{"id":30503,"date":"2021-07-22T22:00:00","date_gmt":"2021-07-22T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-22T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-22T22:00:00","slug":"me-deje-coger-por-un-anciano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/me-deje-coger-por-un-anciano\/","title":{"rendered":"Me dej\u00e9 coger por un anciano"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30503\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">16<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Durante mi estad&iacute;a en la ciudad capital mientras cursaba estudios en la universidad viv&iacute; en varios condominios y las razones del porqu&eacute; me mude varias veces no son relevantes ni necesarias de exponer, aunque si veo necesario describir un poco sobre el condominio en el que sucedi&oacute; la travesura, la perversi&oacute;n, el pecado que voy a relatar a continuaci&oacute;n. Quedaba Ubicado en un sector de clase media, constaba de tres bloques de seis pisos, separados uno del otro por &aacute;reas verdes, estacionamiento y la garita de conserjer&iacute;a.<\/p>\n<p>Como hab&eacute;is podido notar en relatos anteriores, soy una chica bonita, de 165 cm de estatura, cabello casta&ntilde;o, ojos color caf&eacute;, delgada, el&aacute;stica. Mi personalidad es bastante simp&aacute;tica, carism&aacute;tica en ocasiones, provocativa y coqueta de un modo bastante peculiar y discreta, es decir, me encanta provocar con mucho secretismo, con complicidad y nunca de forma p&uacute;blica y expuesta.<\/p>\n<p>Siempre he pensado que soy yo la conquistadora, la que roba corazones, la que detona y hace estallar sensaciones en el sexo opuesto. Amo calentar a los hombres, me da mucho morbo, sobre todo si son hombres comprometidos, me gusta inducirlos a pecar, a desearme de todas las maneras en que un hombre pueda desear a una mujer.<\/p>\n<p>Estoy segura de que ah&iacute; afuera habr&eacute; enamorado a un mont&oacute;n de hombres de todas las edades, habr&aacute;n tenido sue&ntilde;os h&uacute;medos por el solo hecho de sonre&iacute;rles en el metro, de qued&aacute;rmeles mirando por un momento, de simplemente pasarles por un lado y desearles los buenos d&iacute;as, de aceptarle un caf&eacute;, de coincidir en una parada y conversar pl&aacute;cidamente de un tema aunque no haya confianza y sean para mi unos totales desconocidos.<\/p>\n<p>Por otro lado est&aacute; el selecto grupo de afortunados que han disfrutado de mi boca, de mis besos, de mis caricias, de mi piel, de mi sexo, de mi compa&ntilde;&iacute;a, de mis ocurrencias, de mis fantas&iacute;as, de las cosas locas que digo cuando quiero que me cojan o cuando ya me est&aacute;n clavando su alma en forma de pene repetidas veces hasta que vac&iacute;an su esp&iacute;ritu dentro de mi en forma de ese l&iacute;quido translucido pegajoso.<\/p>\n<p>Me encanta saber que les ha gustado el sexo conmigo, que desean m&aacute;s, que quieren quedarse, que quieren volver, que se quieren casar, que ellos pagan todo, que ellos reservan el motel, cubren los gastos, se encargan del viaje, el apartamento, que yo ser&iacute;a su reina, que no tendr&iacute;a que hacer nada por el resto de mis d&iacute;as, etc. El problema es que una vez que los siento tan encaprichados porque no hay otra forma de decirlo, huyo.<\/p>\n<p>Ya se les pasar&aacute;, pienso, conseguir&aacute;n otra amante y olvidar&aacute;n mis besos, mis caricias, mi mirada, mis frases morbosas que tanto los enloquecen, mi cara de placer, mis gemidos, mi personalidad sumisa, mi culito.