{"id":30667,"date":"2021-08-02T22:00:00","date_gmt":"2021-08-02T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-08-02T22:00:00","modified_gmt":"2021-08-02T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-hmedas-segunda-etapa-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-hmedas-segunda-etapa-18\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Segunda etapa (18)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"30667\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La espera para Sergio fue eterna, la palabra terrible se quedaba corta. Cada d&iacute;a, pens&oacute; en su t&iacute;a, desde el lunes hasta el propio viernes solo hab&iacute;a una mujer en su vida. Trataba de no salir de la habitaci&oacute;n, pero con solo ver pel&iacute;culas no se le calmaba el apetito voraz que hab&iacute;a cultivado. Toda esa semana sin sacar sus fluidos genitales estaban pesando, literalmente. Solo hab&iacute;a una cosa que ocupaba cada segundo en sus pensamientos, el sexo.<\/p>\n<p>Para Carmen en cambio todo fue muy r&aacute;pido, se prepar&oacute; para el gran d&iacute;a con un mar de excusas para que Pedro no sospechase que su sobrino estaba por el pueblo. Incluso fue dos d&iacute;as antes a adecentar la casa de sus padres y as&iacute; tenerla algo m&aacute;s presentable cuando Sergio llegase.<\/p>\n<p>El d&iacute;a por fin lleg&oacute;, Sergio se levant&oacute; de su cama de un salto con un pene tan erecto que su glande asomaba por encima del capullo. Jam&aacute;s hab&iacute;a estado tanto tiempo sin masturbarse, era un nuevo r&eacute;cord para &eacute;l, sobre todo si a&ntilde;adimos que el coito estaba m&aacute;s que asegurado.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;, ya estoy listo &mdash;dijo Sergio apareciendo en la cocina a las 9:30 de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&mdash;No has madrugado tanto ni para estudiar. &mdash;le sonre&iacute;a Mari mientras terminaba de prepararle un bocadillo&mdash; Toma, para el viaje. Aunque no es muy lejos, &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Que va, la casa de Pablo est&aacute; a una hora y poco de viaje, en nada estaremos all&iacute;.<\/p>\n<p>Durante aquellos d&iacute;as, hab&iacute;a construido la s&oacute;lida excusa de que unos amigos iban a pasar la noche en casa de Pablo. No hab&iacute;a forma de comprobar que esa informaci&oacute;n fuera falsa y tampoco su madre se iba a poner a indagar. Total era una noche, no hab&iacute;a problema, solo le causaba alg&uacute;n que otro nervio pensar que el coche le dejase tirado en medio de la carretera y que su viaje saliera a la luz.<\/p>\n<p>&mdash;Ll&aacute;mame cuando llegues.<\/p>\n<p>&mdash;Te llamo mejor a la hora de comer, que entre que bajamos todo y lo preparamos se me va a pasar.<\/p>\n<p>Mari frunci&oacute; el ce&ntilde;o, pero al final acept&oacute;. No le gustaba cuando su hijo cog&iacute;a aquel peque&ntilde;o coche para hacer un trayecto largo, siempre ten&iacute;a malos presentimientos, aunque estos nunca se cumpl&iacute;an.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, pero ni un minuto m&aacute;s tarde&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, tranquila. &mdash;rode&oacute; con los brazos a su madre, apretando fuerte los cuerpos y sintiendo los pechos de esta. Su pene salt&oacute; de alegr&iacute;a, cualquier cosa le alteraba y m&aacute;s aquellas mamas tan perfectas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te despediste de tu padre? &mdash;Sergio asinti&oacute;&mdash; &iquest;De tu hermana?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Aunque se hizo un poco de rogar, me dijo que ni que me fuera a ir a la luna. Cosas de Laura.<\/p>\n<p>Ambos rieron y Sergio aprovech&oacute; el grato momento para dar un beso de varios segundos de duraci&oacute;n en la mejilla de la mujer. Mari lo agradeci&oacute; hasta tal punto que el fr&iacute;o de la ma&ntilde;ana se disip&oacute; a su alrededor.