{"id":30482,"date":"2021-07-22T02:25:45","date_gmt":"2021-07-22T02:25:45","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-22T02:25:45","modified_gmt":"2021-07-22T02:25:45","slug":"cita-conmigo-misma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cita-conmigo-misma\/","title":{"rendered":"Cita conmigo misma"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30482\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Por fin hab&iacute;a ca&iacute;do la noche. Me di una ducha hirviente. Sin prisa.<\/p>\n<p>Como bata us&eacute; un vestido cruzado apenas abrochado.<\/p>\n<p>Me dej&eacute; caer en la butaca de la habitaci&oacute;n, frente al tocador.<\/p>\n<p>La cristalera del balc&oacute;n estaba cerrada, pero por la ventana entraba el olor del jazm&iacute;n que trepaba fuera.<\/p>\n<p>En el quemador encendido burbujeaba el aceite con aromas de especias. No iba a hacer falta, as&iacute; que lo apagu&eacute;.<\/p>\n<p>Me recost&eacute; y me hund&iacute; en el butac&oacute;n, con los pies encima del tocador. Cerr&eacute; los ojos y todo se apag&oacute;. Ni el tr&aacute;fico, ni el cansancio en las piernas, ni las vueltas en la cabeza.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s solo algo de brisa.<\/p>\n<p>Sent&iacute; caricias muy, muy suaves en el hombro. Como de alguien que apenas se atreve a tocar. El roce alcanz&oacute; tambi&eacute;n el brazo. Luego subi&oacute; por la curva del cuello.<\/p>\n<p>Con mucha pereza abr&iacute; los ojos. El ramo de plumas de pavo real que ten&iacute;a al lado. Me gir&eacute; para ese lado, para que llegaran mejor a rozarme la piel. Les devolv&iacute;a las cosquillas en los labios con besos al aire.<\/p>\n<p>Abr&iacute; solo un poco el vestido para que llegaran mejor a los pechos.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a apartarme un poco y mis manos empezaron a darme un masaje en los hombros. La piel todav&iacute;a no se hab&iacute;a secado y los dedos corr&iacute;an f&aacute;cilmente hacia los lados del cuello. Fue cuando los dedos amasaban mis cervicales que me acord&eacute; de ti. Me mord&iacute; el labio echando de menos cuando es con tus besos que mi cuello se mueve como un junco en el viento. Con un brazo apart&eacute; el pelo como si en ese momento fueras a aparecer, pero en vez de eso unt&eacute; las yemas de los dedos en el aceite todav&iacute;a c&aacute;lido del quemador y segu&iacute; con el masaje.<\/p>\n<p>El agua y el aceite no mezclan bien, as&iacute; que pronto las manos resbalaron hasta los senos. El primer contacto fue un agarre marcado. Luego la palma de la mano amasaba, al pasar los dedos apenas eran un roce. Apretaba un pecho contra el otro y luego los dejaba que se separaran otra vez.<\/p>\n<p>Los pezones segu&iacute;an suaves y las especias en el aceite produc&iacute;an un punto picante en las aureolas que me hac&iacute;a gemir.<\/p>\n<p>Apret&eacute; de nuevo los dos pechos entre las manos y, agachando la cabeza, lam&iacute; toda la carne que alcanzaba. Apenas llegaba a meter la lengua entre ellos, pero sent&iacute; resbalar unas gotas de saliva por el escote.<\/p>\n<p>Lam&iacute; los pezones con la puntita de la lengua hasta que se endurecieron. El mero roce del cabello con el aire me estremec&iacute;a. Otra vez, me recost&eacute; en la butaca, apenas tocando los pezones con la palma de la mano.<\/p>\n<p>La respiraci&oacute;n se me hab&iacute;a hecho m&aacute;s lenta y pesada. Apret&eacute; los muslos y comenc&eacute; a frotarlos uno contra el otro, sobando lo que se hab&iacute;a despertado entre ellos.<\/p>\n<p>Abr&iacute; del todo el vestido y saqu&eacute; los brazos de las mangas para desembarazarme del todo de &eacute;l.<\/p>\n<p>Me llev&eacute; un mech&oacute;n de pelo a la boca y lo mord&iacute; mientras regresaban a manosear mis carnes. Las baj&eacute; restreg&aacute;ndolas del cuello por los pechos a los costados del vientre. Siguieron hasta agarrarse a las braguitas.