{"id":30375,"date":"2021-07-15T22:00:00","date_gmt":"2021-07-15T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-15T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-15T22:00:00","slug":"corazon-seguro-con-uno-y-deseo-desbordado-con-otro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/corazon-seguro-con-uno-y-deseo-desbordado-con-otro\/","title":{"rendered":"Coraz\u00f3n seguro con uno, y deseo desbordado con otro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30375\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi se&ntilde;ora y tres amigas de la juventud tienen una empresa dedicada a la producci&oacute;n de perfumes, siendo sus clientes habituales aquellos famosos que pretenden tener su propia l&iacute;nea. Las cuatro socias se est&aacute;n acercando a la cuarentena y hacen un buen equipo.<\/p>\n<p>Con Sara llevamos doce a&ntilde;os de matrimonio, no tenemos hijos, y yo cruc&eacute; hace tres la barrera de los cuarenta. Soy socio en un estudio jur&iacute;dico-contable con importante presencia en el rubro. Un d&iacute;a, al regreso de nuestras labores, mi esposa me comenta que les ha surgido una oportunidad de ampliar sensiblemente el mercado, incorporando un socio que tiene una importante cartera de clientes.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qui&eacute;n es?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se llama Fidel Alonso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por qu&eacute; ser&aacute; que me suena?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque fue novio m&iacute;o durante un a&ntilde;o antes de conocerte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora recuerdo que me contaste. El mujeriego incorregible. Se compuso?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No creo. Sigue soltero&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo tambi&eacute;n tengo algo bueno que contarte. Hoy un empresario poderoso vino a verme porque tiene un tema que lo preocupa. Y me dijo que fui recomendado por un colega. Lo notable es que me busc&oacute; en el gimnasio porque el asunto es urgente. Si logro fidelizarlo tengo asegurados unos buenos ingresos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;C&oacute;mo se llama?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estanislao Pellegrini&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Uno de nuestros competidores. Tiene fama de peligroso y despiadado&rdquo;.<\/p>\n<p>Desde la adolescencia practico, con regularidad, un arte marcial. M&aacute;s que nada porque inculca una sobria elegancia de movimientos, el dominio de todo tu cuerpo y, lo menos importante para m&iacute;, destreza en el combate. Estaba en la pr&aacute;ctica cuando un joven trajeado se acerc&oacute; diciendo que su patr&oacute;n deseaba hablar conmigo, y me rogaba que lo acompa&ntilde;ara hasta el auto pues era algo reservado. Fui de puro curioso pues todo se sal&iacute;a de lo habitual. Quien me hab&iacute;a hecho llamar era un se&ntilde;or mayor, de una presencia se&ntilde;orial y que, tras explicarme lo que deseaba, me contrat&oacute;.<\/p>\n<p>Al cabo de una semana termin&eacute; la tarea encomendada por el se&ntilde;or Pellegrini. No era algo muy complejo pero s&iacute; poco com&uacute;n, por lo cual no abundaban los conocedores de ese terreno como para manejarse con solvencia. Cuando le indiqu&eacute; mis honorarios me sorprendi&oacute; al decirme que no pensaba pagar eso. Satisfecho al ver mi cara de sorpresa, continu&oacute; diciendo que me iba a pagar el doble, porque mi imaginaci&oacute;n era insuficiente para aproximarse a lo &eacute;l hab&iacute;a ganado con mi trabajo. Concluy&oacute; la entrevista dici&eacute;ndome:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Doctor, si alguna vez puedo ayudarlo, no dude en llamarme&rdquo;.<\/p>\n<p>La relaci&oacute;n societaria de las cuatro mujeres, naturalmente devino al terreno social, al cual se incorpor&oacute; el nuevo socio, aunque parcialmente, por su solter&iacute;a. Y as&iacute; se sucedieron reuniones en alguna casa o saliendo a cenar y tomar algo.