{"id":30543,"date":"2021-07-24T22:00:00","date_gmt":"2021-07-24T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-24T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-24T22:00:00","slug":"politicamente-incorrecto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/politicamente-incorrecto\/","title":{"rendered":"Pol\u00edticamente incorrecto"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30543\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El trabajo la ha mantenido ocupada durante toda la semana y, aunque ha pensado mucho en su amante, no le ha llamado esperando que sea &eacute;l quien tome la iniciativa. Al ver que no lo hace, ha empezado a inquietarse. Desea fervientemente volver a sentirse llena de &eacute;l, del mismo modo, comprende que tambi&eacute;n tiene que lidiar con sus problemas conyugales. Se convence a s&iacute; misma de que si no la llama el pr&oacute;ximo lunes, lo har&aacute; ella. Desde que ha decidido saltarse las reglas del matrimonio, su vida sexual se ha incrementado en cantidad y en calidad y ahora que ha probado las mieles de lo prohibido, sus exigencias se han acentuado notablemente y ya no se conforma con lo de siempre. Ahora sus incentivos son m&aacute;s desmedidos.<\/p>\n<p>En el trabajo ha empezado a examinar y a comparar a todos sus compa&ntilde;eros masculinos. Aunque le cuesta verlos de forma sexual, suele barajar la posibilidad de c&oacute;mo ser&iacute;a tener un escarceo con alguno de ellos, pero no le atrae f&iacute;sicamente ninguno. Si bien es cierto que tampoco le atra&iacute;a su amante al principio y sin embargo es el que le procura los mejores orgasmos.<\/p>\n<p>Los martes y los viernes por la ma&ntilde;ana acude a sus clases para perfeccionar su ingl&eacute;s, puesto que lo tiene un poco oxidado y su posici&oacute;n se lo exige. Son unos veinte en la clase y en el sector masculino, un joven tremendamente atractivo destaca entre los dem&aacute;s. No falla nunca, en cambio Isabel no siempre puede asistir, dadas sus responsabilidades pol&iacute;ticas. Ya ha entablado alguna conversaci&oacute;n, aunque siempre ha sido de temas intrascendentes. Es evidente que el chaval se muestra muy atento con ella, por lo que no le pasa desapercibido su inter&eacute;s.<\/p>\n<p>Isabel nunca ha tenido ojos para otro que no sea su esposo y, aunque aprecia el atractivo en un hombre, siempre ha antepuesto el intelecto frente al f&iacute;sico, de igual modo, ha valorado la fidelidad, tanto en un hombre, como en una mujer. Pero eso era antes de que se desatara a la bestia. Ahora se fija en muchos hombres, en el trabajo, en la calle y, sobre todo en el gimnasio cuando va de uvas a peras, donde hay una extensa variedad de j&oacute;venes apol&iacute;neos en los que posar la vista. Su joven amigo, f&iacute;sicamente es impecable, y ahora sus ojos se recrean en los detalles de su anatom&iacute;a, antes que en su intelecto.<\/p>\n<p>Isabel llega de las &uacute;ltimas a la clase, y &eacute;l parece estar esper&aacute;ndola en la puerta. Se saludan, entran juntos e intencionadamente &eacute;l se sienta a su lado.<\/p>\n<p>Cuando termina la clase, su joven admirador insiste en invitarla a un caf&eacute;, pero Isabel lleva un poco de prisa porque tiene temas pendientes que resolver en el trabajo, con lo cual, se va r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>&mdash;Otro d&iacute;a, &mdash;le dice, y el muchacho se lo toma al pie de la letra.<\/p>\n<p>El martes siguiente la situaci&oacute;n se desarrolla del mismo modo y, ante la obstinaci&oacute;n del joven, accede para comprobar hasta donde llega ese flirteo. No hay ninguna intencionalidad por su parte, pero tiene curiosidad. Despu&eacute;s de las clases acuden a una cafeter&iacute;a cercana. Se sientan en una mesa y Ra&uacute;l le cuenta someramente su vida. Trabaja por las tardes de soldador y las ma&ntilde;anas las dedica a cultivar cuerpo y mente.<\/p>\n<p>Sin poder evitarlo, los ojos del joven se pasean por sus pechos, percibiendo &mdash;a trav&eacute;s de la camisa&mdash;la dureza de los pezones. Una cosa es segura, y es que el muchacho se muere por sus huesos o, mejor dicho, por sus carnes. Le pregunta si est&aacute; casada, algo que a Isabel le parece poco original, m&aacute;s bien, todo un t&oacute;pico, pero entiende que es un modo subliminal de sentar las bases y saber a qu&eacute; atenerse, pese a que el hecho de tener pareja, no es un impedimento para tontear con la mujer madura. Le explica brevemente a qu&eacute; se dedica, sin dar demasiadas explicaciones, como tambi&eacute;n le comenta que tiene un hijo de pr&aacute;cticamente su edad y una hija un poco m&aacute;s joven.