{"id":30353,"date":"2021-07-14T22:00:00","date_gmt":"2021-07-14T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-14T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-14T22:00:00","slug":"la-revancha-07-empieza-la-carrera-zarzas-latigo-y-panico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-revancha-07-empieza-la-carrera-zarzas-latigo-y-panico\/","title":{"rendered":"La revancha (7): Empieza la carrera; zarzas, l\u00e1tigo y p\u00e1nico"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30353\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Abro la puerta, tumbada en la cama miras nerviosa, inquieta, te muerdes los labios, ha llegado el gran momento. Junto a Eva, tambi&eacute;n entra Nuria, joven, hermosa, sensual, suavemente maquillada y con la fusta en la mano. Te acercas a ella, tragas saliva, os mir&aacute;is y os fund&iacute;s en un abrazo, tu desnudez contrasta con su vestido rojo, ajustado e impecable. Una vez os separ&aacute;is coges aire y dejas que te ponga tu collar con la herradura de plata, engarza la correa y te saca al pasillo, en aquel momento de la habitaci&oacute;n de al lado salen Yoha y Zuleia. No puedes evitar abrazarte a ella, tambi&eacute;n ella se abraza a ti, os bes&aacute;is, os dese&aacute;is suerte, dentro de unos minutos ser&eacute;is rivales, pero ahora solo sois dos amigas, dos yeguas a punto de intentar superar la prueba m&aacute;s salvaje y cruel que os pod&eacute;is imaginar.<\/p>\n<p>Nuria y Yoha, os dejan estar unos minutos juntas, tras un &uacute;ltimo beso, os separ&aacute;is con l&aacute;grimas en los ojos, y sumisas segu&iacute;s las correas de vuestras due&ntilde;as. Por una zona interior os llevan hasta el establo, Antonio os sonr&iacute;e, como veterinario va a hacer las ultimas comprobaciones, va toc&aacute;ndote, mir&aacute;ndote, separa tus nalgas, levanta tus patas, mira tus pies, comprueba tu boca, al final te da un par de palmadas en el culo y mirando a Nuria le dice que su yegua est&aacute; en perfectas condiciones. Minutos despu&eacute;s tambi&eacute;n Zuleia supera la visita, sin ning&uacute;n problema.<\/p>\n<p>En una mesa, hay algo de comida y bebida, com&eacute;is un poco, no mucho, ambas ten&eacute;is un nudo en el est&oacute;mago, los nervios a flor de piel os hacen temblar, sudar, respirar agitadamente, Yoha y Nuria os ense&ntilde;an un rinc&oacute;n, os ordenan que vay&aacute;is all&iacute; y agachadas sobre unos peri&oacute;dicos viejos vaci&eacute;is vuestros vientres, te cuesta hacerlo delante de las c&aacute;maras, sonrojada aprietas todo lo que puedes mientras no dejan de grabarte, pasan unos minutos eternos hasta que un plop sonoro te hace sonre&iacute;r, miras a Nuria, ella te levanta una pata y con un trapo va limpiando tu culo. Tambi&eacute;n Yoha limpia a su animal.<\/p>\n<p>Tiran de vuestras correas y os ense&ntilde;an vuestros sulkies, limpios, brillantes, reci&eacute;n revisados, a su lado vuestros correajes perfectamente ordenados, Nuria coloca las correas alrededor de tus hombros, rodea tus pechos, tensa los cierres y tus tetas quedan apretados, ahora es el turno del consolador-cola, Nuria te acaricia, hoy no ser&aacute; el de siempre, no quiere correr el riesgo de que a media carrera se te caiga. Te abres de patas, notas como lo hunde hasta el fondo de tu culo, y con un peque&ntilde;o mando, activa un mecanismo que libera del mango del consolador 4 afiladas puntas de acero que salen hacia los lados, gritas de dolor cuando se clavan en tu carne, te retuerces, Nuria te levanta por tu collar, te cuenta que solo con el mando te pueden quitar esta cola, oyes chillar a Zuleia, Yoha acaba de ponerle un consolador- cola como el tuyo. Tira de tu correa, y te coloca en el centro del sulkie, oyes como