{"id":30586,"date":"2021-07-28T22:00:00","date_gmt":"2021-07-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-28T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-28T22:00:00","slug":"estrenando-pashmina-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/estrenando-pashmina-1\/","title":{"rendered":"Estrenando pashmina (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30586\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Durante dos semanas, Sa&uacute;l me vio tejiendo, y pens&oacute; que era algo para mis nietas. &ldquo;&iquest;Haces un su&eacute;ter?&rdquo;, pregunt&oacute; cuando la prenda empez&oacute; a tomar forma. &ldquo;Es un pul&oacute;ver&rdquo;, le contest&eacute; y empec&eacute; a cantar &lsquo;El pul&oacute;ver que me diste t&uacute;, el pul&oacute;ver, tiene una virtud: guarda el calor que me diste t&uacute;&rsquo;, canci&oacute;n del italiano Gianni Meccia. &ldquo;Ja, ja, es lo mismo&rdquo;, dijo y luego me lanz&oacute; la etimolog&iacute;a anglo sajona de los nombres &lsquo;su&eacute;ter&rsquo; y &lsquo;pul&oacute;ver&rsquo;, adem&aacute;s de los lugares donde se utilizaba. &ldquo;&hellip;particularmente, y por eso la canci&oacute;n que cantas, se emplea en Italia y, de all&iacute;, vino a Am&eacute;rica por Argentina&rdquo;, concluy&oacute; y tom&oacute; la prenda para sentir la textura. &ldquo;&iexcl;Es cashmere!&rdquo;, exclam&oacute;. &ldquo;El estambre te ha de haber costado una buena suma&rdquo;, dijo en un tono connotativo, como preguntando el valor. &ldquo;S&iacute;, pero vale la pena. &iquest;No te gustar&iacute;a un su&eacute;ter as&iacute;?&rdquo;, pregunt&eacute;, poni&eacute;ndolo sobre su pecho, extendiendo las mangas&rdquo;. S&iacute;, pero las mangas me van a quedar un poco cortas y est&aacute; algo ancho para m&iacute;. &ldquo;Es que no es para ti, as&iacute; est&aacute; bien&hellip;&rdquo;, dije continuando mi labor. Sa&uacute;l me vio a los ojos y lanz&oacute; una risa sard&oacute;nica moviendo negativamente la cabeza y se retir&oacute; diciendo &ldquo;pues lo vas a acabar mucho antes de que llegue el invierno&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Na&hellip;!, el invierno ya lleg&oacute;&rdquo;, rumi&eacute; para mis adentros, pensando en el hemisferio sur.<\/p>\n<p>Poco tiempo hubo para que Pablo hiciera trasbordo, apenas el suficiente para recogerlo del aeropuerto y llevarlo al hotel para echarnos un &ldquo;rapidito&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Tanto tiempo sin amarnos! &ndash;exclam&eacute; despu&eacute;s de que nos besamos.<\/p>\n<p>&ndash;Pues aunque sea una cogida que te d&eacute;, porque en menos de tres horas tengo que estar otra vez aqu&iacute; para salir rumbo a Argentina &ndash;explic&oacute; en el autom&oacute;vil, adem&aacute;s de la raz&oacute;n para estar con anticipaci&oacute;n, y coment&oacute; sobre una escala t&eacute;cnica que el vuelo har&iacute;a en Panam&aacute;&ndash; &iexcl;Puf, lo que podr&iacute;an ser diez horas de vuelo, quiz&aacute; se conviertan en doce!<\/p>\n<p>&ndash;Acepto las venidas que quieras darme, mi amor &ndash;Dije meti&eacute;ndonos a un hotel cercano.<\/p>\n<p>Apenas hab&iacute;amos entrado al cuarto, el cual yo pagu&eacute; a pesar de sus protestas, nos besamos repetidamente al tiempo que mutuamente nos desnud&aacute;bamos. Ya encuerados se alej&oacute; un poco para mirar mi cuerpo, y me rode&oacute; para verme por todas partes.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Sigues hermos&iacute;sima! &ndash;Me dijo agarrando las tetas y poni&eacute;ndose a mamar como becerrito.