{"id":30582,"date":"2021-07-28T22:00:00","date_gmt":"2021-07-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-28T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-28T22:00:00","slug":"siento-curiosidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/siento-curiosidad\/","title":{"rendered":"Siento curiosidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30582\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ciertamente, como lo expres&eacute; en otro relato, nuestra estad&iacute;a en Alemania supuso que vi&eacute;ramos las relaciones de pareja de otra manera y nos atrevi&eacute;ramos a experimentar situaciones impensables para una joven pareja de reci&eacute;n casados, de origen latino, cuyas costumbres y cultura difer&iacute;an bastante de lo que en aquella &eacute;poca se percib&iacute;a en el lugar donde resid&iacute;amos y sus alrededores. En aquellos tiempos, visitar Hamburgo y su barrio rojo era agenda obligada para los turistas procedentes de muchos lugares del mundo. Y nosotros no &eacute;ramos la excepci&oacute;n.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado s&oacute;lo dos meses desde nuestra llegada a Kiel, nuestra residencia por el pr&oacute;ximo a&ntilde;o, cuando los compa&ntilde;eros de comisi&oacute;n nos alentaron a conocer la vida nocturna y, para llevarlo a cabo, nos invitaron a visitar y conocer diferentes opciones de entretenimiento, bares, discotecas y clubes nocturnos. En una discoteca en especial, llamada &ldquo;La Florida&rdquo;, los jueves, principalmente, presenci&aacute;bamos un aparente cambio de roles entre hombres y mujeres. Ese d&iacute;a el lugar era frecuentado en su mayor&iacute;a por p&uacute;blico femenino y observ&aacute;bamos que eran ellas quienes tomaban la iniciativa para realizar cualquier actividad.<\/p>\n<p>En el lugar se realizaban diferentes concursos, dirigidos a las mujeres, como &ldquo;el busto m&aacute;s bello&rdquo;, o &ldquo;la camiseta mojada&rdquo;, o &ldquo;el beso m&aacute;s largo con alguna pareja masculina asistente&rdquo;. Y ve&iacute;amos como esas mujeres, sin recato alguno, participaban y parec&iacute;an disfrutar del entretenimiento. Ciertamente, en ese pa&iacute;s, hay una actitud abiertamente amplia hacia el desnudo corporal, de manera que ese tipo de juegos eran aceptados socialmente. En otra ocasi&oacute;n, estando all&iacute; con mi esposa, una de las visitantes, sin importar si yo estaba en pareja, me invit&oacute; a bailar. La orquesta interpretaba ritmos latinos, tal vez debido a nuestra presencia, de manera que sac&aacute;bamos lo mejor de nuestro repertorio de baile cuando &eacute;ramos requeridos y aquello parec&iacute;a gustarles a esas damas.<\/p>\n<p>Lo ambiguo de la situaci&oacute;n, con respecto a nuestras parejas, era que las damas se entreten&iacute;an tanto con nosotros y nuestra manera de bailar, que segu&iacute;an invit&aacute;ndonos a bailar, una y otra vez, casi sin parar. Supimos que esas damas eran de nacionalidad sueca y que visitaban el puerto. Bailar era lo de menos. Otras damas, sin reparo alguno, invitaban a algunos de los asistentes a salir del lugar para disfrutar de un encuentro sexual y, en ese sentido, nuestros amigos de piel morena, no tan blanca, o de color, eran bastante apetecidos. En ese sentido mi esposa, no tuvo que recriminarme que la dejara sola o que me la pasara con aquellas damas toda la noche.<\/p>\n<p>El espect&aacute;culo mayor, sin embargo, era visitar la ciudad de Hamburgo y su barrio rojo. Kiel quedaba a 40 minutos en tren, de modo que pod&iacute;amos ir de visita a este lugar y regresar a nuestra residencia en la misma noche, aunque, para ese plan de turismo sexual, prefer&iacute;amos quedarnos alojados en un hotel todo el fin de semana. All&iacute;, en Sankt Pauli, en uno de tantos teatros donde se presentaban espect&aacute;culos de sexo en vivo, hab&iacute;a por aquella &eacute;poca un show muy promocionado con el nombre de &ldquo;Sans&oacute;n y Dalila&rdquo;. Y claro, como era la novedad, fuimos con mi esposa a presenciarlo.<\/p>\n<p>En el lugar, instalaban a tres parejas por palco, si as&iacute; puede llamarse a este tipo de acomodaci&oacute;n, compartiendo una mesa donde se ofrec&iacute;a champa&ntilde;a u otro tipo de licores y pasabocas, a requerimiento, para ser consumidos durante el espect&aacute;culo. Sans&oacute;n, era, ni m&aacute;s ni menos, un hombre de color, acuerpado, calvo, bastante grande y con un miembro descomunal. Su pareja, Dalila, era una mujer rubia, alta y delgada, bastante menudita, que contrastaba con su par masculino. El miembro de Sans&oacute;n era casi del tama&ntilde;o de uno de los antebrazos de Dalila, de all&iacute; que aquel espect&aacute;culo atrajera la atenci&oacute;n de los asistentes, generalmente parejas.