{"id":30487,"date":"2021-07-21T22:00:00","date_gmt":"2021-07-21T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-21T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-21T22:00:00","slug":"la-limpiadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-limpiadora\/","title":{"rendered":"La limpiadora"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30487\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Pocas cosas resultan m&aacute;s morbosas que follarse a una madura. Cuando uno es joven, una de las fantas&iacute;as m&aacute;s recurrentes es la de mont&aacute;rselo con una MILF. T&iacute;pica historia con la vecina pureta, tirarse a la madre de un amigo o follarse a la mujer del jefe. En mi caso no fue ninguno de esos escenarios. Tampoco fue una t&iacute;a espectacularmente guapa que pasar&iacute;a por menos edad. Lo m&iacute;o fue diferente. Hace 25 a&ntilde;os yo ten&iacute;a 22 y trabajaba en una inmobiliaria dedicada al alquiler vacacional. Desde primeros de junio hasta mediados de septiembre, trabajaba de chico de los recados en una oficina en una playa. Junto a una compa&ntilde;era nos pas&aacute;bamos el verano atendiendo a los inquilinos que hab&iacute;an alquilado los diferentes apartamentos que se repart&iacute;an por aquel trozo de costa. Entre cambio y cambio de alquiler quincenal ten&iacute;amos que planificar la limpieza de esos apartamentos. Y es aqu&iacute; donde aparece mi pureta.<\/p>\n<p>Roc&iacute;o, la gobernanta de las limpiadoras, ten&iacute;a unos 47 a&ntilde;os vividos. No era nada fea, pero el paso de los a&ntilde;os no le hab&iacute;an hecho justicia. Casada con un segurata que trabajaba en el centro comercial donde ten&iacute;amos la oficina, era madre de dos adolescentes de 15 y 17 a&ntilde;os. Los m&aacute;s de tres lustros de matrimonio la hab&iacute;an llevado a un estado de dejadez f&iacute;sica. Sus escasos 157 cent&iacute;metros conten&iacute;a, a estas alturas, un culo con celulitis y varios kilos de m&aacute;s. Pero Roc&iacute;o ten&iacute;a un encanto personal y unas tetas tama&ntilde;o XL imposibles de pasar desapercibido para cualquier hombre heterosexual.<\/p>\n<p>Nos hab&iacute;amos conocido el a&ntilde;o anterior y este la hab&iacute;a cogido mir&aacute;ndome varias veces. En aquella &eacute;poca yo ten&iacute;a un f&iacute;sico bastante atractivo. Mis entrenamientos con el equipo de baloncesto me manten&iacute;an en una buena forma f&iacute;sica. La gen&eacute;tica tambi&eacute;n ayudaba, con una altura considerable, pose&iacute;a un cuerpo bien tonificado y definido. Las piernas bien desarrolladas y un culo con bastante &eacute;xito. De manera, que Roc&iacute;o hab&iacute;a empezado a piropear mi f&iacute;sico medio en broma medio en serio, ante sus subordinadas y mi compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>Durante los &uacute;ltimos d&iacute;as de junio la relaci&oacute;n laboral fue muy estrecha. Ella, como jefa de limpiadoras, y yo, como chico de los recados, ten&iacute;amos que coordinar muchas cosas y trabajamos codo con codo durante muchas horas. En esos d&iacute;as hubo miradas, bromas y alg&uacute;n que otro roce. En el cambio de la segunda quincena de julio, la tensi&oacute;n sexual entre ambos era m&aacute;s que evidente aunque por suerte nadie se hab&iacute;a dado cuenta.