{"id":30655,"date":"2021-08-01T22:00:00","date_gmt":"2021-08-01T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-01T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-01T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-octava-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-vigesima-octava-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Vig\u00e9sima octava parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30655\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Mi amor&hellip; &iexcl;Perd&oacute;name! Disc&uacute;lpame por todo el dolor que te he causado. &mdash;Le dije a mi esposo a&uacute;n ebria, por supuesto que s&iacute;, pero embriagada de un reconocido y profundo amor por &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, mi amor&hellip; Lo s&eacute; todo y aqu&iacute; el &uacute;nico que debe pedir excusas soy yo. Me he portado como un hijueputa imb&eacute;cil contigo. &mdash;Y se arrodill&oacute; en medio de un doloroso llanto ante m&iacute;, sujet&aacute;ndose con mucha fuerza a mis piernas, &ndash;tan necesitado de mi amor y comprensi&oacute;n&ndash; recostando posteriormente su cabeza de medio lado sobre mi vientre, implor&aacute;ndome perd&oacute;n.<\/p>\n<p>Martha permanec&iacute;a est&aacute;tica en la entrada bajo el marco met&aacute;lico de la puerta, recostada contra el larguero del pestillo, tambi&eacute;n gimoteando y con un brazo cruzado apoyando con la palma, el codo del otro y este &uacute;ltimo en vertical ascensi&oacute;n, ocultando en parte con su mano la palidez de su rostro, impactada por la demostraci&oacute;n de amor y humildad de mi esposo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mi vida!&#8230; &mdash;Le dije a Rodrigo acariciando sus cabellos y una parte de su rostro&ndash;. Los dos nos hemos fallado, pero mi amor por ti sigue intacto y al verte aqu&iacute; de nuevo junto a m&iacute;, me demuestras una vez m&aacute;s que el tuyo sigue como antes. &iexcl;Me amas! &iexcl;Nos amamos! &mdash; Y mi esposo segu&iacute;a all&iacute; postrado y avergonzado, expresando su sentimiento hacia m&iacute;, en una demostraci&oacute;n no verbal de amor y entrega, con peque&ntilde;os besos continuados a la parte superior de mi muslo izquierdo, cerca de la ingle y por sobre la delicada tela, que para nada aislaba la calidez de su respiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo&hellip; Ven mi vida. &iexcl;M&iacute;rame! Hoy a solas, record&eacute; que sin pedirte a&uacute;n perd&oacute;n por haberte fallado a&ntilde;os atr&aacute;s y a pesar de que te cambi&eacute; por una est&uacute;pida ilusi&oacute;n, comprend&iacute; porque despu&eacute;s de todo, con tan solo una llamada, t&uacute; regresaste a mi vida&hellip; &iexcl;Me amas demasiado! Porque estando lejos y por supuesto herido por mi traici&oacute;n, volviste junto a mi cuando abandonada y sola, de manera ego&iacute;sta al sentirme defraudada conmigo misma, yo te lo ped&iacute; y nunca preguntaste por qu&eacute; lo hice ni mis razones, mucho menos me exigiste nada a cambio, tan solo que te diera la oportunidad de amarme.<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor&hellip; &iexcl;Te ganaste a pulso este coraz&oacute;n! &mdash;Y diciendo esto, me fui arrodillando tambi&eacute;n, para tomar su mano derecha y colocarla sobre mi seno izquierdo, desnudo y tibio, palpitando por dentro, henchido de amor y juntamos no solo nuestros rostros en un beso que de nuevo sellaba nuestro pacto sino que al confundir sus l&aacute;grimas con las m&iacute;as, &ndash;no las tristes anteriores que ya hab&iacute;a gastado y qu&eacute; por el contario todas eran nuevas y felices&ndash; brindamos con ellas por nuestro reencuentro como amigos y amantes, dichosa yo de que brotaran de mis ojos, como r&iacute;os hacia nuestros propios mares.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te amo, te amar&eacute; por siempre! &mdash;Me respondi&oacute; mi esposo tomando mi cara entre sus manos y me ayud&oacute; a colocar en pie y fue en ese instante cuando Martha se acerc&oacute; y nos abraz&oacute; a los dos, sonriendo con algo de timidez y pidi&eacute;ndome ella, tambi&eacute;n un perd&oacute;n.<\/p>\n<p>&iquest;Y por qu&eacute; ella? &iquest;No deber&iacute;a ser yo acaso, por intentar meterme con su esposo?<\/p>\n<p>&mdash;Martha, por favor pasa y si&eacute;ntate. Bienvenida y disculpa todo este desorden. &mdash;La esposa de mi jefe y m&iacute; casi amante, continuaba sollozando sin moverse de su lugar, por lo tanto me separ&eacute; de Rodrigo y me acerqu&eacute; a la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;Pero no comprendo porque est&aacute;s aqu&iacute; a estas horas y m&aacute;s encima, has llegado en compa&ntilde;&iacute;a de mi esposo. Acaso ustedes dos&hellip; &iquest;Ocurri&oacute; algo malo con tu esposo? &iquest;Hugo est&aacute; bien? &mdash;Entre asombrada y preocupada le pregunt&eacute; para luego tomarla de sus manos temblorosas y bastante fr&iacute;as, invit&aacute;ndola a pasar a la sala y de forma natural, retirar del brazo del mueble mis tanguitas negras.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, yo estoy aqu&iacute; porque te debo&hellip; &iexcl;Te debemos una explicaci&oacute;n! &mdash;Y me lo dijo apenada, pero eso s&iacute;, sin dejar de mirar a Rodrigo que se encontraba a mi lado rodeando con su brazo mi cintura.