<\/p>\n<p>&ndash;Mentiroso, est&aacute;n m&aacute;s ca&iacute;das &ndash;le contradije, disfrutando el placer que me estaba dando con sus manos y su boca.<\/p>\n<p>Me carg&oacute; para llevarme a la cama y all&iacute; su boca fue directamente a mi tri&aacute;ngulo. Me abri&oacute; las piernas y olfate&oacute; los vellos antes de chuparme. Se entretuvo bastantes minutos y logr&oacute; probar el flujo de las venidas que su lengua me provocaba.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Me encanta este olor y sabor de mujer hermosa que tienes! &iquest;Hiciste el amor en la ma&ntilde;ana? &ndash;me pregunt&oacute;, volviendo a saborear mi vagina y mirarme a los ojos, a lo cual respond&iacute; afirmativamente con la cabeza y cerr&eacute; los ojos para gozar otra oleada de orgasmos&ndash; &iexcl;Qu&eacute; rico! A ver si as&iacute; se me pasa algo de la sabidur&iacute;a de tu marido &ndash;dijo sin remilgos, pues admira mucho a Sa&uacute;l.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Me hubieras dicho, para exprimirle hasta los sesos, puto! &ndash;le dije tallando su cabeza en mi pubis.<\/p>\n<p>Me penetr&oacute; de misionero, besando la boca y sujet&aacute;ndome un seno en cada mano para moverse con rapidez. Al sentir los viajes de su firme pene, grit&eacute; de placer y llor&eacute; de alegr&iacute;a, vini&eacute;ndome otra vez m&aacute;s. Pablo eyacul&oacute; tres chorros seguidos, cuyo calor me hizo gritar m&aacute;s y qued&oacute; exhausto sobre m&iacute;. Descansamos un poco con nuestras frentes y narices juntas, respirando el aire que sal&iacute;a de la boca del otro. Ya tranquilos, saqu&eacute; de mi bolso el su&eacute;ter que le hab&iacute;a hecho.<\/p>\n<p>&ndash;P&oacute;ntelo, quiero ver c&oacute;mo te qued&oacute; &ndash;le ped&iacute; a Pablo, ayud&aacute;ndolo a que metiera su cabeza.<\/p>\n<p>Se puso de pie para acomod&aacute;rselo bien y me model&oacute; con &eacute;l. &ldquo;Se te ve muy bien, adem&aacute;s te ayudar&aacute; a soportar el fr&iacute;o invernal de aquel lugar&rdquo;. Sonri&oacute; y volte&oacute; para verse en el espejo e hizo un gesto de satisfacci&oacute;n. &ldquo;Ahora p&oacute;ntelo t&uacute;&rdquo;, me pidi&oacute;, &ldquo;quiero ver c&oacute;mo lo llenan tus tetas&rdquo;. Me puse el su&eacute;ter, el cual me quedaba muy bien, &ldquo;Tu t&oacute;rax y el m&iacute;o miden lo mismo&rdquo;, dije cuando se acost&oacute; y yo ve&iacute;a c&oacute;mo me quedaba.<\/p>\n<p>&ldquo;Ven a moverte arriba de m&iacute;&rdquo; me dijo. Antes de montarme, tuve que chupar esa rica verga para que se pusiera r&iacute;gida nuevamente. &ldquo;Qu&eacute; lindo se cuelga mi su&eacute;ter contigo, mi amor&rdquo; dijo mirando el vaiv&eacute;n de mis tetas moviendo el suave y acariciante tejido. Me mov&iacute; hasta que me vine y me acost&eacute; jadeante sobre &eacute;l. Pablo ya no se vino y volvi&oacute; la flacidez a su miembro, hasta que se me sali&oacute;. Mir&oacute; el reloj y, d&aacute;ndome un beso se levant&oacute; para meterse a ba&ntilde;ar. Volv&iacute; a guardar el su&eacute;ter poni&eacute;ndolo esta vez en su maleta manual de viaje.<\/p>\n<p>Lo alcanc&eacute; en la regadera, pero &eacute;l ya hab&iacute;a terminado. &ldquo;s&oacute;lo fue para quitarme el sudor, ya no hay tiempo para que te ba&ntilde;es, linda&rdquo;. Tom&eacute; la toalla y lo sequ&eacute;. Nos vestimos y salimos apresuradamente. Le indiqu&eacute; que ya hab&iacute;a puesto el su&eacute;ter en su malet&iacute;n, antes de darle el beso de despedida y le record&eacute; que me avisara la hora en que nos ver&iacute;amos a su regreso. Se puso el cubre bocas, baj&oacute; del auto y se meti&oacute; al edificio del aeropuerto.