{"id":30507,"date":"2021-07-23T22:00:00","date_gmt":"2021-07-23T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-23T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-23T22:00:00","slug":"la-revancha-08-el-final-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-revancha-08-el-final-primera-parte\/","title":{"rendered":"La revancha (08): El final (Primera parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30507\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Los metros van pasando, poco a poco, el dolor y el cansancio hacen mella en vosotras, te cuesta respirar, te falta aire para tanto esfuerzo, Zuleia empieza a cojear, pero sigue corriendo delante de ti, vuestros pechos no dejan de moverse, los cascabeles os golpean y las tetas rebotan una y otra vez contra vuestros cuerpos, las heridas, los cortes, los azotes mojados en sudor os escuecen cada vez m&aacute;s, tus piernas tambi&eacute;n flaquean, y Nuria decide reducir un poco el ritmo, Yoha ve que Zuleia tampoco est&aacute; demasiado bien, y simplemente mantiene la ventaja que te lleva. En las gradas la gente corea vuestros nombres, os sigue empujando con su aliento, orgullosos de vosotras, de c&oacute;mo segu&iacute;s adelante, envueltas en babas y sudor, con heridas sangrando por todo el cuerpo, con un cansancio que os agota a cada paso, y a pesar de todo, aqu&iacute; est&aacute;is corriendo, luchando, demostrando que segu&iacute;s siendo las mejores potrillas que cualquier amo pueda desear.<\/p>\n<p>El roce del hierro en tu co&ntilde;o, se vuelve cada vez m&aacute;s doloroso, m&aacute;s intenso, ni la pomada, ni la grasa evitan que vuelvas a mojar de sangre tus muslos, no es mucha pero cada paso es un infierno, un grito, un llanto apagado en tu mordedor. Apenas si hab&eacute;is hecho un kil&oacute;metro, aqu&iacute; empez&oacute; todo, aqu&iacute; se apartaron vuestras compa&ntilde;eras, y aqu&iacute; os lanzasteis a esta aventura incre&iacute;ble, a este reto salvaje y cruel que sigue adelante. Poco a poco vas recuperando algo de fuerza, algo de aliento, Tambi&eacute;n Zuleia est&aacute; algo mejor, Yoha la espolea, y t&uacute; corres tras ella, la gente se levanta de sus asientos y ruge satisfecha con el espect&aacute;culo. Yoha sigue azotando a su hembra, quiere desengancharse de ti, quiere avanzar y asegurar una victoria cada vez m&aacute;s cercana.<\/p>\n<p>Su sulkie empieza a alejarse, apenas unos metros, pero esto anima a Yoha, que sigue golpeando a su yegua, Nuria no est&aacute; dispuesta a rendirse y t&uacute; tampoco, su l&aacute;tigo te hace correr otra vez al l&iacute;mite, ninguna guarda nada para el final, las dos lo dais todo en cada paso, en cada zancada. Por los altavoces se oyen vuestros gru&ntilde;idos, vuestra respiraci&oacute;n agitada, mientras vemos las caras afiladas por el cansancio, empapadas de sudor, tensadas por un dolor que no cesa y que martiriza cualquier rinc&oacute;n de vuestros cuerpos<\/p>\n<p>Tras cruzar el primer kil&oacute;metro, sigues corriendo con todo tu &iacute;mpetu pero empiezas a dudar que puedas coger a tu rival, entonces ves que vuelve a cojear, su pie marca con sangre cada paso, se le ha vuelto a abrir la herida de la planta del pie, t&uacute; est&aacute;s igual de mal, pero con un &uacute;ltimo esfuerzo consigues agarrarte nuevamente a ella, que al ver que no ha conseguido deshacerse de ti, reduce un poco la velocidad. Te tiemblan las piernas, tus muslos cada vez est&aacute;n m&aacute;s ensangrentados. Tambi&eacute;n los de ella empiezan a dejar ver un hilo rojo bajando, sin duda su co&ntilde;o esta tan irritado y dolorido como el tuyo, comprendes que no ganar&aacute; la m&aacute;s r&aacute;pida, o la m&aacute;s fuerte, sino la que sea capaz de asimilar y superar un dolor que crece por momentos.