{"id":30447,"date":"2021-07-19T22:00:00","date_gmt":"2021-07-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-19T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-19T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-hmedas-segunda-etapa-14","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-hmedas-segunda-etapa-14\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Segunda etapa (14)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30447\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Sergio abri&oacute; los ojos, pero no estaba en su habitaci&oacute;n. La estancia aunque similar, hab&iacute;a cambiado. Se levant&oacute; con algo de pereza y descolocado, sus pies flotaban como guiados por nubes y la puerta parec&iacute;a acercarse sola.<\/p>\n<p>Sali&oacute; al pasillo, la bata que ten&iacute;a hab&iacute;a desaparecido y solo llevaba puesto su pijama, sin obviar una erecci&oacute;n mucho m&aacute;s grande de lo que jam&aacute;s hab&iacute;a visto. Comenz&oacute; a andar hacia la sala, pero all&iacute; lo que encontr&oacute; fue el cuarto de su hermana, estaba hablando por tel&eacute;fono y no le vio. Cerr&oacute; la puerta, m&aacute;s descolocado de lo que estaba, era imposible lo que suced&iacute;a, al salir de su habitaci&oacute;n hacia la izquierda&hellip; estaba la sala, no el cuarto de Laura.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; sobre sus pasos y se dirigi&oacute; esta vez a la derecha, atravesando una puerta la cual s&iacute; que era la sala. Estaba su padre dormido, seguramente despu&eacute;s de un duro d&iacute;a de trabajo, pero a Dani hoy le tocaba hacer noche, no pod&iacute;a estar all&iacute;. La situaci&oacute;n era m&aacute;s rara por momentos y el joven no entend&iacute;a que pod&iacute;a suceder.<\/p>\n<p>Toda la estancia se movi&oacute; sin que el muchacho se diera cuenta, puesto que sin dar un paso, se encontraba delante de la puerta de la cocina. Esta estaba abierta o&hellip; &iquest;No hab&iacute;a puerta? Daba lo mismo. Lo que si pod&iacute;a resaltarse era la imagen que los ojos del joven captaron. Su madre volv&iacute;a a estar en la misma posici&oacute;n en la que la vio esa misma noche, de rodillas y limpiando con sus guates de fregar una gran mancha.<\/p>\n<p>Sin embargo, no era as&iacute; como recordaba la situaci&oacute;n, varias cosas hab&iacute;an cambiado. Para empezar la bata que su madre llevaba segu&iacute;a siendo rosa, pero se asemejaba m&aacute;s a un kimono adornado con preciosas rosas al estilo oriental. La fina tela la envolv&iacute;a hasta los muslos donde no hab&iacute;a ning&uacute;n pantal&oacute;n que la tapase. Sergio trag&oacute; saliva al ver aquello.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a quedaba la parte de arriba, donde por arte de magia o unas casualidades f&iacute;sicas, la suave tela guardaba los senos sin que los pezones lograran ver la luz.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio, mi vida &iquest;me ayudas? &mdash;dijo Mari lanz&aacute;ndole una sonrisa mientras sus ojos brillaban.<\/p>\n<p>El joven le asinti&oacute; y se arrodill&oacute; delante de su madre, como bien recordaba haber hecho. Trat&oacute; de no mirar todo el espl&eacute;ndido cuerpo de la mujer y baj&oacute; la vista hacia el charco de caf&eacute; que hab&iacute;a en el suelo. Sin embargo aquello tambi&eacute;n hab&iacute;a cambiado, no era caf&eacute;, era una sustancia blanca y ligeramente pegajosa que Mari limpiaba con suma felicidad.<\/p>\n<p>&mdash;Hay mucha &mdash;sugiri&oacute; ella&mdash; mejor siempre tenerla fuera que dentro, &iquest;no crees?<\/p>\n<p>Sergio no sab&iacute;a que contestar, solo observ&oacute; c&oacute;mo su madre se levantaba, se quitaba los guates amarillos y los tiraba contra la fregadera. No pod&iacute;a asegurarlo con total certeza, pero algo le dec&iacute;a que su madre aparte del kimono&hellip; &iexcl;No llevaba nada!