<\/p>\n<p>A pesar de considerarme la que conquista y no la conquistada, los hombres que han tenido la fortuna de disfrutarme probablemente vean las cosas de un modo diferente, es decir, tendr&aacute;n una perspectiva totalmente contraria a la m&iacute;a. Se habr&aacute;n sentido los conquistadores, los que me enamoraron, los que me convencieron, incluso se habr&aacute;n sentido guapos, sexys, irresistibles -aunque algunos no lo sean- y un largo etc&eacute;tera.<\/p>\n<p>Les permito que recreen las cosas, las pinten y las cuenten a su manera, son hombres, se alimentan de saberse dominantes y controladores de su chica. No los confronto en aclararles que soy yo la que los busco y decido que me coger&aacute;n, simplemente disfruto del juego seductor y me alejo en el momento oportuno, adem&aacute;s, me encanta que se sientan que me controlan y que me dominan, no me gusta hacerlos sentir inferiores pues las cosas se torcer&aacute;n.<\/p>\n<p>Me encanta un hombre bien macho, decidido, directo, que sabe lo que busca y lo que quiere. Detesto a los hombres que pareciera que no saben que son hombres y andan por la vida confundidos e indecisos sobre el rol que les corresponde, esos me hacen perder el tiempo.<\/p>\n<p>Con respecto al machismo, solo me resulta excitante siempre y cuando todo quede en el contexto sexual y no traspase ciertos l&iacute;mites que de haberlos, corto de inmediato la relaci&oacute;n o lo que sea que hayamos tenido. Me encanta un hombre sin timidez para besar, para tomarme fuerte de las caderas y penetrarme con &iacute;mpetu, que me propine ricas nalgadas, jalones de cabello y dem&aacute;s, que se haga sentir, que demuestre que &eacute;l manda y que se hace lo que &eacute;l diga, sabiendo medir la intensidad, sabiendo llevar un buen guion sexual pensando siempre en llevarme al placer, ese es el objetivo que tiene que tener claro un hombre que me quiera tener para &eacute;l durante mucho tiempo.<\/p>\n<p>Me gusta que mi amante crea que tiene todo el control sobre mi, que me tiene comiendo de su mano y que estoy loquita por &eacute;l. Pero me entrego de a poquito, s&eacute; que a los hombres de verdad no les gustan las mujeres f&aacute;ciles y predecibles.<\/p>\n<p>Les encanta una mujer bien provocativa, ocurrente, coqueta, con estilo, ardiente, nunca una mujer predecible, simple, sin misterios, nunca una mujer que se entregue por completo, pues, aunque la disfrutar&aacute;n, terminar&aacute;n aburri&eacute;ndose y buscando otra, as&iacute; son, es su naturaleza.<\/p>\n<p>Solteros o casados, los hombres quieren buen sexo y desean tener siempre el control, al menos los hombres heterosexuales y bastante machos, no s&eacute; los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Adoran el sexo rudo y obsceno. Al principio aparentan timidez al respecto pero una vez te abres con ellos y los conduces sabiamente al terreno del sexo sin tab&uacute;es se abren y es entonces cuando aparece su verdadero yo, las obscenidades, las fuertes nalgadas, los intensos mordiscos y un mont&oacute;n de variantes. Luego se obsesionan y quieren convertirte en una esclava sexual que haga todo lo que a ellos se les ocurra.<\/p>\n<p>El problema es que no a todos les luce y no todos tienen ese talento para ser un amo. Me convert&iacute; en la sumisa de uno y con &eacute;l experiment&eacute; cosas que jam&aacute;s pens&eacute; llegar&iacute;a a practicar dentro del sexo, incluyendo las que cre&iacute; que nunca me permitir&iacute;a llevar a cabo. Pero esas historias las contar&eacute; m&aacute;s adelante ya que son tan excitantes que merecen ser relatadas con bastante detalle.<\/p>\n<p>El afortunado en esta ocasi&oacute;n era Don Pedro, un sexagenario, 62 a&ntilde;os para ser exacta. Los primeros d&iacute;as que nos topamos en el ascensor le salud&eacute; normalmente como suelo saludar a cualquier persona; los buenos d&iacute;as, las buenas tardes, nada del otro mundo. No tardar&iacute;a mucho en enterarme de que era mi vecino. Yo viv&iacute;a entonces en el apartamento 3 del piso 5. Hay 4 apartamentos por piso; &eacute;l viv&iacute;a en el 4.