<\/p>\n<p>En su representaci&oacute;n, los actores desarrollaban una historia donde, al final, ambos ya desnudos, Sans&oacute;n somet&iacute;a sexualmente a Dalila, y era esa la parte atractiva del espect&aacute;culo, porque los di&aacute;logos, en idioma alem&aacute;n, nunca los entendimos. Para nosotros, sin embargo, aquello no ten&iacute;a importancia. Los actores procuraban que se viera expl&iacute;citamente todos los detalles del intercambio sexual y, de verdad, tanto mi esposa como yo, est&aacute;bamos fascinados con aquello, porque, de donde ven&iacute;amos, jam&aacute;s hab&iacute;amos tenido la oportunidad de presenciar algo similar. Alguna de las asistentes, pareci&oacute; burlarse de lo que Sans&oacute;n hac&iacute;a, as&iacute; que este, con se&ntilde;as, la invit&oacute; a que subiera al escenario. Y, l&oacute;gico, ella se neg&oacute;. Su marido estaba muy apenado con lo sucedido, pues todas las miradas reposaban en ellos.<\/p>\n<p>Era evidente que aquellas escenas despertaban nuestra curiosidad y calentura. Durante la presentaci&oacute;n se pod&iacute;a ver c&oacute;mo nuestras parejas femeninas miraban con atenci&oacute;n el accionar de Sans&oacute;n y c&oacute;mo cambiaban de postura en sus asientos mientras los actores desarrollaban su rutina, que inclu&iacute;a sexo oral, penetraci&oacute;n vaginal y penetraci&oacute;n anal. A nuestros ojos eso, simplemente, era el espect&aacute;culo de los espect&aacute;culos y, despu&eacute;s de aquello, uno sal&iacute;a dispuesto a explorar todas las posibilidades que el barrio rojo nos ofrec&iacute;a. Como, por ejemplo, probar sexualmente a una de tantas hermosas mujeres que por all&iacute; deambulaban y abiertamente se ofrec&iacute;an para tener sexo, ya que en este pa&iacute;s la prostituci&oacute;n, y especialmente en este lugar, es legal.<\/p>\n<p>Era un viernes cuando llegamos al Cityhotel Monopolo, en el barrio Sankt Pauli, con la intenci&oacute;n de quedarnos all&iacute; todo el fin de semana. Las experiencias vividas en Kiel hab&iacute;an despertado nuestra curiosidad y, con tanto que se hablaba de la vida nocturna en Hamburgo, decidimos irnos de excursi&oacute;n y confirmar si era cierto todo aquello que se nos dec&iacute;a. El hotel estaba situado en medio del barrio, cerca de la calle Reeperbahn, conocida tambi&eacute;n como la &ldquo;milla del pecado&rdquo;. Nuestro principal objetivo era presenciar el espect&aacute;culo de &ldquo;Sans&oacute;n y Dalila&rdquo;, de modo que, muy temprano, 9 pm, acudimos all&iacute;.<\/p>\n<p>Terminado el espect&aacute;culo y bastante excitados con lo visto, salimos a caminar y, en nuestro recorrido, probamos entrar a diferentes sitios, simplemente para observar c&oacute;mo se daba aquello. As&iacute; que entr&aacute;bamos a los bares, ped&iacute;amos una cerveza, nos qued&aacute;bamos un rato, y luego acud&iacute;amos a otro lugar. En aquellos lugares, generalmente, las dependientes atienden a la clientela en &ldquo;Top less&rdquo;, lo cual ciertamente era un espect&aacute;culo para m&iacute;, aunque creo que mi esposa tambi&eacute;n lo disfrutaba. En otros lugares hab&iacute;a shows de sexo en vivo, menos elaborados que lo visto en los teatros, pero todo alrededor del intercambio sexual.<\/p>\n<p>Para nosotros, j&oacute;venes, con poco tiempo de casados y sin hijos, aquello era toda una novedad y una invitaci&oacute;n a la exploraci&oacute;n. Mi esposa, un poco desinhibida, coment&oacute; que le causaba curiosidad c&oacute;mo Dalila pod&iacute;a recibir el miembro de Sans&oacute;n de la manera que lo hab&iacute;amos visto y se preguntaba si aquello no le producir&iacute;a ning&uacute;n dolor. Pues, por lo visto, yo dir&iacute;a que no, apuntaba. &iquest;Por qu&eacute; lo preguntas? Simple curiosidad, respond&iacute;a. Tambi&eacute;n me coment&oacute; que aquello era algo hecho para hombres, porque lo que m&aacute;s ve&iacute;amos en los shows eran mujeres. Bueno, dec&iacute;a yo, seguramente hay hombres que ofrecen esos servicios, pero, me pregunto, &iquest;acaso ser&aacute; igual el n&uacute;mero de mujeres al de hombres que demandan ese servicio? Tocar&iacute;a preguntar, dec&iacute;a yo.<\/p>\n<p>Esa noche nos cansamos de caminar, entrar aqu&iacute; y all&aacute;, visitar tiendas de art&iacute;culos para sexo y otros art&iacute;culos. Incluso entramos a un cine para ver qu&eacute; tipo de pel&iacute;culas presentaban. En una de estas tiendas, observando la amplia oferta disponible de consoladores, me atrev&iacute; a comentar, si est&aacute;s interesada, te puedo comprar uno. Pero eso es artificial, contest&oacute; ella, yo preferir&iacute;a que fuera natural. &iquest;De verdad? &iquest;En serio? &iquest;Ser&iacute;as capaz? Pregunt&eacute;. No s&eacute;, siento curiosidad. Y, a trav&eacute;s de los a&ntilde;os, aprend&iacute; que cuando ella dice &ldquo;siento curiosidad&rdquo; es que est&aacute; experimentando may&uacute;scula calentura. Pero en aquella ocasi&oacute;n su comentario, lejos de parecerme inadecuado, sirvi&oacute; de excitador. Bueno, si ella se da la oportunidad, por qu&eacute; no yo tambi&eacute;n, pens&eacute;.