{"id":30383,"date":"2021-07-17T22:00:00","date_gmt":"2021-07-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-17T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-17T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-humedas-segunda-etapa-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-humedas-segunda-etapa-13\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Segunda etapa (13)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30383\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Los ex&aacute;menes fueron transcurriendo y debido al casi enfermizo estudio, Sergio los fue sacando poco a poco. De momento de los tres que sali&oacute; nota, todos los aprob&oacute;. Se lo estaba tomando muy en serio, era su &uacute;ltimo a&ntilde;o y quer&iacute;a acabar la universidad cuanto antes, pensaba que trabajar ser&iacute;a mejor que aquello, pobre iluso.<\/p>\n<p>En su plan personal estaba aprobar las ocho asignaturas a las que se iba a presentar y dejar para el segundo cuatrimestre las cinco &uacute;ltimas. Si todo sal&iacute;a como esperaba a finales de julio ser&iacute;a un chico con un t&iacute;tulo universitario.<\/p>\n<p>Apenas sal&iacute;a de su habitaci&oacute;n, el &uacute;nico tiempo que dedicaba fuera del estudio era por un lado, a comer y por otro lado, a sus necesidades b&aacute;sicas. El &uacute;nico ocio que se permit&iacute;a, si es que a eso le podemos llamar ocio, era alguna que otra masturbaci&oacute;n entre tema y tema, seg&uacute;n su pensamiento aquello le hac&iacute;a estudiar con m&aacute;s ganas.<\/p>\n<p>De su mente al fin consigui&oacute; apartar a Alicia. La joven no le volvi&oacute; a hablar desde que le mand&oacute; los mensajes delante de su hermana, no ten&iacute;a ni idea si cumpli&oacute; su amenaza de cont&aacute;rselo a Marta, pero le daba lo mismo. Lo &uacute;nico que ten&iacute;a en mente eran los libros, cierto es que su novia o m&aacute;s bien su exnovia le revoloteaba en la cabeza, pero no con tanta vehemencia.<\/p>\n<p>Llevaban tiempo sin hablar y aquello estaba m&aacute;s muerto que vivo, sin embargo el joven no estaba contento, necesitaba dar carpetazo a esa situaci&oacute;n para avanzar. Pens&oacute; que llamarla ser&iacute;a buena opci&oacute;n, aunque hablar por el m&oacute;vil le resultaba fr&iacute;o, lo ideal ser&iacute;a quedar y charlar. No obstante el tema de estar en el mes de ex&aacute;menes era un gran escollo. En esa &eacute;poca sab&iacute;a que Marta se concentraba mucho y no estaba para nadie, pasaba de molestarla.<\/p>\n<p>Con ese peso en su cabeza, consigui&oacute; llegar sano y salvo al sprint final de los ex&aacute;menes. Solo le quedaban dos y de los seis restantes, ya hab&iacute;a aprobado cinco. Estaba entusiasmado, al d&iacute;a siguiente ir&iacute;a al s&eacute;ptimo y el lunes, al tan ansiado &uacute;ltimo examen.<\/p>\n<p>Sali&oacute; aquella tarde-noche de la mazmorra en que se hab&iacute;a convertido su cuarto y la aire&oacute; como le recomendaba su madre, aunque &eacute;l no lo notaba, all&iacute; dentro ol&iacute;a a guarida de oso. Rebosaba felicidad, todo el d&iacute;a hab&iacute;a estado con la mirada fija en los apuntes y estaba seguro de que pasar&iacute;a el examen, es m&aacute;s, si se daban las preguntas id&oacute;neas sacar&iacute;a buena nota. Lleg&oacute; a la cocina en busca de alg&uacute;n que otro trozo de comida que llevarse a la boca, desde la ma&ntilde;ana no hab&iacute;a probado bocado y las tripas le rug&iacute;an como un demonio.<\/p>\n<p>Sus pintas eran curiosas, la bata puesta, su barba sin cortar de una semana y con un pijama que ten&iacute;a alguna que otra mancha de dudosa procedencia. Salvo por aquel d&iacute;a, el ritmo que se daba al placer individual hab&iacute;a aumentado hasta cinco diarias, si no eran seis.<\/p>\n<p>&mdash;Dichosos los ojos que te ven &mdash;le salt&oacute; su madre.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; haces?<\/p>\n<p>Mari estaba arrodillada en el suelo limpiando una mancha que el joven desconoc&iacute;a su origen. Ten&iacute;a puestos los guantes amarillos para fregar que se encuentran en casi todas las casas del pa&iacute;s y pasaba un pa&ntilde;o por el suelo para quitar el l&iacute;quido.