{"id":30611,"date":"2021-07-29T22:00:00","date_gmt":"2021-07-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-07-29T22:00:00","modified_gmt":"2021-07-29T22:00:00","slug":"los-suenos-no-se-hacen-realidad-son-una-realidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/los-suenos-no-se-hacen-realidad-son-una-realidad\/","title":{"rendered":"Los sue\u00f1os no se hacen realidad, son una realidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30611\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La cabeza me da vueltas. Es el fr&iacute;o el que me despierta. Tengo los pies congelados y la humedad me est&aacute; calando hasta los huesos. Estoy completamente desnuda y temblando. Intento abrir los ojos, pero me pesan los p&aacute;rpados, aun as&iacute; consigo entreabrirlos con denodado esfuerzo. No s&eacute; d&oacute;nde estoy. Lo que s&iacute; s&eacute; es que estoy retenida aqu&iacute; en contra de mi voluntad. Deben haberme drogado. La oscuridad envuelve la estancia. S&oacute;lo dos pilotos de emergencia alumbran el lugar con una luz exigua que me permite comprobar lo siniestro del lugar. Creo que se trata de un s&oacute;tano. Compruebo que estoy retenida cuando intento levantarme y dos argollas en las mu&ntilde;ecas me lo impiden. Empiezo a valorar la situaci&oacute;n y entro en p&aacute;nico. Pruebo a deshacerme de los grilletes con movimientos bruscos y con ello advierto que tambi&eacute;n mis tobillos est&aacute;n sujetos. No s&eacute; si gritar o si eso empeorar&aacute; la situaci&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; ha pasado? &iquest;C&oacute;mo he llegado hasta aqu&iacute;? Es evidente que me han secuestrado, pero no recuerdo nada. De lo &uacute;ltimo que me acuerdo es que iba a coger un taxi, le hice el alto y se detuvo, pero ahora que lo pienso, alguien me empuj&oacute; al interior y entr&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;. &iquest;Eso es todo?&#8230; No. tambi&eacute;n recuerdo una fragancia femenina, pero a partir de ah&iacute; todo se desvanece.<\/p>\n<p>Cuando mi vista se acostumbra a la penumbra, echo un vistazo a mi alrededor y observo la estancia. Hay una gran cama redonda de agua e innumerables juguetes sexuales: consoladores de todo tipo, m&aacute;quinas sexuales a las que se le acopla el dildo deseado. Parece ser que cualquier pr&aacute;ctica sexual imaginada puede ser satisfecha en &eacute;sta sala, desde el sadomasoquismo hasta la autosatisfacci&oacute;n con artilugios de todo tipo. L&aacute;tigos, argollas, esposas, cadenas, potros e incluso varios robots japoneses de &uacute;ltima generaci&oacute;n parecen encontrarse aqu&iacute; para satisfacer los m&aacute;s exquisitos gustos, pero tambi&eacute;n los m&aacute;s depravados caprichos. Todo ello se une para aumentar mi desasosiego porque puedo imaginarme cual es mi cometido aqu&iacute;. Algunos sofisticados aparatos contrastan con lo sombr&iacute;o y t&eacute;trico que es el lugar, de tal modo que todo parece estar en discordancia.<\/p>\n<p>Ahora que lo pienso, no s&eacute; realmente cuanto tiempo he dormido, ni tampoco el tiempo que ha pasado desde que me secuestraron. Supongo que ser&aacute;n horas, siendo as&iacute;, mi esposo estar&aacute; preocupado porque ya me dirig&iacute;a a casa cuando intentaba coger el taxi. A lo mejor ya ha llamado a la polic&iacute;a y est&aacute;n busc&aacute;ndome. Espero estar en lo cierto y que todo esto pase como si hubiese sido un mal sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Oigo pasos. La puerta se abre y un chirrido rasga el silencio de la estancia. A continuaci&oacute;n una silueta avanza desde la puerta. No puedo ver qui&eacute;n es. El contraluz me impide reconocer sus rasgos. Viene hacia m&iacute;. Estoy muy asustada y me pongo tensa. Alguien m&aacute;s entra y cierra la puerta detr&aacute;s. Ambos se aproximan y se colocan junto a m&iacute;, uno a cada lado. Una luz se enciende y ahora puedo verlos, aunque la iluminaci&oacute;n sea tenue. Los dos llevan un antifaz. El hombre tiene un aspecto muy varonil, debe rondar los cincuenta y cinco. Su rostro es anguloso y luce una perilla perfectamente arreglada con unos picos que suben por el contorno de sus mejillas. Si no fuera por la situaci&oacute;n en la que me encuentro pensar&iacute;a incluso que es atractivo. La mujer desde luego lo es. Es una mujer madura, no me cabe duda, pero se conserva estupendamente. Por su aspecto estoy segura de que pertenecen a la alta alcurnia. Tiene una melena rubia y reluciente como el oro. No puedo saber si es peluca o es su pelo natural. A pesar del antifaz, reparo en que lleva unas pesta&ntilde;as postizas que realzan sus ojos verdes. Va toda encuerada. Parece la protagonista de una pel&iacute;cula de catwoman.