{"id":30451,"date":"2021-07-20T22:00:00","date_gmt":"2021-07-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-20T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-20T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-quinta-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-quinta-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Vig\u00e9sima quinta parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30451\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 27<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Y entonces Rocky&hellip; &iquest;Tu suegra te quiere? &mdash;Si claro, a su manera. Le respond&iacute;. &mdash;Lejos y preferiblemente&hellip; &iexcl;Muerto! Jajaja&ndash;. Y nos echamos los dos a re&iacute;r, hasta que se nos cansaron las mand&iacute;bulas, nuestros lagrimales secretaron tan vasta humedad, que concluimos enroscados sobre las sabanas, apretando con fuerza nuestros vientres.<\/p>\n<p>De nuevo aquella sonrisa carnavalera en su rostro de mu&ntilde;eca Barbie y el resplandor h&uacute;medo en su mirada de selva amaz&oacute;nica, parec&iacute;a emerger y envolverme en la alegr&iacute;a de su esp&iacute;ritu tropical.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te doli&oacute;? Pao&hellip; &iquest;Te hice da&ntilde;o, preciosa? &mdash;Le pregunt&eacute; mientras acariciaba sus n&iacute;veas colinas y de paso pegaba mi boca entreabierta, dejando mi personal marca, ensalivando toda su nalga derecha.<\/p>\n<p>&mdash;Pufff&hellip; Un poco s&iacute;, al comienzo. Pero&hellip; &iexcl;Ayyy Dios m&iacute;o, que rico fue eso! Es que los dos est&aacute;bamos desatados y con esas chupadas tuyas donde no me ha dado el sol, m&aacute;s encima con tus dedos hurgando por dentro de mi conchita&hellip; &iexcl;Eche, nene! Me ten&iacute;as bien arrecha &iexcl;No jodaaa!&#8230; &iquest;Te gusto probar mi culito? &mdash;Me dijo mi rubia tentaci&oacute;n, con aquella expresi&oacute;n en su rostro de mujer satisfecha, sudada y a&uacute;n con leves espasmos en sus blancas piernas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hummm! Ni me lo recuerdes que se me &laquo;entiesa&raquo; otra vez y lo tengo casi en carne viva. &iexcl;Jajaja! Fue simplemente delicioso, mi Pao hermosa. Lo tienes tan apretadito y su calor es muy acogedor. Ten&iacute;a muchas ganas de morder este dulce melocot&oacute;n. &mdash;Le respond&iacute; a mi rubia barranquillera, alargando m&iacute; mano para explorar la parte posterior del muslo, desde la corva hasta internarla con concienzuda pericia, en la mitad de sus piernas abiertas y acariciar su empapada hendidura desde atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, Rocky es como dicen por ah&iacute;&hellip; &iexcl;Enfermo que come, muere alentado! &mdash;Nos re&iacute;mos los dos, &ndash;de nuevo&ndash; pero instantes despu&eacute;s, guardamos un reparador silencio, hasta que de nuevo Paola rompi&oacute; con sus palabras, el af&oacute;nico ambiente de su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pero entonces ella adora a sus nietos. Los cuidara muy bien. No te preocupes por ellos, con el tiempo entender&aacute;n. &mdash;Me respondi&oacute; y yo, tan solo cerr&eacute; mis ojos, como evitando ver la realidad de mi pronta separaci&oacute;n. Y mi mejilla se aplast&oacute; sobre la ensenada que se formaba entre su cintura y el nacimiento de sus dos colinas, arrullado por la tibieza de su suave piel. &iexcl;Tan tersa tentaci&oacute;n!<\/p>\n<p>&iexcl;Y suspir&eacute;! Adormeci&eacute;ndome un poco, aunque siempre alerta ante el inminente y repetitivo sonido de la alarma puesta en mi tel&eacute;fono, para marcharme a trabajar con lo que llevaba puesto.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Mamita&hellip; &iquest;Y mi papito d&oacute;nde est&aacute;? &iquest;Por qu&eacute; no ha llegado? &iexcl;Queremos que nos termine de leer el cuento del ogro y la princesa! &mdash;Acarici&eacute; la cabeza de mi peque&ntilde;a, le sonre&iacute; y le bes&eacute; en la frente, me arrunch&eacute; a&uacute;n m&aacute;s al cuerpo de mi hijo, encogiendo mis piernas en su cama y los abrac&eacute; con ternura. M&aacute;s sin embargo&hellip; &iexcl;Lloraba en mi interior!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos a dormir los tres! Les dije con suavidad. &mdash;Papito estar&aacute; muy ocupado trabajando. &iexcl;M&aacute;s tarde llegar&aacute;!<\/p>\n<p>Pero ni lleg&oacute; ese s&aacute;bado, tampoco se apareci&oacute; el domingo. No sab&iacute;a nada de Rodrigo, estar&iacute;a confundido, sinti&eacute;ndose herido y yo, comprend&iacute;a que me quisiera evitar. Afligida, llev&eacute; en la dominical ma&ntilde;ana a mis peque&ntilde;os al parque y a los juegos infantiles de videojuegos por la tarde, en el centro comercial. Todo para distraerlos y evitar que me preguntaran m&aacute;s por su pap&aacute;, sin embargo yo no dejaba de mirar el tel&eacute;fono, revis&aacute;ndolo cada cinco minutos, esperanzada en que al menos aparecieran como le&iacute;dos mis mensajes. &iexcl;Pero no!<\/p>\n<p>El lunes muy temprano, mientras terminaba en el ba&ntilde;o de secarme las piernas, escuch&eacute; abrirse la puerta de la entrada y posteriormente, cerrarse la del ba&ntilde;o auxiliar. Y sin verlo a&uacute;n, agradec&iacute; a mi Dios y a la Virgen por saberlo sano y salvo. Estando en la cocina, escuch&eacute; la bulla de mis peque&ntilde;os, al ser despertados por los mimos de su padre y luego de un rato, ya vestidos con sus uniformes de colegio, Rodrigo sin mirarme, los sent&oacute; en la mesa para desayunar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Buenos d&iacute;as! Lo salud&eacute; yo tomando la iniciativa. &mdash;&iquest;Quieres desayunar?&ndash;. Y por respuesta suya obtuve un muy b&aacute;sico&hellip; &iexcl;Gracias! Desabrido, sin el tono amoroso de d&iacute;as atr&aacute;s y el caf&eacute; de sus ojos fijos en los m&iacute;os, tan solo&hellip; &iexcl;Un fugaz instante!<\/p>\n<p>Su mirada fr&iacute;a, hu&eacute;rfana de expresi&oacute;n alguna, me estremeci&oacute;. M&aacute;s con nuestros hijos se comportaba igual de amoroso, inclusive mucho m&aacute;s, tanto que Rodrigo con la cuchara jugaba a darles su colorido cereal, simulando el sonido de un avi&oacute;n y nuestros peque&ntilde;os con sus boquitas bien abiertas, el hambriento aeropuerto de llegada.<\/p>\n<p>Ya emanando aromas a madera, pomelos, mandarinas y trazas de laurel y jazm&iacute;n de su colonia nueva, engalanado con su traje de pa&ntilde;o gris pizarra y corbata azul con franjas oblicuas de plata, uno de los primeros que adquiri&oacute; para comenzar su trabajo de ventas en el concesionario, se arrodill&oacute; en frente de los ni&ntilde;os y bes&aacute;ndolos en la frente, con una palmada cari&ntilde;osa e insonora en sus colitas, se despidi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y de mi mamita? Le dijo mi hija mayor. Rodrigo sin sonre&iacute;r, me mir&oacute; y luego fij&oacute; su vista de nuevo en mi peque&ntilde;a para decirle&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No, de ella no. &mdash;Y mi hija le pregunto algo inquieta&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no, papito? &mdash;Y mi esposo, modulando lento y bajo le respondi&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Porque con tu mam&aacute;, algo se me perdi&oacute;. &mdash;Y me doli&oacute; en el alma, pero me afligi&oacute; m&aacute;s, la inocente propuesta de mi peque&ntilde;a para con su padre.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Papito no te preocupes! Que con mi hermanito, te ayudamos por la noche a buscar. &iquest;C&oacute;mo es? &iquest;Podr&iacute;a estar debajo de mi cama?<\/p>\n<p>&mdash;No lo creo princesita, era algo demasiado grande. &mdash;Y d&aacute;ndose la vuelta, se march&oacute;.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>La reuni&oacute;n t&iacute;pica de un lunes frio, gris y aburridor, fue matizada por la usual entrada triunfante, sonriente y tard&iacute;a, de mi rubia tentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Buenos d&iacute;as &laquo;Rolito&raquo; precioso! &iquest;Me invitas m&aacute;s tarde a un caf&eacute; y un cigarrillito? &mdash;Fue una pregunta con s&iacute;ntomas de informaci&oacute;n&ndash;. &iquest;Todo bien? &iquest;O agitaste el avispero?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Todo bien, todo bien! C&oacute;mo dice &laquo;El Pibe&raquo;. Me mantuve sereno. &iquest;Y T&uacute;? &iquest;C&oacute;mo amaneciste de tu cosita rica y apretadita?