{"id":30542,"date":"2021-07-24T22:00:00","date_gmt":"2021-07-24T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-24T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-24T22:00:00","slug":"sexo-en-dias-de-luna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sexo-en-dias-de-luna\/","title":{"rendered":"Sexo en d\u00edas de luna"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30542\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La visita hab&iacute;a llegado de forma poco oportuna. Eso no importaba, porque estaban ansiosos por la espera de ese encuentro y ese d&iacute;a del calendario no ser&iacute;a obst&aacute;culo para expresar f&iacute;sicamente ese deseo contenido que ambos guardaban.<\/p>\n<p>Al principio, ella no se sent&iacute;a muy c&oacute;moda pues siempre se hab&iacute;a reservado los actos de placer para los d&iacute;as del mes que estuvieran lejos de los colores como el sol en el ocaso.<\/p>\n<p>Pero esta vez habr&iacute;a que hacer una excepci&oacute;n, pues ella ten&iacute;a planeado un viaje familiar de vacaciones y habr&iacute;an de transcurrir largos d&iacute;as hasta volver a encontrarse con &eacute;l. No era entonces momento para vacilaciones, y respondiendo a aquella frase de Woody Allen &ldquo;&iquest;es sucio el sexo? s&oacute;lo si se hace bien.&rdquo;<\/p>\n<p>Ella es joven y parece tener mucha escuela, pues exhibe habilidades de experta. Falsa la creencia que la mujer tiene menos deseo que el hombre ella es la prueba, una vida muy activa antes de que se conocieran indica que conoce muchos secretos para dar y recibir placer. Pocos son entonces los tab&uacute;s, excepto el del sexo anal que recientemente hab&iacute;an explorado mutuamente, y ahora el siguiente desaf&iacute;o era el de romper las reglas, nunca mejor dicho.<\/p>\n<p>Romance mitad clandestino, mitad secreto a voces, pues ya ni siquiera se molestaban en ocultarlo, se registraron en el hotel del que eran clientes habituales tanto por la comodidad y ubicaci&oacute;n, as&iacute; como tambi&eacute;n por los finos detalles de atenci&oacute;n y el estupendo caf&eacute; del desayuno. Ella hab&iacute;a dicho que no podr&iacute;an pasar la noche juntos, una vida dividida por temas de uniones previas no resueltas, que hac&iacute;an complicados los encuentros, pero estaba todo decidido, pasar&iacute;an la noche juntos en la cama, no bien volvieron a encontrarse.<\/p>\n<p>Ella, mujer perfecta para &eacute;l, de cuerpo esbelto y blanca piel, guarda en sus labios carnosos el secreto de los besos que excitan cuando muerden. Voz suave con matices en el acento entre la tierra tropical donde naci&oacute;, y la sierra donde ha vivido gran parte de su vida. Ojos profundos que cambian de color cuando encuentra el orgasmo, es compa&ntilde;era formidable de cama como &eacute;l nunca hab&iacute;a conocido.<\/p>\n<p>La diferencia de edad entre los dos no era problema, aunque ella evidentemente ha sido bendecida con una gen&eacute;tica privilegiada que la hace lucir todav&iacute;a m&aacute;s joven de lo que es, como eterna universitaria, lo que har&iacute;a impensable que ya ha sido madre de dos, hijo e hija, y en plena pre adolescencia. A ella no le importaba la diferencia. Por supuesto que a &eacute;l tampoco habr&iacute;a de distraerlo, por el contrario, se sent&iacute;a halagado de ser a&uacute;n capaz de atraerla sexualmente.<\/p>\n<p>&iquest;Cu&aacute;l es el af&aacute;n para censurar el gozo, cuando est&aacute;n con los d&iacute;as de luna? La &uacute;nica prevenci&oacute;n en este caso consisti&oacute; en poner una toalla bajo las s&aacute;banas por si las dudas, y romper el mito pues no hay estaciones para el amor.<\/p>\n<p>Era una pena que el &uacute;nico pre&aacute;mbulo que efectivamente estaba vedado era el sexo oral por razones que no es necesario aclarar. Ambos encontraron en esta forma de satisfacci&oacute;n una fuente maravillosa de regocijo, especialmente en el cunnilingus que los dos gozaban ardorosamente cada vez que se ve&iacute;an para compartir sus cuerpos. Besos que empezaban en los senos y bajaban lentamente hasta el interior de los muslos, recorriendo con la lengua el monte de venus hasta que el extraordinario olor del sexo y la humedad entre las piernas, invitaban a besar primero lento y luego r&aacute;pidamente los labios, esos labios que s&oacute;lo pueden ser vistos en la desnudez e intimidad de la pareja.