<\/p>\n<p>La mujer posa una mano en mi pierna y me dice que no tenga miedo, pero pese a la frase de aliento, no me consuela.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo te llamas?, &mdash;me pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Ana, &mdash;balbuceo.<\/p>\n<p>&mdash;No tienes nada que temer Ana, &mdash;me dice. No s&eacute; por qu&eacute; no acabo de creerla. &iquest;Me habla ella en vez de su pareja (si es que lo es) para que me sienta m&aacute;s tranquila? Es verdad que estoy un poco menos asustada. Su voz me resulta reconfortante, aunque sigo inquieta. Tiene acento, creo que ingl&eacute;s americano, pero no puedo asegurarlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quer&eacute;is de m&iacute;?, &mdash;pregunto mir&aacute;ndolos a ambos.<\/p>\n<p>&mdash;A ti, &mdash;responde &eacute;l con voz profunda.<\/p>\n<p>La pregunta era ret&oacute;rica. A estas alturas, visto el entorno y mi situaci&oacute;n actual, resulta obvio cuales son las intenciones de estos dos degenerados. Debo ser para ellos un juguete m&aacute;s que a&ntilde;adir a su variopinta colecci&oacute;n.<\/p>\n<p>La mano femenina recorre mi pierna y yo me remuevo en la camilla intentando eludir sus osadas caricias, no obstante, es evidente que resulta in&uacute;til resistirse. Su mano avanza hacia mi sexo y yo me quedo paralizada, no s&eacute; si del p&aacute;nico o por el estremecimiento de sentirla presionando mi vulva. Puedo afirmar con rotundidad que estoy aterrada, ahora bien, algo me dice que conf&iacute;e en ella, de modo que intento relajarme. Sin apartar la mano de mi entrepierna, se acerca y me susurra algo al o&iacute;do, pero no logro entender qu&eacute; ha dicho porque sus dedos recorriendo mi raja me provocan sensaciones contradictorias, y mi cerebro est&aacute; m&aacute;s pendiente de procesar esas sensaciones que de atender sus palabras.<\/p>\n<p>El hombre se ha colocado detr&aacute;s de m&iacute; y me aparta el cabello para deslizar sus grandes manos por mi cuello. Pienso en un primer momento que va a estrangularme, en cambio siento las yemas de los dedos recorriendo mi cuello en forma de caricias provocando que mis terminaciones nerviosas se agiten. Los vellos se me erizan y los pezones se endurecen. Noto como dos dedos femeninos incursionan en mi co&ntilde;o, mientras un tercero presiona mi cl&iacute;toris trazando movimientos circulares. De repente la seductora mujer se detiene.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que pare o que siga?, &mdash;me pregunta, y yo no s&eacute; que responder. Estoy hecha un mar de dudas. Ahora no tengo claro si quiero marcharme de all&iacute; a la mayor celeridad posible o deseo quedarme y seguir disfrutando de sus caricias. S&oacute;lo s&eacute; que ya no tengo fr&iacute;o y que el miedo est&aacute; cediendo el paso al deseo. La mujer rubia debe haber visto mi cara y adivinado mis pensamientos y sus dedos vuelven a incursionar en mi sexo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta?, &mdash;me dice mientras vislumbra mi cara de placer, y yo asiento con timidez y con remordimientos por estar disfrutando ante una situaci&oacute;n completamente surrealista.<\/p>\n<p>Mientras las manos del hombre masajean mis tetas, percibo la dureza de su polla restreg&aacute;ndose en mi cr&aacute;neo. Noto como la mujer abre mis piernas y pasea su lengua por mis muslos subiendo progresivamente hasta que llega a mi raja. Se detiene un momento, no mucho, inmediatamente advierto como su lengua recorre la abertura arriba y abajo. Es la primera lengua femenina que lo hace, no s&oacute;lo eso, sino tambi&eacute;n es mejor que el m&aacute;s experimentado de los hombres.