{"id":30526,"date":"2021-07-24T00:37:27","date_gmt":"2021-07-24T00:37:27","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-24T00:37:27","modified_gmt":"2021-07-24T00:37:27","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-sexta-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-sexta-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Vig\u00e9sima sexta parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30526\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 27<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Se&ntilde;ora Silvia ya est&aacute; listo su t&eacute; y la taza de caf&eacute; para el se&ntilde;or. &iquest;Se lo alcanzo ya? &mdash;No dolores, muchas gracias. Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Deja qu&eacute; se lo llevo yo. Amanda me avis&oacute; que se demora un poco pero de Magdalena a&uacute;n no s&eacute; qu&eacute; le ocurri&oacute;. &iexcl;Espero que don Hugo no se d&eacute; cuenta! Mejor voy a hablar con &eacute;l. &iquest;Podr&iacute;as rociar las flores, mientras tanto? &mdash;Y la se&ntilde;ora Dolores como siempre, muy humilde me sonri&oacute;, para devolverse luego al interior de su cocina y yo, iba tras de ella por esa taza de t&eacute; y claro, el caf&eacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Y bandeja en mano, abusivamente me introduje a su oficina, sin golpear.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as don Hugo, aqu&iacute; tiene su caf&eacute;. &iquest;C&oacute;mo se encuentra hoy? &mdash;Lo salud&eacute; con normalidad en la voz, y un s&uacute;bito temblor en mi interior.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as Silvia, yo estoy bien. &iexcl;Gracias por el caf&eacute;! &iquest;Y t&uacute;? &iquest;Ya te encuentras mejor? &mdash;Me salud&oacute; tan com&uacute;n y corriente, como si entre los dos no hubiera sucedido nada fuera de lo normal.<\/p>\n<p>&mdash;Ayer me pas&eacute; la ma&ntilde;ana sumamente preocupado, pensando en ti. Espero que puedas superar la situaci&oacute;n con &eacute;l. &mdash;Me habl&oacute; bajando un poco la voz, previendo que alguien fuera de la oficina nos escuchara, m&aacute;s yo sab&iacute;a que est&aacute;bamos, pr&aacute;cticamente solos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ayer se lo confes&eacute; todo! &mdash;Le contest&eacute;.<\/p>\n<p>Ni supe bien porque a &eacute;l se lo ten&iacute;a que decir. Tal vez lo hice para ir abriendo un camino a las disculpas que sent&iacute;a yo que le deb&iacute;a, por mi mutismo, tan abstra&iacute;da en mis pensamientos, al salir del hotel y al comportamiento huidizo, cuando llegamos a Madrid. De paso sent&aacute;ndome en la silla de la izquierda, al frente de su escritorio y sosteniendo la taza de t&eacute; con las dos manos y mi jefe en frente m&iacute;o, con sus ojos grises analizando seguramente, mi relajada postura, buscando en mi expresi&oacute;n, la fisura que le permitiera acercarse de nuevo a su &aacute;ngel salvador. &iexcl;Con sus segundas intenciones!<\/p>\n<p>&mdash;Magdalena llega hasta la tarde, ayer solicit&oacute; permiso para adelantarse una revisi&oacute;n ginecol&oacute;gica. &mdash;Me coment&oacute;, disipando mi preocupaci&oacute;n&ndash;. Por lo tanto podremos hablar de lo sucedido en Tur&iacute;n, con tranquilidad. &iquest;Y c&oacute;mo se lo tom&oacute; tu esposo?<\/p>\n<p>&mdash;La verdad que es la hora y no lo s&eacute;. &mdash;Le respond&iacute; con sinceridad. &mdash;Rodrigo la noche anterior se mantuvo distante y alejado de m&iacute;. De nuestros hijos no. Creo que est&aacute; sopesando&hellip; &iexcl;Evaluando mi comportamiento en esa ciudad! &mdash;Le termin&eacute; por comentar.<\/p>\n<p>Y bebiendo un buen sorbo a su caf&eacute;, se puso en pie dando el rodeo acostumbrado a su escritorio para llegar a sentarse en una esquina del c&oacute;modo sof&aacute; de piel. Por lo tanto, me vi en la imperiosa necesidad de girarme en la silla y con femenina discreci&oacute;n cruc&eacute; una pierna sobre la otra, estirando lo que pude el largo de mi falda entallada y que gracias a su abertura trasera, me facilit&oacute; aquel movimiento.<\/p>\n<p>&mdash;Ayer hizo demasiado calor y por lo visto hoy no ser&aacute; diferente. &mdash;Dijo de improviso, dirigiendo el gris de sus ojos hacia el exterior y liberando de presi&oacute;n un poco su garganta, ampliando en algunos cent&iacute;metros el nudo de la corbata.<\/p>\n<p>Y s&iacute;, gir&eacute; mi cabeza hacia el ventanal y fuera pude observar por el di&aacute;fano cristal, el azul cielo matinal sobre la ciudad. De pronto me sent&iacute; absurdamente vestida con aquel blazer de crep&eacute; negro que al mirarme m&aacute;s temprano frente al espejo del tocador, sab&iacute;a yo muy bien que realzaba mi silueta, pero que m&aacute;s tarde con seguridad me iba a acalorar. A&uacute;n lo portaba encima cerrado por el &uacute;nico bot&oacute;n, m&aacute;s aun no sent&iacute;a elevarse mi temperatura corporal.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, &ndash;musit&oacute; reclamando mi atenci&oacute;n&ndash; debo pedirte disculpas por mi intromisi&oacute;n. Entiendo que con mi actitud soberbia, puse en peligro tu estabilidad matrimonial. Y lo siento mucho, pues comprendo lo importante que era para ti mantener tu imagen de esposa fiel para &eacute;l. &mdash;&iquest;Fue eso una disculpa?<\/p>\n<p>Ese hab&iacute;a sido un comentario que no me gusto para nada. &iquest;Estaba poniendo en duda la estampa de mujer casada y leal? Por lo tanto, coloc&aacute;ndome en pie, camin&eacute; hasta la puerta de la oficina y bajo el marco de aluminio, ech&eacute; una mirada para confirmar que Amanda no hubiera llegado y que la se&ntilde;ora Dolores no estuviera por all&iacute; cerca y pudiera escuchar nuestra conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Regres&eacute; mis pasos pero no busqu&eacute; apoyo en la silla que permanec&iacute;a inanimada en diagonal hacia mi jefe, tal cual la abandon&eacute;. Y ese mueble s&eacute; qued&oacute; esperando por m&iacute;, pues decid&iacute; sentarme junto a &eacute;l, de medio lado. Y me acerqu&eacute; lentamente hasta rozar su muslo con mis rodillas, don Hugo me mir&oacute; con algo de sorpresa en su rostro y nerviosismo reflejado en el leve movimiento de la taza que se balanceaba soportada entre sus dedos. Mi cara fue acortando distancias, yo en calma y en &eacute;l, aceler&aacute;ndose su respiraci&oacute;n. Abr&iacute; un poco mis labios sin dejar la conexi&oacute;n en nuestras miradas, y muy cerca de los suyos, a mil&iacute;metros nada m&aacute;s de su cumplir su deseo, esquiv&eacute; los labios &aacute;gilmente para muy cerca de su oreja, pronunciar con la voz m&aacute;s sexy que pude, las siguientes palabras&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Mi imagen sigue intacta, Hugo. La distinta soy yo. Fue una oportunidad para poder brindarle a mi esposo, la posibilidad de hacer realidad una fantas&iacute;a, que tenemos en com&uacute;n. &mdash;Y me apart&eacute; de aquella cercan&iacute;a, ech&aacute;ndome hacia atr&aacute;s hasta la otra esquina del sof&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tambi&eacute;n debo disculparme por mi comportamiento durante nuestro regreso. Usted realmente no logr&oacute; conmigo nada, aunque con su obligada presencia, culpable si fue un poco, y por eso me enfad&eacute;. &iexcl;Lo lamento! &mdash;Y mi jefe cambio de posici&oacute;n, ladeando un poco el tronco hacia m&iacute; para hablarme.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, y yo que pensaba que fantaseabas conmigo, Silvia. Pero veo que me equivoqu&eacute; contigo. Sigues am&aacute;ndolo y yo no represento nada para ti.<\/p>\n<p>Lo vi como agachaba su cabeza, tom&aacute;ndose de la nuca con la mano derecha y naufragando de nuevo en aquel mar de tristeza, tiempo atr&aacute;s. &iexcl;Y me apen&eacute; por &eacute;l! Ese hombre de all&iacute;, sentado justo a mi lado, necesitaba ganar confianza en s&iacute; mismo. Recuperarse del golpe de una vez por todas y dejarme en paz.<\/p>\n<p>&mdash;Si lo es&hellip; S&iacute; qu&eacute; lo eres Hugo, &ndash;y pos&eacute; mi mano izquierda a la altura de su rodilla&ndash; un hombre especial, atento, cari&ntilde;oso y que admiro mucho. Pero Hugo, entiende qu&eacute; lo nuestro, lo que deseas vivir conmigo no puede ser. &iexcl;Somos ambiciones prohibidas! Eres aqu&iacute; para m&iacute; el faro, un gu&iacute;a del cual pretendo aprender, pero fuera de estas cuatro paredes, podr&iacute;amos si quieres, ser los mejores amigos; la verdad, el &uacute;nico que yo tendr&iacute;a en esta ciudad. Pero Hugo, tu prioridad ahora no puedo ser yo, ni debo serlo.