rubia acompa&ntilde;ante y nos dirigimos hasta la entrada, discretamente iluminada.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, sigan por ac&aacute;. Estas son las llaves de su casillero. Son nuevos por aqu&iacute;. &iquest;No es verdad? &iquest;Ya conocen las normas? &mdash;Y tanto Paola como yo, negamos con el movimiento de nuestras cabezas.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, nada de m&oacute;viles ni c&aacute;maras. Respeto y discreci&oacute;n. Y lo m&aacute;s importante&hellip; &iexcl;No es no! Y si tienen alg&uacute;n problema con el vestuario me avisan y lo solucionaremos. &iexcl;Bienvenidos y que disfruten del evento! &mdash;&iquest;Pero cu&aacute;l vestuario? Le pregunt&eacute; y la joven con el punto de su boca, me los indic&oacute;.<\/p>\n<p>Paola fue la primera en desnudarse, sin recato alguno hacia m&iacute;, ni a las dem&aacute;s personas, hombres y mujeres que all&iacute; estaban en el vestier mixto. Extendi&oacute; la blanca tela, examinando como coloc&aacute;rsela.<\/p>\n<p>Yo entretanto realic&eacute; lo que hac&iacute;an los dem&aacute;s, y dej&aacute;ndome tan solo el b&oacute;xer blanco, me coloqu&eacute; lo que parec&iacute;a una t&uacute;nica de percal blanca, cuyas mangas me llegaban un poco por encima de los codos y de largo hasta mis rodillas. Encima terciada una largu&iacute;sima toga verde y&#8230; &iquest;Sandalias? Bien, un colombiano m&aacute;s disfrazado de romano y aun no llegaba el d&iacute;a de Halloween.<\/p>\n<p>Paola tambi&eacute;n vest&iacute;a una t&uacute;nica blanca, sujetada en sus hombros por dos finas tiras, y de largo hasta los tobillos y encima un manto rectangular purp&uacute;reo. No hab&iacute;a lugar donde guardar nada. Las llaves atadas a un cordel el&aacute;stico, las colocamos en la misma mu&ntilde;eca donde manten&iacute;amos puestas las doradas manillas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No te habr&aacute;s dejado puesto nada por debajo? &iquest;No es as&iacute; tesoro m&iacute;o? &mdash;Esa voz&hellip; &iexcl;Hummm!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Almudena? &mdash;Y me gir&eacute; ciento ochenta grados para darme cuenta de su presencia y de la de&hellip; &iquest;Martha?<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, hola muchachas. &iquest;Y ustedes que hacen por aqu&iacute;? &mdash;Acucioso les pregunt&eacute; y ellas al un&iacute;sono, levantaron sus brazos y me dejaron observar sus pulseras doradas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vaya sorpresa! &mdash;Y dirigi&eacute;ndome en especial a mi amiga Almudena, le respond&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;, no llevo nada debajo. Tan solo libre y suelta mi virilidad. &iexcl;Ment&iacute;!<\/p>\n<p>Se saludaron amigablemente con Paola y la misma Martha se present&oacute; con mi rubia acompa&ntilde;ante, vanagloriando su caribe&ntilde;a belleza. Y sus ojos esmeraldas, brillaron m&aacute;s por el halago.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno tesoros&hellip; &iquest;Vamos a buscar nuestras mesas? O&hellip; &iquest;Antes prefieren dar una vuelta para que conozcan las salas? &mdash;Y Paola por supuesto dio brincos de felicidad y tomando del brazo a Almudena, se adelantaron por el pasillo. Yo, resignado mir&eacute; a Martha y le ofrec&iacute; mi mano.<\/p>\n<p>Y no es que yo frecuentara esos lugares, de hecho era mi primera vez en un club swinger como aquel, pero ya hab&iacute;a tenido la oportunidad de informarme sobre el lugar, tras mi apresurada salida despu&eacute;s de concretar las dos ventas. Y adem&aacute;s a la entrada, hab&iacute;a tomado un volante con bastante informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Gente de todo tipo, j&oacute;venes, adultos y viejos. Cuerpos hermosos y cuidados en gimnasios o esculpidos en alg&uacute;n quir&oacute;fano. Dos piscinas cubiertas y climatizadas rodeadas de espacios con arena blanca y palmeras artificiales, eran lo m&aacute;s impactante del lugar. &iquest;O no?