{"id":30422,"date":"2021-07-18T22:00:00","date_gmt":"2021-07-18T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-18T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-18T22:00:00","slug":"la-revancha-08-un-recorrido-duro-y-salvaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-revancha-08-un-recorrido-duro-y-salvaje\/","title":{"rendered":"La revancha (08): Un recorrido duro y salvaje"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30422\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Casi no puedes ver, medio mareada, con los ojos empapados de sudor, al fondo te parece intuir una mancha blanca, Nuria te azota, ve perfectamente como os acerc&aacute;is al segundo punto de avituallamiento, Zuleia acaba de llegar, vosotras tard&aacute;is medio minuto en entrar, al instante tu reloj empieza a correr, Nuria lo mira, es una cuenta atr&aacute;s de 20 minutos. Como una mu&ntilde;eca de trapo, dejas que te desaten, que te agarren para no caerte, te quitan el mordedor, chillas de dolor cuando te sacan del sulkie, cuando el hierro reseco y pegado a ti, empapado con tu sangre, sale de tu cuerpo, te tumban en una camilla, el consolador de tu culo, se clava a&uacute;n m&aacute;s dentro de ti, alguien acerca una botella de agua a tus labios, bebes desesperada todo lo que puedes, sedienta y sudada, buscas con tus labios este l&iacute;quido que llena tu boca y cae por la comisura de tus labios hasta tus pechos.<\/p>\n<p>Otros levantan tus rodillas, y empiezan a masajear tus muslos, tus piernas, tambi&eacute;n limpian tus pechos y tu vientre. Alguien habla con Nuria, le dice que esto te va a doler, pero han de tratar lo mejor que puedan la herida de tu co&ntilde;o, tiran de uno de tus labios y la aguja se clava en &eacute;l , te arqueas de dolor, notas el l&iacute;quido entrando en tu zona m&aacute;s sensible, Nuria te da la mano, entre temblores te agarras a ella con todas tus fuerzas, poco a poco el dolor va remitiendo, notas unas manos llenando tu agujero con una pomada, sus manos recorren cada rinc&oacute;n, cada herida, cada rasgu&ntilde;o, Con la boca abierta sigues buscando m&aacute;s agua, cuando llevas la suficiente te quitan la botella, otra vez chillas y estrujas la mano de tu due&ntilde;a cuando desinfectan las heridas de tus patas, tus pies en carne viva han de volver a endurecerse, a ser capaces de correr y trotar. Nuria acaricia tus l&aacute;grimas, besa tus mejillas, siguen tratando tus pies, tu co&ntilde;o, desinfectan las heridas que llenan todo tu cuerpo. Zuleia tambi&eacute;n chilla, oyes como grita, como suplica, como llora, pero no se rinde, ni por un momento piensa en decir la palabra que terminar&iacute;a con todo, no lo har&aacute; si antes no lo haces t&uacute;, y t&uacute; tampoco lo har&aacute;s antes que ella<\/p>\n<p>El reloj va corriendo, te giran, ahora tratan tu lomo, tus nalgas, tus hombros. Ponen en tu boca una barra energ&eacute;tica, para que vayas comiendo, la muerdes, la engulles y abres la boca mirando al chico que las lleva, &eacute;l sonr&iacute;e, acaricia tus mejillas, te da otra y otra m&aacute;s, mientras acaricia tus cabellos y te dice &ldquo;No te atragantes potrilla golosa&rdquo;, es la primera caricia, el primer gesto amable, desde que ha empezado la carrera.