<\/p>\n<p>&mdash;Necesitas apoyarte en alguien m&aacute;s cercano, como en tu esposa principalmente. Y aparte de ella, yo estar&eacute; aqu&iacute; para ti, cuando m&aacute;s lo necesites. Pero Hugo, si mi presencia es el muro que no logras escalar para llegar de nuevo a los brazos de tu esposa y yo, me convierto en la causa de un mayor deterioro en tu matrimonio, tendremos que dejarlo y volver a ser tan solo, tu mi jefe y yo, &uacute;nicamente la fiel secretaria. &mdash;Y Hugo en ese instante se apropi&oacute; de mis dos manos, &ndash;la taza en el medio a&uacute;n sostenida pero lade&aacute;ndose&ndash; llev&aacute;ndolas con suavidad hasta su boca para besarlas con mucha ternura.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; esposa&hellip; &ndash;prosegu&iacute;&ndash; A ella recup&eacute;rala Hugo. &iexcl;Int&eacute;ntalo de verdad! Con ganas, para que vuelva a ser solo tuya y sigas t&uacute;, am&aacute;ndola con locura y realizando con ella mucho m&aacute;s de lo que deseas hacer conmigo. &mdash;&Eacute;l solt&oacute; mis manos para recuperar de la esquina de su escritorio, la taza de caf&eacute; y yo, aprovech&eacute; para liberar el &uacute;nico bot&oacute;n de mi blazer y retir&aacute;ndolo brazo tras brazo con cuidado, lo coloqu&eacute; en transversal sobre mis piernas, alisando bien sobre las mu&ntilde;ecas, las mangas de mi blusa de lino blanco.<\/p>\n<p>&mdash;Lo hemos intentado, cr&eacute;eme. &mdash;Y sin apartar esa vez la mirada de m&iacute; rostro, apreci&eacute; que sus ojos melanc&oacute;licos, cobraban vida, obteniendo brillo y algo de luz. &mdash;Martha tambi&eacute;n ha puesto lo suyo, lo intenta. Ha cambiado, asumiendo su ego&iacute;sta error y dispuesta a seguir las indicaciones de nuestra terapeuta. El problema no es ella en s&iacute;, soy yo, qu&eacute; llegado el momento de hacerlo con mi mujer, empiezo bien los preliminares creo, pero sencillamente no puedo avanzar m&aacute;s pues al final me invaden las im&aacute;genes que me alejan de ella, matando mis intenciones.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Debes dejar de pensar en el pasado! &mdash;Lo interrump&iacute;, creyendo que a&uacute;n aquel video, cuadro a cuadro y en alta definici&oacute;n, Hugo lo repet&iacute;a sin cesar en su mente.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, pero no es lo que piensas. &ndash;Me respondi&oacute; con rapidez&ndash;. Ya no son ellos el problema, ni verla en el video con uno de sus amantes o imagin&aacute;ndola teniendo sexo con aquel otro, sin tener certeza de donde ni cuantas veces la hizo llegar. Ahora el problema eres t&uacute;, Silvia. Que tan hermosa y desnuda, acarici&aacute;ndote para tu esposo, no te apartas de mi mente y yo&hellip; &iexcl;Yo solo quiero estar contigo Silvia! Me masturbo en el ba&ntilde;o bajo la ducha, o cuando en la madrugada Martha duerme profundamente y lo hago despacio para no despertarla. Mi &aacute;ngel hermoso yo solo pienso&hellip; Yo solo deseo&hellip; &iexcl;Silvia, quiero que me dejes hacerte el amor! Aunque sea solo una noche. &iexcl;Por favor mi &aacute;ngel, d&eacute;jame amarte! &mdash;Y los colores se me subieron en aquel momento al rostro, me eric&eacute; por completo con aquella propuesta, tanto que mis pezones se endurecieron, tensando la tela blanca de mi camisa y creo que hasta Hugo lo not&oacute;, pues el gris de sus ojos terminaron enfoc&aacute;ndose en mi pecho.<\/p>\n<p>&mdash;Hugo, por favor. &iexcl;Qu&eacute; se te van los ojos y se te desgastan! &mdash;Le dije de manera graciosa, como quit&aacute;ndole hierro al asunto.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, no es mi culpa. Es la tuya Silvia, por tener tus encantadores senos por delante. &iexcl;Yo solo admiraba tu coraz&oacute;n! &mdash;Me respondi&oacute; igualmente lisonjero.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Upaaa! Mir&aacute; ve, que tan galante y rom&aacute;ntico me ha salido este guapo espa&ntilde;ol. &iexcl;Jajaja! Te has anotado otro punto. &mdash;Se me sali&oacute; hablarle as&iacute;, usando mi refundido acento valluno y nos re&iacute;mos los dos.<\/p>\n<p>S&iacute;, claro que lo sab&iacute;a, lo intu&iacute;a y hasta lo comprend&iacute;a, pero&hellip; Que un hombre te diga con tanta emoci&oacute;n y decisi&oacute;n esas palabras y en tu cara, esa declaraci&oacute;n de deseo por tenerte, emociona a cualquier mujer y por supuesto que nos eleva el ego. Sin embargo, di un largo y ultimo sorbo a mi t&eacute; con rapidez, para mantener as&iacute; la distancia y prudente compostura. Pero para qu&eacute; negarlo&hellip; &iexcl;Por supuesto que me perturb&oacute;!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y de la terapia qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; no hablas en las sesiones de tu fijaci&oacute;n? &iexcl;Sin nombrarme por favor! De pronto hallen una soluci&oacute;n para tu problema, sin que t&uacute; y yo debamos llegar a tener sexo para que logres superar tus aprensiones. &mdash;Le respond&iacute; mientras al fondo de la oficina, se escuchaba el apurado taconeo con seguridad de mi retrasada compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>&mdash;La terapeuta persiste en que debo confrontar mis temores poco a poco con Martha y luego subir la intensidad con algo de mayor emoci&oacute;n. Pero no me surge, no me excito a&uacute;n lo suficiente con mi esposa, porque a quien realmente deseo hacer sentir, es a ti. La soluci&oacute;n a mi problema Silvia, eres solo t&uacute;, mi &aacute;ngel. &mdash;Insisti&oacute; en su hip&oacute;tesis no confirmada. Y parada bajo la puerta entre abierta de la oficina de nuestro jefe, mi compa&ntilde;era hizo su aparici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Disculpen la demora! Don Hugo lo lamento mucho, pero hubo un accidente y el transito se puso fatal. &mdash;Era Amanda, quien con su rostro pleno de un apenado rubor, ped&iacute;a sentidas disculpas por su tardanza.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila Amanda, despreoc&uacute;pese. Por lo pronto si me hace el favor de tomar la carpeta amarilla que revisamos ayer y la llevas a la direcci&oacute;n general. Magdalena solo puede llegar hasta despu&eacute;s de almuerzo. &mdash;Le dijo con una gran amabilidad, Hugo a mi compa&ntilde;era y ella de inmediato le hizo caso, d&aacute;ndome un beso en la mejilla y un abrazo antes de salir de nuevo de la oficina.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno Hugo, creo que hasta aqu&iacute; nos trajo el rio. Despu&eacute;s seguimos conversando, pero ya es justo para m&iacute;, empezar la jornada que he tenido mucho receso. &iexcl;Jajaja! &mdash;Y cuando me dispon&iacute;a a ponerme en pie, Hugo me detuvo la intenci&oacute;n colocando su mano sobre mi muslo descubierto ya de la tela de mi blazer.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, solo dime porque con esa mujer s&iacute; y conmigo no. &mdash;Me pregunt&oacute; con seriedad.<\/p>\n<p>&mdash;Es diferente Hugo. Le respond&iacute;. &mdash;Se dieron muchas circunstancias y algunas &iacute;ntimas confidencias mientras recorr&iacute;amos la ciudad. El ambiente de la discoteca, la novedad en la noche, no s&eacute; c&oacute;mo ocurri&oacute; todo tan r&aacute;pido, pero sucedi&oacute;. Y Antonella me hizo sentir extra&ntilde;amente deseada, anhelada por una preciosa mujer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y acaso yo no? &iquest;Tan mal lo hago? &mdash;Y retir&aacute;ndole con suavidad su mano de mi pierna, me puse ya en pie y desde mi altura, serena le respond&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Obviamente que si Hugo, pero como te digo. Es diferente porque ella es una mujer y Antonella no tiene entre sus piernas, lo que t&uacute; me quieres meter. &iexcl;Y para nada lo haces mal! Jajaja. Pero hazlo mejor continuamente con tu mujer y otra cosa m&aacute;s Hugo&hellip; No lo hago contigo porque t&uacute; tienes un camino hecho para reconstruir, por el contrario Antonella es una joven que tiene el mundo apenas por recorrer y a pesar de su juventud, con ella yo aprend&iacute; y algo m&aacute;s le quiero ense&ntilde;ar yo. &mdash;Y sonri&eacute;ndole, lo dej&eacute; all&iacute; sentado en su sof&aacute; pensativo y yo, con mis ganas de trabajar y beber otra taza de caf&eacute; para despejarme y comenzar el trabajo que ten&iacute;a tan retrasado.