<\/p>\n<p>Mi trato con Fidel podr&iacute;a calificarse como correcto manteniendo la distancia, cosa que &eacute;l percibi&oacute; de inmediato y, parece ser, se lo coment&oacute; a Sara, quien a su vez me pregunt&oacute; si hab&iacute;a alg&uacute;n problema.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Todav&iacute;a no, y espero que no lo haya. Puedo estar equivocado, pero siento por &eacute;l un particular rechazo. Lo percibo como superficial, falso y engre&iacute;do. Tiene el perfil del perdonavidas. Como no tengo algo concreto que me d&eacute; certeza sobre lo que pienso, me cuido para no ser grosero, y lo mejor para eso es tenerlo lejos&rdquo;.<\/p>\n<p>La primera vez que salt&oacute; la alarma fue cuando salimos a comer y luego a tomar algo a una confiter&iacute;a bailable. El soltero bail&oacute; con todas pero m&aacute;s con Sara. En una de esas oportunidades verlos bailar me hizo tocarme la frente, dici&eacute;ndome interiormente: &acute;si no han salido es porque est&aacute;n en proceso de calcificaci&oacute;n, pero seguro que ya los tengo&acute;. Vista cada parte por separado era mirar un indicio, pero unir esos fragmentos significativos te hac&iacute;an estar frente a una evidencia.<\/p>\n<p>Brazos y manos nada dec&iacute;an, ella con su izquierda en el hombro de &eacute;l, y &eacute;l con su derecha en mitad de la espalda de ella. Ambos cuerpos separados por una cuarta, mir&aacute;ndose a los ojos, que dec&iacute;an mucho m&aacute;s que las palabras. Por un lado la actitud del que maneja la situaci&oacute;n, y por otro la de quien est&aacute; entregada y expectante. Era el momento de preparaci&oacute;n y sincronizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>De pronto los labios del var&oacute;n se mueven como diciendo &acute;Ya&acute; y ambos hacen un leve giro de modo que las extremidades se separen, las pelvis se unan y la hembra con los muslos abiertos acoja entre ellos la pierna del var&oacute;n. La melod&iacute;a ya no la siguen los pies, sino la cintura femenina produciendo, r&iacute;tmicamente, el encuentro de su pubis con la parte superior del muslo masculino, cuyo rozamiento la hace cerrar los ojos y morderse el labio.<\/p>\n<p>Evidentemente al macho s&oacute;lo le interesa su placer, y m&aacute;s a&uacute;n ostentar el dominio que ejerce sobre la hembra indefensa. Si ella queda como una puta, si muestra su infidelidad, si manifiesta su bajeza, a &eacute;l no le importa.<\/p>\n<p>Por supuesto que todos se dieron cuenta de esa obscena familiaridad, que yo simul&eacute; ignorar mirando para otro lado. Cuando regresaron a la mesa me disculp&eacute; con los presentes pues no me sent&iacute;a bien.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, lamento arruinar la velada, nos vamos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quisiera quedarme un rato m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi mirada seria, unida a un no tajante, fue suficiente para que se levantara y sali&eacute;ramos. A partir de ese momento suspend&iacute; toda intimidad y por dos d&iacute;as no le dirig&iacute; la palabra.<\/p>\n<p>El hecho definitorio, para convencerme de la existencia de esa relaci&oacute;n paralela, sucedi&oacute; durante una cena en casa, solos los matrimonios. Iba por el pasillo a buscar vino cuando escuch&eacute; a Sara y Lucrecia, conversando en la cocina, mientras esperaban lo que estaba en el horno. El tema de la charla me hizo detenerme y prestar atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sara, est&aacute;s segura de lo que hac&eacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, no lo estoy, pero no puedo ni quiero cambiarlo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te censuro, pero hay que reconocer que es peligroso y hay mucho en juego&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad pero estoy entregada y necesito lo que me da. Ya fue as&iacute; cuando estuve de novia con &eacute;l. Nos separamos porque me dej&oacute;. Yo hubiera seguido atada sin revelarme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero ahora est&aacute;s casada y bien con tu marido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, pero no tengo fuerzas. Te cuento que el d&iacute;a de su llegada entr&oacute; a mi despacho, cerr&oacute; la puerta con pestillo, me dijo cuanto me hab&iacute;a extra&ntilde;ado y poni&eacute;ndose al lado de mi sill&oacute;n se desprendi&oacute; la bragueta, sac&oacute; la pija y tom&aacute;ndome del cuello la puso entre mis labios abiertos. Chup&eacute; hasta que eyacul&oacute; y tragu&eacute; su semen. Luego se fue a saludarlas a ustedes&rdquo;.