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ardida! Pero me la enjuagu&eacute; muy bien esta ma&ntilde;ana y de paso bajo la ducha, con mis dedos la hidrat&eacute; con una cremita especial, ya sabes, esa que me fluye f&aacute;cil recordando c&oacute;mo me tomaste entre tus brazos todo este fin de semana y me &laquo;mangoneaste&raquo; de un lado para el otro. Jajaja, eres un artista en la cama mi &laquo;Cachaquito&raquo; precioso. &iexcl;Qui&eacute;n lo dir&iacute;a!<\/p>\n<p>&mdash;No es solo mi culpa, Pao preciosa. T&uacute; tambi&eacute;n tienes la culpa de todo eso. &iexcl;Te encanta que te dominen! &iquest;No es verdad?<\/p>\n<p>&mdash;Pues eso Rocky, depende mucho del hombre con quien est&eacute; y como me sienta de atra&iacute;da a &eacute;l. &iquest;Y t&uacute;? Te encanta dominar. &iquest;No es as&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, creo que soy bi.<\/p>\n<p>Y mi rubia barranquillera sin soltarme de las manos, ech&oacute; su espalda hacia atr&aacute;s y abri&oacute; sus hermosos ojos esmeraldas, completamente estupefacta, indiscutiblemente asombrada por mi respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! No es lo que piensas, mi Pao preciosa. Hasta ahora no se me ha volteado la barca. Soy bi&#8230; &iexcl;Sensorial! Creo yo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo as&iacute;? No te comprendo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues que me gusta sentir y tambi&eacute;n ser sentido. Considero que busco siempre un equilibrio. Balancearme sobre la soga, sin desear caerme para un lado o para el otro. &mdash;Pero mir&eacute; con algo de tristeza a mi rubia barranquillera, quien en silencio, a&uacute;n permanec&iacute;a un poco desconcertada traduciendo en su mente mis palabras.<\/p>\n<p>&mdash;Pao, me siento muy feliz a tu lado pero&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Pero te hace falta algo. &iexcl;Te sientes incompleto! &iquest;No es verdad? &mdash;Me respondi&oacute; con prontitud.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, as&iacute; es. La verdad Pao es que hoy al verla esta ma&ntilde;ana&hellip; &iexcl;Se me removi&oacute; todo! Es una sensaci&oacute;n tan extra&ntilde;a eso de sentir celos. Al verla all&iacute; con mis hijos, tan pendiente de ellos, en su labor de madre y tan&hellip; &iexcl;Hermosa! La am&eacute;. Porque Pao, mi esposa es una mujer muy bella, deseable y trabajadora. Hoy a pesar de su p&aacute;lida tez y el crep&uacute;sculo de sus ojeras, se estrenaba un vestido desconocido para m&iacute;, y la vi tan esplendida. No le dije nada porque los recuerdos de hace a&ntilde;os se me agolparon, cuando cre&iacute; haberla perdido y mejor sal&iacute; de af&aacute;n. &iexcl;Me falta ella, mi otra mitad! &mdash;Y Paola me obsequio comprensiva, su hermosa sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Una mezcla de sensaciones que no quer&iacute;a revivir, Pao. El temor a perder a alguien, que considero por su entrega durante tantos a&ntilde;os juntos, casi como propiedad m&iacute;a. Y s&iacute;, me sent&iacute; tan defraudado por ella, como tambi&eacute;n por m&iacute;. Muy dolido, abatido, traicionado y desdichado porque ella finalmente me fall&oacute;. Pero yo igual lo hice contigo, y tambi&eacute;n me traicion&eacute; y de paso a la mujer que siento y pienso, que es el amor de mi vida.<\/p>\n<p>&mdash;Tambi&eacute;n disc&uacute;lpame t&uacute;, pues no deb&iacute; hacerlo contigo solo por venganza. Tu solo me brindaste refugio y comprensi&oacute;n y mis deseos de estar con una mujer tan bella como t&uacute;, los confund&iacute; con las ganas de intercambiar una afrenta por otra y t&uacute;&hellip; &iexcl;T&uacute; no lo mereces!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Mi Rocky precioso, obtuve lo que quer&iacute;a. Llevarte a mi cama, a mi terreno y vencer tu idealismo de que la monogamia es tu &uacute;nico camino. Y como has podido morder y saborear, el cuerpo vibra y se electrifica ante otro que le excita, aunque la mente piense que eso est&aacute; mal y solo pide algo diferente de vez en cuando. &iexcl;Disfrutar! Anda nene, que de emociones nuevas u olvidadas, estancadas o utop&iacute;as omitidas, est&aacute; plagado este mundo, sin que t&uacute; razonado amor, se vea perjudicado finalmente en lo que siente tu coraz&oacute;n. Calmaste las ganas, yo lo disfrute y si tu esposa lo hizo con &eacute;l, no pasa nada. O es que t&uacute; piensas abandonarla, dejar a tus hijos y proponerte&hellip; &iquest;Vivir junto a m&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Obviamente que no Pao. De eso estoy seguro, el problema no soy yo ni mis sentimientos, las preguntas correctas serian s&iacute; con ese jefecito, Silvia vivir&aacute; mejor y si t&uacute; estar&iacute;as dispuesta a dejar lo tuyo con tu novio para ennoviarte con un tipo como yo.<\/p>\n<p>&mdash;A m&iacute; puedes llegar a quererme mucho y se bien cuanto te encanto, pero a Silvia t&uacute;, mi &laquo;Rolito precioso&raquo;&hellip; &iexcl;A ella la continuas amando! Y eso mi &laquo;Cachaquito&raquo; hermoso, le puede estar sucediendo a ella tambi&eacute;n. Ustedes dos ya tiene algo construido, y aj&aacute;, acabarlo todo por un puto polvo, &laquo;Rolito&raquo; precioso, eso s&iacute; estar&iacute;a mal. Piensa que solo fue eso y nada m&aacute;s. Bueno, regular o malo, eso le toca a ella evaluarlo. Aunque quiz&aacute;s si la llegas a ver muy cambiada emocionalmente, o a ti mismo, pensando m&aacute;s en m&iacute; que en tu mujer, no lo dudes ni por un segundo&hellip; &iexcl;El amor entre ustedes dos, no ha sido suficiente! Y entonces lo mejor ser&iacute;a&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&aacute;rdenasss! &iexcl;Se&ntilde;orita Torres! En la noche pueden terminar de hacerse el manicure y si quieren hasta los rulitos tambi&eacute;n. &iexcl;Menos chisme y m&aacute;s trabajo! Qu&eacute; los clientes no cuelgan de los &aacute;rboles.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! &iquest;Y mi caf&eacute;?<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Vaya comienzo de semana, despu&eacute;s de tanta felicidad, lejana a kil&oacute;metros de distancia, regresaba a la oficina seguramente para ser objeto de mil preguntas de parte de mis compa&ntilde;eras y&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, tesoro &iexcl;Bienvenida! Pero ni idea donde te vas a poder acomodar. &mdash;Fueron las palabras de pl&aacute;ceme con las que me acogieron mis cari&ntilde;osas compa&ntilde;eras a mi llegada a la oficina.<\/p>\n<p>Y mientras recib&iacute;a el cari&ntilde;oso abrazo de Amanda, dos &oacute;sculos afectuosos en mis mejillas por parte de Magdalena y la sonrisa honesta acompa&ntilde;ada por un suave palmear de las manos de la se&ntilde;ora Dolores, gir&eacute; mi cabeza en direcci&oacute;n al lugar usual de mis ocupaciones laborales y&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;Y esto que fue? &mdash;Les pregunt&eacute; pasmada.<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute; coraz&oacute;n, pero de continuar esto as&iacute;, vas a tener que montar un puesto callejero en las cercan&iacute;as de Cibeles. &mdash;Me respondi&oacute; sonriente Magdalena.<\/p>\n<p>Doce frescas rosas amarillas y de tallo corto sobresaliendo de un liso y ancho jarr&oacute;n blanco, ubicado a la derecha por una parte, Lirios de p&aacute;lido rosa y Gerberas blancas, mezcladas con hojas verdes dentro de un bello florero de cristal &aacute;mbar en el centro de mi escritorio, expres&aacute;ndome con ellas un silencioso&hellip; &iexcl;Lo siento! Y encima del archivador, al costado del retrato, tres girasoles amarillos, dos naranjas y varias margaritas blancas, dentro de un jarr&oacute;n de vidrio transparente y de boca ancha, no dejaban lugar a dudas de quien, manteni&eacute;ndose en su estado de limerenc&iacute;a hac&iacute;a m&iacute;, quer&iacute;a presentarme sus excusas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ese esposo tuyo es un experto conquistador! &mdash;Grit&oacute; Amanda, dos pasos por detr&aacute;s de m&iacute;, pero luego fue la voz de la se&ntilde;ora Dolores, que manteni&eacute;ndose bajo el vano de la puerta de la cocina, inocentemente controvirti&oacute; con sus sabias palabras, la emoci&oacute;n de mi compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero el color de esas flores, son como para pedir perd&oacute;n! &mdash;Y en los ojos de mis compa&ntilde;eras, la intriga se vislumbr&oacute;.