<\/p>\n<p>&mdash;Yo he sido el g&eacute;nesis de todo este desastre. Tu esposo y t&uacute; misma, los s&oacute;lidos muros blancos que fueron alcanzados por las esquirlas de mis desvar&iacute;os. &mdash; Rodrigo pos&oacute; su mano en el hombro, para reconfortarla mientras su boca dibujo una breve sonrisa y luego si nos pregunt&oacute; si dese&aacute;bamos beber algo. Yo podr&iacute;a soportar un poco m&aacute;s de alcohol, pero declin&eacute; la oferta pidi&eacute;ndole mejor un vaso con agua y nuestra invitada, con algo de frio aun, se&ntilde;al&oacute; con su &iacute;ndice la botella de vodka. Y nos dej&oacute; all&iacute; un momento a solas, mientras se desplazaba hasta la cocina por otro vaso y una botella de agua.<\/p>\n<p>&mdash;Mis fantas&iacute;as, &ndash;continu&oacute; Martha habl&aacute;ndome&ndash; y deseos me llevaron a causar un gran da&ntilde;o en mi esposo, una desastrosa decisi&oacute;n que casi arrasa con el matrimonio de ustedes y por ello quiero que me escuches, pues yo debo pedirte perd&oacute;n por todo. &mdash;Y tomando un pa&ntilde;uelo desechable de su bandolera marr&oacute;n, se son&oacute; brevemente la nariz y luego prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hugo es el hombre de mi vida. &mdash;Y yo la mir&eacute; sorprendida&ndash;. Lo s&eacute; Silvia, por todo esto pareciera que no y que soy una completa hija de puta por mi comportamiento. Tal vez sea verdad y todos tengan la raz&oacute;n menos yo. Pero aunque me mires as&iacute; te aseguro yo, que Hugo es el &uacute;nico hombre al que amo, pero desafortunadamente, nuestro diario vivir y la maldita rutina col&aacute;ndose a diario por cualquier rendija de nuestro hogar, asociado a la falta de inter&eacute;s de mi esposo por mejorar nuestras relaciones sexuales, siempre con la disculpa del trabajo y la urgente necesidad de sus constantes viajes, sencillamente yo&hellip; &iexcl;Explot&eacute;! &mdash;Y volvi&oacute; el llanto a ba&ntilde;ar aquellos tiernos ojos, y suspiros, dos, tres tan seguidos y dentro m&iacute;o, aflorando el sentimiento de compasi&oacute;n cuando d&iacute;as atr&aacute;s solo sent&iacute;a por ella una fuerte aversi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia tu eres mujer, creo que me entender&aacute;s cuando la persona en este mundo que m&aacute;s amas, te hace sentir sola y abandonada, a pesar de tenerle algunas horas a tu lado y cuando dejas de ser el centro de su mundo, te apartan y ya no eres m&aacute;s la parte primordial de tu pareja. Sumado a ello, Hugo y yo nos conocimos de muy j&oacute;venes y no nos dimos tiempo para conocer a nadie m&aacute;s y esa falta de experiencia fue la raz&oacute;n de nuestra aburrida vida sexual. &mdash;Te entiendo Martha, pero la verdad y con todo respeto, actuaste con tu esposo muy mal&ndash;. Le respond&iacute; con sinceridad.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute; preciosa, lo s&eacute;. Las ideas surgieron en mi cabeza una tarde, como era usual, mi esposo de viaje, yo tantas horas al d&iacute;a solamente encargada del hogar y del cuidado de mis ni&ntilde;os, me llevaron a imaginar la posibilidad de hacer renacer en mi esposo la flama de la pasi&oacute;n, con m&aacute;s fantas&iacute;as que con certezas. Necesitaba cambiar, Silvia. &iexcl;Y lo hice! En la cama fui m&aacute;s fogosa y muy sexy me mostraba ante &eacute;l, ya fuera noche o en la ma&ntilde;ana antes de que se marchara a su oficina. Maquillaje diferente, peinados juveniles y con ropa nueva trat&eacute; de seducirlo&hellip; &iexcl;Reconquistarlo! Y a pesar del esfuerzo y mis ganas de que me tomara en sus brazos al regreso a casa, nada en &eacute;l parec&iacute;a cambiar. &mdash;Y Rodrigo acerc&aacute;ndose a nosotras, nos ofreci&oacute; un vaso a cada una. Ambos cristalinos pero el m&iacute;o sin alcohol. Se sent&oacute; en el brazo del sof&aacute;, pero no a mi lado, sino detr&aacute;s de ella. &iquest;Por qu&eacute;? &iexcl;Eso me confundi&oacute;!<\/p>\n<p>&mdash;En Hugo no suced&iacute;a ese cambio, no parec&iacute;a ser necesario o primordial para &eacute;l. Supongo que para mi esposo, sus prioridades eran otras y que con lo poco que me hac&iacute;a uno o dos d&iacute;as cada quince al mes, &laquo;si estaba de humor&raquo;, lo encontraba suficiente y era tan normal su manera tradicional de hacerme el amor, que nunca me pregunt&oacute; si yo quedaba realmente satisfecha con su desempe&ntilde;o. &mdash;Ella bebi&oacute; un sorbo de vodka y mirando a mi esposo le agradeci&oacute;. Mi esposo por su parte se tomaba una cerveza y yo not&eacute; como al levantar el envase, su pulso vacilaba.<\/p>\n<p>&mdash;Pero a m&iacute; me faltaba, Silvia. Y eso me hac&iacute;a sentir mal con &eacute;l, pues siendo un hombre maravilloso y buen padre, en nuestra intimidad era un tedioso amante. Yo al creer que ya todo seguir&iacute;a igual por el resto de nuestros d&iacute;as, hice las cosas mal, de forma precipitada decid&iacute; buscarme un amante, era algo muy f&aacute;cil para m&iacute; hallar alguno interesado en el gimnasio y lo hice primero con uno. Pero aunque arrepentida de obtenerlo y haberlo disfrutado en esos otros brazos, con un cuerpo nuevo y musculado, yo me sent&iacute; una mujer plena y satisfecha con la nueva sexualidad por mi descubierta, plet&oacute;rica de orgasmos largos, seguidos de caricias y atenciones, en el fondo de mi coraz&oacute;n sab&iacute;a que no era esa la meta ni lo que en verdad yo pretend&iacute;a. Me faltaba el amor Silvia, el que Hugo hab&iacute;a refundido. &mdash;Su confesi&oacute;n tan real y dolorosa a la vez, me conmovi&oacute; y visualic&eacute; en un instante a mi jefe comport&aacute;ndose con su mujer como usualmente hac&iacute;a con nosotras en la oficina. &iexcl;Frio y distante!