{"id":30352,"date":"2021-07-14T22:00:00","date_gmt":"2021-07-14T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-14T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-14T22:00:00","slug":"quisieras-follarte-a-mi-esposa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/quisieras-follarte-a-mi-esposa\/","title":{"rendered":"\u00bfQuisieras follarte a mi esposa?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30352\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Volv&iacute; del trabajo a casa, un viernes en la tarde, con la intenci&oacute;n de hacer algo diferente el fin de semana, pero sin una idea clara al respecto.&nbsp; Encontr&eacute; que mi esposa se hab&iacute;a arreglado el cabello y maquillado como para una ocasi&oacute;n especial, pero no manifest&oacute; ninguna intenci&oacute;n en mente con el transcurrir de los minutos. Pens&eacute; que esa era una forma de sugerir que sali&eacute;ramos o hici&eacute;ramos algo diferente aquel d&iacute;a y esper&eacute; para ver si algo me dec&iacute;a, pero pas&oacute; el tiempo y no fue as&iacute;.<\/p>\n<p>De modo que fui yo quien, ya entrada la noche, pregunt&eacute; el motivo para que ella se hubiese arreglado de esa manera. Me dijo que su amiga Sonia hab&iacute;a pasado a saludarla y que le hab&iacute;a pedido que la acompa&ntilde;ara al sal&oacute;n de belleza, as&iacute; que, estando all&aacute;, hab&iacute;a aprovechado para arreglarse, ya que hac&iacute;a d&iacute;as que no iba por all&iacute;. Le manifest&eacute; que ten&iacute;a ganas de hacer algo, pero que no ten&iacute;a nada en mente.<\/p>\n<p>Ella me sugiri&oacute;, entonces, que, si quer&iacute;a, pod&iacute;amos ir a escuchar m&uacute;sica y a bailar un rato, si a m&iacute; me apetec&iacute;a. Mov&iacute; mi cabeza de lado y lado, como vacilando, porque el baile no es mi fuerte y no me gusta ir a sitios donde haya mucho ruido y m&uacute;sica a todo volumen. Sin embargo, el tema de escuchar m&uacute;sica s&iacute; me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Pues, s&iacute;, dije. Al&iacute;state, entonces, pero apur&eacute;monos, porque ya va siendo tarde para salir. &iquest;Tarde? Dijo. No. Es a esta hora que empieza la vida nocturna.<\/p>\n<p>No tard&oacute; mucho en estar lista. De hecho, se visit&oacute; para la ocasi&oacute;n, aunque un tanto informal, utilizando una corta falda negra, una blusa roja con escote y zapatos negros de fiesta, de tac&oacute;n alto. No tardamos mucho en llegar a un lugar, de antemano conocido, donde interpretan m&uacute;sica de jazz en vivo. El sitio estaba concurrido, c&aacute;lido y con buen ambiente, as&iacute; que fue f&aacute;cil acomodarnos y disfrutar de la presentaci&oacute;n del grupo que all&iacute; tocaba. Pedimos una botella de vino y unos pasabocas para pasar el rato all&iacute;.<\/p>\n<p>La m&uacute;sica sonaba bastante bien y est&aacute;bamos realmente entretenidos con el espect&aacute;culo. La mayor&iacute;a de asistentes escuchaba la m&uacute;sica, conversaba, aplaud&iacute;a y ped&iacute;a melod&iacute;as que el grupo interpretaba para complacencia de todos. Parec&iacute;a que la est&aacute;bamos pasando bien, pero, pasado el tiempo, Laura empez&oacute; a mirar a un lado y otro, como esperando a alguien, lo cual me caus&oacute; curiosidad y me atrev&iacute; a preguntar. &iexcl;Oye! &iquest;Esperas a alguien? No, respondi&oacute;. &iquest;Por qu&eacute; preguntas? Replic&oacute;. Pues, porque he visto, desde hace un rato, que miras insistentemente hacia la puerta, como si estuvieras buscando a alguien. No, dijo, para nada.