<\/p>\n<p>&mdash;Seguro que no es tan guapa como la madre, &mdash;afirma convencido.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que lo es, &mdash;reivindica ella.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces tiene que ser preciosa.<\/p>\n<p>Lo cierto es que el chaval se lo est&aacute; trabajando. Es un caballero, todo lo contrario que su amante. Ra&uacute;l es galante, educado, cort&eacute;s, de cuerpo apol&iacute;neo, y qui&eacute;n sabe qu&eacute; m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Dime una cosa. &iquest;Por qu&eacute; est&aacute;s intentando coquetear conmigo si podr&iacute;a ser tu madre?<\/p>\n<p>&mdash;Si tuviera una madre como t&uacute; ya hubiese pecado de incesto, &mdash;asegura con la mayor naturalidad del mundo, sin embargo, aquella frase le hace gracia a Isabel y no puede contener una carcajada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; pasa con tu novia? &mdash;le pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;No tengo muy claro mi relaci&oacute;n con ella. Ella quiere casarse y eso no entra dentro de mis planes.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y cu&aacute;les son?<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;. Cada vez estoy m&aacute;s convencido de que no es la chica ideal para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; dices eso?<\/p>\n<p>&mdash;Si lo fuese, querr&iacute;a estar siempre con ella, e incluso la idea de casarme no me agobiar&iacute;a tanto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo es la chica ideal, si se puede saber?<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;. No tengo predefinido un estereotipo de mujer.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; podr&iacute;as serlo, por ejemplo.<\/p>\n<p>&mdash;No pareces tener buen ojo para las mujeres. Yo te doblo la edad. Como te he dicho, podr&iacute;a ser tu madre.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; no eres una madre convencional.<\/p>\n<p>Isabel sonr&iacute;e.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; me hace no serlo? &mdash;quiere saber.<\/p>\n<p>&mdash;Se te ve una mujer de mundo, culta, que le da la importancia que merece el cuerpo y la mente, con una trayectoria profesional destacada. No se ven muchas mujeres como t&uacute;, con las ideas claras.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; sabr&aacute;s t&uacute; lo claras que son mis ideas? Te sorprender&iacute;a saber que a menudo son realmente turbias.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso?<\/p>\n<p>&mdash;Estoy casada, &mdash;le dice intentando poner una excusa para no ir m&aacute;s all&aacute;, aunque es lo que desea, pese a que tenga que dar un rodeo.<\/p>\n<p>&mdash;Eso no es un problema, &mdash;asegura &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Para ti ya s&eacute; que no, pero para m&iacute; s&iacute;, &mdash;le rebate Isabel, pero sin creerse sus palabras.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te llevas bien con tu marido?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;responde, aunque ahora tiene sus dudas. Sigue am&aacute;ndole, pero sus exigencias y sus prioridades han cambiado. &iquest;Se puede ser feliz con la persona a la que se ama, pero sustituy&eacute;ndola en los momentos de pasi&oacute;n? Es evidente que no. Su situaci&oacute;n comporta un dilema importante dif&iacute;cil de resolver, no obstante, hay dos maneras: seguir ocultando su doble vida, o dejar al amor de su vida. Tanto una decisi&oacute;n como la otra no conduce a la felicidad, dado que, en una y en otra contin&uacute;a existiendo una carencia de diferente naturaleza.<\/p>\n<p>&mdash;Tu marido es muy afortunado. Le envidio.<\/p>\n<p>&mdash;Por tus palabras deduzco que los d&iacute;as con tu chica est&aacute;n contados.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes que me dedico a la pol&iacute;tica?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, hace semanas que lo s&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ah s&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, eres m&aacute;s famosa de lo que crees. La mayor parte de la gente que est&aacute; aqu&iacute; te conoce.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ah!, &mdash;exclama&mdash;. Entonces tendr&eacute; que andarme con cautela, &mdash;bromea.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, no estamos haciendo nada malo.