<\/p>\n<p>&mdash;Tampoco me sent&iacute; plena. Necesitaba hallar la manera de que Hugo aprendiera a tener sexo conmigo. A tratarme como a una puta en la cama y hacerme o deshacerme, lo que se le antojara realizar conmigo. Si habl&eacute; con &eacute;l en las noches, estoy segura de que m&aacute;s me escucharon las paredes de nuestra habitaci&oacute;n. Su tradicional forma de hacer el amor no estaba mal pero yo quer&iacute;a sexo, emputecerme para &eacute;l. &iexcl;Con &eacute;l! &mdash;Un nuevo dedo de Martha, estirado para limpiar de humedad ambos parpados, luego ambas dimos un trago para calmar la sed y apaciguar aquellos recuerdos, entre tanto observ&eacute; que Rodrigo por fin se puso en pie, para recostado en la baranda del balc&oacute;n, ponerse un cigarrillo entre los labios.<\/p>\n<p>&mdash;Y luego se me ocurri&oacute; dejarme ver de Hugo, teniendo sexo con otro hombre, no para darle celos Silvia, no. Quer&iacute;a que viera como se me pod&iacute;a hacer gozar, deseaba en realidad que aprendiera a hacerme el amor diferente, m&aacute;s salvaje y rudo que su acostumbrada posici&oacute;n del misionero o aquella de medio lado tom&aacute;ndome por detr&aacute;s. Otras maneras de tocar, acariciar y besar. Chupar, lamer, hurgar en mi interior y sacarme los quejidos que con otros hombres logr&eacute; conocer y alcanzar nuevas sensaciones, ya que hablando con &eacute;l, nunca me quiso escuchar. &mdash;Martha se gir&oacute; de medio lado y le pidi&oacute; a mi esposo compartir un poco de su cigarrillo y el sonriente se acerc&oacute; nuevamente, para colocarlo con bastante familiaridad en aquella boca entreabierta. Y una punzada en la boca de mi est&oacute;mago sent&iacute;. &iquest;Celos?<\/p>\n<p>&mdash;Porque una ma&ntilde;ana de tantas a solas, en la sala descubr&iacute; una peque&ntilde;a c&aacute;mara, instalada por mi esposo y revis&eacute; con cuidado el resto de nuestro hogar. &mdash;Y con aquellas palabras Martha volv&iacute;a a tener mi plena atenci&oacute;n&ndash;. No era la &uacute;nica en la casa, por lo tanto, supe que mi esposo me espiaba porque ya intu&iacute;a mis andanzas y aun as&iacute; no me dec&iacute;a nada. &iexcl;No reaccionaba! Yo deseaba que me preguntara y hasta me insultara para responderle a sus preguntas con mis verdaderas intenciones pero no&hellip; Hugo call&oacute; y trag&oacute;. Hasta que lleg&oacute; una noche con unos papeles en sus manos, solicit&aacute;ndome el divorcio. &mdash;Y de repente me sent&iacute; mal por haber sido yo la persona que le indic&oacute; ese camino. Rodrigo retir&oacute; con suavidad el cigarrillo de aquellos finos dedos y la ceniza con un leve movimiento de su mano, cay&oacute; en el fondo del cenicero. Y me mir&oacute; con aquellos ojos caf&eacute;s, de una forma c&oacute;mplice que parec&iacute;a querer quitarme toda mi culpa de encima.<\/p>\n<p>&mdash;No supe que hacer para que cambiara su decisi&oacute;n. &iquest;Equilibrar la balanza de mi enga&ntilde;o con uno suyo? Pues s&iacute; preciosa, eso maquin&oacute; mi est&uacute;pido cerebro. Proporcionarle una amante, una mujer diferente a m&iacute; para que con ella Hugo reaccionara, tuviera sexo y de paso aprendiera en ese encuentro. Una prostituta no ser&iacute;a la soluci&oacute;n pues conociendo su f&eacute;rrea educaci&oacute;n y preceptos, jam&aacute;s lo hubiera logrado de esa manera. Yo requer&iacute;a de alguien m&aacute;s cercana, otra mujer que para Hugo fuera&hellip; &iexcl;Entra&ntilde;able! Y llegaste t&uacute; a mi hogar, Silvia. S&iacute; mujer, con una llamada que pude o&iacute;r, una conversaci&oacute;n entre ustedes dos, y en la cual escuch&eacute; con claridad que Hugo aun me amaba. Te convertiste de repente en la soluci&oacute;n, en mi oscura obsesi&oacute;n y no solo en el &aacute;ngel de Hugo. &mdash;Y al escuchar esas &uacute;ltimas palabras, un escalofri&oacute; recorri&oacute; mi cuerpo por completo, desde la nuca hasta la parte baja de mi espalda. Y ellos dos, lo pudieron constatar en mi expresi&oacute;n de asombr&oacute; y la palidez repentina en mi rostro.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila cielo, no te preocupes por eso que como ya te mencion&eacute;, siempre he estado al tanto de todo. Se lo que sucede en esa oficina, el repentino cambio de humor en &eacute;l, los arreglos florarles sin un claro remitente y sus salidas a almorzar o cuando fuiste con Hugo a tomar un caf&eacute; para hablar de m&iacute;, de los dos y s&eacute; de tus bonitos consejos. Me dolieron sus besos, pero era solo un peque&ntilde;o precio para compensar el desequilibrio que caus&eacute; en mi esposo. Gracias a ti, logramos volver a hablarnos y conducir nuestro camino hacia una terapia que en parte ayud&oacute; a sincerarnos. &mdash;Creo que ahora s&iacute; te recibo un vodka de esos. &iexcl;Fuerte por favor! &ndash;. Le dije a Rodrigo, quien sonriente y caballeroso me lo sirvi&oacute; en el mismo vaso que horas antes despreci&eacute; despu&eacute;s de haberlo disfrutado.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, yo lo not&eacute; diferente, m&aacute;s interesado en vivir&#8230; &iexcl;Lograste animarlo! &mdash;La mano libre de Martha alcanz&oacute; intempestivamente mi rostro y sent&iacute; la tibieza de su piel sobre la m&iacute;a, y en su mirada, la c&aacute;lida expresi&oacute;n de agradecimiento por un cambio que yo inici&eacute; sin querer y que no conclu&iacute; por temor a serle infiel de nuevo a mi esposo.