<\/p>\n<p>T&uacute; las comes sin preocuparte de las babas con restos de comida que caen de tus labios y ensucian tu cara. Apenas quedan tres minutos, te levantan, y te vuelven a atar al sulkie, tambi&eacute;n han llenado de grasa el hierro, y desliz&aacute;ndose va entrando dentro de ti, apenas si notas nada. Mientras te van atando, Antonio le comenta a Nuria, que est&aacute;s bastante maltrecha, pero de momento no corres peligro de ninguna lesi&oacute;n permanente, seguramente necesitar&aacute;s semanas o meses para recuperarte, pero eres fuerte y lo conseguir&aacute;s. Nuria te mira, y te pregunta si quieres seguir, tu levantas la cabeza, intentas relinchar, y lanzas tu cuerpo hacia adelante, solo el freno del sulkie te para. En este momento oyes como sale Zuleia. Antes de salir te vendan los ojos, el siguiente tramo lo har&eacute;is a ciegas, guiadas solo por la fusta y las correas que os encadenan. Conoc&eacute;is a Zuleia, seguro que est&aacute; asustada y nerviosa, no soporta los sitios oscuros, el l&aacute;tigo azota tu lomo, te lanzas hacia adelante en pos de rival, tus patas han mejorado lo suficiente para no cojear y tu co&ntilde;o es un trozo de carne, que de momento ni siente ni padece. Anclada en tu hierro, corres a ciegas, solo los golpes y los tirones de tu mordedor te indican por d&oacute;nde ir, donde girar, tras unos pocos minutos chocas contra algo, es el sulkie de Zuleia, ella se ha parado en seco al o&iacute;r un ruido que se acercaba, asustada, inquieta, ni los azotes ni los correazos la hacen avanzar solo mueve, busca con su cabeza, intenta adivinar lo que no ve, tus correas te giran la cara y vas hacia la izquierda, un correazo, hace que corras, no lo sabes pero est&aacute;s avanzando a tu rival, Yoha prefiere esperar y ponerse a tu rueda, sabe que ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil para su esclava seguir el ruido de tus ruedas que o&iacute;rte tras ella. Zuleia grita, berrea cuando la fusta la castiga, al final asustada corre tras tu ruido. Nuria decide que es un buen momento para dejarla atr&aacute;s, levant&aacute;ndose, te azote el lomo, te grita que corras, t&uacute; te lanzas hacia adelante, Yoha tambi&eacute;n fustiga a su hembra, que sollozando sigue aquel ruido que la precede. Las dos chicas en pie, os hacen acelerar al m&aacute;ximo.<\/p>\n<p>Ante las pantallas, la gente aplaude y os anima, las dos est&aacute;is agotadas, doloridas, rebozadas en sudor y heridas, pero segu&iacute;s corriendo como aut&eacute;nticas jabatas, llega una curva, notas las correas girando tu hocico, giras, el sulkie roza con un muro, tras de ti, Zuleia golpea contra &eacute;l. Yoha casi se cae, Zuleia nota como se tensan todas sus correas, le fallan las patas y solo el anclaje de su co&ntilde;o evita que ruede por el suelo. Su due&ntilde;a la obliga a retroceder, la hace girar y contin&uacute;a la persecuci&oacute;n. T&uacute; te tuerces un tobillo al pisar mal una piedra, vuelves a cojear un poco, Nuria te frena, no quiere que una lesi&oacute;n te rompa. Poco a poco vas mejorando, pero Yoha consigue cogeros, los dos sulkies siguen juntos durante un buen rato, es un tramo muy t&eacute;cnico, con constantes giros y bajadas empinadas, un tramo donde vuestra oscuridad os provoca m&aacute;s de un golpe contra los m&aacute;rgenes y los zarzales que rodean el trayecto&hellip;<\/p>\n<p>Cada vez el camino desciende m&aacute;s y m&aacute;s, y un hedor insoportable va llenando el ambiente, Yoha y Nuria se ponen sus chubasqueros amarillos, las cubren de los pies hasta la cabeza, incluidos zapatos y guantes, cierran las cremalleras, y os azotan para que no fren&eacute;is. T&uacute; y Zuleia, tan solo pod&eacute;is respirar esta peste sin ver que es. El camino llega a otra curva, una m&aacute;s, notas en tu piel como algunas moscas empiezan a picotearte, te mueves para asustarlas, para echarlas de ti. De pronto el l&aacute;tigo silba y Nuria te ordena que corras, te lanzas hacia adelante, y te hundes en la ci&eacute;naga, el carro se llena de porquer&iacute;a hasta m&aacute;s de medio metro de altura, y t&uacute; quedas de esti&eacute;rcol hasta la cintura. Tambi&eacute;n Zuleia est&aacute; en el lodazal, Yoha y Nuria saltan del carro, os quitan las vendas est&aacute;is separadas, son dos surcos profundos, estrechos y largos, durante d&iacute;as han vaciado en ellos camiones de fosas s&eacute;pticas, purines de granjas de cerdos, barro, lodo y miles de litros de agua, que se han estancado en este barrizal. Toses, escupes, no quieres moverte, Zuleia est&aacute; paralizada, chilla sin parar mientras algo sube por sus piernas, gusanos, escarabajos y todo tipo de insectos, llenan la ci&eacute;naga, y ella inm&oacute;vil en pleno ataque de p&aacute;nico, no puede ni moverse, Yoha le aprieta su argolla en la nariz y la arrastra entre chillidos y suplicas.