<\/p>\n<p>Dio unos pasos hasta la encimera donde se apoy&oacute; y dio un sorbo de agua. Sergio ensimismado contemplaba la imagen, sumido por unas ganas que le explotaban una y otra vez en el interior. Quer&iacute;a poseerla.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; del suelo d&aacute;ndose cuenta de que la mancha blanca del suelo hab&iacute;a desaparecido y tambi&eacute;n&hellip; su ropa. Estaba desnudo, con su cuerpo totalmente similar salvo por la exageraci&oacute;n de pene que pose&iacute;a entre las piernas, parec&iacute;a salido de una vi&ntilde;eta er&oacute;tica.<\/p>\n<p>Su madre lo escrut&oacute; con una normalidad abrumadora y volvi&oacute; a dar un buen trago de agua mientras con la otra mano se colocaba la cabellera bien peinada a un lado de la cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo demasiado calor, menos mal que el agua est&aacute; fresquita&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; yo tambi&eacute;n&hellip;<\/p>\n<p>Sergio apenas sab&iacute;a qu&eacute; decir, la figura imponente de su madre hac&iacute;a que sus labios temblaran, m&aacute;s aun pensando en la verg&uuml;enza de su desnudez. Aunque Mari no reparaba en ella.<\/p>\n<p>&mdash;&Uacute;ltimamente lo hemos pasado muy bien, cari&ntilde;o. &mdash;Mari dej&oacute; el vaso en la encimera y cruz&oacute; sus brazos debajo de los senos, haciendo que sus pezones casi se vieran&mdash; Pero siempre me acuerdo de una vez. Esa fue la mejor de todas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; vez?<\/p>\n<p>&mdash;Una en casa de tu t&iacute;a. &iquest;Te acuerdas cuando nos metimos los tres en el jacuzzi?<\/p>\n<p>&mdash;No lo podr&iacute;a olvidar.<\/p>\n<p>El pene de Sergio parec&iacute;a que no pod&iacute;a agrandarse m&aacute;s, pero la mirada libidinosa de su madre consigui&oacute; que lo hiciera. Mari parec&iacute;a una bruja que hac&iacute;a y deshac&iacute;a a su antojo, y en ese momento lo que quer&iacute;a era m&aacute;s longitud del miembro de su hijo. Estaban a medio metro de distancia y ese pene descomunal casi pod&iacute;a tocarla.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; bien lo pasamos&hellip; como nos pusimos&hellip; me refiero al alcohol, claro&hellip; &iquest;Verdad?<\/p>\n<p>Sergio asinti&oacute; tontamente. Mari se dio la vuelta con los guantes en la mano (&iquest;no los hab&iacute;a tirado?) y dio un paso hacia el joven, el pene de este estaba a unos cent&iacute;metros del trasero de la mujer. Ella lo sab&iacute;a y cuando se agach&oacute; para abrir el armarito y dejar debajo del fregadero los guantes (&iquest;por segunda vez?), el miembro sexual y el culo impactaron.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que aquel d&iacute;a, aquella cosa que rug&iacute;a en los pantalones, fuera&hellip; por m&iacute;.<\/p>\n<p>Se alz&oacute; de nuevo y de espaldas, puso todo su cuerpo contra el joven, abriendo las piernas y dejando que los incontables cent&iacute;metros de su pene pasaran entre sus piernas. Se sent&iacute;a como en un columpio con aquel pene de dibujos animados debajo de ella, era algo b&aacute;rbaro que no ten&iacute;a ni pies ni cabeza.<\/p>\n<p>Pos&oacute; su cabeza en el hombro del joven, que ve&iacute;a el kimono mucho m&aacute;s abierto desde su posici&oacute;n, pero todav&iacute;a sujeto por unos pezones a los que parec&iacute;a estar cosidos. Abajo, la vestimenta se hab&iacute;a abierto m&aacute;s y encima de la cabeza de su pene, solo hab&iacute;a piel, nada de ropa. Por lo que&hellip; estaba en lo cierto, Mari solo ten&iacute;a el kimono, &iexcl;nada m&aacute;s!<\/p>\n<p>La mano de la mujer roz&oacute; la punta de aquel monstruo que atravesaba su vulva y la acariciaba a partes iguales. Con sus u&ntilde;as toc&oacute; un glande poderoso con m&aacute;s forma de seta que otra cosa, apenas roz&aacute;ndolo y haciendo que se moviera para su gusto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes? Tu padre est&aacute; al otro lado de esa pared. &mdash;Mari volvi&oacute; su rostro para hablar a la cara a su hijo mientras segu&iacute;a acariciando su pene&mdash; Puede entrar en cualquier momento. Entonces ver&iacute;a a su mujer, con una tremenda polla entre las piernas&hellip;<\/p>\n<p>La respiraci&oacute;n de Sergio se agitaba, sus manos temblorosas rodearon a la mujer llegando donde una cinta de tela gritaba por ser desatada. Pas&oacute; la mano por la punta y estir&oacute; de ella, era tan suave que casi le daba placer al tacto.