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Y aj&aacute; nene, entonces lo que hicimos, &iquest;fue por equivocados? Jajaja, pero que pelicul&oacute;n el que se form&oacute;. Bueno, si lo miramos desde otra perspectiva, ella tambi&eacute;n lo hizo con su asistente pensando que estabas destrozado por creer que ella estaba culeando con su jefe. &iexcl;Unas por otras! &mdash;Y Paola me pas&oacute; el encendedor para poder yo acompa&ntilde;ar mi caf&eacute; con un cigarrillo.<\/p>\n<p>&mdash;Si Pao. &iexcl;Qu&eacute; hijueputa cagada! Y ahora me siento m&aacute;s traidor que ella, pues para mi esposa, el que ella se haya acostado con su italiana, no fue una infidelidad en s&iacute;, sino el primer paso que dio para darme a m&iacute;, la sorpresa de hacer realidad mi fantas&iacute;a de hacer un trio. &iexcl;Los dos con otra mujer! &mdash;Fum&eacute; bastante de una sola aspirada y beb&iacute; las ultimas gotas azucaradas que permanec&iacute;an tibias en el fondo del aquel vaso desechable.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eres un afortunado Rocky! La tienes a ella y me tuviste a m&iacute;. Y no te sientas mal por lo que vivimos. Yo lo quer&iacute;a, lo ansiaba y s&eacute; que t&uacute; tambi&eacute;n. Adem&aacute;s t&uacute; sigues amando a tu esposa y yo no voy a hacerle una zancadilla a tu relaci&oacute;n. Por el contrario mi &laquo;rolito&raquo; precioso, estar&eacute; ah&iacute; para ayudarles a volver m&aacute;s grande su amor, cuando gusten. &iexcl;Jajaja! Qu&eacute; bien por ella, que no se rindi&oacute; ante su jefe y prefiri&oacute; hacerlo con una mujer. &iexcl;Tengo muchas ganas de conocerla Rocky! Tienes que invitarnos a rumbear un d&iacute;a de estos. Yo voy con Carlos y t&uacute; con tu mujer. &mdash;Se expres&oacute; bastante emocionada, mi rubia barranquillera y dej&oacute; en el aire una propuesta interesante. Paola y su novio, y yo&hellip; &iquest;Con las dos?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; podr&iacute;a ser Pao, se lo debo. Conoc&iacute; un sitio muy bacano con m&uacute;sica latina donde podr&iacute;amos pasarlo bueno, solo que ando escaso de monedas. &mdash;Le respond&iacute; encogi&eacute;ndome de hombros y mostr&aacute;ndole a Paola, la tela crema de los bolsillos de mi pantal&oacute;n vueltos al rev&eacute;s. &iexcl;Vac&iacute;os!<\/p>\n<p>&mdash;Por eso no te preocupes, te puedo adelantar la comisi&oacute;n de la venta. Ese negocio que te quit&eacute; sin querer, es todo tuyo mi &laquo;rolito&raquo; hermoso. Pero que quede entre los dos y adem&aacute;s &laquo;Cachaquito&raquo; loco, me tienes que sacar a bailar porque mi novio apenas si sabe mover los pies para caminar. &iexcl;Jajaja! &mdash;Y se lo agradec&iacute; con un abrazo y s&iacute;, sellando nuestra sincera amistad con un beso leve sobre sus nacarados labios, apartados de las miradas indiscretas, a un costado del parking.<\/p>\n<p>Sobre las diez de la ma&ntilde;ana, Silvia me llam&oacute; para saber c&oacute;mo estaba. Pero no me hallaba a&uacute;n en paz con ella, &ndash;peor a&uacute;n&ndash; ni conmigo mismo. Remord&iacute;an mi conciencia las im&aacute;genes del fin de semana con Paola. La intensidad de nuestros besos, el protagonismo de la cabellera rubia ondulante, evitando con sus abundantes hilos dorados, el poder verla succionando y lamiendo la extensi&oacute;n de mi ardiente verga. De vez en cuando pude observar en su frente, las arregladas cejas y la curvatura de sus pesta&ntilde;as; todo mi sexo acogido por el calor de su boca y Paola, muy aplicada en su labor.<\/p>\n<p>Mi entrega hacia aquella rubia que se extend&iacute;a sobre la amplia cama, dispuesta y brillante la piel por el sudor en el canalillo formado en medio de aquel par de senos con forma de campana. Sonorizada la pel&iacute;cula por la voz de Nana Mouskouri, como si aplaudiera con ella nuestra apasionada actuaci&oacute;n, haciendo las veces de fiel espectadora con &laquo;El Concierto de Aranjuez&raquo;, emitida por el altavoz de mi tel&eacute;fono m&oacute;vil, sobre la mesita de noche.<\/p>\n<p>Yo de coprotagonista, resignado a la fuerza de la atracci&oacute;n, tan solo cerraba mis ojos y la imaginaba, no a mi bella amante, sino a mi esposa realizando la misma escena, haciendo gozar con la boca llena, y despu&eacute;s desatando su pasi&oacute;n en aquella habitaci&oacute;n, con sus pornogr&aacute;ficos lamentos y gemidos entrecortados, tan abierta de piernas y gozada, finiquitando el asedio de su adorado jefecito.<\/p>\n<p>Guard&eacute; la desolaci&oacute;n que me aflig&iacute;a donde mejor pude en mi interior y saqu&eacute; de alg&uacute;n imaginario ba&uacute;l, mi refundida integridad y le habl&eacute; con la mayor de las normalidades, dici&eacute;ndole que me encontraba bien y pregunt&aacute;ndole por su ma&ntilde;ana. &mdash; &laquo; &iexcl;Contenta y tranquila! &raquo; &ndash;, me respondi&oacute;. Aclar&aacute;ndome que la felicidad era por haber encarado nuevamente a su jefe con decisi&oacute;n y tranquila porque hab&iacute;a hablado con su asistente y que aquel coraz&oacute;n italiano, no se hab&iacute;a quedado roto sino esperanzado en un pronto reencuentro.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del almuerzo me correspondi&oacute; marcar a su m&oacute;vil. &iexcl;C&oacute;mo siempre y c&oacute;mo antes! &mdash; &laquo; &iexcl;Estaba fumando! &raquo; &ndash;. Me respondi&oacute;, y que tan solo la acompa&ntilde;aba su compa&ntilde;era Amanda, preocupada por la otra que no a&uacute;n no regresaba a la oficina. Silvia se encargar&iacute;a esa tarde de recoger a mis hijos y yo entretanto, har&iacute;a la compra en el supermercado para los pr&oacute;ximos d&iacute;as, no mucho, pues deb&iacute;a medirme en los gastos, sin embargo estaba yo antojado de pancakes, ba&ntilde;ados en miel y chocolate derretido.<\/p>\n<p>El jueves acompa&ntilde;&eacute; hasta la parada a mis dos peque&ntilde;os terremotos y luego otra jornada de cacer&iacute;a en el concesionario. Todo tan normal, a pesar de que entre Silvia y yo, a&uacute;n exist&iacute;a una pared de concreto que nos distanciaba. &iexcl;Mi culpa y su posible venganza! Ella en nuestra habitaci&oacute;n durmiendo y yo en la de invitados. Pesadilla m&iacute;a, de la cual no despertaba.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Sin terminar a&uacute;n mi mentolado, Rodrigo me llam&oacute; al m&oacute;vil. &mdash; &iquest;Ya almorzaste? &ndash;. Me pregunt&oacute;. Pero su en voz persist&iacute;a aquel tono tan distante, vac&iacute;o de emoci&oacute;n de escuchar la m&iacute;a. Como si muy dentro de su pecho se agitara a&uacute;n las aguas te&ntilde;idas de mi confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>Apartados segu&iacute;amos durmiendo y tan pronto se dorm&iacute;an los ni&ntilde;os, se acababan las palabras entre los dos. &Eacute;l, a fumarse el &uacute;ltimo de la noche en la soledad de aquel balc&oacute;n y yo, alisar con la palma de mi mano necesitada del calor de su cuerpo, el costado de la cama donde antes dorm&iacute;a con &eacute;l, en nuestra olvidada habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>No pens&eacute; que mi desliz con Antonella fuera a causar aquel alejamiento por parte de Rodrigo. Al contrario, cre&iacute; que al cont&aacute;rselo se excitar&iacute;a, &ndash;como aconteci&oacute;&ndash; y que al reconocerle que su tormento estuvo en mi habitaci&oacute;n pero que no hab&iacute;a pasado nada, mi marido confiar&iacute;a en m&iacute; de nuevo y har&iacute;amos el amor. &iexcl;Pero por lo visto no fue as&iacute;! Dudaba de mis palabras, de mi historia y de lo que pudo ver en mi cuerpo cuando relataba como Antonella con sus apetitos aun no saciados, me lo acariciaba inmersa en sus delirios.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Buenas tardes muchachas! Silvia tesoro, que alegr&iacute;a verte de mejor semblante. &mdash;Nos salud&oacute; con su acostumbrada efusividad Magdalena.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola mujer! &iquest;Qu&eacute; tal te fue? &iquest;Hay peligro de que sobrevivas? &mdash;Le respond&iacute; tambi&eacute;n alegre por verla de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, Vamos mujer. Ya sabes que hierba mala nunca muere. Estoy mejor que nunca. La doctora me dijo que parec&iacute;a de quince. &iquest;C&oacute;mo les parece? &mdash;Nos respondi&oacute; mientras que Amanda la abrazaba demostr&aacute;ndole su amistad.