{"id":30410,"date":"2021-07-17T22:00:00","date_gmt":"2021-07-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-17T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-17T22:00:00","slug":"angel-de-florencia-3-diosa-de-porcelana-mi-primera-esclava","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/angel-de-florencia-3-diosa-de-porcelana-mi-primera-esclava\/","title":{"rendered":"\u00c1ngel de Florencia 3: Diosa de porcelana. Mi primera esclava"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30410\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ha pasado ya alg&uacute;n tiempo desde que san&eacute; por completo.&nbsp; La cicatriz es apenas perceptible, y ya no duele. No me quedan marcas. &Uacute;ltimamente se obsesiona mucho con que mi piel est&eacute; perfecta.<\/p>\n<p>Mi pasado antes del accidente es un recuerdo borroso y lejano. Su presencia lo ha desterrado todo. Su piel blanca, su fuerza bestial, sus ojos, verdes y venenosos.<\/p>\n<p>Mi hermano gemelo es un aut&eacute;ntico monstruo, y de una forma u otra, la gente lo percibe, lo siente bajo la m&aacute;scara que es su rostro angelical y su cuerpo perfecto, sensual como el diablo.<\/p>\n<p>Y yo&#8230; Yo no concibo m&aacute;s vida que la que &eacute;l me ha devuelto. Allessandro ha nacido para ser amo y se&ntilde;or absoluto; donde yo me sum&iacute; en una depresi&oacute;n autodestructiva, &eacute;l se alz&oacute; con furia, orgulloso y altivo, dispuesto a imponer su voluntad sobre todo y todos. Yo era de su exclusiva propiedad, el fin que justific&oacute; todos y cada uno de los medios. Volver por m&iacute; siempre fue el plan, y el accidente solo precipit&oacute; las cosas.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, despert&eacute; al sentir sus dedos en mi espalda. Siempre duermo desnuda, sabiendo que mi cuerpo le tienta. Me enorgullezco de esos momentos en los que parece perder el control de la situaci&oacute;n por un momento, donde lo &uacute;nico que existe soy yo, y su deseo y su hambre.<\/p>\n<p>&quot;V&iacute;stete. -Dijo- Hoy vamos a salir.&quot;<\/p>\n<p>Eleg&iacute; un vestido negro corto y con mucho vuelo, de tela fina y resbaladiza. Era uno de sus preferidos, muy suelto, lo dejaba todo muy a mano. Ten&iacute;a curiosidad por saber d&oacute;nde me llevar&iacute;a. Eleg&iacute; unos tacones de aguja bien altos; quer&iacute;a quedar lo m&aacute;s pareja posible con su altura y que mis piernas luciesen lo m&aacute;s apetitosas posible. Nos gusta jugar con nuestro incre&iacute;ble parecido en los lugares p&uacute;blicos. Vayamos donde vayamos la gente nos mira. Es gracioso.<\/p>\n<p>Cog&iacute; un par de medias de liga de encaje listado, y un liguero minimalista con detalles florales. Decid&iacute; no ponerme braguitas, por si en alg&uacute;n momento, Allessandro me plantaba una mano en el culo. Se dar&iacute;a cuenta y no podr&iacute;a dejar de pensar en ello. O me levantar&iacute;a la falda como por descuido un instante para torturar a un jovencito con cara de virgen. Sea cual fuere el resultado, ser&iacute;a divertido. Me maquill&eacute; con esmero.<\/p>\n<p>Cuando salimos, un taxi nos esperaba ya en la puerta. &Eacute;l le dio las instrucciones al conductor y se sent&oacute; detr&aacute;s conmigo.