los mosquetones encadenan tus mu&ntilde;ecas a las barras de madera, te coges con fuerza a la madera, mientras entra el hierro en tu co&ntilde;o, con los correajes lo va subiendo, lo va hundiendo m&aacute;s y m&aacute;s dentro de ti, gru&ntilde;es un poco, miras a Zuleia, tambi&eacute;n Yoha est&aacute; subiendo y tensando la barra de hierro clavada en ella. Nuria te besa en la mejilla, luego te pone el bozal, con el mordedor, tus dientes se clavan en &eacute;l, te mira, solo falta un detalle, un par de maquilladoras se acercan a vosotras, retocan vuestros labios, ojos, ponen sombras en las mejillas, incluso de manera casi imperceptible maquillan vuestros pechos y pezones. Mientras lo hacen comentan con Nuria, que este maquillaje especial aguantar&aacute; sin problema todo el d&iacute;a, por muchas l&aacute;grimas, mocos, sudor, agua, orina, esti&eacute;rcol, semen o cualquier otras cosas caigan sobre vuestra piel. Ya est&aacute;is listas, Yoha y Nuria suben a los sulkies, se abre el port&oacute;n del establo, las c&aacute;maras que no han dejado de grabar en ning&uacute;n instante, retransmiten en directo vuestra salida del recinto, es un equipo t&eacute;cnico incre&iacute;ble con m&aacute;s de 10 equipos completos y decenas de peque&ntilde;os drones con c&aacute;maras aut&oacute;nomas, Eva satisfecha comenta con vuestras due&ntilde;as, que hay centenares de miles de espectadores en distintas plataformas de todo el mundo, que se han inscrito para poder ver en directo esta carrera tan especial.<\/p>\n<p>Vuestras due&ntilde;as tiran hacia atr&aacute;s vuestras bridas, con la cabeza bien erguida, luciendo vuestros pechos, vuestro rostro, avanz&aacute;is entre el griter&iacute;o de la gente, al fondo veis las gradas donde est&aacute; la salida, est&aacute;n a rebosar, vuestras amas os hacen avanzar a paso lento, quieren que todo el mundo pueda disfrutar de vuestra belleza, vuestra sumisi&oacute;n, vuestra valent&iacute;a. La gente sigue aplaudiendo a rabiar, algunos levantan la mano ense&ntilde;ando los resguardos de las apuestas que han hecho confiando en una u otra de vosotras. Los miembros de la orquesta se levantan y suenan las fanfarrias, la gente en pie corea vuestros nombres, se te hace un nudo en la garganta, cuando a escasos metros de la salida, ves 8 sulkies haci&eacute;ndoos el pasillo de honor, miras a tu lado, moviendo sus cascabeles, tambi&eacute;n llorando de emoci&oacute;n Shanga, Lidia, Carolina y Maria Guadalupe. Zuleia saluda con la cabeza a las que est&aacute;n junto a ella; Vane, Astrid, Hanna y Xan, todas con su collar con la herradura de hierro, menos Vane que luce orgullosa la herradura la de bronce.<\/p>\n<p>Mir&aacute;is la recta interminable, delante se ponen en fila de a 4, Astrid, Vane, Xanga y Lidia, y tras vosotras Hanna, Carolina, Xan y Maria Guadalupe, empez&aacute;is a trotar, ten&eacute;is un kil&oacute;metro para calentar los m&uacute;sculos, para acelerar vuestro coraz&oacute;n, para preparar vuestro cuerpo para el esfuerzo y el castigo, mil metros para llegar a la salida real del circuito. Vuestras compa&ntilde;eras os marcan el ritmo, se acerca el momento de la verdad, apenas doscientos metros, por unas salidas laterales se retiran ya los sulkies de las yeguas que os preceden, Nuria gira tus bridas hacia la izquierda, Yoha las de Zuleia a la derecha, os mir&aacute;is, sin dejar de galopar os salud&aacute;is con la cabeza, Nuria y Yoha tambi&eacute;n se saludan, os vuelven a girar la cara, la recta parece infinita, interminable&hellip; ya vais lanzadas, de pronto la fusta golpea tu lomo, la carrera acaba de empezar, como una exhalaci&oacute;n Zuleia toma ventaja, su afici&oacute;n grita y ruge, Nuria te azota y no tardas en ponerte a su rueda, te cuesta seguir su ritmo, pero la carrera es larga, m&aacute;s de veinte kil&oacute;metros, de tierra, asfalto, zarzas, subidas, bajadas, piedras, fango. Y todo, bajo un sol agotador y un l&aacute;tigo que no cesar&aacute; de castigaros.