{"id":30493,"date":"2021-07-22T22:00:00","date_gmt":"2021-07-22T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-22T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-22T22:00:00","slug":"paseo-cuesta-arriba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/paseo-cuesta-arriba\/","title":{"rendered":"Paseo cuesta arriba"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30493\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ser fetichista de pies es algo de lo que me siento realmente agradecido, a todos nos gustan las vaginas, los pechos y los culos de las f&eacute;minas, de manera diferente eso s&iacute;, al igual que con los pies, cada fetichista tiene sus preferencias.<\/p>\n<p>Lo bueno de esta atracci&oacute;n es lo interesante que se pone en verano, cuando chicas y mujeres desnudan sus extremidades al sol, con o sin tacones logran alegrar mi vista, hacer que un simple paseo por el centro de mi ciudad se transforme en un ir y venir de pies desnudos. Miro cada uno de los que creo pueden merecer la pena, algunos decepcionan, otros logran hacerme poner las manos en los bolsillos para disimular ante el p&uacute;blico que he entrado en estado er&eacute;ctil y que tengo en mi memoria cantidad de material fresco para masturbarme cuando llegue a casa. En cierto modo, me siento sucio, la mayor&iacute;a de las chicas seguramente vayan con el pie descubierto de manera inocente, sin tener conciencia de que esa parte de su cuerpo hace a mi coraz&oacute;n batear m&aacute;s deprisa e intensamente para as&iacute; impulsar la sangre que debe dirigirse a mi tejido er&eacute;ctil.<\/p>\n<p>El fetichismo llega hasta tal punto que un d&iacute;a me vi persiguiendo a una chica en busca de aquello que dejaba ver su calzado. Quiz&aacute;s &ldquo;persiguiendo&rdquo; no sea la palabra, sino m&aacute;s bien estaba asistiendo a un caluroso concierto de rock, en primera fila, con una visi&oacute;n constante del show que me permit&iacute;a apreciar cada detalle, puro espect&aacute;culo. Y es que nunca vi un caminar as&iacute;, cada paso que aquella chica daba rebosaba sensualidad. No recuerdo c&oacute;mo iba vestida, ni el color de su cabello, tampoco sabr&iacute;a decir si avis&oacute; como le observaba. Solo retengo en mi memoria sus sandalias de verano color violeta, limpias, de suela delgada y con un solo punto de agarre, una delgada goma que cruzaba el calzado transversalmente en su secci&oacute;n frontal, siendo elemento imprescindible para que al realizar el pie el movimiento t&iacute;pico del andar, este arrastrara consigo la sandalia y esta se mantuviera aferrada a &eacute;l, eso s&iacute;, de una manera sutil, vacilante, como si dudar&aacute; de su relaci&oacute;n con aquella parte del cuerpo. A cada paso que aquella chica daba la parte trasera de su calzado se separaba holgadamente del tal&oacute;n de su pie y parte del cuerpo de este, hasta justo antes de los dedos. Alcanzada la altura m&aacute;xima del movimiento la sandalia, nuevamente, se agarraba a la suela del pie, r&aacute;pido, hasta el momento de impactar contra el suelo, cuando la presi&oacute;n entre ambos entes era m&aacute;xima, como el sexo despu&eacute;s de una discusi&oacute;n de pareja, algo desgarrador, realmente intenso y apasionado, precedido de un momento de distanciamiento y olvido que m&aacute;s que herir, lo que hace es exaltar los sentimientos, la necesidad carnal, todo ello a trav&eacute;s de un peque&ntilde;o titubeo, un falso distanciamiento que busca el anhelo.<\/p>\n<p>En todo caso, para m&iacute; ese momento de distanciamiento era lo que realmente me atra&iacute;a, sinti&eacute;ndose aquella a&ntilde;oranza no solo entre el pie y la prenda, sino tambi&eacute;n en mi ser de tan intenso que resultaba, y es que era una sandalia muy delgada y, sobretodo, un pie con una planta muy contorneada; el conjunto hacia viso. Las formas curvadas que de los laterales de las sandalias florec&iacute;an se combinaban entre si, como c&iacute;rculos formados con un comp&aacute;s, a la perfecci&oacute;n, sin fisuras ni impurezas. Estoy seguro que el inventor de la rueda tuvo que viajar en el tiempo y ver esta obra de alta costura para inventar lo que invent&oacute;, porque aqu&iacute; la palabra circunferencia pod&iacute;a ser entendida sin formalidades de por medio, sin palabras, gestos ni onomatopeyas, solo ver aquel pie era suficiente para entender la magnitud de esa forma simple y todo lo que pod&iacute;a ofrecer si uno romp&iacute;a las l&iacute;mites de sus sentidos.<\/p>\n<p>Entonces, la chica atur&oacute; su marcha, levant&oacute; la mirada como en busca de algo o alguien y se puso como de puntillas para as&iacute; tener una mejor panor&aacute;mica. Yo en ese momento me encontraba inmerso en un espacio atemporal, en una peque&ntilde;a dimensi&oacute;n donde solo un menester era posible: el contemplar la planta de los pies de aquella chica que ahora, al estar ella en esa posici&oacute;n, pod&iacute;an contemplarse sin intermitencias, corriente continua que se transmiti&oacute; al riego de mi pene, tan duro y exaltado que ya mis manos poco pod&iacute;an hacer para ocultar tal desprop&oacute;sito.