<\/p>\n<p>La atadura que ocultaba la poca piel que Mari no ten&iacute;a al aire, se solt&oacute;. Desde su posici&oacute;n m&aacute;s elevada con la boca de su madre respir&aacute;ndole a unos pocos mil&iacute;metros, contempl&oacute; su cuerpo. El vientre estaba al aire y abajo, aunque no era visible, pod&iacute;a notar como una vulva sin pelos le saludaba con variados fluidos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te lo imaginas? &mdash;Mari no paraba de acariciar la punta del joven&mdash; &iquest;Qu&eacute; entre ahora mismo Dani y te pill&eacute; con tu morcilla entre las piernas de su mujer? Ser&iacute;a algo de locos, &iquest;no crees?<\/p>\n<p>El joven no ten&iacute;a que responder, no era su cometido, sin embargo s&iacute; que lo era ese dichoso kimono. Subi&oacute; las manos por la peque&ntilde;a cintura de su madre, dirigi&eacute;ndose a esas mamas que apenas le dejaban ver el suelo, tan hinchadas, tan jugosas, ciertamente eran como las recordaba en su cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Me haces cosquillas&hellip; &mdash;dijo ella con unos labios carnosos que luchaban por pegarse a los de su hijo.<\/p>\n<p>Sergio asi&oacute; el kimono por el dobladillo que separaba cada uno de los lados y antes de llegar a los senos, lo comenz&oacute; a separar. Al parecer, los pezones no estaban pegados, ni tampoco cosidos, con un leve movimiento que dio la sensaci&oacute;n de ser m&aacute;s que sencillo al final aparecieron.<\/p>\n<p>&mdash;Perfectos&hellip; &mdash;susurr&oacute; el joven mientras dejaba la tela lo m&aacute;s apartada posibles de los senos de Mari.<\/p>\n<p>Los dedos segu&iacute;an nerviosos y aunque ya hab&iacute;an cumplido su tarea quer&iacute;an m&aacute;s, deseaban tocarlas, sobarlas e incluso pellizcar los dos pezones que coronaban erectos ambas monta&ntilde;as. Las manos con lentitud rehicieron su camino y en el instante que el contacto se iba a producir, Mari chist&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ey!&hellip; Todav&iacute;a no tienes permiso para eso&hellip; todav&iacute;a&hellip; no. &mdash;quit&oacute; la mano del joven y se dio la vuelta alej&aacute;ndose de &eacute;l. Le empuj&oacute; con cierta fuerza y Sergio top&oacute; con un sill&oacute;n que no conoc&iacute;a, el cual evit&oacute; la ca&iacute;da&mdash; Sentadito, cari&ntilde;o. Sentadito&hellip;<\/p>\n<p>Mari avanz&oacute; hacia el como si de una modelo se tratase, abri&oacute; ambas piernas y se sent&oacute; sobre las de su hijo. Sergio la vio a la perfecci&oacute;n, una diosa descendida de los cielos para su disfrute y s&iacute;&hellip; su vulva estaba rasurada y&hellip; mojada.<\/p>\n<p>&mdash;Te he estado observando, cari&ntilde;o m&iacute;o.<\/p>\n<p>La pelvis de Mari hab&iacute;a comenzado a moverse, dejando justo el pene de Sergio entre sus piernas y masaje&aacute;ndolo con su sexo una y otra vez.<\/p>\n<p>&mdash;Me miras demasiado, te he pillado vi&eacute;ndome el culo, las piernas&hellip; y hoy&hellip; &iquest;Has gozado mirando las tetas a mam&aacute;?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; mucho&hellip; &mdash;el calor de Sergio era incalculable y sent&iacute;a que la explosi&oacute;n se estaba acercando.<\/p>\n<p>Las manos de su madre se juntaron en una direcci&oacute;n, sacando entre sus piernas el tremendo trabuco de su primog&eacute;nito y coloc&aacute;ndolo contra el vientre de este. Gracias a los jugos del sexo de la mujer, todo el tronco estaba impregnado de l&iacute;quido, Sergio lo not&oacute; como si fuera la mejor crema del mundo.