{"id":30591,"date":"2021-07-28T22:00:00","date_gmt":"2021-07-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-28T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-28T22:00:00","slug":"memorias-de-africa-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/memorias-de-africa-i\/","title":{"rendered":"Memorias de \u00c1frica (I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30591\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hoy hace un mes que llegu&eacute; de vuelta de Ghana. Si al empezar aquel a&ntilde;o me hubieran dicho que iba a terminar en ese pa&iacute;s, le hubiera contestado a quien me lo hubiera comentado que estaba loco. Cuando mi jefe me dijo aquella ma&ntilde;ana que ten&iacute;a que irme all&iacute; al menos durante un a&ntilde;o, casi me dio un mareo. &rdquo;&iquest;Pero tenemos una oficina all&iacute;?&rdquo;, me pregunt&eacute; a mi misma cuando me qued&eacute; sola en el despacho. Pens&eacute; que era mejor ver el vaso medio lleno y que me alejar&iacute;a de Las Palmas, que ya se me empezaba a hacer algo peque&ntilde;a, sobre todo despu&eacute;s de romper mi relaci&oacute;n con Sergio.<\/p>\n<p>Aterric&eacute; en el aeropuerto de Accra un viernes por la noche en vuelo directo desde Gran Canaria. No llevaba mucho equipaje pues estaba previsto que a los quince d&iacute;as ten&iacute;a que volver a Las Palmas para una reuni&oacute;n y comentar con mi jefe mis primeras sensaciones. Despu&eacute;s de pasar el control de pasaportes y recoger la maleta de la cinta, salgo a la sala de llegadas donde supuestamente me esperaba un conductor puesto por la empresa. Me esperaba con un cartel y mi nombre escrito a mano.<\/p>\n<p>-Hello! I am Maria Jos&eacute;, Frederick?<\/p>\n<p>-Puede hablarme en espa&ntilde;ol se&ntilde;orita. S&iacute;, soy Frederick pero puede llamarme Fredi<\/p>\n<p>-Vaya, gracias. No esperaba encontrarme con alguien que supiera hablar espa&ntilde;ol aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Salimos de la terminal y el calor h&uacute;medo me dio una especie de bofetada. Fredi me llev&oacute; hasta el barrio donde residen la mayor&iacute;a de los expatriados, diplom&aacute;ticos y los ricos del pa&iacute;s. Durante el trayecto Fredi me cont&oacute; algunas cosas del pa&iacute;s, como que para entenderme mejor con la gente ten&iacute;a que usar su lengua nativa, el Twii, aunque para relacionarme en el trabajo y con los clientes de la empresa y hombres de negocios del pa&iacute;s, pod&iacute;a usar el ingl&eacute;s sin ning&uacute;n problema. El apartamento que me hab&iacute;a escogido la empresa era amplio, estaba en la tercera planta de un edificio bajo. Un dormitorio, un ba&ntilde;o, y un sal&oacute;n cocina bastante amplios. Tambi&eacute;n ten&iacute;a una terraza espaciosa y unas buenas vistas al mar&hellip; pero desde luego no era como mi pisito de soltera de Las Palmas.<\/p>\n<p>Cuando eres una expatriada en un pa&iacute;s de &eacute;stos, te acostumbras a vivir como si estuvieras en una burbuja. Aqu&iacute; no hay un Corte Ingl&eacute;s, un centro comercial donde mirar trapitos de marca o zapatitos monos; una terracita con las de la Playa de Las Canteras. Da igual la marca de los vaqueros que lleves, o si te pones unas gotas de j&#39;adore o te conformas con un desodorante rolon de Mercadona&hellip; eso a la gente de aqu&iacute; les da igual. Aprovech&eacute; los primeros d&iacute;as para hacer como los animales de la sabana, explorar los alrededores de mi apartamento y poco a poco ampliar mi &aacute;rea de influencia. Aprend&iacute; a ir c&oacute;moda por la calle, es la mejor manera de combatir los m&aacute;s de 35&ordm; que hay aqu&iacute;. Me atrev&iacute; a meterme en los mercadillos y a vestirme casi como las mujeres