<\/p>\n<p>No quise escuchar m&aacute;s. La reuni&oacute;n fue una refinada tortura, de la cual me evad&iacute; en cuanto pude alegando problemas digestivos.<\/p>\n<p>Analizando fr&iacute;amente la situaci&oacute;n conclu&iacute; que no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s. Que todo intento de recomponer el matrimonio chocar&iacute;a contra la firme decisi&oacute;n de mi esposa de mantenerse segura en casa, al lado del marido que la amaba, pudiendo gozar sin l&iacute;mites fuera del hogar, cuando le viniera en gana. Se hab&iacute;a cebado, y contaba con la complicidad de sus amigas y socias.<\/p>\n<p>Dos opciones ten&iacute;a, doblegarme u oponerme. La primera estaba descartada y la segunda presentaba alternativas. Teniendo en cuenta que Sara, adem&aacute;s de ser infiel, se jactaba de ello burl&aacute;ndose de mi ingenuidad, induciendo al amante a seguir el mismo camino, decid&iacute; que lo apropiado era vengarme produciendo el m&aacute;ximo da&ntilde;o posible. Y para eso el mejor m&eacute;todo, tan viejo como la humanidad, era desarmar al enemigo paulatinamente, que se confiara bajando sus defensas y en el momento de mayor indefensi&oacute;n lanzar un ataque fulminante.<\/p>\n<p>Sin dilaci&oacute;n el lunes siguiente contrat&eacute; los servicios de una empresa de investigaciones para informarme todo lo que pudiera relacionarse con infidelidad fuera de su lugar de trabajo y hogar, en tiempo real. El primer informe relevante me lleg&oacute; un viernes, en que te&oacute;ricamente estaba junto a sus amigas, pero quien la acompa&ntilde;aba entrando a un hotel, era el gal&aacute;n. Era la oportunidad de asegurarla en la sensaci&oacute;n de contar con el amor incondicional del marido. Despu&eacute;s de la medianoche llam&eacute; a su tel&eacute;fono sin tener respuesta. Luego llam&eacute; al tel&eacute;fono de Dora, una de las socias, que s&iacute; respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Dora, quiero comunicarme con Sara pero no contesta. Estar&aacute; cerca tuyo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Fue al ba&ntilde;o, apenas salga le digo que te llame&rdquo;.<\/p>\n<p>A los cinco minutos entr&oacute; la llamada.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Joaqu&iacute;n, me llamaste&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si querida, qu&eacute; tranquilidad escuchar tu voz. Ocurre que, mirando televisi&oacute;n me dorm&iacute;, y tuve una pesadilla en la vos estabas con un amante. Y pens&eacute; que el mejor remedio para calmar la angustia era hablarte. Nos vemos m&aacute;s tarde. Te quiero&rdquo;.<\/p>\n<p>No reniego de mi profesi&oacute;n ni de la actividad f&iacute;sica que practico, pero creo que tambi&eacute;n debiera incursionar en la actuaci&oacute;n, aunque en este caso lo haya hecho con el coraz&oacute;n desgarrado.<\/p>\n<p>Ese viernes Sara trajo a casa todos los antecedentes para armar el informe pidiendo un registro de marca, en caso de que la clienta quedara conforme con el producto. Trabajo que iniciar&iacute;a el martes pr&oacute;ximo, ya que este fin de semana largo lo pasar&iacute;amos fuera de la ciudad, en un camping con todas las comodidades y cercano al r&iacute;o, pues los otros esposos, eran pescadores, sum&aacute;ndose tambi&eacute;n el socio soltero. Acced&iacute; pensando que podr&iacute;a darse el momento apropiado para iniciar la venganza.<\/p>\n<p>El domingo los apasionados de la pesca partieron a media ma&ntilde;ana al r&iacute;o, mientras, los cinco socios disfrutaban la pileta. Estimando que era buen momento para que se diera el desenlace, fui hasta donde ellos chapoteaban en el agua, para avisarle a Sara que me iba hasta el pueblo a buscar unas revistas, aprovechando para caminar un poco. Hice un trecho y entr&eacute; en la confiter&iacute;a del camping, observando el sector de nuestras carpas.