<\/p>\n<p>El anciano era agradable, debo admitirlo. A pesar de que siempre luc&iacute;a un semblante serio, su sonrisa contagiaba, lo que se traduce -al menos para mi- en una persona que agrada a primera impresi&oacute;n.<\/p>\n<p>Con el transcurrir del tiempo y top&aacute;ndome con &eacute;l la mayor&iacute;a de veces en el ascensor o en el pasillo del piso 5 comenz&oacute; a ofrecerme galletas y para su sorpresa, pues creo que nunca se lo esper&oacute;, yo fui bastante receptiva.<\/p>\n<p>As&iacute; que cada 3 o 4 d&iacute;as si me consegu&iacute;a en el ascensor me dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&mdash;Ah&iacute; te tengo las galletas, preciosa<\/p>\n<p>Y yo iba con &eacute;l a su apartamento a buscarlas.<\/p>\n<p>Eran riqu&iacute;simas, las hac&iacute;a &eacute;l mismo. Tambi&eacute;n se ofrec&iacute;a a ayudarme en cualquier cosa que necesitara, que &eacute;l sab&iacute;a hacer de todo.<\/p>\n<p>El viejo me deseaba, no hab&iacute;a otra explicaci&oacute;n, mi &quot;sexo&quot; sentido nunca falla.<\/p>\n<p>Era peque&ntilde;o, de mi altura, cabello corto con entradas y con pocas canas, orejas grandes y una nariz que resaltaba. Se le ve&iacute;a buen f&iacute;sico, en&eacute;rgico, no era dif&iacute;cil adivinar que hab&iacute;a vivido una buena vida y segu&iacute;a manteni&eacute;ndose en buena forma, con buen ritmo al caminar, sin aparente dificultad.<\/p>\n<p>Una vez que estuve segura de que Don Pedro probablemente fantaseaba con tenerme sentada en sus piernas mientras yo me com&iacute;a una de sus galletitas, es decir, una vez que estuve segur&iacute;sima de que Don Pedro me quer&iacute;a hacer suya empec&eacute; a ser provocativa con &eacute;l.<\/p>\n<p>No se trata de que me llame la atenci&oacute;n una persona de la tercera edad, no se trata de que cualquier anciano que se me insin&uacute;e conseguir&aacute; que yo le preste atenci&oacute;n y a las primeras me enrede con &eacute;l. Es el simple hecho de vivir una aventura loca, es un morbo que no puedo explicar, solo sucede, se presenta la oportunidad, me gusta y si todo sale bien, pues, me divierto hasta donde pueda y quiera.<\/p>\n<p>Don Pedro segu&iacute;a ofreci&eacute;ndome galletas, cada vez m&aacute;s seguido, yo le dedicaba miradas bastante sugerentes, con coqueter&iacute;a, necesitaba hacerle sentir que estaba dominando la situaci&oacute;n, que aunque no se lo creyera pensara que hab&iacute;a fuertes posibilidades de que una jovencita como yo se acostara con un anciano como &eacute;l.<\/p>\n<p>La cosa fue subiendo de nivel tanto que ambos sab&iacute;amos que las galletas eran un simple pretexto para invitarme a su casa y hablar conmigo y decirme lo bella que era, el buen cuerpo que ten&iacute;a, hacerme preguntas muy personales, etc.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a empez&oacute; a tocarme, pues yo me presentaba con ropa sencilla que permitiera un f&aacute;cil contacto. Shorts de jean, franela de mangas muy cortas y chanclas.<\/p>\n<p>Mientras habl&aacute;bamos en su apartamento me tocaba por los codos y yo me dejaba, &eacute;l era el que ten&iacute;a que tomar la iniciativa, jam&aacute;s lo iba a hacer yo. As&iacute; que cuando me tocaba yo sonre&iacute;a aparentando timidez o pena aunque luego me mostraba sugerente y abierta a lo que pudiera pasar.<\/p>\n<p>Luego me escabull&iacute;a dici&eacute;ndole que ten&iacute;a cosas que hacer.<\/p>\n<p>As&iacute; fueron pasando d&iacute;as y semanas, todos los d&iacute;as me llamaba un rato para que fuera a su apartamento. Los manoseos se incrementaron, se inventaba cualquier tema con m&iacute;micas incluidas de manera de poder tocarme mientras ejemplificaba las historias raras que contaba. Se sent&iacute;a con el control y supongo que pensar&iacute;a que si yo iba a su apartamento era porque me agradaba el jueguito que ten&iacute;amos.