<\/p>\n<p>Ya se hab&iacute;a dado cuenta de sobra que no llevaba nada debajo. Se pas&oacute; el largo camino manteniendo una conversaci&oacute;n banal y distra&iacute;da con el conductor, mientras yo fing&iacute;a inter&eacute;s en mi tel&eacute;fono, cada vez m&aacute;s mojada por la forma en que me tocaba bajo la falda.<\/p>\n<p>El taxi nos dej&oacute; en la puerta de un hotel muy exclusivo del centro. Cruzamos el vest&iacute;bulo a paso ligero y tomamos el ascensor. Presion&oacute; el bot&oacute;n a la octava planta y las puertas se cerraron. Se me peg&oacute; por detr&aacute;s y su mano derecha se abri&oacute; paso bajo mi falda, la izquierda por mi est&oacute;mago, sobre el vestido. Estaba de un humor excelente.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s perfecta, Bianca. -susurr&oacute;- Tengo un regalo para t&iacute;. Han tardado m&aacute;s de lo que pensaba en dar con lo que orden&eacute;, pero conf&iacute;o en que te guste.<\/p>\n<p>Me gir&eacute; a mirarle y me zamp&oacute; un buen beso, rozando apenas con los dedos all&iacute; abajo.<\/p>\n<p>-Y el detalle de las bragas ha sido espectacular. Casi me dan ganas de cambiar el plan y follarte aqu&iacute; dentro a siete pisos de altura.<\/p>\n<p>A m&iacute; no me sonaba mal, pero me solt&oacute; tan tranquilo dej&aacute;ndome con las ganas, justo un momento antes de que las puertas se abrieran. Salimos al pasillo de la octava planta y llegamos a nuestro destino: una habitaci&oacute;n enorme al final del pasillo.<\/p>\n<p>Con un movimiento r&aacute;pido, pas&oacute; la tarjeta por el lector y la puerta se abri&oacute;.<\/p>\n<p>La habitaci&oacute;n era realmente preciosa. La decoraci&oacute;n era antigua y recargada, la alfombra gruesa y mullida. La cama era una maravilla adoselada, con gruesos postes de madera tallada y llena de almohadones. Y al o&iacute;rle chascar los dedos, una joven vestida de doncella victoriana apareci&oacute; desde una puerta lateral.<\/p>\n<p>-Tenemos hasta una sirvienta?<\/p>\n<p>-Tienes. Es tu regalo. Puedes hacer con ella lo que se te antoje. No va a negarse a nada -recalc&oacute; el nada con cierto &eacute;nfasis-.<\/p>\n<p>Cambi&oacute; uno de los sillones de posici&oacute;n y se puso c&oacute;modo mientras yo miraba a la (mi) doncella sin dar cr&eacute;dito.<\/p>\n<p>Era muy hermosa. Enormes ojos azules y un largo cabello casta&ntilde;o, sujeto con una diadema y la cofia. Unas formas voluptuosas y agraciadas bajo el uniforme de &eacute;poca. Nos miraba a los dos con esa expresi&oacute;n que conozco tan bien. Dos gemelos casi id&eacute;nticos, p&aacute;lidos, de pelo muy negro y ojos muy verdes. Deb&iacute;amos resultarle tremendamente atractivos.<\/p>\n<p>Su mirada encontr&oacute; la m&iacute;a, y agach&oacute; la cabeza. Parec&iacute;a nerviosa, deseosa de agradar, con las manos cruzadas sobre el regazo. Me gustaba aquel rostro inocente, dispuesto a obedecer.<\/p>\n<p>-Desn&uacute;date -le orden&eacute; con el tono seco de mi hermano- fuera todo. No puedo ver bien mi juguete con tanta ropa.<\/p>\n<p>Me quite los tacones y los dej&eacute; a un lado, y me sent&eacute; (o m&aacute;s bien me dej&eacute; caer) en la mullida cama. Ella se desaboton&oacute; el vestido y dej&oacute; que bajase hasta el suelo, resbalando por su sedosa piel blanca, manteniendo la mirada baja.<\/p>\n<p>Un cuerpo menudo y fr&aacute;gil, con unos pechos enormes y un bonito culo redondo. Era la imagen misma de la indefensi&oacute;n, sumisi&oacute;n completa, de la que despierta un hambre atroz. Deseaba someterla por la fuerza, morder esa piel preciosa y suave, hacerla gemir y retorcerse, jugar con ella, hacerla suplicar.