<\/p>\n<p>Tu tampoco avanzas, est&aacute;s vomitando a trav&eacute;s de tu mordedor, no puedes respirar con esta peste, no puedes soportar estas heces ensuciando tota tu piel. Nuria tambi&eacute;n tira de la argolla de tu nariz, intentas evitar mojarte los pechos, los hombros. Intentas mantenerte lo m&aacute;s lejos posible de esta inmundicia. Nuria te ordena que te pongas de rodillas, tu niegas con la cabeza, el l&aacute;tigo marca de marr&oacute;n tus pechos, sigues neg&aacute;ndote, otro azote, y otro m&aacute;s, hasta que, entre l&aacute;grimas, te arrodillas, la porquer&iacute;a llega a tu cuello, ella agarra tus cabellos y hunde tu cabeza en el lodo, no puedes cerrar la boca, tus dientes, tus labios, tu cara, todo se llena con esta mugre. Te saca la cabeza, restos de todo tipo caen de tu cara, coge tu aro y tira de ti, sigues paralizada, vuelve a hundir tu cara en el lodo y azota con todas sus fuerzas tu lomo, gritas de dolor y de asco, mientras aguantas la respiraci&oacute;n, otro latigazo, hace que tiemble todo tu cuerpo, y un tercero m&aacute;s. Luego saca tu cabeza, sumisa te levantas y tiras de tu sulkie, embarrado y enfangado en el cenagal, Zuleia tambi&eacute;n est&aacute; siendo azotada, Yoha y Nuria quieren acabar pronto esta prueba, tambi&eacute;n ellas huelen el hedor del aire y se enfadan con vosotras al veros rebozadas en mugre y sin querer andar.<\/p>\n<p>Entre gritos hist&eacute;ricos Zuleia levanta las patas, chilla, llora, algo vuelve a subirle por las piernas, a bofetadas Yoha la hace reaccionar, t&uacute; has conseguido avanzar un poco m&aacute;s, cuando algo entra en tu boca, te vuelven a venir arcadas, otra vez vomitas, mientras sigues este aro que tira de tu hocico. Yoha retuerce el aro de Zuleia, que casi cae de costado, os siguen azotando, insultando, gritando, y vosotras solo pod&eacute;is intentar seguir entre sollozos y miedo. Poco a poco vais avanzando, todo tu cuerpo te escuece, te pica, mientras las ruedas giran lenta, muy lentamente.<\/p>\n<p>Zuleia tambi&eacute;n tira de su sulkie, pero te ve lejos, has conseguido sacarle una buena ventaja, y Nuria no piensa desperdiciarla, as&iacute; que azot&aacute;ndote te obliga a correr, a trotar hacia un final que se adivina cercano. Yoha tambi&eacute;n golpea a su yegua, pero el miedo a dar un nuevo paso en esta ci&eacute;naga, el miedo a que cualquier animal la muerda, o encuentre alg&uacute;n recodo para entrar en alguno de sus agujeros la hacen temblar, es un p&aacute;nico irracional y brutal que ni el l&aacute;tigo, ni la argolla retorci&eacute;ndole la nariz le hacen superar. Por fin ves la salida, tiras con fuerza del carro, poco a poco vas saliendo, embarrada en esti&eacute;rcol y heces, caen restos de todo tipo de tu cuerpo, sin quitarse el chubasquero Nuria sube a un sulkie totalmente rebozado en mugre y esti&eacute;rcol, el l&aacute;tigo golpea tu lomo y empiezas a avanzar en una subida largu&iacute;sima, mientras Yoha con mucho esfuerzo, tirando de su animal, azot&aacute;ndola, consigue que avance poco a a poco, a&uacute;n le falta un buen tramo para salir, cuando vosotras ya hab&eacute;is empezado la ascensi&oacute;n.