<\/p>\n<p>Decenas de pantallas muestran vuestras caras, vuestras bocas babeando, el sudor brillando en vuestra piel, por los altavoces retumba el sonido de los azotes, el gru&ntilde;ir de vuestras gargantas con los dientes clavados en el mordedor, sigues galopando, aceleras m&aacute;s y m&aacute;s. Esta recta tiene 3 kil&oacute;metros, el primero ha sido de calentamiento, pero ahora ya sois dos yeguas trotando en pos de una herradura de oro. Desde una de las gradas, veo como corres, como gru&ntilde;es, Nuria sabe muy bien lo que ha de hacer, la potencia, la velocidad, la fortaleza de Zuleia es lo que te dar&aacute; a ti la victoria, o al menos esto intentar&aacute; Nuria. En un ataque de rabia, te pones al lado del sulkie de tu rival, tu cabeza llega a la suya, ella babea, suda, muerde su cuero, como t&uacute;, las dos empapadas en sudor afront&aacute;is este &uacute;ltimo kil&oacute;metro antes de llegar a la subida entre la maleza. Ninguna quiere llegar segunda, el lugar es muy estrecho y quien inicie la subida tendr&aacute; mucho de ganado.<\/p>\n<p>Nuria y Yoha, no os quieren forzar a&uacute;n, falta mucho para cansaros antes de hora, tiempo habr&aacute; para sacar de vosotras hasta el &uacute;ltimo gramo de fuerza. A pesar de tu esfuerzo, a falta de 300 metros Zuleia con sus zancadas inmensas consigue llegar la primera al giro hacia la colina, va demasiado r&aacute;pida, se levanta una de las ruedas, la esclava chilla cuando la barra que est&aacute; clavada en su co&ntilde;o se mueve, se gira dentro de ella, por un instante piensa que va a caer, pero Yoha se cuelga en el lado de la rueda levantada y consigue enderezar el veh&iacute;culo, a pocos metros tambi&eacute;n tu inicias la subida, los sulkies se clavan en la hierba, patinan con las piedras, clav&aacute;is vuestras patas y tir&aacute;is con toda vuestra fuerza y apenas 300 metros m&aacute;s arriba llega la primera de las sorpresas, una se&ntilde;al indica dos caminos, uno para cada yegua. Tiemblas de miedo cuando ves lo que te espera, una maleza donde zarzas de m&aacute;s de un metro de altas taponan vuestros caminos y justo al lado de cada camino una peque&ntilde;a pasarela por encima de las zarzas. Yoha azota a su yegua, que sin pensarlo se lanza contra las zarzas, queda trabada en ella, llora, grita, mientras las espinas afiladas se clavan en sus patas, en sus pies, en su vientre, incluso en sus tetas, el l&aacute;tigo no cesa de golpearla, de hacerla avanzar rompiendo con su piel desnuda esta mara&ntilde;a. T&uacute; tambi&eacute;n te lanzas contra las zarzas, chillas mientras tensas tus patas llenas de p&uacute;as clavadas, Nuria salta del veh&iacute;culo, sube a la pasarela, saca la argolla y acercando tu cabeza te la pone en tu nariz, lloras, gritas, llena de mocos sigues esta argolla que te desgarra y te humilla. Ella tira con fuerza de ti, azota tus tetas llenas de espinas. Rabiosa y enfadada avanzas, cada paso es un suplicio, el l&aacute;tigo no cesa de golpear tus pechos. Tu nariz tensada al m&aacute;ximo parece que se va a romper en cualquier instante, las espinas se clavan y se retuercen en tu piel mientras avanzas lenta, muy lentamente Y estas zarzas entrelazadas parecen no tener fin! Cerca de ti, tambi&eacute;n Zuleia sufre, con la argolla tirando de ella, y la fusta de Yoha golpeando todo su cuerpo.<\/p>\n<p>Algunas de las espinas se han clavado en tus pies, cojeas mientras sigues avanzando, es puro instinto, pura adrenalina, el dolor no cesar&aacute; hasta que hayas superado esta prueba y Nuria no va a dejar que te rindas. Tambi&eacute;n Zuleia renquea por las agujas que llenan sus pies, sus patas, todo su cuerpo. Yoha tampoco dejar&aacute; que se pare.