{"id":30457,"date":"2021-07-20T22:32:39","date_gmt":"2021-07-20T22:32:39","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-20T22:32:39","modified_gmt":"2021-07-20T22:32:39","slug":"sola-en-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sola-en-casa\/","title":{"rendered":"Sola en casa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30457\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estoy sola en casa, tendida en la cama y en compa&ntilde;&iacute;a de mi novela ante las pocas opciones que ofrece la programaci&oacute;n televisiva. Mi esposo estar&aacute; varios d&iacute;as fuera por motivos laborales. A m&iacute; eso nunca me ha supuesto un h&aacute;ndicap, todo lo contrario, me gusta disfrutar de mi espacio y as&iacute; desintoxicar la relaci&oacute;n de la monoton&iacute;a que se genera con los a&ntilde;os. Desconozco si a mi esposo le ocurrir&aacute; lo mismo, y tampoco s&eacute; si me habr&aacute; sido infiel alguna vez en alguno de sus viajes. Yo nunca lo he sido, y eso que llevo en mi haber veinte a&ntilde;os de matrimonio, que se dice pronto. Puedo decir, no obstante, que la relaci&oacute;n es satisfactoria en casi todos los sentidos, y la verdad es que el ponerle los cuernos nunca ha entrado dentro de mis planes. Nuestras relaciones sexuales son satisfactorias, por tanto, una cana al aire no me ha llamado la atenci&oacute;n, pero las cosas pueden cambiar en un plis plas.<\/p>\n<p>Tengo cincuenta a&ntilde;os y no estoy en mi mejor momento f&iacute;sicamente, pero tampoco me quejo. La edad es la que es y una ya no puede aspirar a tener el cuerpo de una veintea&ntilde;era, por mucho empe&ntilde;o que ponga, y menos despu&eacute;s de haber dado a luz dos veces. En cualquier caso, mis curvas todav&iacute;a est&aacute;n en su sitio, son sugerentes y tambi&eacute;n capaces de levantar pasiones en el sector masculino.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos, paso a relatar mi experiencia.<\/p>\n<p>Como he dicho, estoy leyendo mi novela, y aunque no es una novela er&oacute;tica, la descripci&oacute;n de una escena sexual entre sus protagonistas consigue excitarme, y sin darme cuenta mis dedos acarician mi pez&oacute;n derecho, por lo que mi ardor se intensifica hasta el punto de que siento la necesidad imperiosa de masturbarme. No me cuesta demasiado deshacerme de los pantalones y r&aacute;pidamente me encuentro con mi dedo maltratando mi cl&iacute;toris, hasta que tengo que dejar el libro a un lado y centrarme en el placer que mi extremidad le est&aacute; regalando a mi &aacute;vida raja. El movimiento se acelera y otros dos dedos se unen a la friega, de tal modo que mientras mi mano derecha se desliza una y otra vez por la empapada raja, el dedo coraz&oacute;n de la mano izquierda traza movimientos circulares en mi cl&iacute;toris hasta que mi sexo empieza a convulsionar estallando en un placentero orgasmo que me deja inm&oacute;vil durante unos instantes. Me levanto de la cama y me siento en el bidet para lavarme, a continuaci&oacute;n me pongo las bragas y me enchufo un cigarro. Sin saber exactamente para qu&eacute;, enciendo el port&aacute;til y en una acci&oacute;n mec&aacute;nica abro el programa de correo para ver si hay alguno nuevo, pero nada. Me meto en un chat en el que suelo entrar cuando estoy aburrida, sin m&aacute;s pretensi&oacute;n que la de distraerme.<\/p>\n<p>Normalmente me asaltan las ventanitas de privados con decenas de pretendientes con intenciones de todo tipo, principalmente deshonestas. Yo no suelo hacer demasiado caso cuando la gente es irrespetuosa, y elijo yo con quien hablo, pero pronto se me abre una ventana en primer plano y contemplo una imagen de los atributos de mi interlocutor y no doy cr&eacute;dito a lo que estoy observando. Me dispongo a cerrar dicha ventana, me pregunta si me gusta lo que veo, me dice tambi&eacute;n que si la quiero, es toda para m&iacute;. Yo no respondo, pero a continuaci&oacute;n recibo una invitaci&oacute;n para que acepte su c&aacute;mara. Tras unos instantes de dudas, acepto la invitaci&oacute;n, y veo un primer plano de un joven despatarrado frot&aacute;ndose una polla que en un primer momento no me parece real, sino una pr&oacute;tesis que se ha puesto ah&iacute; con la intenci&oacute;n de impresionar, pero nada m&aacute;s lejos de la realidad.