{"id":30599,"date":"2021-07-29T03:25:08","date_gmt":"2021-07-29T03:25:08","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-29T03:25:08","modified_gmt":"2021-07-29T03:25:08","slug":"vacaciones-con-teresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/vacaciones-con-teresa\/","title":{"rendered":"Vacaciones con Teresa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30599\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Fue en unas vacaciones con Teresa, mi esposa. En aquella ocasi&oacute;n decidimos darnos un gusto y recorrer la costa mediterr&aacute;nea, desde Espa&ntilde;a a Turqu&iacute;a. Nuestro hijo menor ya hab&iacute;a cumplido tres a&ntilde;os y era lo suficientemente independiente para quedarse con su abuela en nuestra ausencia. Era nuestro primer viaje juntos, sin ni&ntilde;os, en muchos a&ntilde;os, lo que nos ten&iacute;a muy entusiasmados.<\/p>\n<p>Adoro mi familia, es lo m&aacute;s preciado que tengo, mi se&ntilde;ora y dos ni&ntilde;os hermosos, criados con gran contenci&oacute;n y seguridad. Sin embargo, me encontraba exhausto y que decir la Tere, quien se comprometi&oacute; firmemente con la lactancia y el apego hacia estas creaturas. Se debe sumar tambi&eacute;n que en esos a&ntilde;os hubo una pandemia que nos tuvo a todos confinados por motivos sanitarios. &iexcl;Ni siquiera pod&iacute;as salir a tomar una cerveza con un amigo! En fin, acababa un ciclo muy gratificante, pero tremendamente exigente y realmente nos hac&iacute;a falta un tiempo dedicado a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Dejamos a los ni&ntilde;os donde mi suegra, as&iacute; como sus maletas y una serie de instrucciones que yo sab&iacute;a que no se cumplir&iacute;an, pero dejaban m&aacute;s tranquila a Tere. Nos despedimos, hasta lloramos un poquito, era nuestra primera separaci&oacute;n tras mucho tiempo girando en torno a ellos, al punto que ya hab&iacute;a olvidado como era mi vida antes de que llegaran.<\/p>\n<p>Tras unos minutos arriba de la minivan que nos llev&oacute; al aeropuerto, con Teresa empezamos a mirarnos y sonre&iacute;r, est&aacute;bamos solos y nada ni nadie iba a interrumpirnos en nuestra misi&oacute;n principal; &iexcl;Tirar hasta el cansancio y m&aacute;s!<\/p>\n<p>Lo necesit&aacute;bamos, tras tanto tiempo de lejan&iacute;a y teni&eacute;ndonos tan cerca, hab&iacute;amos aprendido a vivir un sexo homeop&aacute;tico. Fue as&iacute; como mis niveles de masturbaci&oacute;n se fueron sofisticando, tanto en lo f&iacute;sico, con aceites y puntos de estimulaci&oacute;n, como imaginer&iacute;a y escenarios ut&oacute;picos que me resultaban excitantes. Toda esta abstinencia fue despertando una facci&oacute;n animal en m&iacute;, que poco a poco fue reclamando espacio en mi mente. As&iacute; me puse a escribir distintas situaciones que siempre pens&eacute; que jam&aacute;s se volver&iacute;an reales, donde pod&iacute;a llevar al extremo esta voracidad.<\/p>\n<p>Siempre fui muy transparente en cuanto a esta necesidad por saciar mis necesidades y tambi&eacute;n creo haber sido respetuoso de los procesos que ella viv&iacute;a en relaci&oacute;n con la maternidad. Tambi&eacute;n le compart&iacute; varios de mis escritos, era una buena forma de canalizar este deseo insatisfecho, aparte que la calentaban enormemente y por lo general termin&aacute;bamos tirando. El tema es que esto me llev&oacute; a una escalada de deseo, donde la imaginaci&oacute;n iba constantemente ampliando los l&iacute;mites y la ficci&oacute;n de a poco se transform&oacute; tanto m&aacute;s atractiva que la realidad.