<\/p>\n<p>Casualidad o no, Roc&iacute;o necesitaba que la acompa&ntilde;ase a hacer algo a una vivienda. Dentro de la habitaci&oacute;n la tuve a ayudar a colocar una cortina. En un estrecho hueco me vi sujetando a la limpiadora sobre una silla. Est&aacute;bamos casi juntos. Sus tetas estaban a la altura de mi cara. La opci&oacute;n de morderlas era demasiado tentadora. De repente, Roc&iacute;o fue descendiendo hasta colocar su cara frente a la m&iacute;a.<\/p>\n<p>No sabr&iacute;a decir quien tom&oacute; la iniciativa. Lo cierto es que en una d&eacute;cima de segundo est&aacute;bamos bes&aacute;ndonos apasionadamente. Ella se agarraba a mi nuca y me met&iacute;a la lengua hasta la campanilla. Se le ve&iacute;a ansiosa de sexo. En mi caso, era m&aacute;s morbo que ansiedad. Llevaba seis meses saliendo con una chica de 19 a&ntilde;os y foll&aacute;bamos con asiduidad. Pero las tetas de la limpiadora me ten&iacute;an obnubilado. Marta, mi chica era menudita, muy guapa de cara, pero con poco pecho.<\/p>\n<p>Rodamos por la cama de matrimonio de aquella casa an&oacute;nima. Nos com&iacute;amos la boca y comenzamos a desnudarnos. Mi cuerpo fibroso y juvenil contrastaba con el de aquella madura con algo de sobrepeso. Al quitarle el sujetador aparecieron dos impresionantes tetas de aureola marr&oacute;n claro y pez&oacute;n gordo. Sin pens&aacute;rmelo me lanc&eacute; a com&eacute;rmelos:<\/p>\n<p>-Joder, c&oacute;meme las tetas ni&ntilde;ato.<\/p>\n<p>Se las mord&iacute;, se las chup&eacute;, se las mam&eacute;. Eran inabarcables. Mis labios succionaban sus maravillosos pezones mientras Roc&iacute;o no paraba de gemir y buscar con sus manos quitarme el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>La ayud&eacute; poni&eacute;ndome de rodilla y facilitando la maniobra. Sin perder tiempo me liber&eacute; de toda mi ropa y me exhib&iacute; desnudo ante aquella limpiadora. Mi f&iacute;sico estaba perfectamente definido con el entrenamiento del equipo y sobre todo con mis 22 a&ntilde;os. Ella alab&oacute; mi polla antes de engullirla como zorrita hambrienta:<\/p>\n<p>-Dios que gustazo de boca.<\/p>\n<p>Era la primera vez que me la mamaba una puerta. Y esta se esforzaba en hacerlo a la perfecci&oacute;n. Mi polla se derret&iacute;a en el interior de la boca de Roc&iacute;o, que estaba desatada.<\/p>\n<p>Antes de correrme le orden&eacute; parar. La tumb&eacute; boca arriba y le baj&eacute; las mallas ajustadas junto con las bragas. Ante mi un co&ntilde;o cubierto por un tri&aacute;ngulo de rizos negros del que emanaba un intenso olor a sexo. Le acarici&eacute; la mata de pelos mientras la mujer abr&iacute;a las piernas ofreci&eacute;ndome su intimidad. Notaba el calor de su raja.<\/p>\n<p>Me lanc&eacute; de cabeza a comerle el co&ntilde;o. Mi novia lo llevaba totalmente rasurado. Y las dos chicas con la que me hab&iacute;a liado antes de ella tambi&eacute;n. Era la primera vez que me comer&iacute;a un co&ntilde;o peludo. Qu&eacute; cosa m&aacute;s rica, joder. Separ&eacute; los labios vaginales de Roc&iacute;o para deleitarme con el manantial rosado que ten&iacute;a delante. Pas&eacute; mi lengua desde el ano de la limpiadora hasta su cl&iacute;toris. Saboreando el flujo que inundaba el co&ntilde;o y metiendo la lengua en cada pliegue de aquella vagina madura.