<\/p>\n<p>&ldquo;Todav&iacute;a&rdquo;, piensa ella a la vez que una involuntaria y p&iacute;cara sonrisa asoma en sus labios.<\/p>\n<p>&mdash;Deber&iacute;as pensar en tu chica.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo hago, y tengo claro es que cada vez tenemos menos cosas en com&uacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Piensa que lo importante es afrontar las adversidades que surgen en la pareja. Hay parejas que, pese a sus diferencias, son capaces de contraponer los contratiempos y superar las crisis, adapt&aacute;ndose y evolucionando, pero para eso hay que compartir objetivos, valores de respeto y cierta independencia que les permita crecer a nivel individual tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No es mi caso.<\/p>\n<p>&mdash;Me lo pones dif&iacute;cil. Intentaba que vieras el lado positivo de tu relaci&oacute;n, pero veo que las cartas ya est&aacute;n echadas. Lo tienes muy claro.<\/p>\n<p>&mdash;El lado positivo es que t&uacute; me encantas, &mdash;manifiesta posando la mano en su pierna a trav&eacute;s de su pantal&oacute;n y, ante aquella osada iniciativa, Isabel tiene una primera reacci&oacute;n de sorpresa, sin embargo, su mano en su muslo le provoca un cosquilleo un poco m&aacute;s arriba. Ra&uacute;l, al ver que no hay resistencia por parte de la pol&iacute;tica, su mano asciende hasta un poco m&aacute;s de la mitad de su muslo.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; lo que quieres es echar un polvo, &mdash;le dice Isabel sin reparos.<\/p>\n<p>&mdash;Y si pueden ser dos, mejor que uno. Eres una mujer muy atractiva. Me gustas mucho.<\/p>\n<p>&mdash;Deber&iacute;as apartar la mano, aunque no te est&eacute; viendo nadie. Como t&uacute; has dicho, puede que mucha gente sepa quien soy.<\/p>\n<p>&mdash;Podemos ir a otro sitio si quieres, &mdash;sugiere anhelante, confiando en que ella sienta lo mismo.<\/p>\n<p>&mdash;No creo que sea buena idea, &mdash;se excusa Isabel intentando aparentar que no es tan f&aacute;cil acceder a ella y, en vista de que el joven no aparta la mano de su muslo, ella la coge suavemente y la retira.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, no puedo, &mdash;dice, aunque lo desea tanto como &eacute;l, ahora bien, a&uacute;n existe un freno moral que le impide ser tan espont&aacute;nea con el muchacho al que apenas conoce.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo que irme, &mdash;dice, cuando en realidad lo que quiere decir es: &ldquo;Vamos a mi casa&rdquo;.<\/p>\n<p>El viernes siguiente Isabel sabe que Ra&uacute;l estar&aacute; de nuevo esper&aacute;ndola. Esta vez tiene m&aacute;s definidos sus objetivos despu&eacute;s de haber imaginado lo que pod&iacute;a haber sido esa ma&ntilde;ana y no fue.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tomamos algo? &mdash;le pregunta Ra&uacute;l despu&eacute;s de la clase.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En tu casa o en la m&iacute;a? &mdash;pregunta Isabel totalmente lanzada, despu&eacute;s de haber estado toda la semana meditando y sin recibir ninguna llamada de su amante.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l ha quedado gratamente sorprendido ante la naturalidad de Isabel y no tiene dudas al respecto.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a la tuya.<\/p>\n<p>Isabel vive en un &aacute;tico en el centro de la ciudad. Goza de una situaci&oacute;n econ&oacute;mica privilegiada y eso no le pasa desapercibido a Ra&uacute;l, que cuando entra, mira hacia todos lados sorprendido por lo estilosa que es su casa.<\/p>\n<p>&mdash;Menuda choza tienes.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias.<\/p>\n<p>Cierra con llave por si acaso vuelve alguien inesperadamente, cosa que no suele pasar, pero igualmente lo hace, aunque, en el supuesto caso de que vuelva alguien, de poco va a servir, quiz&aacute;s, eso s&iacute;, para dar un poco m&aacute;s de margen de maniobra, como en las t&iacute;picas escenas de las pel&iacute;culas en donde el amante sale apresuradamente por la ventana, pero con el inconveniente real de que la ventana da a una gran terraza por la que no hay escape posible.<\/p>\n<p>Ya en la habitaci&oacute;n est&aacute;n el uno frente al otro sin saber muy bien qu&eacute; hacer o esperando que alguien d&eacute; el primer paso.<\/p>\n<p>&mdash;Ya estamos aqu&iacute;, &mdash;dice Isabel un poco inquieta.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l la coge por la cintura y la acerca hacia &eacute;l fundi&eacute;ndose en un prolongado y apasionado beso. Sus manos se pasean por la espalda y una de ellas desciende buscando sus curvas.