<\/p>\n<p>Cruzar por un pasillo oscuro donde se escuchaban gemidos a lado y lado me eriz&oacute; la piel e inclusive a Martha la incomodo tambi&eacute;n, aferr&aacute;ndose a m&iacute; con algo de temor. Las salas donde por el jaleo y los gritos, imaginaba como andaba dentro la situaci&oacute;n, las obviamos y pasamos de largo. Llegamos por fin a un sitio reconocido por m&iacute;. La amplia sala donde a esa hora ya estaba todo organizado y con los festones elevados, bailaban varias parejas, y otras en grupitos de a tres, casi desnudos.<\/p>\n<p>&laquo;Rodrigo C&aacute;rdenas&raquo;. Rezaba un letrero blanco sobre una de las peque&ntilde;as mesas negras y dos m&aacute;s all&aacute;, la mesa de &laquo;Almudena Mart&iacute;nez&raquo;. Y tomando del brazo a Paola, me separ&eacute; de la mano de Martha y pens&eacute;&hellip; &iexcl;Hasta aqu&iacute; fue!<\/p>\n<p>Paola se sent&oacute; a mi diestra y yo tom&eacute; la jarra de agua mineral y serv&iacute; un poco en los dos vasos. Enseguida se acerc&oacute; una n&uacute;bil jovencita, ataviada a la usanza, con una bandeja y una botella de Aguardiente, otra de escoc&eacute;s y adicional, una bandeja con apetitosos pasantes.<\/p>\n<p>Entre tragos y amena charla con Paola, recordando nuestras respectivas rumbas en nuestras ciudades de nacimiento, bailamos algunas bachatas, dos o tres de salsa y un vallenato de Jorgito Celed&oacute;n, fueron transcurriendo las horas hasta que el Dj detuvo la rumba y la voz de Thomas retumb&oacute; por el lugar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sean todos ustedes bienvenidos a este festejo por el cumplea&ntilde;os de la mujer m&aacute;s bella de nuestro universo! &mdash;Y pas&oacute; su brazo por encima del hombro de un joven mulato que sonriente, permanec&iacute;a a su izquierda. Y todos aplaudimos, haciendo presencia aquella mujer de cabellos ensortijados, ataviada por igual que el resto de las mujeres de su vestimenta romana.<\/p>\n<p>Una pantalla inmensa se ilumin&oacute; y all&iacute; estaba enfocado por una c&aacute;mara de video el auto negro que me hab&iacute;an comprado. Thomas con Mechas en medio de &eacute;l y del otro hombre, bes&aacute;ndola primero y luego Mechas al que estaba a su lado, coment&oacute; con orgullo que ese era el regalo por su natalicio. Y de nuevo los ruidosos v&iacute;tores invadieron la sala. Bajaron ellos tres de la tarima, acomod&aacute;ndose en una mesa que estaba dispuesta en diagonal a la m&iacute;a y salud&aacute;ndome, brindamos los cinco desde lejos. El Dj, tom&oacute; la palabra y anunci&oacute; el espect&aacute;culo central. Un evento que ser&iacute;a premiado para aquella mujer u hombre, que lograra sin ayuda de las manos y en menos de tres minutos, hacer acabar a&hellip; &laquo;El Monje Tibetano&raquo;.<\/p>\n<p>Paola me mir&oacute; intrigada, yo busqu&eacute; con la m&iacute;a a Martha y ella a su vez, la de nuestra amiga Almudena. Claramente nadie sab&iacute;a de qu&eacute; trataba aquello. Y se hizo silencio por unos minutos, se apagaron las luces y de improviso m&uacute;sica relajante se dej&oacute; escuchar y del centro del techo un haz de poderosa luz &aacute;mbar cre&oacute; un c&iacute;rculo sobre la iluminada figura de&hellip; S&iacute;, efectivamente un hombre sentado en posici&oacute;n de loto, cabeza rapada y de ojos rasgados, vestido por una t&uacute;nica carmes&iacute;, que cruzaba su pecho y tapaba su cintura.<\/p>\n<p>Nadie hacia o dec&iacute;a nada, por lo tanto el Dj, anim&oacute; a las personas all&iacute; presentes a intentarlo. Solo cinco dijo &eacute;l. Y asegur&oacute; que el premio al ganador o ganadora ser&iacute;a sumamente reconfortante. &mdash;&iexcl;Solo cinco personas! &iexcl;Vamos! An&iacute;mense mujeres o es que&hellip; &iquest;Sus parejas no las dejan? Hombres ustedes tambi&eacute;n pueden participar!&ndash;. Vocifer&oacute; el animador.<\/p>\n<p>El tal monje que permanec&iacute;a en el centro de la pista, con los ojos cerrados y en total paz, desanud&oacute; la t&uacute;nica y la lanz&oacute; con gran destreza y agilidad, unos dos metros a su derecha, quedando totalmente desnudo. Con sus manos juntas por las palmas, realiz&oacute; una especie de reverencia y se puso en pie. Exclamaci&oacute;n entre los asistentes y ojos desorbitados en la mayor&iacute;a, incluyendo los m&iacute;os. De Paola ni hablar.