<\/p>\n<p>Imagino que se ha percatado de mi cara de sorpresa ante sus atributos. Es un joven de veintitr&eacute;s a&ntilde;os, excesivamente delgado, dir&iacute;a que un poco raqu&iacute;tico. No es guapo, m&aacute;s bien, lo contrario. No me atrae en absoluto su morfolog&iacute;a, pero &eacute;l es consciente de cual es su talento, y yo tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Su mano se mueve arriba y abajo del pil&oacute;n de carne y mi co&ntilde;o empieza a segregar caldos sin contenci&oacute;n alguna. El joven me pide que me desnude, pero no lo hago, a pesar de que me apetece. No estoy acostumbrada a semejante espontaneidad. Me pregunta si me gusta lo que veo y me veo obligada a decirle que s&iacute;. En ese punto, su ego es tan desmedido como su polla, por lo que el movimiento de su mano aumenta la cadencia mientras me observa. Vuelve a pedirme que me quite la ropa y entiendo que es lo justo. Me quito la camiseta y el sujetador y le muestro que mis tetas no han cedido todav&iacute;a a la fuerza de la gravedad. Tengo los pezones duros y sensibles. Quiere follarme, me dice, y yo quiero que lo haga, le respondo. Entonces me pregunta d&oacute;nde vivo para venir pegarme el polvo de mi vida. Me doy cuenta de que est&aacute; hablando en serio, por el contrario, mis intenciones no apuntaban tan lejos, sino a masturbarnos mientras nos mir&aacute;bamos.<\/p>\n<p>&mdash;Dame tu direcci&oacute;n, no tardar&eacute;&mdash; me repite. Los dos estamos en un chat de la misma ciudad, por tanto, deduce que vivimos relativamente cerca. Yo no s&eacute; qu&eacute; hacer. El muchacho podr&iacute;a ser mi hijo, y al margen de eso, nunca he hecho una locura de semejante calibre, pero es mi co&ntilde;o quien habla por m&iacute;, y sin pensar las consecuencias le doy mi direcci&oacute;n. A continuaci&oacute;n se levanta, pasea la polla por la c&aacute;mara y contemplo un primer&iacute;simo plano de la cabezota roja con una gota de pr&eacute;cum dedicada a m&iacute;, seguidamente enfunda con mucho esfuerzo el mazacote en sus pantalones y me escribe:<\/p>\n<p>&mdash;Dame media hora&mdash; y autom&aacute;ticamente en la ventana aparece un mensaje de &ldquo;sin conexi&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n me va a mil. &iquest;Qu&eacute; he hecho? Me digo.<\/p>\n<p>Son las diez de la noche y normalmente mi marido me llama a las once para desearme las buenas noches. Es un detalle en el que caigo demasiado tarde. Quiz&aacute;s le diga que no me encuentro bien y me he acostado, con lo cual no tendr&eacute; que dar demasiadas explicaciones. Empiezo a pensar tambi&eacute;n que el hecho de que venga el muchacho a mi casa puede acarrearme complicaciones. No le conozco de nada. &iquest;Por qu&eacute; lo he hecho entonces? Me vuelvo a preguntar. Tambi&eacute;n es mi co&ntilde;o quien responde la pregunta.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de lavarme y acicalarme espero su llegada, pero parece que se retrasa y los treinta minutos se convierten en cuarenta y cinco hasta que oigo el timbre. Soy un manojo de nervios. Descuelgo el interfono y veo por el video portero como me sonr&iacute;e. Le abro y espero detr&aacute;s de la puerta a que suba los once pisos en el ascensor. Cuando se abre la puerta, mi coraz&oacute;n parece que se me va a salir del pecho. Me he puesto la mejor lencer&iacute;a que tengo y encima unas mallas con una camiseta que dibuja mis formas.<\/p>\n<p>Nos damos la mano y un beso de bienvenida. &Eacute;l me contempla de arriba abajo evaluando el bot&iacute;n. Me dice que estoy buen&iacute;sima y yo le agradezco el cumplido. Le ofrezco un caf&eacute; para romper el hielo, intentado ser cort&eacute;s, pero al parecer &eacute;l tiene muy claro a qu&eacute; ha venido y no es precisamente a tomar caf&eacute;. Nos sentamos en el sof&aacute; y su boca busca la m&iacute;a sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos. A pesar de su juventud, parece saber lo que hace. Es como si los papeles estuviesen invertidos. Deber&iacute;a ser yo la experimentada y &eacute;l el aprendiz.