<\/p>\n<p>Corta fue la espera, a los cinco minutos salieron del agua el amante llevando de la mano a mi mujer. Las risas y los gestos de las otras mujeres, unas levantando el pulgar en se&ntilde;al de apoyo y otras graficando el movimiento de la c&oacute;pula, eran evidencia de que la pr&oacute;xima reuni&oacute;n &iacute;ntima, no solo era conocida por todos sino que hab&iacute;a acuerdo general.<\/p>\n<p>Cuando la pareja entr&oacute; a nuestra carpa sal&iacute; caminando en la misma direcci&oacute;n y, al llegar al toldo frente a la entrada, desplegu&eacute; una reposera. Pensaba esperar sentado el momento m&aacute;s apropiado para intervenir. Si bien era esperable el tenor del di&aacute;logo, no por eso dejaba de producir un dolor intenso diseminado por todo el cuerpo.<\/p>\n<p>&#8211; &quot;Sigue sin tocarte?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, desde la noche de la confiter&iacute;a que no lo hace. Me parece que algo se imagina&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No zorrita, seguro que lo sabe. Lo que no me explico es por qu&eacute; no reacciona&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es que me quiere y teme perderme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces, adem&aacute;s de cornudo, es un imb&eacute;cil sin remedio. A una puta como vos no conviene tenerla de esposa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Realmente sos malo, pero no puedo estar sin tu pija, d&aacute;mela por todos lados, r&oacute;mpeme el culo que solo es tuyo&rdquo;.<\/p>\n<p>Lo que sigui&oacute; fueron gemidos, gritos contenidos, exclamaciones de placer, pedidos urgiendo m&aacute;s y peque&ntilde;os silencios.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de mirar unos mensajes entrantes, al levantar la vista, me doy con las tres amigas, a unos quince metros, caminando hacia las carpas. Al verme se detuvieron y una de ellas marc&oacute; el tel&eacute;fono, llev&aacute;ndoselo al o&iacute;do. Sin duda era llamando a la que en ese momento rug&iacute;a mientras le taladraban el recto. Por mi posici&oacute;n, no escuchaba a quien llamaba, pero s&iacute; a quien respond&iacute;a.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iquest;Quee&eacute;, que est&aacute; d&oacute;nde? madre santa, Fidel soltame que Joaqu&iacute;n est&aacute; afuera&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mejor, s&iacute; aprende c&oacute;mo se coge a un reputa&rdquo;.<\/p>\n<p>Era el momento. Baj&eacute; el cierre de entrada encontr&aacute;ndome a ambos desnudos e intentando colocarse las mallas. &Eacute;l, encorvado metiendo un pie en la pernera de la bermuda, recibi&oacute; la primera patada en el abdomen. Doblado en postura fetal y mir&aacute;ndome con incredulidad escuch&oacute; lo &uacute;nico que ten&iacute;a para decirle.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Aunque parezca tarde, s&iacute; reacciono&rdquo;.<\/p>\n<p>Con los ojos asombrados recibi&oacute; la patada en la mand&iacute;bula que dio fin al ataque. Avis&eacute; a emergencias que defendiendo a mi esposa di dos golpes al agresor, y que este se encontraba desmayado. Por supuesto que la posici&oacute;n de la cabeza, con la nuca casi tocando la espalda, indicaba que estaba muerto, pero no deb&iacute;a darme por enterado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, conviene que te vistas para no darle un espect&aacute;culo a la polic&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>Luego la tom&eacute; de los pelos en la uni&oacute;n con el cuello y la hice ir recorriendo con la vista cada parte del cuerpo del fenecido amante, mientras le detallaba verbalmente que da&ntilde;o mostraba. Que esas im&aacute;genes quedaran bien grabadas en su cabeza era una parte importante de mi venganza.<\/p>\n<p>Como era de esperar, me detuvieron y estuve preso una semana, hasta lograr la excarcelaci&oacute;n por la car&aacute;tula de homicidio culposo, en contexto de emoci&oacute;n violenta. No era mi intenci&oacute;n matarlo, la patada estaba dirigida al abdomen, pero &eacute;l al doblarse hizo que le diera en la cara.