<\/p>\n<p>Roc&iacute;o no se cort&oacute; a la hora de gemir con la maravillosa comida de co&ntilde;o que le estaba dando. Entre sus piernas, con algo de celulitis, me esforc&eacute; en darle un placer que parec&iacute;a no disfrutaba hac&iacute;a mucho tiempo:<\/p>\n<p>-Come cabr&oacute;n, come. A la limpiadora le iba el sexo sucio y malhablado y a m&iacute; me encantaba. Sobre todo porque a mi novia no le pon&iacute;a nada que la insultara.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a masturbarla con mi lengua al tiempo que le met&iacute;a tres dedos en el co&ntilde;o. Su musculatura se tensaba para apretar el grosor de las extensiones de mi mano:<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta, zorrita?<\/p>\n<p>-M&eacute;teme la polla ni&ntilde;ato.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres polla, zorra? &iquest;Quieres esto? Le dije moviendo mi polla con una erecci&oacute;n de caballo en la que se marcaban las venas.<\/p>\n<p>Sin darle tiempo, le separ&eacute; las piernas y se la hund&iacute; hasta el fondo. Un grito de ella evidenci&oacute; sus carencias sexuales. Otro puntazo fuerte, seco. Un golpe de cadera duro. El ruido de nuestros cuerpos chocando comenz&oacute; a ser m&aacute;s uniforme. Me estaba follando a la limpiadora pureta sin compasi&oacute;n. Sobre ella comenc&eacute; a comerle las tetas que se mov&iacute;an al ritmo de mis caderas como dos flanes:<\/p>\n<p>-Dame fuerte joder. Dec&iacute;a la pureta mientras se agarraba a mis duras nalgas.<\/p>\n<p>-Quiero correrme entre tus tetas&#8230;<\/p>\n<p>Me incorpor&eacute; y sub&iacute; sobre su cuerpo hasta colocarme a horcajadas sobre su torso. Ella me miraba lasciva y agarrando sus tremendas tetas. Coloqu&eacute; mi polla erecta entre ellas para que la mujer las juntara. Sent&iacute; como aquellas enormes tetas de casada aburrida abrazaban mi polla. Una polla extra&ntilde;a para ella. Comenc&eacute; a moverme mientras ella hac&iacute;a lo mismo con sus manos. Aquella era mi primera cubana. Una pureta casada me estaba haciendo una paja con sus impresionantes tetas. Sent&iacute; que desde mis cojones comenzaba a subir el semen;<\/p>\n<p>-C&oacute;rrete cabr&oacute;n. C&oacute;rrete encima de m&iacute;.<\/p>\n<p>No dejaba de mirarle a los ojos verdosos y su cara de pureta insatisfecha. Me estaba poniendo muy burro. Miraba como mi polla se perd&iacute;a entre las dos enormes tetas. Estaba a punto de correrme cuando Roc&iacute;o fue un paso m&aacute;s all&aacute;:<\/p>\n<p>-P&eacute;game ni&ntilde;ato. P&eacute;game en la cara.<\/p>\n<p>Mir&aacute;ndola a los ojos, mordi&eacute;ndome el labio inferior sent&iacute;a que la corrida era inminente y le di una hostia. Le cruc&eacute; la cara al tiempo que un par de chorros de semen caliente marcaban su mejilla enrojecida por mi mano:<\/p>\n<p>-&iquest;Esos es lo que quieres, puta?<\/p>\n<p>-Mmmm, s&iacute; joder, soy muy puta.<\/p>\n<p>Cuando termin&eacute; de correrme los chorros recorr&iacute;an su cara, su cuello y para terminar entre sus tetas. Le acerqu&eacute; el capullo gordo y de color rojo intenso para que la pureta me lo terminara de limpiar. Lo envolvi&oacute; con sus labios y succion&oacute; hasta dejarme seco.