<\/p>\n<p>&mdash;Marcha anda&hellip; que se te har&aacute; tarde &mdash;le dijo por no seguir notando a su hijo tan cerca.<\/p>\n<p>Aquella semana hab&iacute;a estado realmente amoroso y eso la encantaba. Incluso ten&iacute;a un aroma especial, algo que no reconoc&iacute;a. Sab&iacute;a que no era la colonia, Sergio no sol&iacute;a usarla con asiduidad, era otra cosa&hellip; aunque no lograba descifrar el que.<\/p>\n<p>Era muy simple y no ten&iacute;a mayor misterio, el olor que a Mari le resultaba curioso, no era otra cosa que el exceso de semen que se depositaba en los calzoncillos de su hijo. De haberlo sabido se hubiera sonrojado al momento.<\/p>\n<p>&mdash;Te quiero, mam&aacute;. Ma&ntilde;ana te veo.<\/p>\n<p>&mdash;Adi&oacute;s&hellip; &mdash;la puerta de la calle se cerr&oacute; con rapidez dej&aacute;ndola con la palabra en la boca&mdash; Te quiero.<\/p>\n<p>El coche arranc&oacute;, haciendo que Sergio sonriera de felicidad y&hellip; placer. El coito se acercaba, estaba ya a unas horas de estar con Carmen, su t&iacute;a favorita y la mujer m&aacute;s perfecta que conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>El abrazo a Mari y notar sus grandes bultos le hab&iacute;a activado, pero estando solo en el coche y pensar en lo que le esperaba en el pueblo, aquello se levant&oacute; con ganas. La erecci&oacute;n era plena, apenas en unos segundos su miembro estaba listo para la batalla. Se lo mir&oacute; curioso y lo sac&oacute; de su &ldquo;envoltorio&rdquo;, para hacer lo mismo con el m&oacute;vil y sacarse una foto.<\/p>\n<p>&mdash;Salgo &mdash;a&ntilde;adi&oacute; en un mensaje a su t&iacute;a, que justo se conectaba y ve&iacute;a la foto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s, bendito&hellip;! No corras en la carretera&hellip;, pero no tardes. &iquest;Est&aacute;n muy hinchados tus huevos?<\/p>\n<p>&mdash;Un mont&oacute;n, no te lo puedes ni imaginar.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que me he pasado. &mdash;el sexo de Carmen que hab&iacute;a estado toda la noche caliente, comenzaba a humedecerse.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando llegue me lo arreglas.<\/p>\n<p>&mdash;No te quepa duda. Ahora deja el m&oacute;vil y ven, lo tengo todo listo.<\/p>\n<p>Dicho y hecho. Sergio aceler&oacute; el coche y durante cinco horas no par&oacute; de conducir. Su amado veh&iacute;culo le respondi&oacute; de maravilla y su miedo a que le dejase tirado nunca se cumpli&oacute;.<\/p>\n<p>Fue a la vez un viaje largo y corto, toda el ansia por ver a su querida t&iacute;a le superaba y hac&iacute;a que el reloj pareciera que no avanzase. Pero por el lado bueno, estar pensando todo el rato en Carmen hizo que su mente se detuviera poco en la carretera y aquello hac&iacute;a que ciertos tramos, ni se diera cuenta de haberlos pasado.<\/p>\n<p>Cerca del mediod&iacute;a par&oacute; en una gasolinera a repostar, comprar una lata de red bull para seguir bien activo y arrancar de nuevo. Ni siquiera se detuvo a comer el bocata que su madre con tanto amor le hab&iacute;a preparado, lo devor&oacute; mientras no paraba de pisar el acelerador.<\/p>\n<p>Por fin entraba en la provincia de su pueblo y como bienvenida unas nubes negras con mala pinta lo recib&iacute;an. Las primeras gotas comenzaron a caer y de seguido un aguacero le rode&oacute; por completo. &ldquo;El mismo buen tiempo de siempre&rdquo; pens&oacute; sin que aquel d&iacute;a helador y lluvioso le quitara el &aacute;nimo y tampoco&hellip; el calent&oacute;n.<\/p>\n<p>Aminorando la marcha mand&oacute; un mensaje a su t&iacute;a, &ldquo;ya llego, en cinco minutos&rdquo;. Por una vez no se hab&iacute;a perdido, aquello era un milagro y m&aacute;s con el d&iacute;a tan malo que hac&iacute;a, la visibilidad era nula.<\/p>\n<p>Aunque de cierta forma, vio la luz al final de una gran recta. Hab&iacute;a llegado a las afueras del pueblo y al fondo, tras un aguacero, bajo un paraguas de color amarillo, una mujer esperaba paciente en una peque&ntilde;a tejavana a la salida de su casa.