<\/p>\n<p>Mis relatos por lo general involucraban a otra mujer, ninguna en espec&iacute;fico, pero siempre era otra. Esto obviamente le provocaba una suerte de impacto a mi se&ntilde;ora, pero al poco andar se transformaba en un motivo de excitaci&oacute;n. Yo estaba seguro de que en alg&uacute;n punto a ella le atra&iacute;a la idea de verme con otra mujer, de tomar palco y contemplar la fuerza con la que soy capaz de sostener un cuerpo y hacerlo m&iacute;o. Todo esto lo sostengo sobre la base de peque&ntilde;as confesiones que ella misma me ha hecho en minutos de m&aacute;xima calentura, cuando su verdad chorrea como los fluidos de su vagina mientras la beso entre mordiscos en su cuello.<\/p>\n<p>Llevamos m&aacute;s de diez a&ntilde;os juntos y la verdad es que nunca me ha dejado de calentar, con todos los cambios que ha tenido su cuerpo, cada d&iacute;a la encuentro m&aacute;s sabrosa y excitante. No tengo ninguna dificultad para que se me pare, al contrario, todas las noches la abrazo y le hago sentir mi pene erecto entre sus tremendas nalgas. Me gusta y me gusta que me guste, por eso mi gran expectativa en torno a este viaje, solos con nuestro deseo y una gran deuda hacia nosotros mismos.<\/p>\n<p>As&iacute; llegamos a nuestro vuelo y nos dirigimos sin escalas hasta Madrid, ah&iacute; arrendamos un auto y salimos raudos hacia Sevilla que ser&iacute;a nuestra primera noche. Iban no m&aacute;s de cincuenta kil&oacute;metros cuando, tras unas miradas coquetas, me pregunta si me lo puede chupar. Yo le pregunt&eacute; donde quer&iacute;a que par&aacute;ramos, pero me dijo que eso no era necesario. Esto era algo que acostumbr&aacute;bamos a hacer cuando nos conocimos, en esas manejadas a nuestra casa en el campo bajo la excusa de mantenerme despierto. Teresa tiene unos labios tipo Pen&eacute;lope Cruz y realmente lo chupa con una suavidad y cari&ntilde;o que te hacen sentir en el cielo, y lo mejor de todo, lo disfruta profundamente.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a tiempo que perder, as&iacute; que fuimos directo al grano. Salir a comer era una mera formalidad para luego volver a encerrarnos a nuestra pieza de hotel para seguir con lo nuestro. El olor a sexo inundaba el ambiente y eso nos excitaba de manera constante, vari&aacute;bamos posiciones, pero casi siempre termin&aacute;bamos yo encima de ella. Me gusta tirar harto, porque as&iacute; tiro mejor, duro m&aacute;s y logro eso que m&aacute;s me calienta; hacerla sufrir de placer. Me gusta penetrarla cuando ya ha tenido un orgasmo y me pide que me detenga, entonces la tomo fuerte y se lo meto con todo el &iacute;mpetu hasta hacerla retorcerse de placer. La sensaci&oacute;n de espasmos que tiene su vagina, sumado a sus gritos desenfrenados hacen que mi verga se agrande a&uacute;n m&aacute;s y as&iacute; la recorro completamente entrando y saliendo.<\/p>\n<p>Al poco andar, ya por la costa francesa, empezamos a sentir que est&aacute;bamos en nuestro techo, pero sin duda a&uacute;n quedaba mucho deseo que satisfacer. Entonces fuimos a caminar en b&uacute;squeda de alguna ayuda para ir un poco m&aacute;s all&aacute;. Encontramos un sex shop y nos equipamos con aceites, un consolador y unas esposas, compramos un champagne y caminamos por un parque al borde del mar.