<\/p>\n<p>Azarada por los preciosos arreglos florales, descargu&eacute; mis cosas sobre la silla giratoria y tom&eacute; primero las rosas para dejarlas sobre la mesita auxiliar ubicada a la entrada de la oficina de mi jefe. En el hall, en medio de las dos poltronas de la salita de espera, el jarr&oacute;n con los girasoles y encima de mi archivador, all&iacute; opt&eacute; por acomodar los lirios y las Gerberas. Y ante las asombradas miradas de Amanda y Magdalena, me dispuse a ponerme al d&iacute;a, con los informes atrasados.<\/p>\n<p>Mi jefe lleg&oacute; diez minutos despu&eacute;s y dio un vistazo general. Sin sonrisas, saludo general para todas de buenos d&iacute;as, por pura cortes&iacute;a para ellas y una disimulada luminiscencia en el gris de su mirada obviamente para m&iacute;, antes de entrecerrar la puerta de su oficina. No me llam&oacute; ni yo entr&eacute; con &eacute;l.<\/p>\n<p>Imperturbable permanec&iacute; en mi escritorio, completamente ida y lejana mi mente de aquella estancia, con los informes unos sobre otros, formando una aislada torre de trabajos no evaluados. Invisibles para mis ojos, sus murallas de datos e infinidad de cifras. &iquest;Me hablaron mis compa&ntilde;eras? Por supuesto, con seguridad en varias ocasiones durante aquella ma&ntilde;ana, pero sus voces eran mudas, af&oacute;nicos ecos para mis o&iacute;dos.<\/p>\n<p>Preocupadas, ya durante el almuerzo no pude evitar el tropel de sus inquietudes. Preguntas, manos acariciando las m&iacute;as. Mi lastimero llanto arrullado por abrazos para lograr mi calma. No dije ni una sola palabra, respetuosamente no insistieron. Una taza de t&eacute; de tila para relajarme, caliente infusi&oacute;n para dopar mi angustia y la tristeza por la tarde. Y no, no marqu&eacute; a las diez y no recib&iacute; su acostumbrada llamada al mediod&iacute;a. Ni mensajes despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Impasible don Hugo permaneci&oacute; esbelto con sus manos cruzadas sobre su espalda, &ndash;all&iacute; en pie&ndash; mirando por la ventana, cuando ingres&eacute; a su oficina para despedirme. Me respondi&oacute; con un abstracto&hellip; &iexcl;Hasta ma&ntilde;ana! por despedida, sin siquiera mirarme. No me dijo nada acerca del vestido nuevo, escogido por m&iacute; y pagado por &eacute;l, la otra tarde. Sin embargo al darme la vuelta para salir de su oficina, tom&eacute; mi m&oacute;vil y por medio de un mensaje le expres&eacute; mi agradecimiento por el bonito detalle de las flores y remat&eacute; con otro texto donde le dej&eacute; en claro que &eacute;l no hab&iacute;a sido tan culpable.<\/p>\n<p>En casa ya estaban mis hijos, recostados con sus ojitos cerrados, abrazados por mi esposo, uno en cada brazo. Y en la pared, sin sonido el televisor con sus dibujos animados pero fijos en el rect&aacute;ngulo de las im&aacute;genes, el caf&eacute; sin brillo de los ojos de Rodrigo. Y sobre la mesa del comedor, cuatro platos hondos colmados de un potaje de bacalao, espinacas y garbanzos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cocinaste? &mdash;Romp&iacute; el silencio por mi asombro y por no saber que decir m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Tu madre insisti&oacute;, ya sabes c&oacute;mo es ella y como soy yo. &iexcl;Se me quema hasta el agua para hervir! &mdash;Y acomod&aacute;ndose en el sof&aacute;, con ternura fue despertando a nuestros hijos, quienes al verme reaccionaron con su acostumbrada alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Un cigarrillo &eacute;l, pero abajo, caminando despacio en el parqueadero y mirando a las estrellas cada que exhalaba el humo, a veces en espesas bocanadas y en otras ocasiones, jugando a hacer c&iacute;rculos de grises azulados, iluminados por las farolas de uno que otro auto. Otro mentolado para m&iacute;, asomada en el balc&oacute;n evaluando soluciones. Y luego a dormir. Usuaria frecuente yo de la habitaci&oacute;n principal, pero sola y Rodrigo, &ndash;como no&ndash; acostado en su &laquo;nave espacial&raquo;.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Cuando sal&iacute; de la ducha, tan solo plegu&eacute; la toalla a mi cintura y a&uacute;n con las gotas de agua en involuntaria competencia por caer primero, desde mis rodillas hasta los tobillos, descalzo cruc&eacute; el pasillo hasta la cocina para prep&aacute;rame un delicioso y reparador &laquo;tintico&raquo;. Sin afeitarme, porque para qu&eacute; si era mi d&iacute;a compensatorio, descanso merecido por mi fin de semana tan trabajado. Silvia se encontrar&iacute;a ya a mitad de camino a su oficina, despu&eacute;s de haber acompa&ntilde;ado a los ni&ntilde;os hasta la otra esquina, en frente de nuestro bloque, para que el bus escolar los recogiera. &iexcl;Todo un martes de descanso para m&iacute;!<\/p>\n<p>Una brisa fresca me abrig&oacute; de improviso la cara y tambi&eacute;n mi torso desnudo, logrando la inmediata reacci&oacute;n en mis tetillas y los vellos de mis antebrazos. El balc&oacute;n abierto y en el recuadro de aquella imagen soleada, como un hermoso cuadro pintado con detalle y mucho esmero. Al fondo los dos frondosos &aacute;rboles de pl&aacute;tano, con sus hojas palmeadas y sus naturales copas danzantes por el viento, como acariciando con su verdor, el gris concreto de las fachadas, en los edificios m&aacute;s all&aacute;. Las celestiales alturas de Madrid con aquel inmutado azul, sus nubes blancas surc&aacute;ndolo en calma y mientras tanto yo pensaba que ser&iacute;a&hellip; &iquest;Del cielo m&iacute;o?<\/p>\n<p>Ella sorprendi&eacute;ndome, all&iacute; agazapada en una esquina de la sala m&aacute;s sin darse cuenta de mi presencia, apoyada mi mano derecha sobre el mes&oacute;n de la cocina. El par de redondas nalgas con su caracter&iacute;stica forma de coraz&oacute;n, antes blancas y ahora tan bronceadas; la manchita marr&oacute;n de nacimiento en el centro de su loma derecha, ya casi no se le notaba, pero s&iacute; la angosta franja oscura de su tanga brasilera, que valiente y presumida se perd&iacute;a en la fisura que las separaba.<\/p>\n<p>Y Silvia agachada de espaldas hacia m&iacute;, revisando concentrada las car&aacute;tulas de los discos. &iexcl;Mis discos, mi m&uacute;sica! Y vestida, &ndash;eso es mucho decir&ndash; con mi antigua camisa en trenzado tejido azul, con su cuello franc&eacute;s ya ra&iacute;do de tantas posturas y lavadas, una vieja amiga de varias conquistas, casi todas&hellip; &iexcl;Rechazadas!<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; carajos estaba haciendo Silvia en el piso a esas horas? &iquest;Indispuesta? No me lo pareci&oacute;. &iquest;Y con aquella camisa que cre&iacute;a ya tirada en la basura?<\/p>\n<p>&mdash;Uh, uh, uhm. Carraspee, mientras en la cocina tomaba mi taza roja tipo mug con el logotipo blanco de la bebida que me encantaba. &mdash;Te gustar&iacute;a un caf&eacute;, mientras revisas mis discos&hellip; &iquest;O lo que sea que est&eacute;s buscando?&ndash;. Y Silvia sin sobresaltarse para nada, ni tampoco mirarme me respondi&oacute; que no, se&ntilde;al&aacute;ndome con el doblar de su mano hacia la mesita auxiliar cercana, la botella de aguardiente, una copa peque&ntilde;a y el cenicero de cristal tallado, con los restos de tres fumados hu&eacute;spedes ya.<\/p>\n<p>&mdash;Solo busco un disco de esa artista gringa que te gusta tanto. La del concierto. &iquest;C&oacute;mo es que se llama? &mdash;Me pregunt&oacute; tan sosegada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sera Cher? Pero buscas donde no es. Es un DVD. Est&aacute; a la izquierda tuya, debajo del de Michael Jackson y sus hermanos, creo recordar.<\/p>\n<p>&mdash;Y puedo preguntar&hellip; &iquest;La raz&oacute;n? &mdash;Me sent&eacute; en el centro del sof&aacute;, tomando el cenicero, mi cajetilla de cigarrillos y el encendedor rosado suyo, esperando la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te molesta si lo veo? &mdash;Me pregunt&oacute; serena.<\/p>\n<p>&mdash;Para nada, le respond&iacute;. &mdash;Y ella oprimiendo los botones rojos de los equipos, lo coloc&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes una cosa? Bail&eacute; al lado de ella. &mdash;Me lo dijo tan normal, como si nada, sorprendi&eacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute;! &iquest;Estuviste bailando con Cher? No te creo. &mdash;Curioso le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! No con la original, lastimosamente, sino con su clon. Un hombre disfrazado de mujer. Tan parecida al verla de soslayo, pero qu&eacute; al acercarme, la ilusi&oacute;n se desinfl&oacute;. &mdash;Y lo mismo me sucedi&oacute;.