<\/p>\n<p>Mi tarea, al regresar a casa, fue tratar de convencer a mi mujer que no hab&iacute;a dejado de amarla, que con tiempo y paciencia podr&iacute;amos reconstruir la relaci&oacute;n. Naturalmente recomponer nuestra intimidad ser&iacute;a todo un desaf&iacute;o, debido a los traum&aacute;ticos sucesos recientes.<\/p>\n<p>En ese tiempo su actividad laboral fue restringida a aquello que pod&iacute;a realizar en el hogar.<\/p>\n<p>Poco a poco fuimos acortando las distancias, con abrazos y caricias de m&aacute;s en m&aacute;s sugerentes, avanzando sobre las partes m&aacute;s erotizantes, hasta que una noche, pasando un dedo sobre la hendidura entre los labios bulbares, encontr&eacute; flujo. Me apliqu&eacute; a esa tarea met&oacute;dica y pacientemente logrando que alcanzara el orgasmo sin penetraci&oacute;n. Obviamente evit&eacute; besarla como quien huye del diablo.<\/p>\n<p>Al ser mi intenci&oacute;n disminuir al m&aacute;ximo cualquier prevenci&oacute;n, dej&eacute; pasar dos d&iacute;as para un nuevo intento de intimar. Esta vez su entrega fue inmediata y con poco tiempo de caricias la lubricaci&oacute;n, producida por su conchita, se deslizaba tranquilamente hasta el ano. Cuando su mano logr&oacute; mi erecci&oacute;n, la di vuelta a la misma posici&oacute;n en hab&iacute;a tenido a su amante encaramado, hasta que los interrump&iacute;. Ya penetrada, mis manos trabajaron en pechos y cl&iacute;toris para llevarla al borde de la corrida, y ah&iacute; me detuve. El ensayo previo me permiti&oacute; una buena actuaci&oacute;n cuando descabalgu&eacute;, tir&aacute;ndome a un costado y, ante su cara de sorpresa, lamentarme dolorosamente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;No es posible que me pase esto! Estoy por soltarte mi corrida cuando me viene la imagen de la carpa con tu gal&aacute;n mostrando la mand&iacute;bula desencajada y sangrante, por el impacto de mi pie en su boca&rdquo;.<\/p>\n<p>La lividez de su cara me indic&oacute; haber logrado el efecto pretendido. El proceso de paulatino desquiciamiento hab&iacute;a tenido buen comienzo.<\/p>\n<p>El pr&oacute;ximo paso era vengarme de las socias, que se hab&iacute;an prestado a cubrirla en el enga&ntilde;o, y se lo festejaban como si fuera una haza&ntilde;a. Y el instrumento lo ten&iacute;a en mi escritorio, en la carpeta donde constaba todo lo necesario para producir el perfume al borde de venderse, quien era la compradora y el precio estimado a negociar. Lo llam&eacute; a don Estanislao pidi&eacute;ndole audiencia.<\/p>\n<p>Sin ning&uacute;n tipo de reserva le cont&eacute; mi problema y la soluci&oacute;n pensada. Le pareci&oacute; bien hacerles perder la venta y agreg&oacute;, como da&ntilde;o complementario, depositar en la caja de ahorros de mi mujer una cantidad que pudiera adjudicarse a una traici&oacute;n suya en perjuicio de las otras. Me asegur&oacute; que no perder&iacute;a ni un centavo teniendo en cuenta lo que estimaba ganar con ese contrato.<\/p>\n<p>Por supuesto que en una semana las tres perjudicadas pasaron de amigas a querellantes en un juicio por defraudaci&oacute;n y estafa. Buena contribuci&oacute;n al derrumbe an&iacute;mico de mi, anta&ntilde;o, querida esposa.<\/p>\n<p>En los dos meses siguientes, con un buen n&uacute;mero de disculpas posteriores, repet&iacute; la representaci&oacute;n de las s&uacute;bitas im&aacute;genes que me atacaban despierto. Por supuesto que acudimos a una psic&oacute;loga por sus reales pesadillas y mis fingidas obsesiones. Con el correr del tiempo, de la psic&oacute;loga pasamos a un psiquiatra, y despu&eacute;s a internaci&oacute;n en un hospital p&uacute;blico para enfermos mentales.<\/p>\n<p>Avis&eacute; a sus amistades, de los buenos tiempos de fiesta corrida, por si quer&iacute;an visitarla. Yo me excus&eacute; de hacerlo porque, am&aacute;ndola tanto, no pod&iacute;a verla en ese estado.<\/p>\n<p>Sabido es que el gobierno ni mira esos institutos, pues no producen votos. Ignoro qu&eacute; ser&aacute; de ella en ese dep&oacute;sito de muertos vivientes.<\/p>\n<p>Por mi parte, luego de obtener el divorcio por insania, estoy dedicado a rehacer mi vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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