<\/p>\n<p>Su compa&ntilde;ero ha dejado de masajearme los pechos y entiendo por qu&eacute;. Una enorme polla curvada cruza a lo largo de mi cara y me pongo bizca contemplando su magnitud. Me doy cuenta de que tengo las manos libres, de hecho, no s&eacute; en qu&eacute; momento me han liberado de los grilletes, lo cierto es que ahora tengo libertad de movimientos, puedo incorporarme y evaluar la situaci&oacute;n, en su lugar, decido repasar con mi lengua dos enormes pelotas que cuelgan en mi boca y con la mano me apodero del enhiesto falo. Por un momento pienso en mi marido y la pesadumbre vuelve a azotarme. Tan s&oacute;lo llevamos unos meses casados y no se merece esta putada. Quiero pensar que estoy siendo forzada a hacer esto, pero en realidad estoy deseando abrazar esa polla con mis labios. La lengua que sigue trabajando mis bajos apacigua moment&aacute;neamente mi desaz&oacute;n. Abro la boca para exhalar un gemido de placer y la verga se adentra buscando el calor de mi garganta. Es un poll&oacute;n de buen tama&ntilde;o, el m&aacute;s grande que ha visitado mis dominios en mi corta trayectoria sexual, y la verdad es que la situaci&oacute;n ha dado un vuelco may&uacute;sculo, de modo que lo que m&aacute;s deseo ahora es que me la meta hasta los higadillos, pero el extra&ntilde;o me coge la cabeza y me folla la boca durante un buen rato. Mientras mi boca acapara el mazacote, la lengua de su compa&ntilde;era desencadena mi orgasmo y me corro con movimientos espasm&oacute;dicos en mis ingles. Noto como los caldos se desparraman y la mujer se afana libando mi almeja. Intento zafarme de la polla que arremete en mi garganta y tener libertad para gemir, pero me es imposible. &Eacute;l me agarra con fuerza la cabeza y mueve sus caderas con &iacute;mpetu hasta que estalla dentro. La leche se me desparrama a borbotones por las comisuras de mis labios. No me gusta tragarme el semen. Siempre me ha dado cierto reparo hacerlo y es algo que mi esposo ha respetado, por el contrario, el extra&ntilde;o sigue expulsando su simiente y me obliga a tragarla. Su sabor amargo no me resulta desagradable, pero con la polla incrustada en el gaznate tengo dificultades para respirar. En cualquier caso, me ha dado mucho morbo que disparara su corrida en mi boca al mismo tiempo que yo gozaba de mi orgasmo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la contienda me incorporo en la camilla sin saber exactamente lo que se espera de m&iacute;. La verdad es que yo estoy lista para marcharme. Mentir&iacute;a si digo que no he disfrutado, cuando pensaba que pod&iacute;a ser mucho peor, pero ahora quiero irme, sea como fuere, parece ser que no son esos los planes de la pareja de exc&eacute;ntricos. No s&eacute; en qu&eacute; momento se han desnudado, pero los dos est&aacute;n como Dios los trajo al mundo (igual que yo) a excepci&oacute;n de sus m&aacute;scaras. Ahora puedo ver que ella posee un cuerpo verdaderamente atractivo. Los zancos realzan su figura. Sus pechos son de proporciones perfectas, ni grandes ni peque&ntilde;os, apuntan hacia arriba como si fuesen dos peras. Su sexo est&aacute; adornado por una fina tira de pelillos en tonos claros y en su parte inferior est&aacute; perfectamente depilado. La anatom&iacute;a de su compa&ntilde;ero es m&aacute;s com&uacute;n, pero exhibe una polla que sobresale como una espada, aunque hablando de armas, m&aacute;s bien parece un arco. Una gruesa vena recorre la parte superior ramific&aacute;ndose en otros capilares m&aacute;s peque&ntilde;os. No la tiene totalmente tiesa, pero es imponente igualmente.<\/p>\n<p>&Eacute;l me coloca a cuatro patas sobre la cama de agua y yo no opongo resistencia, sino que me dejo hacer. Apoyo mis codos en el lecho e imagino lo que viene a continuaci&oacute;n, de modo que no tengo que esperar mucho para sentir la cabeza de su polla pasearse por mi raja, y con ello excit&aacute;ndome cada vez m&aacute;s. Empiezo a mover mi culo exhort&aacute;ndole a que me la meta y de un golpe seco me la incrusta hasta el tu&eacute;tano. Me ha hecho un poco de da&ntilde;o, pero es soportable. Ahora empieza a percutir en mi interior y percibo como va ganando firmeza al tiempo que embiste con contundentes golpes de ri&ntilde;&oacute;n.