<\/p>\n<p>Bebiendo una cerveza, acariciando el pelo rojo de Vane, voy mirando una pantalla donde se os ve a las dos, tu cara desencajada, su boca babeando, tus tetas azotadas, su piel llena de heridas y cortes, esta primera prueba est&aacute; siendo dur&iacute;sima, pero confi&oacute; en Nuria y en ti, s&eacute; que la superareis y saldr&eacute;is con la moral reforzada. Mi verga no deja de crecer con vuestro esfuerzo, con la incre&iacute;ble sensualidad de vuestros cuerpos castigados, oigo gru&ntilde;ir a Vane, sus labios est&aacute;n en mi verga, su lengua no deja de rec&oacute;rrela, con la fusta, azoto suavemente su espalda y su culo. En las gradas hay un silencio sepulcral vi&eacute;ndoos sufrir y avanzar, por los altavoces solo se oyen vuestros gritos desgarrados, vuestros llantos, los azotes de vuestras due&ntilde;as. Finalmente consigues romper el &uacute;ltimo trozo de zarzas y vuelves al pedregal, ves otra subida inmensa. Ensangrentada, herida, cojeando, tiras con fuerza de tus correas arrastrando tras de ti el veh&iacute;culo, Nuria ya te ha quitado la argolla y subida al sulkie azota tu lomo, aqu&iacute; no tiene permitido bajarse del veh&iacute;culo, apenas llevas 50 metros, cuando Zuleia consigue tambi&eacute;n salir de entre las zarzas, la gente al veros luchando contra el dolor, el calor, contra vuestra rival, aplaude, os grita, os anima, por los altavoces o&iacute;s sus voces, sus aplausos, esto te da el coraje que necesitas para seguir, y a pesar del dolor, tensas cada uno de tus m&uacute;sculos y sigues avanzando, Zuleia intenta seguir tu rueda, pero le cuesta, cojea m&aacute;s que t&uacute;, sin duda debe llevar sus patas llenas de zarzas y espinas, pero ni Yoha ni Nuria os las pueden quitar, de momento hab&eacute;is de continuar as&iacute;.<\/p>\n<p>Das un traspi&eacute;s casi te caes, como puedes te levantas y vuelves a avanzar envuelta en una nube de sudor, una c&aacute;mara se fija en tu rostro lleno de l&aacute;grimas, mocos, con la nariz hinchada, t&uacute; boca temblando y el sudor mojando tus heridas. Zuleia no est&aacute; mucho mejor, pero ninguna piensa rendirse, las dos vais a competir hasta el final. Poco a poco el camino va mejorando, y pod&eacute;is avanzar algo mejor&hellip; cojas, renqueantes, escupiendo babas, con calambres en las patas y con vuestras tetas llenas de afiladas espinas clavadas en ellas, vais ascendiendo paso a paso, metro a metro, apenas os separan una decena de metros, pero ahora tu problema no es Zuleia, es conseguir dar un paso m&aacute;s, avanzar un metro m&aacute;s, tensar unas piernas que no paran de temblar y que te fallan constantemente. El l&aacute;tigo espolea tu instinto y te hace caminar, Zuleia se mea cuando una de las espinas se dobla y rasga la planta de su pie. Yoha no la deja descansar, ni pensar, ni quejarse, azot&aacute;ndola, grit&aacute;ndola, la hace continuar, la hace seguir como una aut&oacute;mata la estela que t&uacute; vas dejando, mientras deja en cada una de sus pisadas un reguero de orina y de sangre.<\/p>\n<p>Finalmente lleg&aacute;is a una zona relativamente llana, intent&aacute;is volver a correr, a avanzar, medio desvanecida vas dando bandazos de lado a lado, Cojeando Zuleia intenta avanzarte, pero est&aacute; tan desfallecida como t&uacute;, al final se contenta con pegarse a tu sulkie e ir siguiendo tu ritmo. En lo alto veis, una zona con unas tiendas de campa&ntilde;a, Nuria fustiga tu espalda, te hace acelerar, quiere que llegues la primera, Zuleia sigue pegada a ti, y al final con apenas unos segundos de ventaja, consigues ganar este primer tramo.