<\/p>\n<p>&mdash;Y eso que ma&ntilde;ana ya casi pisas los cuarenta. &mdash;Le dijo entre risas, Amanda a Magdalena.<\/p>\n<p>&mdash;Es verdad &iexcl;Por Dios! Se me hab&iacute;a olvidado tu cumplea&ntilde;os. Eso lo tendremos que festejar por lo alto, preciosas. &mdash;Les expres&eacute;, pensando en ese instante que ser&iacute;a una buena oportunidad para salir por ah&iacute; en parejas. Magda y su esposo, Amanda y&hellip; En fin. Y por supuesto yo, en compa&ntilde;&iacute;a de mi esposo. Una ocasi&oacute;n que no podr&iacute;a desaprovechar.<\/p>\n<p>Y as&iacute; se los hice saber, acordando que despu&eacute;s de la salida, ir&iacute;amos a nuestros hogares para vestirnos para la ocasi&oacute;n. Amanda, espontanea e inocente como siempre, propuso ir a bailar en un lugar que ella conoc&iacute;a y que con seguridad nos iba a encantar. Y sali&oacute; nuestro jefe de su oficina para averiguar que suced&iacute;a y un poco asustadas por su posible mala reacci&oacute;n, me anticip&eacute; para comentarle acerca del pr&oacute;ximo natalicio de nuestra compa&ntilde;era y al contrario de lo que todas esper&aacute;bamos, Hugo sonriente la abraz&oacute; y le prometi&oacute; llevarla al siguiente d&iacute;a a almorzar. Luego se despidi&oacute; de todas, record&aacute;ndome que deb&iacute;a cumplir con una cita y no regresar&iacute;a a la oficina hasta el jueves.<\/p>\n<p>Por la noche le coment&eacute; a Rodrigo durante la cena, del compromiso con mis compa&ntilde;eras y que deseaba que me acompa&ntilde;ara. No puso buena cara en verdad, pero consinti&oacute; en acompa&ntilde;arnos. Despu&eacute;s la acostumbrada rutina, mi esposo a dormir solo en la habitaci&oacute;n de invitados y yo en la amplia cama de nuestra alcoba matrimonial.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Anda nene! &iquest;Y este relajo a que se debe? &mdash;Me pregunt&oacute; despu&eacute;s de llegar de su almuerzo Paola, intrigada por los aplausos que proven&iacute;an del otro costado en la sala de ventas.<\/p>\n<p>&mdash;Ummm, si mal no estoy, es porque Federico acaba de realizar el negocio de su vida, en el que estaba trabajando. Un negocio grande. &iexcl;Bien por &eacute;l! &mdash;Le coment&eacute; a mi rubia barranquillera.<\/p>\n<p>Y de inmediato el &laquo;superstar&raquo; de las ventas, sacando pecho como gallo de pelea, se aproxim&oacute; a mi escritorio y all&iacute; de pie nos invit&oacute; a celebrarlo por la noche, acariciando los hombros de Paola y desde la altura de sus ojos, fue perdiendo su lasciva mirada en el escote que le permit&iacute;a vislumbrar un poco los senos que yo hab&iacute;a acariciado y besado, invadi&eacute;ndome ese sentimiento de celos por Paola, nuevamente.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegra mucho por usted, pero yo por mi parte no puedo. Ya tengo un compromiso con mi esposa y un aburrido cumplea&ntilde;os de una de sus compa&ntilde;eras de oficina. Lo siento compa&ntilde;ero. &mdash;Le dije bastante calmado, declinando su oferta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos C&aacute;rdenas! Comprendo que ahora est&eacute;s mordi&eacute;ndote los codos de la envidia, pero quiero que nos acompa&ntilde;es a celebrar esta noche. Quiero ver como esta preciosura me ense&ntilde;a c&oacute;mo es que mueve esas caderas y s&iacute; es capaz de seguirme el paso. &mdash;Me respondi&oacute; muy ufano y me sent&iacute; atacado por su egoc&eacute;ntrica propuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Anda nene, no seas malito y vamos a rumbear esta noche. Al menos un ratico. &iquest;S&iacute;? Por favor, por favor. &mdash;Y no tuve m&aacute;s opci&oacute;n que rendirme a esa mirada esmeralda y a su puchero de ni&ntilde;a mimada.<\/p>\n<p>A solas, recostado contra la puerta de mi coche, mientras fumaba el cigarrillo acostumbrado a la hora de salida, llam&eacute; a Silvia para informarle de la nueva situaci&oacute;n. No le hizo gracia como lo supuse y enojada me dijo que le daba igual y que hiciera lo que yo quisiera y cort&oacute; s&uacute;bitamente la llamada. &iexcl;M&aacute;s le&ntilde;a al fuego! Pens&eacute; aquella oscurecida tarde.<\/p>\n<p>Paola se fue en el auto de Federico con otros compa&ntilde;eros y yo con tres en el m&iacute;o, los segu&iacute; hasta una reconocida ubicaci&oacute;n. La discoteca donde me divert&iacute; junto a Martha y Almudena. La cita que concluy&oacute; con la intempestiva desaparici&oacute;n de Eva, la andaluza tabernera.<\/p>\n<p>Reci&eacute;n llegamos, a&uacute;n el ambiente estaba suave y en relativa calma. Era temprano, as&iacute; que logramos ubicarnos en dos mesas al fondo del local. Paola junto al petulante de Federico, dos compa&ntilde;eras m&aacute;s del departamento administrativo, e Ignacio el otro comercial y yo en la otra junto a dos asesoras de ventas y el muchacho encargado de la mensajer&iacute;a.<\/p>\n<p>Poco a poco el licor nos fue distendiendo y Paola tan solicitada para bailar, iba y ven&iacute;a pero eso s&iacute;, sin dejar de conectarnos en furtivas miradas. Yo tambi&eacute;n de manera galante invitaba a las compa&ntilde;eras a bailar. M&uacute;sica latina mezclada con rock en espa&ntilde;ol y electr&oacute;nica. Todo iba muy bien hasta que pasado un rato el dj, coloc&oacute; aquella canci&oacute;n que me recordaba tantas otras fiestas en compa&ntilde;&iacute;a de mi esposa; mir&eacute; la hora con la intenci&oacute;n de bailar la &uacute;ltima y llamarla para ir al dichoso cumplea&ntilde;os. 9:20 P.M. Y de fondo ya escuchaba&hellip;<\/p>\n<p>&hellip;&laquo;Chorando se foi quem um dia s&oacute; me fez chorar<\/p>\n<p>Chorando se foi quem um dia s&oacute; me fez chorar<\/p>\n<p>Chorando estar&aacute; ao lembrar de um amor<\/p>\n<p>Que um dia n&atilde;o soube cuidar<\/p>\n<p>Chorando estar&aacute; ao lembrar de um amor<\/p>\n<p>Que um dia n&atilde;o soube cuidar<\/p>\n<p>A recorda&ccedil;&atilde;o vai estar com ele aonde for<\/p>\n<p>A recorda&ccedil;&atilde;o vai estar pra sempre aonde for<\/p>\n<p>Dan&ccedil;a sol e mar, guardarei no olhar<\/p>\n<p>O amor faz perder e encontrar<\/p>\n<p>Lambando estarei ao lembrar que esse amor<\/p>\n<p>Por um dia, um instante foi rei&raquo;.<\/p>\n<p>Pero no era con Silvia con quien estuve en ese presente, fue con mi preciosa rubia barranquillera con quien sin hablarnos, &ndash;apenas la mirada&ndash; salimos juntos a nuestro encuentro y luego en la pista de baile bastante concurrida, danzamos con bastantes ganas aquella lambada. Sus ojos verdes iluminados por la variedad de luces parpadeantes y dilatadas las pupilas por el alcohol; mis manos acariciando su cintura, y luego baj&aacute;ndolas con atrevimiento, se mec&iacute;an mis diez dedos al ritmo brasilero aferrados al comienzo de sus nalgas, sobre aquel redondito melocot&oacute;n que recordaba haberlo mordido con tanta pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Hasta que una mano que surgi&oacute; de no s&eacute; d&oacute;nde, jal&oacute; del brazo con fuerza a Paola. Era su novio Carlos, que se apareci&oacute; de improviso en aquella discoteca, fulmin&aacute;ndola con la mirada y de un tajo, cortando nuestro &iacute;ntimo baile. Paola sorprendida al verlo le sonri&oacute; e intent&oacute; darle un beso por desagravio, pero &eacute;l celoso novio la grit&oacute;, trat&aacute;ndola como a una cualquiera y se la llev&oacute; casi hasta la puerta de salida. Me enfurec&iacute; por la manera de tratarla pero me contuve pues era una discusi&oacute;n entre enamorados, y unos instantes dud&eacute;, observando como evolucionaba la situaci&oacute;n, hasta que finalmente los perd&iacute; de vista al cruzar ellos la puerta, con Carlos empuj&aacute;ndola por la espalda, apremi&aacute;ndola a salir.<\/p>\n<p>Y all&iacute; fue cuando decidido a actuar, fui tras de los dos. En la acera, donde hab&iacute;a bastantes personas fumando cigarrillos y sus porros, en medio de un grupito, mi rubia gesticulaba, gritaba y agitaba sus brazos tratando de escapar. Una mano grande aplast&oacute; la tersa mejilla izquierda de Paola, provocando que mi hermosa tentaci&oacute;n, tambaleara hasta tropezar de espaldas, contra una joven que beb&iacute;a su cerveza fuera del local. Me le fui encima como un toro de lidia, embisti&eacute;ndolo con fuerza. Ya tendido en el suelo un primer golpe le asest&eacute; en la nariz y luego dos m&aacute;s en los p&oacute;mulos, hasta que los guardias de seguridad me separaron de &eacute;l.