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a el manoseo fue excesivo y aunque lo dej&eacute; tocarme de forma ininterrumpida por varios segundos luego le dije con voz que pareciera apenada:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hace?<\/p>\n<p>&mdash;Es que me gustas mucho &mdash;dijo mir&aacute;ndome fijamente a la cara&mdash;. Disculpa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Le gusto? &mdash;pregunt&eacute;, buscando alimentarlo de la idea, la proposici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Si, preciosa, me gustas demasiado. Yo s&eacute; que no deber&iacute;a pero ha pasado.<\/p>\n<p>&mdash;Me tengo que ir &mdash;le dije en seco.<\/p>\n<p>Pens&eacute; que deb&iacute;a ser yo la que la pr&oacute;xima vez insinuar&iacute;a algo pero de forma sutil.<\/p>\n<p>El d&iacute;a siguiente coincidimos en planta baja al subir por el ascensor. Yo le sonre&iacute; para que entendiera que lo del d&iacute;a anterior no me hab&iacute;a incomodado, que tal vez me hab&iacute;a dado miedo. Me salud&oacute; y me dijo que si ten&iacute;a tiempo pasara por su apartamento.<\/p>\n<p>No mencion&oacute; las galletas, solo dijo eso. Le dije que ir&iacute;a despu&eacute;s de ba&ntilde;arme.<\/p>\n<p>Eso hice, me ba&ntilde;&eacute; y me vest&iacute; bastante ligera y con una fragancia divina, de esas que hipnotizan. En chanclas, con un top rosado tipo pa&ntilde;uelo y un jean cortito con ositos dibujados por todos lados. En el piso 5 solo viv&iacute;a &eacute;l en su apartamento propio y yo alquilada, los otros dos apartamentos estaban desocupados para entonces, llevaban meses desocupados. As&iacute; que cuando me dirig&iacute; al apartamento del viejo Don Pedro iba de lo m&aacute;s relajada y vestida de forma muy provocativa, sin preocupaciones de que alguien me viera.<\/p>\n<p>Me llen&oacute; de halagos apenas entr&eacute; por su puerta y vio lo sexy y provocativa que me present&eacute; ante &eacute;l adem&aacute;s de la fragancia que impregn&oacute; su guarida, enloqueciendo por lo &quot;rico que yo ol&iacute;a&quot;. Ya sentados frente a frente en su sala de estar, &eacute;l en un mueble y yo en el sof&aacute; me pregunt&oacute; de inmediato:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; opinas de lo de ayer?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De gustarle? &mdash;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>No quer&iacute;a rodeos, quer&iacute;a que Don Pedro dijera lo que ten&iacute;a que decir.<\/p>\n<p>&mdash;Si, sobre eso. De que me gustas mucho.<\/p>\n<p>Le dije que no me parec&iacute;a mal que le gustase, que entend&iacute;a que pod&iacute;a gustarle porque yo era linda y atractiva, que no pasaba nada y que no me incomodaba. Me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Quisiera besarte &mdash;me dijo&mdash;. Pareces un caramelito en ese short y ese topcito.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&#8230; &mdash;dej&eacute; la frase sin terminar y miraba a todos lados como quien quiere algo pero se siente cohibida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute;? &mdash;pregunt&oacute; acerc&aacute;ndose y acarici&aacute;ndome una mano.<\/p>\n<p>&mdash;Nadie puede saber esto &mdash;le dije mir&aacute;ndole fijamente<\/p>\n<p>&mdash;No, nadie, nadie. Esto queda entre t&uacute; y yo, mi ni&ntilde;a. Soy un hombre muy discreto. T&uacute; lo sabes, vivo solo desde hace a&ntilde;os y la verdad es que t&uacute; me gustas mucho, preciosa.<\/p>\n<p>&mdash;Solo un beso &iquest;Ok? Por curiosidad &mdash;le dije, sabiendo que mi invitaci&oacute;n era irrechazable y que adem&aacute;s me deseaba con todas sus fuerzas.