<\/p>\n<p>Su experta mano se apodera de una de mis tetas y empieza a magrearla y a sopesar la mercanc&iacute;a por debajo de la camiseta. Cuando parece haber comprobado por activa y por pasiva el tama&ntilde;o y la consistencia de mis pechos, la mano baja en busca de otros tesoros, doy un respingo y exhalo un gemido al notar un dedo hundirse en mi mojado sexo. Parece que ha perdido la paciencia y tambi&eacute;n los modales. Me arranca literalmente las mallas y la camiseta, dej&aacute;ndome con mis diminutas braguitas y el sujetador por debajo de mis pechos. Me desnuda completamente y me tiene a su merced. Yo estoy muy cachonda y deseando que me abra en canal con esa tranca, pero sus intenciones son otras, de momento. Me tumba en el sof&aacute; y me abre las piernas, de tal modo que se queda un instante contemplando mi co&ntilde;o completamente abierto y ansioso, rezumando l&iacute;quidos. El muchacho se arrodilla y se aplica a devor&aacute;rmelo. Ni siquiera s&eacute; c&oacute;mo se llama, pienso que tampoco me importa. Lo que me importa en ese momento es el placer que me est&aacute; dando repasando todos mis pliegues con su lengua. Me folla con ella, la pasea por el cl&iacute;toris, despu&eacute;s se desliza hasta el ano e incluso hace incursiones en &eacute;l. Es una sensaci&oacute;n nueva para m&iacute;, y desde luego, muy placentera.<\/p>\n<p>Me impaciento y le pido que me folle de una vez.<\/p>\n<p>&mdash;Menuda zorra est&eacute;s hecha&mdash; me dice. Yo me quedo un tanto perpleja, pero a estas alturas me da un poco igual lo que diga. He sido sincera y lo que m&aacute;s deseo en esos momentos es que me parta en dos.<\/p>\n<p>Se pone en pie y se dispone a desabrochar su pantal&oacute;n. La joroba que se le marca le da un aspecto un tanto amorfo. Entre lo raqu&iacute;tico que est&aacute; y el bulto que se le marca en la entrepierna parece un ser informe, pero me da igual. Quiero tocarlo y paseo mi mano a trav&eacute;s de la protuberancia intentando calibrar su envergadura. Me ayudo con la otra mano y busco el bot&oacute;n del vaquero para desabotonarlo, a continuaci&oacute;n desabrocho la cremallera y seguidamente le bajo el pantal&oacute;n junto a sus gallumbos, soltando una soberbia verga salta como un resorte d&aacute;ndome la bienvenida.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a lo que se escond&iacute;a entre bastidores, pero en vivo y en directo es todav&iacute;a m&aacute;s imponente. Deslizo mi mano a trav&eacute;s del tronco cercior&aacute;ndome de que es real. Vaya si lo es. Mi boca se abre &aacute;vida, pero todav&iacute;a no me lo introduzco. Lo cojo desde la base y le doy repetidos besos en el glande, despu&eacute;s es mi lengua la que se pasea por &eacute;l y serpentea a trav&eacute;s del cipote, mientras con mi mano me apodero de sus pelotas.<\/p>\n<p>Miro hacia arriba y contemplo su cara de placer. Si ya de por s&iacute; es bastante feo, con la cara descompuesta por el placer, lo es todav&iacute;a m&aacute;s. Vuelvo a coger la polla del tallo y me la meto en la boca. Ni siquiera consigo albergar la mitad dentro. &Eacute;l intenta alojar la tranca en mi gaznate, pero me parece una haza&ntilde;a impracticable y me dedico a bascular mi cabeza haci&eacute;ndole una mamada digna de la mejor profesional, prueba de ello es el lefazo que se aventura directamente hacia mi est&oacute;mago. Autom&aacute;ticamente me deshago de la polla en una arcada, y otro latigazo de leche cruza mi cara dej&aacute;ndome moment&aacute;neamente ciega, y sin darme una tregua voy notando como uno tras otro, los trallazos van impactando en mi rostro hasta que poco a poco va remitiendo la corrida del joven semental.<\/p>\n<p>No veo nada. Intento quitarme el pringue con los dedos para abrir los ojos e ir a limpiarme, pero la tarea es dif&iacute;cil. El tel&eacute;fono empieza a sonar. S&eacute; que es mi marido y debo cogerlo. No pod&iacute;a haber sido m&aacute;s inoportuno. Logro alcanzar la camiseta y me limpio con ella, a continuaci&oacute;n corro hasta el mueble y cojo el m&oacute;vil. Miro a mi joven amante y le ordeno con el dedo en los labios que mantenga la boca cerrada. Est&aacute; sentado en el sof&aacute; toc&aacute;ndose la verga como si no se hubiese corrido, ya que sigue exhibiendo una erecci&oacute;n de caballo, y mientras balbuceo contemplo como mi joven amante se masturba.