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a Paola que de rodillas en el suelo, acariciaba el ardor de su piel y me miraba&hellip; &iquest;Con amor? &iexcl;Y a su novio con total desprecio! Me zaf&eacute; como pude y la tom&eacute; entre mis brazos, mientras el ensangrentado novio, hu&iacute;a sin dejar de sentenciar a los gritos que se vengar&iacute;a de m&iacute;. Y ya bajo mi amparo, Paola me bes&oacute;.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; esa mala cara Silvia? &mdash;Me pregunt&oacute; Amanda, luego de colgar la llamada de Rodrigo, mientras terminaba de maquillarme para salir.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, que no nos acompa&ntilde;ar&aacute;. Tiene una salida con sus compa&ntilde;eros y me dijo que era inevitable. Pero descuida, lo pasaremos bien. Es tu d&iacute;a y nadie nos lo va a amargar. &mdash;Le expres&eacute; a Magdalena quien terminaba de fregarse las manos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; bueno tesoro! Entonces vamos a arreglarnos para lucirnos en la discoteca y nos encontramos en la entrada. Mira Silvia, esta es la direcci&oacute;n. All&iacute; nos vemos luego y por parejo no te preocupes querida. &mdash;Me respondi&oacute;, con esa sonrisa de malvada bruja en los cuentos de hadas.<\/p>\n<p>&mdash;No voy a ir en plan de conquista querida. &mdash;Le respond&iacute; tajante.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh, pero por supuesto mujer. Tu pareja ya est&aacute; acordada &iexcl;Jajaja! &mdash;Y me dej&oacute; all&iacute; de pie en el ba&ntilde;o de mujeres, saliendo Magdalena presurosa entre carcajadas.<\/p>\n<p>A la primera que me encontr&eacute; en la entrada fue a Magdalena y su esposo, con quienes nos saludamos muy cordiales. Luego lleg&oacute; Amanda, sola como para variar y detr&aacute;s de ella, sonriente venia caminando un poco apurado&hellip; &iquest;Nuestro jefe? &iexcl;Mierda! Acaso &eacute;l era&hellip; &iquest;Mi pareja?<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de mi sorpresa llegaron los abrazos y el saludo alegre de Hugo para m&iacute;. Sin acercarnos a la entrada, ya dentro con tanta gente, se me aproxim&oacute;. Tan lleno estaba el lugar que aconsej&eacute; irnos a otro lugar, aunque dicho sea de paso, la m&uacute;sica de mi tierra me apremiaba por permanecer y bailar. Como pudimos llegamos hasta la barra y Magdalena como siempre, teatralizando un leve malestar consigui&oacute; que dos j&oacute;venes le cedieran sus lugares. Dos sillas y nosotros &eacute;ramos cinco. Pero algo es algo y peor era nada. Hugo a mi espalda roz&aacute;ndome levemente por la cintura. Amanda y Magdalena colocaron nuestros bolsos en una de las sillas. Yo cauta, tom&eacute; mi tel&eacute;fono y la cajetilla de cigarrillos mentolados.<\/p>\n<p>&mdash;Amanda, mientras nos atienden&hellip; &iquest;Ser&aacute; que me acompa&ntilde;as fuera a calmar mis ganas de tabaco? &mdash;Presion&eacute; a mi amiga para tomar prudente distancia de los inadecuados roces de Hugo por detr&aacute;s. &mdash;Una cerveza bien fr&iacute;a para m&iacute; por favor&ndash;. Les solicit&eacute;, antes de que a empellones, pudiera retirarme a la salida de aquella discoteca, mientras recordaba haber bailado con mi esposo varias veces la canci&oacute;n que alborotaba en ese instante a los asistentes.<\/p>\n<p>Una pareja de novios discutiendo, me hicieron retirar un poco m&aacute;s alla de la entrada por precauci&oacute;n, y con Amanda por compa&ntilde;&iacute;a me encend&iacute; mi mentolado. Amanda no perd&iacute;a detalle del agarr&oacute;n entre esos dos, un joven alto y delgado, la mujer hermosa, joven y de larga cabellera rubia, quien acalorada, algo que no pude escuchar le gritaba a su pareja. &iexcl;Malditos celos! Pens&eacute; yo que era la raz&oacute;n de aquella disputa. Una calada para matar el nerviosismo por mi inesperado encuentro festivo con Hugo y al expulsar el humo por mi nariz con femenina delicadeza, sent&iacute; la presi&oacute;n en mi mano libre por parte de mi compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>&mdash;Espera&hellip; &iquest;Ese no es tu esposo? &mdash;Me pregunt&oacute; y dirigiendo mis ojos hacia el lugar indicado por Amanda, me quede estupefacta.<\/p>\n<p>&iexcl;Claro que era &eacute;l! Que coincidencia. Mi esposo, mi jefe y yo en un mismo lugar y empec&eacute; a tiritar y a pensar en c&oacute;mo escaparme de aquella discoteca sin ser descubierta por mi marido. Pero vi como Rodrigo se abalanzaba sobre aquel muchacho, despu&eacute;s de que este le hubiera asestado una cachetada a la joven mujer. &iexcl;Pobre tipo no sabe con qui&eacute;n se meti&oacute;! Pens&eacute; recordando la fama de bravuc&oacute;n que ten&iacute;a Rodrigo en nuestro vecindario. Todos mis amigos y ex novios le respetaban. La verdad era que le tem&iacute;an.<\/p>\n<p>Sin embargo me preocup&eacute; porque no le pasara nada malo y decidida avance dos pasos, no fueron m&aacute;s, pensando en apartarlo pero los de seguridad se anticiparon a mi idea y vi como el infortunado abusador sangrando se alejaba, escupiendo groser&iacute;as y saliva te&ntilde;ida de rojo. Amanda a mi lado se abrazaba a m&iacute;. Y cuando pens&eacute; en acercarme m&aacute;s, cambi&oacute; dentro de m&iacute; el temor de aquel intempestivo encuentro, por la sensaci&oacute;n de vac&iacute;o en el est&oacute;mago y desasosiego en mi coraz&oacute;n, al ver como la rubia se abrazaba a mi esposo y con cari&ntilde;o lo besaba en la boca.<\/p>\n<p>Observ&eacute; como abrazados ingresaban de nuevo a la discoteca y yo me encend&iacute; un nuevo cigarrillo a pesar de que en el piso un paso m&aacute;s atr&aacute;s, permanec&iacute;a abandonado el primero casi sin empezar. Amanda ni me hablaba, aunque con la tristeza de su mirada, me lo dec&iacute;a todo. Los pude ver de nuevo al poco tiempo, salir todav&iacute;a abrazados como un par de enamorados y en direcci&oacute;n opuesta a donde me encontraba.<\/p>\n<p>&mdash;Amanda por favor, no le vayas a comentar esto a nadie. Te lo suplico. Por favor que quede entre t&uacute; y yo. &mdash;Le solicit&eacute; a mi compa&ntilde;era de trabajo.<\/p>\n<p>Ella asintiendo y con su mano puesta sobre mi hombro, me esper&oacute; a terminar aquel cigarrillo. Por no parecer maleducada, los acompa&ntilde;&eacute; algo m&aacute;s de un hora, fingiendo risas y celebrando por el cumplea&ntilde;os de mi amiga, m&aacute;s con el coraz&oacute;n agitado y mi mente puesta en el imaginado lugar donde se encontrar&iacute;a mi esposo retozando con su amante, finalmente opt&eacute; por abandonar aquel cumplea&ntilde;os tan revelador para m&iacute;. Con la excusa de mis hijos por recoger, declin&eacute; la oferta de Hugo para llevarme y solo Amanda, quien fue testigo de todo, me esper&oacute; mientras lograba tomar un taxi.<\/p>\n<p>Ya al llegar al piso, sentada en el sof&aacute;, por fin a solas, me ech&eacute; a llorar con amargura. Ya sab&iacute;a la respuesta a aquella pregunta que por respeto a su situaci&oacute;n sentimental, nunca le hice a mi esposo. &iexcl;Rodrigo hab&iacute;a pasado s&aacute;bado y domingo con esa puta! Y yo crey&eacute;ndolo abatido por mi supuesta infidelidad con Hugo y &eacute;l, mi marido no es que lo hubiera pasado tan mal.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Casi a medianoche, llegu&eacute; a mi hogar despu&eacute;s de haberme bebido casi media botella de ron con Coca Cola yo solo, acompa&ntilde;ando en el hotel a Paola, confort&aacute;ndola despu&eacute;s de aquella pelea con su novio. Desde el parqueadero no se ve&iacute;a iluminado el piso, lo cual me hizo suponer que Silvia a&uacute;n estar&iacute;a disfrutando con sus compa&ntilde;eras de trabajo. A tumbos y cogido de las paredes, intent&eacute; tres o cuatro veces acertar en la cerradura. Con algo de tino lo logr&eacute;. Pero nada m&aacute;s al entrar, con todo a oscuras, la voz de mi esposa me perturb&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Bonitas las horas de llegar. &iexcl;Borracho! &iexcl;Falso! &iexcl;Eres un hijo de puta!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mierda! Qu&eacute; susto Silvia. &mdash;Le alcance a decir, balbuceando.