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n le salt&oacute; del pecho y un nerviosismo se adentr&oacute; en su cuerpo, como si le diera pudor ver a su t&iacute;a despu&eacute;s de tanto tiempo. Las manos le comenzaron a sudar y una sonrisa m&aacute;s bien tonta se apoder&oacute; de su rostro, ya estaba all&iacute;, junto a su amada Carmen.<\/p>\n<p>Se detuvo a su lado y la mujer se acerc&oacute; con prisas, abri&oacute; la puerta, sacudi&oacute; el paraguas y se sent&oacute; mojando levemente el asiento del copiloto. Ambos se miraron en silencio, con una sonrisa m&aacute;s tierna que otra cosa y de improviso, se lanzaron a la vez a los brazos del otro. Los dos se rodearon con fuerza apret&aacute;ndose como si nunca quisieran volver a separarse, era una pena que vivieran tan lejos, porque ya fuera de una manera u otra, se amaban.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; ganas ten&iacute;a de que llegaras &mdash;dijo Carmen separ&aacute;ndose del muchacho y coloc&aacute;ndose correctamente las gafas.<\/p>\n<p>&mdash;Y yo de llegar&hellip; se me ha hecho largo el camino, no he parado de pensar en ti. &mdash;una parte de su cuerpo era fiel testigo de ello.<\/p>\n<p>&mdash;Pues arranca, cari&ntilde;o, vamos a casa de la abuela. &mdash;el coche aceler&oacute; y se incorpor&oacute; a la carretera&mdash; Te hubiera invitado a entrar, Pedro est&aacute; trabajando, pero no s&eacute; realmente a qu&eacute; hora vuelve.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal todo? &mdash;ambos sab&iacute;an a qu&eacute; se refer&iacute;a con esa pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Sinceramente creo que bien, me tomo de otra forma nuestra relaci&oacute;n y no s&eacute;&hellip; ahora estoy mejor. &mdash;el gorro de lana se le hab&iacute;a movido con el abrazo y mir&aacute;ndose en el espejo del copiloto se lo coloc&oacute; correctamente&mdash; Aunque dejemos ese tema por esta vez.<\/p>\n<p>Carmen sonri&oacute; de forma dulce a su sobrino para despu&eacute;s hacerlo de una manera m&aacute;s maliciosa. Los dos sab&iacute;an muy bien por qu&eacute; el muchacho hab&iacute;a recorrido tantos kil&oacute;metros y no le quer&iacute;a hacer perder el tiempo con sus dramas, esta vez no.<\/p>\n<p>&mdash;Dime &mdash;Sergio no puso sus ojos en su t&iacute;a, solo los o&iacute;dos&mdash; &iquest;Cu&aacute;nto me has echado de menos?<\/p>\n<p>&mdash;Cada d&iacute;a me acuerdo de ti, lo juro. &mdash;no ment&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Otra cosa&hellip; &iquest;Hiciste lo que te ped&iacute;? &mdash;el muchacho solamente asinti&oacute;, como si el mero hecho de hablar de ello le fuera hacer eyacular.<\/p>\n<p>&mdash;Ha sido duro&hellip; incluso me duele un poco.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; &mdash;pasando una mano por la pierna de su sobrino y mirando tras sus gafas le a&ntilde;adi&oacute;&mdash; pronto lo voy a arreglar.<\/p>\n<p>El erotismo de su t&iacute;a le impactaba, el recuerdo del mes de agosto ya se hab&iacute;a difuminado y ahora con ella delante, volv&iacute;a a ponerse como la primera vez. El cuerpo de Sergio era un motor encendido comenzando a funcionar a miles de revoluciones, la mujer que ten&iacute;a al lado era su perdici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta mi modelito?<\/p>\n<p>Sergio quit&oacute; por un momento la vista de la mojada carretera para mirar a Carmen. Llevaba un abrigo de pelo, unos vaqueros con botas y en la cabeza un gorro de lana a juego con el color de sus gafas de pasta ancha. Se dijo por dentro que daba igual lo que llevara, como si fuera desnuda o envuelta en un saco de patatas, para &eacute;l, era una belleza.<\/p>\n<p>&mdash;Eres preciosa, me da igual lo que lleves, t&iacute;a. Pero s&iacute;, te queda bien, como todo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Mi vida&hellip; &mdash;resopl&oacute; recost&aacute;ndose en el asiento&mdash; como echaba de menos esos halagos tuyos. &mdash;mir&oacute; de arriba abajo a su sobrino notando el incipiente bulto en el pantal&oacute;n de ch&aacute;ndal&mdash; &iquest;Has venido as&iacute; todo el camino?