<\/p>\n<p>Don Pedro se acerc&oacute; m&aacute;s y con mucha sutileza busc&oacute; mi boca y me bes&oacute;. Yo dej&eacute; que explorara mis labios y poco a poco fui abriendo mi boca para que nuestros labios se fusionaran y dieran lugar a un beso profundo.<\/p>\n<p>Luego interrump&iacute; el momento ech&aacute;ndome para atr&aacute;s, tomando un poco de aire.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No te gust&oacute;? &mdash;pregunt&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Si pero&hellip; &mdash;volv&iacute; a dejar la frase inconclusa.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a besarme de nuevo los labios, luego bes&oacute; mis mejillas, yo cerr&eacute; los ojos y &eacute;l busc&oacute; mi cuello llen&aacute;ndolo de besos tiernos mientras yo me fui recostando completamente al sof&aacute;, &eacute;l debi&oacute; ponerse de pie e inclinarse hacia m&iacute;, pues aunque ten&iacute;a mis ojos cerrados lo sent&iacute;a bastante cerca.<\/p>\n<p>Me empez&oacute; a acariciar, me preguntaba si me gustaba, yo respond&iacute;a que si a todo, Don Pedro iba lentamente, con cuidado de no hacer algo que acabara con el momento m&aacute;gico que estaba viviendo.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a despojarme del top mientras besaba mis hombros con dedicaci&oacute;n y dulzura, no solo los besaba, tambi&eacute;n los acariciaba y me dedicaba todo tipo de halagos, con mucha paciencia y delicadeza.<\/p>\n<p>Besaba mis hombros, mi cuello, mis mejillas, mis labios, yo gem&iacute;a sabiendo que con mi actitud le estaba abriendo la puerta al anciano, haci&eacute;ndole creer que todo lo que me hac&iacute;a me gustaba, que pod&iacute;a continuar desvisti&eacute;ndome, que lo estaba haciendo todo bien.<\/p>\n<p>Logr&oacute; bajar mi top hasta mi abdomen y mis senos peque&ntilde;os y firmes le dieron la bienvenida. Los lami&oacute; encantado y totalmente incr&eacute;dulo y emocionado, pos&oacute; sus manos sobre ellos y los masaje&oacute; mientras los lam&iacute;a, luego los besaba y chupaba.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy en el cielo &mdash;dec&iacute;a&mdash;. Estoy en el para&iacute;so.<\/p>\n<p>Fue en ese momento que logr&oacute; calentarme por completo y sent&iacute; ganas de que Don Pedro me cogiera.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; masajeando mis senos y comi&eacute;ndose mis pezones como si de frutas jugosas se tratasen.<\/p>\n<p>Sent&iacute; que ten&iacute;a que parar aquello, no porque quer&iacute;a sino porque deseaba que aquel hombre me deseara m&aacute;s de lo que ya. Es mi forma de jugar, de seducir, s&eacute; que negarme un poquito tambi&eacute;n aviva el fuego de todo hombre y lo hace estallar cual volc&aacute;n.<\/p>\n<p>Lo tom&eacute; de sus manos y le dije:<\/p>\n<p>&mdash;Ya, est&aacute; bien as&iacute;. No deber&iacute;amos<\/p>\n<p>Pero mi voz sonaba d&eacute;bil, org&aacute;smica, jadeante. Don Pedro agreg&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Pero te gusta, preciosa. D&eacute;jate llevar &mdash;respondi&oacute; y continu&oacute; comi&eacute;ndose mis pezones.<\/p>\n<p>Le respond&iacute; que si, que me gustaba mucho lo que hac&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora d&eacute;jame chup&aacute;rtela, solo eso, te la chupar&eacute; &mdash;me dijo, refiri&eacute;ndose obviamente a mi vagina.<\/p>\n<p>Y mientras dec&iacute;a eso ya hab&iacute;a posicionado sus manos en mi jean corto. Acerqu&eacute; mis manos para ayudarle a quit&aacute;rmelo y se emocion&oacute;, apur&aacute;ndose a terminar de desvestirme.<\/p>\n<p>En cuesti&oacute;n de segundos qued&eacute; pr&aacute;cticamente desnuda frente a &eacute;l que no hizo sino halagarme.