<\/p>\n<p>La mujer se recuesta delante de m&iacute; abri&eacute;ndose de piernas y empieza a masturbarse al mismo tiempo que su compa&ntilde;ero arremete como un energ&uacute;meno. Reconozco que estoy gozando como una puta pese a mis reticencias iniciales. El hombre me fornica con br&iacute;o, se aferra a mis ancas y me hace gozar como nadie. No s&oacute;lo es due&ntilde;o de un buen cipote, sino que sabe muy bien c&oacute;mo usarlo. Su polla me llena por completo y con cada embate me acerca un poco m&aacute;s hasta donde est&aacute; la mujer rubia, con lo cual, ahora tengo un primer&iacute;simo plano de su raja a veinte cent&iacute;metros de mi cara y, mientras recibo la raci&oacute;n de pollazos del hombre enmascarado, catwoman me coge la cabeza y la acerca a su gruta. No s&eacute; muy bien qu&eacute; hacer. Tengo la nariz en su sexo, estoy oliendo su aroma de mujer y la verdad es que no me desagrada, sino que me embriaga. Est&aacute; moviendo su pelvis sobre mi boca espole&aacute;ndome a que se lo coma y s&oacute;lo lo pienso unos segundos hasta que meto la lengua all&iacute;, repasando la raja, igual que me gusta que me lo hagan a m&iacute;. Not&oacute; como sus flujos resbalan por el canal y mi boca los atrapa con voraz apetito. Percibo que se excita cada vez m&aacute;s con la actividad que mi lengua le dispensa, lo cual es un indicativo de que lo estoy haciendo bien. Tengo que parar un momento porque el puntal que amartilla dentro mis entra&ntilde;as empuja con mucha violencia, hasta que unos fuertes gemidos del atacante de mi retaguardia revelan su orgasmo. Se ha corrido dentro. Supongo que en alg&uacute;n rec&oacute;ndito rinc&oacute;n de mi ignorancia pensaba que pedir&iacute;a permiso para eso, pero si no lo ha hecho para otras cosas peores, mucho menos lo har&iacute;a por eso. Despu&eacute;s de su corrida saca la polla chorreante y desparece de mi vista. Tampoco lo busco porque estoy absorta aplic&aacute;ndole el cunnilingus a su compa&ntilde;era y s&eacute; que lo est&aacute; disfrutando enormemente. Por mi parte, me deleito ahora con la esencia salada de la sofisticada mujer. Ella aferra mi cabeza presion&aacute;ndola e intentando conducirme en mi nueva e inexperta habilidad, mientras sus movimientos p&eacute;lvicos se hacen notar cada vez m&aacute;s hasta que obtiene su cl&iacute;max entre espasmos. Saboreo por primera vez el n&eacute;ctar de mujer, y no dudo en beberme todo el extracto.<\/p>\n<p>La rubia yace en el lecho, &mdash;por lo que veo&mdash; plenamente satisfecha, sin embargo yo estoy ahora muy excitada. Mi semental se ha corrido sin contemplar mis necesidades, pero me doy cuenta de que ha vuelto y me coge del brazo, no s&eacute; exactamente para qu&eacute;. Me incorporo y no s&eacute; ad&oacute;nde me lleva. La hermosa mujer tambi&eacute;n nos acompa&ntilde;a. Al parecer los dos conocen mi destino, soy yo la &uacute;nica que lo ignora. Para m&iacute; es un intrigante y morboso misterio. El hombre me suelta y parece dirigirse a un determinado lugar. Ahora es ella la que me coge de la mano (como si fu&eacute;semos dos amantes) y me acompa&ntilde;a hasta mi destino, y creo saber ya cual es.<\/p>\n<p>Ambos me ayudan a acostarme en una especie de potro ginecol&oacute;gico, pero m&aacute;s sofisticado. Siento curiosidad, pero me da la impresi&oacute;n de que me encuentro en la consulta del toc&oacute;logo para hacerme una exploraci&oacute;n vaginal. La mujer rubia me ata las piernas con unas cintas de cuero dise&ntilde;adas para tal fin y me aplica una considerable cantidad de gel lubricante en mi raja. Su compa&ntilde;ero acerca una de las m&aacute;quinas y la regula de tal manera que el pist&oacute;n est&eacute; a la altura deseada. Posteriormente elige uno de los consoladores de notable tama&ntilde;o, &mdash;tanto es as&iacute; que me asusta&mdash; y lo ensambla al pist&oacute;n, luego acerca el artilugio para que el falo pueda penetrar completamente en mi co&ntilde;o. Lo embadurna con gel lubricante y lo posiciona a la altura de mi abertura y, a una orden del exc&eacute;ntrico hombre enmascarado, catwoman acciona el artilugio poni&eacute;ndolo en marcha y, ayudado por &eacute;l, penetra en mi vagina, marcando un movimiento lento y repetitivo con el que empiezo a sentir el pene artificial incursionando en mi interior, de tal modo que empiezo a gozar del artificio mec&aacute;nico. Yo miro a la mujer rubia mientras disfruto del juguete, y &eacute;sta sube un nivel la velocidad del artefacto, y con ello se incrementa tambi&eacute;n mi goce, por consiguiente, empiezo a jadear y a gemir con el placer que aquella m&aacute;quina me dispensa. Las expresiones de mi cara se desencajan y mis pupilas desaparecen detr&aacute;s de los p&aacute;rpados.