<\/p>\n<p>Permanecimos all&iacute;, casi que, en silencio, porque el volumen de la m&uacute;sica no daba oportunidad para hablar y, adem&aacute;s, las melod&iacute;as que interpretaban eran pegajosas y hac&iacute;a que la gente estuviera entretenida y disfrutara del ambiente. Pero, Laura, pese a lo que me hab&iacute;a dicho, segu&iacute;a mirando insistentemente hacia la puerta, como buscando a alguien o reparando en alguien entre la multitud. No volv&iacute; a preguntar, pero me qued&eacute; atento a detallar cu&aacute;l era el objeto de su atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pasados unos minutos pude darme cuenta que ella se fijaba en un hombre joven, de tez trigue&ntilde;a, bastante bien vestido en verdad, que destacaba entre quienes estaban all&iacute; y que al parecer estaba solo, sin compa&ntilde;&iacute;a. Cre&iacute; que, quiz&aacute;, era propietario del sitio o ten&iacute;a que ver algo con el negocio o con los m&uacute;sicos, o estaba esperando a alguien, o se hab&iacute;a citado con alguien y le hab&iacute;an incumplido, porque sal&iacute;a y entraba repetidamente del lugar, sin fijarse en tener o no acomodo dentro del recinto.<\/p>\n<p>El muchacho, para que, estaba guapo. Un hombre bien puesto dir&iacute;a ella, y creo que as&iacute; lo estaba pensando. Dej&eacute; pasar el tiempo para ver como ella segu&iacute;a los movimientos de aquel con inter&eacute;s, as&iacute; que me vino a la cabeza la idea de que ella se hab&iacute;a fijado en &eacute;l y so&ntilde;aba despierta con tenerlo cerca para conocerle, conversarle y quien sabe que m&aacute;s, as&iacute; que osadamente apunt&eacute;: Se te despertaron los &ldquo;arrechocitos&rdquo;, &iquest;verdad? Como as&iacute;, dijo ella, &iquest;por qu&eacute;? Pues porque te llevo detallando hace m&aacute;s de una hora y no le quitas el ojo al muchacho de la chaqueta caf&eacute; y buzo rojo. &iquest;Es que te gusta? Es un hombre atractivo, contest&oacute;. Bueno, y quisieras conocerle, &iquest;no es cierto? Me mir&oacute; unos instantes y respondi&oacute;. &iquest;por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>Me levant&eacute;, entonces, dirigi&eacute;ndome hacia la puerta, a su encuentro. Hola, salud&eacute;, haci&eacute;ndome el indiferente y saliendo fuera del lugar. El hizo lo mismo. Y estuvo all&iacute;, en la puerta, al lado m&iacute;o, mirando el movimiento de la calle. &iexcl;Oye! Llam&eacute; su atenci&oacute;n y me atrev&iacute; a preguntar; &iquest;Trabajas aqu&iacute;? No, contest&oacute;, &iquest;por qu&eacute;? Simple curiosidad, le respond&iacute;. Estoy con mi esposa en una mesa que queda casi en frente de esta puerta y te hemos visto entrar y salir, varias veces, as&iacute; que pensamos que eras parte del grupo musical o estabas relacionado con el negocio. No, contest&oacute; ri&eacute;ndose. Quedamos de pasar el rato aqu&iacute; con un amigo, pero a &uacute;ltima hora no pudo venir. Y ya, estando ac&aacute;, pues decid&iacute; quedarme un rato.<\/p>\n<p>Pero no te vemos acomodado en ninguna parte. &iquest;Vas a estar as&iacute; toda la noche? Es que, la verdad, no me gusta sentarme solo, y adem&aacute;s ocupo espacio que de pronto necesiten para atender a alguien que si vaya a consumir. Yo estoy aqu&iacute; solo por escuchar la m&uacute;sica. Ah, entiendo. Y &iquest;le gustar&iacute;a sentarse? Pues, con este fr&iacute;o, a veces me dan ganas, pero como no estoy consumiendo, mejor me mantengo en movimiento. &iquest;Le gustar&iacute;a acompa&ntilde;arnos en la mesa? &iexcl;Le invito un trago! Me detall&oacute; de arriba abajo, como sorprendido y me respondi&oacute;, &iquest;por qu&eacute; no? Gracias.