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a pasado m&aacute;s de una hora desde que nos marchamos a colocar la cortina al apartamento. Contamos una historia m&aacute;s o menos cre&iacute;ble ante mi compa&ntilde;era, en la oficina. Pero aquella tarde se hab&iacute;a abierto una puerta que ser&iacute;a muy dif&iacute;cil cerrar. Esa noche, Marta, mi chica, no ten&iacute;a muchas ganas de follar, pero a mi a&uacute;n me duraba el calent&oacute;n del polvo con Roc&iacute;o. As&iacute; que consegu&iacute; que me la chupara en el coche, pero la cosa no acab&oacute; nada bien:<\/p>\n<p>-Ch&uacute;pamela bien, puta zorra No pude evitarlo, el recuerdo de la cubana con la limpiadora segu&iacute;a muy vivo en mi cabeza.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; dices t&iacute;o? Ya sabes que no me gusta que me hables as&iacute;. Ahora te la terminas t&uacute;.<\/p>\n<p>Me dio igual. No pod&iacute;a quitar de mi mente a Roc&iacute;o. Me fui a dar una vuelta a la playa y a imaginar si el segurata se la estar&iacute;a follando. O comi&eacute;ndole las tetas que yo hab&iacute;a bautizado como mi semen esa misma tarde.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as siguieron pasando y la complicidad entre Roc&iacute;o y yo segu&iacute;a aumentando. Una tarde, se retras&oacute; y lleg&oacute; a la oficina a la hora de salir. Mi compa&ntilde;era le propici&oacute; la coartada necesaria:<\/p>\n<p>-Me he venido sin coche y necesito que alguien me lleve.<\/p>\n<p>-A mi me viene fatal Roc&iacute;o, voy en direcci&oacute;n contraria se apresur&oacute; a contestar mi compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>-No te preocupes que yo te llevo. Me ofrec&iacute; sabiendo que aquello ten&iacute;a alguna raz&oacute;n.<\/p>\n<p>Nos montamos en mi coche y salimos en direcci&oacute;n a la carretera que llevaba a la poblaci&oacute;n de Roc&iacute;o:<\/p>\n<p>-Para por aqu&iacute;. Me dijo la limpiadora al pasar por un carril de tierra que se perd&iacute;a en un pinar. Sin duda aquello era un picadero donde los adolescentes iban a follar.<\/p>\n<p>Par&eacute; el motor. Nos miramos:<\/p>\n<p>-Me tendr&aacute;s por una puta, &iquest;no?<\/p>\n<p>-No. Te tengo por una casada aburrida de su matrimonio.<\/p>\n<p>-Pues s&iacute;. Mi marido es muy bueno, pero llevamos demasiados a&ntilde;os juntos y el sexo con &eacute;l no me satisface. Y contigo -dijo esto mientras me agarraba el paquete.<\/p>\n<p>No le di tiempo a seguir y la bes&eacute;. Su boca sab&iacute;a a chicle de menta. Le met&iacute; la lengua hasta la campanilla. Ella me correspond&iacute;a ansiosa. Me mordi&oacute; el labio inferior y sin dejar de manipular mi pantal&oacute;n hasta liberar mi polla erecta. Bocio se separ&oacute; de mi para acomodarse de rodillas en el asiento el copiloto. Mir&oacute; por la ventanilla antes de quitarse la camiseta por la cabeza y exhibir ante mi sus dos melones aprisionados por el sujetador. Llevando sus manos a su espalda y sonri&eacute;ndome se deshizo de la prenda para dejar al aire aquellas dos maravillas de la naturaleza. Sus pezones, endurecidos por la excitaci&oacute;n, parec&iacute;an m&aacute;s gordos a&uacute;n de lo que eran. Luego me agarr&oacute; la polla. La apret&oacute; y tir&oacute; de la piel hacia abajo para descubrir mi capullo, gordo, de piel tirante:<\/p>\n<p>-Vaya rabo que tienes cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>Roc&iacute;o se inclin&oacute; sobre mi entre pierna y se introdujo mi polla en la boca. No pude evitar un suspiro de satisfacci&oacute;n cuando aquella casada que pod&iacute;a ser mi madre comenz&oacute; a com&eacute;rmela. Lentamente, su cabeza descend&iacute;a hasta topar su nariz con mi pubis. Sent&iacute;a como mi capullo se iba acomodando a su cavidad bucal encaj&aacute;ndose en su garganta. Sin duda Roc&iacute;o era una aut&eacute;ntica puta-comepolllas. La agarr&eacute; por la cabeza y comenc&eacute; a marcarle el ritmo de la mamada. Ella se dejaba hacer.