<\/p>\n<p>Zuleia tarda m&aacute;s de diez minutos en llegar al final, una vez fuera, Yoha la azota, y ella empieza a galopar, a correr, mientras va dejando en el suelo un reguero de suciedad. Nuria tambi&eacute;n te azota a ti, que no dudas en clavar tus patas, en retorcerte para dar m&aacute;s velocidad a tu impulso. Parec&eacute;is dos cerdas rebozadas en heces saliendo de vuestra pocilga. El sol quema vuestra piel, por un instante agradeces esta mugre pegada a ti, que algo te protege. Zuleia sigue avanzando, respira agitadamente, escupiendo y babeando. T&uacute; intentas mantener la ventaja, aunque la subida se te hace cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil.<\/p>\n<p>Vane, sentada a mi lado, con su boca, sus labios y sus mejillas llenas de mi corrida, no pierde detalle de vosotras, del asco que dais y que sufr&iacute;s, del dolor de vuestros m&uacute;sculos al l&iacute;mite, de vuestra piel castigada y herida. Le giro la cara y le pregunto si le gustar&iacute;a estar con vosotras, competir y correr por todos y cada uno de los lugares por donde est&aacute;is pasando, ella acarici&aacute;ndome con su hocico me contesta que si soy yo quien la lleva, quien la azota y la hace cabalgar, SI. Pongo mi mano en su entrepierna, ella se abre, mientras se abraza a&uacute;n m&aacute;s a mi cuerpo, noto el tacto suave de sus pechos, el calor de su cuerpo, el movimiento casi imperceptible de su respiraci&oacute;n. Beso sus labios con sabor a m&iacute;, ella se arrodilla sobre mis piernas, se agacha, entra dentro de su co&ntilde;o mi verga. Marrana y golosa, se mueve, contrae sus m&uacute;sculos, va calentando m&aacute;s y m&aacute;s mi deseo, la gente que tenemos cerca, nos mira, la mira, a ella le encanta ser observada, deseada, excitar con sus movimientos, con sus gemidos, con su cabellera rojo movi&eacute;ndose sensual ante todos estos desconocidos. Se abraza a m&iacute;, mordisqueo uno de sus pechos, me gusta como gime cuando mis dientes pinzan su pez&oacute;n, cuando tiran de &eacute;l, mientras de fondo, en la pantalla o&iacute;mos vuestros gemidos, vuestros gritos roncos y rotos. Sigo jugando con Vane, movi&eacute;ndome, excit&aacute;ndome y excit&aacute;ndola, entre espasmos se corre clavada a mi verga, con su boca llena de la m&iacute;a, con sus pechos restreg&aacute;ndose en mi piel, es un placer compartido e intenso. Abrazada a m&iacute;, se deja caer, cierra los ojos, mientras fondo seguimos oyendo tus gemidos, tus suplicas.<\/p>\n<p>La subida sigue interminable, a&uacute;n llevas algo de ventaja a tu rival, que poco a poco va recuperando terreno. Tragas saliva, y vuelves a lanzarte hacia arriba, ella tambi&eacute;n lo hace, os tiemblan las piernas, la cabeza os da vueltas, vuelves a notar el dolor intenso de la barra met&aacute;lica en tu agujero. La sangre vuelve a manar de algunas de tus heridas, y el olor a esti&eacute;rcol sigue impregnando todo tu cuerpo. Zuleia est&aacute; enfadada, irritada, no quiere llegar al final como una cerda marrana, no quiere que su victoria sea la de una puerca rebozada en mierda, ella tambi&eacute;n nota nuevamente el dolor en su pie, otra vez cojea, mientras sus manos se agarran con fuerza a las barras de sulkie, y tras una nueva curva, otra recta a&uacute;n m&aacute;s empinada, otro tramo donde sufrir y gemir.<\/p>\n<p>Zuleia est&aacute; a pocos metros tras de ti, enfadada aceleras, coja y dolorida no quieres que te avance, ella tambi&eacute;n renquea un poco, los dos sulkis vuelven a alejarse unos metros, finalmente tras la &uacute;ltima curva ves un recta, y al fondo unas carpas blancas, se te ilumina la mirada y te lanzas con todas tus fuerzas hacia ella, Zuleia tambi&eacute;n lo ha vista, y cabalga pegada a ti, de pie, Yoha y Nuria os azotan, os animan, os insultan, todas, yeguas y amas quer&eacute;is llegar, quer&eacute;is dejar atr&aacute;s esta porquer&iacute;a que os envuelve, Zuleia est&aacute; a tu par, pero t&uacute; no cedes, sigues corriendo, galopando, y pr&aacute;cticamente juntas entr&aacute;is en esta zona de avituallamiento, que ser&aacute; la &uacute;ltima de esta carrera.