<\/p>\n<p>Llegamos muy de madrugada al hotel, pero and&aacute;bamos tan excitados con el ambiente, que no ten&iacute;amos muchas ganas de dormir y s&iacute; de hacer algo m&aacute;s. Sin embargo, como no ten&iacute;amos claro qu&eacute; hacer ni a d&oacute;nde ir, nos detuvimos en el bar del hotel, pedimos lo habitual all&iacute;, cerveza, y seguimos conversando sobre lo acontecido aquella noche. Bueno, pero con la verdad, increp&eacute; a mi esposa, &iquest;te gust&oacute; Sans&oacute;n? Me encant&oacute; dijo. El tipo es espectacular. Y, si &eacute;l te invitara a subir al escenario, como lo hizo con aquella se&ntilde;ora, te le medir&iacute;as. Pues, en p&uacute;blico, no me atrever&iacute;a. O sea, en privado, s&iacute;. &iquest;Por qu&eacute; no? Contest&oacute;.<\/p>\n<p>Bueno, pero concretemos, dije. &iquest;Cu&aacute;l es tu aventura? &iquest;Qu&eacute; es lo que quieres experimentar? Es que yo nunca he estado con un tipo de esos, respondi&oacute;. Por eso te pregunto. &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a, entonces, lo que quieres probar? Pues, si soy capaz de compartir con un hombre as&iacute;. &iquest;C&oacute;mo Sans&oacute;n? S&iacute;, respondi&oacute;. Y&hellip; &iquest;Qu&eacute; tan intenso es el deseo? Pues, estando aqu&iacute;, podr&iacute;amos probar &iquest;No? Si t&uacute; quieres, dije. El tema es que no dominamos el idioma y, la verdad, no s&eacute; c&oacute;mo hacer ni por d&oacute;nde empezar.<\/p>\n<p>Se me ocurri&oacute; que, al otro d&iacute;a, podr&iacute;amos volver al teatro aquel y preguntar, por qu&eacute; no, si Sans&oacute;n estar&iacute;a disponible para ese servicio, o c&oacute;mo funcionaba la oferta de prostitutos y d&oacute;nde buscarlos, si era el caso, precisando las caracter&iacute;sticas del servicio que nosotros est&aacute;bamos buscando. As&iacute; que, con eso en mente, finalmente, ahora s&iacute;, rendidos, nos fuimos a dormir.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, s&aacute;bado, nos levantamos casi al mediod&iacute;a. La ma&ntilde;ana estaba opaca y lluviosa, as&iacute; que no daban muchas ganas de salir. Decidimos quedarnos en el hotel, almorzar en la habitaci&oacute;n y ver la oferta de canales para adultos en la televisi&oacute;n. Como era natural, nuestra atenci&oacute;n se dirigi&oacute; a ver pel&iacute;culas de sexo interracial, de modo que al finalizar la tarde ya est&aacute;bamos de nuevo estimulados para seguir adelante con el plan. La verdad no sab&iacute;amos ni qu&eacute; hacer, con qui&eacute;n hablar o c&oacute;mo hacer.<\/p>\n<p>Llegamos al teatro a las 9 pm, como la noche anterior, y fuimos acomodados de la misma manera junto a otras dos parejas. Eran de habla hispana, argentinos, de modo que nos pusimos a hablar; lo normal, de d&oacute;nde viene, d&oacute;nde est&aacute;n alojados, cu&aacute;ndo se van, etc. El show era igual al d&iacute;a anterior, as&iacute; que me propuse averiguar si Sans&oacute;n estar&iacute;a disponible para una atenci&oacute;n individual. Me levant&eacute; de la mesa, fui a la recepci&oacute;n y pregunt&eacute; si hab&iacute;a alguien que hablara en espa&ntilde;ol, ya que no me sent&iacute;a con la capacidad para expresar mi idea en ingl&eacute;s, y mucho menos en alem&aacute;n. De ese idioma, ni idea.<\/p>\n<p>Llamaron a una muchacha joven, tal vez de procedencia espa&ntilde;ola, que muy amablemente se aproxim&oacute; a m&iacute;, me salud&oacute; y me pregunt&oacute; en qu&eacute; pod&iacute;a ayudarme. Le coment&eacute; que nosotros, mi esposa y yo, como pareja, nos llamaba la atenci&oacute;n conocer a Sans&oacute;n en privado. Entiendo que lo que usted quiere es que su esposa tenga sexo con &eacute;l. S&iacute;, dije sonroj&aacute;ndome ante lo inesperado de esa pregunta. Es su deseo. Me coment&oacute; que los fines de semana &eacute;l no estaba disponible para ese tipo de servicio, debido a su trabajo. Una cita podr&iacute;a concretarse entre semana. Es que no vivimos aqu&iacute; y estaremos tan solo hasta el domingo en la noche, le dije. Bueno, tal vez los pueda contactar con Rolando. Quiz&aacute; &eacute;l los pueda ayudar. Bueno, s&iacute;, respond&iacute;. &iquest;D&oacute;nde lo puedo ubicar? Ya mismo lo llamo. Disfruten su estad&iacute;a y vis&iacute;tennos cuando lo deseen. Buenas noches, dijo alej&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Yo me qued&eacute; all&iacute; un rato, esperando, pero nadie se acercaba. Llegu&eacute; a pensar que hab&iacute;a entendido mal a la muchacha, pero me qued&eacute; all&iacute;, de pie, observando el show que se desarrollaba en el escenario. Pasados unos minutos, escuch&eacute; una voz grave a mis espaldas. Soy Rolando. &iquest;Me buscaba? Cuando volte&eacute; me encontr&eacute; con un tipo guapo, bastante moreno, de contextura similar a la de Sans&oacute;n, un tanto m&aacute;s bajo, pero igual de acuerpado y musculoso, con la particularidad de que hablaba espa&ntilde;ol. Su acento me pareci&oacute; del Caribe, tal vez de Puerto Rico, Rep&uacute;blica Dominicana o Cuba.