<\/p>\n<p>&mdash;Se me ha ca&iacute;do el caf&eacute;, &iquest;no lo has escuchado? Se me ha reventado la taza contra el suelo.<\/p>\n<p>Sergio neg&oacute; con la cabeza porque cuando estudiaba con una buena concentraci&oacute;n ya pod&iacute;a pasar un cami&oacute;n por su puerta que no sent&iacute;a ni una leve vibraci&oacute;n. Se agach&oacute; con un papel y trat&oacute; de ayudar a su madre a limpiar el estropicio. La mancha era considerable y unas manos extras no le vendr&iacute;an mal, sin embargo har&iacute;a algo m&aacute;s que limpiar.<\/p>\n<p>Mari le dijo algo a Sergio, pero este al levantar la cabeza lo olvid&oacute;. Los dos estaban con las rodillas en el suelo y se podr&iacute;a decir si hacemos un s&iacute;mil sexual, que estaban cara a cara los dos en la postura del perrito. Todo muy normal e inocente, salvo que cuando el joven levant&oacute; los ojos para mirar a su madre, vio un hueco entre la camiseta y el cuerpo de esta.<\/p>\n<p>Los ojos se le salieron de las &oacute;rbitas al contemplar como dentro de aquella camiseta, dos senos sumamente preciosos y perfectos se mov&iacute;an al ritmo de la limpieza&hellip; SIN SUJETADOR. Sergio se qued&oacute; sin respiraci&oacute;n, en un momento de lo m&aacute;s est&aacute;ndar y casual, hab&iacute;a comprobado que por dejado de la bata rosa y la camiseta blanca que llevaba su madre, no ten&iacute;a ropa interior.<\/p>\n<p>Trat&oacute; de volver al mundo de los vivos, pero los pezones algo marrones de su progenitora le llamaban como un canto de sirena. Su cuerpo pareci&oacute; accionar el bot&oacute;n de emergencia y tembl&oacute; de tal forma que todo su ser hizo un extra&ntilde;o baile, al menos as&iacute; consigui&oacute; dejar de mirar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pasa algo, Sergio?<\/p>\n<p>El rostro de Mari estaba contra&iacute;do en una mueca de duda, ya que la cara de su hijo era un poema. Los ojos parec&iacute;an que estaban perdidos, la boca estaba medio abierta y con aquella barba y los pelos alborotados parec&iacute;a que estuviera volvi&eacute;ndose loco. Aquel temblor no hab&iacute;a hecho otra cosa que preocupar a la mujer, pensando que quiz&aacute; tanto estudio, sin moverse y comiendo poco le habr&iacute;a hecho enfermar, que equivocada estaba.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;fue un balbuce&oacute; similar a cuando dorm&iacute;a&mdash; mierda&hellip; es que&hellip; un tema, mam&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iquest;Pero qu&eacute; dices, hijo?!<\/p>\n<p>El cerebro del joven se activ&oacute; a duras penas como el motor de su viejo coche y sacando los ojos de los pechos de su madre la mir&oacute; a sus intensos ojos azules. No sab&iacute;a que era peor, cay&oacute; por el profundo mar que conten&iacute;an esas cuencas oculares y Mari, algo asombrada por lo raro que estaba su hijo, chasque&oacute; los dedos en su cara.<\/p>\n<p>&mdash;Mierda, mam&aacute;, que se me ha olvidado un tema&hellip; o sea que no lo he estudiado. Tengo que ir a repasarlo que&hellip; eso&hellip; se me ha ido la cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Ah&hellip; vale&hellip; &mdash;le hab&iacute;a sorprendido tanto la actitud del joven.<\/p>\n<p>Sergio se levant&oacute; algo apresurado y quit&oacute; la vista de su preciosa madre enfoc&aacute;ndose simplemente en la fr&iacute;a baldosa. Fue a atravesar el umbral de la puerta cuando la voz de Mari hizo que se detuviera.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o&hellip;<\/p>\n<p>Se dio la vuelta volviendo a mirar a sus bellos ojos que le ten&iacute;an embelesado desde hac&iacute;a tiempo. Aunque poco dur&oacute;, ya que Mari segu&iacute;a en la misma posici&oacute;n en la que los perros caminan y desde donde estaba, aunque de mala manera, todav&iacute;a pod&iacute;a atisbar la forma de sus senos.<\/p>\n<p>&mdash;Date una ducha, que pareces un vagabundo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, mam&aacute;, ahora mismo.