<\/p>\n<p>&mdash;Me gustas mucho, &mdash;se sincera el muchacho.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; a m&iacute; tambi&eacute;n, &mdash;le responde ella entregada, y ambos se dejan caer en la cama para seguir magre&aacute;ndose el uno al otro.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l le desabrocha la blusa y se la quita atropelladamente. Despu&eacute;s hace lo mismo con el sujetador. Admira sus pechos erguidos, los coge y los lame, primero uno, despu&eacute;s el otro. Una mano furtiva se desliza hasta su entrepierna, deteni&eacute;ndose en ella y apret&aacute;ndosela a trav&eacute;s de la tela del pantal&oacute;n, mientras Isabel disfruta de sus caricias a la espera de que la desnude completamente, mas, su joven amante no se hace de esperar. Le desabrocha el pantal&oacute;n, se lo quita y se queda con unas diminutas braguitas al tiempo que la vista del muchacho se deleita contemplando su hermosa anatom&iacute;a. Su ansiedad le impide esperar a que ella le desnude. Se pone en pie, se quita el su&eacute;ter, despu&eacute;s la camiseta e Isabel contempla el canon de hombre ideal de la antigua Grecia. Mientras se deshace de su ropa repara en las fotos que hay en la mesita y coge una de Isabel con su marido.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es tu marido?, &mdash;le pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor que no vea esto, &mdash;le dice, d&aacute;ndole la vuelta al marco.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. &mdash;Le contesta import&aacute;ndole bien poco su marido en esos momentos.<\/p>\n<p>Hay otra foto de su hija de la que se percata mientras se quita los pantalones.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es tu hija?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es preciosa. Casi tanto como la madre. Y, por cierto, tambi&eacute;n tiene un polvazo, como ella.<\/p>\n<p>&mdash;Le tendr&aacute;s que pedir permiso al novio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;? No se lo he pedido a tu marido. Te lo he pedido a ti.<\/p>\n<p>&mdash;Cierto, &mdash;exclama. &iquest;Vamos a mirar fotos o a follar? &mdash;le dice al tiempo que se quita sus braguitas quedando expuesta y completamente abierta para &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ostias! &mdash;Exclama Ra&uacute;l dejando el marco a un lado.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l se deshace de los pantalones apresuradamente. Isabel se relame esperando el premio y &eacute;l se muestra desnudo exhibiendo una erecta verga adornando su esculpido cuerpo. No es, ni de lejos, como la su otro amante, pero es el conjunto de sus cualidades lo que le cautiva. El chaval se pone encima de ella y ambos restriegan sus cuerpos desnudos. Las manos de Ra&uacute;l colisionan con las de Isabel en su ruta de exploraci&oacute;n por ambas fisionom&iacute;as. Las manos de Isabel aferran su culo y piensa que es pura poes&iacute;a. Aquella mujer de cultura portentosa est&aacute; atribuy&eacute;ndole calificativos art&iacute;sticos a un culo, pero qu&eacute; culo, piensa. Igualmente, el joven atleta experimenta la satisfacci&oacute;n de acariciar las aterciopeladas nalgas de la pol&iacute;tica, reconociendo el privilegio de retozar con ella.<\/p>\n<p>El muchacho la besa, explora su boca y luego sigue su camino hacia el l&oacute;bulo de la oreja, desciende por el cuello, entretanto, su mano acaricia su est&oacute;mago y circunvala el monte de venus para deslizarse por la pierna. Su lengua repasa sus pezones, luego se descuelga por su barriga dando repetidas vueltas por el ombligo buscando la humedad de sus pliegues y ella ahoga la respiraci&oacute;n cuando la lengua encuentra la guarida. &Eacute;l le aparta las piernas y degusta por vez primera su sal penetrante. Huele, lame y se embelesa con la ambros&iacute;a de aquella diosa. Las manos de Isabel cogen su cabeza y la aproxima hacia ella, buscando con los movimientos de pelvis, su lengua. El muchacho se aplica en la tarea de devorar la gustosa almeja, a la vez que soba los turgentes pechos. A continuaci&oacute;n, baja la mano por la planicie de su abdomen, acariciando cada resquicio de su tersa y suave piel. Isabel se incorpora y tumba a su joven amante en la cama, ensamblando el sexo en su boca, del mismo modo, se pone a la altura de su miembro para engullirlo, acopl&aacute;ndose en un perfecto sesenta y nueve. Sus flujos resbalaban directamente en la boca de Ra&uacute;l, y su miembro desaparece