<\/p>\n<p>Un largo falo blancuzco, de por lo menos treinta cent&iacute;metros, tieso y grueso como el pu&ntilde;o de Paola, apuntaba fieramente hacia el techo. Se fue girando con lentitud, demostrando a la audiencia todo su potente esplendor. Tres mujeres y dos hombres de acercaron. &iexcl;Y el monje se dej&oacute; hacer!<\/p>\n<p>La primera con la boca lo intent&oacute;, dando peque&ntilde;as lamidas y succionado aquella verga hasta que se le agot&oacute; su tiempo. Luego fue el turno para una rubia, muy blanca, delgada casi escu&aacute;lida y con los infantiles pechos, coronados por pezones muy rosados. Le habl&oacute; algo al superdotado y este se acost&oacute; boca arriba, la mujer escupi&oacute; bastante saliva sobre el colorado glande de aquella deidad tibetana y se fue introduciendo por la vagina lo que a bien pudo. Mucho gemido, ojos cerrados y frente fruncida, pero poco movimiento de la pelvis y se agot&oacute; su tiempo. Enseguida un hombre joven y algo amanerado, &ndash;la verdad sea dicha&ndash; abri&oacute; su boca y pudo m&aacute;s que la mujer primera. Era una visi&oacute;n escalofriante, pues la garganta del joven se ampliaba a medida que lo introduc&iacute;a, record&aacute;ndome las im&aacute;genes de una boa, regurgitando a su presa muerta. M&aacute;s no pudo hacerlo por completo y atragantado, casi vomit&oacute;, perdiendo as&iacute; su ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>El siguiente fue un hombre de cuerpo fofo y mayor de edad que yo, muy velludo y cul&oacute;n que abri&eacute;ndose el mismo las nalgas, acuclillado hizo acopio de valent&iacute;a y con esfuerzo, se introdujo despacio aquel m&aacute;stil color del marfil. En sus gestos el dolor y en el publico la algarab&iacute;a. No lleg&oacute; a introducirse ni una cuarta parte cuando en medio de un alarido, desisti&oacute;.<\/p>\n<p>La &uacute;ltima fue una mujer obesa y de piel de muy oscura como un tiz&oacute;n. Nalgas protuberantes y con bastante celulitis, tetas inmensas y colgantes con aureolas como arepas y pezones gordos como mi dedo me&ntilde;ique, sin aspavientos y mirando de frente al sereno monje, se introdujo de un solo envi&oacute;n toda la extensi&oacute;n de aquella verga endurecida, m&aacute;s por la concentraci&oacute;n mental que por la sangre y la emoci&oacute;n. Agit&oacute; las caderas, mene&oacute; la cintura y gimiendo, en un alocado ritmo, se escuchaba claramente el chapoteo de sus flujos mezclados con el pausado respirar de aquel artista. Adelante y hacia atr&aacute;s, despu&eacute;s del lado izquierdo al derecho, y en c&iacute;rculos con su vagina encharcada, logr&oacute; descomponer la impavidez y serenidad del tibetano y a falta de pocos segundos para terminar su tiempo, el rostro del hombre, sonri&oacute; agradecido y explot&oacute; en la intimidad de la mujer.<\/p>\n<p>&iexcl;La apasionada fricci&oacute;n, hab&iacute;a vencido a la meditada raz&oacute;n! Por en&eacute;sima vez.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y la ganadora se lleva este espectacular premio! &mdash;Grit&oacute; por los altoparlantes el Dj. Y el no matriculado autom&oacute;vil plateado, parqueado junto al negro obsequiado, apareci&oacute; enfocado por dos c&aacute;maras en la pantalla gigante del sal&oacute;n.<\/p>\n<p>Aplausos a rabiar, pieles sudadas y aromas a sexo humedecido por el er&oacute;tico espect&aacute;culo, invadieron la sala. Y luego fue la misma Mechas, quien tomada de la mano de Thomas y del mulato, habl&oacute; por los micr&oacute;fonos, anunciando el &uacute;ltimo sorteo de la noche.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Un viaje con todos los gastos pagos y estad&iacute;a por siete noches y ocho d&iacute;as para cuatro personas en un resort solo para parejas en Punta Cana! &mdash;Y la mayor&iacute;a de personas, tal vez unas cuarenta o sesenta, festejaron aquel sorteo.<\/p>\n<p>El hombre a la izquierda de la Mechas, tom&oacute; una peque&ntilde;a balotera de acr&iacute;lico transparente, Thomas la hizo girar y al detenerse, Mechas introdujo su mano y tomando una de las pelotas, anunci&oacute; un n&uacute;mero.