<\/p>\n<p>Francia tiene ese aire de libertad, belleza y algo de suciedad en las calles, que vuelven todo tan real. Da la sensaci&oacute;n qu&eacute; todos vienen saliendo de haberse pegado una buena cacha y tranquilamente caminan ocupados de sus asuntos, con la l&iacute;vido resuelta. As&iacute; nos sent&iacute;amos, pero quer&iacute;amos m&aacute;s, as&iacute; que apuramos el paso y en cosa de minutos est&aacute;bamos nuevamente en el hotel.<\/p>\n<p>Destapamos la botella y pusimos algo de m&uacute;sica, nos re&iacute;mos y coqueteamos (algo que jam&aacute;s hemos perdido). En eso, ella se levanta y va al ba&ntilde;o, yo sigo con la m&uacute;sica y aprovecho de revisar nuestra gu&iacute;a para buscar nuestro pr&oacute;ximo destino. Estaba concentrado en eso, cuando de repente siento una respiraci&oacute;n y luego los labios de Teresa se funden en mi cuello, d&aacute;ndome un beso jugoso y caliente. Me volteo y la veo sin ropa, con la pelvis depilada, lo que no es costumbre, y llena de aceite en todo su cuerpo. Hago un intento de levantarme y me empuja hacia la cama, desde luego me dej&eacute; caer de espalda y acto seguido ella se abalanz&oacute; salvajemente sobre m&iacute;. Me saco con furia la camisa mientras devoraba mi cuello, yo trataba de sacarme los zapatos y los pantalones, mientras deslizaba mis manos por sus piernas jabonosas y por su culo.<\/p>\n<p>Una vez que est&aacute;bamos los dos en pelota, me ba&ntilde;&oacute; en aceite, as&iacute; nos empezamos a frotar mutuamente. Era como si todo su cuerpo fuera una extensi&oacute;n de su vagina empapada, donde posara mi pene sent&iacute;a que la estaba penetrando, incluso se confund&iacute;an las partes de cuerpo con el m&iacute;o. Estaba tan excitado que sent&iacute;a que iba a acabar muy pronto y no quer&iacute;a, as&iacute; que tom&eacute; cartas en el asunto. La tom&eacute; con fuerza, la puse boca arriba contra la cama y me sent&eacute; encima de ella para inmovilizarla. Agarr&eacute; mi pene tremendamente erecto y lo empec&eacute; a recorrer por sus tetas, cuello y cara, luego se lo met&iacute; en la boca mientras ella desesperadamente me lo succionaba. En ese momento di el golpe de gracia; tom&eacute; las esposas y le amarr&eacute; manos y pies al catre met&aacute;lico antiguo sobre el cual est&aacute;bamos. Qued&oacute; de brazos y piernas abiertas, aceitada y con su vulva que hasta se ve&iacute;a como palpitaba.<\/p>\n<p>La segu&iacute; recorriendo con mi pene y luego me puse en el sentido inverso para empezar a lamerle el cl&iacute;toris mientras ella me com&iacute;a la verga con ganas. Luego empec&eacute; a chupar con m&aacute;s fuerza y a la vez le met&iacute; mis dedos dentro de la vagina. Desde ese &aacute;ngulo pod&iacute;a ver como le sal&iacute;an sus fluidos y bajaban por el perineo para luego perderse en su ano, estaba todo conectado en un solo caldo de placer. La pas&eacute; la lengua por toda esa zona, llev&aacute;ndola constantemente al punto anterior al orgasmo, no quer&iacute;a que se acabara nunca este momento.<\/p>\n<p>Le di un breve descanso, con besos en las piernas, pese a que su vagina rogaba por m&aacute;s contacto directo. Ella estaba entregada en su rol de prisionera, solo luchaba por intentar frotar sus piernas entre s&iacute;, buscando m&aacute;s placer. Verla as&iacute; ha sido de las cosas m&aacute;s excitantes que he vivido, sin duda, pero a&uacute;n faltaba m&aacute;s.