en la de Isabel, deleit&aacute;ndose y excit&aacute;ndose cada vez m&aacute;s hasta que abraza el anhelante momento en el que el joven apol&iacute;neo la penetre. Piensa que puede estar ovulando y le pregunta si tiene condones, pero es evidente que obtiene una respuesta negativa, aunque ella est&aacute; demasiado excitada para ser sensata, de hecho, hace ya unos meses que la sensatez ha desaparecido de su vida, a pesar de ser un personaje p&uacute;blico de relativa notoriedad. Pese a todo, le pide que no eyacule en su interior. Coge el miembro y se lo introduce, de tal manera que le muestra sus nalgas mientras salta sobre &eacute;l a la vez que contempla sus nalgas perfectas en forma de coraz&oacute;n y se aferra a ellas. Le faltan manos para magre&aacute;rselas. Simult&aacute;neamente le dedicaba las palabras m&aacute;s complacientes que pueda escuchar acerca de su trasero. Despu&eacute;s de un rato saltando encima del joven potro, Isabel se da la vuelta y vuelve a acoplarse recorriendo su torso con las manos al mismo tiempo que vuelve a brincar sobre el joven que la est&aacute; llevando al inminente cl&iacute;max. Ra&uacute;l se incorpora para cambiar la posici&oacute;n y compartir el m&aacute;gico momento mientras se besan.<\/p>\n<p>Isabel se acuesta, abre las piernas y Ra&uacute;l vuelve a penetrarla, iniciando un nuevo bombeo, entretanto ella presiona su culo, se lo ara&ntilde;a con sa&ntilde;a e incluso le provoca heridas con sus u&ntilde;as, como si fuese una gata en celo. Ambos mueven su pelvis al comp&aacute;s, y durante unos minutos, el ajetreo p&eacute;lvico se hace progresivamente m&aacute;s fren&eacute;tico hasta que ella libera su orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No pares! &iexcl;Sigue! &mdash;le ruega Isabel cuando sus terminaciones nerviosas confluyen al un&iacute;sono en su sexo dej&aacute;ndose llevar por el placer.<\/p>\n<p>Su orgasmo parece no remitir, pero Ra&uacute;l se contiene con la &uacute;nica finalidad de no cortarle su placer, y cuando Isabel consuma su cl&iacute;max, &eacute;l saca el miembro de su interior y eyacula sobre ella. Despu&eacute;s se tumba a su lado totalmente extenuado.<\/p>\n<p>&mdash;Ha sido maravilloso, &mdash;se&ntilde;ala el joven.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;subraya ella.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame que te limpie.<\/p>\n<p>Coge varios cl&iacute;nex y se esmera en limpiarle las salpicaduras de su semen. Isabel pasa los dedos por los restos de su cuerpo y se los mete en la boca.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta el semen? &mdash;le pregunta sorprendido.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;dice relami&eacute;ndose los dedos todav&iacute;a pringosos&mdash;y tu verga tambi&eacute;n, &mdash;a&ntilde;ade.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder, Isabel! Como me pones.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l vuelve a tener una erecci&oacute;n sin ning&uacute;n tipo de contacto, y ella se lleva el miembro a la boca realiz&aacute;ndole la mejor de las mamadas.<\/p>\n<p>&mdash;Vas a hacer que me corra de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;No. Quiero que me folles otra vez.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder! Estar&iacute;a haci&eacute;ndolo todo el d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo toda la ma&ntilde;ana. Estoy dispuesta para ti.<\/p>\n<p>&mdash;Madre del amor hermoso, &mdash;exclama el sorprendido muchacho que no da cr&eacute;dito a la fogosidad de la mujer madura con la que est&aacute; disfrutando m&aacute;s que con todas las remilgadas con las que ha estado hasta el momento.<\/p>\n<p>Isabel se olvida del trabajo, se olvida de su marido y se olvida de todo, excepto de lo que le apetece fornicar con el joven atleta. Se incorpora y se pone de espaldas, apoyando las manos en la cama, mostr&aacute;ndole y moviendo sus encantos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; esperas?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder! &mdash;exclama fascinado Ra&uacute;l al ver la exquisitez de la seductora visi&oacute;n.