<\/p>\n<p>&mdash;Hijo, no me culpes. &mdash;comenz&oacute; a hablar Mari mientras pasaba sus u&ntilde;as por toda la longitud del pene de Sergio recogiendo las gotas que ella misma hab&iacute;a depositado&mdash; Soy una mujer y tengo mis necesidades. Tu padre ya no me da lo que necesito.<\/p>\n<p>Las manos de la mujer rodearon lo que pudieron la carne que desbordaba en sus manos y colocaron la polla contra su propio vientre. Mari inici&oacute; un sube y baja lento mientras acercaba la cara a la de su hijo y los grandes pechos&hellip; casi los pod&iacute;a tocar con la punta de su pene.<\/p>\n<p>&mdash;Necesito un hombre en casa, un macho&hellip; alguien que me lo haga, alguien que me posea. Sea de d&iacute;a o de noche, haga fr&iacute;o o calor, alguien que jam&aacute;s ponga excusas. Necesito alguien que me dome, alguien que me monte.<\/p>\n<p>Sus labios estaban tan cerca que apenas pod&iacute;a ver el movimiento de las dos manos subiendo y bajando su exagerado pene. El aliento en su boca era como un perfume, un b&aacute;lsamo embriagador que le hac&iacute;a perder el norte.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Conoces a ese hombre? &mdash;pregunt&oacute; Mari para fulmin&aacute;ndole con una mirada de sus preciosos ojos azules y para despu&eacute;s, lamerle los labios culminando con un peque&ntilde;o mordisco.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; &mdash;la voz de Sergio se comenzaba a perder por el placer que sent&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No te he o&iacute;do bien. Dile a mam&aacute; quien es ese hombre que necesita en casa.<\/p>\n<p>Los labios de Mari ahora hab&iacute;an viajado hasta el odio del joven, que recostado en el sill&oacute;n, gozaba de la mejor masturbaci&oacute;n que le hab&iacute;an hecho en la vida. Los senos de la mujer estaban cerca&hellip; muy cerca, tanto que uno de los pezones roz&oacute; su pectoral, algo que le produjo placer y cosquillas.<\/p>\n<p>&mdash;Yo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Dilo m&aacute;s alto, que se enteren todos en esta casa &mdash;le dijo su madre esta vez con los ojos fijos en los del joven.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;YO!<\/p>\n<p>Se abalanz&oacute; hacia delante, haciendo contacto con el cuerpo de su madre y dejando entre medias su pene. Mari no dej&oacute; de moverlo y mucho menos cuando las manos de su hijo apresaron sus dos nalgas apretando con una fuerza temible. El trasero le vibr&oacute; a la mujer y apret&oacute; los labios en una mezcla de dolor y placer que Sergio divis&oacute; perfectamente.<\/p>\n<p>Ahora sus pechos estaban casi en el cuello del chico, apretados. Mientras por debajo de este, en un espacio que era muy reducido, el pene de Sergio con l&iacute;quidos que parec&iacute;an no tener fin, se mov&iacute;a gracias a las manos de Mari en una excelente masturbaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Yo. &mdash;volvi&oacute; a decir mientras su madre segu&iacute;a apretando los dientes&mdash; Tu hijo. Eso es lo que necesitas.<\/p>\n<p>El movimiento de mu&ntilde;eca de Mari se aceler&oacute; al escuchar aquello y Sergio se alej&oacute; algo del cuerpo, o mejor dicho, de los senos de su madre para dejarla hacer. El kimono le ca&iacute;a ahora hasta los antebrazos dej&aacute;ndola los hombros libres, como si no llevara nada. Sergio la observ&oacute; en toda su desnudez, con un gesto torcido del placer, unos ojos que eran puro fuego y un rostro enrojecido que no se quedaba atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Las manos del muchacho segu&iacute;an apretando con cada dedo las nalgas de la mujer como ella segu&iacute;a haciendo con su miembro. El final era cercano, Sergio comenzaba a notar espasmos que no pod&iacute;an ser m&aacute;s que el anuncio de que el orgasmo llegaba.