<\/p>\n<p>Introduje mi mano derecha por debajo de su torso hasta agarrar una de sus tetas y comenc&eacute; a acariciarla, me centr&eacute; en su pez&oacute;n gordo. Se lo pellizqu&eacute; y tir&eacute; de &eacute;l mientras la mujer hab&iacute;a empezado a acelerar el movimiento de su cabeza:<\/p>\n<p>-As&iacute;, joder, as&iacute; puta. Me estaba embruteciendo.<\/p>\n<p>Agarr&eacute; su melena y la obligu&eacute; a trag&aacute;rsela entera. Sent&iacute; que no pod&iacute;a respirar y la liber&eacute;. Ella se incorpor&oacute; para tomar aire e insultarme:<\/p>\n<p>-Cabr&oacute;n, me vas a ahogar.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a inclinarse y tras escupir en el capullo continu&oacute; con su mamada. Despu&eacute;s de diez minutos sent&iacute; como su succi&oacute;n estaba a punto de orde&ntilde;arme. De nuevo le agarr&eacute; la cabeza y ahora comenc&eacute; a follarle la boca. Sin compasi&oacute;n mov&iacute; mi cadera incrust&aacute;ndole la polla muy dentro. Ella puso su mano como tope para que no le golpeara la garganta evitando as&iacute; una posible arcada. Por fin le anunci&eacute; que me iba a correr:<\/p>\n<p>-Me corro, perra, me corro.<\/p>\n<p>Roc&iacute;o no se retir&oacute; y se trag&oacute; toda mi leche caliente. A mis 22 a&ntilde;os, mis corridas eran enormes, pero aquella limpiadora insatisfecha no tuvo reparos en engullir toda la lefa que escupi&oacute; mi polla.<\/p>\n<p>Al levantar la cabeza, algunos restos blanquecinos se sal&iacute;n por la comisura de sus labios. Con total normalidad los recogi&oacute; con sus dedos y se los lami&oacute;. Yo estaba exhausto, derrengado en el asiento mientras ella comenz&oacute; a ponerse la camiseta. Mi polla hab&iacute;a perdido dureza y ca&iacute;a, algo fl&aacute;cida, sobre el lado izquierdo. Roc&iacute;o se acerc&oacute; y me agarr&oacute; los cojones con su mano:<\/p>\n<p>-Joder, ni&ntilde;ato, vaya cantidad de leche que echas en cada corrida. Mi marido no puede generar tanta.<\/p>\n<p>Sin apenas comentar nada nos pusimos en marcha y menos de cinco minutos estaba dejando a Roc&iacute;o en la puerta de su casa. La despedida fue fr&iacute;a, tampoco era momento de romanticismos, all&iacute; delante de la puerta de su casa con los vecinos mirando. Esper&eacute; un rato viendo como aquella mujer de 47 a&ntilde;os se alejaba de mi coche y entraba en el portal de su casa.<\/p>\n<p>Aquella noche, con el calent&oacute;n, volv&iacute; a tener movida con Marta, mi chica. Yo estaba siempre excitado y aquella noche quise que se tragase mi corrida como hab&iacute;a hecho Roc&iacute;o por la tarde, pero mi novia era bastante m&aacute;s estrecha que la limpiadora y puso el grito en el cielo:<\/p>\n<p>-Pero &iquest;qu&eacute; dices, joder? Qu&eacute; asco. &iquest;Por qui&eacute;n me has tomado, por una puta?<\/p>\n<p>Otra bronca por culpa de Roc&iacute;o. La limpiadora me hab&iacute;a mostrado una manera de tener sexo que parece que nunca me dar&iacute;a Marta as&iacute; que desde aquella noche nuestra relaci&oacute;n fue de mal en peor hasta que una semana despu&eacute;s decidimos dejarlo. He de decir que ella lo pas&oacute; mucho peor que yo, ya que en mi caso estaba enco&ntilde;ado con la pureta y me mor&iacute;a de ganas por foll&aacute;rmela cada d&iacute;a.