<\/p>\n<p>La mujer intensifica la velocidad de forma gradual hasta que el regulador llega a su tope y, llegado a ese punto, grito como si me fuera la vida en ello. Jam&aacute;s he sentido nada semejante. El enorme e incansable falo artificial se mueve a una velocidad vertiginosa golpeando incesantemente en mi cuello uterino, y yo sigo bramando de placer, pero, paralelamente, es una sensaci&oacute;n casi intolerable. Al mismo tiempo que gozo, deseo que termine pronto, y despu&eacute;s de innumerables berridos me viene un potent&iacute;simo cl&iacute;max en el que tengo que retroceder para sacarme completamente el pene mec&aacute;nico, expulsando un potente chorro de pis que desparramo por la m&aacute;quina, salpicando tambi&eacute;n a mis anfitriones. El pist&oacute;n contin&uacute;a accionado y mi cuerpo se convulsiona una y otra vez con el potente orgasmo recibido, pero retrocedo de los golpes que la polla de pl&aacute;stico me est&aacute; asestando en el co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Mi anfitriona apaga el artefacto y el pist&oacute;n deja de increpar mis bajos, sin embargo, a&uacute;n tengo unas &uacute;ltimas convulsiones derivadas del placer, acompa&ntilde;adas de unos &uacute;ltimos chorros de pis de menor intensidad. A continuaci&oacute;n, desabrocha las correas que mantienen sujetas mis piernas.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; te ha parecido? &mdash;me pregunta la mujer gato.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a estoy sin resuello y tengo que recomponerme para responder.<\/p>\n<p>&mdash; Ha sido muy&hellip; salvaje, &mdash;respondo todav&iacute;a jadeante, despu&eacute;s de buscar calificativos para describir las sensaciones.<\/p>\n<p>Tengo mucha sed y le pido al misterioso amante un vaso de agua. Me lo bebo de un trago y quiero agradecerles la experiencia, pero tambi&eacute;n quiero decirles que debo marcharme, entonces un profundo sue&ntilde;o me atrapa y necesito echarme en la cama porque no me aguanto en pie.<\/p>\n<p>Oigo voces. Alguien intenta despertarme, pero de nuevo mis p&aacute;rpados se resisten a abrirse, aun as&iacute; la voz persiste y noto que alguien me sacude el hombro para despertarme.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;ora&hellip; se&ntilde;ora. Despierte. Hemos llegado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;?, &mdash;respondo sin saber lo que dice, ni donde me encuentro. Abro los ojos de par en par y compruebo que estoy en la puerta de mi casa y no logro entender nada de lo ocurrido. El taxista espera a que le pague y yo tardo en reaccionar, pero cuando lo hago le doy diez euros m&aacute;s de lo que marca el tax&iacute;metro. Le pregunto al taxista si sabe quien me ha dejado en el taxi y me mira como si estuviera ida.<\/p>\n<p>Cuando entro en casa mi marido me recrimina por haber tardado, pero ah&iacute; queda la cosa. Mi cabeza intentar procesar informaci&oacute;n, pero por m&aacute;s que lo intento todo me parece cada vez m&aacute;s confuso y no s&eacute; si todo ha sido real o tan s&oacute;lo fruto del sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Subo a mi habitaci&oacute;n y me desvisto para darme una ducha intentando convencerme a m&iacute; misma de que debo de haberme quedado dormida en el taxi y que todo ha sido un micro sue&ntilde;o en el que el concepto del tiempo opera de forma diferente. Cuando me quito las bragas reparo en que flujos y semen se deslizan en cantidades importantes por mi pierna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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