<\/p>\n<p>Mi aspecto debe ser bastante c&oacute;mico. A&uacute;n tengo semen por la cara y en el pelo. Estoy nerviosa y preocupada por la inc&oacute;moda situaci&oacute;n, por el contrario, el chaval parece disfrutar del momento. Intento recomponerme y le digo a mi esposo que me he acostado porque no me encuentro bien, con el prop&oacute;sito de que cuelgue pronto, pero ha decidido que no le apetece hacerlo y est&aacute; dispuesto a darme conversaci&oacute;n para animarme. Yo no quiero &aacute;nimos, lo &uacute;nico que quiero es montarme encima de la polla erecta que reclama mi atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, no me encuentro bien. Voy a dormir&mdash; le insisto una vez m&aacute;s, y ante mi empecinamiento en colgar, se da por aludido y yo corro a montarme sobre el potro que me espera impaciente. Le cojo la polla y la meneo unos segundos. A continuaci&oacute;n le pregunto si tiene condones, pero me dice que no, de manera que empiezo a calibrar otros riesgos, aun as&iacute;, estoy tan caliente que conf&iacute;o en la suerte. Al margen de los riesgos de salud, yo todav&iacute;a tengo la menstruaci&oacute;n y puedo quedarme embarazada. Mi esposo est&aacute; operado y en ese sentido, no tengo que preocuparme, pero ahora la situaci&oacute;n es otra, si bien, las dudas se disipan cuando noto el tronco deslizarse dentro de mi ser. Es como una jodida barra de hierro caliente metida hasta el tu&eacute;tano. Subo despacio a la vez que el joven semental se apodera de mis tetas y succiona mis pezones. Despu&eacute;s vuelvo a bajar incrementando el ritmo poco a poco. Mis caldos se deslizan a trav&eacute;s del m&aacute;stil que va percutiendo en mis entra&ntilde;as. La sensaci&oacute;n es indescriptible y el chaval se afana para d&aacute;rmelo todo, al tiempo que yo me muevo como una amazona cabalgando sobre un potro desbocado. El joven me dice que si contin&uacute;o as&iacute; har&eacute; que se corra, pero aunque quisiera no podr&iacute;a parar. Quiero correrme, y lo hago gritando como una hist&eacute;rica, mientras el chaval me da azotes en las nalgas. Por lo general no soy una gritona cuando follo, pero ahora no lo puedo evitar. Grito sin ning&uacute;n pudor en un orgasmo que no quiere abandonarme, y cuando siento las palpitaciones de la polla dentro de m&iacute; sincroniz&aacute;ndose con las m&iacute;as, noto como el semen golpea en las paredes de mi &uacute;tero, incrementando con ello el placer, y tras un minuto en el que no me reconozco, me hago a un lado para descabalgar, con lo cual, la verga escapa de mi cavidad en un sonoro pedo, acompa&ntilde;ado de la copiosa corrida. Es entonces cuando tomo conciencia de mi imprudencia. S&eacute; que no estoy ovulando, pero la biolog&iacute;a no son matem&aacute;ticas.<\/p>\n<p>Intento no pensar en eso, y procuro apaciguar los remordimientos que ahora reconcomen mi conciencia por el placer que un joven semental me ha dispensado. Estoy completamente saciada, eso es seguro.<\/p>\n<p>Me disculpo y voy al lavabo. Sigue manando la viscosa sustancia de mi interior e intento limpiar bien mis partes &iacute;ntimas.<\/p>\n<p>Aunque he disfrutado como nunca, quiero que se vaya. Estoy colmada y llena de su esencia, y no quiero complicaciones. Le dir&eacute; que ha estado muy bien y nos despediremos aqu&iacute;, pero cuando me giro para coger la toalla me encuentro con su polla a media molla delante de mi cara. No doy cr&eacute;dito. &iquest;Es que no llega a afloj&aacute;rsele nunca o es que lleva meses sin follar?<\/p>\n<p>No me apetece fornicar otra vez, sin embargo, no puedo apartar la vista del badajo que oscila delante de mi cara. Lo mueve de un lado a otro con su mano como si pretendiese hipnotizarme. Est&aacute; claro que se siente orgulloso de su virilidad y por ello la exhibe satisfecho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta mi polla? &mdash;me pregunta, y no tengo m&aacute;s remedio que responderle con un &ldquo;me encanta&rdquo;.