<\/p>\n<p>Lo invit&eacute;, entonces, a que me acompa&ntilde;ara, llegando con &eacute;l a la mesa donde se encontraba mi esposa. Buenas noches, le dije a ella, le present&oacute; a un amigo. Buenas noches, dijo el salud&aacute;ndola amablemente, Camilo. Buenas noches, dijo ella, Laura. Me lo traje para ac&aacute; porque lo vi parado all&iacute;, como desplazado pidiendo limosna, de modo que sent&iacute; la necesidad de dar de beber al sediento y hacer la buena obra del d&iacute;a. No, para nada dijo &eacute;l sonriente. Le agradezco la atenci&oacute;n. Bueno, &iquest;qu&eacute; se toma? Nosotros estamos tomando vino, porque el plan era escuchar m&uacute;sica y pasar un rato aqu&iacute;, pero a usted lo veo en plan de acci&oacute;n, as&iacute; que le gustar&aacute; algo m&aacute;s fuerte. Le acepto un ron, si no es molestia contest&oacute;. Tranquilo. Sus deseos ser&aacute;n satisfechos. &iquest;Qu&eacute; tipo de ron? Bacard&iacute;. &iquest;Solo o michelado? Michelado. Bien. Voy por el pedido.<\/p>\n<p>Intencionalmente me dirig&iacute; a la barra para dejarlos solos y ver desde la distancia qu&eacute; pasaba entre ellos dos. Ped&iacute; media botella de Bacard&iacute; Lim&oacute;n, y ped&iacute; que me prepararan un trago michelado para llevar a la mesa, pero, mientras esperaba, no observ&eacute; que sucediera nada particular entre ellos. Si vi que Laura hab&iacute;a entablado confianza con &eacute;l, porque parec&iacute;a charlar amistosamente e imagin&eacute; que ya le estaba averiguando su vida, obra y milagros.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a la mesa y, no obstante, sonar la m&uacute;sica, ellos parec&iacute;an conversar animadamente, lo cual hac&iacute;a que, al hablar, cada uno de ellos se tuviera que acercar al o&iacute;do del otro para poderse comunicar en aquel ambiente. Y yo, la verdad, no pod&iacute;a escuchar muy bien lo que hablaban. Al parecer el muchacho era m&uacute;sico, estudiante de m&uacute;sica o conoc&iacute;a de m&uacute;sica, porque la conversaci&oacute;n giraba sobre ese tema, pero yo no pod&iacute;a captar muy bien lo que hablaban. Yo estaba en un extremo, &eacute;l, en el otro, y Laura en la mitad de los dos.<\/p>\n<p>Habr&iacute;an pasado dos tandas de m&uacute;sica cuando ella me dice. Oye, &iquest;porque no vamos a otro sitio? &iquest;A d&oacute;nde? Repliqu&eacute; yo. No s&eacute;. Este lugar ya est&aacute; cans&oacute;n. Bueno, pues dime para donde. Vamos a bailar un rato, como para cambiar de ambiente. Pero, &iexcl;f&iacute;jate la hora! Es solo un rato, contest&oacute;. Okey, dije, entonces desp&iacute;dete y vamos, pues. Hab&iacute;a pensado que Camilo nos acompa&ntilde;ara. Ummm, pens&eacute;, ya me zafaron del programa. &iquest;Y eso? Pregunt&eacute;. A &eacute;l le gusta bailar, me respondi&oacute;, as&iacute; que pens&eacute; que nos pod&iacute;a acompa&ntilde;ar. Y &eacute;l &iquest;est&aacute; de acuerdo? Si, contest&oacute; ella. Entonces, voy a pagar, apunt&eacute;. Esp&eacute;rame afuera y ve preguntando d&oacute;nde hay un sitio al que podamos ir a esta hora.<\/p>\n<p>Cuando sal&iacute; a la puerta, despu&eacute;s de cancelar la cuenta, los encontr&eacute; charlando. &iquest;Ya averiguaste? Si, me dijo, se&ntilde;al&aacute;ndome ah&iacute; mismo, en la esquina siguiente. Entonces vamos, dije, poni&eacute;ndome en marcha. Y ellos me siguieron hasta llegar a Cabaret, que as&iacute; se llamaba el lugar, un sitio donde colocaban m&uacute;sica crossover y que se ve&iacute;a bastante animado, no obstante que ya eran casi las 2 am. Y la verdad, supuse que aquello iba a ser un ratico.<\/p>\n<p>Nos acomodaron, pedimos bebidas, nuevamente un trago de Bacardi para &eacute;l, un trago de Vodka para m&iacute; y una botella de agua para la se&ntilde;ora. Ni siquiera hab&iacute;an tra&iacute;do la orden cuando aquellos dos ya estaban probando la pista de baile. Para m&iacute;, aquello no es novedad, porque a Laura le encanta bailar y m&aacute;s si su parejo le sigue el paso y la mantiene entretenida. Y, en realidad, eso estaba pasando. Aquel joven bailaba con ritmo y llevaba el control del baile de manera notoria, de manera que ella estaba encantada, adem&aacute;s que mov&iacute;a un poco las piernas despu&eacute;s de haber estado sentados por casi cuatro horas.