<\/p>\n<p>El joven observ&oacute; la direcci&oacute;n del dedo de su t&iacute;a, llegando hasta su entrepierna donde su pene, de poder hablar hubiera gritado de todo para poder introducirse en alg&uacute;n lado. La primera gota de sudor le cay&oacute; en ese instante, el fr&iacute;o de fuera era ya una mera an&eacute;cdota, &eacute;l estaba ardiendo.<\/p>\n<p>&mdash;Todo&hellip; Entero&hellip;<\/p>\n<p>Los cristales se hab&iacute;an comenzado a empa&ntilde;ar y Carmen al escuchar como su sobrino hab&iacute;a estado alrededor de cinco horas con aquel tremendo m&aacute;stil duro como una piedra, no pudo m&aacute;s que morderse el labio. El placer la invadi&oacute; s&uacute;bitamente, ten&iacute;a un plan para aquel d&iacute;a, un plan que comenzaba a desmoronarse desde el primer minuto.<\/p>\n<p>Pensaba en llegar a la casa, jugar un poco y despu&eacute;s, un coito. Pero no pod&iacute;a dejar a su sobrino as&iacute;, su cara hablaba por si sola&hellip; aunque no era la &uacute;nica. Carmen volv&iacute;a a estar tan caliente como en aquellos d&iacute;as de verano.<\/p>\n<p>Apret&oacute; ambas piernas, roz&aacute;ndolas con fuerza y mir&oacute; a trav&eacute;s de la lluvia. La carretera era una recta hasta el pueblo y apenas hab&iacute;a unos cuantos caminos durante el trayecto. Uno de estos se encontraba a medio kil&oacute;metro de distancia.<\/p>\n<p>&mdash;Vete frenando. &mdash;Sergio fue a preguntar el por qu&eacute;, pero no hizo falta&mdash; Hazme caso, vete frenando que no viene nadie. Ahora, &iquest;ves el camino ese? Pues gira.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; &mdash;el joven que no entend&iacute;a nada miraba sorprendido a su t&iacute;a mientras esta le se&ntilde;alaba la direcci&oacute;n con su brazo.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio, calla y tira por ah&iacute;. Vete despacio que por ese camino suelen ir tractores.<\/p>\n<p>El coche aminor&oacute; la marcha hasta andar en segunda y con el intermitente Sergio indic&oacute; hacia donde iba a girar. El coche bot&oacute; de primeras al bajar de la calzada y cuando se meti&oacute; en el camino apenas asfaltado, pis&oacute; el freno paulatinamente hasta parar el veh&iacute;culo.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a&hellip; &iquest;Qu&eacute; quieres&hellip;?<\/p>\n<p>No pudo terminar la frase, Carmen le miraba con aquellos ojos azules que las mujeres de su familia portaban, tan bonitos, tan profundos. Sus dedos hab&iacute;an abierto la cremallera de su abrigo y debajo una camisa negra con un escote de v&eacute;rtigo hizo que su pene saltara de alegr&iacute;a. Sus pechos dentro de la lencer&iacute;a luchaban pegados por respirar, una imagen preciosa que aunque Sergio todav&iacute;a recordaba, le encant&oacute; volver a ver.<\/p>\n<p>&mdash;Me he pasado con lo de que no te masturbaras&hellip; ahora te lo arreglo.<\/p>\n<p>&mdash;Puedo esperar&hellip;<\/p>\n<p>La mano de Carmen aferr&oacute; el hierro caliente que se apreciaba en los pantalones del joven. Con fuerza cerr&oacute; sus dedos sobre el tronco y Sergio apret&oacute; los dientes de puro placer, soltando finalmente el aire en un bufido animal.<\/p>\n<p>&mdash;Tenemos toda la tarde, cielo &mdash;le dijo su t&iacute;a mientras met&iacute;a ambas manos por la goma del ch&aacute;ndal y lo bajaba con rudeza&mdash;. Tengo que solucionar primero esto, luego me la devuelves. Ahora recu&eacute;state.<\/p>\n<p>Gui&ntilde;&oacute; un ojo al terminar de decir aquello, mientras el pene erecto de su sobrino sal&iacute;a rugiendo de los pantalones. El ch&aacute;ndal yac&iacute;a junto a la ropa interior por la zona de los tobillos, por ayuda tanto de Carmen, como del propio muchacho.