<\/p>\n<p>Luego muy serena y confiada se instal&oacute; a mis pies, su culo sobre la alfombra, las piernas cruzadas y en el medio de las m&iacute;as, con su copa de aguardiente y la botella a su lado. Me sorprendi&oacute; su actitud tan normal, tan en paz. &iexcl;Y el video comenz&oacute;!<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Y as&iacute; acomodada, ofreci&eacute;ndole la espalda al amor de mi vida, sin que el solicitara mi explicaci&oacute;n y yo nunca su autorizaci&oacute;n, le relat&eacute; el comienzo de mi traici&oacute;n. Temprano me hab&iacute;a comunicado con Amanda, coment&aacute;ndole que no me encontraba bien. Pero no f&iacute;sicamente. &iexcl;Ten&iacute;a herida mi alma, angustiado el coraz&oacute;n! Y mi esposo, refundida la confianza.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, esa madrugada llegamos a mi habitaci&oacute;n, Antonella y yo. Ambas &iacute;bamos algo achispadas, tal vez yo m&aacute;s que ella. Y al entrar a la habitaci&oacute;n, todav&iacute;a con aquellas copas en nuestras manos, mi asistente coloc&oacute; en su tel&eacute;fono algunas canciones y seguimos bailando las dos tan alegres, saltando como dos peque&ntilde;as amigas que hac&iacute;an nuevas travesuras y s&iacute;, tambi&eacute;n algo de ruido.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, no necesitas contarme nada. &mdash;Le inst&eacute;, mientras despu&eacute;s de dar una calada larga, expuls&eacute; el humo hacia el abierto balc&oacute;n, con tan mala suerte que la suave brisa lo devolvi&oacute; en mi rostro, en esparcido desorden.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Tranquilo! No lo tomes como una confesi&oacute;n de mi parte. Siempre lees cuentos a los ni&ntilde;os, ahora Rodrigo, haz de cuenta que soy yo quien te leer&aacute; una aventura, la historia grabada en mi memoria. &mdash;Decidida le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tuve algunos roces, &ndash;continu&eacute;&ndash; caricias y besos con una compa&ntilde;era del colegio. &iexcl;Me gust&oacute;! Aprend&iacute;amos las dos, esperando no parecer inexpertas ante nuestros primeros encuentros con los vecinitos m&aacute;s grandes de nuestro barrio, los que nos segu&iacute;an viendo como un par de ni&ntilde;as, a pesar de que nuestros cuerpos hab&iacute;an empezado a madurar y querer probar. Y siempre me qued&oacute; cincelada en la memoria, aquellas tardes en las que a escondidas de mis hermanos y mi madre, en vez de estudiar matem&aacute;ticas, nos acarici&aacute;bamos las dos en mi habitaci&oacute;n. Ella a m&iacute; costado en la cama, disfrutando el agitar de sus dedos en su rosada y virginal abertura. Yo la miraba mientras segu&iacute;a sus indicaciones, efectuando aquellas &iacute;ntimas caricias en la hendidura m&iacute;a, pero con muchas ganas de ser yo quien se las prodigara. Nunca lo hice, pero s&iacute; que lo quise.<\/p>\n<p>&mdash;Es muy normal Silvia, creo yo. Aprender a conocerse, explorar tu cuerpo y entre ustedes las mujeres es algo demasiado com&uacute;n. &mdash;Dije yo, terminando de un sorbo, mi taza de caf&eacute;. Y Silvia prosigui&oacute; pero ya volviendo a ese reciente presente.<\/p>\n<p>&mdash;No te voy a mentir Rodrigo, me encontraba muy excitada ya que en la discoteca de Francesco, la rumba era total. Las parejas y hombres se gozaban la noche bailando, bebiendo, brincando y&hellip; Antonella estuvo todo el tiempo a mi lado, tan pendiente. Es una mujer muy divertida y entre tanta m&uacute;sica y festejos, m&aacute;s alguna que otra copa de un cocktail delicioso y otra canci&oacute;n bastante fren&eacute;tica, me bes&oacute;. S&iacute;, me gust&oacute; aquel beso. &mdash;Y de un solo sorbo, agot&eacute; el ardiente licor.<\/p>\n<p>En el video estaba ella, con su melena rizada e iluminada en todo el centro por multitud de focos, la gigante pantalla a su espalda, las manos muy juntas y sus u&ntilde;as extremadamente largas, sosteniendo entre ellas el decorado micr&oacute;fono. Y entonando por supuesto&hellip; &laquo;I Still Haven&#39;t Found What I&#39;m Looking For&raquo;. Mi vida yac&iacute;a tranquilizada en el suelo y entre mis piernas.<\/p>\n<p>&mdash;Aunque en un comienzo, sorprendida por aquel &iacute;ntimo gesto me cohib&iacute;. Despu&eacute;s al ver a todas esas parejas de hombres con sus ex&oacute;ticos disfraces de mujer, con barba y bigote, bes&aacute;ndose con otros, liberados de beata mojigater&iacute;a, me fui excitando. Tambi&eacute;n contribuy&oacute; al sensual espect&aacute;culo, ver como Francesco se com&iacute;a literalmente la boca de su novio Dom&eacute;nico y en las mesas contiguas, las mujeres j&oacute;venes y otras ya no tanto, manifestando tanto amor para con sus novias, yo&hellip; Yo acept&eacute; dar rienda suelta a los t&iacute;midos escarceos de Antonella y nos entraron las ganas de llegar a m&aacute;s. &iexcl;Perd&oacute;name! &mdash;Y me serv&iacute; otra copa llena de aguardiente y girando el tronco, se la ofrec&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Est&aacute; bien! Demos un trago a esto, porque presiento que ser&aacute; fuerte escuchar lo que se viene. &mdash;Le respond&iacute; yo, bebiendo de un solo envi&oacute;n y devolvi&eacute;ndole su copa en un instante.<\/p>\n<p>&mdash;Pero sin embargo mi vida, yo no dej&eacute; ni por un solo momento de tenerte en mis pensamientos. Record&eacute; las noches en que abrazados en nuestra cama, mir&aacute;bamos al principio distendidos las pelis de porno y en algunas de aquellas escenas, luego tu y yo&hellip; &iquest;Recuerdas? Esos planos frontales y detallados de sexo entre dos mujeres y un hombre, excitados los dos, me confesaste que era una de tus grandes fantas&iacute;as. Yo siempre, siempre te dije que no ser&iacute;a capaz de enrollarme con una mujer, pues eso no me parec&iacute;a correcto ni natural y porque adem&aacute;s si sucediera alg&uacute;n d&iacute;a, deber&iacute;a existir antes que nada una fuerte atracci&oacute;n. &iexcl;Te ment&iacute;! Y a m&iacute; tambi&eacute;n por lo visto. Pues con mi asistente, eso sobrevino sin m&aacute;s. Es tan tierna, inteligente y hermosamente sexy qu&eacute;&hellip; Pens&eacute; en ti, mi amor. &iexcl;Lo puedo jurar! En que si se diera la oportunidad de que la conocieras, estoy segura que r&aacute;pidamente t&uacute;, me dar&iacute;as la raz&oacute;n. Y&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Y entonces Silvia&hellip; &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s pas&oacute; entre ustedes dos? &mdash;La interrump&iacute; con mi afanada pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;All&iacute; est&aacute;bamos las dos de pie, Rodrigo. A tres pasos de la cama y a dos del umbral de la puerta, bailando muy juntas, sus manos acariciando mis caderas, por supuesto bordeando la frontera del comienzo de mis nalgas y las m&iacute;as prendidas, rodeando su estilizado cuello.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pufff! Creo que debes brindarme otro trago y necesito otro cigarrillo. &mdash;Le coment&eacute; con mi pulso ya acelerado.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que yo tambi&eacute;n. &mdash;Y sirviendo una nueva copa plena de aguardiente se la entregu&eacute; en su mano derecha, mientras yo me pon&iacute;a en pie, para luego encenderme tambi&eacute;n uno de mis mentolados y salir al balc&oacute;n. Desde all&iacute; sin mirar a mi esposo, continu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Segu&iacute;amos bes&aacute;ndonos con ternura, p&aacute;rpados semicerrados, nuestras miradas breves tan sinceradas y en nuestras entra&ntilde;as la encendida pasi&oacute;n. Los suaves labios de Antonella fueron reptando por mi cuello desde aqu&iacute;, &ndash;le mostr&eacute;&ndash; hasta recorrer con su lengua los repliegues de la oreja y hundirla brevemente caus&aacute;ndome un sinf&iacute;n de escalofriantes sensaciones por toda mi piel. Sus manos &aacute;vidas por explorarme, comenzaron desde arriba, en el inicio de mis hombros y desliz&aacute;ndolas muy suavemente, recorri&oacute; mi desnuda espalda hasta perderlas en un recorrido audaz sobre el comienzo de mis nalgas, estremeci&eacute;ndome y cedida a sus dedicadas caricias.