<\/p>\n<p>Un equipo de una docena de personas corre hacia ti, mientras un reloj empieza una cuenta atr&aacute;s de 10 minutos, Zuleia en la otra tienda tambi&eacute;n ve como su reloj corre. Te quitan el mordedor y ponen una botella de agua azucarada en tus labios, bebes al ritmo que te marcan, quieres m&aacute;s y m&aacute;s r&aacute;pido, pero saben la que puedes y debes engullir, otras manos levantan tus patas y van quitando las espinas clavadas, otros limpian tu cuerpo con unas toallas impregnadas en desinfectante, van cayendo todas las espinas, tu piel lacerada te quema con el alcohol empapando tus heridas, gritas, gru&ntilde;es, pero te callas para poder seguir bebiendo. En poco m&aacute;s de dos minutos tu cuerpo est&aacute; limpio, manos expertas empiezan a masajearte las piernas, a devolverles algo de la elasticidad y la fuerza que necesitas. Sin bajar del Sulkie, Yoha y Nuria descansan bebiendo un par de cervezas bien frescas. El tiempo va pasando, los minutos corren, te gusta como masajean tu piel, como cuidan tus piernas, tus brazos, como van saciando tu sed, con la boca abierta y la lengua fuera, sigues bebiendo, suena un silbato, es el &uacute;ltimo minuto de descanso, terminan con tus masajes, te quitan el agua y ponen en tu boca, una barra energ&eacute;tica, te dicen que la vayas deshaciendo con la lengua y la tragues poco a poco, tu asientes con tu cabeza, tensan tus correas, te colocan el mordedor, Nuria deja la cerveza, y al momento un latigazo cruza tu lomo, sales corriendo, Yoha lo har&aacute; dentro de 10 segundos, es la ventaja que llevabas cuando llegasteis.<\/p>\n<p>Te ha sabido a casi nada este descanso, pero han hecho bien su trabajo, los pies te duelen una barbaridad, las piernas siguen cansadas, pero puedes volver a correr, a galopar, mientras vas engullendo poco a poco la barra que tienes en la boca, Oyes a Zuleia tras de ti, tambi&eacute;n ella se ha recuperado lo suficiente para seguir persigui&eacute;ndote. Durante un par de kil&oacute;metros galop&aacute;is por este falso llano, ella intenta avanzarte, pero consigues mantener la posici&oacute;n, m&aacute;s de una vez los sulkies se golpean en este camino estrecho, de pronto ves que el camino desaparece, solo hay un vac&iacute;o que parece despe&ntilde;arse, aflojas un poco el paso, antes de llegar ante una bajada brutal y salvaje, a un lado un barranco, al otro la monta&ntilde;a y en medio unas escaleras medio derruidas, cada escal&oacute;n con casi dos metros de largo, desnivelados y rotos, y entre pelda&ntilde;o y pelda&ntilde;o, medio metro de altura. Frenando con las patas inicias el descenso, Nuria va frenando tambi&eacute;n el sulkie, llega el primer escal&oacute;n, el veh&iacute;culo cae al segundo escal&oacute;n, notas el golpe seco en la barra que llevas clavada en el co&ntilde;o, cada escal&oacute;n es un nuevo golpe, un nuevo chillido de tus labios. Tras de ti, Zuleia tambi&eacute;n frena, tambi&eacute;n nota los golpes escal&oacute;n a escal&oacute;n en su interior. Miras hacia abajo, hay centenares de escalones, centenares de impactos met&aacute;licos martilleando vuestra zona m&aacute;s &iacute;ntima. Yoha suelta el l&aacute;tigo y coge con fuerzas las riendas de su yegua, la mueve lentamente, intentando sobrellevar el peligro y el miedo de su animal.