<\/p>\n<p>As&iacute; que esta vez s&oacute;lo ser&iacute;an besos primero castos, en los labios superiores nada m&aacute;s. Luego cada vez m&aacute;s apasionados. Ya se hab&iacute;an liberado de las ropas y estaban completamente desnudos bajo las s&aacute;banas, abrazados, mir&aacute;ndose uno al otro con los destellos de ansiosa necesidad. A ella le gusta ser tomada con firmeza por las nalgas, esas gloriosas posaderas firmes como pu&ntilde;os, que entre m&aacute;s duro sean apretadas tanto mejor.<\/p>\n<p>Besos con mordiscos, besos profundos y en lucha por el control de lenguas que se cruzan como si quisieran formar un nudo entre ellas. Agitaci&oacute;n creciente, curiosidad pero tambi&eacute;n un poco de temor por los resultados de ese primer encuentro. A &eacute;l eso le tiene sin cuidado, no siente la m&aacute;s m&iacute;nima aversi&oacute;n por unirse en el &iacute;ntimo abrazo con ella sin importar lo que suceda como en una pel&iacute;cula er&oacute;tica pero de Tarantino.<\/p>\n<p>Los pezones duros, el movimiento ansioso de los dos y que es ella quien toma con sus manos el pene de su hombre, son la se&ntilde;al inequ&iacute;voca que est&aacute;n ambos listos y dispuestos a culminar el acto con una penetraci&oacute;n primero lenta y cautelosa, luego inquieta y r&iacute;tmica. Entra pues el miembro en medio de los jugos del amor que son c&aacute;lidos y poderosamente afrodisiacos, sin temores ni dudas, en la flor que ella guarda entre sus piernas. &ldquo;Eres mi tulip&aacute;n&rdquo;, le dice mirando a la vagina. Ella no le ha puesto nombre al pene de su amante, al que lo llama por el primer nombre de su hombre, y en cambio al hablar de &eacute;l lo hace por su segundo apellido, lo cual a &eacute;l le encanta.<\/p>\n<p>Se besan una y otra vez, el calor del lazo que los une se hace cada vez m&aacute;s intenso, ella gime, &eacute;l transpira, se sienten los temblores internos previos al cl&iacute;max, y cuando llega el orgasmo tantas veces anhelado por los d&iacute;as previos de tortuoso celibato, ambos sienten que estallan como luces de bengala en fin de a&ntilde;o. No hay palabras que describan el instante, o si las hay s&oacute;lo podr&iacute;an ser sucias, desenfrenadas. De vez en cuando se puede tocar el viviente jard&iacute;n del para&iacute;so. Luego, una sensaci&oacute;n de humedad intensa pero diferente a la que se siente en los encuentros considerados fuera de temporada. Ambos sienten la intriga de estar en una escena del crimen y no una sexual. As&iacute; que lentamente el pene se retira, se apartan con cuidado esperando que quiz&aacute;s sea conveniente incluir la cuenta de la lavander&iacute;a para esas pobres s&aacute;banas. Ja. Nada de eso. Todo sucedi&oacute; de la forma m&aacute;s discreta, con apenas unas pocas muestras y un olor ligeramente &aacute;cido, dulce y hasta agradable para &eacute;l. En parte porque era la primera vez que lo hac&iacute;an en tales condiciones. En parte porque era un placer que hab&iacute;a sido reservado en exclusiva para este hombre que no pod&iacute;a creer que la entrega de ella ya no ten&iacute;a l&iacute;mites en virtualmente cualquier momento del mes que se pudiera.<\/p>\n<p>Esa noche ella durmi&oacute; con la piyama de &eacute;l, dejando impregnado su inconfundible olor de mujer, raz&oacute;n por la cual esa prenda no fue lavada. Fue as&iacute; como ella, al irse de vacaciones familiares, le dej&oacute; como excitante recordatorio en esa ropa de noche parte de su esencia, que a su hombre le sirvi&oacute; para conciliar el sue&ntilde;o con el recuerdo del aroma de su sexo palpitante.<\/p>\n<p>Recuerdo que es a&uacute;n m&aacute;s intenso porque en la ma&ntilde;ana, en el segundo d&iacute;a de la visita, tuvieron un encuentro sexual m&aacute;s, ese s&iacute;, todav&iacute;a m&aacute;s intenso y con m&aacute;s jugos que una simple toalla no pudieron evitar pintar las blancas s&aacute;banas, para preocupaci&oacute;n de ella y risas de &eacute;l, ambos c&oacute;mplices de una travesura inolvidable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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