<\/p>\n<p>Durante el mes de agosto tuvimos pocas oportunidades de quedar a solas, con lo que las reservas de semen en mis huevos iban aumentando considerablemente. La posibilidad de volver con Marta y echarle un polvo era algo que hab&iacute;a descartado desde un principio, adem&aacute;s durante la segunda quincena de agosto me enter&eacute; que se hab&iacute;a marchado a Ibiza con unas amigas. No me import&oacute; lo m&aacute;s m&iacute;nimo.<\/p>\n<p>Por fin en la &uacute;ltima semana de agosto todo se cuadr&oacute; a mi favor. Con casi todo controlado, y en vista de que en pocos d&iacute;as se ir&iacute;an todos los turistas y no entrar&iacute;a nadie, el trabajo se hizo m&aacute;s relajado. Fue un viernes cuando Roc&iacute;o me hizo saber que podr&iacute;amos quedar. Sus hijos se marchar&iacute;an a un campamento y su marido ten&iacute;a turno de noche. A las 11 de la noche llam&eacute; a la puerta de su casa. No nos dimos tiempo a nada. Inmediatamente cerramos la puerta nos comimos la boca mientras nos desnud&aacute;bamos camino de su dormitorio matrimonial.<\/p>\n<p>En una cama KS, nos tiramos abrazados. Ella me agarraba el culo y yo le com&iacute;a aquellas impresionantes tetas. Entre suspiros y gemidos de placer comenc&eacute; a masturbarla al tiempo que recorr&iacute;a con mis labios y mi lengua, su boca, su cuello y sus tetas. Roc&iacute;o se mostraba encantada con mi entrega. Lam&iacute; con mi lengua su cuello dejando sobre su piel un camino de saliva caliente. Me detuve en sus tetas para mamar de sus pezones como si tuviese que alimentarme. Con mi mano derecha separaba sus labios vaginales barri&eacute;ndome camino entre su mata de rizos negros hasta encontrar la entrada a aquella gruta caliente y h&uacute;meda que era su vagina.<\/p>\n<p>Le introduje dos dedos y comenc&eacute; a moverlos en c&iacute;rculos mientras con el pulgar estimulaba su cl&iacute;toris. Los gemidos de la mujer le imped&iacute;an articular palabra hasta que tuvo un espectacular orgasmo. Cerr&oacute; sus piernas entrono a mi mano que qued&oacute; atrapada en su co&ntilde;o. Con sus manos se agarr&oacute; a mi nuca llevando apretando mi cabeza contra sus tetas y mordi&eacute;ndome el cuello hasta dejarme un morat&oacute;n:<\/p>\n<p>-Joder ni&ntilde;ato, vaya paja que me has hecho cabr&oacute;n. Por fin, Roc&iacute;o volvi&oacute; de sus &eacute;xtasis. Hac&iacute;a a&ntilde;os que no ten&iacute;a un orgasmo tan intenso.<\/p>\n<p>Pero yo no me hab&iacute;a corrido y estaba ansioso por descargar. Me coloqu&eacute; sobre ella. La bes&eacute; y le met&iacute; la polla en el co&ntilde;o de un golpe. Roc&iacute;o grit&oacute; al notar como el grosor la abr&iacute;a en dos. Su sexo era un manantial de flujo vaginal y la penetraci&oacute;n fue bastante profunda. Con Roc&iacute;o abierta de piernas, me emple&eacute; a fondo para foll&aacute;rmela con ganas, con ansiedad, con necesidad. La limpiadora se ve&iacute;a encantada de ser el objeto del deseo de un ni&ntilde;o que bien podr&iacute;a ser su hijo.