<\/p>\n<p>&mdash;Espera, ten tu copa que ya me dio sed y necesito algunas cervezas. &mdash;Le dije, acerc&aacute;ndome al balc&oacute;n. Cuando me vio acomodarme en una esquina del sof&aacute;, Silvia prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Me empuj&oacute; contra la puerta y empez&oacute; por apartar la tira de mi vestido para descubrir mi seno izquierdo, sin dejar de mirarme con sus ojos avellanas y mordi&eacute;ndose p&iacute;caramente, el labio inferior. Tom&oacute; posesi&oacute;n con su boca bien abierta de mi busto sumiso y su lengua h&uacute;meda, adulando la suavidad de mi piel, juguete&oacute; en c&iacute;rculos sobre la aureola, dejando para el final, aquel mordisco dolorosamente soportable y ansiado por las dos. Su mano derecha lo aprisionaba, amasando con la zurda las redondas carnes de mi culo y hurgando concentrada con sus dedos, el surco que sobre la tela entre mis dos nalgas se formaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres otro aguardientico? &mdash;Le conmin&eacute; a beber y demorar un poco, mi excitaci&oacute;n. Y la gran artista en la pantalla, junto a sus bailarines, resplandeciendo sobre el escenario.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Gracias! Humm, que rico que sabe. &mdash;Le respond&iacute; sonriente a mi esposo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y por d&oacute;nde iba? Ahh si, ya s&eacute;. Me hall&eacute; de pronto abstra&iacute;da y con mis ojos bien cerrados, placenteramente dispuesta a recibir aquellas sensuales manifestaciones, cuando golpearon s&uacute;bitamente a la puerta. Quiz&aacute;s debido a mis gemidos y peque&ntilde;os gritos de placer, Hugo&hellip; mi jefe se dio cuenta de mi llegada y preocupado me pregunt&oacute; desde el otro lado de la puerta que si me encontraba bien.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hugo? &mdash;Se me sali&oacute; de la boca su nombre, debido seguramente a aquella extra&ntilde;a familiaridad con la que le llam&oacute; mi mujer.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; mi vida, &eacute;l. Nos asustamos las dos por la s&uacute;bita intromisi&oacute;n y con las manos cubriendo nuestras bocas por las contenidas ganas de re&iacute;r, le ped&iacute; entre susurros a mi conquistadora asistente que se escondiera en el ba&ntilde;o y me acomod&eacute; el vestido con rapidez para abrirle un poco la puerta, pero &eacute;l la empuj&oacute; como con prisa y entr&oacute; a mi habitaci&oacute;n. Revis&oacute; el lugar con su mirada y volvi&oacute; a preguntarme si estaba bien y que con quien me encontraba. Muy serio me tom&oacute; de los brazos y la verdad mi amor, sent&iacute; temor por su desconfiada y brusca reacci&oacute;n. En su actuar y en la voz percib&iacute; vestigios de&hellip; &iquest;Celos?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; cel&aacute;ndote &eacute;l? Acaso Silvia&hellip; &iquest;Existe entre ustedes dos alg&uacute;n acuerdo previo que yo no sepa? &mdash;Y mi esposa negando tranquilamente con su cabeza y lanzando lejos la colilla, termin&oacute; de un sorbo su aguardiente y mir&aacute;ndome fijamente, continu&oacute; sin responder con la claridad que me merec&iacute;a, su ya no tan er&oacute;tico relato.<\/p>\n<p>&mdash;Antes de responderle, pos&oacute; la palma de su manos sobre mi frente, luego sobre mis mejillas con el dorso, como si de un examen m&eacute;dico se tratara. Se fij&oacute; que sobre la silla ubicada al lado de un peque&ntilde;o escritorio en la habitaci&oacute;n de aquel hotel, se hallaba el bolso rojo de Antonella y apoyado sobre el esmaltado jarr&oacute;n con sus flores fucsias y blancas, estaba el m&oacute;vil de mi asistente dejando escapar el r&iacute;tmico sonido de una canci&oacute;n, alguna de esas que bailamos divertidas y sueltas en la discoteca. Hug&hellip; Mi jefe frunci&oacute; el ce&ntilde;o y como si lo hubiera presentido, mir&oacute; hacia el ba&ntilde;o que ten&iacute;a la puerta entornada y cuando iba a decirme algo, con la intenci&oacute;n de dirigirse hacia all&aacute;, entr&oacute; tu llamada y logr&eacute; zafarme de sus manos para responderte. Y lo dem&aacute;s pues&hellip; T&uacute;, lo cre&iacute;ste saber.<\/p>\n<p>&mdash;Muy telep&aacute;tico que soy. &iexcl;Inoportuno y antip&aacute;tico tambi&eacute;n! &mdash;Le respond&iacute; a Silvia, entre tanto yo, daba por concluida esa lata de cerveza, apretando el aluminio con dolorosa fuerza, contenida por mi esa ma&ntilde;ana, desde hac&iacute;a un rato.<\/p>\n<p>Y el sonido de &laquo;I Found Someone&raquo; se escapaba por los cinco altoparlantes y el subwoofer del teatro en casa.<\/p>\n<p>&mdash;Al contrario, fue una llamada liberadora, al menos inicialmente fue eso lo que pens&eacute;, estando yo tan euf&oacute;rica. Veras mi vida, yo realmente me sorprend&iacute; al ver que se trataba de una videollamada. Antes de contestar le ped&iacute; en dos oportunidades que se marchara, pero &eacute;l desobediente, decidi&oacute; sentarse en una silla al frente de la cama, cruzarse de brazos y esperar. No tuve de otra que responderte ah&iacute; mismo. Obviamente, para evitar una pelea contigo no dije nada en el momento y s&iacute;, me vi en aquella habitaci&oacute;n con mi deseada asistente oculta en el ba&ntilde;o y con otro pretendiente, sentado y en silencio, observ&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Tan de buenas t&uacute;! Y por supuesto&hellip; ese hombre. &mdash;Acot&eacute;, destapando la segunda cerveza.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Disfrut&oacute; de tus peticiones!, como era de esperar. Excitado por ver c&oacute;mo te bailaba y al hacerlo, desnudaba mi cuerpo para ti, en un momento que voltee a mirarle, &eacute;l ya se estaba meneando el pene. Lo siento, pero no supe que hacer o no tuve el valor para echarle de mi habitaci&oacute;n y que t&uacute; te dieras cuenta porque sab&iacute;a muy bien que pensar&iacute;as mal de m&iacute;. &iexcl;Tal cual aconteci&oacute;! El que sonara su m&oacute;vil en ese momento fue mi salvaci&oacute;n y mi perdici&oacute;n al mismo tiempo. Quien le estuviera llamando a esas horas, creo yo qu&eacute; debi&oacute; ser su esposa por la expresi&oacute;n de sorpresa, tanto que palideci&oacute; su rostro, le hizo finalmente recapacitar. Se acomod&oacute; de nuevo la verga dentro del pantal&oacute;n y sali&oacute; con prisa de mi habitaci&oacute;n. &iexcl;Puff! Necesito otro trago. &iexcl;No! Mejor que sean dos.<\/p>\n<p>Y &laquo;Strong enough&raquo; ya me fue envolviendo en sus melod&iacute;as y con sus frases pausadas al principio para luego incrementar el ritmo y volver a calmar, abr&iacute;a las llagas en mi interior, no curadas. Obviamente Silvia &laquo;sin sentir&raquo; la canci&oacute;n, solo continuaba con su historia, te&ntilde;idas sus razones del color de las disculpas.<\/p>\n<p>&mdash;Te volv&iacute; a marcar para explicarte, pues por el susto ya se me hab&iacute;a pasado el efecto de los cocteles y se me hab&iacute;an bajado las ganas al suelo. Pero no contestaste m&aacute;s, ni escuchaste mis mensajes. Antonella sali&oacute; del ba&ntilde;o, tambi&eacute;n muy apenada pues se dio cuenta de todo, me vio llorando, arrodillada en el piso con mi tel&eacute;fono en la mano y me consol&oacute; por largos minutos. Pensaba marcharse pero yo&hellip; &iexcl;Mi vida yo!&#8230; Yo le ped&iacute; que se quedara. Sab&iacute;a perfectamente en mi interior que lo nuestro ya, resquebrajada la confianza que depositaste en m&iacute;, &ndash;por culpa de mi jefe&ndash; se hab&iacute;a roto completamente y que estar&iacute;as pensando en que te hab&iacute;a sido infiel&hellip; &iexcl;Precisamente con &eacute;l!<\/p>\n<p>Instintivamente observ&eacute; los gestos en el rostro de mi mujer. Permanec&iacute; atento al brillo de sus ojos marrones por si cambiaban, evaluando cada leve movimiento de tensi&oacute;n en sus m&uacute;sculos, alg&uacute;n tic nervioso que la delatara, pero no, Silvia se mantuvo inalterada, serena y liberada. Y &laquo;Believe&raquo; sonaba, usando el auto-tune, mi admirada artista.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Esa es mi amor!&#8230; Esa es la canci&oacute;n que sonaba en la discoteca de Francesco, cuando por fin me decid&iacute; en el centro de la pista a aceptar su boca en la m&iacute;a, saborear yo su lengua y ella la m&iacute;a. &mdash;Le dije emocionada a mi esposo, recordando aquel bello instante con Antonella.<\/p>\n<p>Y Rodrigo sin inmutarse por mi emotivo recuerdo, solo beb&iacute;a de su cerveza, recostado en el sof&aacute; hasta que acomod&aacute;ndose la toalla, se recompuso y se puso de pie, dirigi&eacute;ndose a la habitaci&oacute;n de invitados.