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s entrar, te fijas en el reloj 45 minutos, respiras aliviada, mientras unos operarios te desatan de tus correas, levant&aacute;ndote por las nalgas te arrancan de la barra de hierro, con el mando quitan los hierros que se clavan en tu culo, y te sacan el consolador-cola&hellip; Mientras, Nuria y Yoha son acompa&ntilde;adas hasta unas duchas, all&iacute;, un pareja de esclavos se pone al servicio de Nuria, tras que ella se desnudase, empiezan a lavarla, Nuria se fija en el chico, joven, atl&eacute;tico, con un aro de hierro min&uacute;sculo con puas de castigo comprimiendo su verga por si se decide excitarse, &eacute;l le enjabona la cara, los pechos, la cintura, su sexo, mientras que la chica tras ella, va lav&aacute;ndole sus cabellos, su espalda, sus nalgas, sus piernas, de rodillas le limpia los pies, el chico se muerde los labios, no puede evitar excitarse, clavar su verga en aquel hierro diminuto que le estruja, Nuria se acaricia, se toca, le apetece este chico, su cuerpo, su mirada sumisa, su entrega.<\/p>\n<p>El agua cae por sus cuerpos, la esclava sigue toc&aacute;ndola, acarici&aacute;ndola, limpiando cada rinc&oacute;n de su piel, ella ve una llave colgada del techo, el la mira y t&iacute;midamente sonr&iacute;e, Nuria coge la llave y abre el aro de hierro que oprime la verga del chico, al momento su verga se endereza, se endurece, se vuelve m&aacute;s y m&aacute;s potente. Ella lo agarra por sus nalgas y lo entra dentro de ella, &eacute;l no puede evitar moverse, contornearse, penetrarla hasta golpearla una y otra vez contra la pared, la esclava de rodillas espera. Nuria tira de sus cabellos, la levanta, la besa, toquetea sus tetas, mientras el chico agarrado a sus nalgas, va moviendo m&aacute;s y m&aacute;s su verga dentro de ella. Con sus m&uacute;sculos Nuria exprime y orde&ntilde;a al joven, que entre espasmos de placer se corre dentro de ella. Nuria tambi&eacute;n goza y disfruta, le encantan estas sorpresas, estos avituallamientos tan inesperados. El agua de la ducha sigue cayendo sobre los tres, se besan, se acarician, mientras las c&aacute;maras no dejan de mostrar la belleza intensa y morena de Nuria que ha sabido llevar a su esclava hasta aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Fuera, con unas mangueras tambi&eacute;n te est&aacute;n lavando a ti, tus cabellos, tu boca, tu cara y toda tu piel, abres los labios, te encanta sentir este chorro llev&aacute;ndose hasta el &uacute;ltimo gramo de mugre que cubr&iacute;a tu cuerpo. Al terminar te secan y te llevan a un buffet para que comas, all&iacute; ves a Zuleia, tan limpia y satisfecha como t&uacute;, os sonre&iacute;s, os salud&aacute;is con la cabeza, os quer&eacute;is contar mil cosas, pero el tiempo apremia, y hab&eacute;is de comer, lo necesitareis para el tramo final. Comes, bebes, te relajas un poco. Antes de volver al sulkie te masajean, curan tus heridas, vuelven a poner esta pomada desinfectante en tu vagina, en tu vulva, en tu cl&iacute;toris, en toda tu zona m&aacute;s &iacute;ntima y sensible. Miras el reloj, apenas si faltan 10 minutos para volver a la carrera.