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; solo en la mesa, observando la actividad del lugar y los movimientos de aquellos dos, porque no volvieron a la mesa. Los ritmos de la m&uacute;sica eran variados e igualmente la forma de bailar, as&iacute; que vi como bailaban sueltos, bailaban pegados, bailaban lento, bailaban r&aacute;pido, bailaban de todas formas y se ve&iacute;a que la pasaban bastante bien. A Camilo, al parecer, se le hab&iacute;a arreglado la noche. Igual que a Laura, que parec&iacute;a no querer parar de bailar.<\/p>\n<p>Pasaron cuatro tandas de m&uacute;sica antes de tomarse un respiro. Llegaron a la mesa, se acomodaron, probaron sus bebidas y se dispusieron a descansar un rato. &iquest;C&oacute;mo la est&aacute;n pasando? Pregunt&eacute;. Bien, dijo Camilo, su esposa baila de maravilla. Y&hellip; t&uacute; no te quedas atr&aacute;s, dijo ella. Gracias, respondi&oacute;. Y a&ntilde;adi&oacute;, les pido un permiso, mientras se levantaba de la mesa&hellip; voy al ba&ntilde;o. Vaya tranquilo, dije. Y nos quedamos all&iacute;, solos, con mi esposa, viendo como se alejaba de nosotros. Bueno, hasta qu&eacute; hora va la faena, pregunt&eacute;. Ya es tarde. Son casi las 3:15 am. Un rato m&aacute;s dijo ella. Bueno, dije. Y &iquest;qu&eacute; tal el parejo? Dije. Super, respondi&oacute; ella. Bien&hellip; solo atin&eacute; a decir.<\/p>\n<p>Cuando Camilo volvi&oacute; empez&oacute; a sonar la m&uacute;sica de nuevo, y ellos, de inmediato, se dirigieron a la pista. Quiz&aacute; por la hora, los ritmos se tornaron m&aacute;s lentos, baladas rom&aacute;nticas y boleros, de modo que aquellos se juntaron y pareciera que no se mov&iacute;an, sino que mec&iacute;an sus cuerpos al comp&aacute;s de la m&uacute;sica. Al poco rato, ellos estaban de nuevo en la mesa. Se notaba un aire de involucramiento y complicidad en ellos, pero al acomodarse, ella se sent&oacute; a mi lado, dej&aacute;ndome a m&iacute; frente a frente con Camilo. Yo ya intu&iacute;a lo que pasar&iacute;a a continuaci&oacute;n, pues ya hab&iacute;a pasado por situaciones parecidas, pero estaba dubitativo porque no hab&iacute;amos hablado no acordado nada con ella sobre el particular.<\/p>\n<p>Sin embargo, las miradas de ella hacia &eacute;l y de &eacute;l hacia ella, hablaban por s&iacute; solas. As&iacute; que, siendo un poco osado, me atrev&iacute; a decir, Camilo, &iquest;te gustar&iacute;a follarte a mi esposa? Y, de inmediato, aquel respondi&oacute;; si usted y ella est&aacute;n de acuerdo, me gustar&iacute;a compensarla por lo bien que me ha hecho sentir esta noche. Y t&uacute; &iquest;te gustar&iacute;a follarte a Camilo? Pregunt&eacute;. Me encantar&iacute;a, respondi&oacute; ella. Bueno, dije, no perdamos tiempo. Vamos antes de que se enfr&iacute;e la cosa. Gracias dijo ella, d&aacute;ndome un beso.<\/p>\n<p>Pagu&eacute; la cuenta y nos apresuramos a salir de aquel lugar. Fuimos a buscar mi autom&oacute;vil y, como siempre opera en estas circunstancias, &eacute;l y ella se acomodaron en los puestos de atr&aacute;s para ir preparando el escenario sexual que se avecinaba y no dejar pasar la excitaci&oacute;n del momento. Y yo, mientras, me apresuraba a conducir hasta el lugar donde aquella aventura de fin de semana iba a tener su clausura. Durante el recorrido aquel no dej&oacute; de toquetear y besuquear a mi esposa por todas partes, acci&oacute;n que le era correspondida por ella de igual forma.<\/p>\n<p>Menos mal no est&aacute;bamos lejos del sitio donde aquel deseo se iba a consumar. Ingresamos al lugar y tuvimos acceso con mi veh&iacute;culo al reservado asignado. No m&aacute;s llegar, ellos se apresuraron a bajarse y subir las escaleras hacia la habitaci&oacute;n. De manera que, al ingresar yo al recinto, ya ella le hab&iacute;a bajado sus pantalones y chupaba con deleite su enorme y erecto pene. El tan solo permanec&iacute;a recostado a la pared, permitiendo que mi esposa degustara de &eacute;l a su antojo.