<\/p>\n<p>Y los metros pasan lenta, muy lentamente, desde una de las gradas las amigas de Nuria os miran, os animan, admiran vuestro tes&oacute;n y vuestro esfuerzo, aunque la mayor&iacute;a no lo entiendan. Tan solo Joanna desnuda y con su collar de sumisa te comprende y te envidia. Recuerda cuando esta ma&ntilde;ana ha entrado al recinto, all&iacute; cada persona pod&iacute;a elegir, entre ser vainilla y simplemente ir como siempre, ser amo o due&ntilde;a y vestirse de cuero con una correa y una fusta que les daban en la entrada, o bien elegir ser sumiso o sumisa, entonces lo &uacute;nico que llevar&iacute;an era un collar en el cuello con una argolla de hierro. Joanna mientras esperaba en la cola, sent&iacute;a un nudo en la garganta, no dir&iacute;a nada, volver&iacute;a a ser tan vainilla como el resto de amigas de Nuria, pero cada vez que alguien eleg&iacute;a el collar, mientras le desnudaban y rodeaban su cuello con el collar de cuero, ella sent&iacute;a un calambrazo de envidia, de deseo, imaginarse desnuda y esclava entre tanta gente, entre tantos desconocidos, era su mayor sue&ntilde;o, hoy el camarero de ayer no est&aacute;, pero ella no puede evitar disimuladamente acariciarse una y otra vez mientras ve como desnudan a hombres y mujeres que sumisos y d&oacute;ciles se exhiben ante los dem&aacute;s esperando y deseando un amo que engarce su correa al collar de sus cuello. Justo delante de Joanna, iba Luna, otra de las amigas de Nuria, al llegar a la entrada, pidi&oacute; la fusta, el cuero y la correa, altiva y segura se quit&oacute; su vestido y pego a su piel aquel uniforme de ama, luego miro a Joanna como nunca la hab&iacute;a mirado y se apart&oacute; un poco para ver que hacia ella.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; su turno, trag&oacute; saliva, estaba caliente, cachonda, incre&iacute;blemente excitada y mojada, y en un arrebato de sinceridad, bajo la cabeza y eligi&oacute; el collar, fue la misma Luna quien la desnudo, sus pechos, sus nalgas, toda ella exhibida a los ojos de quienes la quisieran mirar. Luego le coloco el collar, engarzo la correa en su anilla, y tirando de ella, la llevo con el resto de chicas. Por el camino no se dijeron nada, tan solo algunos tirones de su correa, le recordaban a Joanna su condici&oacute;n, pero lo que tuviera pensado hacerle, lo sabr&iacute;a m&aacute;s tarde, ahora todas quer&iacute;an ver la llegada de las yeguas al &uacute;ltimo tramo de su carrera. Todas chillaron de emoci&oacute;n, cuando como una exhalaci&oacute;n aparecieron los dos sulkies, cuando entre sudor, sangre y gru&ntilde;idos, t&uacute; y Zuleia pasasteis galopando en un instante por delante de ellas.<\/p>\n<p>Poco a poco se acerca el poste donde habr&eacute;is de girar, cada vez es m&aacute;s evidente la cojera de Zuleia, tambi&eacute;n t&uacute; vas renqueando, la sangre moja ya vuestras patas, vuestro culo. Vuestros pecho doloridos siguen movi&eacute;ndose y golpe&aacute;ndose con los cascabeles que llev&aacute;is en vuestros pezones, pero cada nuevo dolor, cada nueva herida, os endurece a&uacute;n m&aacute;s, os hace confiar m&aacute;s en la victoria, ambas sab&eacute;is que la otra esta tan castigada como t&uacute;. De pronto Zuleia vuelve a acelerar, vuelve a ser la gacela invencible, quiere girar y enfilar en cabeza la recta final, tu intentas seguirla, pero vuelves a perder unos metros, los suficientes para que ella gire y se lance a por estos tres &uacute;ltimos kil&oacute;metros.<\/p>\n<p>Poco a poco vuelves a pegarte a ella, pero el ritmo no decrece, Yoha y Nuria os chillan, os azotan, sacan este instinto guerrero que llev&aacute;is dentro. Agarras con todas tus fuerzas las barras de madera, muerdes el cuero clavado en tus dientes, solo ves la parte trasera del sullkie de tu rival a cent&iacute;metros de tu rostro. Yoha sigue azotando a su hembra, por mucho que la haga correr no consigue desembarazarse de ti, apenas unos metros que recuperas al instante.<\/p>\n<p>Pas&aacute;is ya la se&ntilde;al que marca los dos &uacute;ltimos kil&oacute;metros, ya intu&iacute;s la llegada, una nube de fot&oacute;grafos espera que la carrera &ldquo;de las mamas&rdquo; llegue a su desenlace. El ambiente se vuelve atronador, con cada ataque de Zuleia, con cada respuesta tuya, pero a pesar de la adrenalina, de la emoci&oacute;n, de la rabia sabes que en alguno de estos ataques te vas a quedar y no podr&aacute;s recuperar la posici&oacute;n. Ya veis la l&iacute;nea del &uacute;ltimo kil&oacute;metro, otra vez ataca Zuleia y otra vez recuperas t&uacute;.