<\/p>\n<p>Como nunca en su vida los genitales le ardieron, la espalda le centelle&oacute; en un sinf&iacute;n de electrocuciones, era lo m&aacute;s cercano a estar sentado en la silla el&eacute;ctrica. Su madre en cambio no mutaba su rostro, era la diosa de la lujuria reencarnada que hab&iacute;a vuelto para darle un placer incre&iacute;ble a su hijo.<\/p>\n<p>Apenas pod&iacute;a divisar el movimiento de manos, solo lograba ver que su pene se hinchaba por momentos al lado del vientre de la mujer. Las gotas del &ldquo;lubricante&rdquo; natural de Mari, volaban para diferentes direcciones, alguna incluso con direcci&oacute;n al rostro del muchacho donde este las recibi&oacute; con la lengua. Sab&iacute;an a su madre.<\/p>\n<p>Ya estaba, hab&iacute;a llegado, solo unos segundos le separaban de tocar el cielo. El para&iacute;so se encontraba a unos pocos movimientos de distancia y su madre no ces&oacute; en el empe&ntilde;o, es m&aacute;s le alent&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Dale la leche a mam&aacute;, mi vida, d&aacute;sela. &mdash;volvi&oacute; a acercar su cara y muy bajito le a&ntilde;adi&oacute;&mdash; Dime una cosa, &iquest;Qu&eacute; quieres hacerme? Dilo. &mdash;el movimiento era m&aacute;s duro, m&aacute;s r&aacute;pido, Sergio pensaba que le iba a explotar&mdash; Dilo. &iexcl;Vamos, dilo!<\/p>\n<p>&mdash;Te quiero&hellip; te quiero&hellip;<\/p>\n<p>La voz no le sal&iacute;a de la garganta porque el placer era ya uno con su cuerpo, estaba atenazado, totalmente paralizado por el colosal miembro que su madre manejaba con soltura. Sin embargo Mari quer&iacute;a escucharlo, quer&iacute;a esas lindas palabras que culminar&iacute;an todo el proceso.<\/p>\n<p>&mdash;Dilo, hijo, solo dilo y lo tendr&aacute;s&hellip; te quiero&hellip; vamos&hellip; te quiero&hellip; que se enteren todos en casa. Que se entere tu padre, que se entere tu hermana, que se entere tu novia&hellip; incluso, que se entere Carmen. &iexcl;Vamos, d&iacute;melo! Te quiero&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;MAM&Aacute;, TE QUIERO FOLLAR!<\/p>\n<p>El cl&iacute;max lleg&oacute; en ese instante, la cabeza del joven se ech&oacute; hacia atr&aacute;s y golpe&oacute; el sill&oacute;n con violencia. Su boca y sus ojos quedaron abiertos como cada poro de su piel. Comenzaba a traspirar deseo, pasi&oacute;n y por una zona muy espec&iacute;fica un chorro de magnitudes b&iacute;blicas.<\/p>\n<p>Desde otro punto de vista, como si de un viaje astral se tratase, Sergio se vio tirado en el sill&oacute;n con su madre sentada en sus piernas. La imagen se pod&iacute;a mover o rotar, lo contemplaba desde todos los &aacute;ngulos posibles y desde todos era magnifico.<\/p>\n<p>Sus fluidos salieron con una virulencia terrible. Las manos de Mari no cesaron en su empe&ntilde;o mientras el primer disparo impactaba entre sus senos, parec&iacute;a m&aacute;s una manguera de bomberos que un pene.<\/p>\n<p>El segundo no tard&oacute; en llegar&hellip; y el tercero y el cuarto&hellip; m&aacute;s bien un inacabable disparo fue lanzado sin parar. Algo que Sergio pudo contemplar desde una posici&oacute;n m&aacute;s elevada, mientras su &ldquo;yo&rdquo; del sill&oacute;n, segu&iacute;a cerca de la inconsciencia con la cabeza al borde de desnucarse.<\/p>\n<p>La imagen de Mari era de ciencia ficci&oacute;n, el semen la llenaba tanto el vientre como los senos por completo. De sus pechos ca&iacute;an innumerables gotas que mojaban sus brazos y el cuerpo de Sergio. Incluso tan abundante chorro de l&iacute;quidos masculino, hab&iacute;a alcanzado el cuello y la barbilla de la mujer, que con una oportuna coleta que el joven no sab&iacute;a cu&aacute;ndo se puso, hab&iacute;a evitado mancharse el pelo. Pero ahora, en sus carnosos labios, se pasaba la lengua en un movimiento er&oacute;tico sorbiendo unas cuantas gotas que hab&iacute;an llegado hasta aquel preciso lugar.<\/p>\n<p>De pronto algo le sac&oacute; de all&iacute;. La proyecci&oacute;n del joven que pululaba por diferentes algunos de visi&oacute;n, dej&oacute; de poder contemplar la mejor imagen de su vida, todo comenz&oacute; a volverse oscuro y una fuerza tiraba de &eacute;l hacia atr&aacute;s. Empez&oacute; a caer por un infinito de oscuridad que dio su tope cuando uno de sus pies se movi&oacute; tratando de buscar apoyo, pero no lo hab&iacute;a. Entonces&hellip; despert&oacute;.