<\/p>\n<p>Bueno, dije, me parece que usted ya sabe para qu&eacute; lo busco. Si, dijo sonriendo, ya supe cu&aacute;l es el inter&eacute;s. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n alojados? En el Cityhotel Monopolo, cerca de aqu&iacute;. Perfecto. Hoy no es posible, pero ma&ntilde;ana puedo atenderles. Ind&iacute;queme n&uacute;mero de habitaci&oacute;n y hora. Bueno, no s&eacute;, &iquest;a qu&eacute; hora le ser&iacute;a m&aacute;s conveniente? Pregunt&eacute;. Ma&ntilde;ana es domingo y no hay mucha demanda. &iquest;Podr&iacute;a ser a las 8 pm? Me conviene. El servicio tiene un costo de 300 euros. Perfecto, contest&eacute;, no hay problema.<\/p>\n<p>Puedo pedirle un favor. &iexcl;Seguro! contest&oacute;. Me gustar&iacute;a que se le acercara, le indiqu&eacute; se&ntilde;al&aacute;ndole d&oacute;nde se encontraba mi esposa, se le presentara y le comentara acerca de nuestra cita para ma&ntilde;ana. Ya mismo, dijo. Y r&aacute;pidamente transit&oacute; el espacio que nos distanciaba de la mesa donde ella estaba ubicada. Observ&eacute; la cara de sorpresa de mi esposa cuando este hombre se sent&oacute; a su lado y le convers&oacute; durante unos minutos. Luego vi que se levant&oacute;, volvi&oacute; a donde yo estaba y dijo, todo va a ir bien. Nos vemos ma&ntilde;ana. Lo estaremos esperando, gracias, contest&eacute;.<\/p>\n<p>Salimos del lugar y, nuevamente, empezamos a caminar, repasando los sitios que hab&iacute;amos conocido la noche anterior y nos propusimos recorrer otras calles para explorar y conocer otros lugares. Mientras camin&aacute;bamos ella, observando una tienda de art&iacute;culos para sexo, me pregunta, &iquest;ser&aacute; que una indumentaria de esas es muy costosa? &iquest;Por qu&eacute; la pregunta? Dije. Rolando me dijo que &eacute;l funciona mejor cuando la mujer se esmera por motivarlo y excitarlo, visti&eacute;ndose especial para &eacute;l, y supuse que podr&iacute;a comprar una de esas indumentarias, para no desentonar, porque la verdad, as&iacute;, como andamos vestidos, tan informales, de blue jean y tenis, no es que surja mucha excitaci&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>Estuvimos mirando y probando varis modelos hasta que se decidi&oacute; por una lencer&iacute;a negra, incluidos los infaltables zapatos negros de tac&oacute;n alto, complementado, a su gusto, con aretes, collares y pulseras. La aventura ciertamente iba a resultar un tanto costosa, porque hab&iacute;a que comprar un vestido que cubriera esa lencer&iacute;a. No fue tan dif&iacute;cil, pues se decidi&oacute; por un conjunto de chaqueta y falda corta de color blanco. L&oacute;gico, complementado con un peque&ntilde;o bolso negro, de correa larga, que pod&iacute;a colgar desde el hombro. Y, bueno, pensaba yo, para qu&eacute; tanto adorno, si es poco lo que va a durar puesta la vestimenta.<\/p>\n<p>Esa noche, despu&eacute;s de tanta compra y complacencia con la dama, me atrev&iacute; a preguntar si, as&iacute; como yo estaba dispuesto a que ella tuviera su aventura, ella estar&iacute;a dispuesta a compartir una experiencia m&iacute;a. Y &iquest;cu&aacute;l? Pregunt&oacute; ella. Pues t&uacute; vas a estar con un muchacho de estos, qu&eacute; posibilidades hay de que yo est&eacute; con una muchacha de por ac&aacute;. Bueno, si t&uacute; quieres. &iquest;Qu&eacute; tienes en mente? Pues, no tengo nada en mente, porque no s&eacute; c&oacute;mo se hacen las cosas aqu&iacute;. Tomemos algo, por aqu&iacute;, y vemos qu&eacute; se nos ocurre. Y as&iacute; fue. Entramos a un sitio de espect&aacute;culos, con la idea de seguir mirando y, si algo aparec&iacute;a, pues, tomar la opci&oacute;n, sin saber realmente qu&eacute;. Pero pas&oacute; el tiempo, nos entretuvimos con los shows, y ya, siendo tarde, decidimos volver al hotel.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente nos levantamos algo temprano, as&iacute; que decidimos desayunar y salir a realizar un city tour, ya que lo &uacute;nico que hab&iacute;amos visto de Hamburgo era el Barrio Rojo. Pregunt&eacute; en la recepci&oacute;n si habr&iacute;a un city tour disponible y reservamos el servicio. Nos recogieron a las 10:00 am. Estuvimos recorriendo la ciudad y diferentes lugares de inter&eacute;s, el puerto y l&oacute;gico, como no, el barrio rojo, ya que figura entre las atracciones tur&iacute;sticas de la ciudad. Regresamos al hotel hacia las 4 pm, y, teniendo una cita en mente, la idea fue preparar el escenario para lo que ir&iacute;a a pasar, as&iacute; que, nuevamente, y mientras llegaba la hora, nos pusimos a ver la televisi&oacute;n para adultos, excitando los sentidos para la esperada noche.<\/p>\n<p>Siendo las 6 pm, ella dijo, bueno, yo creo que me voy a alistar. &iquest;Tan temprano? Pregunt&eacute;. La cita es a las 8 pm. Rolando me dijo que nos vi&eacute;ramos en el bar del hotel a las 7 pm., si yo no ten&iacute;a inconveniente. Ok, dije, no sab&iacute;a. &iquest;Cu&aacute;ndo acordaron eso? Cuando me hablo de que lo impresionara y motivara para que todo fuera bien. Bueno, ya tu sabes m&aacute;s que yo. Dale, entonces. &iexcl;Arr&eacute;glate!