<\/p>\n<p>El muchacho desea ser un pulpo para poder atender las maravillas que ofrece el cuerpo de la diosa que est&aacute; a su merced. Se agarra el miembro, lo acerca a su gruta e Isabel desliza su mano por debajo para cogerlo y acompa&ntilde;arlo. Los dos suspiran de placer con aquella primera estocada y, tanto el ritmo como los jadeos empiezan a ser constantes y en&eacute;rgicos. Ella retuerce y contorsiona sus caderas, intentando sentir el puntal en todos los rincones. Despu&eacute;s de un cuarto de hora sacudiendo sin descanso, Ra&uacute;l abandona la posici&oacute;n y se tumba. Ella aferra su polla y se coloca encima para cabalgar de nuevo sobre &eacute;l. El muchacho goza tanto como ella. Acaricia sus tetas y las besa. Sus manos van y vienen repasando toda su anatom&iacute;a. Las nalgas son atendidas, los pechos son abordados y su cintura es dibujada con el perfil que van trazando sus manos al descender. Isabel se apoya en su torso mientras salta una y otra vez como una amazona. Aquellos duros pectorales y su tableta de chocolate le chiflan, dado que Isabel nunca ha estado con ning&uacute;n hombre tan atl&eacute;tico. Despu&eacute;s de otro cuarto de hora brincando sobre su polla, acelera el ritmo ante la inminencia del orgasmo que le alcanza recibi&eacute;ndolo con una explosi&oacute;n de placer.<\/p>\n<p>El cl&iacute;max la deja sin fuerzas para continuar. Se queda quieta encima de &eacute;l. No puede moverse, pero le gusta sentirlo dentro, aunque ya haya culminado su placer. &Eacute;l desea continuar e intenta moverse dentro de ella, pero Isabel no responde a sus movimientos. A continuaci&oacute;n, lo descabalga y le coge el enhiesto miembro para empezar a masturbarlo, entretanto &eacute;l la contempla, admir&aacute;ndola como mujer y, mientras le masturba, le dice las frases m&aacute;s ardientes que ninguna otra mujer le ha regalado jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Isabel se desliza hacia abajo y encierra en su boca la cabeza palpitante, logrando en pocos segundos que eyacule dentro de su boca. Pese a ello, no abandona el falo, de ese modo no desperdicia nada de su esencia. Cuando lo tiene todo en la boca se lo traga y se relame los labios sin que &eacute;l pierda detalle.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Incre&iacute;ble! &mdash;admite el joven&mdash;Mi novia nunca ha hecho algo as&iacute;, ni en sue&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;Yo no soy tu novia, cari&ntilde;o, &mdash;afirma, como si ella fuese una profesional y hubiese estado toda la vida trag&aacute;ndose el semen, cuando en realidad era una pr&aacute;ctica reciente en su emergente y promiscua vida sexual.<\/p>\n<p>&mdash;No, eres una diosa.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, soy tu diosa.<\/p>\n<p>Acerca sus labios a los suyos y lo besa, y a &eacute;l parece no importarle el hecho de haber tenido su semen en la boca y hab&eacute;rselo tragado.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de eso, y de que su euforia decrezca sustancialmente, reconsidera que tiene que ir a su despacho, a pesar de que le ha prometido que toda la ma&ntilde;ana se la dedicar&iacute;a a &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Tenemos que irnos, &mdash;le advierte.<\/p>\n<p>&mdash;Claro. &iquest;Volveremos a repetir?<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Joder!, &mdash;exclama Ra&uacute;l sinti&eacute;ndose el hombre m&aacute;s afortunado del mundo. &mdash;Ha sido el mejor polvo de mi vida, &mdash;se sincera esperando que para ella haya sido igual de intenso, en cambio, aunque haya disfrutado enormemente, reconoce que su otro amante le hace perder la compostura y la decencia, en definitiva, la hace sentirse muy puta y eso le encanta. Hasta el momento es el &uacute;nico que llena por completo su vac&iacute;o y reconoce que en su nueva condici&oacute;n no necesita otro pr&iacute;ncipe azul, sino al potro salvaje que parece no querer dar se&ntilde;ales de vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El trabajo la ha mantenido ocupada durante toda la semana y, aunque ha pensado mucho en su amante, no le ha llamado esperando que sea &eacute;l quien tome la iniciativa. Al ver que no lo hace, ha empezado a inquietarse. Desea fervientemente volver a sentirse llena de &eacute;l, del mismo modo, comprende que tambi&eacute;n tiene [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16852,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30543","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30543","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16852"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30543"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30543\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30543"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30543"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30543"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}