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos! &iexcl;Revisen sus pulseras! &mdash;Pronunci&oacute; dichosa la Mechas, pero nadie dijo&hellip; &iexcl;Yo! Tal vez ese desafortunado ganador no asisti&oacute; o estaba entretenido en otras labores sexualmente m&aacute;s satisfactorias en alguna otra sala.<\/p>\n<p>Segunda oportunidad y se repiti&oacute; la operaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Y el n&uacute;mero ganador es el&hellip; &iexcl;1003! &mdash;Se anunci&oacute;.<\/p>\n<p>Paola me dio un codazo pues yo ni hab&iacute;a revisado. Por el micr&oacute;fono Thomas insisti&oacute; en que mir&aacute;ramos bien la parte posterior de las manillas y mirando a Paola le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Yo ni para que miro, que nunca me he ganado nada. &iexcl;Ahh, s&iacute;! perd&oacute;name que te miento. &iexcl;Una licuadora en una rifa! Cuando la fui a utilizar para hacerme un jugo de guan&aacute;bana, la maldita venia da&ntilde;ada de f&aacute;brica. &mdash;Y me re&iacute; a carcajadas.<\/p>\n<p>Pero solo yo, pues mi rubia compa&ntilde;era, curiosa ella, dio vuelta a mi pulsera y grit&oacute; &mdash;&iexcl;Aqu&iacute;ii!, aqu&iacute;&ndash;. &iexcl;Completamente emocionada!<\/p>\n<p>El resto fue verme iluminado por un reflector, Martha y Almudena vinieron hasta mi mesa a felicitarme, abraz&aacute;ndome y de aprovechadas me dieron cada una un morreo espectacular delante de la concurrencia y Paola, mi rubia tentaci&oacute;n tomo posesi&oacute;n de mi boca con la suya y con s&uacute;bito sentido de propiedad entre los dos, nos besamos con pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos a celebrar en privado! Rocky querido, en el segundo nivel. &mdash;Escuch&eacute; a la Mechas, quien abrazaba a Thomas y de su mano izquierda tomaba el miembro expuesto del que despu&eacute;s me enter&eacute;, era su esposo oficial.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, ok. Les respond&iacute; sonriente. &mdash;Pero antes necesito hacer una llamada con urgencia, les expliqu&eacute; y solo, me dirig&iacute; hacia el vestier y del casillero tom&eacute; m&iacute; el m&oacute;vil, lo encend&iacute;, me fije bien en la hora&hellip; 1:38 A.M. &iexcl;Y marqu&eacute;!<\/p>\n<p>Una, dos, cinco, siete veces timbr&oacute; y no, Silvia mi esposa no contesto. Volv&iacute; a marcar a su n&uacute;mero, y de nuevo se fue la llamada al buz&oacute;n. Le dej&eacute; el mensaje de que estaba bien y quer&iacute;a saber c&oacute;mo estaba ella, mi amada esposa.<\/p>\n<p>Regres&eacute; a los pocos minutos hasta el sal&oacute;n y all&iacute; me aguardaba la precoz mesera. Los dem&aacute;s no estaban. La doncella romana, me gui&oacute; por un estrecho pasillo y ascendiendo unas amplias escalinatas, llegamos hasta un corredor con al menos ocho puertas, cuatro a lado y lado. Llegando a la pen&uacute;ltima a mi derecha, la joven golpe&oacute; la madera tres veces seguidas y dos despu&eacute;s. Finalmente el esposo de la Mechas, abri&oacute; y la chica se march&oacute; sin musitar sonido alguno.<\/p>\n<p>Thomas se atragantaba con los inmensos melones de la Mechas, desnudos los dos, sobre el lado izquierdo de una cama impresionantemente grande. A un lado, un amplio sof&aacute; de piel rojo y para cuatro personas, donde Almudena beb&iacute;a del n&eacute;ctar de la entrepierna de Paola, quien con sus ojos cerrados, acompasaba el ritmo de la comida de co&ntilde;o, con su mano derecha pellizcando el pez&oacute;n cereza de su seno izquierdo. Y Martha&hellip; La mujer del tormento m&iacute;o, sentada al otro extremo, perd&iacute;a una mano en el medio de sus piernas abiertas. Los dedos se cebaban en la humedad de su vulva. Labios henchidos, los de su boca tambi&eacute;n; p&aacute;rpados completamente cerrados, abandonada ella a la espiritual libertad de privadas sensaciones, sinti&oacute; como el mulato acariciaba su seno libre de caricias pero de inmediato, abriendo sus acaramelados ojitos de miel, resuelta le apart&oacute; su mano y cuando me vio all&iacute; de pie a dos pasos de la puerta, sonriente me invit&oacute;.