<\/p>\n<p>Empieza a atizarme pollazos en la cara. Yo intento cogerla con la boca y &eacute;l sigue propin&aacute;ndome vergazos en el rostro hasta que la cojo con la mano y me hago con ella. Escupo sobre el miembro y empiezo a hacerle una mamada al mismo tiempo que mi mano masturba el tronco acompasando los movimientos de la mano con los de mi boca de tal manera que se le pone duro en mi boca.<\/p>\n<p>&mdash;Eres una casada muy zorra&mdash; me dice, pero yo estoy muy ocupada para enfadarme por su lenguaje soez.<\/p>\n<p>&mdash;La mamas de f&aacute;bula, cabrona&mdash; afirma.<\/p>\n<p>Su verga en la boca y sus palabras consiguen excitarme de nuevo, y mientras con una mano le trabajo la polla, con la otra le doy placer a mi raja, que vuelve a pedir guerra como en mis mejores tiempos.<\/p>\n<p>Me levanta del bidet y me apoya bruscamente en el lavabo, de ah&iacute; que ahora tenga una panor&aacute;mica de ensue&ntilde;o de mi culo. Noto unos fuertes azotes en mis nalgas acompa&ntilde;ados de improperios sobre mi trasero, pero, en vez de molestarme, ahora es como un halago, de hecho, me gusta.<\/p>\n<p>Posa el glande a la entrada de mi co&ntilde;o y sin hacer paradas me lo llena de polla, pero lejos de detenerse, inicia un movimiento de vaiv&eacute;n de menos a m&aacute;s, mientras ambos nos miramos en el espejo. Veo su cara de placer al mismo tiempo que me folla cada vez m&aacute;s fuerte, del mismo modo, &eacute;l ve la m&iacute;a sabedor de que me est&aacute; dando de lo lindo. Debo tener las nalgas en carne viva de tanto sopapo, pero me encanta que me azote al mismo tiempo que me revienta el co&ntilde;o con inusitada furia.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta que te folle?&mdash; me pregunta totalmente desenfrenado.<\/p>\n<p>&mdash;Me encanta, &mdash;le respondo de igual modo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;M&aacute;s que tu marido? &mdash;vuelve a preguntar, y no tengo m&aacute;s remedio que admitir que es la mejor follada de mi vida, y al mismo tiempo que su verga entra y sale implacable de mi co&ntilde;o, mi dedo busca el cl&iacute;toris para conseguir el orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;rrete puta! &mdash;me exige, y no tiene que repet&iacute;rmelo dos veces. El cl&iacute;max acude a m&iacute; y sacude mi cuerpo haci&eacute;ndome gritar de placer como nunca. &Eacute;l no se detiene, sino todo lo contrario. Se aferra a mis ancas y me folla con vehemencia, como si quisiera sac&aacute;rmela por la boca. Yo sigo corri&eacute;ndome y moviendo el culo como una posesa hasta que noto que aminora el ritmo, y de nuevo siento la leche golpeando dentro de m&iacute; al mismo tiempo que noto como convulsiona su polla. Poco a poco los gritos y gemidos cesan y &eacute;l extrae su miembro consiguiendo que el semen mane de mi interior como una fuente.<\/p>\n<p>Vuelvo a sentarme en el bidet para lavarme, esta vez con la intenci&oacute;n de que sea la definitiva, de todos modos, aunque quisiera no podr&iacute;a seguir. Estoy molida, pero tambi&eacute;n, enormemente satisfecha, con un atisbo de remordimientos por lo que he hecho, aunque r&aacute;pidamente se disipan cuando el sue&ntilde;o me atrapa.<\/p>\n<p>Nos hemos quedado los dos dormidos despu&eacute;s de tanto exceso. No era mi intenci&oacute;n que se quedara a pasar la noche, pero me he quedado dormida sin poder evitarlo, como si me hubiesen dado un somn&iacute;fero.<\/p>\n<p>He dormido de un tir&oacute;n como un lir&oacute;n, es por eso que a la ma&ntilde;ana siguiente no me acuerdo de que nos hab&iacute;amos quedado traspuestos despu&eacute;s de tanto meneo, y al darme la vuelta me he asustado al ver el escu&aacute;lido cuerpo del chaval.<\/p>\n<p>Es cierto que no hay nada como un sue&ntilde;o reparador, pues la erecci&oacute;n ma&ntilde;anera que presenta el muchacho ha espoleado mi sexo de nuevo y he empezado la ma&ntilde;ana tomando una dosis considerable de leche en el desayuno para reponer fuerzas, puesto que la ma&ntilde;ana promete ser movidita.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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