<\/p>\n<p>No pens&oacute; ni tan siquiera la respuesta, obedeci&oacute; lo que su madre dec&iacute;a sin rechistar y si le hubiera dicho que se tirase por el balc&oacute;n, lo habr&iacute;a hecho. Sin embargo una petici&oacute;n mucho m&aacute;s extravagante surc&oacute; la mente de Sergio mientras se dirig&iacute;a a la ducha. Era del todo inapropiada, incluso m&aacute;s que la barrera quebrantada con su t&iacute;a Carmen. No obstante, tuvo que observar la imagen que su cerebro le proyectaba, muy a su pesar la visualiz&oacute; a la perfecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mari ajena a la mirada lujuriosa que su hijo le hab&iacute;a lanzado a sus pechos, sigui&oacute; en sus quehaceres sin darle mayor importancia de la que cre&iacute;a mientras hablaba con ella misma.<\/p>\n<p>&mdash;Se le va a quemar el cerebro de tanto estudiar.<\/p>\n<p>Aunque no se deb&iacute;a a eso el comportamiento tan peculiar. Una pena que no hubiera sabido por qu&eacute; actuaba as&iacute; su hijo, porque de saberlo, seguramente&hellip; le hubiera gustado.<\/p>\n<p>Mientras su madre se preparaba otro caf&eacute; en la cocina, Sergio ya estaba dentro de la ducha notando como el agua se calentaba sobre su cuerpo. Se hab&iacute;a introducido dentro para rebajar esa sensaci&oacute;n de placer que le llegaba hasta sus genitales y se los cosquilleaba sin parar.<\/p>\n<p>Llevaba tiempo sin darse una alegr&iacute;a (al menos para el ritmo que llevaba, tal vez unas horas), pero aquello no era suficiente excusa para estar como estaba. Volvi&oacute; a mirar hacia abajo, dejando que el agua tibia le golpease su entrepierna de forma dolorosa, pero no hab&iacute;a manera, la erecci&oacute;n de caballo que ten&iacute;a no disminu&iacute;a.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; los ojos, pero en vez de aparecer la letra de sus apuntes, de nuevo la dichosa imagen, una instant&aacute;nea que se propagaba y se reproduc&iacute;a como una enfermedad en su cabeza. Utiliz&oacute; varias armas para evadirla, pens&oacute; en Marta sin mucho resultado, tambi&eacute;n tir&oacute; del cuerpo de Alicia y de lo bien que lo pasaron juntos. Sin embargo nada resultaba, cada vez que pensaba en algo con una mujer, volv&iacute;a a aparecer en su mente algo&hellip; que se comenzaba a volver una pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>Se frot&oacute; los ojos con fuerza y comenz&oacute; a repasar los apuntes de manera mental, quer&iacute;a meter como fuera otra informaci&oacute;n que no fuera su madre. No hab&iacute;a manera, el agua se hab&iacute;a calentado y en su cuerpo cada vez sent&iacute;a mayor comodidad. Sobre todo en una zona que no ced&iacute;a ni un cent&iacute;metro a su erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sac&oacute; la artiller&iacute;a pesada, recordando momentos con Carmen, su primera vez, el momento en el ba&ntilde;o, la gran tarde que pasaron&hellip;, pero de pronto otro recuerdo se solap&oacute;. &Eacute;l mismo, metido con ambas mujeres en el jacuzzi, ellas sin sujetador y &ldquo;el pobre&rdquo; con una erecci&oacute;n muy similar a esta. Era imposible, cada momento que trataba de evadirse su madre aparec&iacute;a, pero &iquest;por qu&eacute; ahora?<\/p>\n<p>Desde hac&iacute;a un tiempo hab&iacute;an cambiado, estas fiestas de Navidad, con el viaje al cine y toda su gran relaci&oacute;n, hab&iacute;an hecho aflorar una nueva sensaci&oacute;n. Sinti&oacute; algo especial, una conexi&oacute;n que ten&iacute;an ambos y que Sergio cre&iacute;a que su madre tambi&eacute;n notaba. No hab&iacute;a duda de que algo extra&ntilde;o, o mejor dicho, alejado de la normalidad ocurr&iacute;a y ahora, esos pensamientos le gritaban que no ocultase la realidad.<\/p>\n<p>Mir&oacute; hacia abajo, a su gran miembro duro, venoso y lleno de sangre que se asemejaba a un bate de b&eacute;isbol. En casa jam&aacute;s lo hab&iacute;a tenido as&iacute;, solo en momentos muy especiales, y decidi&oacute;, que lo mejor ser&iacute;a desfogar para que todo desapareciera.