<\/p>\n<p>No hubo tiempo para discursos er&oacute;ticos, ni para besos, ni palabras que pudieran hacer calentar todav&iacute;a m&aacute;s al joven. Carmen se acomod&oacute; y puso sus rodillas en el asiento donde antes reposaba su trasero. Sergio con velocidad, retras&oacute; m&aacute;s su asiento dejando libertad a sus piernas y con la mano izquierda lo reclin&oacute; para poder recostarse con total comodidad.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a terminado de hacer esto cuando la mano algo fr&iacute;a de su t&iacute;a agarr&oacute; con unas ganas temibles su miembro. Se coloc&oacute; correctamente las gafas con la mano libre y despu&eacute;s, los cuatro pelos rebeldes que podr&iacute;an molestarla, los meti&oacute; de nuevo dentro de su gorro, no quer&iacute;a distracciones.<\/p>\n<p>Carmen al final, con todo en su sitio, se agach&oacute; donde su manjar favorito la esperaba. El glande asomaba morado y con un l&iacute;quido preseminal que bien podr&iacute;a haber sido una primera eyaculaci&oacute;n. Decidi&oacute; que primero deb&iacute;a quitar el exceso que brotaba de aquel dulce pl&aacute;tano y se puso a ello.<\/p>\n<p>Cuando se la introdujo en la boca y el calor embargo al joven, las piernas se le movieron de tal forma que de estar el coche encendido lo hubiera arrancado. Se estremeci&oacute; todo su cuerpo, el &eacute;xtasis del placer era tan extremo que apenas pod&iacute;a cre&eacute;rselo.<\/p>\n<p>El prepucio se limpi&oacute; en un periquete, aunque la saliva de Carmen era ahora la que predominaba. Decidi&oacute; lamer el tronco tan caliente y duro de su sobrino mientras este apretaba los dientes para no correrse apenas diez segundos despu&eacute;s de que empezase.<\/p>\n<p>La mano acompa&ntilde;aba un movimiento r&iacute;tmico subiendo y bajando la piel, que se acompasaba de maravilla con el caer de las gotas en el parabrisas. Fuera estaba cayendo una buena, acompa&ntilde;ando un fr&iacute;o que helaba la sangre, pero en el interior del coche los cristales estaban empa&ntilde;ados y para Sergio, era una sauna.<\/p>\n<p>Carmen dio el do de pecho. Notando lo hinchada que estaba, se la introdujo hasta el fondo de su garganta y succion&oacute; todo lo que pudo. Sergio gimi&oacute; casi en un grito y un espasmo le recorri&oacute; el cuerpo, sus ardientes genitales le avisaban de lo que ocurrir&iacute;a.<\/p>\n<p>La mano de Carmen sub&iacute;a y bajaba la piel mojada del pene, al tiempo que con su lengua y labios estimulaba la zona trasera del prepucio. Sergio agarr&oacute; con fuerza la camisa de la mujer y con la otra mano el asiento. Se ven&iacute;a algo gordo, muy gordo, mientras en el exterior un trueno sonaba relativamente cerca, la verdadera tormenta se iba a desatar dentro del coche.<\/p>\n<p>&mdash;Ya&hellip; Ya&hellip; Se viene&hellip;<\/p>\n<p>Sergio a duras penas pon&iacute;a hablar mientras notaba la lengua de su t&iacute;a masajeando la zona m&aacute;s delicada de su cuerpo. Hab&iacute;a bajado su piel al m&aacute;ximo y el grande emerg&iacute;a como una seta. Las venas que recorr&iacute;an su tronco comenzaban a aumentar de volumen, dispuestas a preparar la salida.<\/p>\n<p>El joven mir&oacute; al techo, tensando su cuello sin poder remediarlo. Sus piernas se quedaron r&iacute;gidas y sus dedos apretaron lo que pudieron con una fuerza de la que despu&eacute;s no dispondr&iacute;a. Carmen vio todo aquello, sab&iacute;a lo que ven&iacute;a y con una voz muy sensual, sin sacar la boca de la parte trasera del prepucio le dijo.<\/p>\n<p>&mdash;M&iacute;rame.<\/p>\n<p>El joven obedeci&oacute;, porque parec&iacute;a la orden de un tirano. Observ&oacute; los ojos azules de su t&iacute;a protegidos por aquellas gafas, como sus labios se abr&iacute;an y cerraban detr&aacute;s de su tronco y su mano estaba en la base de su pene. Trat&oacute; de decir &ldquo;me corro&rdquo;, le fue imposible. Su garganta no era capaz de articular palabra, aunque Carmen le ley&oacute; el pensamiento.