<\/p>\n<p>Me acomod&eacute; de rodillas a su lado, y ella virando levemente, me ofreci&oacute; la visi&oacute;n de su sexo abierto y brillante, rosados sus labios, tan recorridos y disfrutados por la personal experiencia de sus dedos. Por varios minutos friccion&oacute; los pliegues laterales, y despu&eacute;s se concentr&oacute; en hacer c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos sobre su endurecido bot&oacute;n. Gimi&oacute; con dulzura, y mir&aacute;ndome, mencion&oacute; entre sus jadeos, mi nombre.<\/p>\n<p>Paola, tambi&eacute;n acab&oacute; en la boca experimentada de Almudena y recompuesta despu&eacute;s de disfrutar del &eacute;xtasis, se puso en pie y se acerc&oacute; por fin a mi lugar. Thomas boca arriba, Mechas encima, morre&aacute;ndose con &eacute;l y su esposo, lamiendo el culo y algo m&aacute;s, &ndash;lo que se le atravesara&ndash; disfrutaban enredados en esa cama.<\/p>\n<p>&mdash;Esto est&aacute; muy bueno, pero debo irme ya. Sabes bien que tengo que trabajar. &mdash;Le mencion&eacute; en el o&iacute;do a mi rubia tentaci&oacute;n, quien desprovista de tela que cubriera sus hermosos pechos, pegada a mi torso, me besaba el cuello mientras su mano con agilidad, palpaba por encima de mi b&oacute;xer, la dureza de mi verga.<\/p>\n<p>&mdash;Anda nene, no seas as&iacute;, quiero que me jodas bien la cuca y me la hundas bien adentro de mi culo. Ya es tiempo de que te liberes, &laquo;Rolito precioso&raquo;. &mdash;Me dijo con una voz muy sensual y su mirada encendida de destellos verdes.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, respond&iacute;. &mdash;Y mirando a Almudena que se abrazaba a su amiga Martha, me acerqu&eacute; para agradecerle y despedirme.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno tesoro, pues es una l&aacute;stima, pero eso es lo que me encanta de ti. &mdash;La mir&eacute; torciendo mi boca, al tiempo que ladeaba un poco mi cabeza en se&ntilde;al de no comprender.<\/p>\n<p>&mdash;Tu f&eacute;rrea templanza, cari&ntilde;o. Es un don que pocos poseen. Te acompa&ntilde;o hasta la salida, pero yo si me quedo otro rato. &iquest;Te vas t&uacute; tambi&eacute;n querida? &mdash;Le habl&oacute;, pero no a Paola sino a Martha. Esta se encogi&oacute; de hombros y mir&aacute;ndome le respondi&oacute; que s&iacute; y me pidi&oacute; que por favor la dejara en su casa. De los anfitriones me olvid&eacute;, o mejor ser&iacute;a decir que ellos tres, ocupados en sus sexuales placeres, se hab&iacute;an olvidado de los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Ya vestidos, mi amiga Almudena pas&oacute; su brazo por debajo del m&iacute;o, enganchando su fisonom&iacute;a a mi costado. Y me dijo con suavidad al o&iacute;do izquierdo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Espero que no te vayas por no querer pecar. Ser&iacute;a un completo desperdicio que duermas solo, mientras tu esposa quiz&aacute; a esta misma hora, retoc&eacute; en brazos de &eacute;l. &mdash;Y Martha que ven&iacute;a detr&aacute;s, la alcanz&oacute; a escuchar y tom&aacute;ndola con fuerza de la mano, le pregunt&oacute; tambi&eacute;n que era lo que nosotros dos no sab&iacute;amos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;De que me hablas? &iexcl;T&uacute; que vas a saber! &mdash;Me detuve y apart&aacute;ndome de su abrazo, le ped&iacute; explicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No lo puedo saber con exactitud, pero si yo fuera &eacute;l, claramente aprovechar&iacute;a la inesperada ocasi&oacute;n y me lanzar&iacute;a con todo por conquistarla. Te lo podr&iacute;a asegurar. &iquest;Quieres apostar conmigo tesoro? &mdash;Y me ret&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;nto quieres perder? &mdash;Le respond&iacute; con seguridad.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a ver&hellip; Ehhh, si yo gan&oacute;, ser&aacute;s mi esclavo por 24 horas. Y s&iacute; pierdo pues&hellip; &iexcl;T&uacute; eliges lo quieras de m&iacute;, coraz&oacute;n!