<\/p>\n<p>Tard&oacute; casi la hora en ba&ntilde;arse, peinarse, perfumarse y vestirse para la ocasi&oacute;n. Y, la verdad, se ve&iacute;a muy elegante para el mencionado encuentro. As&iacute; que, una vez estuvo lista, y siendo ya casi las 7 pm, bajamos al bar del hotel y nos acomodamos en una mesa a la espera de Rolando quien, muy puntual, no tard&oacute; en llegar.<\/p>\n<p>&iexcl;Hola! &iquest;C&oacute;mo est&aacute;n? &iexcl;Qu&eacute; bueno encontrarlos! Son ustedes muy puntuales. Siempre, contest&eacute;; la ocasi&oacute;n lo amerita. Bueno, es que a veces se cita uno y la gente no es cumplida con los horarios y, por eso, le dije a ella que nos cit&aacute;ramos m&aacute;s temprano. De esa manera, si hay demoras, pues se cumple el horario previsto de las 8 pm. Me disculpo por haber desconfiado y les pido excusas. Bueno, dije, si no le molesta, acomp&aacute;&ntilde;enos a beber un trago mientras se llega la hora. O &iquest;tiene alg&uacute;n compromiso? No, est&aacute; bien, respondi&oacute;, conversemos un rato.<\/p>\n<p>Pedimos unas Apfelwein y, mientras las beb&iacute;amos, conversamos. Rolando result&oacute; ser cubano y, en el ejercicio de su rol, comenz&oacute; a coquetear con mi esposa desde el comienzo, a halagar su gusto, su vestido, su forma de hablar, su inteligencia, su voz, su cuerpo, sus piernas. En fin, todo. Y como el tipo ten&iacute;a el tono de voz que encanta a mi mujer y no estaba para nada mal de presencia, ella se sinti&oacute; a gusto desde el principio y, si ten&iacute;a alg&uacute;n temor o prevenci&oacute;n, el trato de aquel y las bebidas fueron relajando el ambiente y haci&eacute;ndolo m&aacute;s atractivo.<\/p>\n<p>Oye, nena, le dec&iacute;a, esta noche la vas a recordar toda tu vida. Deja que empiece a desnudarte, que me desnudes y que empieces a sentirme cerquita para que veas c&oacute;mo te vas prendiendo de emoci&oacute;n. Prometo no defraudarte. Y, diciendo esto, colocaba la mano de ella sobre su pantal&oacute;n, para que percibiera el tama&ntilde;o y dureza de su miembro. &iexcl;D&eacute;jame darte un beso! Y ah&iacute;, sin verg&uuml;enza alguna, en frente de m&iacute;, la bes&oacute; como si fueran novios. Ella, por supuesto, se calent&oacute; de inmediato. Y &eacute;l, continuando con la seducci&oacute;n, le dijo, espero que, as&iacute; como besas de bien en la boca, beses mi sexo&hellip; s&eacute; que no me vas a defraudar &iquest;Verdad? S&iacute;, t&iacute;midamente respond&iacute;a ella.<\/p>\n<p>&iquest;Me invitas a tu habitaci&oacute;n? Continu&oacute;. &iquest;Ya? Pregunta ella. S&iacute;, ya, responde &eacute;l. No podemos dejar enfriar el momento. Y, levant&aacute;ndose, la invit&oacute; a salir por delante de &eacute;l, colocando ambas manos en sus caderas y caminado detr&aacute;s de ella, muy juntico, de manera que debi&oacute; ser inevitable que ella no sintiera su masculinidad acos&aacute;ndole en sus nalgas. Y ya entrados en el ascensor, los tres, Rolando se coloc&oacute; de frente a ella y la bes&oacute; nuevamente, y as&iacute;, adem&aacute;s acarici&aacute;ndola por encima de la ropa, llegamos al s&eacute;ptimo piso, donde est&aacute;bamos alojados.<\/p>\n<p>El recorrido a la habitaci&oacute;n fue bastante corto. Dos metros a la derecha al salir del ascensor y ya est&aacute;bamos all&iacute;. Yo me adelant&eacute; para abrirles, de manera que entraron sin mayor dificultad. Rolando, de una, sin demoras, la dirigi&oacute; hacia la cama. Estando de pie, al borde del lecho, Rolando, h&aacute;bilmente, suelta y deja caer la corta falda al piso. Ella, con sus pies, aparta la prenda a un lado. El, entonces, le acaricia el sexo por encima de la ropa, y le dice: Nena, est&aacute;s mojada, Tu sexo reclama el m&iacute;o. Mira c&oacute;mo me tienes. Y apresur&aacute;ndose a soltar sus pantalones, expone su miembro a la vista de ella y coloca una de sus manos sobre su enorme pene. Ya soy todo tuyo. No me hagas esperar m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>Ella estuvo un tanto dubitativa. Me mir&oacute; como sin saber qu&eacute; hacer. Entonces dije, si sientes que no debe ser, no pasa nada. Simplemente paramos. No hay obligaci&oacute;n. No, dijo, si ya llegu&eacute; hasta aqu&iacute;, es mejor enfrentar la situaci&oacute;n. Vamos, nena, dijo Rolando. Satisface tu curiosidad y calma tu deseo. &iquest;No era eso lo que quer&iacute;as? S&iacute;, dijo ella. Pero es que nunca antes hab&iacute;a estado en esta situaci&oacute;n. Es algo nuevo para m&iacute; y voy paso a paso, lentamente, mientras lo asimilo. &iquest;Nunca hab&iacute;as visto y tenido entre tus manos un miembro como el m&iacute;o? No, respondi&oacute; ella. Es la primera vez. Entonces, dijo &eacute;l, comprueba que es una realidad y disfr&uacute;talo. &iexcl;T&oacute;calo!