<\/p>\n<p>&mdash;Aunque conmigo actuara tan frio y distante como siempre, yo deseaba que pasara de todo entre ustedes. Su felicidad seria la propia m&iacute;a y eso era exclusivamente por ti, por la conexi&oacute;n que en ustedes se cre&oacute;, el cari&ntilde;o y la admiraci&oacute;n que surg&iacute;a en Hugo hacia su bella asistente. Y me dediqu&eacute; a indagar sobre ti, con la clara idea de proponerte ser la oficial amante de mi esposo, as&iacute; tuviera yo que pagarte con todo el oro de este mundo, para que mantuvieras una relaci&oacute;n con mi esposo y obviamente que t&uacute; Silvia, le obsequiaras algunas horas de sexo y me lo devolvieras convertido en un amante mejor. &mdash;Y mi esposo por fin se acerc&oacute; a m&iacute;, sent&aacute;ndose a mi costado, rodeando con su brazo izquierdo mi cuello y dejando descolgar su mano sobre el nacimiento de mi seno.<\/p>\n<p>&mdash;Y aqu&iacute; apareci&oacute; este hermoso hombre tuyo, mi caballero sin armadura, para desbaratar con su amor y fidelidad hacia ti, mis planes de conocerte antes y hacerte esa propuesta. Porque Silvia, Rodrigo siempre se opuso al plan, inicialmente haci&eacute;ndolo sin que yo supiera que el sabia en quien hab&iacute;a fijado mis ojos para cumplir con la idea trazada. Incluso despu&eacute;s ya revelado su papel en esta historia por mi amiga Almudena, busc&oacute; siempre la manera de que tu no te vieras involucrada, pero a espaldas de Rodrigo, mi amiga y yo proseguimos con esta estratagema. Tu esposo Silvia, es un hombre con principios, bastante anal&iacute;tico y a la vez muy divertido, locuaz y&hellip; se hace querer muy f&aacute;cilmente. Rodrigo te ama con locura y ese es precisamente el amor que yo deseo encontrar en Hugo. &mdash;Y entonces ca&iacute; en cuenta de que ellos ya se hab&iacute;an conocido mucho antes de aquel encuentro en el bar de nuestros amigos.<\/p>\n<p>Gir&eacute; mi cabeza y ech&aacute;ndome hacia un lado observ&eacute; el rostro de Rodrigo para contemplar su gesto de culpabilidad, tras aquella otra mentira. Pero Martha se acerc&oacute; m&aacute;s a m&iacute; y con su mano sobre la de mi esposo y Rodrigo aun acariciando con sus dedos mi pecho cubierto por la delicada tela, con su voz dulce y suave me termin&oacute; por decir&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo es tan inocente en esta obra m&iacute;a como t&uacute;. Por eso te pido perd&oacute;n y tambi&eacute;n, ahora t&uacute; valiosa ayuda. Hugo se fue. Me abandon&oacute;. &mdash;Y recostando su cabeza sobre mi regazo, Martha angustiada, llor&oacute;.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, mi amor&hellip; &iexcl;Perd&oacute;nanos! Tambi&eacute;n debo pedirte disculpas por no haber detenido con mayor firmeza todo esto. Desde que percib&iacute; en ti un cambio en tu pensamiento sobre tu jefe, intent&eacute; saber m&aacute;s, mirar el otro lado de esta historia y no sab&iacute;a c&oacute;mo hacerlo sin que llegaras a pensar que era &uacute;nicamente por tu pasado que a&uacute;n me ten&iacute;a marcado y que yo finalmente me hab&iacute;a convertido en un celoso empedernido y que te agobiaba demasiado con mis preguntas. No te quise presionar y en un camino un d&iacute;a, el destino me puso de frente con esta mujer y decid&iacute; aprovechar la ocasi&oacute;n para ahondar en las causas y obtener las respuestas a mis inquietudes sin que sospecharas nada. &mdash;Silvia me escuchaba con atenci&oacute;n pero manten&iacute;a sus manos acariciando el cabello y el cuello de Martha, la mujer de su jefe, que reposaba la cabeza sobre sus rodillas.<\/p>\n<p>&mdash;Desconfi&eacute; de ti, &ndash;continu&eacute; la confesi&oacute;n&ndash; claro que s&iacute;, pero m&aacute;s de las intenciones de tu jefe y me involucr&eacute; en una investigaci&oacute;n personal para conocer todos los &aacute;ngulos de ese tri&aacute;ngulo que se fue formando entre un jefe, su asistente y yo. Y ahora a pesar de mis vanos intentos por evitarlo, sucedi&oacute; que nada ocurri&oacute; en verdad, pero nos lastimamos todos, Hugo, t&uacute;, Martha y yo. Por eso estamos aqu&iacute; para disculparnos por enga&ntilde;arte y necesitamos ahora tu colaboraci&oacute;n para que todos los lados mantengan unidos ahora este naciente&hellip; &iexcl;Cuadrado! &mdash;Martha se reincorpor&oacute; despu&eacute;s de que terminara yo mi declaraci&oacute;n y tomando con fuerza a Silvia por los hombros le dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Preciosa, no s&eacute; d&oacute;nde est&aacute; mi esposo, no responde mis llamadas y estoy preocupada por no saber de &eacute;l ni de su situaci&oacute;n. &iquest;Sabes por causalidad de alg&uacute;n lugar donde pueda encontrarlo? &mdash;Y mi esposa dejando la botella de agua en la mesita auxiliar, se puso de pie y tom&oacute; uno de mis cigarrillos y el encendedor plateado para en el balc&oacute;n, sin mirar a Martha ni a m&iacute;, encenderlo y dar un sorbo al vodka que ten&iacute;a en su otra mano.<\/p>\n<p>&mdash;Martha, con ese video lastimaste el coraz&oacute;n, el amor propio de Hugo. Lo mataste pr&aacute;cticamente y si te soy sincera, yo desee que &eacute;l te abandonara. Ahora, despu&eacute;s de escucharte, reconozco que la culpa tambi&eacute;n es de tu esposo por no entenderte y me siento mal por ti, por &eacute;l, por mi esposo. Jugamos con fuego los cuatro y estuvimos a punto de quemarnos. Los disculpo a los dos y a ustedes tambi&eacute;n les pido perd&oacute;n. A ti Martha por meterme con tu esposo y dejar que el sintiera algo por m&iacute; y no detenerle a tiempo y usarlo para darle al m&iacute;o una lecci&oacute;n. Y a ti mi amor, por provocar tus celos, humillarte tanto con mi loca venganza, frente a nuestros amigos. De Hugo no s&eacute; mucho Martha, &eacute;l es un hombre muy reservado. No le conozco amistades aqu&iacute; en la ciudad. Pero debemos pensar que est&aacute; bien Martha, tranquil&iacute;zate. No creo que quiera hablar conmigo despu&eacute;s de todo lo que sucedi&oacute; en tu casa con su amigo americano. &mdash;Termin&oacute; mi esposa por hablar, regres&aacute;ndose hasta sentarse frente a Martha en el otro sill&oacute;n y le ofreci&oacute; a Martha de su cigarrillo y esta se lo recibi&oacute; con una sonrisa de amistad.