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya te vas? &iquest;No quieres escuchar la siguiente parte? &mdash;Le pregunt&eacute; acerc&aacute;ndome a la mesa del comedor.<\/p>\n<p>&mdash;Necesito respirar Silvia, y meditar en todo esto. De paso voy a repostar combustible y lo dejo lavando, que est&aacute; hecho un asco. T&uacute; mientras tanto, puedes hacer el almuerzo. De regres&oacute; traer&eacute; tu aguardiente y algunas cervezas para amenizar el resto de tu relato. &mdash;Le respond&iacute; con mi razonada necesidad.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue que en aquella veraniega tarde madrile&ntilde;a, despu&eacute;s de almorzar, recostado contra el muro del balc&oacute;n, &ndash;fumando&ndash; destap&eacute; una de las nuevas cervezas, intrigado pero ya no tan molesto, y esperando a que Silvia terminara de lavar los platos y retomara el sendero final de su historia.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tarde tan calurosa no te parece? &mdash;Le dije a mi esposo desde la cocina, cuando termin&eacute; de secar los platos.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; parece, aunque t&uacute;, tan solo con mi camisa puesta, debes estar bien aclimatada. &mdash;Le respond&iacute; un poco sarc&aacute;stico.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Puede ser mi vida, para que te lo voy a negar. Pero no lo dec&iacute;a por m&iacute;, sino porque te veo un poco acalorado con esa sudadera puesta. Al menos d&eacute;jate sin ese buzo hoodie. &mdash;Le inst&eacute; para que mi esposo me dejara ver de nuevo, su fortalecido torso desnudo.<\/p>\n<p>&mdash;Es qu&eacute; debajo no llevo nada. &mdash;Le respond&iacute; ya mucho m&aacute;s cordial y disipado, dando otro sorbo a la fr&iacute;a bebida enlatada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pues mejor a&uacute;n! Y ven para ac&aacute; dentro que se est&aacute; mucho m&aacute;s fresco. Hazme caso y acom&oacute;date en el sof&aacute;. Acaso&hellip; &iquest;No te estas muriendo de las ganas por conocer que pas&oacute; con Antonella? &mdash;Lo invit&eacute; con una segunda intenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Puff! Bueno est&aacute; bien. &mdash;Y apagando la colilla en el fondo del cenicero, entr&eacute; con &eacute;l en una mano y en la otra mi cerveza nueva.<\/p>\n<p>Acomod&eacute; la mesita auxiliar m&aacute;s cerca del mullido sof&aacute; y quit&aacute;ndome el buzo y el pantal&oacute;n de la sudadera, casi arrastrando el b&oacute;xer gris tambi&eacute;n, me estir&eacute; de medio lado, semidesnudo sobre los blandos cojines. &iexcl;Y s&iacute;! La admir&eacute; de nuevo como siempre la miraba desde la primera vez que me enamor&eacute; de su angelical sonrisa, cuando m&aacute;s desarreglada estaba, yo m&aacute;s preciosa la encontraba.<\/p>\n<p>De medio lado su melena, haciendo una graciosa ola hacia su izquierda. El largo cabello ca&iacute;a revuelto entre casta&ntilde;os lacios y otros mechones cobrizos semi ondulados, que ocultaban sin esmero, parte de su costado por sobre la camisa azul que esa tarde en alg&uacute;n momento, Silvia solo asegur&oacute; con dos botones. Por su postura en la esquinera poltrona, con sus piernas elegantemente cruzadas, la &laquo;O&raquo; de su ombligo poco profundo, &ndash;despu&eacute;s de sus dos embarazos&ndash; qued&oacute; al descubierto para el deleite de mis ojos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te amo! Aunque tal vez ahora t&uacute; no lo creas. &mdash;Le dije con honestidad temprana, levantando mi copita de aguardiente, brindando en diagonal a &eacute;l, lleno el translucido envase hasta casi rebozarlo y antes de continuar mi relatada madrugada con mi amante italiana. Y beb&iacute; todo su contenido de una, fij&aacute;ndome en la mirada perdida de Rodrigo, reconociendo mi vientre desnudo y la m&iacute;a a su vez, en su parcial desnudez. &iexcl;Mi hombre!<\/p>\n<p>Mordisqueando con suavidad el borde de su copa de cristal, Silvia no ocultaba de m&iacute; su carita de ni&ntilde;a mimada, ni el fulgor pardo de sus ojos se apagaba, cuando dijo que me amaba. Frunc&iacute; mis cejas y en el tono de mi voz, exponi&eacute;ndole con gran franqueza, mi no despejada duda.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, si es verdad lo que acabas de decir&hellip; &iquest;Por qu&eacute; entonces nos han pasado tantas cosas &uacute;ltimamente, que me hacen dudar de la sinceridad de tus palabras? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Esos eventos circunstanciales, al contrario de lo que t&uacute; piensas, no han hecho m&aacute;s que afirmar que los dos nos amamos, demasiado. Porque es verdad que mi jefe no halla la hora de acostarse conmigo y tu compa&ntilde;erita contigo, pero eso no ha ocurrido hasta ahora. &iquest;No es as&iacute;? Y m&iacute;ranos, somos los dos m&aacute;s fuertes que sus ganas, si creemos el uno en el otro, precisamente en estos momentos de aparente debilidad. &mdash;Le expuse mi pensamiento ante su cuestionamiento.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Traici&oacute;n querr&aacute;s decir, en vez de debilidad? &mdash;Contra ataqu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Si as&iacute; lo quieres ver. S&iacute;. Pero yo no he cedido, solo he hecho lo que t&uacute; me has pedido. Primero que convenciera a don Hugo para que aceptara ir a terapia con su mujer. Y en Tur&iacute;n, que aprovechara la ocasi&oacute;n en aquella discoteca con alguna mujer. Y en ambas te lo conced&iacute;. &mdash;Le refut&eacute; su opini&oacute;n, estirando mis piernas y mi brazo tambi&eacute;n, con la finalidad de servirme otro aguardiente y encender un cigarrillo.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, perfecto. Y entonces&hellip; &iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute; despu&eacute;s con tu asistente? &mdash;Le pregunt&eacute; a Silvia para desviar el tema de la debilidad y nuestra traici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s listo? Acom&oacute;date bien. Recuerdo muy bien aquellos instantes cuando aferrada a su abrazo le dije&hellip; &iexcl;Quiero que te quedes! Y Antonella con sensatez me respondi&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es una orden? &mdash;Y yo me sonre&iacute;.<\/p>\n<p>Acerqu&eacute; mi rostro al suyo, retirando con el dorso de mi mano diestra, los restos de humedad en mis mejillas, la mir&eacute; tiernamente con el caf&eacute; de mis ojos a aquellos cercanos y tan atrayentemente avellanados; y roc&eacute; con mis labios los suyos, para luego entre murmullos decirle enf&aacute;ticamente&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Deseo entregarme el resto de esta madrugada en Tur&iacute;n, a ti. Quiero&hellip; &iexcl;Necesito que me hagas el amor! Deseo evaporar mi aflicci&oacute;n en tu calor.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y tu esposo? &mdash;Me pregunt&oacute; entrelazando con los m&iacute;os, los dedos de su mano.<\/p>\n<p>&mdash;A estas horas, ya debo estar muerta en su coraz&oacute;n. &mdash;Y me desprend&iacute; yo misma del plateado vestido, que cay&oacute; rendido a mis pies, cubriendo con parte de la tela, los delicados blancos de Antonella. Desnuda ante ella, cubierta solo por el sexy triangulo negro de encaje transparente, suavemente la empuj&eacute; sobre la cama, deseando como mi vestido, caer rendida ante sus caricias y los labios provocativos de la bella Antonella.<\/p>\n<p>Silvia recostada en el sill&oacute;n, despu&eacute;s de dar un peque&ntilde;o sorbo, mantuvo entre sus dedos la copa un momento para luego finalmente, dejarla sobre la mesita auxiliar, junto a la botella, m&aacute;s el cigarrillo, lo sosten&iacute;a apretado entre sus labios, aspirando y entrecerrando sus ojos, fue deslizando su mano libre hasta posarla sobre el muslo derecho, acarici&aacute;ndose con suavidad mientras su mente rememoraba aquella madrugada.<\/p>\n<p>&mdash;Y lo fui, te lo reconozco. Me acost&eacute; con otra persona, y tuve sexo. Si pensabas que te hab&iacute;a sido infiel, pues lo seria de verdad, al menos le dar&iacute;a sentido y justificaci&oacute;n a tu imaginada presunci&oacute;n de mi traici&oacute;n, para separarte de m&iacute;. Hice el amor de una forma distinta pero sumamente placentera con mi asistente, con Antonella disfrut&eacute; quit&aacute;ndome de encima el peso de no ser infiel con &eacute;l, pero d&aacute;ndote la raz&oacute;n, de dejar en Italia, un coraz&oacute;n de mujer que ahora anhela mi regreso.