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Muchas gracias por tu compa&ntilde;&iacute;a! Se nota lo importante que soy ahora para ti. Espero que hayas disfrutado mucho en compa&ntilde;&iacute;a de esa puta. D&eacute;jame ver&hellip; &iexcl;S&iacute; claro! Dos horas y media de sexo con esa zorra y yo mientras tanto a solas. Con seguridad es tu compa&ntilde;erita de trabajo. &mdash;Me dijo franca, directa, despej&aacute;ndome un poco la borrachera.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; de qu&eacute; est&aacute;s hablando, le respond&iacute; tratando de evitar la discusi&oacute;n pero no lo logr&eacute;. &mdash;No es lo que est&aacute;s pensando&ndash;. Finalmente puntualic&eacute;, con algo de honestidad.<\/p>\n<p>&mdash;Mira Rodrigo ya no busques excusas baratas ni me digas mentiras que lo s&eacute; todo. Eres un hijo de puta, ruin y traicionero. &iexcl;Esto se acab&oacute;! &iquest;Me oyes bien? &iexcl;Esto se muri&oacute; aqu&iacute;! Quiero que desde ma&ntilde;ana vayas busc&aacute;ndote un lugar para vivir. &mdash;Y diciendo Silvia esto, yo desde la puerta que sosten&iacute;a mi embriaguez, encend&iacute; de repente la luz de la sala y por fin con vidriosa claridad pude ver en su rostro, la tristeza, el enfado y sus ojitos desbordados en l&aacute;grimas. &iexcl;Y me derrumb&eacute;!<\/p>\n<p>De rodillas avanc&eacute; hasta lograr acomodar mi cabeza entre sus piernas y mi esposa tratando de apartarme, pero yo no me rend&iacute;. &iexcl;Mentiras! S&iacute;, claudiqu&eacute; all&iacute; delante del amor de mi vida y sin mirarla confes&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento mi amor, perd&oacute;name. Aunque hoy nada paso entre ella y yo, como te lo habr&aacute;n contado, si paso algo entre los dos el fin de semana. Te fall&eacute; y a m&iacute; tambi&eacute;n. Yo te escuch&eacute;, ahora aqu&iacute; como estoy, bebido y de rodillas te quiero contar la verdad. &mdash;Mi esposa respiraba intranquila y son&aacute;ndose la nariz me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Nadie me cont&oacute; nada, est&uacute;pido. &iexcl;Los vi con mis propios ojos! Estuve all&aacute; para el cumplea&ntilde;os al cual no quisiste asistir. Te peleaste por ella, y eso solo lo har&iacute;as por alguien que te importa mucho. No olvides que nos conocemos casi desde ni&ntilde;os y se c&oacute;mo eres, vi el demonio que hace mucho no se desataba en ti. &mdash;No demor&eacute; para nada mi comentario.<\/p>\n<p>&mdash;Es que ella tiene por novio a un arrogante, grosero y abusador. Yo solo la defend&iacute; como lo har&iacute;a por alguna mujer en la misma situaci&oacute;n. Pero eso no importa ya. La cagu&eacute; contigo&hellip; La cagamos los dos. Debemos reconocerlo. T&uacute; con tu noviecita italiana y los devaneos que has tenido con tu jefe y yo con ella, con mi compa&ntilde;era de trabajo. &mdash;Mi mujer me dej&oacute; expresar sin interrumpir.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te parece si hacemos las paces? Estamos en igualdad de condiciones y ya s&eacute; que no pas&oacute; nada entre tu est&uacute;pido jefe y t&uacute;. Pero sin embargo hay algo que me est&aacute; matando, mucho m&aacute;s de lo que hice con mi amiga. Debo confesarte algo. Almudena me escribi&oacute; y me puso al tanto de algo que me removi&oacute; todo por dentro. Ella est&aacute; tratando a tu jefe y a su esposa. En la sesi&oacute;n de ayer, a solas con &eacute;l, tu jefe presionado por Almudena le confes&oacute; que quiere estar contigo, no solo porque le gustas f&iacute;sicamente sino que te quiere como algo m&aacute;s, aunque t&uacute; le hayas dicho ayer qu&eacute; serias solo una gran amiga, y no deja de pensar que contigo, &eacute;l se sentir&iacute;a mejor si consintieras pasar una noche con &eacute;l. Me parece Silvia, que la verdadera terapia eres t&uacute; al fin y al cabo. &mdash;Y ya Silvia, sorprendida por aquella revelaci&oacute;n, carraspe&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y te quiero pedir perd&oacute;n, aunque esto que tenemos ahora lo veamos tan destrozado, yo solo quiero lo mejor para los dos. Y perd&oacute;name mi amor, lo hice enceguecido por el dolor de una traici&oacute;n que se evit&oacute; con esa llamada, pero que yo creyendo que hab&iacute;as terminado por ceder ante sus pretensiones&hellip; &iexcl;Yo con mi amiga, me desahogu&eacute;!<\/p>\n<p>Agotado y mareado, por mi desolaci&oacute;n y ansiedad, comenc&eacute; a llorar. Y entonces en ese momento las manos de mi esposa, se posaron con dulzura o resignaci&oacute;n, no lo s&eacute;, en mi cabeza intentando apaciguar con sus dedos sobre mi cuero cabelludo, mi dolor por ser infiel y responderle con la misma moneda.<\/p>\n<p>&mdash;Me siento muy cansado Silvia. Cada d&iacute;a que pasa, con cada cosa nueva que nos sucede&hellip; &iexcl;Mierda! Estoy por tirar la toalla. &iexcl;Lo juro! Me siento como en un juego de parqu&eacute;s. De esos grandes, para seis jugadores. T&uacute; y yo con una sola ficha por coronar. La roja de tu equipo preferido para ti y azul la m&iacute;a, la de mi Millos del alma. &mdash;Y Silvia, callada.<\/p>\n<p>&mdash;Pero todos los jugadores a nuestro alrededor, el de verde que avanza casillas por delante de ti, o las amarillas, las moradas y la que usa las negras, que se mueven a mi lado, todos con sus privadas estrategias, tendiendo trampas, intentando comer tu ficha y la m&iacute;a tambi&eacute;n, para evitar que alguno de los dos, finalmente ganemos. Y se hace cansado adelantar un tramo largo, para retroceder hasta el inicio si te comen, a ti o a m&iacute;. &mdash;Por fin tom&eacute; valor y levant&eacute; mis ojos para encontrarme con los a&uacute;n llorosos suyos y continu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ese hombre te desea, se sue&ntilde;a cogiendo contigo y desea tratarte como si fueras su mujer. A la esposa no le para ya bolas. Me cont&oacute; mi cliente que ni se le para la verga con ella. Y eso es solo por ti, porque para &eacute;l te has vuelto la &uacute;nica soluci&oacute;n. Y tarde o temprano te har&aacute; caer, o ahora que te he reconocido que te fui infiel y me acost&eacute; con mi compa&ntilde;era, tal vez desees a modo de venganza, finalmente tener sexo con &eacute;l. Y yo mi vida, me cans&eacute; de intentar alejarte de esa decisi&oacute;n. &iexcl;Ya no m&aacute;s mi vida! &iexcl;Hazlo! &mdash;Y Silvia enmudecida, dej&oacute; de pronto de lloriquear.<\/p>\n<p>&mdash;Eres libre, vete con tu jefe. Mereces una vida mejor de la que tienes a mi lado y &eacute;l puede d&aacute;rtela ya que no ama a su esposa como antes y t&uacute;, eres el sue&ntilde;o de mujer que desea hacer feliz. Ya te di lo que yo m&aacute;s pod&iacute;a, no tengo nada m&aacute;s para ofrecerte que lo que has visto. Por m&iacute; no te preocupes que yo procurar&eacute; darte el espacio y el tiempo necesario para que puedas olvidarte de m&iacute;. Me regresar&eacute; a Colombia, no te molestar&eacute;. Se feliz mi vida. No te olvidar&eacute;.<\/p>\n<p>Y al terminar mi exposici&oacute;n de sentimientos y congojas, decidido me levant&eacute; para acercarme a las puertas del balc&oacute;n pero me tropec&eacute; con los pies de mi esposa y termin&eacute; de medio lado entre un costado del sof&aacute; y las puertas del balc&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te lastimaste Rodrigo? &mdash;Me pregunt&oacute; angustiada, pero sin responderle, yo solo mov&iacute; mi brazo y apoy&aacute;ndome en el piso, me pude poner en pie y ya en el balc&oacute;n, tom&eacute; un cigarrillo de los tres que me quedaban y lo encend&iacute;, respirando muy profundo antes de aspirar el tabaco. Y desde all&iacute; sin saber si hablaba muy fuerte o no por el estado de embriaguez que a&uacute;n me dominaba, contin&uacute;e con mi discurso de una propuesta y un posible adi&oacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Te amo mucho, demasiado y te fall&eacute;. Pero tambi&eacute;n es cierto que no estar&eacute; en paz contigo, si prosigo a tu lado dudando d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a no, pensando en si lo hiciste o sino nada sucedi&oacute;. Estar detr&aacute;s de ti, dudar de ti y de tu amor por m&iacute;, no me hace bien. Por eso creo que lo mejor es enfrentar mis demonios y dejar que lo que tenga que suceder, acontezca ya. Quiero que te acuestes con tu jefe y acabes con esta tortura de una puta vez. &mdash;Y mi mujer no sal&iacute;a de su asombro, aunque en su rostro persist&iacute;a la desilusi&oacute;n que le