<\/p>\n<p>-Es toda tuya -susurr&oacute; Allessandro desde su sill&oacute;n, complacido por mi expresi&oacute;n- Divi&eacute;rtete.<\/p>\n<p>Me gustaba mi regalo. Me sent&iacute;a como un Allessandro en miniatura.<\/p>\n<p>Decid&iacute; empezar por examinar su largo cabello casta&ntilde;o. A un gesto m&iacute;o, se acerc&oacute; a la cama. Me alc&eacute; lo justo para quitarle diadema y cofia a la vez, saboreando el ligero perfume que desprend&iacute;a. Vainilla. Un aroma c&aacute;lido, pegajoso y dulce. Toda ella ol&iacute;a como un pastelito.<\/p>\n<p>Su larga melena llegaba hasta la mitad del trasero, ten&iacute;a esa clase de pelo que podr&iacute;as pasarte la vida trenzando, s&oacute;lo por jugar con &eacute;l. Se escurr&iacute;a de entre los dedos. Baj&eacute; las manos hasta su culo, tierno pero firme. Maravilloso al tacto.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a mi hermano. Reclinado en el sill&oacute;n, disfrutaba de lo que ve&iacute;a.<\/p>\n<p>No estaba muy segura de lo que &eacute;l esperaba ver, as&iacute; que me centr&eacute; en ella, mi fr&aacute;gil doncella. Su rostro era encantador, a&uacute;n con los nervios. De su culo, mis manos ascendieron por sus caderas, por sus costillas, hasta sus enormes y redondeados pechos. Por el tacto, aquellas dos bellezas eran naturales.<\/p>\n<p>No se mov&iacute;a, d&oacute;cil y obediente.<\/p>\n<p>Apoye la palma de mi mano entre sus pechos buscando el latido de su coraz&oacute;n, que traicionaba toda la calma que mostraba. Mantuve la mano all&iacute; y muy despacio, me acerqu&eacute; a uno de sus pezones, lo justo para lamerlo un poco, y regodearme en c&oacute;mo se le aceleraba el pulso.<\/p>\n<p>Mi encantadora sirena tom&oacute; aire, y me mir&oacute; con ojos brillantes y las mejillas arreboladas, casi en trance. Una de sus delicadas manos presion&oacute; la m&iacute;a contra su coraz&oacute;n, que lat&iacute;a cada vez m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>Tras un par de vueltas con la lengua, presion&eacute; ligeramente con los dientes y ella solt&oacute; un peque&ntilde;o gemido ahogado, realmente adorable.<\/p>\n<p>Con la mano libre, baj&eacute; hasta sus muslos, notando como el m&iacute;nimo roce la tensaba y la excitaba m&aacute;s a&uacute;n.<\/p>\n<p>-Bianca&#8230; -la voz de mi hermano me sac&oacute; de mis pensamientos, no lo hab&iacute;a o&iacute;do moverse, pero hab&iacute;a sacado un malet&iacute;n de alguna parte y lo estaba abriendo sobre la mesilla-<\/p>\n<p>Hay de todo aqu&iacute;, por si quieres probar.<\/p>\n<p>El malet&iacute;n estaba lleno de juguetes: grandes, peque&ntilde;os, lisos, de formas extravagantes&#8230; Y hab&iacute;a un rollo de cuerda trenzada y negra.<\/p>\n<p>A mi orden, ella se arrodill&oacute; en la cama, y le at&eacute; las dos manos juntas pasando la cuerda por una anilla de metal que hab&iacute;a en el centro del dosel. Me saqu&eacute; el vestido por la cabeza y me pegu&eacute; a ella desde atr&aacute;s. Con la mano izquierda estruj&eacute; su seno, Y la derecha baj&oacute; por su vientre, por su pubis. Empec&eacute; a masturbarla con un s&oacute;lo dedo, muy lentamente sinti&eacute;ndola temblar contra m&iacute;. Rozaba apenas su cl&iacute;toris, aprovechando sus propios flujos, y ella trataba de respirar hondo