<\/p>\n<p>Y Silvia entregada a sus libidinosos recuerdos, llevo su mano libre del tabaco, abandonado a medio consumir en el borde del cenicero, frotando libremente la redondez de sus pechos, cubiertos aun por el azul de mi camisa. Los dedos de la otra, prisionera entre sus piernas, complac&iacute;an agitados la lubricada intimidad. Tom&eacute; mi cerveza con la mano izquierda para con la derecha deslizar hacia abajo la franja el&aacute;stica de mi b&oacute;xer, liberando mi excitado pene. Cuando volv&iacute; a mirar a mi esposa, ella complacida me observaba y de paso, sonriente, desabotonaba la camisa, haciendo a un lado la tela, para cubrir con la palma su bronceado seno.<\/p>\n<p>&mdash;Te puedes acariciar si gustas. &mdash;Le expres&eacute; a mi esposo, segura de que con mi relato, las ganas de masturbarse le apremiaban.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo se masturbaba &eacute;l al verte desnuda? &mdash;Le respond&iacute; de inmediato sin dejar de rodear con mi mano, la dureza de mi verga.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No da&ntilde;es el encanto, mi vida! Y olv&iacute;date de mi jefe, por favor. Este es nuestro &iacute;ntimo momento. &mdash;Le respond&iacute;, volviendo a cubrir de sombras mi visi&oacute;n y de lujuriosa claridad, los rememorados momentos con Antonella.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, disc&uacute;lpame. Anda, continua con la lectura de tus memorias. &mdash;Y me termin&eacute; de bajar el b&oacute;xer gris, apart&aacute;ndolo con mi pie derecho, hasta dejarlo caer vuelto al rev&eacute;s por un costado del sof&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Apart&eacute; r&aacute;pidamente de mi mente tu desilusi&oacute;n y la de &eacute;l. Me permit&iacute; abandonarme a mis sentidos y el flujo que lubricaba los pliegues de mi sexo, tambi&eacute;n confirmaban esa intenci&oacute;n, a pesar de que permanec&iacute;a retenido por la tela de mi tanga, en espera de una boca, o una mano experta que presta lo liberara. &mdash;Y recordando aquel reinicio, cerrando mis ojos y con mi mano ya rozando por debajo de la negra tela, el recortado matorral de mi monte de Venus, perdida la verg&uuml;enza ante los ojos de Rodrigo, la introduje parsimoniosamente en la mitad de mis piernas hasta llegar a la entrada de la vagina, bordeando, explorando la paredes de la mojada entrada.<\/p>\n<p>La brillante lengua en er&oacute;tico paseo, lam&iacute;a continuadamente el exterior de sus labios sin precipitarse, tampoco parec&iacute;a contenerse. Silvia entre gestos libidinosos y exteriorizada fruici&oacute;n, acariciaba un pez&oacute;n, que fiero y puntiagudo, parec&iacute;a alargarse m&aacute;s y m&aacute;s, entre su pulgar y el dedo medio. Y mis dedos retra&iacute;an parte de la piel. Subiendo sin af&aacute;n, rodeando con firmeza mi endurecida virilidad.<\/p>\n<p>&mdash;Antonella me bes&oacute; profundamente. Un beso largo que fue cediendo hasta explorar la interna forma de mi boca. Reconocimos nuestros paladares, esquivando la carne jugosa de nuestras lenguas por instantes, hallamos prontamente la dureza de los dientes pero nos aventuramos sin temor en sus muescas y salientes; con inmenso ah&iacute;nco y sexual necesidad, las dos compartimos nuestros olores y sabores, tanta la humedad de arriba que parec&iacute;a internamente encontrar otras rendijas m&aacute;s abajo por donde fluir.<\/p>\n<p>Nuestros cuerpos brillaban ya un poco por el sudor, perdiendo el aliento en cada agitado movimiento. Calor, sed y muchas ganas. Silvia entregada a las im&aacute;genes en su cabeza, abiertas sus piernas, empezaba a suspirar.<\/p>\n<p>&mdash;Mi pubis de por s&iacute; henchido, se posaba con frenes&iacute; sobre el suyo. Ella misma se deshizo de las mangas rojas en sus brazos y con algo de esfuerzo baj&oacute; la tela que recubr&iacute;a sus senos. Yo con manos y boca jal&eacute; hacia abajo la fina textura de su negro sost&eacute;n, dejando al descubierto, las dos puntas marrones de sus pezones, posesa los lam&iacute;, mordi&eacute;ndolos con hambre; los amas&eacute; con incontenibles ganas y luego ascend&iacute; hasta su boca y sus labios me recibieron con suma dulzura. Mis tetas en correcta posici&oacute;n, despu&eacute;s de tantear un rato, se ensamblaron vigorizadas contra las suyas, abandon&aacute;ndome a esa extra&ntilde;a, novedosa y placentera sensaci&oacute;n de tibieza. &mdash;Yo recordaba los detalles, las im&aacute;genes y los sonidos que mutuamente provoc&aacute;bamos, simulando hacerle un er&oacute;tico orfe&oacute;n, a la m&uacute;sica proveniente del tel&eacute;fono de mi hermosa asistente.<\/p>\n<p>Detuve la paja y me incorpor&eacute;. Ya entrados en gastos pues me decid&iacute; y acerc&aacute;ndome con sigilo, con delicadeza termin&eacute; de deslizar aquel sensual tri&aacute;ngulo negro de tela, que me imped&iacute;a visualizar mejor, la actuaci&oacute;n de sus dedos sobre el cl&iacute;toris colmado y aquellos labios amplificados por su excitaci&oacute;n, brillantes y rosados. Silvia colabor&oacute; agradecida y yo, complacido sin decirle nada con mi voz, pero s&iacute; con la compinche mirada, me ubiqu&eacute; de nuevo en mi antigua posici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Antonella con sus dos manos afincadas en mis nalgas, me jal&oacute; hacia adelante, y como pude, guardando el equilibrio con su ayuda, despacio una rodilla avanz&oacute; sobre el blanco edred&oacute;n, &ndash;rememorando esta parte, abr&iacute; muy bien las piernas para excitar a&uacute;n m&aacute;s a mi esposo&ndash; la otra imit&oacute; la primigenia acci&oacute;n de avanzar, mil&eacute;simas de segundo despu&eacute;s, hasta ubicar mi vagina sobre su bella y acalorado rostro. Luego con avidez y pericia, un dedo apart&oacute; la tela hacia un costado y boca, labios y lengua de una mujer, me procur&oacute; lujuria descontrolada, picaz&oacute;n en mi cosita, calambres en las piernas, corrientazos en mi vientre, sudor en axilas y en la frente. &mdash;&iexcl;Pufff! Ten&iacute;a sed, calor y ganas de ser penetrada por la rica verga de mi esposo. Abr&iacute; mis ojos y me fij&eacute; en Rodrigo.<\/p>\n<p>Mi esposo no perd&iacute;a detalle de la refriega de caricias, que con mis manos y dedos, batallaban sensaciones de placer sobre y dentro de mi cuerpo, aunque &eacute;l tantas veces ya lo hab&iacute;a descubierto. &iexcl;Este hombre a&uacute;n me ama y me desea! Lo pens&eacute; y sonre&iacute;. Mi estrategia rend&iacute;a sus frutos y la dureza de esa hermosa daga con su glande ya enrojecido, goteando brillos por el traj&iacute;n de sus dedos al subir y bajar con armon&iacute;a y ritmo, as&iacute; me lo confirmaban.<\/p>\n<p>Fui hasta el refrigerador por dos cervezas y Rodrigo sigui&oacute; con su lujuriosa mirada, el contoneo de mis caderas, el gelatinoso temblor de mis tetas, y el er&oacute;tico subibaja de mis nalgas. Abr&iacute; la primera lata y se la ofrec&iacute; sonriente. Luego hice lo mismo con la m&iacute;a, dejando la tercera a la vera de la alfombra, para quien la quisiera despu&eacute;s. Y bebimos los dos, un agradecido helado trago y Rodrigo atento, me ofreci&oacute; un cigarrillo y al llevarlo hasta mi boca, el varonil aroma en sus dedos, fue aspirado por mi nariz, incrementando mis ganas de coger con &eacute;l. Pero para ello me faltaba&hellip; &iexcl;Excitarlo m&aacute;s!<\/p>\n<p>&mdash;Gracias Silvia, creo que con esta tarde tan calurosa y tu cuento tan&hellip; &iexcl;Ardiente!, aqu&iacute; dentro hace demasiado calor. Creo que saldr&eacute; al balc&oacute;n a fumar. &iquest;T&uacute; no? &mdash;Le pregunt&eacute;, pero mi esposa no respondi&oacute; pues ya acomodada en la poltrona, se hallaba flechada de nuevo por el dios Eros, continuando su viaje al pasado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hummm! Si la hubieras visto mi vida, todo con ella se suced&iacute;a sin afanes y en prolongados minutos. Entre mis incontables gemidos y sus jadeos, besuqueando sin control mi rajita, me fue llegando un pronto orgasmo. Su c&aacute;lida respiraci&oacute;n sobre mi erguido bot&oacute;n, su lengua en circularles lamidas unas veces, luego aprovechando el ancho, a lo largo recorri&oacute; los pliegues lamiendo, absorbiendo sin reparos la ambrosia que emanaba de mi interior. Las cavidades en mi cuerpo fueron ensalivadas por el dorso de su lengua desde arriba hacia abajo, profanadas luego a placer por el cono de aquel rosado m&uacute;sculo resuelto y conquistador, hasta introducirla lo que pod&iacute;a en el interior de mi ojete, preparando la penetraci&oacute;n de un dedo suyo, y otros tres m&aacute;s percutiendo mi vagina. La experiencia de Antonella se notaba en cada caricia, multiplicando mi placer. Hasta que llegu&eacute; en su boca, mi vida, y por mi sabor en su labios, con un beso posterior sin mi rechazo, supe lo que era ser deseada por una mujer.