<\/p>\n<p>Maldices el momento en que conseguiste ponerte delante, t&uacute; eres quien abre el camino, quien elige por donde bajar, quien caer&aacute; primero si Nuria se equivoca en sus &oacute;rdenes. Las c&aacute;maras muestran tu cara, tus ojos asustados, el temblor de tu cuerpo, tu boca tensada por las correas con las que te va guiando tu due&ntilde;a y el gesto de dolor, tras cada nuevo pelda&ntilde;o, la barra de hierro incrustada en tu co&ntilde;o te golpea y te desgarra cada vez que el sulkie salta un escal&oacute;n, tu co&ntilde;o cada vez m&aacute;s est&aacute; m&aacute;s sensible e irritado, intentas separar las patas, pero el dolor sigue intenso y brutal, el roce constante enrojece tu vulva, te hace sufrir, y los escalones parecen no acabar, Tras de ti, Zuleia nota el mismo dolor, los mismos golpes, el mismo sufrimiento. Lloras y chillas con cada golpe, solo el roce ya es un infierno, y sabes que cuando caigan las ruedas al siguiente escal&oacute;n, otra vez el dolor se multiplicara dentro de ti.<\/p>\n<p>Zuleia se para, no puede continuar, asustada, escocida, sangrando y agotada, jadea y llora, El l&aacute;tigo de Yoha la golpea una y otra vez, ella dice que no con la cabeza, Yoha empieza a dar saltos en el sulkie, el hierro a&uacute;n se mueve m&aacute;s dentro de la yegua, Zuleia intenta girar la cabeza, solo consigue que Yoha azote sus tetas doloridas, al final con rabia vuelve a andar, vuelve a sufrir estos golpes con que la castiga cada nuevo pelda&ntilde;o. T&uacute; te has avanzado unos metros, pero apenas si puedes moverte, tu co&ntilde;o est&aacute; totalmente inflamado y a&uacute;n quedan decenas de escalones, pero por fin puedes ver el final. Aqu&iacute; la zona no es tan peligrosa, as&iacute; que Nuria con la fusta te espolea, te hace ir mas r&aacute;pido, entre l&aacute;grimas y gritos vas avanzando, cada paso es un infierno, sabes que no durar&aacute;s mucho. Un &uacute;ltimo recodo, cinco escalones, te retuerces de dolor con cada nuevo pelda&ntilde;o, tu vulva est&aacute; sangrando, el l&aacute;tigo de Nuria te hace avanzar, te hace acelerar, por fin el ultimo escal&oacute;n, pero el castigo sigue, tras las escaleras, un tramo de asfalto a pleno sol, tus pies se queman con un suelo recalentado por un sol de pleno verano deshaciendo el suelo, Nuria no te deja pensar, no te deja llorar, no te deja sentir, eres solo carne azotada que avanza berreando entre gritos, sudor y heridas sangrantes. Tambi&eacute;n Zuleia est&aacute; intentando no quemarse sus patas. Son solo 500 metros de alquitr&aacute;n, pero tu co&ntilde;o totalmente inflamado no te deja correr, tus pies se queman a cada paso, hace rato que terminaste de tragar tu barra energ&eacute;tica, el esfuerzo, el dolor vuelve a llevarte m&aacute;s all&aacute; de tu limite, la cabeza te da vueltas, tiembla todo tu cuerpo, coges aire, fijas la mirada en un punto lejano y sigues avanzando, tan agotada como t&uacute; esta Zuleia. Yoha consigue que su yegua se ponga junto a ti, durante unos minutos cabalg&aacute;is juntas, hasta que tu rival consigue avanzarte, apenas si os mov&eacute;is, arrastr&aacute;is los pies, las dos moj&aacute;is de sangre vuestras patas, y las dos est&aacute;is convencidas que en cualquier momento caer&eacute;is, y la carrera terminar&aacute;.<\/p>\n<p>Respiras aliviada cuando tus pies dejan el asfalto, un kil&oacute;metro de tierra, te permite recuperar un poco la sensibilidad en tus pies, miras adelante, Zuleia dando bandazos intenta avanzar, pero tambi&eacute;n est&aacute; exhausta, respiras hondo, intentas olvidar el dolor intenso de tu co&ntilde;o, andas hacia ella. El l&aacute;tigo espolea vuestros lomos, os hace seguir como animales, recuerdas mis palabras cuando te adiestr&aacute;bamos &ldquo;solo eres un animal, no piensas, no decides, no gozas ni sufres, solo corres, corres y sigues corriendo, mientras tu due&ntilde;a te lo ordene&rdquo;.