<\/p>\n<p>Ella, entonces, recorri&oacute; con una de sus manos ese enorme miembro de arriba abajo, concentr&aacute;ndose en la punta del pene, que ten&iacute;a forma de hongo, palpitaba y se ve&iacute;a reluciente. Sigui&oacute; frotando con una de sus manos aquel pene y, con la otra, empez&oacute; a acariciar los test&iacute;culos del hombre, tambi&eacute;n bastante prominentes. &iquest;Te gusta, nena? Pregunt&oacute; Rolando. &iquest;Quieres probarlo? &iexcl;Adelante! No te inhibas. Y ella, atendiendo su invitaci&oacute;n, poco a poco empez&oacute; a lamer la cabeza turgente de aquel sexo. &iexcl;Vamos! La alentaba, Rolando. Lo est&aacute;s haciendo bien, dec&iacute;a. No me equivocaba, usas bien tu lengua, nena. Sigue as&iacute;&hellip; un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Ella, totalmente perpleja con la experiencia, chupaba aquel glande con inusitada vehemencia. Y tener aquel miembro dentro de su boca al parecer le provocaba una inmensa excitaci&oacute;n y las palabras de Rolando la motivaban a ir m&aacute;s all&aacute; y actuar con soltura, sin prevenciones. &iexcl;Eso! Dec&iacute;a aquel mulato, as&iacute; se hace. No pareces tan novata como dijiste. Tienes lo tuyo y lo sabes usar. Y ella, ante esos halagos, arreciaba la intensidad de sus chupadas. Bueno, nena, te quiero devolver el favor. &iquest;Me lo permites? Ella se detuvo y qued&oacute; atenta a lo que se vendr&iacute;a. Recu&eacute;state en la cama, dijo &eacute;l. &iquest;Me dejas quitarte los pantis? Pregunt&oacute;, mientras proced&iacute;a a retirar la prenda, dejando descubierto el sexo de mi sonrojada y acalorada esposa, que, muy colaboradora, levant&oacute; sus caderas apoy&aacute;ndose en sus piernas, facilitando que Rolando realizara la labor.<\/p>\n<p>&iexcl;Vamos! Dijo, acom&oacute;date un poco m&aacute;s arriba. Ella, en respuesta, se desplaz&oacute; sobre la cama y se recost&oacute; sobre las almohadas. &iquest;As&iacute; est&aacute;s m&aacute;s c&oacute;moda? Pregunt&oacute; aquel. S&iacute;, respondi&oacute; ella. Bien, abre tus piernas a los costados, lo m&aacute;s que puedas. Y ella, as&iacute; lo hizo. Perfecto, dijo &eacute;l. Se ve rico tu sexo. &iquest;Me lo dejas probar? Ella, sin decir palabra, asinti&oacute; afirmativamente con la cabeza. Y &eacute;l, sin perder m&aacute;s tiempo, atac&oacute; el sexo de mi esposa con su lengua, se aferr&oacute; a sus piernas y empez&oacute; a comerse, literalmente, la vagina de mi mujer. Complementaba la estimulaci&oacute;n introduciendo sus dedos, bien profundo dentro de ella, quien jadeaba, se retorc&iacute;a y gem&iacute;a cada vez que aquel procuraba esas deliciosas caricias.<\/p>\n<p>Est&aacute;s muy excitada, dijo &eacute;l. &iquest;Est&aacute;s lista para recibir mi miembro? S&iacute;, dijo ella. Y, desliz&aacute;ndose, de abajo a arriba, su cuerpo fue cobijando el cuerpo de mi mujer. Rolando apunt&oacute; su miembro a la vagina de mi esposa y, lentamente, la fue penetrando. Aquel miembro entr&oacute; muy justo dentro de ella, pues los labios vaginales se ve&iacute;an comprimidos ante tal tama&ntilde;o, pero la penetraci&oacute;n se dio suave y sin dificultad. Ella, tan pronto se sinti&oacute; invadida, empez&oacute; a gemir de la emoci&oacute;n. El muchacho, con pr&aacute;ctica en estas lides, mov&iacute;a su miembro lentamente, adentro y afuera, mientras su boca besaba fren&eacute;ticamente la boca de mi mujer, quien, excitada, agitaba su cuerpo debajo de aquel musculoso muchacho.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo me sientes, nena? Te siento rico, respond&iacute;a ella. &iquest;Quieres que siga? S&iacute;, respond&iacute;a ella como en tono de s&uacute;plica. Y, por las apariencias, de verdad, lo estaba pasando s&uacute;per bien. Rolando se mov&iacute;a a su antojo sobre ella, variando la posici&oacute;n de penetraci&oacute;n y yendo m&aacute;s profundo en la medida que ella lo permit&iacute;a. Sus piernas, totalmente abiertas a los costados, se mov&iacute;an al ritmo del bombeo de Rolando, arriba y abajo, como aleteando. Su cara se ve&iacute;a congestionada, sonrojada totalmente, y no paraba de jadear. Nena, dec&iacute;a &eacute;l &iquest;la est&aacute;s pasando bien? S&iacute;, respond&iacute;a ella, que no cesaba de contorsionarse debajo de su dominante macho.<\/p>\n<p>Est&aacute;s muy h&uacute;meda, coment&oacute; &eacute;l. Intentemos algo diferente, &iquest;te parece? Qu&eacute; tal si te levantas y te paras aqu&iacute;, al pie de la cama. Ella, sin musitar palabra, tan solo se limit&oacute; a obedecer sus instrucciones, con evidente agrado. Bueno, &iquest;est&aacute;s cansada? Preguntaba. Un poquito, respond&iacute;a ella. Tal vez el peso de mi cuerpo sobre el tuyo podr&iacute;a estar aprision&aacute;ndote un poco. Vamos a intentar otra cosa y de seguro te vas a sentir m&aacute;s c&oacute;moda, espero, dec&iacute;a &eacute;l. Bien, volt&eacute;ate, incl&iacute;nate sobre la cama y ap&oacute;yate en tus brazos. &iquest;Lo tienes claro, nena? S&iacute;, contestaba ella mientras se colocaba en la posici&oacute;n que le requer&iacute;an. &iexcl;Eso! As&iacute; est&aacute; mejor, afirmaba. Aparta las piernas un poco. &iexcl;Muy bien! Ya est&aacute;. Y, agarrando los muslos de ella con sus manos, poco a poco, empez&oacute; a penetrarla de nuevo. Esta vez desde atr&aacute;s.