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, mi vida. T&uacute; le manejas la agenda, las visitas y los viajes, los hoteles donde se hospeda. Piensa mi vida y si de algo estoy seguro es que a ti, &eacute;l te va a responder. T&uacute; sabes que sin pensarlo o sin quererlo mucho, &eacute;l conf&iacute;a en ti; te aprecia y&hellip; Hugo te sigue deseando. Y yo que soy hombre te puedo asegurar que no despreciar&iacute;amos una segunda oportunidad con la mujer que queremos estar. &Eacute;l te responder&aacute; la llamada, de eso estoy seguro. Necesitamos ubicarlo y hacer que regrese con su esposa. Ellos se aman y t&uacute; lo sabes. Se por Almudena que prometiste estar siempre para &eacute;l y yo&hellip; Ahora te pido mi amor que ayudes a Martha y lo llames, lo ubiques y entre los cuatro como personas adultas busquemos una posible soluci&oacute;n. &mdash;Martha fum&oacute; y devolvi&oacute; lo poco que quedaba de aquel cigarrillo a mi esposa, yo termin&eacute; mi cerveza de un largo trago y Silvia&hellip; &iexcl;Dudo!<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor, Hugo puede que me responda pero con seguridad te digo que &eacute;l va a imaginarse otra cosa de m&iacute; si lo llamo, si lo busco. &iquest;Me comprendes? Martha&hellip; T&uacute; sabes que &eacute;l ha empezado a sentir algo m&aacute;s por m&iacute; que una sincera amistad y Hugo desea mantener una relaci&oacute;n conmigo m&aacute;s &iacute;ntima, no solo de una noche de sexo. Me dijo que me quer&iacute;a pero que entend&iacute;a que yo no me separar&iacute;a de mi esposo por &eacute;l. Y yo no quiero que por mi culpa terminen ustedes dos separ&aacute;ndose. &mdash;Todas aquellas palabras en su respuesta ten&iacute;an mucho de verdad. Martha se encogi&oacute; de hombros y me extendi&oacute; su brazo con la intenci&oacute;n de que yo le vertiera en aquel vaso ya vac&iacute;o, m&aacute;s cantidad de alcohol.<\/p>\n<p>&mdash;Eso lo s&eacute; muy bien Silvia, lo entiendo pero tambi&eacute;n sabes que en el fondo, Hugo me sigue amando, solo que no se siente capaz de demostr&aacute;rmelo en la cama. Si no quieres llamarlo est&aacute; bien. Te entiendo, no quieres volver a poner en peligro tu matrimonio. &iexcl;Tranquila! &mdash;Y bebi&oacute; Martha un sorbo largo de su vodka, sin dejar de mirarme como buscando en mi un apoyo. &iexcl;Yo su ansiado auxilio!<\/p>\n<p>M&aacute;s no dije nada en ese momento. &iexcl;Call&eacute;! Pues a&uacute;n estaba pensando y analizando el pr&oacute;ximo movimiento, debati&eacute;ndose en una lucha, mi coraz&oacute;n contra varios encontrados sentimientos.<\/p>\n<p>&mdash;Lo lastim&eacute; &ndash;continu&oacute; mi esposa hablando&ndash; tambi&eacute;n al da&ntilde;arle su dichosa terapia, y dudo mucho que me escuche ahora solo habl&aacute;ndole como su amiga. El desea tener a su &aacute;ngel entre sus brazos solo para &eacute;l, sin compartirme. Y yo no puedo ser tu reemplazo Martha. Eres t&uacute; la causa de esta separaci&oacute;n y por lo tanto creo yo, ser&aacute;s tambi&eacute;n la soluci&oacute;n. Por el contrario yo deseo que entre ustedes se arreglen las cosas. Si lo llamo y me pide que vaya a buscarlo&hellip; &iquest;C&oacute;mo te vas a sentir? Y tu mi amor&hellip; &iquest;C&oacute;mo vas a actuar frente a su deseo por m&iacute;? &iquest;Estar&aacute;s dispuesto a dejarme marchar y verme a solas con &eacute;l, con el hombre que tanto te mortifica que yo sea su deseo, su obsesi&oacute;n? &mdash;Mi esposa ten&iacute;a tanta raz&oacute;n como siempre y ese era uno de los aspectos que m&aacute;s me enamoraba de ella. La conciencia y la raz&oacute;n que a veces a m&iacute; me faltaba. Ella, mi Silvia era sin duda alguna, m&iacute; amado complemento.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, como te dije d&iacute;as atr&aacute;s, yo estoy muy cansado de esta situaci&oacute;n y debemos entre los cuatro darle termino a todo esto. T&uacute; me amas y yo te adoro. Martha ama a Hugo y &eacute;l por lo que he escuchado, a&uacute;n a ella. Ya que estamos en estas, creo que debemos ser totalmente sinceros. &mdash;Y tomando a las dos mujeres por sus manos, continu&eacute; expresando lo que mi mente pensaba que era lo correcto y mi coraz&oacute;n simplemente se negaba a aceptarlo.<\/p>\n<p>&mdash; Hugo no va a cejar en su empe&ntilde;o por tenerte para &eacute;l en sus brazos, quiere hacerte su mujer en la cama para ver si contigo puede olvidar a Martha y contigo mi vida, superar su trauma. Y a m&iacute; me gusta Martha, f&iacute;sica y emocionalmente. Me parece desde que la conoc&iacute;, una mujer de sentimientos bonitos y pensamientos diferentes, es decidida, tiene unas ideas est&uacute;pidas eso si no lo podemos negar. &mdash;Y nos re&iacute;mos los tres&ndash;. Como nosotros tambi&eacute;n hemos cometido muchas pendejadas estos &uacute;ltimos d&iacute;as. Silvia, he descubierto que esta preciosa espa&ntilde;ola es una mujer muy agradable y he sentido con ella esa qu&iacute;mica que me hace sentir bien cuando estoy a su lado. &mdash;Y me acerqu&eacute; a Martha para besarla en la mejilla y a mi esposa un peque&ntilde;o beso en sus labios.