<\/p>\n<p>Pasado un rato ella, llevada por la excitaci&oacute;n y la calentura, procedi&oacute; a desnudarlo, descubriendo, poco a poco, un cuerpo atl&eacute;tico y bien formado, quiz&aacute; trabajado con ejercicio en gimnasio. La verdad es que el inter&eacute;s y curiosidad de ella por &eacute;l, aquella noche, bien hab&iacute;a valido la pena. Y mucho m&aacute;s el aprovechar la oportunidad de que este hombre, m&aacute;s joven que ella, hubiera aceptado compartir con ella esta aventura de fin de semana. Una vez desnudo, &eacute;l no tuvo que hacer nada; ella misma se apresur&oacute; a despojarse de la ropa para quedar en igualdad de condiciones con su macho. Tan solo se dej&oacute; los zapatos puestos para quedar un tanto igualados en altura con &eacute;l.<\/p>\n<p>Permanecieron desnudos, de pie, abrazados, al borde de la cama, bes&aacute;ndose con inusitada pasi&oacute;n, mientras sus manos exploraban el cuerpo del otro con curiosidad. Mi esposa no soltaba el erecto miembro de aquel, que frotaba delicadamente sin parar, tal vez para que no fuera de disminuir su dureza y disposici&oacute;n. El, entonces, empez&oacute; a avanzar, empuj&aacute;ndola a ella hacia atr&aacute;s hasta tropezar con el borde la cama y obligarla a sentarse y caer de espaldas sobre ella. Camilo se arrodill&oacute; en medio de sus piernas, las cuales separ&oacute; a lado y lado, y se dispuso a lamer su sexo con la lengua.<\/p>\n<p>Lo hac&iacute;a muy h&aacute;bil y delicadamente porque bien pronto Laura empez&oacute; a contorsionar su torso, y a gemir, primero t&iacute;midamente, y luego m&aacute;s fuerte, mientras sacud&iacute;a su cabeza de lado a lado. Era evidente que estaba experimentando sensaciones fuertes a medida que Camilo exploraba su sexo con su lengua e introduc&iacute;a magistralmente sus dedos dentro de la vagina de mi mujer, quien estaba encantada con aquello.<\/p>\n<p>El, pasados unos instantes, consider&oacute; que ya era tiempo y cubri&oacute; con su cuerpo el cuerpo de mi excitada esposa, introduciendo sin ninguna dificultad aquel duro y enorme miembro dentro de aquella vagina que lo recibi&oacute; con deseo. Se ve&iacute;a diminuta mi mujer debajo de aquel macho, y su miembro, bombeando dentro de aquella parec&iacute;a no caber en su totalidad. Ella, excitada como estaba, solo atinaba a mover sus piernas arriba y abajo al comp&aacute;s de las embestidas de aquel mientras ella gem&iacute;a y gem&iacute;a de placer, sin cesar.<\/p>\n<p>Camilo, de verdad, quer&iacute;a que aquel encuentro fuera inolvidable para ella, as&iacute; que bien pronto propici&oacute; un cambio de posici&oacute;n. Mamita, &iquest;te gusta lo que est&aacute;s sintiendo? Te quiero penetrar desde atr&aacute;s. &iquest;Me dejas? Si, dijo ella, acomod&aacute;ndose de rodillas sobre la cama, apoyada en sus manos, en posici&oacute;n de perrito, mientras &eacute;l proced&iacute;a a ensartarla desde atr&aacute;s y embestirla repetidamente con todo el vigor. Ella empezaba a gemir nuevamente y elevar el volumen de su voz a medida que la intensidad de las sensaciones aumentaba.<\/p>\n<p>Camilo la tumb&oacute; sobre la cama, de medio lado, y sigui&oacute; penetr&aacute;ndola desde atr&aacute;s, sin parar con sus embestidas, susurr&aacute;ndole al o&iacute;do, mamita, yo sab&iacute;a que, si, as&iacute; como bailabas follabas, con seguridad la iba a pasar muy bien. Y la verdad, la estoy pasando muy rico. Me encanta tener mi verga dentro de ti. Se siente calientica y h&uacute;meda, y veo que t&uacute; no quieres que yo la saque &iquest;verdad? No, sigue as&iacute; que te siento rico. No pares, dec&iacute;a ella.