<\/p>\n<p>De regreso, pas&eacute; al centro comercial a comprar otras madejas del mismo estambre, pues me hab&iacute;a sobrado del su&eacute;ter que le hice a Pablo y quise hacerme otro igual. Cuando llegu&eacute; a la casa ya estaba Sa&uacute;l haciendo algo de comer en la cocina. Lo salud&eacute; y vio que tra&iacute;a la bolsa con el estambre que hab&iacute;a comprado.<\/p>\n<p>&ndash;Nena, te invito a comer, pues no alcanc&eacute; a hacer algo, yo tambi&eacute;n acabo de llegar &ndash;me dijo y salimos.<\/p>\n<p>En el restaurante, me cont&oacute; lo que hab&iacute;a hecho y la raz&oacute;n por la que lleg&oacute; con cierto retraso. Not&eacute; que cada vez que me daba un beso olfateaba mi cara, mis brazos y mi cuello. El mesero nos llev&oacute; la carta, la cual no ley&oacute; y mientras yo escog&iacute;a me meti&oacute; la mano bajo la falda. Cerr&eacute; las piernas instintivamente. &Eacute;l me mir&oacute;, acerc&oacute; su cara y me dio un riqu&iacute;simo beso en la boca, el cual me hizo abrir las piernas y meti&oacute; su mano en mi vagina. &ldquo;&iquest;Ya escogiste qu&eacute; comer?, me pregunt&oacute; y se llev&oacute; la mano a la nariz. &ldquo;S&iacute;, y t&uacute;&rdquo;, pregunt&eacute;. &ldquo;Tambi&eacute;n, &iquest;se te antoja una langosta?&rdquo; contest&oacute; y lami&oacute; sus dedos. &ldquo;&iexcl;S&iacute;, eso!&rdquo;, dije feliz por la opci&oacute;n. &ldquo;A m&iacute; se me antoj&oacute; jaiba, pero aqu&iacute; no hay&rdquo;, dijo volviendo a meterme la mano. No tuve duda que ya sab&iacute;a lo que yo hab&iacute;a hecho&hellip;<\/p>\n<p>&ldquo;Por lo visto ya entregaste el pul&oacute;ver, Nena&rdquo;, dijo, como pl&aacute;tica casual, mientras com&iacute;amos, pero yo me hice como que no escuche bien y coment&eacute; sobre la tercera ola de la pandemia. Sa&uacute;l ya no insisti&oacute; y continu&oacute; la pl&aacute;tica con el pie que le hab&iacute;a dado. Tom&oacute; bastante vino rosado, yo s&oacute;lo prob&eacute; una copa y &eacute;l se termin&oacute; la botella. &ldquo;T&uacute; manejar&aacute;s de regreso&rdquo;, me dijo cuando le sirvieron la &uacute;ltima copa.<\/p>\n<p>Al legar a casa, lo primero que hizo, despu&eacute;s de lavarse las manos, fue sacar la botella de vino blanco que hab&iacute;a dejado en la nevera al salir. La descorch&oacute; en la sala y, mientras se aireaba, llev&oacute; un par de copas.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Vas a seguir tomando? &ndash;le pregunt&eacute; con preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;Quiero que brindemos por el amor, mi Nena &ndash;dijo oblig&aacute;ndome a sentar a su lado.<\/p>\n<p>Sirvi&oacute; las copas, me dio una. &ldquo;Brindo por la mujer m&aacute;s hermosa que ha existido sobre la Tierra&rdquo;, dijo chocando su copa con la m&iacute;a y se bebi&oacute; de golpe su copa, ante mi azoro. La dej&oacute; y me comenz&oacute; a desnudar. Mi marido se sirvi&oacute; una copa m&aacute;s y con cada prenda brindaba por cada uno de los hombres con quienes yo hab&iacute;a hecho el amor, empezando por el primero, despu&eacute;s de &eacute;l: &ldquo;Salud. Roberto, donde quiera que est&eacute;s, descansa en paz que nosotros la seguiremos atendiendo muy bien&rdquo;, dijo y me estremec&iacute;. Choqu&eacute; mi copa y dije &lsquo;Salud&rdquo; sin poder evitar una l&aacute;grima y tom&eacute; todo el contenido. &Eacute;l me sirvi&oacute; m&aacute;s vino y yo estuve dispuesta a emborracharme.<\/p>\n<p>Ya sab&iacute;a yo lo que segu&iacute;a, se le notaba a Sa&uacute;l una erecci&oacute;n tremenda&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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