<\/p>\n<p>Desde mi lugar os miro, a&uacute;n es pronto, Nuria tiene que pensar, relajarse y esperar al momento, no importa que tu gru&ntilde;as, berres o muerdas,, quien manda es ella, y quien ganar&aacute; o perder&aacute; la carrera ser&aacute; ella.<\/p>\n<p>No queda nadie sentado, todos est&aacute;n en pie, gritando, animando, coreando vuestros nombres, los drones muestran vistas a&eacute;reas de vuestros sulkies. Ya est&aacute;is a menos de quinientos metros, otro ataque de Zuleia, otra recuperaci&oacute;n tuya, pas&aacute;is la l&iacute;nea de los cuatrocientos, el galope se hace m&aacute;s intenso, m&aacute;s veloz, la adrenalina y la ilusi&oacute;n han anestesiado cualquier dolor, cualquier sufrimiento, justo en el punto de los 300 metros, tras las vallas, vuestras compa&ntilde;eras os animan, os gritan, os env&iacute;an toda su fuerza, all&iacute; est&aacute;n Mar&iacute;a Guadalupe, Xen, Hanna, y todas las dem&aacute;s, incluso Lidia ha dejado su trabajo en la grabaci&oacute;n y Vane tambi&eacute;n ha corrido hacia vosotras, est&aacute;n las ocho, compa&ntilde;eras y amigas que hoy tambi&eacute;n est&aacute;n reviviendo unos recuerdos de hace veinte a&ntilde;os.<\/p>\n<p>A falta de trescientos metros, un nuevo ataque de Zuleia te desengancha por unos momentos de ella, a&uacute;n no es el momento, pero Nuria no puede esperar m&aacute;s, notas como mueve tu bozal a derecha y a izquierda, y al instante el l&aacute;tigo golpea tu hombro izquierdo, luego tu nalga izquierda, es la se&ntilde;al. Tensas a&uacute;n m&aacute;s tus dientes, tu cuerpo, y te lanzas hacia adelante, Yoha ve que vuelves a llegar junto a ellas, faltan apenas 200 metros, pero esta vez, no te paras, giras a la derecha, y galopas como nunca, tu empuje, tu rabia, sorprenden a Zuleia cuando te ve adelantarla, cuando ve como Nuria de pie, azot&aacute;ndote se pone en cabeza. No me gusta, es demasiado pronto, solo ten&eacute;is una oportunidad y a&uacute;n no era el momento, ojal&aacute; me equivoque.<\/p>\n<p>Con la vista fijada en la l&iacute;nea de meta, corres como si tuvieras 20 a&ntilde;os, Yoha azota a su yegua, que no necesita ning&uacute;n est&iacute;mulo, sus zancadas tambi&eacute;n la devuelven a su juventud, largas y r&aacute;pidas, vuelve a ser la gacela africana, est&aacute;is a menos de cien metros de la llegada, por tu izquierda Zuleia est&aacute; recuperando terreno, oyes el cascabelear de sus tetas cada vez m&aacute;s cerca, Yoha y Nuria de pie no dejan de azotaros, de gritaros, es un final el&eacute;ctrico y brutal, a 50 metros, la cabeza de Zuleia llega ya a la altura de Nuria, que sigue espole&aacute;ndote. Las dos est&aacute;is agotadas solo la tensi&oacute;n y la adrenalina lanzan vuestras patas hacia adelante. D&aacute;ndolo todo, vaci&aacute;ndote a cada metro, vuelves a ser la potrilla salvaje e impulsiva de cuando corr&iacute;as bajo mi l&aacute;tigo. El sudor brilla en toda vuestra piel, los gritos de la gente son ensordecedores, las c&aacute;maras de los drones os muestran desde el aire, y los primeros planos de vuestras caras, llenan las pantallas.<\/p>\n<p>Como una exhalaci&oacute;n pas&aacute;is por la se&ntilde;al de 40 metros, 30 metros, 20 metros, 10 metros, compet&iacute;s cabeza con cabeza, apenas unos cent&iacute;metros os separan, ninguna mira a su rival, toda vuestra fuerza, vuestra energ&iacute;a est&aacute; en estas patas castigadas, que m&aacute;s que correr, vuelan sobre esta pista de tierra. Y con apenas unos cent&iacute;metros de diferencia, atraves&aacute;is a toda velocidad la l&iacute;nea de meta, la revancha ya tiene ganadora, la afici&oacute;n de quien ha ganado estalla en gritos y aplausos, los que animaban a la que ha entrado segunda, aplauden su esfuerzo y su valor con el mismo &iacute;mpetu, y un tir&oacute;n en vuestras correas os hace parar, la carrera ha terminado.<\/p>\n<p>(Continuar&aacute;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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