<\/p>\n<p>Me puse de rodillas a su lado, ah&iacute; estaba para m&iacute;, sin posibilidad de arrancar. Me empec&eacute; a masturbar mir&aacute;ndola en todo su esplendor. Luego con una mano la comenc&eacute; a recorrer por las piernas y entrepiernas, caderas y por las tetas. Con mi otra mano le tom&eacute; el pelo y la hice levantar la cabeza, para as&iacute; comenzar a morder su cuello, era mi presa y pod&iacute;a hacer lo que quisiera con ella. Las esposas sonaban por sus manos tratando de liberarse de tanto placer o al menos tratando de agarrarme de alg&uacute;n modo. En este estado de m&aacute;xima excitaci&oacute;n fue cuando tom&eacute; el consolador que hasta entonces descansaba en el velador. Era un pene grueso y ten&iacute;a un bot&oacute;n para activar la vibraci&oacute;n, la verdad intimidaba un poco, pero a esta altura ya hab&iacute;amos roto todos nuestros c&aacute;nones de estimulaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin dejar de leng&uuml;etearle el cuello, tom&eacute; el gran pene y lo empec&eacute; a untar por su cuerpo, de manera de engrasarlo y para que tomara temperatura. Lo met&iacute; entre la cama y su culo, entremedio de sus nalgas, recorriendo para arriba y para abajo. Su boca abierta emit&iacute;a un &ldquo;aaah&#8230;&rdquo; cada vez que hac&iacute;a el recorrido. No le tom&oacute; nada de tiempo aceptar otra verga en la cama, es m&aacute;s, pod&iacute;a ver como intentaba abrir m&aacute;s sus piernas y levantar su pelvis para que de una buena vez entrara dentro de ella.<\/p>\n<p>Luego de recorrer sus labios superiores y su cl&iacute;toris, lo fui introduciendo lentamente, con el mismo ritmo con que antes le recorr&iacute;a sus nalgas. Los gemidos fueron aumentando en volumen e intensidad, sent&iacute;a como que estaba entrando en otra escala de placer, en un &eacute;xtasis m&aacute;s all&aacute; de la experiencia corporal. Lejos de acabar, empez&oacute; a respirar m&aacute;s fuerte, as&iacute; como se form&oacute; una verdadera piscina en las s&aacute;banas. Todo su ser estaba enfocado en este ascenso sexual nunca antes vivido, mientras yo estaba totalmente concentrado en seguir aliment&aacute;ndolo, como tocando un instrumento en un ritual.<\/p>\n<p>Cuando sent&iacute; que era el momento, y con total decisi&oacute;n, presion&eacute; el bot&oacute;n. Para este instante quise tomar cierta distancia y contemplar como mi mujer comenzaba a vivir espasmos casi el&eacute;ctricos. Me puse nuevamente encima de ella, para verla en primer plano, mi pene estaba en su punto de m&aacute;xima calentura. La segu&iacute; penetrando con el vibrador al punto en que comenz&oacute; a tener eyaculaciones entre gritos, fue ah&iacute; cuando me dej&eacute; caer con todo mi peso dentro de ella.<\/p>\n<p>Me suplicaba que parara, pero hice caso omiso y la penetr&eacute; con toda la energ&iacute;a que ven&iacute;a sosteniendo. Empec&eacute; a gritar, los dos grit&aacute;bamos, hasta creo haberla golpeado en esta vor&aacute;gine. Sus tetas duras saltaban mientras apretaba la mand&iacute;bula y cerraba los ojos, le tom&eacute; el pelo y volv&iacute; a su cuello, cuando finalmente sentimos como el caudal de semen pasaba por mi pene, para luego inundarla y rebalsarse por los costados de su vagina.<\/p>\n<p>Nos quedamos respirando intensamente por unos minutos, yo rendido sobre ella, totalmente transpirados y exhaustos. Los dos sab&iacute;amos que este era un antes y despu&eacute;s, que nuestro imaginario sexual hab&iacute;a cambiado para siempre y eso que a&uacute;n nos quedaba mucho viaje por delante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Fue en unas vacaciones con Teresa, mi esposa. 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