<\/p>\n<p>&mdash;Si yo gano, t&uacute; Almudena querida, te pondr&aacute;s en cuatro patas y te dejaras culear por m&iacute;. Me agradar&aacute; mucho perforar ese asterisco casi virgen tuyo. &iquest;Estamos? &mdash;Le contest&eacute;, mientras Paola y Martha, no pod&iacute;an cerrar sus bocas.<\/p>\n<p>&mdash;Perfecto Rocky querido. &iexcl;Vamos! Anda tesoro, hazle una videollamada y t&uacute; Martha, pr&eacute;stame tu tel&eacute;fono. Cuando yo crea que es el momento le marcar&eacute; desde este m&oacute;vil al de Hugo y ya veremos qui&eacute;n gana. &mdash;Me respondi&oacute; con una seguridad que me estremeci&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No se te olvide preciosa, que hoy la suerte esta de mi lado. &mdash;Y temerario, bordeando casi las tres de la madrugada de aquel s&aacute;bado, le hice la videollamada a mi mujer.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola mi vida! &mdash;La salud&eacute;, agitando frente a la c&aacute;mara mi mano.<\/p>\n<p>&mdash;Hasta que por fin me respondes, ya me ten&iacute;as preocupado. Pronto ser&aacute;n las tres de la ma&ntilde;ana &iquest;D&oacute;nde est&aacute;s? &mdash;Silvia estaba con una copa verde ne&oacute;n en su mano, mientras con la otra intentaba mantener estable la c&aacute;mara del tel&eacute;fono y no salirse del plano, se ve&iacute;a sobresaltada. De fondo, yo pude escuchar los r&iacute;tmicos &laquo;beats&raquo; de m&uacute;sica electr&oacute;nica.<\/p>\n<p>&mdash;Aghhh&hellip; Ehhh, mi amoorrr, estoyy&hellip; acabando de entrar a mi habitaci&oacute;n. &iquest;Si me ves bien? &iexcl;Jajaja! &mdash;Y Silvia junto a la ventana se ve&iacute;a espectacular con ese vestido brillante pero la luz era insuficiente y en el tono de su voz enredada, la acostumbrada visi&oacute;n de ella algo alicorada.<\/p>\n<p>&mdash;Amor estoy&hellip; Estoy un poco prendidita. Creo que me dej&eacute; contagiar por la rumba y me pas&eacute; con estos coctelitos. No revis&eacute; el m&oacute;vil hasta ahora lo siento. &iquest;Y t&uacute; mi amoorrr? &iquest;Ya llegaste a nuestro piso?<\/p>\n<p>&mdash;No se&ntilde;ora, a&uacute;n no, pero ya iba de salida. Ni te imaginas el buen ambiente que hay, pero debo trabajar. Creo que solo dormir&eacute; como cuatro horas. Te amo mucho. Estas muy bella mi amor. &iquest;Y esa m&uacute;sica? &mdash;No te gustaba. &iquest;Y ahora s&iacute;? Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ehhh, es solo el televisor mi amor! Qu&eacute; lo encend&iacute; y est&aacute;n pasando videos musicales. &mdash;Me respondi&oacute; sonriendo y mirando hacia otro lado.<\/p>\n<p>&mdash;Te extra&ntilde;o mucho y tengo ganas de hacer cositas ricas contigo cuando llegues. &mdash;Le mencion&eacute; y me sent&iacute; triunfador.<\/p>\n<p>&mdash;Ufff, yo estoy igual. L&aacute;stima que sea tan tarde y estemos tan lejos porque si no&hellip; &iexcl;Jajaja! Ya te la estar&iacute;a comiendo. &mdash;Y mi mujer dio otro trago a esa bebida y pase&oacute; lujuriosa su lengua por los labios, mirando sensualmente a la c&aacute;mara.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me podr&iacute;as dar una pruebita de lo que me espera? D&eacute;jame admirarte con ese vestido tan sexy. &iexcl;Hey!&#8230; &iquest;No abras mostrado mis tetas a esos degenerados por ah&iacute;? &mdash;Le dije sonri&eacute;ndole.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Como se te ocurre! O bueno tal vez unas dos o tres veces, pero fue sin querer por estar saltando con una canci&oacute;n de Lady&hellip; Lady algo. T&uacute; sabes que nos soy buena para esos nombres extranjeros. Pero igual a nadie le import&oacute; y solo me las vio Antonella, que de inmediato me las cubri&oacute; con sus man&hellip; &iexcl;Me las tap&oacute; r&aacute;pido! Jajaja. &mdash;Me respondi&oacute; dudando un poco en su respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno pues que bien por ella que disfrut&oacute; de esa visi&oacute;n. &iexcl;Ahora quiero que me las muestres a m&iacute;! &mdash;Le dije con mi voz m&aacute;s seductora.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ahhh?&hellip; &iquest;Ahora precioso? Nahh, estoy como borrachita y con ganas de acostarme tambi&eacute;n. &iexcl;Todo me da vueltas! &mdash;Me respondi&oacute; neg&aacute;ndose a mi petici&oacute;n, m&aacute;s yo le insist&iacute; maliciosamente.