caus&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pero mi vida, solo te pido algo, antes de que decidas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;A ver&hellip; &iquest;Ahora con que est&uacute;pida propuesta me va a salir el se&ntilde;or? &mdash;Me interpel&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tu jefe no debe saber nada de m&iacute;, ni mi nombre y menos enterarse que lo s&eacute; todo. Quiero permanecer en el anonimato, casi como un fantasma; ser un desconocido para &eacute;l, como lo hemos sido t&uacute; y yo, ante todo esto que nos est&aacute; pasando. Preferir&eacute; que me veas con una cara diferente, honestamente sabiendo que ya nos somos propiedad privada. Te seguir&eacute; amando con mi vida claro que s&iacute;, pero mi amor, ya no seremos los mismos, aunque sigamos deseando nunca haber dejado atr&aacute;s, los a&ntilde;os pasados en completa fidelidad. &mdash;Y Silvia se acerc&oacute; por fin a m&iacute;, pero no para tocarme o abrazarme, solo para retirar de mis dedos el poco cigarrillo que permanec&iacute;a en espera de arder&hellip; Y fum&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y cuando regreses a casa, por favor Silvia&hellip; No me beses cuando llegues. Mantente lejos y esquiva mi mirada si por descuido, mis ojos te buscan entre l&aacute;grimas. No me mires ni me hables, solo b&oacute;rrate las huellas de sus manos en tu piel bajo la ducha con abundante agua y jab&oacute;n. Perf&uacute;mate luego con aquel &laquo;Opium&raquo; que te regal&eacute; hace a&ntilde;os y que insistes en no usarlo con frecuencia, por tu miedo a que se agote y por su costo, no te lo pueda volver a comprar. Pero es que yo no quiero oliscar de nuevo, el aroma suyo impregnado en tu piel. &mdash;Y volvieron las l&aacute;grimas a nuestros ojos, s&iacute;. &iexcl;Al caf&eacute; triste de los suyos y al marr&oacute;n sin brillo de los m&iacute;os!<\/p>\n<p>&mdash;Despu&eacute;s de eso mi vida, perm&iacute;teme muchos instantes a solas y no te aflijas por eso ni tampoco presiones para que tengamos sexo. Solo abr&aacute;zame en la noche antes de dormir y d&aacute;ndome la espalda, dime cu&aacute;nto me amas pero sin hablar, solo con la presi&oacute;n en mi mano de tus dedos, entrelazados con los m&iacute;os, br&iacute;ndame esa seguridad de saber que habiendo sido de otros, regresamos a nuestro hogar y as&iacute; ya tan juntos, m&aacute;s conscientes de nuestro amor tan compartido, nos liberamos de toda esta presi&oacute;n. S&iacute; despu&eacute;s de todo lo que puedas vivir con &eacute;l y ya analizado a tu regreso, permaneces conmigo, s&iacute; t&uacute; as&iacute; lo sientes honestamente&hellip; &mdash; &laquo; &iexcl;Est&uacute;pido! Es una idiota idea&raquo; &ndash;. Fue lo &uacute;nico que mencion&oacute;, agotando la vida del cigarrillo bajo la suela de su zapato izquierdo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues por mi parte, ya lo hice Silvia. Y aqu&iacute; estoy sabiendo qu&eacute; soy solo tuyo y t&uacute; ser&aacute;s m&iacute;a por siempre en mi coraz&oacute;n, eso s&iacute; mi vida, con miedo proponi&eacute;ndote esta locura, pero porque estoy muy seguro ahora de que te amo y quiero que sigas siendo muy feliz. &mdash;Le puse mi mano en su mejilla y con el dorso se la acarici&eacute; y continu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;De lo contrario, solo d&eacute;jame dormir contigo abrazados una &uacute;ltima noche. Al otro dia puede que despierte solo y asustado, pero si a&uacute;n me quieres un poco, bastar&aacute; con una simple hoja en blanco y por tus manos un coraz&oacute;n roto dibujado, bajo mi taza de caf&eacute; al desayuno para darme por enterado de tu decisi&oacute;n. Y comprenderemos entonces que debemos honestamente, ya decirnos adi&oacute;s. &mdash;Recostando mi cabeza sobre su hombro derecho, desconsolado reinicie mi llanto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Est&aacute;s diciendo bobadas! &mdash;Y apart&aacute;ndose un poco de m&iacute;, me observ&oacute; llorar y me abofete&oacute; de izquierda a derecha y repiti&oacute; en seguida al contrario&ndash;. &iexcl;No sigas con esto por favor! Detente y calla, que no tienes idea de cu&aacute;nto me estas hiriendo. &mdash; &iexcl;Rodrigo, est&aacute;s ebrio por completo! &ndash;. Sentenci&oacute; mi estado, atribuyendo al alcohol mi confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que lo s&eacute;, Silvia. He bebido mucho, lo suficiente para llenarme de br&iacute;os porque mi vida yo&hellip; &iexcl;Estaba falt&oacute; de valent&iacute;a! Pero Silvia&hellip; Te sigo amando demasiado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Est&aacute;s diciendo g&uuml;evonadas Rodrigo, basta ya!. &mdash;Me respondi&oacute; Silvia, enf&aacute;ticamente.<\/p>\n<p>&mdash;Yo ni me voy a acostar con &eacute;l ma&ntilde;ana o la otra semana y si lo hiciera, ten por seguro que no te abandonar&eacute;, jam&aacute;s te dejar&iacute;a por &eacute;l, por m&aacute;s joyas y oro que me ofrezca, solo soy feliz junto a ti y con nuestros hijos. &iexcl;Pedazo de idiota! Te amo, pero es verdad que ahora no s&eacute; cu&aacute;nto me lleve perdonarte. Borrar tu traici&oacute;n te va a costar, eso s&iacute; te lo advierto, vas a sufrir bastante para lograr el perd&oacute;n. &mdash;Y nos quedamos en silencio durante algunos minutos, mir&aacute;ndonos, asustados y temblando porque los dos sab&iacute;amos que exist&iacute;a mucho de verdad en mis palabras, a pesar de querer negarlo todo.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute;, Silvia. No estoy muy seguro de esto, pero mi vida&hellip; Creo que en esta partida, si ganas t&uacute; y pierdo yo, o viceversa, finalmente mi amor, el bot&iacute;n apostado, terminar&aacute; para los dos en nuestra alforja. Depende mucho de nuestra honestidad y compromiso.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es en serio Rodrigo? Hallar&iacute;as paz si&hellip; &iquest;S&iacute; me acuesto con mi jefe y te hago un cornudo? &iquest;Pag&aacute;ndote con la misma moneda? &mdash;Me atac&oacute; Silvia con sus preguntas, m&aacute;s yo estando sereno, le respond&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Creo que si descansar&eacute; de todo esto. &iexcl;Y no! Te equivocas mi amor. Cornudo no me har&aacute;s pues no lo har&aacute;s a mis espaldas. T&uacute; me dir&aacute;s cuando y donde lo har&aacute;s con &eacute;l. El c&oacute;mo, te lo guardaras para ti, eso s&iacute;. Igual tengo por seguro una cosa&hellip; &iexcl;No vas a disfrutarlo tanto como yo te he hecho sentir! Y s&iacute; me equivoco, no digas nada mi vida y solo ens&eacute;&ntilde;ame lo que hayas aprendido con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y para qu&eacute;? &iquest;Para qu&eacute; sufras pensando en que me deshice gozando con otro hombre m&aacute;s que t&uacute;? &mdash;Me pregunt&oacute;&ndash;. Esa es la dificultad en &eacute;l. &iquest;No lo entiendes? Sufre de pensar que no es lo suficiente buen amante para hacer gemir de gozo a su mujer. &iquest;Quieres ese problemita para ti tambi&eacute;n? &mdash;Mi esposa con enojo me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No mi vida, porque t&uacute; y yo al contrario de ellos, s&iacute; que nos hemos disfrutado miles de veces, te me has entregado por completo y todo te lo he devuelto yo. Pero puede que nos falten cosas por aprender obviamente y si las compartimos en nuestra intimidad, aprender&iacute;amos nuevas formas de ofrecernos m&aacute;s placer que el que nos hemos otorgado hasta ahora, para llegar a amarnos a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Es una ridiculez, no creo que eso este bien. &iquest;O es que tu amiguita te ense&ntilde;&oacute; algo que no hayas vivido junto a m&iacute;? &iquest;Es eso? &iquest;Fue tan bueno estar con ella? &iquest;Tan diferente y especial? &iquest;Sabes qu&eacute; Rodrigo?&hellip; &iexcl;Es mejor que dejes de llenarme la cabeza de cucarachas! Y ahora vamos a dormir. Yo a nuestra cama y t&uacute;, vete a so&ntilde;ar con las estrellas en tu famosa nave espacial.<\/p>\n<p>Y all&iacute; me dej&oacute; en el balc&oacute;n, un poco menos embriagado, pero mucho m&aacute;s liberado de la prisi&oacute;n de mis celos.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>No pude dormir casi nada, as&iacute; que sin desayuno madrugu&eacute; para llegar antes que nadie a la oficina. All&iacute; en la cocina me prepar&eacute; una taza de oscuro caf&eacute; y en el ba&ntilde;o termin&eacute; por arreglarme el maquillaje y perfumarme.