<\/p>\n<p>Ahora &eacute;l toma una de sus piernas y la manipula para que ella quede acostada de espaldas y &eacute;l, de rodillas frente a ella, empujando mientras abre y balancea sus piernas al vaiv&eacute;n de sus embates. Ella esta excitad&iacute;sima. Se revuelca, se acaricia sus senos y gime, hasta que ya no aguanta m&aacute;s y explota en un grito continuo y profundo, mientras aquel, imp&aacute;vido, contin&uacute;a su labor, taladrando sin parar el excitado sexo de mi excitada y exhausta esposa. D&eacute;jame descansar un ratico, suplica ella.<\/p>\n<p>Camilo se recuesta sobre ella y la besa, sin sacar su miembro de su cuerpo, que a&uacute;n est&aacute; pendiente por explotar. Ella acepta sus besos y parece desfallecer, pedir aire y descanso. El entiende y saca su miembro, recost&aacute;ndose a un costado de ella, pero sigue acariciando su cuerpo y especialmente sus senos con sus manos. Yo todav&iacute;a no he llegado, le dice. Tranquilo, le dice ella, ya vas a llegar. Esp&eacute;rame un rato, dice, y sigue masajeando con sus manos el miembro de aquel, que parece no descansar.<\/p>\n<p>Pasan unos minutos y ella, abriendo sus piernas le dice, bueno, dale hasta que te vengas. Y &eacute;l, envalentonado con esa invitaci&oacute;n, procede a colocarse encima de ella, penetrarla y empezar a bombear. Ella, sin pasar mucho tiempo, empieza a gemir de nuevo. Mamita, sabes qu&eacute;, d&eacute;jame venirme penetr&aacute;ndote desde atr&aacute;s, &iquest;s&iacute;? Dale, dice ella, acomod&aacute;ndose en posici&oacute;n de perrito. Camilo, entonces, se acomoda detr&aacute;s de ella, la penetra y le pide que junte sus piernas, y ella as&iacute; lo hace. El, ahora, acelera las embestidas y masajea sus senos desde atr&aacute;s, procurando llegar a su cl&iacute;max y descargar todo su contenido.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s, sin dejar de bombear, se nota que va llegando el momento y, al hacerlo, saca su miembro de la vagina de mi esposa y riega su contenido en su espalda, que queda salpicada con el viscoso y lechoso l&iacute;quido que estuvo guardado en el interior de aquel. Camilo le pide a ella que se voltee y le regale una &uacute;ltima caricia con su boca, y ella, complaciente lo hace, llev&aacute;ndose aquel miembro a&uacute;n erecto a su boca, limpi&aacute;ndolos restos de semen que aun gotean en la punta del glande. Una vez lo hace, Camilo la besa delicadamente y por un eterno rato. Su miembro ya ha descansado y la luz del d&iacute;a ya se asoma por las ventanas de aquel cuarto. Ha sido una noche entretenida, inesperada, pero muy excitante.<\/p>\n<p>Bueno, ya es hora, digo yo. Creo que ya es suficiente &iquest;O, no? Yo si necesito descansar, dice mi esposa. Espero que te haya gustado, dice Camilo. Si, responde ella, lo disfrut&eacute; mucho y no lo voy a olvidar en much&iacute;simo tiempo. Nunca antes me hab&iacute;a sentido as&iacute;. Lo hiciste s&uacute;per. Gracias. Laura, usted tambi&eacute;n lo hace muy bien. Uno se esmera cuando est&aacute; motivado y usted supo ponerme a mil. Y tampoco se me va a olvidar. Situaciones como estas no se dan todos los d&iacute;as. &iexcl;Bendito sea Dios!<\/p>\n<p>Y con esa &uacute;ltima expresi&oacute;n de agradecimiento por los favores recibidos de tan inesperada aventura, nos despedimos. Camilo, sin embargo, no dej&oacute; de agradecer la oportunidad y de despedirse de mi esposa con un largo beso y abrazo, que por poco sugiere el pre&aacute;mbulo de un nuevo encuentro sexual, pero ya las cosas estaban definidas. Gracias, que te vaya bien&hellip; y as&iacute; nos despedimos, finalizando as&iacute; el deseo de haber querido hacer algo especial aquella noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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