<\/p>\n<p>Estaba sobresaltado y descolocado, tanto como al darse cuenta de que su calzoncillo se hab&iacute;a mojado&hellip; y su pantal&oacute;n&hellip; &iexcl;Las sabanas!, &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; locura es esta!&rdquo; acab&oacute; por pensar.<\/p>\n<p>El sue&ntilde;o lo ten&iacute;a muy vivido, tanto que dud&oacute; por un momento si aquello hab&iacute;a sucedido en la realidad. No era como la pel&iacute;cula que se hab&iacute;a ideado en la ducha, all&iacute; simplemente aprovechando que su madre estaba de rodillas en el suelo, le hac&iacute;a el amor en esa posici&oacute;n. Sin embargo, su sue&ntilde;o hab&iacute;a sido infinitamente mejor.<\/p>\n<p>Un ruido le sobresalt&oacute; haciendo que brincara de la cama con un gracioso charco en el pijama que se le notaba a la legua. El sonido de la alarma le anunciaba que era hora de ir al examen, &ldquo;al menos he dormido de f&aacute;bula&rdquo;.<\/p>\n<p>Se prepar&oacute; con rapidez y sinti&oacute; que la pesadez del d&iacute;a anterior se hab&iacute;a esfumado, quiz&aacute; lo que le pesara tambi&eacute;n ten&iacute;a algo que ver con sus genitales. Por fin en su cabeza ya no se posicionaba en &uacute;nico lugar Mari. Hab&iacute;a pasado a un segundo plano y todo lo que hab&iacute;a estudiado para este examen comenzaba a ocupar su debido lugar.<\/p>\n<p>En la cocina visualiz&oacute; a su madre, tomando un caf&eacute; que esta vez no se le hab&iacute;a ca&iacute;do. Cogi&oacute; un bollo para marchar con rapidez y sin dar tiempo a pensar en ninguna otra cosa que no fuera su examen.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, &iquest;vas al examen? &mdash;no le sorprendi&oacute; que Mari hablase desayunando, cada vez lo hac&iacute;a con m&aacute;s frecuencia.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Marcho que tengo prisa.<\/p>\n<p>&mdash;Mucha suerte, aunque no la necesitas s&eacute; que has estudiado mucho. Adem&aacute;s se te ve con energ&iacute;as.<\/p>\n<p>Mir&oacute; a su madre recordando las im&aacute;genes que por la noche le hab&iacute;an llevado a un cl&iacute;max que todav&iacute;a perduraba en su cuerpo. No ten&iacute;a el kimono, era la misma bata de la noche anterior con la camiseta blanca&hellip; incluso ten&iacute;a unas peque&ntilde;as manchas marrones, pero&hellip; qu&eacute; preciosa era.<\/p>\n<p>&mdash;He dormido de maravilla, he tenido un sue&ntilde;o maravilloso.<\/p>\n<p>&mdash;Pues me alegro, cielo, me alegro. &mdash;dio un sorbo a su caf&eacute; y a&ntilde;adi&oacute;&mdash; Yo creo que tambi&eacute;n, pero no lo recuerdo. Aunque no s&eacute;, me he levantado como m&aacute;s feliz, bueno, ni idea&hellip; &iexcl;Corre, que te entretengo!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n sabe, mam&aacute;? Igual hemos so&ntilde;ado lo mismo.<\/p>\n<p>Con una sonrisa de lo m&aacute;s p&iacute;cara abandon&oacute; la cocina, mientras su madre debat&iacute;a si era posible so&ntilde;ar lo mismo que otra persona. Preguntas intrascendentes que no llevan a nada. Aunque la cuesti&oacute;n que se plante&oacute; Sergio el d&iacute;a anterior en la ducha, ahora la pod&iacute;a contestar sin pudor.<\/p>\n<p>Con la misma mueca de felicidad, camino a coger el coche para ir a la universidad, antes de dejar de pensar en su madre se hizo la misma pregunta &ldquo;&iquest;Mi madre me pone?&rdquo;. La respuesta era evidente y mientras arrancaba el coche lo expreso con sus labios, alto y claro.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que s&iacute;.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Sergio abri&oacute; los ojos, pero no estaba en su habitaci&oacute;n. La estancia aunque similar, hab&iacute;a cambiado. 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