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Buenos d&iacute;as Se&ntilde;ora Dolores! &mdash;La salud&eacute; al verla llegar.<\/p>\n<p>&mdash;Muchas gracias se&ntilde;ora Silvia. Buenos d&iacute;as tenga usted tambi&eacute;n. Madrug&oacute; hoy bastante. &iquest;Mucho trabaj&oacute; pendiente? &mdash;Me salud&oacute;, interesada por conocer la raz&oacute;n de verme all&iacute; sentada en mi puesto de trabajo.<\/p>\n<p>&mdash;Un poco de informes a&uacute;n represados, pero esta semana con seguridad me pondr&eacute; al d&iacute;a, con todo. &mdash;Le respond&iacute; sonriente.<\/p>\n<p>Amanda lleg&oacute; al rato y se dirigi&oacute; de inmediato a mi encuentro. Pensativa, evaluando las palabras para saludarme y obviamente preguntarme como me encontraba despu&eacute;s de haber visto a mi esposo con aquella mujer.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola mujer! &iquest;C&oacute;mo sigues? &iquest;C&oacute;mo te termin&oacute; de ir? &iquest;Rodrigo regres&oacute; anoche muy tarde? &iquest;Qu&eacute; te dijo, que excusa te dio? &mdash;Muchas preguntas, todas ellas con sus respuestas tan disparatadas por culpa de Rodrigo.<\/p>\n<p>&iexcl;Pufff! Suspir&eacute;. Y le respond&iacute; con rapidez, mientras por la puerta de la oficina Magdalena estrenando traje y mi jefe a su costado, ingresaban para trabajar.<\/p>\n<p>&mdash;Despu&eacute;s a solas te cuento. Pero estoy bien y te recuerdo que lo de anoche debe quedar entre nosotras dos. &mdash;Y Amanda prudentemente se gir&oacute; para saludar a los reci&eacute;n llegados.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as Silvia, cuando te desocupes podr&iacute;as pasar a mi oficina y revisamos el informe por enviar a las dependencias principales en Nueva York. &iquest;Por favor? &mdash;&iquest;Y de cual informe me hablaba &eacute;l?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto jefe, en un momento voy. &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>A los pocos segundos me vi asediada por Magdalena, quien sin haberse tragado el cuento de mis hijos, me pregunt&oacute; qu&eacute; hab&iacute;a sucedido con mi esposo.<\/p>\n<p>&mdash;Nada mujer, en serio tuve que recoger a mis hijos pues Rodrigo estaba muy ocupado con sus compa&ntilde;eros y mi madre estaba muy cansada. Todo est&aacute; muy bien con mi esposo. Lleg&oacute; un poco bebido pero nada m&aacute;s. &mdash;Le respond&iacute; y con esas palabras me la quit&eacute; de encima.<\/p>\n<p>Tom&eacute; una carpeta cualquiera del archivador con apenas tres hojas en su interior y me dirig&iacute; hasta la cocina. Serv&iacute; dos tazas de caf&eacute; oscuro que yo ya hab&iacute;a preparado y bandeja en mano, ingres&eacute; en la oficina de Hugo y le ofrec&iacute; su caf&eacute; y yo tom&eacute; el m&iacute;o, dejando la carpeta y la bandeja a un lado, sent&aacute;ndome de nuevo en la silla frente al escritorio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Todo bien con tus hijos? &mdash;Demostrando su preocupaci&oacute;n me pregunt&oacute;. &mdash;Si necesitas algo ya sabes que cuentas conmigo. &iexcl;Te ves cansada! &iquest;No dormiste bien?<\/p>\n<p>&mdash;Estoy bien Hugo, un poco cansada y mis hijos est&aacute;n bien, aunque si tuve mala noche. Gracias por preguntar. &iquest;Te divertiste anoche? &mdash;Le pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&mdash;Aburrido sin ti pero me pareci&oacute; inadecuado tambi&eacute;n abandonarlos en ese cumplea&ntilde;os. Solo me qued&eacute; un rato m&aacute;s y me fui a casa. Con mis hijos y mi esposa. Juicioso como siempre, mi &aacute;ngel. &mdash;Y pas&oacute; por encima de la carpeta su mano y acaricio la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Hugo, s&eacute; que hablaste de m&iacute; con tu terapeuta y no, no preguntes como lo supe. Solo dime si es verdad que piensas continuar con el divorcio despu&eacute;s de todo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute; Silvia, como lo pediste habl&eacute; de ti en la sesi&oacute;n, pero sin nombrarte. Y s&iacute;, creo que con mi esposa no vamos a llegar a ninguna parte. Solo pienso en ti. Es cuesti&oacute;n de tiempo, lo siento. &mdash;Me respondi&oacute; muy seguro de sus sentimientos.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, Hugo, est&aacute; bien. &iquest;Est&aacute;s seguro de que quieres hacer esto? &iquest;Sinceramente sientes algo por m&iacute; y que tu esposa ya no forma parte de tu coraz&oacute;n? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, hay algo aun, no te puedo mentir. Y tal vez nunca se vaya a ir de m&iacute;, pero es que ya no concibo, no puedo estar con ella. &iexcl;Quiero estar contigo! &mdash;Y apret&oacute; con mayor fuerza mi mano diestra.<\/p>\n<p>&mdash;Hugo&hellip; &iquest;Qu&eacute; tienes pensado hacer este fin de semana? &mdash;Le dije resuelta a terminar con todo. &iquest;O empezar con algo?<\/p>\n<p>&mdash;Tenemos un almuerzo con mis padres en su chalet de la Sierra. &iquest;Por qu&eacute; la pregunta? &mdash;Y me liber&oacute; la mano, llevando la suya a su ment&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pues por nada en especial, puedo esperar hasta la otra semana. &iexcl;Intenta disfrutarlo mucho! Comparte con ellos, con tu familia y deja de pensar en m&iacute; estos d&iacute;as. &iquest;Te parece? &mdash;Le dije yo.<\/p>\n<p>&mdash;Si est&aacute; bien, lo intentar&eacute;&hellip; Silvia estas muy rara. &iquest;Sucedi&oacute; algo ayer? &iquest;Te molest&eacute;? &mdash;Me pregunt&oacute; demostrando su angustia por algo que &eacute;l no caus&oacute;, pero que finalmente se convirti&oacute; en la inequ&iacute;voca fuente de una libertad que no ped&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No Hugo, entre t&uacute; y yo todo est&aacute; bien. Y va a estar mejor la otra semana. &mdash;Le dije sorprendi&eacute;ndolo bastante.<\/p>\n<p>&mdash;Pero dime algo, mi &aacute;ngel, que quieres de m&iacute;. No me dejes con la intriga estos d&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;Tu siempre pidi&eacute;ndome anticipos. Un beso primero que te di, verme totalmente desnuda despu&eacute;s y no te lo merec&iacute;as. Y ahora&hellip; &iquest;Te inquietas por algo que te dir&eacute; la otra semana? Hummm, est&aacute; bien Hugo, solo un adelanto para que te portes bien&hellip;<\/p>\n<p>Me fij&eacute; en el gris de sus ojos y coloc&aacute;ndome de pie, desaboton&eacute; lentamente la blusa, solo tres peque&ntilde;os y blancos botones; con mis dedos le ense&ntilde;&eacute; la brillante cadena de oro y entre ellos, la figurita alada del &aacute;ngel, balance&aacute;ndose coqueta ante el fulgor del par de sus ojos grises.<\/p>\n<p>&mdash;Hugo la otra semana hablamos, pero no quiero que vayas a romper tu matrimonio por mi culpa. He decidido ayudarte, voy a estar contigo como t&uacute; has imaginado, solo as&iacute; podr&aacute;s aclarar tus dudas, derrumbar tus miedos y luego hacerle el amor como nunca antes a t&uacute; esposa. Prepara una salida conmigo para el pr&oacute;ximo jueves. &iexcl;Ni antes ni despu&eacute;s! Dejar&eacute; que me sorprendas. Solo t&uacute; y yo, toda una noche para los dos.<\/p>\n<p>&mdash;Y ahora s&iacute; don Hugo&hellip; &iquest;Cu&aacute;l de todos los informes vamos a revisar?<\/p>\n<p>Y sonriente &eacute;l, tan placida yo, continuamos la ma&ntilde;ana de trabajo aquel viernes.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 27<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;Se&ntilde;ora Silvia ya est&aacute; listo su t&eacute; y la taza de caf&eacute; para el se&ntilde;or. &iquest;Se lo alcanzo ya? &mdash;No dolores, muchas gracias. Le respond&iacute;. &mdash;Deja qu&eacute; se lo llevo yo. Amanda me avis&oacute; que se demora un poco pero de Magdalena a&uacute;n no s&eacute; qu&eacute; le ocurri&oacute;. &iexcl;Espero que don Hugo no se d&eacute; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30526","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30526","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30526"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30526\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30526"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30526"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30526"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}