y no hacer ruido, pero el coraz&oacute;n le iba a mil y sus peque&ntilde;os gemidos me excitaban much&iacute;simo. La inclin&eacute; hacia delante y cog&iacute; uno de los juguetes del malet&iacute;n, un potente vibrador a control remoto. Primero lo deslic&eacute; sin problema por su encantador conejito, estaba mojad&iacute;sima. Se lo met&iacute; por detr&aacute;s, y le arroj&eacute; el mando a Allessandro. Segu&iacute; jugando con su cl&iacute;toris, y mi hermano activ&oacute; el juguete, que empez&oacute; a zumbar dentro de su culo.<\/p>\n<p>Mi sirena preciosa, con las manos atadas, se encogi&oacute; sobre s&iacute; misma intentando resistir, hasta que la penetr&eacute; con otro de los juguetes y lo encend&iacute; a plena potencia. Ah&iacute; se arque&oacute; con violencia contra m&iacute;, gimiendo sin control con una voz deliciosa.<\/p>\n<p>Tuvo un primer orgasmo repentino, saturada por ambos lados a la vez, mientras le mord&iacute;a el cuello. Los aparatos eran tan potentes que pod&iacute;a sentirlos vibrar contra mi est&oacute;mago.<\/p>\n<p>Ella ard&iacute;a. Su frente se perl&oacute; de min&uacute;sculas gotitas de sudor, que resbalaron por su fino rostro y se deslizaron entre sus magn&iacute;ficos pechos. Los vibradores segu&iacute;an activados, y ella se retorc&iacute;a como una serpiente, aferr&aacute;ndose a sus ataduras. Me mir&oacute; con los ojos acuosos, justo antes de correrse de nuevo, con un gritito agudo. Se le afloj&oacute; el cuerpo y se dej&oacute; caer a peso todo lo que le permit&iacute;a la cuerda, sus redondos pechos brillantes de sudor subiendo y bajando al ritmo de su respiraci&oacute;n entrecortada.<\/p>\n<p>Bajo nosotras, un charco reluciente en las s&aacute;banas.<\/p>\n<p>Allessandro disfrutaba del espect&aacute;culo, de lo mucho que me gustaba mi regalo. Le ped&iacute; que se uniese a nosotras, me apetec&iacute;a mucho que me follase mientras mi sirena miraba.<\/p>\n<p>Desactiv&eacute; el vibrador para darle un respiro, y &eacute;l hizo lo mismo.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; all&iacute;, maniatada, con las mejillas sonrosadas y los ojos brillantes, sofocada y sin resuello, mir&aacute;ndonos como si fu&eacute;semos un sue&ntilde;o. Y cuando le baj&eacute; los pantalones a mi hermano, abri&oacute; los ojos de par en par ante una verdadera visi&oacute;n de gloria.<\/p>\n<p>Me coloqu&eacute; frente a ella, a escasos cent&iacute;metros de donde se hab&iacute;a derrumbado, a gatas sobre la cama, ofreci&eacute;ndole a mi hermano mi propio conejito, &aacute;vido y baboso. Jugar con mi sirena me hab&iacute;a encendido much&iacute;simo y Allessandro ya me tra&iacute;a caliente de casa. Sentirlo entrar, duro como una piedra, resbal&aacute;ndose dentro de m&iacute; fue tan incre&iacute;ble como el rostro de mi sirena, que nos miraba como a dos dioses del placer y de la carne.<\/p>\n<p>Mi hermano me aferr&oacute; por las caderas y embisti&oacute; con fuerza, una vez, dos, tres&#8230; Ella nos miraba en silencio, con so&ntilde;adora devoci&oacute;n. A la cuarta, regode&aacute;ndome en el grosor de su dur&iacute;sima polla, conect&eacute; sin avisar los dos vibradores de mi sirena, que sorprendida por el nuevo ataque, se encogi&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>Allessandro solt&oacute; de un tir&oacute;n el cabo que la manten&iacute;a sujeta al techo de la cama a la orden de &quot;Complace a tu se&ntilde;ora&quot;<\/p>\n<p>Mi esclava me mir&oacute; un instante y asinti&oacute;, arrastr&aacute;ndose debajo m&iacute;a hasta quedar tumbada boca arriba con su cara entre mis piernas. Los vibradores segu&iacute;an al tope y de vez en cuando, aspiraba fuerte o conten&iacute;a un gemido. Su lengua, tierna y mojada, se abr&iacute;a paso hasta mi cl&iacute;toris en el momento en que &eacute;l y yo nos separ&aacute;bamos, y lam&iacute;a y succionaba con delicadeza a la par que &eacute;l me ensartaba sin piedad. Sus fr&aacute;giles manos se enredaban en mis cabellos.<\/p>\n<p>Perd&iacute; la noci&oacute;n de donde estaba, recibiendo desde atr&aacute;s, oy&eacute;ndola gemir a ella y jadear a mi hermano. Delante de m&iacute; pod&iacute;a ver el vibrador azul turquesa sobresaliendo de entre las piernas de mi sirena, y mas all&aacute;, la ve&iacute;a retorcer los pies, sus dedos cortos y redondos, las u&ntilde;as lacadas con esmalte transparente.<\/p>\n<p>Agarr&eacute; el aparato con la mano derecha y le grit&eacute; a Allessandro que me diese m&aacute;s fuerte, mientras me la follaba con el juguete.<\/p>\n<p>Mis gritos y los de ella se mezclaron en el violento corcoveo de las embestidas de mi hermano, que nos marcaba el ritmo.<\/p>\n<p>Ella se corri&oacute; debajo de m&iacute; con un gemido desgarrado. Allessandro se tens&oacute; y ensanch&oacute; dentro de m&iacute;, provoc&aacute;ndome un orgasmo bestial, que se lo llev&oacute; a &eacute;l tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Para cuando se retir&oacute;, mi sirena se aferr&oacute; a mis muslos, devorando la hirviente semilla que chorreaba de mi interior, sin dejar una sola gota.<\/p>\n<p>Luego se qued&oacute; all&iacute; desmadejada como una marioneta desvalida, sin fuerzas ni para retirar los juguetes. Los apagu&eacute;, pero los dej&eacute; donde estaban.<\/p>\n<p>Allessandro me levant&oacute; en volandas, y los dos nos tumbamos en los almohadones, con ella a nuestros pies.<\/p>\n<p>Mordisque&aacute;ndome una oreja, mi hermano alarg&oacute; un brazo para coger su tel&eacute;fono, con el que envi&oacute; una simple nota de voz:<\/p>\n<p>-Que pase la siguiente.<\/p>\n<p>La puerta se abri&oacute; y una aut&eacute;ntica mu&ntilde;eca g&oacute;tica, blanca como la leche, entr&oacute; a la estancia con paso firme, descalza. Bajo la primorosa bata de encajes que la cubr&iacute;a como un sudario negro, brillaban las cadenillas de plata.<\/p>\n<p>Su pelo, largo hasta las rodillas, liso y brillante, negro como el azabache.<\/p>\n<p>Los labios, del color de la sangre seca. Al ver el estado en que se encontraba su predecesora, sonri&oacute; con desprecio.<\/p>\n<p>Si mi sirena era inocencia y devoci&oacute;n, esta hija de los cuervos llevaba la depravaci&oacute;n escrita en la cara.<\/p>\n<p>Se despoj&oacute; de la bata, mostr&aacute;ndonos un cuerpo perfecto, cubierto de tatuajes rituales.<\/p>\n<p>La noche no hab&iacute;a hecho m&aacute;s que empezar.<\/p>\n<p>Aquel d&iacute;a fui adorada como una diosa, y tambi&eacute;n fui venerada y temida como el mismo diablo.<\/p>\n<p>Pero eso es otra historia, para otro d&iacute;a quiz&aacute;s.<\/p>\n<p>-Por VenoMaliziA-<\/p>\n<p>Si te ha gustado mi relato, val&oacute;ralo y d&eacute;jame un comentario u opini&oacute;n!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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