<\/p>\n<p>&mdash;Ch&uacute;peme la cuquita, Don Pedro &mdash;le dije con voz suave y tierna pero sonando como toda una pervertida atrevida, con toda la intenci&oacute;n de provocarlo, trat&aacute;ndole en tercera persona.<\/p>\n<p>Se inclin&oacute;, le abr&iacute; un poco las piernas y meti&oacute; su cabeza dentro de ellas. Explor&oacute; un poco con sus dedos y lam&iacute;a, luego empez&oacute; a chupar y a chupar toda la zona, no solo mis labios vaginales sino tambi&eacute;n mis muslos y mis pocos vellos p&uacute;bicos.<\/p>\n<p>&mdash;Eres una diosa, preciosa. Estoy en el cielo.<\/p>\n<p>Don Pedro no solo me hizo gemir muy rico, me hizo llegar al orgasmo, me hizo desearle, ese viejo merec&iacute;a cogerme.<\/p>\n<p>&mdash;M&eacute;tamela, Don Pedro. M&eacute;tamela toda &mdash;le dije, sinti&eacute;ndome una cualquiera, gimiendo una vez m&aacute;s por haber dicho esas pervertidas palabras y deseando que ese anciano me hiciera suya.<\/p>\n<p>Lo vi desabrocharse velozmente el pantal&oacute;n como si el tiempo se le estuviera terminando. Ten&iacute;a un pene de buen tama&ntilde;o, peludo y erecto y a pesar de que le dije que me la metiera por un momento dese&eacute; chup&aacute;rsela primero pero ya iba encaminado a penetrarme.<\/p>\n<p>Se despoj&oacute; de su camisa, todo su pecho y abdomen peludo tambi&eacute;n adem&aacute;s de sus brazos. Ten&iacute;a buen f&iacute;sico pero con los matices de un hombre ya entrado en a&ntilde;os, es decir, su f&iacute;sico luc&iacute;a desgastado aunque sin dejar de parecerme atractivo.<\/p>\n<p>Su ropa vol&oacute; por los aires de la sala de estar y yo tambi&eacute;n me despoj&eacute; del top que rodeaba mi cintura.<\/p>\n<p>Se inclin&oacute; nuevamente hacia mi cuquita y la chup&oacute; un poco m&aacute;s mientras con una mano se masturbaba. Luego se levant&oacute; me tom&oacute; de las manos atray&eacute;ndome hacia su cuerpo y logr&oacute; cargarme en brazos. Camin&oacute; hasta su habitaci&oacute;n y como quedamos cara a cara lo bes&eacute; con pasi&oacute;n, sabiendo que aquel hombre iba a quedar enamorado de mi.<\/p>\n<p>Me produce un morbo inmenso besar a un hombre, sentir que devoro su lengua y &eacute;l la m&iacute;a aunque no sienta absolutamente nada por &eacute;l. Cuando llegamos a la cama me recost&oacute;, me levant&oacute; las piernas con una sola mano mientras intentaba meterme su pene y lo logr&oacute;. Luego acomod&oacute; mis piernas quedando mis pies sobre su cara y empez&oacute; a penetrarme.<\/p>\n<p>Me dej&eacute; llevar, acarici&eacute; mis pezones, me mord&iacute; los labios mirando como ese viejo me enloquec&iacute;a haci&eacute;ndome su mujer. Me chup&oacute; los pies mientras me cog&iacute;a, lam&iacute;a la planta de cada pie, lami&oacute; los dedos, los chup&oacute; para luego separar mis piernas un poco y ver como su buen pene se apoderaba de mi vagina.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy en el cielo &mdash;dijo por en&eacute;sima vez&mdash;. Estoy so&ntilde;ando.<\/p>\n<p>Yo gem&iacute;a y le hac&iacute;a saber lo rico que la estaba pasando, llen&aacute;ndolo de confianza para que continuara en lo suyo.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a creer que me estaba dejando coger de un anciano, de un viejo, viudo y solitario, pervertido. El simple hecho de quedarme pensando en la situaci&oacute;n en la que me encontraba me llev&oacute; a un nuevo orgasmo, aunado al hecho de que el pene de Don Pedro entraba muy rico en mi vagina haciendo un buen trabajo.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; rico, Don Pedro, ya me ha hecho correr dos veces &mdash;le hice saber.<\/p>\n<p>Don Pedro apur&oacute; el ritmo, quer&iacute;a correrse, sabiendo todo lo que hab&iacute;a conseguido en poco tiempo. Me penetr&oacute; alocadamente buscando su orgasmo y lo consigui&oacute;.