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy decidido a hacerlo. Esc&uacute;chenme muy bien las dos&hellip; &iexcl;Yo podr&iacute;a ser el reemplazo de ese gringo manilargo! No s&eacute; qu&eacute; opinan ustedes. Pi&eacute;nsenlo. Tambi&eacute;n quiz&aacute;s t&uacute;, mi amor y yo, necesitemos dar el paso de compartir con otras personas para superar lo que sucedi&oacute; a&ntilde;os atr&aacute;s. &mdash;Y las dej&eacute; a las dos mujeres all&iacute;, una sentada frente a la otra, mir&aacute;ndose fijamente, analizando la propuesta y mientras tanto me dirig&iacute; a nuestra habitaci&oacute;n, para tomar de la mesita de noche, el tel&eacute;fono m&oacute;vil de mi esposa.<\/p>\n<p>Cuando regres&eacute; a la sala, ya Silvia y Martha estaba juntas, fundidas en un c&aacute;lido abrazo y por testigo de lo que hablar&iacute;an entre ellas, tan solo aquel sof&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, &ndash;dijo mi esposa tomando la vocer&iacute;a&ndash; si continuamos vamos a incluir a nuevas personas en nuestro coraz&oacute;n, porque yo no soy una puta de lujo a la que se le va a pagar por tener sexo y t&uacute; tampoco, un playboy cualquiera. &iquest;Estamos? Mira mi vida, lo har&eacute; porque Hugo me interesa como persona, le aprecio no solo por ser un hombre inteligente y capaz que me ha brindado oportunidades para superarme laboralmente, sino que se convirti&oacute; en otro ser m&aacute;s amable cuando se fij&oacute; en m&iacute; y eso es bueno, para todos. Lo quiero hacer con Hugo porque es un hombre que me gusta, pero tambi&eacute;n porque me interesa su bienestar, como ese amigo que quiero que viva bien, que quede eso muy claro. &mdash;Y Martha recost&oacute; su ment&oacute;n en el hombro de Silvia, no dej&aacute;ndome ver su expresi&oacute;n ante esa confirmaci&oacute;n de cari&ntilde;o por su marido.<\/p>\n<p>&mdash;A ti te amo loco m&iacute;o, y si voy a estar con &eacute;l no solo necesito que me des tu permiso y tan solo lo sepas, mi amor. Yo quiero que est&eacute;s ah&iacute; conmigo cuando suceda, pues a pesar de todo, no es f&aacute;cil para m&iacute; aceptar que me entregar&eacute; en otros brazos sin tu compa&ntilde;&iacute;a. Necesito de ti, requiero estar segura de que no te sentir&aacute;s mal y que yo por supuesto, despu&eacute;s no me vaya a arrepentir de verte junto a Martha. Vamos a cambiar de parejas, ok. Pero no quiero que sea solo por el simple hecho de calmar las ganas de Hugo, o la que ustedes dos se tengan. Vamos a querernos los cuatro. Martha y t&uacute;, Hugo y yo. Pero antes yo&hellip; &mdash;Y mi esposa se contuvo para pensar en algo, medir sus palabras antes de expresarlas. &iexcl;Sorprendi&eacute;ndonos a Martha y a m&iacute;!<\/p>\n<p>&mdash;Quiero verlos quererse, s&iacute;. Necesito saber que puedo llegar yo a sentir, estando con ustedes a nuestro lado, pero Martha y t&uacute;, queri&eacute;ndose. Necesito verlos como se besan y acarician delante de m&iacute;. &iexcl;Ven mi amor, si&eacute;ntate aqu&iacute;! Y dale un rico beso a esta mujer. &mdash;Y mi esposa se apart&oacute; cedi&eacute;ndome su lugar.<\/p>\n<p>Yo me sent&eacute; a lado de Martha y sin dejar de mirar aquellos preciosos ojitos acaramelados, retir&eacute; de su rostro el bendito mech&oacute;n de siempre, que ocultaba en parte el rubor de su mejilla izquierda y me fui acercando a su boca ya entreabierta. Temblaba ella, algo m&aacute;s que yo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Rel&aacute;jate preciosa! &mdash;Le dije a la mujer que en pr&oacute;ximas horas se convertir&iacute;a en mi nueva amante.<\/p>\n<p>Y pos&eacute; con suavidad mis labios sobre los suyos, humedeciendo un poco con la punta de mi lengua aquellos tan carnosos pero resecos por su respiraci&oacute;n agitada. Jadeo un poco, suspir&oacute; y me dej&oacute; recorrer discretamente la abertura de su boca. Martha desviaba nerviosa su mirada hacia el marr&oacute;n de los de mi esposa, sentada en el sill&oacute;n. No se concentraba aunque ya estaba entregada al sentir mis labios besar la punta de su respingada nariz. Tom&eacute; con mi mano su ment&oacute;n y la obligu&eacute; con suavidad a girar su cara. Con besitos cortos me aprend&iacute; de memoria la tersa curvatura de su mejilla primero, la otra la disfrut&eacute; lami&eacute;ndola despacio hasta alcanzar sus labios nuevamente. Escuchaba los leves gemidos y los suspiros de mi mujer, que no perd&iacute;a detalle de aquella demostraci&oacute;n de afecto. Sudaban sus manos cuando se las tom&eacute; para brindarle tranquilidad y luego s&iacute;, mir&aacute;ndome a mi le escuchamos decir con claridad&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te quiero Rodrigo! &mdash;Y yo a ti preciosa&ndash;. Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de eso, se relaj&oacute; e inclin&oacute; hacia la derecha su cabeza y su boca se abri&oacute; lentamente, permiti&eacute;ndome darle un leve mordisco a su labio superior, pasar a su interior mi lengua, rozando la suya, ya sincronizados y en principio discretos, yo fui absorbiendo la suya dentro de mi boca, como si de un cono de helado se tratara y luego ella con la m&iacute;a, repiti&oacute; la misma operaci&oacute;n. Martha acarici&oacute; mi rostro con una mano, la otra la mantuvo apretando primero con fuerza la m&iacute;a, posteriormente la solt&oacute; y realiz&oacute; alguna presi&oacute;n en mi pecho, como cuando no quieres pero deseas que siga ocurriendo. Quer&iacute;a apartarme por pena con mi esposa, pero las sensaciones de su cuerpo desobedec&iacute;an obviamente las &oacute;rdenes de su cerebro.