<\/p>\n<p>Aceler&eacute; mis embestidas contra su co&ntilde;o y con un grito me corr&iacute; abundantemente en el interior de la mujer. Sin cond&oacute;n, inund&eacute; su vagina madura con mi leche de semental joven. Qued&eacute; sobre ella. Roc&iacute;o me rodeaba con sus piernas impidiendo que me saliera de su interior. Durante unos segundos no dijimos nadas. Ella apretaba la musculatura de su vagina y yo notaba como mi polla terminaba de escupir las &uacute;ltimas gotas de semen.<\/p>\n<p>Durante unos minutos quedamos ambos boca arriba. El calor ambiental resultaba asfixiante. Nuestros cuerpos estaban empapados en sudor. Miles de gotas perlaban mi torso cuando la mujer comenz&oacute; a acariciarme la polla nuevamente. Con mi edad, y mi estado f&iacute;sico, la recuperaci&oacute;n fue casi inmediata. La limpiadora comenz&oacute; una leva masturbaci&oacute;n que consigui&oacute; el efecto deseado. Sin duda, Roc&iacute;o estaba dispuesta a tener una noche de sexo desenfrenado. Muy diferente al que al rutinario y escaso que el ofrec&iacute;a su marido.<\/p>\n<p>A medida que miembro comenzaba a alcanzar una nueva erecci&oacute;n nos comenzamos a comer la boca. Me coloqu&eacute; de rodillas para colocarme entre las piernas de la madura. Ante m&iacute; una mujer de 47 a&ntilde;os, con dos tetas de dimensiones descomunales y un co&ntilde;o peludo que me ten&iacute;a loco. Me agarr&eacute; la polla y la pase&eacute; por su raja. Con el capullo separ&eacute; los labios vaginales y ella comenz&oacute; a acariciarse el cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>La coloqu&eacute; a cuatro patas y continu&eacute; con mis caricias sobre su co&ntilde;o. Ella gem&iacute;a, deseaba ser follada como una perra, algo que hac&iacute;a mucho que su marido no hac&iacute;a seg&uacute;n me confes&oacute;. La agarr&eacute; por las caderas y le di un buen puntazo. Le clav&eacute; la polla en el fondo del co&ntilde;o:<\/p>\n<p>-Ay, joder, me la vas a sacar por la boca, ni&ntilde;ato.<\/p>\n<p>-&iquest;Y no quieres? &iquest;No quieres que te folle fuerte, zorra?<\/p>\n<p>Le di un nalgazo para dejarle los dedos marcados en aquel culo blanco. La volv&iacute; a penetrar muy duro, sin aviso, sin compasi&oacute;n. Comenc&eacute; a foll&aacute;rmela muy duro. Agarrado a sus caderas le incrustaba la polla al fondo de su vagina. El movimiento era tal que el cabecero de la cama golpeaba contra la pared al ritmo de mis embestidas. Ella gem&iacute;a, cuando la agarr&eacute; del pelo. Sus tetas pend&iacute;an de manera majestuosa y bailaban al ritmo que marcaba mi cadera. No pude evitar introducirle un dedo en el ano mientras me la estaba follando a lo perrito. Era una fantas&iacute;a que siempre hab&iacute;a tenido.<\/p>\n<p>Pero una vez m&aacute;s, Roc&iacute;o me sorprendi&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres darme por culo, ni&ntilde;ato? &iquest;Quieres meterme ese pedazo de rabo por el ojete?<\/p>\n<p>-S&iacute;, puta, Quiero darte por culo.<\/p>\n<p>Ella alarg&oacute; uno de sus brazos hasta el caj&oacute;n de la mesita de noche y sac&oacute; un bote de vaselina. Con dedicaci&oacute;n lubriqu&eacute; su culo con aquel gel viscoso. Con dos dedos comenc&eacute; a dilatar la entrada trasera de la limpiadora. Ella agach&oacute; su torso hasta poner la cabeza en el colch&oacute;n ofreci&eacute;ndome una mejor perspectiva de sus agujeros. Con las manos se abri&oacute; las nalgas y se dispuso a disfrutar de una enculada. Llev&eacute; mi capullo a la entrada de su esf&iacute;nter y comenc&eacute; a ejercer fuerza contra &eacute;l. Poco a poco, fui avanzando y penetrando el ano. No era la primera vez que a Roc&iacute;o le daban por culo. Despu&eacute;s de conseguir meterle el capullo, la penetraci&oacute;n fue m&aacute;s f&aacute;cil.