<\/p>\n<p>&mdash;Anda mi vida no seas malita y mu&eacute;strame esas hermosas t&eacute;ticas que tanto deben estar extra&ntilde;&aacute;ndome. Dame ese gusto. &mdash;Y Silvia se neg&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;No, la verdad no creo que estas sean horas para ponernos en eso, que despu&eacute;s nos arrechamos y nos quedamos con las ganas. Adem&aacute;s alguien podr&iacute;a verme en esta ventana. &mdash;Me respondi&oacute; haciendo pucheros, con los que ella usaba para convencerme de algo.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos mi amor, dale y haz de cuenta que me vas a seducir&hellip; cierra la persiana si te da pena que alguien te vea y aprovechando la m&uacute;sica, me bailas sensual, como si estuvieras haci&eacute;ndome un striptease. No me vas a dejar con las ganas o es que&hellip; &mdash;Y dejando en suspenso la frase, Silvia un poco asustada se fue retirando de medio lado de la ventana enfoc&aacute;ndose posteriormente con lentitud cerca de la bien tendida cama.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo es que me da cosa. Mejor ahora cuando me coloque la pijama en el ba&ntilde;o yo te env&iacute;o unas fotic&hellip; &mdash;&iquest;Rodrigo? Y entonces algo inquieto, contraataqu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahora mismo Silvia, mu&eacute;strame las tetas ahora! &iquest;O qu&eacute; es lo que pasa all&aacute;? &mdash;Le habl&eacute; duro y ya fastidiado, aunque tambi&eacute;n preocupado.<\/p>\n<p>&iquest;Tendr&iacute;a raz&oacute;n Almudena? &iexcl;No! No pod&iacute;a ser, si ella me hab&iacute;a prometido que&hellip; Silvia me hab&iacute;a dicho que nada pasar&iacute;a entre ella y su jefe.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, est&aacute; bien no te enojes. Lo siento es que estoy algo cansada. Mira mi amor&hellip; &iquest;As&iacute; te gusta?<\/p>\n<p>Y Silvia empez&oacute; a balancear su cuerpo, moviendo un poco la c&aacute;mara hasta acercarla a su cuerpo. Se desenfocaba por momentos pero luego tal vez lo dej&oacute; soportado, sobre el marco de la ventana y solo pod&iacute;a ver su figura a contra luz, bailando seductoramente y bajando primero una tiranta de su vestido, cubri&oacute; coquetamente con su mano ese seno, para luego cruzar su otro brazo y retirar la otra tira, cubri&eacute;ndose de igual manera el otro pecho. El vestido fue cayendo por su cuerpo con parsimonia, a medida que mi esposa danzaba con suavidad una pegajosa melod&iacute;a.<\/p>\n<p>Mov&iacute;a mi mujer su cintura con gracia y soltura, &ndash;siempre se le hab&iacute;a dado bailar bien&ndash; y poco a poco retir&oacute; su brazo derecho y luego el izquierdo para dejarlos reposar en su cintura y aquel par de pechos a&uacute;n hermosos despu&eacute;s de amamantar, se mostraron por fin ante m&iacute;, mene&aacute;ndose con sensual suavidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Si ves amor que no era tan dif&iacute;cil? &iexcl;Te amo preciosa! Y ahora un poquit&iacute;n m&aacute;s, que quiero ver ese hermoso tesoro escondido. &iexcl;Qu&iacute;tate la tanga y acar&iacute;ciate por m&iacute;! &mdash;Y Silvia con cierto temor en su rostro, volte&oacute; de nuevo su mirada hacia alg&uacute;n lugar en esa habitaci&oacute;n y luego acerc&aacute;ndose de nuevo al tel&eacute;fono comenz&oacute; a bajar despacio las delgadas tiras negras de tela y me dijo casi susurrando&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Yo tambi&eacute;n te amo. &iquest;Te gusta? &iquest;La quieres mucho? &iquest;Me deseas? &mdash;y me mostr&oacute; su preciosa vagina, abriendo los labios, &ndash;tantas veces por m&iacute;, acariciados y besados&ndash; con sus dos dedos y cuando le iba a responder que s&iacute;, observ&eacute; a Almudena quien con su dedo &iacute;ndice en alto, me hizo la se&ntilde;al de que iba a marcar. Y realizada esa operaci&oacute;n me mostr&oacute; la iluminada pantalla del m&oacute;vil de Martha, donde pude leer con claridad dos palabras con las que ella registraba el n&uacute;mero de su marido&hellip; &iexcl;Amor m&iacute;o!