del pa&iacute;s. Como sab&iacute;a que iba a ser imposible encontrar una pelu en condiciones, decid&iacute; antes de venir aqu&iacute; cortarme el pelo y que mi esteticien particular (mi amiga Caro), me diera un buen repaso depilatorio. Fui conociendo gente y me cre&eacute; un peque&ntilde;o grupo de amigos. Salvo Fredi, eran todos expatriados, brit&aacute;nicos, franceses, espa&ntilde;oles y una chica canadiense que trabajaba para M&eacute;dicos Sin Fronteras. Por Skype hablaba un par de veces a la semana con mi familia, y poco a poco me fui acostumbrando a ese tipo de vida.<\/p>\n<p>Aquella ma&ntilde;ana mientras Fredi me llevaba al trabajo en su Peugeot 405 destartalado, me pregunt&oacute; si me gustar&iacute;a hacer una visita al interior, a conocer un lago que se llama Volta, ver animales salvajes, algo de la selva,. . . vamos una excursi&oacute;n de fin de semana, el domingo por la tarde estar&iacute;amos de regreso en Accra.<\/p>\n<p>-Eso ser&iacute;a estupendo Fredi, claro que me apunto. &iquest;Es seguro?, &iquest;no habr&aacute; por ah&iacute; gente de Boko Haram ni nada de eso, verdad?<\/p>\n<p>-&iexcl;Ja, ja, ja!, no se&ntilde;orita, esto es un pa&iacute;s pac&iacute;fico y estamos lejos de Nigeria que es donde est&aacute; esa gente.<\/p>\n<p>Eso ya me tranquiliz&oacute;. En el apartamento prepar&eacute; todo para el d&iacute;a siguiente. Un chubasquero, unos shorts vaqueros para el calor, una camiseta, zapatillas c&oacute;modas, el repelente para los bichos y poco m&aacute;s, ya que Fredi me dijo que pasar&iacute;amos la noche en un campamento para turistas y all&iacute; ten&iacute;an casi de todo, hasta duchas.<\/p>\n<p>Fredi fue puntual y a las 7 de la ma&ntilde;ana ya estaba tocando al timbre. Cog&iacute; la bolsa y me sub&iacute; a un viejo Toyota Land Cruiser tuneado que m&aacute;s bien parec&iacute;a una jaula para p&aacute;jaros con ruedas que un todo terreno japon&eacute;s. Al salir de Acra cogimos una carretera bastante buena para lo que eran por aquellas tierras. Fredi aceler&oacute; y el aire aunque c&aacute;lido, me dio en la cara. Las im&aacute;genes que salen en los reportajes de la tele se volvieron reales, ganado caminando por los arcenes, camiones y autobuses atestados de gente, pero sobre todo un paisaje verde y frondoso que casi te hace da&ntilde;o a la vista. Aprend&iacute; que all&iacute; el tiempo no vale para nada, que s&oacute;lo los occidentales convivimos con ese trasto al que llamamos reloj. Por eso perd&iacute; la noci&oacute;n del tiempo y ni s&eacute; el tiempo que estuve metida en mis pensamientos mientras Fredi conduc&iacute;a. Cuando me despert&eacute; est&aacute;bamos entrando en el campamento. Descargamos el Land Cruiser y Fredi me indic&oacute; la tienda donde pasar&iacute;a la noche. Despu&eacute;s de cenar estaba rendida, as&iacute; que decid&iacute; darme una ducha r&aacute;pida antes de meterme en el saco. Camino de la ducha que estaba a unos metros de la tienda escuch&eacute; ruidos de ramas rotas y no voy a negar que me acojon&eacute;. Vete a saber que animales habr&aacute; ah&iacute;, pero ya que estaba fuera y con la toalla, decid&iacute; seguir con lo planeado, pero atenta a cualquier ruido por si ten&iacute;a que salir a escape. Mientras colgaba la toalla en una rama que parec&iacute;a puesta all&iacute; expresamente como toallero, sent&iacute; un fuerte golpe en la nuca&hellip; entonces perd&iacute; el conocimiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Hoy hace un mes que llegu&eacute; de vuelta de Ghana. Si al empezar aquel a&ntilde;o me hubieran dicho que iba a terminar en ese pa&iacute;s, le hubiera contestado a quien me lo hubiera comentado que estaba loco. 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