<\/p>\n<p>Por completo, cautivado por aquellos dos puntos de apoyo, me fij&eacute; en cada uno de los m&uacute;sculos de su pie, pod&iacute;an diferenciarse perfectamente, estaban duros, erguidos ante un espect&aacute;culo que ni ellos mismos pod&iacute;an controlar, presas de su propia belleza, de piel tersa, suave y limpia, solo manchada por el color fuego del tejido debido al esfuerzo o, quiz&aacute;s, a la excitaci&oacute;n a la que se encontraba sometido. Ese color ardiente traspasaba la mism&iacute;sima piel para ofrecer al exterior unos tonos rosados muy femeninos que lograban esculpir esa planta como a obra de arte y adoraci&oacute;n&hellip; si, ten&iacute;a realmente ganas de adorarla, de rendir-le culto durante horas, arrodillado ante ella, yo ser&iacute;a la perfecta encarnaci&oacute;n del placer en un cuerpo de hombre.<\/p>\n<p>Aquella imagen, adem&aacute;s de ser exuberantemente asfixiante para mi pene, y mi coraz&oacute;n, resultaba reveladora, denotaba salud por los cuatros costados, bienestar en todo su ser, no solo limitado a los pies de aquella mujer, sino tambi&eacute;n a todo su cuerpo pens&eacute;, imagin&eacute; toda ella desnuda. Sus colores, texturas y formas deb&iacute;an ser perfectas, en&eacute;rgicas, j&oacute;venes pero maduras, con cada una de las partes de su cuerpo bien contorneadas pero a la vez femeninas, muy femeninas, sobretodo la vagina, que se me antojaba como una fuente inagotable de gozo para ella, por todo lo saludable que resultaba su alrededor y ella misma, por el fuerte olor que deb&iacute;a desprender y por la fuerza que seguro pose&iacute;a, resumido todo ello en fertilidad, tan natural y salvaje que en ese cuerpo el ataque enfermizo de la menopausia tuvo que morir ante si quiera de nacer, no era posible parar todo ese fluir.<\/p>\n<p>Pero yo segu&iacute;a mirando sus pies, todo lo dem&aacute;s eran delirantes imaginaciones m&iacute;as, generadas seguramente por la testosterona de mi cuerpo, desnudo bajo la ropa, o por las feromonas que aquella f&eacute;mina deb&iacute;a dejar en el aire, no ser&iacute;an pocas visto que para mi ella misma era lo m&aacute;s femenino que hab&iacute;an visto jam&aacute;s mis ojos, me hac&iacute;a sentir como una mentira, como un juguete, si ella era algo real, a mi me faltaba mucho ser para estar en su mismo mundo, en ese momento no atrev&iacute; a verme reflejado en ninguno de los escaparates de la calle, ten&iacute;a miedo de ver solo un boceto.<\/p>\n<p>Finalmente, y casi sin saber donde estaba ni que hacia yo all&iacute;, fij&eacute; mi lasciva mirada en uno de los talones de esa chica, ser&iacute;a el lugar por donde agarrar&iacute;a por primera ese pie para hacerlo m&iacute;o, el lazo de un regalo que te hace so&ntilde;ar al imaginar todo lo que te puede ofrecer su contenido pero que, por contra, hace demorar tu sed porque precisamente el momento ese de expectativa e incertidumbre es el m&aacute;s &aacute;lgido que puedes tener, y lo sabes. Ese tal&oacute;n daba sentido a todo el conjunto, excitaci&oacute;n contenida y tristeza al ver algo tan inaccesible como sensual, toda la esencia de la mujer estaba all&iacute;, en ese pie, en esa suela caprichosamente modelada, con ese tal&oacute;n traicionero y esas curvas a lado y lado que te hac&iacute;an perder la templanza. Mi pene llevaba ya largo rato duro, m&aacute;s que nunca dir&iacute;a, sent&iacute;a deseos de eyacular al tacto de ese pie con mi glande, de agarrarlo t&iacute;midamente con mis manos y contornear con los dedos cada una de sus formas, so&ntilde;aba con ser aquel que le vendi&oacute; esas sandalias y que suavemente se las coloco en cada uno de sus tesoros, conteniendo una inesperada y ferviente excitaci&oacute;n pero visualizando bien como aquella parte de su cuerpo de mujer se estremec&iacute;a para entrar en el calzado, para sentir su tacto y textura, favoreciendo su sensibilidad y poder as&iacute; dar cobijo a todas aquellas impresiones que deb&iacute;a percibir; previa compra de dicho calzado.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a frustrado por no poder satisfacer mis m&aacute;s bajos deseos, en realidad, nunca lo hab&iacute;a conseguido. Si bien ser fetichista de pies tiene sus ventajas, tambi&eacute;n tiene el gran inconveniente de ser algo muy complicado de satisfacer, realmente hay pocos pies que valgan la pena y, si bien uno se contenta con cualquier vagina m&iacute;nimamente higi&eacute;nica y de formas dentro del canon, con los pies es todo bien diferente. Pero bueno, no pod&iacute;a ser todo color de rosas, en todo caso, siempre es de agradecer tener un motivo m&aacute;s de excitaci&oacute;n, no hay dos sin y tres y este ya era el cuarto, aun y as&iacute;, lastima no tener m&aacute;s fetiches.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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