<\/p>\n<p>Jade&oacute; como si le hubiesen dado un tablazo por el est&oacute;mago dej&aacute;ndolo sin aire y cay&oacute; encima de mi cuerpo de forma suave y empujando su pene que continuaba escupiendo semen dentro de mi.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a valido la pena dejarme coger de ese viejo, lo hizo muy bien, me encant&oacute; pero ten&iacute;a que salir de ah&iacute; de inmediato.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; como quien despierta de un sue&ntilde;o indeseado. Fui a buscar mis prendas y &eacute;l se qued&oacute; en la cama tirado sufriendo su orgasmo.<\/p>\n<p>Ni siquiera me desped&iacute; de &eacute;l, me vest&iacute; lo m&aacute;s r&aacute;pido que pude y abandon&eacute; el apartamento.<\/p>\n<p>As&iacute; soy en el sexo, as&iacute; me gusta ser. Me quedo con lo bonito, el haber hecho feliz a ese anciano que por sus propias palabras me dijo al d&iacute;a siguiente que hab&iacute;a sido la mejor experiencia sexual en su vida. No s&eacute; si creerle pero puede que haya sido sincero. Me quedo con la experiencia, me quedo con el saber que puedo disfrutar mi vida sexual como me gusta, sin guiarme por lo que diga la sociedad.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente le fui clara al se&ntilde;or Don Pedro, que me hab&iacute;a encantado pero que mantuviera distancia, que no me trajera problemas y que evitara cortejarme, pues, no estaba interesada.<\/p>\n<p>No me hizo caso y continu&oacute; con su ofrecimiento, yo fui educada, lo saludaba pero no le segu&iacute; m&aacute;s el juego, lo trat&eacute; a distancia, con todo respeto pero dej&aacute;ndole en claro que jam&aacute;s iba a volver a disfrutar de mi, fue una experiencia agradable y placentera como lo iban a ser otras m&aacute;s que se me ocurrir&iacute;a experimentar.<\/p>\n<p>Recuerdo que d&iacute;as posteriores y ante su insistencia le dije de forma provocativa:<\/p>\n<p>&mdash;Ya me cogi&oacute;, Don Pedro. Pero no me va a coger de nuevo.<\/p>\n<p>No deb&iacute; dar esas respuestas, pues, lo &uacute;nico que lograba era alimentar m&aacute;s el morbo del anciano pensando que yo volver&iacute;a a coger con &eacute;l pero soy una morbosa provocadora.<\/p>\n<p>A pesar de que creen que me van a volver a coger cuando decido que no me interesa m&aacute;s un hombre es porque as&iacute; es y Don Pedro dej&oacute; de interesarme sencillamente porque ya viv&iacute; la experiencia, repetirla no me llamaba para nada la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero Don Pedro no piensa como yo, si por &eacute;l fuera me secuestra en su apartamento para cogerme todas las veces que pueda, de hecho pienso que debi&oacute; pensar que despu&eacute;s de ese d&iacute;a me iba a tener como su juguetito por un buen tiempo pero se equivoc&oacute;.<\/p>\n<p>___________________<\/p>\n<p>Escrito por: mariacoorinave@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>16 Durante mi estad&iacute;a en la ciudad capital mientras cursaba estudios en la universidad viv&iacute; en varios condominios y las razones del porqu&eacute; me mude varias veces no son relevantes ni necesarias de exponer, aunque si veo necesario describir un poco sobre el condominio en el que sucedi&oacute; la travesura, la perversi&oacute;n, el pecado que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18881,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30503","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduros"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18881"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30503"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30503\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}