<\/p>\n<p>Duramos as&iacute; algunos prolongados segundos, respirando ambos con excitaci&oacute;n y luego de separar nuestros labios, recorr&iacute; con los m&iacute;os su cuello hasta alcanzar el l&oacute;bulo de su oreja y sus&uacute;rrale un&hellip; &iexcl;Que rico beso! Martha sin mirar a Silvia, dej&aacute;ndose explorar el cuello y su mand&iacute;bula por mi boca entreabierta, estir&oacute; su brazo en direcci&oacute;n a mi esposa y con su mano extendida, recibi&oacute; la de mi mujer y con un &aacute;gil movimiento la jal&oacute; hacia nosotros, para terminar Silvia, sentada en su regazo y all&iacute; termino el beso. &iquest;O no?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hummm, que rico se besaron! &mdash;Nos dijo Silvia, con voz suave y el gesto en su carita de mu&ntilde;eca, arrugando su nariz, achinando sus ojitos caf&eacute;s y ara&ntilde;ando mi nuca con las u&ntilde;as de sus dedos, caus&aacute;ndome un delicioso escalofri&oacute;. &mdash;Es una sensaci&oacute;n tan rara, muy dif&iacute;cil de definir. Una mezcla de celos y ganas. Celos de no ser yo la que es besada y besa. Y ganas de que no se terminara esa visi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Si te gust&oacute; mi amor? O&hellip; &iquest;Te sentiste incomoda por este beso? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, me gust&oacute;! Inclusive mi vida yo&hellip; Me excit&eacute;. &iexcl;Jajaja! &mdash;Y distendidos nos re&iacute;mos nuevamente&ndash;. Martha estaba acalorada al igual que yo, por lo cual bebimos de la botella de agua, primero la dama y despu&eacute;s el caballero.<\/p>\n<p>&mdash;Y tu Silvia&hellip; &iquest;Qu&eacute; tal besaras a mi esposo? &mdash;Le indag&oacute; una sonriente Martha, ya tan familiarizada que no se contuvo y pasando su brazo por la cintura a m&iacute; esposa, termin&oacute; por besarla en la frente y toquete&aacute;ndole graciosa la punta de la nariz con su dedo, luego roz&oacute; sus labios con los de mi esposa con algo de timidez.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, pues creo que &eacute;l no tiene queja alguna, la pregunta correcta es como nos sentiremos despu&eacute;s de que los cuatro juntos, demos el siguiente paso. &mdash;Le respondi&oacute; mi mujer a Martha con mucha sinceridad.<\/p>\n<p>&mdash;Pues mi amor, &ndash;intervine yo con inmediatez&ndash; ante eso ya no vamos a dar marcha atr&aacute;s. Como dicen por ah&iacute;&hellip; &laquo;A Santa Rosa o al charco&raquo;. &mdash;Le asegur&eacute;, mientras frente al rostro de Martha, yo literalmente me com&iacute;a la boca de mi esposa hasta que esta con su otra mano alcanz&oacute; la mejilla de la esposa de su pr&oacute;ximo amante y la inst&oacute; a acercar la suya a nuestras bocas, para terminar por fin en un trio de bocas que con sus lenguas no se dec&iacute;an nada, pero se mezclaron sus sabores en un sexteto de labios h&uacute;medos comparti&eacute;ndose cari&ntilde;os, en aquella ins&oacute;lita madrugada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pufff! Pues esto entonces sella nuestro acuerdo. &mdash;Les dije yo a ambas, al terminar aquel raro beso simult&aacute;neo. &mdash;Solo falta un participante y ahora tendr&aacute;s mi amor, que buscarlo, atraerlo y deleitarse.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo&hellip; mi amor. &iquest;Estas completamente seguro de que quieres que lo hagamos? &mdash;Me pregunt&oacute; y yo asent&iacute; con decisi&oacute;n, mientras apretaba la mano de Martha y se la besaba por el dorso, justo sobre su alianza matrimonial.<\/p>\n<p>&mdash;Esc&uacute;chame bien lo que te voy a decir mi amor. Si se trata de vivir esta experiencia por conseguir una libertad separada de ti, yo no lo quiero. Prefiero estar por siempre a ti atada, aunque est&aacute;ndolo, t&uacute; compartas este cuerpo. Si no es contigo a mi lado, no ser&iacute;a feliz sinti&eacute;ndome entregada. &mdash;Y Silvia se puso en pie y encendi&eacute;ndose un nuevo cigarrillo, comenz&oacute; un peque&ntilde;o recorrido a pasos cortos, entre el balc&oacute;n y nuestro comedor.<\/p>\n<p>&mdash;Si deseas que lo haga, que lo busque y que lo atraiga, lo har&eacute;. Pero tomada siempre por tu mano, sinti&eacute;ndome unida a ti, aunque sea &uacute;nicamente por el resplandor c&oacute;mplice en nuestras miradas. Por qu&eacute; s&iacute; mi amor, para poder hacerlo yo te necesito cerca. A pesar de que en esos instantes agit&aacute;ndose dentro de m&iacute;, horadada por su carne y mi cuerpo temblando, no solo &eacute;l se satisfaga. Si con sus besos y sus caricias, con su verga templando las paredes de mi vagina, me otorga el orgasmo, debes hacerlo conmigo al mismo tiempo estando tu dentro de ella, como si fueras tu quien me poseyera, descargando tu semen en su interior, mientras &eacute;l con su simiente se viene donde el prefiera. &mdash;Y me puse yo a su lado para robarle un beso de su boca y el cigarrillo de sus dedos.<\/p>\n<p>&mdash;Porque si decides entregarme, yo quiero que sea completa. Nunca por partes ni a pedazos, mucho menos escondida o apartada. Y t&uacute; eres mi complemento mi amor, quien me da seguridad y confianza con todo el amor que me has demostrado al querer que yo con&hellip; Con tu esposo Martha, le haga de nuevo un hombre feliz y seguro de s&iacute; mismo. &mdash;Ya fue Martha, que con sus ojitos de miel algo aguados por las palabras sinceras de Silvia, poni&eacute;ndose en pie nos abraz&oacute; con fuerza y su actitud de mujer agradecida.