<\/p>\n<p>Lo que sali&oacute; no fue a reacci&oacute;n, ni lleg&oacute; hasta el techo, m&aacute;s bien se asemejaba a un vaso rebosante de agua que desbordaba. Cuando Sergio lleg&oacute; a sentir el orgasmo de manera tan sublime, por un momento cerr&oacute; los ojos y se perdi&oacute; como el semen comenzaba a salir. No fueron varios chorros descomunales, sino un &uacute;nico disparo que no cesaba.<\/p>\n<p>La puerta hab&iacute;a sido abierta y todos los fluidos del joven se colocaron en fila para ir saliendo. Cierto es que el primero se alz&oacute; algo en el aire para caer en la mejilla de su t&iacute;a sin que esta se moviera ni un &aacute;pice. El calor de aquel borbot&oacute;n de leche caliente le supo a gloria en un d&iacute;a tan invernal y sin dejar de mirar a los ojos de su sobrino sigui&oacute; masaje&aacute;ndole el pene con su lengua y sus labios.<\/p>\n<p>Todo el semen acumulado esos d&iacute;as sal&iacute;a sin cesar. Varias cascadas ca&iacute;an por el tronco, ya fuera por delante o por detr&aacute;s, llegando hasta la mano de la mujer que segu&iacute;a bien aferrada a la piel del joven. Los que ca&iacute;an por detr&aacute;s, eran sorbidos por la mujer que no paraba de mover sus labios y poco le importaba que entraran en su boca, es m&aacute;s, el sabor le gust&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Sigue&hellip; sigue&hellip; &mdash;le dec&iacute;a Carmen viendo como su sobrino no paraba de temblar por el gusto.<\/p>\n<p>La lluvia no cesaba de golpear con fiereza, pero para Sergio el mundo hab&iacute;a desaparecido y lo &uacute;nico que lograba enfocar era como su semen segu&iacute;a saliendo y manchaba tanto a su t&iacute;a como a &eacute;l. La mano de Carmen ya hab&iacute;a cambiado su tonalidad a una m&aacute;s blanca y su mejilla ten&iacute;a una gran mancha que al joven le result&oacute; del todo lujuriosa. Aunque lo que le volv&iacute;a loco era esa mirada mientras su boca segu&iacute;a d&aacute;ndole placer a su prepucio. Los ojos azules de su t&iacute;a no paraban de mirarle tras el cristal, era una mirada tan profunda que gozaba con ella.<\/p>\n<p>Carmen not&oacute; que el miembro de Sergio perd&iacute;a un poco de dureza, algo casi imperceptible, pero que sumado al fin de la infinita eyaculaci&oacute;n, supo que deb&iacute;a parar. Apart&oacute; sus labios de la zona donde tanto placer hab&iacute;a dado, estaban relucientes, con una capa de l&iacute;quido transparente que los hac&iacute;a brillar. No perdi&oacute; el tiempo y abri&oacute; la boca para engullir por &uacute;ltima vez el aparato reproductor de su sobrino. Dio unas cuantas pasadas, limpiando los restos que quedaban todav&iacute;a para hacer que, su todav&iacute;a erecto pene, reluciera.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que ya&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Has sacado como para llenar un vaso.<\/p>\n<p>Carmen se miraba la mano repleta de semen y con la otra se tocaba la mejilla totalmente anegada por la mancha del joven. Sergio observaba con los ojos entrecerrados y una respiraci&oacute;n lenta y profunda.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora &mdash;dijo la mujer con un cl&iacute;nex en la mano limpi&aacute;ndose todo rastro de su sobrino&mdash;, ll&eacute;vame a casa que me toca a m&iacute;.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>En mi perfil ten&eacute;is mi Twitter para que pod&aacute;is seguirme y tener m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 La espera para Sergio fue eterna, la palabra terrible se quedaba corta. Cada d&iacute;a, pens&oacute; en su t&iacute;a, desde el lunes hasta el propio viernes solo hab&iacute;a una mujer en su vida. Trataba de no salir de la habitaci&oacute;n, pero con solo ver pel&iacute;culas no se le calmaba el apetito voraz que hab&iacute;a cultivado. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30667","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30667","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30667"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30667\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}