<\/p>\n<p>Recostado contra la baranda, mirando deleitado el vientre ondulante del cuerpo de mi mujer, mi espalda agradecida recib&iacute;a las refrescantes caricias de la brisa vespertina, en tanto que yo disfrutaba mi tabaco. Silvia entregada a sus propias caricias, estaba a punto de alcanzar su orgasmo horadando con tres dedos su encharcada cueva del placer, al recordar seguramente, como lo hab&iacute;a obtenido de boca y manos por aquella mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Aghhh, mi vidaaa&hellip; soy tuyaaa&hellip; Ummm, s&iacute;. &iexcl;Siii! Ohhh, yaaa&hellip; Me vengo amor. &iexcl;Qu&eacute; ricooo! S&iacute;, Rodrigo fui suya, pero sigo siendo tu mujer. Antonella me lo hizo delicioso&hellip; Y tambi&eacute;n la hice mi mujer. &iexcl;Yaaaa! Uhhh, mmmm&hellip; &mdash;Y llegu&eacute; entre espasmos fuertes, electrizantes rel&aacute;mpagos de placer. Al abrir mis ojos, ya relajada, Rodrigo de pie a mi lado meneando su endurecida verga, con rapidez y frenes&iacute;, estaba a punto de eyacular.<\/p>\n<p>&mdash;D&aacute;melo mi vida, calma mi sed por favor. &mdash;Y me estir&eacute;, abriendo deseosa mi boca de beber&hellip; Pero Rodrigo lo evit&oacute;, expulsando su simiente sobre mis senos y la parte superior de mi vientre.<\/p>\n<p>&mdash;A&uacute;n no s&eacute; si lo merezcas, y s&iacute; sea cierto todo lo que cuentas. Me da miedo pensar que te falt&eacute; algo por decir. Tus verdades o las mentiras, eso yo a&uacute;n no lo puedo saber Silvia. &mdash;&iquest;Tan distinto fue? &iquest;Qu&eacute; tanto la quieres volver a ver? Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; que no me crees y que debo cargar con la culpa de tu desconfianza. Pero todo lo que te he contado es la pura verdad. Ya que deseas saber, te puedo decir que con los pocos hombres con que he estado, no siempre ha sido tan rico ni excitante. El peso de sus cuerpos sobre el m&iacute;o, es agotador, a veces casi hasta sentirme asfixiada. La rudeza con que me besaron, tocaron y palparon, solo lograron hacerme fingir. El da&ntilde;o que me causaron al querer penetrarme, obviando los preliminares y sin lubricarme&hellip; &iexcl;Malas experiencias aprendidas! Y adem&aacute;s que pocos saben c&oacute;mo saciarme las ganas. &mdash;Y yo levemente sonre&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pocas veces logr&eacute; llegar con ellos, en cambio contigo mi amor, te interesaste desde siempre por explorar primero mi cuerpo, hallando puntos, acariciando lugares de mi cuerpo d&oacute;nde tocabas de manera delicada y en otros, presionaste con fortaleza y penetraste con rapidez, agit&aacute;ndote dentro m&iacute;o tan acompasado a mis movimientos. &iexcl;C&oacute;mo me gusta m&aacute;s! La respuesta final es s&iacute;, claramente si deseo volver a estar con ella. &mdash;Honestamente le respond&iacute;, sin abandonar el contacto visual entre los dos, tratando de obtener de nuevo, su perdida fe en m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y entonces con tu jefe?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Con &eacute;l qu&eacute;? &iquest;Est&aacute;s pensando que me muero por tener sexo con mi jefe? Pues no Rodrigo, con don Hugo no me sucede. Es un hombre bueno, atento y s&iacute;, tiene su atractivo, &laquo;un no s&eacute; qu&eacute; en no s&eacute; d&oacute;nde&raquo;, pero no. Realmente, ya me siento hastiada de que su presencia siempre se interponga entre t&uacute; y yo. Sin que en serio haya ocurrido nada. Don Hugo puede ser un caballero cuando quiere y un ogro en la oficina tambi&eacute;n. Aunque no te voy a negar mi vida, que por su reciente &laquo;inter&eacute;s&raquo; en m&iacute;, en algo si ha mejorado. Y por supuesto que estoy consciente de que me desea. &iexcl;No soy tan tonta! &Eacute;l no solo desea sexo conmigo, desea quererme. Pero a&uacute;n ama a su mujer. Me lo ha confesado. Solo que tiene miedo a no poder satisfacerla, otorgarle una buena sesi&oacute;n de sexo. Es t&iacute;mido cuando tocamos ese tema y sinceramente creo que es culpable de que su mujer se buscara en otras partes, con otros hombres, m&aacute;s placer.<\/p>\n<p>&mdash;Y entonces, el piensa que al tener sexo contigo&hellip; &iquest;T&uacute; le puedas ense&ntilde;ar? &iquest;Convertirte en su conejillo de indias para luego ir a practicarlo con su esposa? &mdash;Le pregunt&eacute; a mi esposa, bebiendo las ultimas onzas de la ya tibia cebada fermentada.<\/p>\n<p>&mdash;Exacto, y eso ya lo hablamos. Aunque parece que la dichosa terapia no le ha funcionado. &iquest;Te vas a tomar la otra? &mdash;Le dije a mi esposo, que permanec&iacute;a aun de pie, indecisa yo, en si ponerme en pie y abrazarlo con fuerza, besarlo con pasi&oacute;n si me dejara.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no s&eacute; si me quepa m&aacute;s. Eso depende de si a&uacute;n tengas cosas por desembuchar. &mdash;Y en su mirada por primera vez aquel d&iacute;a, la v&iacute; esquivar mi mirada.<\/p>\n<p>Esa pregunta de mi marido me puso mal. No cre&iacute; oportuno sincerarme en ese momento, ni exponerle mi preocupaci&oacute;n por saber c&oacute;mo iba a reaccionar cuando se lo contara. Voltee mi cabeza hacia la amplitud del balc&oacute;n, tomando aliento, decid&iacute; afrontar mi nueva realidad.<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor, hay algo m&aacute;s que debes saber. &mdash;Y Rodrigo se inquiet&oacute;&ndash;. Me fue muy bien en el viaje a Tur&iacute;n. Excelentemente en mi desarrollo laboral. Por mi desempe&ntilde;o fui designada para controlar los movimientos financieros y operativos de esas compa&ntilde;&iacute;as, por lo tanto&hellip; Cada tres meses debo de nuevo viajar. &mdash;Y obviamente como me lo esperaba, la tranquilidad en mi esposo, se esfumaba de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pufff! Silvia, &uacute;ltimamente te estas convirtiendo en toda una cajita de sorpresas. Nos dejaras nuevamente y como siempre, me quedar&eacute; con la incertidumbre de lo que hagas sola por all&aacute;, lejos de m&iacute;. Y claro, para ti ahora mi opini&oacute;n ya no cuenta, ni siquiera te detuviste a pensar en mis sentimientos. &iexcl;Y no son solo celos est&uacute;pidos, Silvia! Es qu&eacute; ser&aacute;n muchas oportunidades para que ese idiota de tu jefecito, consiga encamarse contigo a la menor oportunidad. &iexcl;No es justo! No eres justa conmigo. &mdash;Le respond&iacute;, retir&aacute;ndome a la alcoba de invitados.<\/p>\n<p>&mdash;No te pongas as&iacute;, mi vida. Yo ni siquiera estoy segura de que don Hugo, deba viajar conmigo otra vez, y si lo hace pues yo estar&eacute; alerta, pendiente de que no intente acostarse conmigo. Lo rechazar&eacute; con vehemencia, como hasta ahora ha ocurrido. &mdash;Pero Rodrigo ofuscado, recogi&oacute; sus abandonadas ropas y sin responderme se fue hasta su habitaci&oacute;n, dej&aacute;ndome all&iacute; sola en la sala, destapando yo, esa &uacute;ltima cerveza.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Y cuando me dispon&iacute;a a salir del piso para recoger donde mi querida suegra a mis dos peque&ntilde;os, Silvia a&uacute;n permanec&iacute;a de pie en el balc&oacute;n. No fumaba pero si con parsimonia se acomodaba sobre sus caderas las delgadas tiras negras y sin tonos de angustia en su voz me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;La arrendataria me llam&oacute;. Quiere saber cu&aacute;ndo nos pondremos al d&iacute;a.<\/p>\n<p>Arrugu&eacute; mi frente, al tiempo que alzaba mis hombros por respuesta y la puerta tras de m&iacute;, de un golpe la cerr&eacute;. Ese era otro problema, uno m&aacute;s de aquellos que se hab&iacute;an convertido en&hellip; &iexcl;El mal menor!<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 27<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;Y entonces Rocky&hellip; &iquest;Tu suegra te quiere? &mdash;Si claro, a su manera. Le respond&iacute;. &mdash;Lejos y preferiblemente&hellip; &iexcl;Muerto! Jajaja&ndash;. 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