<\/p>\n<p>La sensaci&oacute;n debi&oacute; impactarle a ella, porque tan pronto se sinti&oacute; penetrada lanzo un sonoro ufff, empezando a jadear casi desde el mismo instante en que aquel hombre empez&oacute; a bombear. El Vigor con que aquel hombre se adentraba dentro del cuerpo de mi mujer acrecentaba en cada embestida. Ella, en alg&uacute;n momento, pareci&oacute; desfallecer. Dej&oacute; caer su torso sobre la cama, lo cual levant&oacute; m&aacute;s sus nalgas, invadidas totalmente por la corpulencia del macho que la taladraba incesantemente. Aaayyy, ya, ya&hellip; pronunciaba ella mientras con ambas manos parec&iacute;a querer contener el empuje de su amante.<\/p>\n<p>Lo est&aacute;s haciendo bien, nena. &iquest;Quieres un respiro? Si, dijo ella. Bueno, entonces si&eacute;ntate, pero recomp&eacute;nsame. Quiero ver como me deleitas. &iquest;Te atreves? S&iacute;, dijo ella, sin saber qu&eacute; esperar, mientras se iba sentando al borde de la cama, sus piernas abiertas, su sexo convulsionando de la emoci&oacute;n y ella, incierta, expectante. Perfecto, dijo &eacute;l. Nena, cierra tus ojos, abre bien tu boca y del&eacute;itame. Y, apenas lo hizo, aquel coloc&oacute; su pene en la boca de mu mujer, quien empez&oacute; a chuparlo, pudiendo degustar el sabor de su propio sexo. Lo haces muy bien, dec&iacute;a Rolando, lo haces muy bien&hellip; me tienes a punto.<\/p>\n<p>Rolando retir&oacute; su sexo de la boca de ella y, masturb&aacute;ndose &eacute;l mismo, para provocar la eyaculaci&oacute;n, dijo, bueno nena, abre tu boca de nuevo, y ahora s&iacute; que me vas a probar. Ella volvi&oacute; a abrir su boca y &eacute;l, acerc&oacute; su glande a los labios de ella y, tan pronto su boca se cerr&oacute; sobre su pene, &eacute;l se descarg&oacute;, casi que al instante. Eso quiz&aacute; la tom&oacute; por sorpresa y, sin saber de qu&eacute; manera reaccionar, mantuvo el pene de aquel hombre dentro de su boca y no tuvo m&aacute;s remedio que tragar su semen. Al parecer no le dio importancia al evento, porque ella sigui&oacute; chupando aquel miembro como si nada hubiese pasado.<\/p>\n<p>&Eacute;l se retir&oacute; y ella abri&oacute; sus ojos, y no dejaba de mirar el sexo masculino que ten&iacute;a en frente de su cara. Bueno, dec&iacute;a el hombre, para ser tan joven, toleras muy bien esto. &iexcl;Qu&eacute; bueno! Me anima querer penetrarte una vez m&aacute;s. &iquest;Puedo? S&iacute;, dijo ella. Dime de qu&eacute; manera, como te sientas m&aacute;s c&oacute;moda. Ella dijo, normal, como al principio. Perfecto, anot&oacute; &eacute;l, acom&oacute;date. Ella, entonces, se recost&oacute; en la cama y abri&oacute; sus piernas para recibir de nuevo a tama&ntilde;a aventura. El, sin perder tiempo, procedi&oacute; a penetrarla, con firmeza y vigor varonil, apoyando el peso de su cuerpo en sus brazos, para que ella tuviera m&aacute;s libertad de movimiento. Ese miembro parec&iacute;a no caber en el sexo de ella, pero una vez m&aacute;s, sin resistencia, pronto estuvo totalmente adentro.<\/p>\n<p>Juguetearon un rato m&aacute;s los dos. Rolando se esforz&oacute; por ponerla a jadear, sin mucho apuro, la verdad, y al poco rato estaba ella lanzando un grito agudo de placer mientras se contorsionaba, fuera de control, presa de las intensas sensaciones que estaba experimentando. Su hombre, la aventura de la noche, sac&oacute; su pene, descargando un chorro de l&iacute;quido blanquecino y viscoso, que se manch&oacute; el body que vest&iacute;a mi mujer. Pasado aquello la beso y, acariciando con vehemencia todo el cuerpo de ella, se incorpor&oacute; mientras dec&iacute;a, nena, creo que ha sido todo por hoy. Si te vuelven a dar ganas, ya sabes d&oacute;nde buscarme. Seguro, dijo ella. &iexcl;Gracias!<\/p>\n<p>Rolando entr&oacute; al ba&ntilde;o de la habitaci&oacute;n y, cuando sali&oacute;, ella a&uacute;n estaba acostada sobre la cama, con sus piernas abiertas, tal vez rememorando los momentos vividos hac&iacute;a apenas unos minutos. Bueno, deseo que terminen de disfrutar la velada, la noche aun es joven. Creo que merezco una recompensa por el servicio, dijo, dirigi&eacute;ndose a m&iacute;. &iquest;No es cierto? S&iacute;, claro, respond&iacute;, procediendo a pagar lo acordado. Espero no haberlos defraudado, coment&oacute;. Creer&iacute;a que no. &iquest;Qu&eacute; dices t&uacute;? Le pregunt&eacute; a mi esposa. Fue una sensaci&oacute;n inolvidable, contest&oacute;. La voy a recordar toda la vida. Esa es la idea, dijo aquel muchacho, despidi&eacute;ndose: Auf Wiedersehen!