<\/p>\n<p>&mdash;Pero mi vida, as&iacute; como quieres que yo lo haga con &eacute;l, t&uacute; mi amor, har&aacute;s lo mismo con Martha. Su esposo me quiere en sus brazos para amarme, pero yo estoy segura de que a&uacute;n te ama preciosa. Y entonces te juro Martha, que solo me dejar&eacute; querer por &eacute;l pero para que ustedes dos vuelvan a amarse. Y t&uacute; mi amor, &ndash;me dijo mi esposa acariciando mi mejilla derecha&ndash; solo vas a querer a esta mujer, ser&aacute; tuya pero al igual que yo, no por completo. Pues despu&eacute;s de compartir debemos las dos asegurarnos de concluir con la persona que en verdad amamos&hellip; &iexcl;Como tiene que ser! Le har&aacute;s el amor con ganas, con las mismas m&iacute;as al hacerlo con Hugo, con todas tus fuerzas para que sea Martha quien obtenga de ti varios orgasmos y sea feliz. Yo entre tanto a Hugo le ense&ntilde;ar&eacute; a romper los moralistas esquemas que le aprisionan en su interior. As&iacute; lograremos t&uacute; y yo, que ellos dos se brinden despu&eacute;s a solas, la pasi&oacute;n y el deseo por el goce que cree Hugo, nunca poder darle a su mujer. &mdash;Martha bes&oacute; de nuevo a Silvia, primero en la frente, luego en las dos mejillas y por &uacute;ltimo en su boca, aunque ya m&aacute;s casto, m&aacute;s sublime y enternecedor.<\/p>\n<p>&mdash;Lo mejor para todos ser&aacute; que nos queramos juntos, vi&eacute;ndonos lado a lado, alegr&aacute;ndonos por los gemidos escuchados y el cl&iacute;max alcanzado, eso s&iacute;, sin faltarnos nunca a la verdad y nos recordemos con especial cari&ntilde;o s&iacute; despu&eacute;s de cruzar ese umbral, alguno de los cuatro desea que solo sea esta, la &uacute;nica vez. &mdash;Le devolv&iacute; el cigarrillo a Silvia, aunque para ser sinceros, ya no quedaba casi tabaco por quemar. Serv&iacute; m&aacute;s vodka en los vasos, coloque algunas hojitas de menta y dos o tres rodajas de lim&oacute;n en su interior. &iquest;Hielo? &iexcl;No! El calor que habitaba en los tres nos causaba sed, pero de la otra, de aquella que dese&aacute;bamos saciar en otros cuerpos, humedecidos por el sudor de otra piel.<\/p>\n<p>&mdash;Si aceptas mis condiciones mi amor, y volvemos luego a este hogar abrazados y en nuestra cama, yo desnuda por tus manos y tu desvestido por las m&iacute;as a pesar del cansancio y aun t&uacute; con el aroma de Martha y yo impregnada de la colonia de Hugo, nos haremos los dos el amor con todo nuestro amor, a nuestra intima manera o mejor que antes, hasta que la piel se nos desgaje a tiras por las orgasmos alcanzados. &mdash;Y la bes&eacute; con mucha pasi&oacute;n, sin nervios ni celos y as&iacute; se lo hice saber habl&aacute;ndole muy cerca de su o&iacute;do, terminando con un franco&hellip; &iexcl;Te amo!<\/p>\n<p>&mdash;Te amo, Rodrigo. Y si me llevan al cl&iacute;max, unas o m&aacute;s veces que las obtenidas junto a ti, no temas ni te preocupes, pues esos momentos no opacaran para nada, los orgasmos que ha sentido mi coraz&oacute;n junto a ti, y que en el fondo de tu ser sabes bien, que es solo tuyo. Este cuerpo si as&iacute; lo quieres, o el tuyo mi vida, si nos gusta o si as&iacute; nos place, los podremos conceder juntos a Martha y a Hugo, si nos sentimos c&oacute;modos y a ellos les agrada por igual. Porque Rodrigo mi amor, si iniciamos este camino, quiero que entiendas y sepas que el alma m&iacute;a ya tiene tu impronta tatuada y s&eacute; con plena seguridad que en la tuya, con fuego grabada, mi nombre est&aacute; ya. &mdash;Martha aplaudi&oacute; emocionada por estas &uacute;ltimas palabras de mi amada esposa.<\/p>\n<p>Tom&eacute; el m&oacute;vil de mi esposa y se lo alcanc&eacute; a Martha, quien tomando el tel&eacute;fono de mi esposa, busc&oacute; en la agenda el nombre de su esposo, m&aacute;s Silvia no lo ten&iacute;a guardado as&iacute;, por el nombre de pila. &mdash;&laquo;Mi Jefe&raquo; B&uacute;scalo as&iacute;&ndash;. Le indic&oacute; mi esposa y una vez hallado, Martha mir&aacute;ndonos nos dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno pues&hellip; &iexcl;vamos a probar! Ojal&aacute; a ti si te responda. &mdash;Y marc&oacute;. Una, dos, tres veces y a la cuarta con resignaci&oacute;n desisti&oacute; y lo coloc&oacute; de rev&eacute;s sobre la mesita auxiliar y dej&oacute; su caer su mirada hacia nuestra alfombra, triste y sin esperanzas.<\/p>\n<p>Pero casi en seguida, la vibraci&oacute;n y el sonido fueron amplificados por la madera de aquella mesa y mi esposa tom&aacute;ndolo con rapidez, nos mostr&oacute; la pantalla iluminada, tan clara y brillante como los ojos acaramelados de Martha.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hugo? &mdash;Y nadie hablaba&ndash;. Hugo, h&aacute;blame por favor. Hug&hellip; Cari&ntilde;o, quiero verte, necesito que hablemos. Dime algo por favor&hellip; Mira, dime donde estas y voy a tu encuentro, porque&hellip; &iquest;Sabes algo, Hugo? Tu &aacute;ngel no est&aacute; sola ahora, pero quiere hacer diabluras y necesita un acompa&ntilde;ante. &iquest;No te gustar&iacute;a ser t&uacute;, ese alguien?<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;Mi amor&hellip; &iexcl;Perd&oacute;name! Disc&uacute;lpame por todo el dolor que te he causado. &mdash;Le dije a mi esposo a&uacute;n ebria, por supuesto que s&iacute;, pero embriagada de un reconocido y profundo amor por &eacute;l. &mdash;Silvia, mi amor&hellip; Lo s&eacute; todo y aqu&iacute; el &uacute;nico que debe pedir excusas soy yo. 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