<\/p>\n<p>Y otra vez me acord&eacute; de ti. De las manos que me aferraban a veces para hacerme sentir, bajo el ombligo, la dureza de tu verga. Otra vez me mord&iacute; los labios mientras me recorr&iacute;a el escalofr&iacute;o de la memoria. Otras veces se as&iacute;an en las caderas justo el instante antes de&#8230;<\/p>\n<p>Una mano se desliz&oacute; dentro de las braguitas para comenzar a palpar. Primero el bajovientre. Luego recorri&oacute; ambas ingles. Termin&oacute; por posarse en la curva del pubis, haciendo que las carnes de los labios se movieran como las olas del mar.<\/p>\n<p>Puse los pies encima de los reposabrazos de la butaca, las piernas separadas. Mir&eacute; al espejo que ten&iacute;a en frente. Mir&eacute; como hipnotizada como mi mano acariciaba toda la vulva. De delante a atr&aacute;s, todav&iacute;a haciendo que las carnes ondularan. Un poco m&aacute;s de presi&oacute;n en donde el placer lo reclamaba. Me sent&iacute; las mejillas encendidas de placer y pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Los dedos se separaron en dos grupos. Los temblores del resto del cuerpo parec&iacute;an anticiparse. Separ&eacute; los labios y mir&eacute; mi sexo en el espejo. El brillo rosado me hizo la boca agua. Segu&iacute; siendo espectadora de mi propio placer. La otra mano comenz&oacute; a acariciar aquella parte interna.<\/p>\n<p>La pelvis se mov&iacute;a en sentido opuesto a la mano sin que yo pudiera hacer nada.<\/p>\n<p>Los dedos fueron abri&eacute;ndose caminos por entre los repliegues h&uacute;medos. Fue el dedo coraz&oacute;n el que encontr&oacute; la entrada a mi cuerpo. Y se qued&oacute; ah&iacute;, en el lindar, movi&eacute;ndose como el badajo de una campana.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el pulgar se hab&iacute;a acercado a complacer a la perla del cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Entre jadeos regresaste a mi mente. Sent&iacute;a como cuando cabalgo a horcajadas tuyas y tus manos parecen hundirse por toda mi carne a la vez. Te escuch&eacute; un gemido gutural en mi o&iacute;do y un temblor m&aacute;s intenso me recorri&oacute; el cuerpo.<\/p>\n<p>El dedo coraz&oacute;n comenz&oacute; a moverse en c&iacute;rculos que produc&iacute;an un sonido h&uacute;medo.<\/p>\n<p>Sofocada, me estir&eacute; para abrir uno de los cajones y sacar un collar de cuentas grandes. Lo moj&eacute; en el aceite. Mis dedos se detuvieron. Dej&eacute; caer el collar embadurnado a lo largo de toda mi rajita, desde el cl&iacute;toris hasta m&aacute;s atr&aacute;s de la vagina. Apret&eacute; otra vez las piernas para sentir las esferas masaje&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Me abr&iacute; de nuevo. Cada mano agarr&oacute; un extremo del collar y lo hac&iacute;an deslizar arriba y abajo. A veces lo enrollaban en la entrada de la vagina o lo usaban para dar un golpecito al cl&iacute;toris. Yo segu&iacute;a mirando en el espejo, como si fuera otro quien me estuviera masturbando.<\/p>\n<p>Con todo el cuerpo encendido, grit&eacute; cuando sent&iacute; otra descarga humedeciendo mi vagina.<\/p>\n<p>Tir&eacute; el collar.<\/p>\n<p>Los dedos de una mano recorrieron la entrada para poder seguir con su aguado masaje al cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n y el &iacute;ndice de la otra mano regresaron a las caricias circulares cada vez m&aacute;s profundas. Hasta que empezaron a deslizarse sin disimulo al interior. Acostumbrada a la medida de tu verga, tuve que hacer entrar un tercer dedo para sentirme llena.<\/p>\n<p>El mete y saca se hac&iacute;a instintivamente m&aacute;s y m&aacute;s r&aacute;pido. Me perd&iacute; entre los gemidos y los estertores del cuerpo. Me escuchaba a mi misma, mis gritos de placer y el sonido mojado, mojado hasta las ingles, de los dedos en mi vagina.<\/p>\n<p>Y con un &uacute;ltimo derrame de humedad me invadi&oacute; el placer final.<\/p>\n<p>Jadeante en la butaca, pas&oacute; largo rato hasta que tuve fuerzas para moverme.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Por fin hab&iacute;a ca&iacute;do la noche. Me di una ducha hirviente. Sin prisa. Como bata us&eacute; un vestido cruzado apenas abrochado. Me dej&eacute; caer en la butaca de la habitaci&oacute;n, frente al tocador. La cristalera del balc&oacute;n estaba cerrada, pero por la ventana entraba el olor del jazm&iacute;n que trepaba fuera. 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