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; jab&oacute;n y se lo verti&oacute; en la mano, queriendo una lubricaci&oacute;n extra para sentir el preciado momento. Apret&oacute; bien fuerte su tronco con los cinco dedos y comenz&oacute; a retraer la piel dejando que un capullo morado saliera a saludar. Estaba plet&oacute;rico, hasta el punto que una vez el glande sali&oacute;, la piel apenas volv&iacute;a a su lugar.<\/p>\n<p>Movi&oacute; arriba y abajo, pensando en el cuerpo de su t&iacute;a, ella le ayudar&iacute;a a quitar de en medio la vista de Mari. El placer llegaba, tan r&aacute;pido que no se lo pod&iacute;a creer. Los pechos de su t&iacute;a, su rostro, su trasero, todo se aunaba para que al final el jugo maravilloso escapara y &eacute;l se librara de esos pensamientos tan poco adecuados.<\/p>\n<p>Estaba a punto, muy cerca del cl&iacute;max. Sin embargo, la imagen volvi&oacute;. Mari apareci&oacute; como un rayo fulminante y su mano solt&oacute; un pene que rebot&oacute; con fuerza con su propio peso pareciendo que iba a desprenderse del cuerpo. De nuevo su madre aparec&iacute;a en la escena suplantando a Carmen.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; &iquest;Qu&eacute; pasa? &mdash;se dijo en voz baja mientras el agua le golpeaba el rostro.<\/p>\n<p>Su mente se lo gritaba, pero &eacute;l se negaba a aceptarlo, parec&iacute;a que aquellas suposiciones eran m&aacute;s ciertas de lo que cre&iacute;a y lo dijo en voz alta para poder dar forma a la realidad que yac&iacute;a en su cerebro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mi madre me pone?<\/p>\n<p>Nada ni nadie contest&oacute;, solo el agua sigui&oacute; golpeado la ducha envolvi&eacute;ndole con un vaho que amenazaba con colapsar el ba&ntilde;o. All&iacute; se qued&oacute; Sergio, pensativo, con el pene chocando contra la fr&iacute;a pared y consiguiendo que su volumen decreciera un poco.<\/p>\n<p>Se detuvo en el empe&ntilde;o de satisfacer su ardor sexual, ya que en todo momento la mujer con la que se daba placer cambiaba a su progenitora. Cierta moralidad le imped&iacute;a acabar con aquello, dar unos cuantos movimientos m&aacute;s y terminar con todos sus l&iacute;quidos esparcidos en la ducha.<\/p>\n<p>Nadie lo sabr&iacute;a, nunca se enterar&iacute;an, pero en su cabeza rondaba &ldquo;eso no lo puedo hacer&rdquo;. Su t&iacute;a al fin y al cabo era eso&hellip; su t&iacute;a, pero su madre, eran palabras mayores. Quiz&aacute; la tensi&oacute;n que notaba solo era surgida por &eacute;l, cada vez cre&iacute;a m&aacute;s que era una imaginaci&oacute;n suya provocada por el esfuerzo de los libros.<\/p>\n<p>Sali&oacute; y se sec&oacute; con el pensamiento de que hab&iacute;a sido un desliz, un peque&ntilde;o fallo de una mente enferma por lo cachondo que estaba. Aunque mientras se afeitaba y se adecentaba un poco, ten&iacute;a que reprimir la fuerte convicci&oacute;n de creer que su madre pensaba igual que &eacute;l.<\/p>\n<p>Acab&oacute; derrotado en la cama, sin cruzarse con nadie logr&oacute; esconder la erecci&oacute;n que no le bajaba ni a golpes. Se qued&oacute; mirando al techo, con la alarma puesta para el d&iacute;a siguiente y con la mente en blanco. El sue&ntilde;o le pod&iacute;a, sin embargo no quer&iacute;a dormir, quer&iacute;a dar rienda suelta a la dichosa pel&iacute;cula que se hab&iacute;a formado en su cerebro. Aunque al final cedi&oacute; a lo sensato, cerr&oacute; los ojos y se dej&oacute; llevar al mundo de los sue&ntilde;os, eso s&iacute;, con una erecci&oacute;n monstruosa.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando estaba entrado en la fase del sue&ntilde;o, en la que no reconoces lo real de lo irreal, su madre volvi&oacute; a aparecer y con suma inconsciencia se agarr&oacute; su pene con fuerza para dormir pl&aacute;cidamente. El sue&ntilde;o&hellip; ser&iacute;a m&aacute;s que suculento.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Los ex&aacute;menes fueron transcurriendo y debido al casi enfermizo estudio, Sergio los fue sacando poco a poco. De momento de los tres que sali&oacute; nota, todos los aprob&oacute;. 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