<\/p>\n<p>Bueno, dije, si quieres vamos a comer, o beber algo, o a darnos una vuelta por ah&iacute;. &iquest;Te parece? S&iacute;, vamos, dijo, necesito relajarme. D&eacute;jame arreglarme, que qued&eacute; hecha un desastre. Procedi&oacute; a recoger su panti y dirigirse al ba&ntilde;o, de donde sali&oacute;, al poco rato, totalmente maquillada y vistiendo el mismo atuendo. &iquest;Vas a salir as&iacute;? pregunt&eacute;. Pues s&iacute;, contest&oacute;, porque ser&aacute; de las pocas veces que pueda lucir esta vestimenta en p&uacute;blico. Y, adem&aacute;s, en este sector y a esta hora, a quien le va a importar. Pues s&iacute;, dije, por qu&eacute; no.<\/p>\n<p>Anduvimos por la calle principal, repasando el recorrido que hab&iacute;amos hecho los d&iacute;as anteriores, detallando con m&aacute;s pausa algunos lugares, tiendas y anuncios en los teatros. Y, finalmente, entramos en un bar, que nos llam&oacute; la atenci&oacute;n porque las camareras atend&iacute;an en bikini y, al parecer, se notaba concurrido y animado. Nos sentamos en una mesa, pedimos dos cervezas y empezamos a conversar.<\/p>\n<p>Ella, de antemano, no hab&iacute;a mencionado nada relacionado con su experiencia, de manera que, mientras empez&aacute;bamos a degustar unas cervezas, me atrev&iacute; a preguntar. Bueno, cu&eacute;ntame, &iquest;c&oacute;mo estuvo eso? Te vi muy confortable en medio de la faena. Yo te cre&iacute;a muy reservadita en esos aspectos y me sorprendi&oacute; verte as&iacute;, como tan desenvuelta. S&iacute;, respondi&oacute; ella, lo pas&eacute; muy delicioso y me pareci&oacute; que ten&iacute;a que estar a la altura de la situaci&oacute;n, porque, si no, para qu&eacute; diablos me habr&iacute;a metido en el embrollo. Yo tambi&eacute;n dude si iba a ser capaz, porque nunca antes lo hab&iacute;a hecho y mucho menos estando t&uacute; presente.<\/p>\n<p>Pero, la verdad, continu&oacute;, gran parte del resultado est&aacute; en la cabeza de cada uno. Yo imaginaba que aquello iba a ser lo m&aacute;ximo y, aunque estuvo muy bueno, tampoco fue algo que yo dijera que fue del otro mundo, pero, s&iacute;, no puedo negarlo, la presencia de ese hombre, su trato, su voz y su accionar en la parte sexual, ciertamente me excit&oacute; much&iacute;simo. Y m&aacute;s me emocion&oacute; el sentirme atendida, el centro de atenci&oacute;n, el objeto de deseo&hellip; no s&eacute;&hellip; las cosas, tal como se dieron, la situaci&oacute;n, el lugar, la vestimenta, la pareja, influyeron para que las sensaciones fueran algo m&aacute;s intensas. Eso no lo puedo negar&hellip;<\/p>\n<p>Yo pensaba, por ejemplo, que no iba a poder recibir ese miembro en mi vagina y me emocion&eacute; mucho cuando vi c&oacute;mo aquello entraba con facilidad. Mi sexo se dilat&oacute; bastante, estaba muy lubricada, y el pene de ese hombre se insert&oacute; sin dificultad. La sensaci&oacute;n fue bastante diferente a lo habitual. Era algo incierto, inesperado y novedoso. Y, cualquier cosa que sintiera, creo yo, se iba a magnificar. Yo tambi&eacute;n me sent&iacute; diferente, como m&aacute;s desenvuelta. Y cuando &eacute;l entr&oacute; en m&iacute;, me sent&iacute; totalmente llena y llegu&eacute; a pensar que iba a sentir dolor, pero no, la expectativa se transform&oacute; en un intenso placer. No s&eacute;, la incertidumbre se transform&oacute; en seguridad y, al final, me pas&oacute; por la cabeza disfrutar las cosas como se ven&iacute;an presentando y ya. Creo que tal vez me liber&eacute; de prevenciones&hellip;<\/p>\n<p>&iquest;Dir&iacute;as t&uacute; que se liber&oacute; la putita que llevabas dentro? Pues, dijo ella pensativa, si estamos hablando de tener otra actitud con relaci&oacute;n a estar con otros hombres, y no sentirme limitada por el hecho de estar casada y comprometida en una relaci&oacute;n mon&oacute;gama, s&iacute;. La verdad es que influye mucho el ambiente, lo que estamos viendo las 24 horas del d&iacute;a. Esto no es la realidad, muy diferente de nuestras rutinarias vidas, pero emociona, excita, libera y tal vez uno se deja contagiar y se da cuenta de lo que puede llegar a hacer si se lo permite. Al fin y al cabo, es una aventura que nos hemos permitido. Ma&ntilde;ana estaremos enfrentados a otras situaciones y tendremos otra actitud. Por ahora, a donde fueres haz lo que vieres.<\/p>\n<p>Me cont&oacute; que le hab&iacute;a excitado mucho sentir la firmeza del pecho y musculosos brazos de Rolando y que, contrario, a lo que yo pensaba, la fascinaci&oacute;n con el pene de aquel hombre no era el tama&ntilde;o sino el sentir como crec&iacute;a y palpitaba cuando ella lo ten&iacute;a dentro de su boca. Eso la excit&oacute;, porque la hizo sentir con control y dominio sobre su macho. En fin, era un desborde de im&aacute;genes y sensaciones que experiment&oacute; y que, record&aacute;ndolas, volv&iacute;a a excitarla y desear que algo se repitiera. Y &iquest;Qu&eacute; quieres hacer? Pregunt&eacute;. No s&eacute;, algo diferente, siento curiosidad&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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