<\/p>\n<p>Cuando la limpiadora sinti&oacute; que su ano abrazaba sin problemas el grosor de mi miembro dio un suspiro de satisfacci&oacute;n:<\/p>\n<p>-Seguro que esto no te lo da tu novia, ni&ntilde;ato.<\/p>\n<p>-Ella no es tan puta como t&uacute;.<\/p>\n<p>-Te voy a ense&ntilde;ar lo que es una aut&eacute;ntica bestia sexual, ni&ntilde;ato.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a como la estrechez de aquel agujero me resultaba m&aacute;s placentero para mi polla. Comenc&eacute; lentamente, notando como me abr&iacute;a camino en el interior del culo de Roc&iacute;o. Ella gritaba en una mezcla de placer y dolor. La ten&iacute;a a mi merced, en aquella postura de sumisi&oacute;n, con la cabeza en el colch&oacute;n y el culo en pompa, cuando empec&eacute; a acelerar la follada de culo. La mujer llev&oacute; su mano a su cl&iacute;toris y comenz&oacute; a masturbarse mientras mi ariete destrozaba su ano:<\/p>\n<p>-P&aacute;rteme el culo, ni&ntilde;ato. P&aacute;rtemelo, joder.<\/p>\n<p>Aceler&eacute; hasta que la limpiadora no pudo soportar mis embestidas y cay&oacute; boca abajo, yo sobre ella. Continu&eacute; penetr&aacute;ndola con fuerza. Quer&iacute;a reventarle el culo y correrme dentro. Me sent&iacute;a a punto de eyacular cuando al mirar hacia la mesita de noche vi una fotograf&iacute;a de Roc&iacute;o y su marido en alg&uacute;n viaje. La sensaci&oacute;n de darle por culo a una mujer mucho mayor que yo, en su cama matrimonial y ante la mirada de su marido desde una fotograf&iacute;a fue lo que me faltaba para eyacular una de mis enormes corridas. Le inund&eacute; las entra&ntilde;as con mi leche. Le llen&eacute; el intestino con gran cantidad de lefa caliente y joven. Ella tambi&eacute;n hab&iacute;a llegado al orgasmo con su masturbaci&oacute;n. Ca&iacute; sobre ella, sintiendo como mi polla segu&iacute;a apretada por el esf&iacute;nter anal de Roc&iacute;o.<\/p>\n<p>Pero algo pas&oacute; en mi cabeza. No sabr&iacute;a decir el qu&eacute;. Pero algo cruz&oacute; por mi cerebro que me hizo tener una desagradable sensaci&oacute;n de v&eacute;rtigo. De repente comenc&eacute; a vestirme, ten&iacute;a que salir de aquella casa. No pod&iacute;a seguir tumbado junto a aquella mujer. Roc&iacute;o no me dijo nada, pero creo que se dio cuenta de lo que me pasaba. Sin despedirnos sal&iacute; de su casa. Eran las 4 de la ma&ntilde;ana y volv&iacute;a la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Nunca m&aacute;s volvimos a quedar. Al final del verano me fui de vacaciones con unos colegas. Nunca le cont&eacute; a nadie lo que pas&oacute; aquel verano con la limpiadora madura. Y nunca m&aacute;s volv&iacute; a ver a Roc&iacute;o. Han pasado 25 a&ntilde;os, de manera que ahora yo tengo 47 (la edad que ten&iacute;a ella entonces) y la mujer 73. No logro imaginar como habr&aacute; envejecido, tampoco me interesa. Prefiero quedarme con el recuerdo de aquellas tetas y aquellos polvos que echamos el verano del 96.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Pocas cosas resultan m&aacute;s morbosas que follarse a una madura. 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