<\/p>\n<p>Te llevan hasta el sulkie, no es el mismo, este es m&aacute;s antiguo, por un instante dudas, y al final lo reconoces, es el aut&eacute;ntico, el que usaste hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, sus ruedas con aquella peque&ntilde;a abolladura, la madera de sus barras algo gastada, la barra de hierro incluso m&aacute;s temible que la actual, m&aacute;s larga y con protuberancias. Ponen grasa en ella, y te colocan correajes y bozal nuevo. Ves a Zuleia, limpia e imponente, su cabellera de leona cayendo sobre sus hombros, sus piernas largas y fibrosas, tan solo decenas de cortes y heridas por toda su piel le recuerdan el dolor y el sufrimiento recibido hasta ahora. Se acerca Nuria, te quedas impresionada, tambi&eacute;n ella ha cambiado su vestuario, dos guantes largos le llegan por encima del codo, unas botas negras cubren sus piernas hasta cerca de sus nalgas, y un min&uacute;sculo vestido de cuero rojo, cubre su sexo y parte de su pecho hasta cerrarse en su cuello. Se monta en el veh&iacute;culo, a&uacute;n quedan 4 minutos, el tiempo justo para que terminen de retocar tu maquillaje, para que oculten estas ojeras de tantas horas galopando, incluso te levantan los labios y con un cepillo el&eacute;ctrico te limpian la dentadura, quieren que cuando muerdas el cuero de tu boca, tus dientes se vean blancos y brillantes. Te aprietan el mordedor, tensan tus correas, cierran los anclajes de tus mu&ntilde;ecas, entran hasta el fondo y te clavan tu consolador-cola, y para terminar ponen un par de cascabeles en tus pezones.<\/p>\n<p>Notas como sube Nuria, coge las correas, tensa tu cabeza hacia atr&aacute;s, miras el reloj, 20 segundos, a tu lado Zuleia, igual de tensa y dispuesta que t&uacute;, se apartan todos, miras al frente, la fusta golpea tus nalgas, sales corriendo, a tu lado Zuleia, al fondo ya veis el corral de la casa donde todo ha empezado, pas&aacute;is junto a la casa, y justo a la derecha ya veis las vallas donde centenares de personas se agolpan. Los dos sulkis van a la par, se tocan, se golpean, se apartan, oyes los cascabeles de Zuleia, ella los tuyos. Entre un aplauso atronador gir&aacute;is a toda velocidad, Nuria y Yoha se cuelgan en la rueda que se levanta, entr&aacute;is en la recta de tribuna, tres kil&oacute;metros de ida, tres de vuelta, y todo habr&aacute; terminado. El sudor empapa vuestras heridas, la sangre vuelve a dibujarse en alguno de los cortes que llev&aacute;is por todo el cuerpo, pero nada importa, ni este dolor intenso que Zuleia siente en su pie, ni aquella cojera que casi te hace abandonar, todo es pasado, la historia est&aacute; por escribir y la escribir&eacute;is vosotras.<\/p>\n<p>En una de las vallas, vuestras compa&ntilde;eras gritan, os animan, orgullosas de vosotras, las pancartas con vuestros nombres ondean en los distintos grupos que os animan, pero no veis nada, no quer&eacute;is ninguna distracci&oacute;n, solo correr, correr y correr, Zuleia consigue ponerse delante, tu intentas aguantar su ritmo, un nudo en tu garganta te recuerda el final de hace 20 a&ntilde;os, pero a&uacute;n quedan m&aacute;s de cinco kil&oacute;metros, y el cansancio empieza a notarse, te cuesta mantener su ritmo, pero ella tampoco puede correr como antes, solo el aplauso de la gente, los gritos, la tensi&oacute;n os hacen acelerar, no importa el dolor, ni la sangre, ni los golpes, sois dos yeguas al galope dispuestas a ganar.<\/p>\n<p>(Continuar&aacute;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Casi no puedes ver, medio mareada, con los ojos empapados de sudor, al fondo te parece intuir una mancha blanca, Nuria te azota, ve perfectamente como os acerc&aacute;is al segundo punto de avituallamiento, Zuleia acaba de llegar, vosotras tard&aacute;is medio minuto en entrar, al instante tu reloj empieza a correr, Nuria lo mira, es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18614,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30422","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sadomaso"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30422","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18614"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30422"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30422\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}