<\/p>\n<p>Por fin consigues ponerte a rueda de Zuleia, se acaba el camino de tierra y tus pies se hunden en la grava, piedras peque&ntilde;as rocallosas y puntiagudas lastiman tus pies y tus tobillos, pero al menos lo conoces, lo practicaste mucho durante tu adiestramiento. De pronto Yoha y Nuria clavan el freno, casi te caes de espalda, os dicen que es &ldquo;otra sorpresa&rdquo;, durante un kil&oacute;metro hab&eacute;is de arrastrar el sulkie con las ruedas frenadas. Te coges con fuerza a las barras donde est&aacute;n atadas tus mu&ntilde;ecas, tensas tus piernas, clavas a&uacute;n m&aacute;s tus pies en el suelo, y arrastras unos pocos cent&iacute;metros el veh&iacute;culo, Yoha azota a Zuleia, tambi&eacute;n ella tensa sus m&uacute;sculos, grita y llora mientras arrastra su veh&iacute;culo. El l&aacute;tigo no cesa, os castiga, os tortura, avanz&aacute;is lentamente, es imposible seguir, est&aacute;s vencida, hundida, dejas caer tus brazos, te arrodillas, mientras niegas con la cabeza. Nuria no puede salir del sulkie, si lo hace os eliminan, as&iacute; que tras pensar durante unos segundos, se pone de pie en una de las barras, con el tac&oacute;n de su bota pisa tu mano, se agarra a los correajes de tu hombro, con la otra mano tira tu cabellera hacia atr&aacute;s y te abofetea, la miras, ella te grita, te insulta, te dice que ya sabes que has de decir, ya sabes c&oacute;mo rendirte y pasarte otros veinte a&ntilde;os llorando por una herradura que no mereces, enfadada la miras, intentas mover tu cabeza, pero ella no te suelta, te grita que digas la palabra, tu muerdes tu bocado y niegas con la cabeza, te azota los pechos, una y otra vez, tiemblas cuando acierta de lleno en tu pez&oacute;n, te grita que digas &ldquo;vainilla&rdquo;, tu escupes en tu boca abierta, gru&ntilde;es, chillas y sigues negando con la cabeza, te lanzas hacia adelante, casi la tiras, pero consigue volver a su asiento, tu instinto, tu desesperaci&oacute;n puede m&aacute;s que tu dolor, Zuleia te lleva unos 100 metros de ventaja, las ruedas arrastran las piedras, tensas tus mu&ntilde;ecas, tus brazos, todo tu cuerpo. Las correas se clavan en tus hombros y en tus pechos, tus m&uacute;sculos se marcan en tus patas, oyes como Nuria te azota, te insulta, te dice una y otra vez esta palabra que no piensas decir, con todo ello consigue sacar de ti, esta fuerza desesperada, este instinto irracional que te hace caminar un paso, y otro, tu co&ntilde;o hinchado, tus muslos ensangrentados, tus pies llenos de cortes, tus pechos azotados, el sudor ba&ntilde;ando en sal todas tus heridas, pero solo miras el sulkie de Zuleia, solo ves c&oacute;mo te acercas a ella, como recortas esta distancia que te lleva. No dejaras que ella te venza, ni Nuria, ni yo, ni nadie decidir&aacute; por ti, aguantaras, resistir&aacute;s y reventar&aacute;s antes que rendirte.<\/p>\n<p>De pie en el sulkie, con la fusta en la mano Nuria sonr&iacute;e, por un momento pens&oacute; que todo hab&iacute;a acabado y ahora sabe que nadie te va a ganar y mientras azota tus costados, t&uacute; escupes, gritas, ruges, clavas tus patas y oyes como las ruedas siguen arrastr&aacute;ndose tras de ti.<\/p>\n<p>(Continuar&aacute;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Abro la puerta, tumbada en la cama miras nerviosa, inquieta, te muerdes los labios, ha llegado el gran momento. Junto a Eva, tambi&eacute;n entra Nuria, joven, hermosa, sensual, suavemente maquillada y con la fusta en la mano. Te acercas a ella, tragas saliva, os mir&aacute;is y os fund&iacute;s en un abrazo, tu desnudez contrasta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18614,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30353","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sadomaso"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18614"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30353"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30353\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}