<\/p>\n<p>E inmediatamente escuch&eacute; un sonido en la habitaci&oacute;n de mi esposa. &mdash;El sonoro repicar de otro tel&eacute;fono que hab&iacute;a all&iacute;. Silvia se sobresalt&oacute; tambi&eacute;n y gir&oacute; s&uacute;bitamente su cabeza hacia la izquierda y luego volvi&oacute; a mirar a la c&aacute;mara y cuando iba a hablar, con la no olvidada sensaci&oacute;n de vac&iacute;o y amargura, sin mirar la pantalla de mi m&oacute;vil escuch&eacute; la asustada voz de Silvia&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo&hellip;. Yo, en serio no es&hellip; &iexcl;Perd&oacute;n! &mdash;Mis l&aacute;grimas con la facilidad de siempre, comenzaron a humedecer mis mejillas, pero sacando fuerzas de donde no las hallaba en esos aciagos minutos le dije con firmeza&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ya es suficiente Silvia. &iexcl;Me cans&eacute;! &mdash;Y cort&eacute; la videollamada, y de paso, apagu&eacute; mi tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Almudena por igual realiz&oacute; la misma operaci&oacute;n en el tel&eacute;fono de Martha. Me gir&eacute; para ver a Paola, que pasmada por la escena, ni sonre&iacute;a y permanec&iacute;a mi rubia tentaci&oacute;n con su boca a medio abrir. Martha por su parte me mir&oacute; con un dejo de compasi&oacute;n y Almudena, ella si sonriente al saberse vencedora, apoy&oacute; su mano sobre mi hombro y me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilo Rocky tesoro m&iacute;o, que esto no es el fin del mundo ni tampoco debe serlo el de tu matrimonio. Coraz&oacute;n, t&uacute; tambi&eacute;n lo present&iacute;as, alg&uacute;n d&iacute;a iba a suceder. Tener sexo es el mal menor, pero como te dije hace d&iacute;as, mentir solo&hellip; Y la interrump&iacute; abraz&aacute;ndome a ella con fuerza y resignaci&oacute;n, para culminar su frase.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Enga&ntilde;ar! Ese el mal mayor. S&iacute;, ahora ya lo s&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pao, vamos a tomar algo en otra parte. &mdash;Y sin despedirme de Martha y Almudena, me alej&eacute; con mi rubia tentaci&oacute;n abrazada fuertemente a mi cintura y su cabeza apoyada de medio lado sobre mi hombro, reconociendo mi dolor.<\/p>\n<p>Pero Martha d&aacute;ndonos posterior alcance, se meti&oacute; en el medio de los dos y nos dijo con cari&ntilde;osa suavidad&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No quiero estar sola esta noche. &iquest;Puedo ir con ustedes? Quiero&hellip; &iexcl;Deseo estar con ustedes dos!&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; &iquest;Tendr&aacute;n habitaciones disponibles en tu hotel? &mdash;Le pregunt&eacute; a Paola, ya montados dentro del auto.<\/p>\n<p>&mdash;Toda la suite est&aacute; esperando por los tres. Mi padrastro y mi madre andan de viaje por Canarias. &iexcl;Vamos cachaco precioso! Qu&eacute; al mal paso hay que darle prisa y a la traici&oacute;n, la bendici&oacute;n de hacernos el amor. &mdash;Nos respondi&oacute; con su sonrisa de carnaval.<\/p>\n<p>Sent&iacute; la tibieza y suavidad de su mano acariciando mi mejilla y a pesar de sentirme enga&ntilde;ado, la rabia pudo m&aacute;s que el dolor y no, &iexcl;No derram&eacute; ni una sola l&aacute;grima m&aacute;s! Voltee mi cabeza y observando hacia el asiento posterior a una silenciosa Martha fijamente, decid&iacute; perderme para siempre en la espesura de aquella selva verde que tantas veces esquiv&eacute; y beber de la fuente rosada y h&uacute;meda de la mujer del hombre que se tiraba a kil&oacute;metros de m&iacute;, esa madrugada a la traidora esposa m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos entonces mi Pao hermosa, que apenas tengo tres horas libres para qu&eacute; disfrutemos los tres. El tiempo justo para que las dos, logren hacerme revivir.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 28<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;Y aj&aacute; nene&hellip; &iquest;Ya te marchas? Me tienes tan abandonada. 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